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Full text of "Historia de las Indias de Nueva España y islas de Tierra Firme"

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MEXil'i NOMS JJNIÍa.D.x|DftTI.\l\ 



HISTORIA 



INDIAS DE NUEVA ESPAÑA 



ISLAS RE TIERRA FIRME 



EL PADRE FRAY DIEGO DURAN 



RELIGIOSO DE LA ORDEN DE PREDICADORES 

(ESCRITOR DKL SIGLO XVI) 



TOMO II. 



MÉXICO 

IMPRENTA DE IGNACIO ESCALANTE 

BlJOS Dg S»x Anean», Nc*. 1. 

1880 



AL LECTOR. 

Hacia más de trece años que había aparecido el 
primer tomo de esta obra, sin que se hubiera podi- 
do continuar la publicación, por circunstancias que 
no es del caso referir, hasta que me acerqué al 
C. Protasio P. Tagle, Ministro entonces de Justicia 
é Instrucción pública, encareciéndole la grande im- 
portancia de ella. Inmediatamente este ilustrado 
Ciudadano proveyó para ese loable fin, fijando una 
cantidad mensual. 

Sucedióle el Sr. Ignacio Mariscal, y éste, asimis- 
mo, continuó prestando con ese objeto su valiosa 
cooperación. 

Al concluirse hoy esta obra, tócame tributar un 
homenaje de gratitud á tan esclarecidos Ciudadanos, 
y felicitar al Gobierno de nuestra República por la pu- 
blicación de una obra que viene á enriquecer nuestra 
Historia Nacional. 

México, Diciembre de 1880. 



( rUMESiNDO Mendoza, 

DIRECTOR DEL MUSEO NACIÓN AL. 



CAPÍTULO LXIX. 1 



Be cómo aportó á esta tierra un navio de Cuba y de cómo le fué dado aviso á Montczuma de ello, 
y de cómo embió á saver qué gente era y de lo demás que aconteció. 



No muchos dias después que los hechiceros y agoreros sortílogos y en- 
cantadores se abian huido de la cárcel, estando el airado rey Montezu- 
ma con mucho cuidado, con las amenazas que le abian hecho, vino un 
indio á él y haciéndole gran reverencia, dixo le queria hablar. El rey, 
considerándole, vido que le faltaban las orejas y los dedos pulgares de las 
manos y de los pies, y pareciéndole no ser hombre humano le preguntó 
que de dóude era. El indio le respondió que era del monte infernal, y pre- 
guntándole quién le euibiaba, le dixo, que él se abia movido á venir de. 
su voluntad á le servir y avisar de lo que abia visto. El rey le preguntó 
que qué era lo que abia visto; él le respondió que andando junto á la ori- 
lla de la mar vido, en medio del agua, un cerro redondo que andaba de 
una parte á otra, y que abia surgido junto á los peñascos que estaban en 
la orilla de la mar, y que nunca jamás abia visto cosa semejante, porque 
era espantosa y de admiración. 3Iontczuma, asegurándole, 2 le dixo que 
descansase y que tomase huelgo, que él quería embiar á saber lo que de- 
cía si era verdad y llamando á sus alcaides y carceleros, por otra parte, 
le mandó prender y echar en una cárcel. 

Y llamando luego á un principal, que se llamaba Teucthimacazqui, le 
mandó que fuese al puerto y que llevase consigo á un esclavo suyo que 
se llamaba CuiÜalpitoc y que viese si era verdad lo (pie aquel indio de- 



1 Lam. 27, Pte. 1* 

2 Tranquilizándolo. 



cía; y que emprendiese á los señores y gobernadores de Ouetlaxtlan y de 
la costa, del gran desouido que tenían en qo mirar y estar advertidos en lo 
que lea abia encomendado. El principal y el esclavo salieron de Méxi- 
co y llegaron cu muy breve tiempo ú Ouetlaxtlan y dando su embaxada 
al gobernador «le Ouetlaxtlan, que se llamaba PinoÜ, le reprendió su des- 
cuido y mandó, de parte de su señor, fuesen luego á ver si era verdad aber 
parecido cu la costa un cerro en el agua, \ (pie ya estaba junto á los pé- 
naseos en el puerto. El señor de Ouetlaxtlan embió luego á ver si lo que 
el TeucÜamacaequi decia era verdad, y volviendo los mensageros, espan- 
tados, le dixieron (pie lo (pie decía era así. y (pie allí estaba cu el puerto 
una COSa espantosa y grande, redonda, cu medio del agua, y (pie andaba 
da (pii para allí por encima del agua, liácia una parte y liácia otra, y que 
dentro de ella abia gente, que de en quando en quando parecía. El Trur- 

Üamacazqui y su compañero CuiÜaüpitoc dixeron querían irá satisfacerse 

y verlo por sus ojos, para dar verdadera relación á su señor Montezuma, y 
partidos para el puerto y llegados á los peñascos, encubriéndose por que 
los españoles no los viesen, vieron ser verdad lo que decían, y subiéndose 
en un árbol grande, para vellos y considerados mejor, desde alli vieron 
(pie echaban un lióte al agua y que salian y se estaban pescando en la 
orilla de la mar y que ya tarde se volvían al navio con la pesca (pie abian 
hecho; lo qual visto y considerado, partieron paraMéxico con toda la priesa 
posible, á dar relación á SU señor de lo que abian visto. 

Llegados ante Montezuma le dixo; poderoso Señor: bien puedes matar- 
nos y echarnos en la cárcel para que allí muramos, pero lo que te dixo el 
indio (pie tienes preso és verdad, y as de saber, Señor, que yo mesrno, por 
mis ojos, (plise satisfacerme y yo y OuiÜalpitoc, tu esclavo, nos subimos 
en un alto árbol para considerar mejor lo que era, y as de saber que vi- 
mos una casa en el agua, de donde salen unos hombres blancos, blancos 
de rostro y manos y tienen las barbas muy largas y pobladas y sus besti- 
dos son de todas colores blanco, amarillo y colorado, verde y azul y mo- 
rado, finalmente de todas colores, y traen en sus cabezas unas coberturas 
redondas y echan al agua una canoa grandeeilla y saltan en ella algunos y 
lléganla á los peñascos, y estanse todo id día pescando, y en anocheciendo 
se vuelven á su lugar y casa, donde están recogidos y esto es lo que de este 
caso te sabemos dar relación. Montezuma baxó la cabeza y sin responder 
palabra, puesta la mano cu la boca, se quedó por muy gran rato, como 
muerto ó mudo, que no pudo hablar ni responder, y á cabo de mucho 
rato, dando un suspiro ó haciendo una espiración dolorosa, dixo al prin- 
cipal, que le daba la relación: ¿á quien puedo yo dar crédito mejor que á 
tí? ¿de qué me servirá tornar á embiar para (pie me satisfaga, pues viste 



por tus ojos lo que me dices? lo mejor será buscar el remedio, y diciendo 
esto llamó á su secretario y mandóle echasen fuera de la cárcel aquel in- 
dio que tenia preso, que de la costa abia venido, que decia ser de la mon- 
taña infernal. El camarero fué á hacello echar fuera y no lo hallaron en 
la jaula donde estaba encerrado, ni rastro por donde, ubiese salido; de lo 
qual avisado Montesuma dixo, que bien abia él conocido ser algún brujo 
ó hechicero; que él se holgaba fuese ido, aunque abiéndole dicho verdad, 
antes se lo pensaba gratificar; y llamando á un secretario suyo mandóle 
que, con mucho secreto, so pena de la vida y de su muger y hijos y pa- 
rientes y destrucción de toda su hacienda, le truxesen dos plateros y dos 
lapidarios y dos componedores de plumas. 

El secretario hizo lo que le fué mandado y heñidos ante él les mandó 
dar oro y plumas y piedras, y que luego á la hora-, con toda la brevedad 
posible, vaciasen muchas joyas de oro de diferentes hechuras, y á los la- 
pidarios que labrasen de todo género de piedras preciosas, y á los compo- 
nedores de plumas les mandó que hiciesen algunos plumages muy galanos, 
que eran para cierto efecto, y que todo se hiciese con todo secreto, (pie 
nadie no lo entendiese ni supiese; y así en el mesmo palacio, dándoles to- 
do el recaudo necesario, hicieron muchas joyas de oro y braceletes y cal- 
cetas orejeras y bezotes y los lapidarios labraron muchas piedras verdes 
y de todo genero de piedras preciosas, y los componedores compusieron 
sus plumages, lo qual visto por Montesuma hizo pagar su trabajo á los 
oficiales, en mantas y comidas y otras satisfacciones, que siempre hacia á 
los que le servían y agradaban, y encomendándoles el secreto llamó al 
Tendía maca squ i, que abia ido al puerto á satisfacerse de la venida de los 
españoles, y díxole, yo e proveído de joyas y piedras y plumages para que 
lleves en presente á los que an aportado á nuestra tierra; y deseo mucho 
que sepas quien es el Señor y principal de ellos, al qual quiero que le des 
todo lo que llevares y que sepas de raiz si es el que nuestros antepasados 
llamaron TojñÜzin, y por otro nombre Quetzalcoatl, el (pial dicen mies" 
tras historias que se fué de esta tierra y dexó dicho que abiau de volver 
á reinar en esta tierra, el ó sus hijos y á poseer el oro y plata y joyas 
que dejó encerradas en los montes, y todas las demás riquezas que 
nosotros agora poseemos; y si es él saludalle as de mi paite y dalle as 
este presente y, mas, mandarás de mi paite al Señor y gobernador de 
Cuetlaxtlan que provea de todos los géneros de comida (pie se pudie- 
ren hacer, así de aves como de cazas asadas y cocidas, y que provea de 
todos los géneros de pan que se pudieren hacer y de frutas, ni mas ni 
menos, y de muchas xícaras de cacao y que lo pongan en la orilla de la 
mar para que de allí tu, con tu compañero Cuitlalpitoc que irá con ligo, 



6 

lo Uevareis al navio é» casa donde oían 3 preséntaselo de mi paite para 
que ooma él y sus lujos y compañeros, y nótale si lo come, porque si lo 
oomiere y bebiere es cierto que es Quetealcoaü, pues conoce ya las comi- 
das de esta tierra y que el las dexóy vuelve al regosto de ellas: y dile que 
le BUpliooyo, y que me haga este beneficio, que me dexe morir, y que des- 
pués de yo muerto, renga mucbo de norabuena y tome su reino, pues es 
suyo y lo dexó en guarda ú mis antepasados; y pues lo tengo prestado 
que me dexe acavar y que vuelva por el y lo goce mucbo de norabuena: 
v no vayas temeroso ni con sobresalto, ni te dé pena el morir á sus ma- 
nos, (pie yo te prometo y te doy mi té y palabra de te honrar á tus hijos 
y dalles muchas riquezas de tierras y cosas y de los hacer de los grandes 
de mi consejo, y si acaso no quisiere comer de la comida (pie ledieredes, 
sino personas, y quisieren comeros, dexaos comer, que yo cumpliré lo que 
tengo dicho con vuestras mugeres y lujos y parientes. 
111 TeucÜamacazqui dixo que á él le placía de ir y asi cargados el y sus 

compañeros de las joyas y plumajes, sin saber nadie de la ciudad adonde 
iban, salieron de ella y fueron á Ouetlaxtlan donde mandaron al goberna- 
dor de alli y señores que luego aderezasen de todos géneros de aves y ca- 
zas asadas en potaxes muy bien guisados y que proveyesen de pan blanco 
y bien amasado y de todo genero de frutas, las mas que pudiesen bailar, lo 
(pial apercibido, cargados muchos indios con ello, partieron para el puerto 
donde los españoles estaban surtos y ascendiéndose, por no ser vistos, pu- 
sieron la comida un poco apartada de la mar y mandó el Teucflammaziiui 
:i los cpie la abian traído se fuesen, y quedándose solos el y su compañero 
Ouitíapitoc, subiéronse en el árbol que antes abian estado y vierdn que 

todavía otaban allí los españoles, y como estaban en su exorcício de pes- 
car con bu barco, y por ser ya tarde no quisieron descubrirse; antes están- 
dose allí aguardaron á la mañana y una hora antes que amaneciese, él y 
su compañera, llegaron la comida á la orilla y pusiéronla encima de los 

peñascos, junto á donde venía el barco á pescar, y sentándose ellos cabe 

ella, luego que amaneció que la gente del navio empezó á salir fuera de 
cubierta, vieron los dos indios sentados á la orilla y á gran priesa echaron 
el barco al agua y vinieron á donde estaban los indios á mucha priesa, 
cuatro españoles, y hallándose los unos á los otros 110 se entendían ni sa- 
bían que se responder, y el Teuctlacamactizqui, por señas, dixeron á los 
españoles que metiesen aquella comida y refresco en el barco, que querían 
ir al navio. Los españoles, entendiéndolos, salieron á tierra y ellos, con 
ayuda de los dos indios, metieron toda aquella comida y fruta y quedán- 
dose ellos en el barco les hicieron señas (pie reinasen. 

Los españoles empezaron á ir á su barco y llegados al navio metieron 



toda la comida y refresco y entrados los indios en él, admirados de ver 
una cosa tan poderosa y con tantos apartados y retretes y cubiertas, pa- 
recióles cosa divina mas que humana, y cosa de gran ingenio, y pregun- 
tando quien era allí el que presidía y era cabeza de aquella gente, niele 
respondido, por leugna de una india que trayau y entendía la lengua es- 
pañola y mexicana, 1 que era el que ella le señalaba. El viendo al mayo- 
ral se postró ante él y le presentó todas las joyas y piedras preciosas y 
plumages que traya y, dice la historia, que abriendo las haceras en que 
iba todo puesto, que los españoles miraban con gran contento y alegría, 
tomándolas unos y deslindólas otros, todas aquellas joyas y riquezas y 
que después de abellas considerado, que la india le preguntó que quien 
le abia allí enviado: el indio respondió que el gran rey poderoso, su Señor, 
Montezuma y que desde su lugar le enviaba á saludar. La india le res- 
pondió que de donde era, él le respondió que de la gran ciudad de Méxi- 
co. Ella le dixo, pues que es lo que queréis: Señora, dixo el indio, vengo 
á preguntar á este Señor, que fué su buena venida y que adonde vá y 
que és su intento y que es lo que busca. Ella le respondió, dice el Señor 
de esta gente que viene á ver y saludar á tu Señor Montezuma, y que no 
es otro su intento sino ir á México y saludalle y dalle las gracias de este 
presente y honra que le hace: él le respondió que en aquello recibiría su 
Señor mucho contento, pero que le suplicaba le hiciese tanto placer de 
dexalle acabar su reinado en paz y que después de muerto que volviese, 
que allí hallaría su tierra y reyno como lo abia dexado y que le suplicaba 
comiese de aquello que alli le abian traído, de parte de su Señor. La in- 
dia le respondió, dicen estos dioses que le besan las manos, que ellos le 
comerán; pero por que no están hechos á comer semejantes comidas, que 
las prueben ellos primero y que luego las comeremos nosotros. 

Los indios las empezaron á probar y á comer de todo y como iban pro- 
bando los españoles iban tomando de aquellas gallinas asadas y de aque- 
llos guisados y de aquel pan y á comer con mucho regocijo y contento y 
con muchas risadas y pasatiempo; y benidos á querer beber del cacao que 
les abian traido, que es el bervaje preciado que estos indios beben, temie- 
ron, y viendo los indios que no lo osaban beber empezaron ellos á hacer 
la salva de todas las gícaras y tomándolas los españoles bebieron el cacao, 
refrescándose con aquello, por que en realidad de verdad es bebida fresca. 
Acavado de comer y de beber, el que venia por Señor de aquella gente 

1 Las noticias que siguen manifiestan claramente que ellas se refieren al descubrimiento de 
Juan do Grijalva, quien arribó íi la costa do Vcracruz en Junio do 1518. En tal virtud es, cuan- 
do menos, dudosa la conversación entre Grijalva y los mensajeros de llotocuuzoma, pues Berua 
Diazdice expresamente, que no tenían intérpretes. 



dixo á la india que dixese á aquel principal, que como se llamaba; lo cual 
la india le preguntó y el diciendo que su propio nombre era Tlittancalqui 

y el ditado que tenia cía '/; ucüamacaequi, y que su compañero se llama- 
ha CuitíapitOC: la india les dÍXO, pues dice esle Señor que ellos se au hol- 
gado j regocijado con vuestra comida, que os ruega (pie comáis vosotros 
agora 'le la suya, aunque es muy diferente de la (pie vosotros aliéis traído; 
y sacándole viscocbo y tocino j algunos pedazos de tasajo, les dieron á co- 
mer y comiendo parte del viscocbo y de lo demás guardaron todo lo (pie 
les sobró para llevarlo á mostrará Montezuma: y después (pie unieron 
comido les sacaron vino y se lo hicieron beber. Ellos alegrándoles el co- 
razón dixeron que les besaban las manos, que aquella bebida era muy 
Inicua y suave y quedándose aquella noche en el na\ío. por que con el 
hiño (pie habían bebido no acertaron á salir de él; 

Otro dia de mañana pidieron licencia al Señor del navio para venir á 
dar cuenta á SU Señor de lo (pie abian hecho por SU mandado y á dállela 
respuesta (pie de ellos abia recibido. El general sacó una sarta de cuente- 
cillas de bídrio, con algunos juguetes, y se la dio á THttancalqui para que 
de su parte se la diese á Montesuma y sacando otras se las dio al niesmo, 
para él, y otras á su compañero OuíÜapitoc y diciéndole, por la lengua de 
la india, que le dixese le besaba las manos y que el liaría lo que le entibia- 
ba á rogar que el se iba luego que se holgase y reinase mucho de nora- 
buena, (pie el venia de lexos tierra; que al tiempo volvería y holgaría de 
hallalle vivo para serville el presente que le abia Lecho y regalo. Kilos hu- 
millándose se salieron del navio y poniéndolos en el barco los truxeron á 
tierra, los cuales como allí se vieron, hallándose el uno al otro tomaron 
paleen y subiéndose en el árbol donde siempre se abian subido, á consi- 
derar lo «pie pasaba, estuvieron en él atalayando en (pie paraba para dar 
relación verdadera á su Señor. Vieron como tendían unas grandes man- 
tas en los mástiles del navio y después de tendidas como salían del puer- 
to y se iban y estando allí para ver aquella cosa misteriosa, de ver andar 
aquel navio sin (pie nadie le llevase por encima del agua, no se quitaron 
de allí hasta (pie los perdieron de vista y en perdiéndolos de vista se ba- 
xaron y vinieron á Cuetlaxtlan donde fueron bien recibidos y proveídos 
de todo lo necesario y dándoles sus presentes los Señores de Cuetlaxtlan 
partieron de allí á dar relación á su Señor de todo lo sucedido. 

Llegados ante él le contaron todo lo que la historia a referido de como 
llegaron y le ofrecieron las joyas y le dieron la comida y bebida y de co- 
mo comieron y bebieron y de como les dieron ellos de comer y beber y 
(pie la bellida era tan buena y suave que luego les quitó el sentido y que 
les prometió de se ir y que le enviaban á decir (pie holgase y descansase, 



9 

que ellos se iban á su tierra, que era lejos, y que aunque ubieseu de vol- 
ver que no seria tan presto; y con esto salieron del navio, y que allí le 
trayau de la comida que les abia sobrado para que la viese, y dándole 
unos pedazos de biscocbo Monte; urna los probó y dixo que parecía pie- 
dra de tosca y haciendo traer un pedazo de tosca ' la estuvo cotejando el 
uno con el otro y viendo que lo uno era pesado y lo otro tan liviano, lla- 
mó á sus corcobados y maudoles que lo probasen y en probándolo dixé- 
ronle que era dulce y suave. El, temiendo de comello, dixo que era cosa 
de los dioses, que no quería usar de alguna irreverencia, y llamando á los 
sacerdotes mandóles que lo llevasen á la ciudad de Tulan con mucha so- 
lenidad y que lo enterrasen en el templo de Quetzalcoatl, cuyos hijos eran 
los que habían venido. Los sacerdotes tomaron el biscocbo y poniéndolo 
en una rica xícara, muy dorada, cubierto con ricas mantas lo llevaron en 
procesión á Tula con muchos encensarios, con que lo iban encensando y 
cantándole cantos apropiados á la solenidad de Quetzalcoatl, cuya comida 
decían que era; y llevado á Tula lo enterraron en el templo dicbo con mu- 
cha solenidad. 

Montezuma preguntó á TUUaiwalqui que si los avía visto ir: él le res- 
pondió que si, que no abían querido partir sin vellos ir ni baxarse del ár- 
bol hasta perdellos de vista, los cuales perdidos de vista se baxaron del 
árbol y se avian venido á dalle la nueva de ello; y sacando el sartal de 
cuentezuelas se lo dio, diciendo que aquel presente le enviaba por que no 
tenia otra cosa que envialle. El las tomó y pareciéndole cosa admirable 
y del cielo dixo: yo recibo la merced y beneficio que el dios me a hecho; y 
mandando se enterrasen á los pies del dios Uitzilui>ochtH, dixo que él no 
era diño de usar cosa tan suprema, y enterrándolas con tanta solenidad 
de encensarios y sonido de caracoles y otros instrumentos, como si fuera 
alguna cosa divina. Acavado lo susodicho, Montezuma agradeció mucho 
á Tlillancálqui lo que abía hecho, y al esclavo dáudole libertad les man- 
dó descansasen y se fueron á sus casas, donde luego á la hora les envió 
gran presente de mantas y uipiles y naguas, todo cosa rica, y cargas de 
cacao y de algodón y de maíz y de frijol y de otras semillas y tres escla- 
vos, un barón y dos mugeres pa que los sirviesen. Ellos los recibieron con 



1 Así ni la copia; mas el texto parece trauco, ó tan corrompido que no es fácil restaurarlo. Se 
comprenderá desde luego su asunto por el siguiente pasaje análogo que tr u i b1 cap. 

103 de su Crónica I/i i ano. — "Visto (por Motecuhzoma) las acemitas que les dieron al Tlilan- 
calgui y á Cnitlalpitoc, llamó al mayordomo 'caíZ (y mandó) que luego le trajesen un 

pedazo do canto que llaman Tepi Uní!, como en algunos caminos hai, (que es) suelo empedernido: 

traídolo lo e paró á ello, llamó á todos sus corcobados y enanos y esclavos, Xolomej dí.xoles: 

comed desto y mirad lo quo os parece de ello que ¡aboi time: como lo comieron dixeron; Señor, 
dulce es; tiene buen sabor; ecepto que está duro ¡í." 
Duran.— Tom. n. 2 



01 

agimiento de gracia-; y enviaron á su rey muchas gracias por la meroed 
que lea abía hecho y pensando Montezuma, como sabría quien eran y de 
donde procedían aquella gente que abía venido, propuso de buscar y in- 
quirir por todas las vías posibles, si abía algunos indios viejos de quien 
lo pudiese saber, con todo el secreto del mundo; poique lo sucedido, no 
aln'a hombre en la ciudad, ni aun los mesmos grandes, que supiesen que 
al puerto abian aportado gentes algunas; sobre lo cual, á los que lo abían 
sabido y alcanzado, tenia puestas grandes penas y temores y amenazas 
de muerte y destruicion de sus Images y bienes, por el oual temor-estaba 
todo tan oculto y secreto y tan callado que era como si nada ubiera pa- 
sado, el cual secreto turó hasta que el buen Marqués Don HernandoOor- 
tes volvió á la tierra con los tres navios, que fué la postrera venida que 
hizo. 1 



CAPÍTULO lxx. 



De cómo Wmtamuna hizo i un pintor que le pintase toe i la relación de Th- 

Uancalrjiti y de como inquirió con mucho cuidado que gente era la que á su tierra abía apor- 
tado. 



El cuidado que á Montezuma le quedó, después que Tlillancalqiii le 

avisó de todo lo que en el capítulo pasado abemos contado, fué muy glan- 
de y mas por saber y ver que modo tenían aquellos que abían aportado á 
su tierra y de donde abían venido y cuyos hijos ó que generación fuese, 
y si abían de tornar á volver; y cou este cuidado mandó llamará Tlillait- 
calqui y encerrándose con él le dixo, que él deseaba ver el modo que aque- 
llos que abía ido á ver tenían; que le rogaba se los hiciese pintar y que fue- 
se allí en su presencia, porque no quería lo supiese persona nacida. El 
principal dixo, que á él le placía de los hacer pintar y cumplir su mandado, 
y mandó llamar al mejor pintor que en México abía, ya hombre anciano, y 
allá en secreto Montezuma le advirtió, que cosa que allí se le mandase 
y allí hiciese que no la descubriese so pena de raer su generación y me- 
moria de la tierra. El pintor, amedrentado, le dixo que quien era el que 

1 Fué la única, y de los españoles la tercera, contando como primera la de Fernandez de C'ór- 
dova. eu 1517. aunque éste ao llegó 6 Veraonu. 



11 

abía de descubrir el secreto de tan alto y poderoso Señor y luego le fue- 
ron mandadas traer las colores de todo genero y estando el Tlillancalqui 
delante, diciéndole lo que abía de pintar, el pintor pintó el navio de la 
forma que lo abía visto y juntamente le pintó a los españoles, con sus 
barbas largas y los rostros blancos y el cuerpo bestido de diferentes colo- 
res, y sus sombreros en las cabezas y gorras y sus espadas ceñidas. Mon- 
tezuma, cuando los vido, quedó admirado y mirándolos por mucho rato 
se estuvo considerándolos con mucha atención y, acabo de habellos bien 
mirado, díxole á Tlillancalqui, qué, ¿esto es así como aquí lo as pintado?: 
él le respondió, sí, Señor, eso és así sin mentirte ni añadir cosa. 

Montezuma mandó pagar al pintor su travajo y le dixo: hermano, rué- 
gote me digas la verdad de lo que te quiero preguntar, ¿por ventura sabes 
algo de esto que aquí as pintado! ¿dexáronte tus antepasados alguna pin- 
tura ó relación de estos hombres que ayan de venir ó aportar á esta tier- 
ra? El pintor le respondió: poderoso Señor: yo no e de decirte cosa que 
no sea verdadera, ni te he de engañar, siendo tu la semejanza de los dio- 
ses: as de saber que yo y mis antepasados nunca tuvimos otra ciencia que 
la de hacer este oficio de pinturas y estos caracteres, ni ellos dexaron mas 
relación de ser pintores de los reyes pasados y pintaban lo que les man- 
daban; y así yo no se cosa de lo que me preguntas y si dixese, que sí, 
mentiría en ello. Montezuma le mandó que preguntase con toda cautela 
á los oficiales de su oficio, si por ventura alguno tuviese alguna pintura ó 
relación de sus antepasados, de quienes eran los que abían de venir á apor- 
tar á esta tierra y á poseella. El pintor dixo lo haría, y saliendo de su pre- 
sencia lo andubo inquiriendo por muchos dias, y no pudiendo saber ni sa- 
car cosa en limpio, dio la respuesta á Montezuma, de como no hallaba 
cosa verdadera ni que declarase lo que deseaba saber. 

Viendo que por esta vía no podía, envió á llamar todos los pintores mas 
ancianos de Malinalco y los del Marquesado y todos los de Chalco, los 
cuales venidos ante él les rogó le dixesen, si sabían alguna cosa de la gen- 
te que á esta tierra abía de aportar, que gente fuese y de donde y que 
talle tenía, y si sus antepasados les abian dexado alguna relación de ello 
ó algunas pinturas ó eiigies. Ellos, viendo lo que les era preguntado, los 
de Malinalco sacaron una pintura y se la mostraron, en la cual estaban 
pintados unos hombres con un ojo en la frente, como cíclopes, y le dixe- 
ron que sus antepasados les dixeron que aquellos abían de venir á esta 
tierra y la abían de poseer, y otros que no tenían mas de un pie. Los del 
Marquesado le dixeron y mostraron una pintura en la cual estaban pin- 
tados unos hombres medios peces, de la cintura abajo, y le dixeron que 
aquellos abían de venir á esta tierra. Otros le mostraron unos hombres 



pintados, medio hombres medio culebras; en fin, ninguno mostraron 
cosa que acudiese á la pintura que aba y despidiéndolos envío por 

los de Ouitlavac y por los de Mizquic, diciendo que aquellos eran deudos 
de los antigaos Taltecas y sabios y que aquellos sabrían algo los cuales 
venidos les hizo la, misma pregunta: ellos fueron y truxeron sus antiguas 
pinturas y dixeron, como sus antepasados les diíeron como abían de ve- 
nir á esta tierra los hijos de Quetsalcoatl y que la abían de poseer j tor- 
nar á recobrar lo quo cía antiguamente suyo, y lo que abían dexado es- 
condido cu los cerros, i ii los montes y en las cavernas de la tierra, y mos- 
trándole la forma de los hombí eran, no conformaron con loqueé! 
tenia pintado, á los cuales despidió y agradeció lo que les abían dicho y 
declarado. 

Luego mandó llamar á los pintores de Xuchimilco, pero hallándose 
presente el principal Tliílimcalqui le dixo; Señor poderoso: no canses ni 
te inquietes en preguntará lautos, porque ninguno te podrá decir lo que 
deseas, como un viejo de Xuchimilco, muy antiguo, que yo conozco, el 
cual se llama Quílastli, muy docto y entendido en esto de antiguallas y 
pinturas: si tu quieres y<> lo fcrairé ante tu presencia y le diré lo que de- 
seas Baber y «pie traiga sus antiguas pinturas. Montesvma se lo agrade- 
ció y mando fuese luego sin detenerse y le truxese, el cual fué y otro dia 
volvió con su viejo el cual traya todas sus pinturas tocantes á aquel ne- 
gocio; y venido ante el Señor airado, abiéndóle hecho muy buen recibi- 
miento por (pie era un viejo muy venerable y de muy buena presencia, y 
rogándole le declarase lo qne sabía acerca de unos hombres que abían de 
aportará esta tierra, el viejo QuÜOSÜi le respondió: poderoso Señor: si 
por decirte la verdad e de merecer muerte, aquí estoy ante tu presencia, 
bien puedes hacer lo que fuere tu boluntad; y antes (pie descubriese sus 
papeles le dixo, como la noticia que tenía, era, que á esta tierra abían de 
aportar unos hombres que abian de venir caballeros 5 en un cerro de palo 
y que abía de ser tan grande, que en él abían de caber muchos hombres y 
que les abía de servir de casa y que en él abían de comer y dormir y que 
en sus espaldas abían de guisar la comida (pie abían de comer y que cu 
ellas abian de andar y jugar como en tierra firme y recia y que estos 
abian de ser hombres barbados y blancos, bestidos de diferentes colores, 
y que en sus cabezas abian de traer unas coberturas redondas, y junta- 
mente con estos abian de venir otros hombres, caballeros en bestias á 
manera de venados, y otros en águilas qne volasen como el viento y que 
estos abían de poseer esta tierra y poblar todos los pueblos de ella y que se 

1 Esto es.— "montados." 



13 

abían de multiplicar en gran manera y que de estos abían de ser el oro y 
la plata y las piedras preciosas y ellos lo abían de poseer; y por que lo 
creas que lo que digo es verdad, cátalo aqui pintado; la cual pintura me 
dejaron mis antepasados: y sacando una pintura muy vieja le mostró el 
navio y los hombres bestidos á la manera que él los tenía pintados y vido 
allí otros hombres caballeros en caballos y otros en águilas volando y to- 
dos bestidos de diferentes colores, con sus sombreros en las cabezas y sus 
espadas ceñidas. 

Montesuma, cuando los vido tan conformes á lo que el principal abía 
visto y á los que él tenía pintados, quedó como fuera de sí y empezó á 
llorar y á angustiarse, lo mas del mundo, y descubriendo al viejo su pecho 
le dixo, as de saber, hermano QuilastU que agora veo que tus antepasa- 
dos fueron verdaderamente sabios y entendidos, por que no a muchos dias 
que esos que ay traes pintados aportaron á esta tierra, hacia donde sale 
el sol, y venían en esa casa de palo que tu señalas y bestidos á la mesma 
manera y colores que esa pintura demuestra, y por que sepas que los hi- 
ce pintar, cátalos aquí; pero una cosa me consuela, que yo les envíe un 
presente y les envié á suplicar que se fuesen norabuena y ellos me obede- 
cieron y se fueron y no se si an de tornar á volver. El viejo QuilastU le 
respondió, ¿es posible, poderoso Señor, que vinieron y que se fueron ? 
pues mira lo que te quiero decir, y si lo que te digo no fuere así, yo quie- 
ro que á mí y á mis hijos y generación borres de la tierra y nos aniquiles 
y mates á todos; y es, que antes de dos años, y á mas tardar de tres, que 
vuelven á esta tierra, por que su venida no fué sino á descubrir el cami- 
no y á sabello, para tornar á venir; y aunque te dixeron que se volvían á 
su tierra, no los creas; que ellos no llegarán allá, antes se au de volver de - 
la mitad del camino. 

Montezuma, viendo lo que el viejo le decía, no recibiendo mucho gusto 
de ello, le dixo, que su voluntad era, que un hombre tan sabio como él 
no quería que volviese á su tierra sino que se estuviese con él y á su la- 
do; y mandando le diesen casas y tierras en la ciudad de México le fue- 
ron luego señaladas para él y para sus hijos y parientes y poniéndole 
siempre á su lado, no haciendo cosa sin su consejo, y enviando á todos 
los puertos de la costa, hacia donde salia el sol, mandó que se tuviese 
mucho cuidado de mirar si en la mar se viese alguna cosa que anduviese 
en ella, que luego le fuese dado aviso; y desde entonces fueron puestas en 
las costas grandes espías y atalayas y hechos grandes valuartes para con- 
siderar la mar; donde pasándose un año y otro' y no viniesen, Montezu- 

1 Otro, no; pues el año siguiente de 1519 vino Cortés. 



14 

¡mi torné á oobrar el brío endemoniado que solía teaei y á eosoberbeoei 
de t:il manera, que ya á loa meamos diosea no bernia, y asi empezó á ti- 
ranizar los Señoríos de loa pueblos y oiudades y á darles Señoríos á sus 
parientes y quitallos á los que de derecho les venia; y así puso en Azca- 
putzaloo por Señor para que los rigiese y gobernase, á un pariente suyo 
Bobrino, hijo de un hermano que se deoia Oqui0, el cual tuvo aquel pue- 
blo y Señorio tiranizado 1 al verdadero Señor: otro puso y hizo Señor de 
E ¡pee i'l oual se llamaba VaniÜ:* otro puaoen Xuchimilco, que se 11a- 
maba Omaoati y en Tenanyuca puso un hijo suyo que se llamaba Yaca- 
mapich y lo hizo príncipe de Tenanyuca y así lo juraron los de aquella 
provincia; y era tanto el descuido que tenía en pensar que abían los es- 
pañoles de volver, que no acordándose de ello mataba y destruía y tira- 
nizaba todo lo (pie podía; pero atajándole Dios los pasos, cuenta la histo- 
ria, (pie al tercer año, ; estando con todo el olvido del mundo, le truxeron 
nuevas como en la mar se veía un cerro (pie andaba de aquí para allí, y 
luego le dixeron (pie dos y Luego (pie tres y que no podían llegar á la tier- 
ra ni estar quedos. Kl, asombrado, tornó á acuitarse y á temer lo que le 
sucedió, como en el capítulo que viene diremos. 



CAPÍTULO LXXI/ 



imo Don Eernando Cortos llegó al puerto de ChaKhuilicueyecan. * que asi se. 
llamaba, y de cómo lo vino nueva & Montezuma de ello, y te mandó proveer de todo lo aeoe 
sario. 



Estando ftontesumtt con el descuido que dicho tengo, creyendo que en 

su tiempo ya los españoles no volverían á esta tierra de la nueva España 
\ que para siempre cían ya idos y vueltos á su tierra, á cabo de tres años 
cumplidos que se abian vuelto, tornaron á volver y á surgir en el puerto 
dicho. El Señor y gobernador de Ouetlaxtlan que con todo cuidado siem- 
pre tenía sus espías y atalayas puestas en las costas del mar, para ver si 

1 Usurpado. 

.■11 la copia; mas la pal i nny desfigurada. Tal vez Panitl. 

:¡ a lespuesdela expedición idea 'le Córdova que llego hasta 

ipoton. Motecuhzoma pudo tener noticias de mi arribo, aunque ragas. 
i Lam.27, Pte. l 1 
."> It"\ Veracruz. 



15 

parecía eu ella alguua cosa, como su rey le abía mandado, vieron asomar 
las naos que andaban barloventeando por la mar para tomar puerto, de 
lo cual faé avisado de las atalajas y viniendo él en persona á lo ver, sa- 
tisfecho de la verdad, envió sus mensageros á Montezuma á le avisar co- 
mo en la mar abían tornado á parecer los navios de los dioses y que an- 
daban por la mar, de aquí para allí, para tomar puerto. Los mensageros 
llegaron tan en breve, no dejando de caminar de nocbe ni de dia, que eu 
cuatro dias llegaron á México y le dieron la nueva, la cual como Monte- 
suma la oyó, dice la historia que quedó como muerto, sin poder respon- 
der palabra, y que á cabo de mucho rato que estuvo sin poder hablar di- 
xo al mensagero; dirás al gobernador que yo se lo agradezco: que esté con 
aviso para que en surgiendo en el puerto, que luego me avise con otro 
mensagero, y poniendo postas por todo el camino sea yo avisado breve- 
mente. 

Volviendo este mensagero á Ouetlaxtlan fué avisaudo por todos los pue- 
blos que llegaba, se aparejasen postas para que estando á punto, tomado 
el aviso de los que se lo diesen, fuese el rey Monte-urna avisado de los 
que abían venido y aparecido en la mar; y con esto llegó á Cuetlaxtlan y 
dixo á su Señor lo que Montezuma le abía mandado y teniendo aviso so- 
bre lo que le era encomendado. El mesmo dia que surgieron los navios 
en el puerto de Chalchiuhcueyecan, ese mesmo dia despachó sus correos 
á dar aviso como ya los navios estaban surtos; qué que era lo que sobre 
ello mandaba. Las postas se ibau avisando unas á otras, de suerte que la 
nueva le fué dada á Montezuma á tercer dia, el cual, sin mas detener, 
mandó que si saltasen en tierra que luego les proveyesen de todo lo ne- 
cesario, así de comida como de todo lo demás que ubiesen menester, y que 
no faltasen gallinas ni pescado ni huevos ni pan ni fruta, antes con toda 
la abundancia del mundo fuesen proveídos. Estas postas, por el mismo 
orden que truxeron volaron á Cuetlaxtlan y dieron la nueva de la volun- 
tad y mandato del rey, al Señor de Cuetlaxtlan: él los recibió muy bien 
y mandó se apercibiese todo lo que fuese menester con mucba abundan- 
cia y así se recogieron mucba multitud de gallinas y caza y mucho pan 
de tortillas y tamales y muchos huevos y frutas de todo genero y mucho 
cacao molido para hacelles la bebida, apercibiendo á todos los pueblos de 
la comarca que proveyesen y estuviesen prevenidos y avisados para el dia 
que les cupiese servir y dar de comer á los españoles, que ellos les llama- 
ban dioses. 

Después que Montezuma proveyó en que á los dioses se les diese todo 
lo necesario, llamó á Tlillancalgui, el principal que abía ido á visitará los 
españoles, y díxole: as de saber TUUancalqui como los dioses han vuelto 



16 

;'i esta tirna v están surtos en el puerto de Ohalohiuhoueyeoan y esto] 
con cuidado y pena que no sé á quien enviar y de quien liar que lo baga 
como tu lo hiciste. TliUancalqui Ir respondió: poderoso Señor, eso no te 
dé pena, que por Bervirte yo iré y lian' todo lo que me mandares, porque 
acaso no envíes á quien te afrente j no haga lo que debe, conforme á tu 
real persona 3 á tu real mandato. Montezuma se lo agradeció y rogó fue- 
se \ de su parte mandase al Señor de Cuetlaxtlan que proveyese de todo 
lo necesario, y que proveído, él en persona se lo presentase y les pregun- 
tase á los dioses que abian \< nido, que si abían de llegar á México, por- 
que les ¡nidria aparejado el recibimiento que se Ir debía á tan altos dio- 
que si Ir dixesen que sí, que querían llegar á México, que á la vuelta 
mandase limpiar los caminos, apercibir á todos los pueblos y ciudades que 
tuviesen aparejados grandes bastimentos de aves y pan y fruta y de ca- 
cas 3 'ir toilo lo necesario de leña carbón y ocote, que son las candelas de 
tea ron «pie ellos se alumbran, y que tuviesen barridos y aderezados los 
aposentos 3 casas donde ubiesen de descansar y dormir y que los recibie- 
sen con mucho amor y voluntad y les hiciesen todo regalo y les tuviesen 
aparejados indios para que les truxesen las cargas. 

El principa] TWlancalqui salió de México y caminando de noche y de 
d¡a, á toda priesa, llegó á Cuetlaxtlan, donde fué bien recibido, mandando 
al gobernador le apercibiese la comida: dixo que ya otaba todo apercibido, 
rtiendo para el puerto, con mucha gente (pie le llevaba el aparato de 
ida 3 bellida, llegó ¡i él ;, vio que ya todos los españoles y sus caballos 
estaban en tierra, y U< al Marques Don Hernando Cortés, «pie vio 

ipie era el que presidia, le saludé» y echó al cuello un collar de oro con mu- 
joyas y piedras preciosas de mucho valor, y saludándole el Marques 
mandé, llamar á Marina, (pie así se llamaba la lengua. ' que el Marques con- 
traya, y hablándole le pr< padre mío este dios dice que quien 

El principal le respondió: Señora, ya te has olvidado de TliUancal- 
rae por otro nombre me Hamo Tenctlamiacazqui, que es el ditado de 
mi señorío, V vine á \ ira a tres años" de parte de mi Señor 3 Bey 

itezuma de México, y agora me envía á lo mesmoyáquede bu parte 
egale y sirva de comida y todo lo demás que ubieredes menester; y 
haciéndoles poner la comida delante y todo lo demás (pie fué- necesario 
liara los caballos, de tal sunte, que con su simplicidad y llaneza, daban 
una gallina al soldado y otra á su caballo y un cestíllo de tortillas para 
el amo y otro para el caballo, hasta (pie les avisaron (pie la comida de 

1 [ni 

2 Aqui se percibe má te la equivocación del Él supone en la pog 

que Marina \ in<> oon Grijalva. 



17 

aquellas bestias era maiz y yerba, de lo cual empezaron á proveer en abun- 
dancia. 

Después de puesta toda la comida delante de todos y proveído muy 
abundantemente lo necesario á trecientos bombres que venían, sin otra 
gente de servicio, de negros y criados que traían, empezaron á comer con 
mucbo regocijo y contento; donde después que ubierou comido y bolgado, 
dixo el Marqués, por la lengua, 1 al principal Tlilluncalqid, que se lo agra- 
decía mucbo y que de su parte diese las gracias á su Señor el rey Mon- 
tesuma. El principal le respondió, que su Señor le abía mandado le pre- 
guntase, si era su voluntad llegar á la ciudad de México, donde él en su 
nombre gobernaba aquella ciudad y reyno; que se lo avisase, por que él 
tuviese aparejado el asiento y trono de su reinado, pues era suyo y él su 
vasallo, y que como a tal Señor le está esperando. La lengua; babló al 
Marques, el cual respondió, por la mesma lengua, y dixo; dice este Dios 
que le digas á tu Señor Montczuma, que le besa las manos muchas ve- 
ces y que su voluntad y deseo es de ir á México y de ir á ver y gozar de 
su presencia, lo cual no podré bacer tan presto, basta poner en orden la 
gente que traigo y sacar de los navios todo lo que en ellos traigo; pero 
que lo mas breve que yo pudiere me despacbaré: que le ruego me baga 
merced de me enviar algunos de sus principales para que me guien y en- 
señen el camino por donde e de ir. 

El principal se despidió del Marques y de todos los demás y vino con 
esta nueva y mensaje á México; el cual, por todos los pueblos que pasa- 
ba y por donde los españoles abian de pasar, iba avisando y mandando, 
de parte dé su Señor, que tuviesen todo aderezo y recaudo para los dio- 
ses que babían venido y que mirasen, so pena de la vida, que no biciesen 
falta alguna, asi en la comida de los españoles como en la de sus caba- 
llos y en el aderezo de los aposentos y tamemts 2 para el bato; lo cual con 
toda diligencia posible se empezó á poner por obra, como en efecto se bi- 
zo y cumplió; lo cual los mesmcs españoles, ingratos y desconocidos, con- 
fiesan aberseles.becbo todo buen tratamiento y acogimiento en todo este 
camino, sirviéndolos los indios con sus bienes y haciendas y con sus mes- 
illas bijas y bermanas, como adelante diremos; todo por mandado del 
grande y poderoso Montezuma, el cual siempre, basta que murió, deseó 
la paz y concordia y se sujetó asi á las cosas de la fee como al servicio de 
su Magestad, poniéndose en manos de los españoles con corazón sincero 
y afable, y sin doblez ninguno. 



1 Por intérprete. 

2 Cargadores ó portador. Corrupción de ia palabra mexicana Tlamama. 

Doran.— Ton. ti. 3 



18 

Llegado TUüancalqui á México dio las nuevas á su Señor, de como 
todo se abia cumplido muy abundosamente j heobo su voluntad y man- 
dato, 3 que los meamos que abiau venido los años pasados abían venido 
agora y otros mas, \ que la mesma india' que les abía entonces hablado, 
que esa mesma les hablaba agora, y como su voluntad era venir á México 
y que así se lo abía dicho y que deseaba ver su presencia y reino y que por- 
que ii" podía venir tan presto ni despacharse, que le suplicaba le enviase 
un par de principales que le guiases y mostrasen el camino. Montezu- 
ma, aeavada de oir la respuesta, dixo al principal; seáis bien venido: yo 
te agradezco lo (pie as hecho, aunque mas me holgara (pie me truxeras 
nuevas de como ya se vohian como la otra vez; pero pues mi suerte y 
ventura asi lo a ordenado, y el Señor de lo criado se a enojado y airado 
Contra mí cúmplase su voluntad, pues no la pimío huir: y empezando á 
llorarle dixo: lo (pie te ruego y pido de merced, que después que sean 
venido,, ! i muerto ¡i sus manos, que yo sé (pie me an de 

matar, que tomes mis siete hijos, que dexo á tu cargo, y los ampares y 
escondas de las manos de estos dioses y de los mexicanos, que ya sabes 
cuan malos y perversos so\; y creyendo que yo los e entregado á estos 
([iie vienen, tomarán venganza en mis mugeres y hijos; por lo cual enca- 
recidamente te ruego que te acuerdes de ponellos en salvo y librados de 
sus manos y te acuerdes que te e tenido como á mi verdadero hijo y e 
hecho toda la confianza de tí que ha sido posible y te e honrado en lo que 
e podido, todo el tiempo que e reinado: y de una cusa te quiero avisar y 
es, que sin duda seremos todos muertos- y destruidos á manos de estos 
dioses \ si ran todos I que quedaren esclavos y vasallos suyos y ellos 
an de reinar y yo soy el postrero i abrá de nuestra nación en esta 

tierra; por que aunque queden algunos de nuestros hijos y deudos y los 
hagan gobernadores y los pongan en algunos señoríos, no serán verdade- 
ramente reyes ni señores, sino como prepósitos y mandoncillos, ó como 
alcabaleros y cobradores de tributos de estos que yo y mis antepasados 
tuvii. lo servirán de hacer y cumplir los mandatos y proviciones 

suyas; y así me cupo en suerte de (pie di uelto y arrollado para 

siempre (d asiento (pie mis antepasados me dexaron, para (pie ninguno 
de mis hijos ni deudos lo tornen á desarrollar, ni se sienten en él: y di- 
ciendo oto no cesaba de llorar con mucha amargura. 

El Tlittaneálqui le empezó á consolar con todas las vías (pie pudo, po- 
niéndole por delante la benignidad de los dioses (pie venían y el afabilidad 
con (pie los Mataban y acariciaban y que los abrazaban y les mostraban 



19 

grande amor: que no temiese que le harían mal ninguno; pero que si de 
él no se confiaba, que mirase que modo se podría tener para acariciados 
mas y agradallos, porque no se enojasen y recibiesen algún disgusto y de- 
sabrimiento, por donde se viniesen á enojar descontar 1 de su amistad. 

Montezuma entendiendo que les baria servicio y que con aquello los 
agradaría y serviría, mandó que luego, con toda brevedad, fuesen y lleva- 
sen diez esclavos y que los sacrificasen ante el Marques y le presentasen 
los corazones de los sacrificados, como á dios, pues por tales los tenían; lo 
cual luego fué cumplido y puesto por obra, y así presentándole primero 
muchas joyas y plumas y otras cosas ricas de parte de Montezuma, em- 
pezaron á bailar delaute de él y á querer sacrificar los esclavos, lo qual el 
Marques, y los suyos estorbaron, y aun según otra relación y pintura dice, 
el Marques mandó matar á los sacrificadores que estabau ya aparejados 
para executar el sacrificio, de lo cual esta historia no hace mención, mas 
de que los estorbaron y fueron á la mano, lo cual yo tengo por más ver- 
dadero; porque aunque la obra era mala y pésima, la intención del que 
los mandaba sacrificar era de aplacer y servir, entendiendo de aquello se 
recibiera contento y servicio. 

Aposentados los españoles eu el pueblo de Zempoala, en las casas rea- 
les y principales de aquel pueblo, y recibidos cou todo contento y regoci- 
jo de los naturales, Montezuma, con el cuidado que siempre, le ahincaba 
y escocía el corazón de ver que en sus oráculos y adivinaciones hallaba 
que abía de ser privado de su reino y muerto. Fatigándole este temor, 
llamó á su secretario TWlancalqui y díxole: no se que medio tome para 
hacer de mi parte todo mi poder y lo que estoy obligado,_para;que estos 
dioses no lleguen á esta ciudad, ni me vean la cara; y el medio mejor que 
hallo és, que luego se me busque todos los encantadores y hechiceros y á 
los que echan sueño y mandan á las culebras y alacranes y á las arañas, 
para que los encanten y les echen sueño, y para que les muestren visio- 
nes y para que hagan á las savandijas dichas que los piquen y se mueran; 
y así he determinado enviar á Yauhtepec y á Oaxtepec y á Malinalco, y 
á Tepujítlan, para que luego vengan todos los que de este oficio traían 
y en ello son ejercitados, para que los maten y destruyan con tais encan- 
tamentos. TWlancalqui le respondió: Señor poderoso; bueu acuerdo me 
parece, pero si sou dioses ¿quieu les podrá empescer?; 2 aunque no se per- 
derá nada probar, para ver si esos bruxos liaran algo y serán de algún 
efecto sus hechicerías. 



1 Probablemente. — " y descontontar." 

2 Hacer daño. 



20 

Con esto luego mandó Montrzuma traer ante si todos cuantos hechi- 
ceros y encantadores se iludiesen hallar en estos pueblos, los cuales veni- 
dos ante él les mandó, con todo rigor, que luego fuesen á Zcmpoalan y 
que con mucha disimulación, en achaque de que entraban á servir á los 
españoles, usasen de sus manías y arles y que le matasen aquellos espa- 
ñoles; y mandó á los que echaban sueño que les echasen sueño y á los 
bruxos, que les mostrasen visiones y figuras espantosas; y los que tctiian 
poder sobre los animales, que les echasen estando durmiendo, culebras y 
alacranes que los mordiesen, que les echase arañas y otras savandijas mor- 
tíferas, como son ciento pies, salamanquesas; y á los encantadores mandó 
que los encantasen y volviesen los corazones sin sentido y les criasen pos- 
temas y otras enfermedades. 

Ellos, competidos por BU rey, fueron á Zcmpóalan y hicieron todo su po- 
der y usaron tic sus artes endemoniadas y fabulosas y & cabo de muchos 
dias que abían porfiado y travajado de matar á los españoles con estas 
artes mágicas, volvieron á Montezwma y le dixeron, como aquellos eran 
dioses y que sus arles y hechicerías no les comprendían, porque ellos 
abían hecho todo su poder por echarles sueño y que no hacía impresión 
en ellos, porque toda la noche estaban velando, y que no podían entrará 
ecballes aquellas savandijas que ellos mandaban y sobre que tenían poder 
y que ellos abían travajado de encantallos y que no abían podido y que 
les abían mostrado visiones y que no acian caso do ellas, y que una pulga 
que les picaba que luego se levantaban á buscalla y la mataban y que en 
toda la noche no cesaban de hablar y (pie no era bien amanecido cuando 
ya estabap en pie y todos subían en sus caballos y tomaban sus armas y 
que era gente de muy diferente modo y humor que ellos, y que la carne 
de aquellos dioses era dura, que no podía entrar en ellos ni hacer impre- 
sión cosa de encantamento, porque no les podían hallar el corazón, por- 
que tenían las entrañas y pechos muy esculos y que no les hallaban car- 
nes para poder hacer en ellos algún mal y que por mucho sueño (pie les 
echaban \o LOS DORMÍAN, y luego los querían tomar á cuestas para 
ecballos en el rio ó en algún barranco y como pajarito, que está en el ár- 
bol, luego despertaban y abrían los ojos; demás de (pie toda la noche se 
audaban paseando muchos .le ellos mientras los otros dormían, sobre lo 
cual abían trabajado cuatro noches y hecho la diligencia posible: y fixal- 
mivit. i>ixni:<>\, (pie allí volvían, y que sus vasallos eran y que los ma- 
tase; (pie ellos no podían hacer mas de lo hecho. 

Montciima quedó tan afligido y triste de ver (pie su intención y de- 
seo abía sido de ningún valor ni efeto, QUE dixo á los encantadores y á 
los demás: pues abi is hecho todas vuestras diligencias y posible, de que 



21 

os encargué, descansa, que quizá llegados acá tendrán más fuerza y efeto 
vuestros encantamentos y sueños exercitándolos mas a la contina: dexad- 
los entrar en la ciudad, que acá buscaremos modos y maneras para des- 
truillos y se cumpla el deseo que tengo, para que no quede hombre á vida, 
ni vaya nueva de ellos de donde salieron; por eso os encargo agora de nuevo 
pongáis todo vuestro saber y diligencia en vuestras artes. Con esta res- 
puesta todos se fueron á su casas y tierras esperando el suceso y el man- 
dato que su Señor les mandase cuando fuesen llamados. 



CAPÍTULO LXXII. 1 



De cómo ¿fonteziima envió un principal para que viniese con el Marques y de como los guió por 
un despeñadero y atajo trabajoso, donde se despeñaron dos caballos y murieron dos españoles: 
y de cómo el principal se huyó y después fué mandado majar por ¡lonlczuma. 



Después que Monte-suma vio que los encantadores y hechiceros no 
abían hecho ningún efeto ni daño en los españoles, hizo, como dicen, el 
corazón ancho aunque más ancha tenia la voluntad para que no llegaran 
á México, sino que les estorvaran el camino, lo cual él pudiera muy fácil- 
mente hacer si Dios no le cegara el entendimiento, pues su divina volun- 
tad se abía de cumplir; y esto supuesto dixo á los magos: aparejaos para 
cuando estén en la ciudad, que acá no es posible que escapen de morir á 
vuestras manos ó á las nuestras: vengan, entren en la ciudad; pero con 
todos estos fieros 2 tenia el corazón tan pusilanimo y acobardado, que no 
supo ni se dio maña para poder inventar traición ninguna, siendo en esto 
tan mañoso y de tantos ardides, como el que mas; pero se le entorpeció 
el entendimiento. Para hacer mal, mandó llamar un principal que se lla- 
maba Motehlúuli, y por otro nombre UitsnauaU, que era su dictado, y 
mandóle que se partiese á Zempoala y que fuese á recibir al Marques 
y que se volviese con él desde el lugar donde le alcanzase, y que mirase 
que no hiciese falta en cosa que perteneciese en su servicio y que procu- 
rase de les proveer de todo lo que ubiesen necesario y que procurase, cu 
llegando que llegase á donde estaba, procurase por aquella muger que le 

1 Um. 28, Pte. 1? 

2 Amenazas. 



sirve de lengua, y dile de mi parte como yo te envío ;i le recibir j que \ eo- 
su ciudad mucho de norabuena; que aquí le quedo esperando, y no le 
digas niia cosa: veamos lo que te responde. 

Con esto partid UitznauaÜ Motdchiuh de México y con la mas priesa 
que piulo, llevando consigo otros caballeros que le acompañaban, con de- 
seo de ver á estos dioses tan temidos y mentados, llegó á un lugar que se 
dice . lila, donde halló al Marqui s con bu .nenie, y llegado que fué" 

, té derecho á donde estaba el Marqi naciéndole la reverencia 4ebi- 
saludó y dio lo que ello.- siempre usan (lar, (pie son rosas y otras co- 
sas, pues jamas cuando van á saludar ó ;i visitar á alguna persona saben 
llevar las manos vacías, y el llevalla tii oeu por afrenta; así los que 

saludan como los saludados; y así después (pie le saludó en nombre de su 
Señor, le dixo: Señor nuestro y Dios verdadero: seáis iniiv bien venido á 
tu tierra y Si ñorío. El Marques le respondió por la lengua, y dixo,' 
de donde era: él le respondió (pie de la ciudad de México y (pie ve- 
nia por mand.«.lo de mi Señor pode:. zuma, el cual le bcsalia 
.-tis manos y que fuese mi venido y (pie viniese poco á poco y uii- 
por su salud; (pie allí le estaba esperando deseando su llegadaáaque- 
¡iudad y casa. Marina dixo al Marques lo que el principal decia de 
liarle de Montesuma, lo cual oido, le dixo; dice este dios, padre mío, 
qué ¿como es tu gracia! 2 él respondió: Señora: yo me llamo UitsnauaÜ 

MotelcMllll. Tues Señor, este dios dice que agradece mucho á tu Señor 
Montesuma el cuidado que tiene de mandalle á visitar y de hacelle bien; 
(pie yo voy ya de camino y me voy acercando á la ciudad de México para 
gozar de la presencia del (pie tanto bien y merced me hace y á quien tan 
obligado me time. El principal respondió, Señora: dile á este dios que 
ho de lo que dice será así, 3 verdad, por (pie el rey Montesu- 
ma le desea servir, y asi a mandado por todos los pueblos do la provin- 
cia y comarca, con rigor y pena de la vida, que le reciban á él y á los de- 
más dioses sus compaS n toilo el buen tratamiento que puedan y 
con todo el regocijo y contento posible, pues son sus vasallos; y «pie le den 
iodo lo necesario, sin (pie baya taita alguna, como creo no la habrá, abido 
basta agora, de lo cual quería ser satisfecho para de ello satisfacer á mi 

>r y rey. Marina le respondió: UitznauaÜ; el dios, que presente está, 
te agradece á tí y á tu Señor todo ese cumplimiento \ obras que COÜ el 

-ii tenido, v en q¡;<' él vaya poco á poco á verse con él: que te ruega 
que te vuelvas á México J le des las gracias á tu Señor de su parte y que 

1 Preguntó. 

•J iCoál es tu nombre? 

:: Probablemente.— "ser así.' 



23 

no tome travajo de enviar quien les guie; que acá tenemos quien nos guie 
y enseñe el camino. 

U¡t:nauatl se despidió del Marques, viendo que no era servido de que 
se viniese con él, como su Señor se lo abía mandado, y volvió para Mé- 
xico, dando aviso y apercibiendo los pueblos estuviesen muy proveídos de 
todo lo necesario y que los recibiesen con mucho contento y aplauso y re- 
gocijo; el cual llegó á México, y dando á su Señor la respuesta le dixo: 
poderoso Señor: yo hice lo que me mandaste y fui ante los dioses que vie-' 
nen, y por lengua de aquella muger le dixe como le besabas las manos y 
que ya deseabas velle y que aquí le estabas ya esperando que viniese mu- 
cho de norabuena. El me respondió que besaba tus reales manos; y que 
ya venia y que te agradecía mucho el cuidado que tienes de le visitar y 
regalar y que para esto venia poco á poco, por no molestar ni dar pesa- 
dumbre á los que trayau el hato: que el se. tenia por muy dichoso de ver 
ya tu presencia y de holgarse con tu vista: y esto és lo que me respondió. 
Montesuma le dixo; sea mucho de norabuena; venga cuando mandare, 
que esperándole estamos, pues otra cosa no se puede hacer, ni nos emos 
sabido dar maña para haeelles tornar y volver á su tierra, como la primera 
vez que vinieron agora tres años. 

En este tiempo llegó el Marques á un pueblo que se llama Nautlan y 
el principal de aquel pueblo los recibió muy bien y con mucho contento 
y les hizo todo regalo, el cual se llamaba Coatlpopoca, al cual el Marques 
agradeció mucho el buen tratamiento que les abía hecho y en pago de él 
le dio una sarta de cuentas de vidrio azules, las cuales el principal tuvo en 
mucho, y haciendo allí noche el Marques le preguntó por el camino mas 
derecho para la ciudad de México. El principal, no acordándose del presen- 
te que se le abía hecho de las cuentas de vidrio y olvidado del buen trata- 
miento que el Marques le abía hecho con sus amorosas y buenas palabras 
con que los trataba, dixo que él los guiaría y los llevaría por un muy buen 
camino y breve, por donde fácilmente llegarían á México, fundado en ma- 
licia y maldad, con deseo de que todos se despeñasen, incitado por el demo- 
nio. Entendiendo el Marques que lo que aquel principal decía era con lla- 
neza y simplicidad, fiándose de él mandó á su gente que, antes «pie fu 
de día, se apercibiesen porque quería tomar la madrugada, para llegar con 
tiempo á la posada y descansado del Sol y travajo del camino. 

La gente se apercibió y salieron de madrugada de aquel pueblo, guian- 
dolos aquel principal Coatlpopoca y empezólos á meter por una aspereza 
de pedregales y quebradas, tan ásperas y malas, que los caballos y gente de 
ápie iban reventando; y como la madrugada hiciese algo escura, no vían 
por donde iban. El Marques, viendo tan mal camino y tan áspero cual 



24 

atraca abían andado, dixo al principal, que como le guiaba por camino 
tan áspero. Bl respondió que aquel camino era atajo y fue presto se aca- 
baría; que el trabajo era breve, y siguiéndole trujólos á unos peñascos y 
derrumbaderos, donde queriendo basar, «los de á caballo, que iban delan- 
te, cayeron por los peñascos abajo y se mataron ellos y los caballos. El 
Marques, viendo la maldad del indio y el daño que le abía beebo, mandó- 
lo prender, el oual, como vio (pie el daño estaba lucho y que abía de ser 
oastigado, se escondió de tal suerte (pie nunca pudo ser hallado por en- 
tonoes. Bl Marques aguardó á la mañana y volvió á desandar parte de 
lo andado y fué guiado por otros indios por el camino real y derecho á 
México, el cual envió á decir á Montezuma, que estaba muy quexoso 
de él, pues por su mandado debió aquel principal de tomar osadía y alre- 
vimiento de hacellc aquella traición; que mejor opinión y concepto abía 
tenido de él, que mirase que se le abian despeñado dos de sus españoles: 
que le suplicaba que mandase parecer aquel indio y que en ello entende- 
ría no aber sido por su mandado. 

Bata nueva le fué dada á Montezuma y el recaudo del Marques y 
mensaje, dándole cuenta de la quexa y sospecha que el Marques de él 
tenia; el cual, como lo oyó, fué muy airado y enojado y mandó (pie luego 
se le descubriesen á aquel principal y lo entregasen al Marques para que 
él hiciese de él lo que su voluntad fuese y le castigase según su traición. 
El principal fué buscado con diligencia y fué hallado y entregado al Mar- 
ques, el cual, confesando su mala intención y mal propósito y estar Mun- 
tezuma salvo de semejante cosa, el Marques le mandó aherrojar y que le 
truxesen á muy buen recado, de suerte que no se les huyese, por que 
lo (pieria entregar á Montezuma, él en persona, para (pie él lo mandase 
castigar; j así llegado que fué el Marques á México se le entregó, el cual 
lo mandó hacer pedazos, mostrando su inocencia en semejante caso. 

Este dia llegó el Marques á Tecoac, un pueblo junto á Tlaxcallan ó de 
su jurisdicción, y antes que entrase en el vinieron los mensageros á dal- 
as iso de como los dioses venían á hacer allí noche; que los saliesen á re- 
cibir y que les aparejasen lo necesario. Bl Señor de Tecoac, que se decia 
Tocpacxoccliiuh, oido el mensaje y la relación de lo que les abían de dar 
•. el modo , tenia en recibidos y mantenellos, á ellos y los caballos, y 

que Montezuma les enviaba á mandar que aparejasen gallinas y uebos 
y pan y frutas y maiz y yerva para los caballos, y que barriesen los apo- 
sentos y tantas casas como abían de proveer y á (pie abían de acudir, le- 
vantóse de su asiento con grande ira y enojo y dixo; ¿somos aquí vasallos 
de los dioses (pie vienen, ni de Montezuma, que nos ail de mandar aquí 
como á sus criados?: no quiero, ni es mi voluntad de recibidos en mi ciu- 



25 

dad, ni de dalles cosa ninguna; y haciendo llamar á sus vasallos y Seño- 
res de aquel pueblo, les dijo: ea Chichiinecas y valerosos tecoacas: toma 
vuestras armas, espadas y flechas y defendó vuestro partido y destruya- 
mos y aniquilemos estos dioses que han venido, que tanto espanto y miedo 
ponen, con vellos, á todas las naciones: veamos para cuanto son estos que 
han aparecido en nuestra tierra: veamos si por ventura somos aquí sus va- 
sallos ó tributarios, que les hemos de proveer de tantas cosas como han 
menester: apercibios luego y salgárnosles al encuentro y destruyámolos y 
desvaratéinoslos y celebremos nuestros nombres como valerosos. 

Luego á este mandato, toda la ciudad fué puesta en arma, y les fué de- 
fendido el paso y la entrada al Marques en la ciudad de Tecoac y en 
un punto se cubrieron los campos de indios armados y apercibidos á pun- 
to de guerra. El Marques, que siempre venía apercibido él y su gente, 
mandólos poner en orden y repartir en sus escuadrones los trescientos 
hombres que consigo traía, para no ser cercado, ni que los indios le pu- 
diesen tomar las espaldas; el cual viendo tanta multitud de gente delante 
de sí, no dejó de temer, especialmente cuando vido que poniéndose en 
alas y ordenando sus escuadrones á su modo, vido poner en delantera mu- 
cha gente muy lucida y muy bieu aderezada, cubiertos de pies á cabeza 
de sus armas, y embrazadas sus rodelas, todas llenas de chapas de oro y 
muy galanas y labradas y en las cabezas y espaldas ricas plumas y divi- 
sas y que mostraban ser gente de animo y valor, seguu los ademanes y 
visajes que haciau de gran menosprecio; los cuales, después de ordenados 
y concertados sus escuadrones y ringleras, pusiéronse en delantera dos va- 
lientes indios con sus rodelas, todas doradas muy ricas y vistosas, y sus 
espadas de navajas en las manos, pidiendo á los españoles desafío y que 
saliesen. 

Los españoles, turbados y aflijidos (por no decir llenos de miedo) de ver 
tanto esfuerzo en unos indios, y tantos que cubrían el sol y que era la pri- 
mera refriega en que se veían, y ellos tan pocos y no muy bien apercibi- 
dos, y con temor de verse metidos en reino estraño y de bárbaros, y las 
espaldas no muy seguras, y entre mas gente que las arenas de la mar, (pie 
á papirotes los podían matar, oí decir á un conquistador religioso ' que se 
halló seglar en este combate y confuto, que hubo muchos que se les sal- 
taron las lágrimas y dieran mucho por no ser nacidos, y que maldecian 
al Marques por abellos traído en agua! esfcremo y punto tan temeroso. 
Pero el animoso Capitán, que nunca le faltó ánimo ni valor en semejan- 



1 Francisco de Aguilar, compañero do Cortés, quo tomó el hábito de Sto. Domingo y profesó en 
el mismo convento quo el autor. 

Duran.— Tom. ii 4 



26 

tes tribulaciones, mandó :í dos de á caballo que saliesen á rienda suelta 
y le matasen aquellos floa que se abían puesto en delantera, en quien en- 
tendía estrivaban los demás; y haciendo rostro, los dos de á caballo sa- 
lieron y alzando el bruzo para dar su bote de lanza á los dos que esperán- 
dolos estaban, al tiempo que los fueron á herir saltó el uno de ellos á la 
mano derecha con tanta destreza, que dando con su espada un golpe á 
las cuartillas del caballo, se las cortó y vino con su caballero al suelo, y 
el otro saltando al otro lado, y haciendo perder el golpe al caballero que 
le iba ;í herir, dio con el espada al caballo por medio del pescuezo (pie se 
lo abrió todo y quedó la cabeza colgando de las riendas, dando eon ó] en 
el suelo y con su amo, y queriendo volver sobre ellos, para prendellos vi- 
vos, el Marques hizo soltar un berso ' que traya por fuerza 2 de su ejérci- 
to, y luego todos los indios que cojió por delante mató, y así se apartaron 
y dieron lugar para (pie los caidos se levantasen y cebasen mano á sus es- 
padas y se empezasen á defender de los indios, (pie con vocería, y sonido 

de vecinas y atavales y de caracoles y otros instrumentos les daban gran 
batería con las piedras \ flechas arrojadizas que con hondas y otros arti- 
ficios arrojaban; y entrando y saliendo los españoles entre ellos y tirándo- 
les de (Miando en cuando con los versos que traían y con algunos arcabu- 
ces y enviando algunas saetas con las ballestas y arcos de hierro, con que 
los españoles peleaban, les fueron ganando tierra y entrándose á unas ea- 
sei ¡as (pie estaban en un cerrillo junto á la ciudad, (pie debía de ser algún 
Cu ó templo; porque dicen que tenía una casa con unos grandes y espa- 
ciosos aposentos, donde se hicieron fuertes y los indios los cercaron y da- 
ban cada día batería, la cual dicen que turó por diez ó doce dias. 

No faltando Montezuma de mandalles proveer de mantenimientos, los 
cuales nunca les faltaron, y haciendo el Marques todo su poder para salir 
de aquel cerco, convidándoles muchas veces con la paz y amonestándoles 
dejasen aquella contienda y se sugetasen á su magestad, (pie (dios no ve- 
nían á hacelles mal ni á matados, viendo que no querían, determinó el 
Marques de ponelles una celada y dar cabo de ellos; y así fué que aguar- 
dando á la noche, creyendo los indios (pie ya estaban recojidos los espa- 
ñoles como solían, estando todos en vela, aguardaron á (pie todas las lum- 
bres de los centinelas se apagasen y de las guardas, y desque lo vieron 
todo en silencio salieron de los aposentos donde estaban y se fueron, de 
diez en diez, unos á una parte y otros á otra, según tuhieron el aviso y 
ardid del buen capitán, y halláronlos á todos durmiendo, especialmente 

1 Verso. Especie de culebrina de muy poco calibre, que ya no se nsa. (Gran Dic. do la Apa 

ilcmia.) 
'2 Es decir, oomo refuerzo. 



27 

á todos los capitanes, en unas caserías grandes, durmiendo á sueño suel- 
to con mucho reposo y sin cuidado ninguno y mandando el Marques que 
no les hiciesen mal ni matasen á ninguno, los prendieron á todos y mani- 
atados los truxeron á los aposentos donde posaban, y traídos allí, sin pren- 
der ni matar á ninguno de los soldados que hallaron durmiendo, ni á las 
guardas ni centinelas, antes á los capitanes los reprendió el Marques con 
la lengua de Marina, que para qué se inquietaban ni se ponían en aque- 
llo pues ellos no venían á hacelles mal ni daño y que los mirasen y cono- 
ciesen por la experiencia, pues habiéndolos podido matar á todos, no ha- 
bían querido hacelles mal ni daño; y para que viesen mas por experiencia 
lo que deseaban, que era teuellos por amigos y hermanos, que luego en 
amaneciendo, delante de todo su ejército, los soltarían y enviaría nora- 
buena. 

Así fué, que venida la mañana, venido el ejército á sus lugares para 
dalles el combate que solían, y echando menos á sus capitanes y señores 
que los animaban y guiaban, el Marques los sacó, así como los había pren- 
dido, y dixo á los soldados el mal recaudo en que abían puesto á sus se- 
ñores, los cuales si él quisiera los pudiera aber merto; pero que él no ve- 
nía á matallos ni á destruillos; que les rogaba lo dexasen entrar en la 
ciudad á descansar, y soltándolos á todos los que tenía presos, viendo su 
benignidad, alzaron luego el cerco y vinieron todos de paz y lo llevaron á 
la ciudad; todo lo cual que he referido lo oí contar á un conquistador de 
los que en esto se hallaron, pero esta historia dice lo contrario, que entra- 
ron por fuerza de armas y mataron grau multitud de indios, y no contra- 
dice lo uno á lo otro, pues está claro que en los dias que turó el cerco ma- 
tarían gran suma de indios con los bersos y arcabuces, pues cada día tenían 
combate, y asi se publicó por todas las ciudades y lugares de la tierra, que 
los dioses tiraban con rayos de fuego y que de cada tiro mataban muchos 
hombres, con lo cual fué tanto el temor que tomaron, que no ozabau me- 
nearse y fué tanta su cobardía y temor que huían de los españoles y se 
metían huyendo por las cavernas y montes y cuevas y se despeñaban poí- 
no vellos, y esto hasta hoy les tura, pues aun de los religiosos que están 
entre ellos y los aman y acarician, huyen y se esconden de ellos como de 
enemigos mortales; y porque veamos el temor que les cobraron quiero 
contar lo que los tlaxcalteca hicieron luego que los de Tecoac se sujeta- 
ron al Marques y á la corona real de España, en cuyo nombre el Marques 
venia. 



CAPÍTULO LXXIÍI. 



Da Déno los tlaxealteoas tuvieron junta y consejo Bóbre recibii al Marques, de paz, y entregalle 
la ciudad, y del sran recibimiento que le bioierOD. 



Allanado Tecoac y sujetos ya á servicio del Rej y di'] Marques y atoán- 
doles beoho jurar que no volverían á revelarse contra ellos, dice la historia 
que llevó consigo preso el Marques al Señor de aquella ciudad que, como 
dixc, se llamaba ToqpaexoeMuh, y saliendo de ella se vino á los términos 
(le Tlaxcala, acercándose á aquella provincia y llegó á un pueblo que se 
llama Tzopaobtztuco, y llegado allí los tlaxcalteca, viendo que ya se lle- 
gaban á su ciudad los dioses, hicieron junta de todos los señores de su 
Gomares y provincia, que es azás grande y de mucha gente, la cual rejian 
cuatro Señóles, divididos en cuatro parcialidades; los cuales haciendo esta 
junta general, propuso uno de los Señores una larga plática, diciendo: Se- 
ñores y naturales chichinieca de la grandeza de tlaxcala: ya aliéis sabido 
como han aportado á estas nuestras partes unos dioses, salidos de allá 
del nacimiento del sol, los cuales aparecieron entre los vapores y oscuri- 
dad de la mar, metidos en cerros \ casas de palo, no sin misterio, venido 
de lo alto y permitido por el Señor de lo criado del (icio y de la tierra y de 
la noclic> el día. También sabéis como se bieuen ya entrando pocoá poco 
á nuestros términos: mira que es lo que os parece (pie se debe de hacer; 
si nos pondremos en defensa, é» no; por que ya veis como los de Tecoac 
fueron atrevidos y se pusieron á quererles defender la entrada de su ciu- 
dad j abéis visto las muertes de tantos como en la guerra murieron con 
el luego que les echaban, lo cual fuera bien escusado y estuviera mejor 
por hacer; y si queréis tomar mi parecer yo os aconsejo que tengáis lás- 
tima de vuestros hijos y hermanos y de los viejos y viejas y huéllanos 
que han de morir, sin culpa ni causa, sino por solo querernos poner en de- 
tensa, lo qual no nos a de aprovechar nada, ni a de ser de ningún electo; 

1 Lám. '28. l'te. 1» 



29 

y así lo mejor será recibillos de paz y metellos en nuestra ciudad y dalles 
lo que ubieren menester, así de comida como de todo lo demás. 

Todos fueron de aquel parecer y se concertaron de luego ir y postrarse 
ante el Marques y ofrecerse á su servicio y ofrecelle muchos presentes; y 
como lo pensaron y determinaron así lo pusieron por obra, y tomando con- 
sigo muchos de sus principales so fueron con los mejores presentes que 
pudieron y ftieronse á donde el Marques estaba: y venidos ante él le hi- 
cieron mucha reverencia y ofreciéndole los presentes y dándole muchas 
rosas, y sartas de ellas que le echaron al cuello, le saludaron y hicieron 
una larga plática, la cual declaró Marina al Marques, la cual solo conte- 
nía el ofrecerse con sus personas y bienes á su servicio y principalmente 
al de su magestad, cuyo nombre el Marques siempre ponía por delante á 
todas estas naciones, rogándoles se sugetasen á su servicio y á las cosas 
de nuestra fee católica; los cuales luego se sujetaron y dieron la obedien- 
cia en nombre de su magestad y se dieron por sus vasallos como hasta 
este día lo han sido y son. 

El Marques les mandó preguntar que de donde eran: ellos le respon- 
dieron como eran de Tlaxcala y que Venían á le servir y á le recibir como 
á su Señor y á tralle lo necesario; y luego le empezaron á poner delante 
mucha cantidad de aves y de pan y de fruta, finalmente de todo genero 
de comida, la cual acabada de poner el Marques les agradeció el presente 
y les hizo mucho cortesía y les preguntó, que si eran sujetos á México y 
si tributaban á Montezutna ó á otro Señor de la tierra. Ellos le respon- 
dieron: Señor: nosotros somos libres y no tributarios, 1 ni estamos sujetos 
á nadie, y ese gran Señor que as mentado es Key de México y es nues- 
tro mortal enemigo y tenemos perpetuas guerras con él y sus vasallos y 
aqui vienen á morir y nosotros vamos á morir, por el consiguiente, allá 
á sus sacrificadores, y es tanta la enemistad que nos tenemos que todo su 
gogo y el nuestro és tener gente que sacrificar y matar de los unos y de 
los otros. El Marques, que halló lo que deseaba, que era esta discordia, 
hízose á la banda de los tlaxcaltecas para contra México, si en algún tiem- 
po los ubiese menester, y entrando en Tlaxcala fué muy bien recibido de 
los de la ciudad con muchos bailes y danzas y representaciones y aposen- 
tado en las mejores casas del pueblo, que según esta historia eran las de 
Xicotcncatl, uno de los Señores, que así se llamaba, donde después de ha- 
ber descansado pidió el Marques gente para llevar su hato y fardaje y rogó 
á los Señores le diesen gente para, (pie fuese con él, como por guardia su- 
ya y de su gente, y algunas mdgeres que les moliesen y hiciesen la comida. 

1 También puede leerse en el original — "y no tributamos." (Nota del 8r. Vera.) 



30 

Loe blaxcalteoa lo hirieron con mucha voluntad y diligencia y le dieron 
amono número de soldados y tamemes para las carcas y les presentaron 
lauchas mugeres para su sn\ ¡oio, Jas cuales los soldados tomaron de muy 
huena gana y voluntad para que los sirviesen; donde dice la historia, que 
desde este día, á donde quiera que llegaban, les presentaban indias mozas 
y hermosas} hijas de Señóles juna que los sirviesen, lo cual se dice muy 
en particular de Amecamecan, que salido el Marques de Tlaxoala vino 
por el camino real, que viene á dará la venta de Chalen, donde los de 
Anieeauíeean le salieron á recibir, y demás de llevar rico presente de jo- 
yas de oro y piedras de mucho valor y muchas en cantidad plumas y bra- 
celetes riquísimos y ropa de mantas y huípiles y naguas imiv galanas, le 
ofrecieron muchas mozas hermosas, muchachas de muy poca edad, todas 
muy galanas \ bien bestidas y aderezadas, atadas á las espaldas muy r¡- 
008 plumajes y en las cabezas todas el cabello tendido y en los carrillos 
puesta SU color que les hermoseaba mucho. Los soldados las recibieron 
con agimiento de gracias y les agradecieron el presente. Muy agradecido 
el Marques se detuvo algunos dias cu aquella provincia de Chalco, á cau- 
sa de que todos aquellos pueblos de la provincia le vinieron á saludar y 
á darla obediencia y á ofrecelle sus ordinarios presentes, el cual los reci- 
bía de voluntad, él y los suyos, especialmente joyas y cosas de. oro y pie- 
dras ricas (pie le iban ofreciendo, con que iban cebando el apetito. 

Montezuma, cuando supo (pie el Marques estaba tan cerca de México, 
envió luego sus incusageros al rey de TetzCOCO y al rey de Tlaeopan á ro- 
galles »pic luego viniesen á México, para (pie todos tres recibiesen á los 
dioses (pie reñían y estaban ya tan cerca de México. Ellos, viendo ser 
justa su petición, vinieron á la ciudad de México, los cuales venidos y apo- 
sentados en las casas reales de Montezuma, saludándose los unos á los 
otros como entre ellos es uso y costumbre, Montezuma les empezó á ha- 
blar y á llorar con ellos en esta forma: poderosos Señores: lo que os quiero 
es, después de que es justo que todos tres recibamos á los dioses, conso- 
larme cou vosotros y saludaros y despedirme de vosotros y consolar vues- 
1 1 os ¡icchos atribulados: ya veis cuan poco hemos gozado de nuestros reinos 
y señoríos, los cuales nos dexaron nuestros antepasados reyes y grandes 
>• ñores, saliendo de esta vida con paz y concordia, sin pena ni pesadum- 
bre; pero jay desdichados de nosotros! ¿que merecimos? ¡en qué ofendimos 
á Diosf ¿como fin' esto? ¿de á donde vino esta calamidad y zozobra y este 
desasosiego? ¿quien son estos que au venido? ¡de donde an venido? ¡quien 
les enseñó acá? ¿cómo no sucediera esto en tiempo de nuestros antepasa- 
dos! El remedio que ay es, (pie os esforcéis y animéis á sufrir lo que os 
viniere, pues ya los tenemos a la puerta. 



31 

Los dos reyes empezaron ¡i llorar y él con ellos y consolándose los unos 
á los otros y despidiéndose y abrasándose con mucho dolor, dice la histo- 
ria que Montezuma se fué á sus oráculos y delante de los dioses hizo y 
formó una lamentosa querella contra ellos, quejándose de ellos por aber- 
le traído á término tan trabajoso, abiéndolos servido con el cuidado po- 
sible y agradado y procurado el aumento de su culto y reverencia. Esta 
lamentosa plática y querella hizo delante de los dos reyes y delante de 
todo el pueblo, con muchas y abundosas lágrimas, dando á entender á to- 
do el pueblo la pena que recibía de la venida de estas nuevas gentes, pi- 
diéndoles á esos mesmos dioses se apiadasen de los pobres, de los huér- 
fanos y de las viudas, de los niños y de los viejos y viejas, con otras mu- 
chas peticiones que pidió, ofreciendo sacrificios y ofrendas con mucha de- 
voción y lágrimas y sacrificándose y sacando la sangre de sus brasos y 
orejas y de sus espinillas, todo para mostrar su inocencia y lo que de la 
venida de los españoles se dolía. El cual venido á su casa se despidió de 
sus mugeres y hijos con grandísimo dolor y lágrimas, encomendando á to- 
dos sus privados y mas servidores tuviesen cuenta de amparallos, ya co- 
mo hombre que iba á morir y que en realidad tenía y veía la muerte cierta 
y delante de los ojos. 

En este medio tiempo el Marques del Valle llego á Coyuacan, 1 donde 
fué muy bien recibido y con tanta solenidad y aplauso cuanto en ningu- 
na parte había sido recibido, donde vino toda la nación Tepaneca con to- 
dos sus Señores á visitar y saludar al Marques y á ofrecelle grandes y ri- 
cos presentes de mantas, joyas, plumas, piedras, todo cosa de precio y ri- 
queza y dándole la obediencia y sugetándqse á su servicio en nombre de 
su magestad, la cual obediencia y sugecion iban quitando á 3Iontezuma 
y á la nación mexicana, volviéndose todos contra ellos y poniéndose en 
favor del Marques, prometiéndole ayudar; donde los tlaxcalteca y tecpa- 
neca y chalca mostrándose servidores de su Magestad avisaron al Mar- 
ques que no se fiase de Montezuma ni de su gente, por que eran traido- 
res y malvados y gente tirana y velicosa, y que al mejor tiempo, cuando 
los viese mas allegados y amigos y se le mostrasen mas afables, que en- 
tonces se fiase menos de ellos. El Marques les agradeció el aviso y rogó 
se fuesen algunos con él para la seguridad de su persona, lo cual todos 
lo hicieron muy bien, dándole gente que sirviese como de guardia, de lo 
cual Montezuma y todos los mexicanos, viendo que todos se les iban y 
los desamparaban y se volvían sus contrarios, sentían mucho dolor vién- 

1 Así (!ii el original; mas debe leerse Culhuaean, de conformidad con la relación de Cortos y <■' 
oinnun de los historiadores. Bernal Diaz dice que el autor do Coyoaean fné uno de los qne vino 
á recibirlos. 



32 

abarse á los españoles ,v desampáranos á ellos, aunque siempre 
estro ieron neutros, que uo Be osaban del todo declarar por enemigos de los 
mexicanos, ni por verdaderos amigos del Marques, dado que le servían y 
n todo <'l proveimiento que babfa menester y le hacían grandes zale- 
mas \ regocijos. 

Cuando Mont< zuma supo que el Marques estaba en Coyoacan ' apare- 
jó un grande j Bolemne recivimiento para Berville en la ciudad, mandan- 
do á iodos sus oaballi ros Be bailasen al recibimiento y á todos los gcan- 
i eortey de las demás ciudades comarcanas; pero el Orlarques, co- 
mo hombre sagaz y mañoso, procuraba, piimero que sábese* de estos 

pueblos grandes donde llegaba estarse algunos días descansando y atra- 
yendo á los indios y alagándolos y haciéndoles muchas caricias y mostrán- 
doles mucho amor \ amonestándoles y persuadiéndoles fuesen sus ami- 
pues él no venía á hacelles mal ni daño, sino á librallos de las ura- 
nias y opresiones en que el rey Montezwttia los tenía, prometiéndoles 
grandes libertades de la servidumbre m que estaban; el cual, después que 
le parí cia qu< han bien persuadidos, apercibía su gente para salu- 

de alli y pasai adelante, y sabiendo que la ciudad de México estaba tan 
cerca envió á avisar al rey Montezuma, como él estaba allí y que (pieria 
ir á velle; «pie qué era lo que mandaba. EJ rey recibió muy bien á los 
mensageros y mandé» le diesen al Marques que aquella era de su casa y 
que él estaba ya esperando con deseo de relie; que viniese mucho de no- 
rabuena cuando mandase, que solo le pesaba de que viniese acompañado 
de los tlaxcaltecas sus enemigos y los metiese en su jurisdicción y en su 
ciudad, por que eran sus mortales enemigos, y que de ello su gente se 
había ahondado y recibido pesadumbre y temor de que en su ciudad no 
SUCiedese algún alboroto con los tlaxealíeea, por ser como eran sus 
mortales enemigos. El Marques respondió que no traya él gente de 
guerra consigo ninguna, sino solo gente de carga que le traía su repuesto 
\ las cargas de sus BOldados y los presentes de mantas y otras riquezas 
con (pie le abían recibido en los pueblos donde abía llegado, las cuales 
eran tantas y tan ricas y de tantas labores, asi aderezos y mantas para 
hombres como aderezos de mugeres muy ricos y galanos, que en aque- 
llo solo traya ocupados y cargados mucho número de indios para en Mé- 
xico ívparüllo á sus soldados y gente, como lo repartió, aunque por 
mal de algunos; (pie con la codicia de llevallo, cuando de México salieron 
huyendo, los mataron y perdieron allí la vida y lo demás y quizá (y sin 
quizá) el alma, para in eternum. 

se "Cuihna 
•-' Bato es;— "antes de salir." 



CAPITULO LXXIIIL' 



De cómo el Marques del Talle fué reculillo en Mcsico de Montezuma y de sus grandes con mo- 
cha solemnidad y contento y aposentado en ¡as casas reales de la ciudad y muy bien servidos 
y de la prisión del rey Montezuma. 



Jamás fué mi intento ni voluntad, ni ahora lo es, de escribir ni hacer 
nueva historia de la venida de los españoles á esta tierra, ni de sus hechos 
y hazañas, tan atrevidos y heroicos, ni de ponchos en la cumbre y ala- 
banza que merecen, pues fueron cierto dinos de eterna memoria, salidos 
de pechos y corazón mas que humano, conque el ánimo español siempre 
a sido engrandecido y ala vado y nombrado en todo el mundo, para empren- 
der semejantes cosas y tan atrevidas, como fué la que vamos tratando; 
y como digo, no siendo mi intento tratar de sus grandezas ni hazañas, ni 
traer de nuevo á la memoria como el Marques del Valle entró en el puerto 
y barrenó los navios por quitar á su gente la esperanza de volver, y para 
que visto el poco remedio que de su vuelta tenian vendiesen sus vidas, 
como esforzados, ni tratar de como estuvieron determinados de le matar, 
ni de las humildades y palabras con que se eseusó, porque ya todo esto 
está ya muy sabido y escrito por muchos autores. 

Demás de esta razón sería, abiendo de escribir verdad, y según la re- 
lación y memoriales de los indios, entre muchos bienes y hechos heroicos, 
me forzaría la misma historia á escribir grandes y atroces crueldades y 
inhumanidades de gran lástima y dolor que se ejecutaron y hicieron, con 
que quizá ofendería y daría desgusto á los que deseo servir y dar contento 
con la presente lectura; las cuales aun en este camino, antes de llegar á 
México se executaron, que aunque pasando por ellas como de paso, las 
e callado, especialmente una que en la ciudad de Chóllala se cometió, de* 

1 Lam. 29, Pte. 1? 

Duran.— Ton. tr. 5 



tanta lástima y dolor, donde en el patio de un templo donde el Martines 
luí' aposentado, á mucho número de gente de servicio que Bervían á los 
españoles y les trayan agua leña y yerba para los caballos y otras provi- 
cioni udo el Marques que venían disfrazados los Señores en aquel 

hábito para armalle traición, por ser tanto número de ellos, los mandó 
á todos meterá cuchillo, de los cuales ninguno quedó* con vida; de los 
cuales ejemplos podría poner otros muchos; pero no siendo tal mi intento 
solo iré poniendo hasta venir al lin y muerte de Wontezuma (cuya vida 
toria yo e.-i-i ibo) aquello que el relatallo me forzare, para venú á po- 
ní i el lin y iiniei te ,1c un rey tan poderoso, tan temido y sen ido y obe- 
decido de todo este nuevo mundo, él cual \ino á temí un lin tan vil y 
desastrado, que aun en su entierro no tuvo quien por él hablase ni se do- 
liese; antes cercado de sus enemigos, no le fué dada sepultura á uno de 
quien toda esta tierra temblaba y se estremecía en solo oir sn nombre. 

Y asi viniendo á nuestro propósito y fin di' nuestra historia, es de sa- 
lle] que salido el Marques del Valle de Coyoacau 1 partió para .México muy 
acompañado de grandes Señores, así de los de Coyoacau como de los de- 
más de toda la pr<>\ ¡ocia mexicana y tlaxcalteca, xoehiiiiilca y teepaneca 
y chalca, que le venían sirviendo y acompañando, con otra mucha gente 
de principales y gente pleveya que venía por solo gozar de este recibi- 
miento; de la partida del cual, cómo supiese Montezuma, apercibiendo 

todos sus grandes los reyes que con él estallan y toda la demás gente de 
principales, sentado en una hamaea 2 en (pie él siempre andaba, muy cu- 
riosa y rica, cubierta de ricas y preciadas mantas, salió de la ciudad en 
hombros de algunos de los grandes señores, mostrando su grandeza y 
autoridad, llevando los demás Señores por delante \ detrás de sí, con 
mucho aparato de rosas, con otros presentes y riquezas para presentar á 
los españoles que por dioses tenían y nombraban. El cual llegado á un 
lugar que llaman Tocititlan, «pie era casi junto á la primera cruz que está 
en la calzada á la salida de México, 3 allí hizo parar toda su gente y operé» 
la llegada del Marques. 

íaiego que supo como llegaba al mismo lugar, haciéndose poner en 
hombros, como abía venido, le salió al encuentro, el cual como vido al 
Marques baxó de la amaca, lo cual como Don Hernando Cortes vido, 



1 Lea e "Colhuacan." 

2 Berna] Dias dice que — "en ricas andas"— ; mas por I» que sigue parece que ol historiador em- 
pleaba la palabra huma mimo. 

:'• da de Ignacios del I'. Sahagun ts má< precisa y fácil de identificar: — "en el Ingar (dice) qae 
•' llaman Vitzülan; que es cabe el hospital 'h ln Concepción." — Es el que actualmente se deno- 
mino de J' 



'¿o 

apeóse del caballo en que venía y fuele á abrazar, haciéndole gran revé 
rencia, y lo mesmo hizo el rey Montezuma, humillándosele con mucha hu- 
mildad y reverencia, dándole la buena venida; y tomando de mano de uno 
de sus grandes un muy rico collar de oro, todo de muchas piezas de oro y 
piedras muy preciosas, se lo hecho al cuello y en la mano le puso un muy 
galano y curioso plumaje, labrado á manera de rosa: sin esto le puso un 
sartal de rosas al cuello y una guirnalda de rosas en la cabeza y tomán- 
dose por la mano los dos se fueron á la ermita de la Diosa Tozi, que allí 
junto al camino estaba, donde el poderoso Eey y el Marques se asenta- 
ron en sus sentaderos, que aparejados les tenían, donde llegaron los de- 
más dos reyes, el de Tezeuco y el de Tacuba, cada uno por sí, á saludar y 
besar las manos al Marques, ofreciéndole sus collares y rosas conforme la 
calidad de sus personas; después de los cuales llegaron todos los grandes 
haciéndole la reverencia y ceremonia que á su mesmo Dios Huitzilipoch- 
tly hacían, y así acabada la prolija y larga salutación, Montezuma, por 
lengua de Marina, habló al Marques y le dio la buena venida á aquella 
su ciudad de cuya vista y presencia él tanto holgaba y se recreaba y que 
pues él abía estado en su lugar y reynado y regido el reino que su padre 
el Dios Quetzalcoatl abía dexado, en cuyo asiento y estrado él indinamen- 
te se abía sentado y cuyos vasallos abía regido y gobernado, que si venia 
á gozar de él, que allí estaba á su servicio y que él hacía dejación de él, 
pues en las profecías de sus antepasados y relaciones lo hallaba profeti- 
zado y escrito; que lo tomase mucho de ñora buena, qm sujetaba á 
su servicio, y que si no abía venido mas que por velle, que él se lo tenía 
en muy gran merced y en ello abía recibido mucho gusto y contento y 
.-unía alegría en su corazón: que descansase y mirase lo que abía menes- 
ter, que él se lo daría y proveería con mucha abundancia. 

El Marques le respondió con mucha crianza y cortesía, quitando la 
gorra ó sombrero de la cabeza y basándola, mostrando en ello reverencia 
y agradecimiento y le mandó decir como él venía en nombre de un pode- 
roso rey y Señor, cuyo criado era, que estaba en España, el cual regia y 

ruaba mucha parte del mundo, un Señor muy poderoso, y (pie li 
plicaba se sujetase á él y le diese la obediencia, del cuál recibiría muchas 
y muy grandes mercedes y que juntamente se sujetasen á la íé católica 
de un verdadero Dios y Señor, debaxo de cuyo mando y poderío el cielo 
y tierra se rije y gobierna, y que dada la obediencia á < Señores, 

principalmente al Supremo Señor, sujetándose á su fé, y después al de la 
tierra sujetándose á su servicio, que él sería su perpetuo amigo y servi- 
dor y que supiese que jamás le liaría injuria ni mal tratamiento, él ni su 
gente, pues no venía á bacelles ningún mal. Montezuma se le sujetó y se 



36 

puso en sus man:» y se rindió al servicio de bu Magostad, desde aquella 
liura. y deseó ser industriado en las cosas de la .--anta fé católica; 1 y asi 
después de aber descanzado por mucho rato en aquella hermita ó templo 
peqneño, partieron para la ciudad de México, Bubiendo el Marques en su 
caballo y el poderoso y airado Rey en su araaca, tomándole los suyos en 
los hombros, como abía venido; y según relación y pintura «le algunos an- 
tiguos viejos, dicen que desde aquella hermita salió Montesuma con unos 
grillos á loa pies, y así lo vi pintado en una pintura que en la provincia de 
Tet/.euco hallé en poder de un principa!, ya viejo, al cual asi aherrojado 
iba en una manta echado en hombros de los principales, lo cual se me 
hizo cosa dura de creer, por que ningún conquistador e hallado que tal 
conceda; pero como niegan otras mas claras y verdaderas y las callan en 
sns historias y escrituras y relaciones, también negarán y callarán esta, 
por ser una de las mal hechas y atroees que lucieron, aunque un conquis- 
tador religioso me dixo, que ya que se hiciera, fué con lin de asegurar su 
persona el capitán, á sí y á los suyos. Juntamente llevaron presos á los 
demás reyes de Tezcuco y Tacuba y al Señor (le Xochimilco,' que era tan 
gran Señor como los demás, y uno de los mas privados y allegados de 
Montezuma, y tic quien se hacía mucho caso. 

Llegados á .México con muchos bailes y danzas y otros muchos rego- 
cijos que delante de ellos iban, salieron los sacerdotes con encensarios y 
vecinas y caracoles á los recibir, todos embijados y bestidos á su modo 

sacerdotal, y tras ellos todos los viejos y jubilados que abía en servicio de 

capitanes y maesos de campo en las guerras, todos bestidos con un disfrez 

de águilas y tigres, con sus bastones en las manos y sus rodelas, y con 
esta Bolenidad y aplauso entré, el Marques en México y fué aposentado 

en las casas reales en (pie vivía Montesuma, agüelo del presente Monte- 
zuma, (pie abía edificado, las cuales casas eran muy grandes y de muchos 
aposentos y estaban edificadas donde agora son las casas reales. Allí fué 
aposentado el Marques con toda su gente, 3 donde eran proveídos de todo 
lo necesario con mucha abundancia de todos los pueblos de la comarca, 
andando por su rueda y tanda, todo por mandado de Montezuma, el cual 
estaba preso con todos los demás Señores en un aposento con tres solda- 
dos de guardia (pie se remudaban cada tercer día y con una cadena y unos 
grillos á los pies y todos los demás reyes y Señores. 

1 Estalia mal informado el piadi l>>r sobro e>te punto. 

!í Estas prisiones, y la <le Muui e de fundamento. 

:; No i ■- i nací I y en ejército so hospedaron en an p ilae o construido en 

••1 tern lalmente ocupan algm de la calle de Santa Teresa, por el frente. Ig- 

noro el fondo que fan era. i e fué palacio de Axayacatl. El de Montesuma 1 estaba en. el 
l.mpedradillo, donde Cortés fabricó posteriormente sus casas. 



37 

Quieren decir que en ochenta dias que allí estuvieron le industriaron 
en las cosas de la fé por un ministro clérigo que llevaban y que recibió el 
agua del Santo Bautismo. De esto la historia no bace mención ni cuenta 
tal cosa; pero por haberlo oido á algunas personas fidedignas lo pongo, lo 
cual por satisfacerme lo pregunté al f'iayle conquistador referido y debaxo 
de duda me dixo que él no lo abía visto bautizar, pero que creía que sí, 
que se abía bautizado en estos dias: que los soldados y capitán, que es- 
tuvieron en estas casas y aposentos, se ocuparon mas en buscar el tesoro 
de Montesuma, y el santo clérigo con ellos, que no en enseñar la doctrina 
á Montesuma y las cosas de la fé; y la causa que á creer y decir, mas lo 
uno que lo otro, me mueve es que por boca de un conquistador religioso 
fué certificado del grandísimo cuidado y solicitud que en buscar la recá- 
mara y tesorería de Montesuma se puso, hasta (pie un día, la solicitud y 
hambre, les hizo advertir (pie una puerta muy pequeña y baxa (pie estaba 
tapiada en un aposento secreto y recién encalada, no debia de ser sin mis- 
terio, y mandándola abrir, y entrando por aquella angosta y baja puerta, 
hallaron una gran pieza y espaciosa, en medio de la cual estaba un mon- 
tón de oro y joyas y piedras preciosas y ricas, tan alto que un hombre, 
por alto que fuese, puesto de la otra parte de él, no se parecía; el cual 
montón, si queremos saber lo que era según esta historia, no era cosa ad- 
quirida por Montesuma, ni cosa de que él se pudiese aprovechar, porque 
era el tesoro que todos los reyes sus antepasados iban dexando; de lo cual 
el rey que entraba no se podia aprovechar; y así, en muriendo el rey, ese 
mesmo día que moría todo el tesoro que dexaba de oro, piedras, plumas 
y armas, finalmente toda su recámara se metía en aquella pieza y se guar- 
daba con mucho cuidado, como cosa sagrada y de dioses, procurando el 
rey que entraba á reinar adquirir, para sí, y que no se dixese de él que 
se ayudaba de lo que otro abía adquirido; y así se estaba allí aquello como 
tesoro de la ciudad y grandeza de ella. 

Juntamente abía en esta pieza gran cantidad de rimeros de mantas ri- 
quísimas y de aderezos de mugeivs: abía colgadas por las paredes mucho 
número de rodelas y armas y divisas de ricas hechuras y colores: abía mu- 
chos rimeros de basijas de oro, de platos y escudillas hechos á su modo, en 
que los reyes comían, especialmente cuatro platos grandes, hechos á ma- 
nera de fuentes, todos de oro muy labrados y ricos, tan grandes como gran- 
des rodelas, y estaban tan llenos de polvo que daban á entender aber mu- 
chos dias que no servían. Había muchas xícaras de oro que servían de 
beber cacao, hechas y labradas á la nicsma manera que las de calabaza, 
con sus pies unas y otras sin ellos: abía en los rincones del aposento mu- 
chas piedras por labrar de todo genero de piedras preciosas; en fin había 



38 

,-ii i 'uto la mayor riqueza que jamás Be había visto, de lo cual 

los españoles, espautados y admirados, dieron noticia al Marques y llevá- 
ronle los platos de oro para que viese la mucha riqueza que abía, j acu- 
diendo á ver el aposento y viendo tanta, hermosura y belleza} queyate- 

nían lo que deseaban, mandó que, B0 pena de la vida, ninguno osase llegar 
á ello j que luego se tapiase el aposento como estaba y se pusiesen guar- 
das que lo guardasen en nombre de su Magostad, pues tenía allí lo mejor 
y la paite di' bus quintos; 1 y así se pusieron guardas j se tornó á cerrar 

la pieza como estaba para que nadie fuese osado á llegar á ello. 

Pero los españoles, andando con la inesnni hambre que aun con tener 
aquello allí no se les amataba, no dexaban rincón ni cámara (pie no an- 
daban y buscaban y trastornaban, y así fueron á dar con un aposento, 
muy seiieio apartado, donde otaban las mugeres de Montezuma, con 
: unas y amas que las servían y miraban por ellas, las cuales se abían 
piel aposento y retraimiento de temor y miedo de los espa- 
ñoles; aunque algunos dicen que no eran sino las mozas recogidas de los 
templos, que como monjas estallan en ellos cumpliendo sus votos debaxo 
del mandado de aquellas amas, que como abadesas las tenían en obedien- 
cia; las cuales se abían escondido en aquella casa y aposento, de temor 
por no ser viajadas ni maltratadas de los españoles, que ya daban señal y 
muestra de su poca continencia; y así lie oído decir, aunque no lo hallo en 
esta historia, que Montezuma, y los demás Señores de la provincia, pro- 
metían al Marques y á los demás que les darían gran suma de riquezas 
ponpie se volviesen á su tierra, tanto, que le daban tanto tesoro cuanto 
un navio pudiese llevar por lastre; pero el buen Don Hernando Cortes, 
como todo su intento fué la salvación de las animas, como verdadero cris- 
tiano y el de todos los (lema-., menospreciaron todo cuanto interés se les 
ofrecía por ensalzar la le. de Cristo y convertir á esta gente bárbara, que. 
tau ciega estaba con sus idolatrías, y también valer mas y ser mas, como 
lo fueran si les turara y lo gozaran; pero bien se puede decir por ellos, 
(pie lo bien ganado se pierde y lo malo ello y su dueño; y así lus vide per- 
didos y á sus hijos morir de hambre y sus bienes, de otros poseídos y go- 
zados, y que esto sea verdad no quiero dar mas testigo de lo que eu estos 
infelices tiempos vemos, pues los hijos de los conquistadores no les falta 
ya sino andar á pedir por las puertas el sustento y comida, pues aun esto 
á veces no alcanzan; el secreto de lo cual á solo Dios Be debe dexar. 

1 El impuesto ¡-obre la plata que se pagaba al Soberauo. 



CAPÍTULO LXXW 



De cómo llegó el Capitán Panfilo de Narvacz al puerto y de cómo el Marques lo prendió y vol- 
vió á embarcar y se volvió ;í Iféxico con la gente que traya y la causa por qué los indios se re- 
velaron contra los españoles. 



Ya hemos visto como los españoles descubrieron el gran tesoro de Mé- 
xico y como hallaron los aposentos escondidos y encubiertos donde esta- 
ban las recogidas y mozas que servían á los dioses, las cuales, aunque la 
historia no lo cuenta, no creo que la virtud de los nuestros fué tanta que 
les aconsejasen que perseverasen en su castidad y onestidad y recogimiento 
en que estaban; y si eran las rnugeres de Montesuma, tampoco es de creer 
le guardarían fidelidad á un principe que tanto bien y regalo les hacía, 
con tenelle como le tenían preso y en cadenas; los cuales estando en este 
contento y descanso, comiendo y bebiendo sin pena ninguna, fué el Mar- 
ques avisado como Panfilo de Narvaez estaba en el puerto y como abía 
saltado en tierra y se abían aposentado en los aposentos de Zempóala, él 
y su gente y artillería, y como estaba allí reforzado, y que pretendía pa- 
sar adelante para prendelle, por aberse venido sin licencia y no aber aguar- 
dado los recaudos de su general. 

El Marques, como hombre astuto y mañoso, dado que de ello recibí.') 
pena y sobresalto, dexando por general de su gente en México á Don Pe- 
dro de Al varado, partió con cien hombres de los suyos á Zempóala y ca- 
minando de noche y de día, encubierto y caballeros en unas albarzillas, 2 
porque no le diese noticia de que el Marques era el que venía, siendo ya 



1 Lám. 2í), Pte. 1? 

2 Tal vez— "albardillas. 



40 

tan conocido de los indios; yendo con este disfréz no conocieron quien era 
• iba, 3 así aunque Panfilo tuvo nueva de su ida, no hizo caso con- 
fiando en su valor j en la Inicua gente que naya y en que estala muy 
bien reforzado, pues tenía toda su artillería á punto, puesta y asestada ú 
las puertas de los aposentos, y los suyos muy avisados; pero como al Mar- 
ques del Valle le importaba tanto aquel negocio, qo curó de dormirse ni 
descuidarse, 1 de suerte, que cuando Panfilo de Narvaez pensó que salía 
d • México, estaba ya á la puerta, de los aposentos con algunos de ios su- 
yos y abreviando, por ser ya esto cosa tan sabida, viendo el Marques el 
descuido con que estaban y aguardando á que el artillero se apartase, nn 
p m o de la artillería, no bien se hubo apartado, cuando estuvieron soba-. 
ella diez soldados y la clavaron, y para este efecto puso paite de los sol- 
dados (pie llevaba, en celada, de minera que la clavaron tan en breve, de. 
suerte que no se pudieron aprovechar de ella, y luego á ese luesmo punto 

saltaron por las paredes de los aposentos muchos de los soldados y el Mar- 
is y con las espadas cu las manos y olios, tomando algunas 
picas y alabarda - (pie estaban arrimadas á las paredes de los descuidados 
soldados de Narvaez, empezáronlos á herir y desbaratar, donde algunos 
de ellos queriéndose poner en defensa, y su capitán con ellos, le fué dada, 
una punía de pica cu un ojo que 8 i lo arrancó del casco; y luego por el 
consiguiente quedó presó: los demás soldados y gente de guerra que Nar- 
vaez traía, creyendo que. el Marques traya allí toda su gente, y que su fin 
era llegado, unos por las paredes, otros por la puerta, otros escondiéndose 
por los aposentos, echaron á huir y los (pie mas no pudieron, echáronse á 
los pies del buen Martines para que los recibiese á su gracia y usase con 
ellos de misericordia; de suerte que no nos espantemos de que los indios, 

con las manos cruzadas, venían á pedir misericordia. El Marques los re- 
cibió amorosamente y todos, vista su benignidad; se vinieron poco á poco 
á él y se confederaron con él j se pusieron debaxo su sugecion y bandera, 
en nombre de .su Magestad, y tomando á Narvaez ooh unos grillos á los 
pies, lo hizo embarcar y volver á Santiago de Cuba donde abía vellido. 
Ido Narvaez, el Marques recojió su gente y volvió á México, con mil 

hombres mas de los que tenía, á los cuales si les ubiésemos de alavar el 

Lecho \ lo que con su capitán usaron, los podríamos comparar á U> que 

Gonzalo Pizano usó con su Bey y Beñór en la provincia del Perú; pero 
bien dicen, que donde se ofrece interés y codicia no ay amistad ni ley, y 
asi se vinieron Inicia México con el Marques, á quien le dieron nuevas 
como los suyos estaban en aprieto y que los indios los abían muerto, la 

1 E6to es, — "no durmió m ge descuidó." 



41 

cual nueva fué falsa y mentirosa y echada por Don Pedro de Alvarado 
para efeto de hacer lo que tenía pensado y determinado, que era una atroz 
y tiránica crueldad; y así, luego que viuo y volvió el Marques á México, 
como venía tan pujante y tan acompañado de geute, parece que no traía 
tanto temor ni sobresalto, como hasta allí abía tenido; y así, con esta pu- 
janza tomó osadía y atrevimiento de condeccnder con el consejo que Don 
Pedro de Alvarado y los demás le dieron, que fué de matar á todos los 
Señores y principales capitanes y grandes Señores de México, para lo cual 
ordenaron entre sí una traición, que en buen romance esta historia así la 
llama, aunque escrita por mano de indio. ' 

Es de saber que aquellos dias celebraban los indios la soleue fiesta de 
Toxcatl, la cual fiesta era como traslación del ídolo IIuitziHpochtly, y era 
fiesta muy celebrada y solemnizada y tenia otaras antes y después, como 
en la relación de las solemnidades se verá y como cada día salían á ha- 
cerse sus árreitos y bailes los indios, que era preparación de su fiesta, y 
el Marques preguntase á Montezuma que le dixese para que eran aque- 
llos bailes y fiestas, que mirase que no le ordenase alguna traición, por- 
que él ni los suyos no le querían hacer mal. Montezuma le respondió y 
satisfizo no aber tal pensamiento, ni aviso entre el y los suyos porque el 
estaba allí preso y que no tenia tal pensamiento ni aviso de los suyos; que 
se sosegase, que aquellos bailes y cantos era, que se llegaba la soleuidad 
de la fiesta de su Dios, y era cerimonia que se le hacía antes y después. 
El Marques le rogó, que pues aquello era cuino él lo decía, que le hiciese 
tanta merced de que mandase que para la fiesta venidera se juntasen en 
el patio del templo todos los Señores y principales de la provincia y todos 
los mas valerosos hombres de ella, porque quería ver y gozar de la gran- 
deza y nobleza de México y que todos saliesen al baile y areito; lo cual 
todo era debajo de cautela y traición para matallos á todos, como suce- 
dió, poniendo en el ánimo del Marques sospecha de que aquellos bailes y 
fiestas eran con fin de matallos y revelarse contra ellos, y esto solo salía 
de Don Pedro de Alvarado, insistido por los indios Üaxcalteca, que nin- 
gún bien deseaban á los mexicanos, ó por el ánimo cruel con que deseaba 
verse ya Señor de la tierra, aunque fuese á costa de las vidas de muchos, 
de lo cual él se holgaba mucho, como de él he leido y de sus crueldades. 

Montezuma, con ánimo sincero y llano, sin caer en su entendimiento 
malicia ni sospechar cautela tan atroz y mal pensada, mandó llamar á sus 
principales y díxoles que aquellos españoles querían gozar de la grandeza 

1 El participio que se atribuye d Cortés en este horrible complot, no tiene fundamento alguno. 
Está bien probado que fué inspiración de la rapacidad é instinto sanguinario de Alvarado. La 
matanza se ejecutó durante la ausencia de Cortés. 
Duran.— Ton. n. 6 



42 

y exelenóia de México y de su nobleza: que el día de la fiesta del Dios 
Huitsüopochtly, interpretada ToxcatV saliesen todos los mas prinoipales 
Señoree al baile oon tudas sus riquezas, y oon ellos todos los valerosos 
nombres de la oiudady todos los principales, y que mostrasen la grande- 
za de México, con sus atavíos \ arreos, 3 que diesen contento al Marques 
y á los demás y le sirviesen en aquello que pedía (aunque el servicio rué 
tan mal pagado 3 agradecido cuanto adelante veremos). Esto mandato se 
dibulgó por toda la ciudad y se empezaron á apercibir y aderezar todos 
los señores y capitanes principales y gente ilustre de la ciudad para, salir 
al areito del día señalado di' su fiesta. 

Llegada la cual, sin ninguna sospecha de nial, todos salieron á solem- 
nizar á su ¡dolo y á mostrar la grandeza de México, como les abía sido en- 
comendado, con todas las mas y mejores riquezas y aderezos que tenían, 

donde se juntaron en su rueda y baile ocho ó diez mil var ¡s ilustres, 

todos gente de sangre y Hombradía; donde oslando con todo el contento 
del mundo bailando, el .Marques,- por ordenanza de 1 >on Pedro de Alvara- 
do, mandó poner á las cuatro puertas del patío cuarenta soldados, diez á 
cada puerta, para (pie por allí ninguno se les fuese, y mandó ;í otros diez 
que se fuesen Lacia los que tocaban el tambor, donde les pareció que an- 
daba la gente mas ilustre apeñuscada, y que en llegando matasen al que 
tañía el tambor y luego tras él á todos los circunstantes; lo cual los pre- 
dicadores del evangelio de Jesucristo, 6 por mejor decir discípulos de ini- 
quidad, sin ninguna tardanza hicieron, entrando entre aquellos desven- 
turados, desnudos en cueros con solamente una manta de algodón á las 
carnes, sin tener en las manos sino rosas y plumas con (pie bailaban, 
los metieron todos á cuchillo; lo cual como vieron los demás, acudiendo 
á las puertas para huir cían muertos por los que guardaban las puertas; 
de suerte que queriéndose meter y esconder por los aposentos, huyendo de 
aquellos ministros del demonio, no pudiéndose esconder de ellos fueron 
todos muertos, quedando el patio lleno de la sangre de aquellos desven- 
turados y de tripas y cabezas cortadas, manos j pies y otros con las en- 
trañas de fuera, á cuchilladas y estocadas, que era el mayor dolor y com- 
pasión que se pudo pensar; especialmente con los dolorosos gemidos y 
lamentaciones que allí en aquel patio se oían, sin podellos favorecer ni 
ayudar ni remediar; y fué tanto el alboroto de, la ciudad y la vocería (pie 
se levantó, y tanto el aullido de las mugeres y niños, (pie á los montes 
hacían resonar y á las piedras hacían quebrantar de dolor y lástima, 



1 Esto es, — "qno so celebraba en el mes mexicano denominado Toxcatl. 

2 Ya se ha dicho que no tuvo participio en esta escena do sangre. Véase la nota de la piíg. 4). 



43 

viendo ocho ó diez mil Señores en quien consistía la nobleza de México, 
muertos y hechos pedazos en el patio del templo, sin aber hecho ni co- 
metido cosa que lo mereciese, sino era abelles dado sus bienes y hacien- 
das y de comer y beber todo lo (pie les era necesario, con tanta abundan- 
cia como queda referido. 

Viendo los sacerdotes la crueldad que en los suyos se hacía y que los 
españoles pugnaban por subir por las gradas del templo, entendiendo que 
era para matallos y echar el ídolo abajo, pusiéronse eu defensa; y viendo 
que tres ó cuatro españoles, que no los quiero aquí nombrar, iban ya su- 
biendo, sacaron una gran biga y echáronla á rodar por las gradas abaxo, la 
cual dicen que atoró eu los primeros escalones y se detuvo que no bajó, 
lo cual se tuvo por cosa de misterio, y cierto lo fué por que la bondad di- 
vina no quiso que aquellos que tan gran maldad y crueldad abían cometi- 
do, se fuesen también con ellos al infierno, sino aguardallos á penitencia, 
si después la hicieron, por que su incivilidad fué tanta que no conociendo 
aquel beneficio y merced de librallos Dios de un peligro tan grande, subie- 
ron arriba y mataron á todos los sacerdotes y pugnaron por echar el ídolo 
abaxo, como lo echaron, sin otras muchas crueldades que allí se come- 
tieron; y aun en ello creyeron hacer gran servicio á Dios. En este punto 
dicen que, oyendo algunos capitanes los clamores y llantos de las raugeres 
y niños y el alboroto y vocería de la Ciudad, que empezaron á referir el 
romance que dice, mira Nerón de tarpeya á Roma como se ardia, llora- 
han niños y viejos y él de nada se dolía &c. Lo cual hallé referido en un 
tratado, en el cual refería esta vuelta por la mayor y mas atroz que se 
cometió en esta tierra, por ser cometida contra la flor y nobleza de Méxi- 
co, donde murieron tantos y tan ilustres y valerosos varones. 

Montezuma, viendo la traición que los españoles abían cometido y como 
le abían engañado, empezó á llorar amargamente y pidió á las guardias 
que le guardaban que le mataseu, por que los mexicanos eran malvados 
y vengativos y que creyendo que él abía sido eu aquella traición y come- 
tida por su consejo, le matarían á él y á sus hijos y mugeres, lo cual les 
pedía con mucho ahinco, él y todos los demás que estaban presos; y así 
como él lo pensó así fué, por que luego los mexicauos y los del Tlaltelolco 
se confederaron y alzaron por Eey al Señor de Tlaltelolco que se llamaba 
Cuautemoc, 1 mozo mancebo de hasta diez y ocho años, sobrino del rey 
Montezuma, y conjurándose contra él le mandaron matar todos sus hijos 

1 El P. Duran incide en un error que continúa durante todo el curso de su narración. — En es- 
tas circunstancias no se dio Buce Oí a )íonU zuma. Cuitlahuac, Señor de Jxtlapalapu, fué el que 
se puso á la cabeza de la insurrección, mas solo en calidad de ¡relé militar. Después fué electo 
Emperador. El P. Duran lo olvidó enteramente, suponiendo todos los sucesos bajo el reinado do 
Cauhtcmoc, que fué su sucesor. 



II 

y mugeres, lo cual se puso por obra, aunque algunos, teniendo lástima de 
ellos, escondieron algunos de ellos j los sacaron de la ciudad ocultamente 
\ los llevaron á otros pueblos fuera de la ciudad, donde estuvieron escon- 
didos hasta que la tierra se quieto y sosegó; pero el nuevo rey doliéndose 
de la muerte de sus deudos y parientes que cutre aquellos abían muerto, 
mandó poner en arma toda la ciudad y cercar las casas en que los espa- 
ñoles cstaliau, las cuales fueron cercadas con tanta multitud de indios y 
tanta la batería, que les daban con piedras y varas arrojadizas y Hechas, 
qne demás de no dexallos asomar á las puertas ni azoicas, enobian los 
patios de las casas de piedras rollizas que con las hondas arrojaban, que 
deshacían las paredes á pedradas, y juntamente encbían los palios de va- 
ras y Hechas, y eran tantas las lumbrera ! y candeladas que tic noche ha- 
cían, que casi estaba todo aquello como de día claro, de suerte que ni aun 
reposar ni dormir no los dexabao, abiéndoles quitado lodos los bastimen- 
tos; de suerte que se vieron cu tanto aprieto y adición que ya le pesaba 
al Marques y á todos los demás de aber tomado tan mal consejo. 

\o descuidándose Cuaúhtemotzin de proveer en la guarda de su ciu- 
dad, determinando de, que los españoles muriesen, mandó apercibir ; 
los pueblos de su jurisdicción especialmente aquellos (pie aun no conocían 
ni abían visto al Marques ni á SU gente, como es la cordillera de 'JVnyua- 
ca 1 Ouaubtitlan, 'Pula y Tolantzinco y toda la provincia de Xilotepec, con 
toda la Ouaubtlalpan y pueblos de los Otomíes y toda la provincia ma- 
tlatzinca y otros muchos pueblos de la provincia de Tetzcoco, ;'i los cuales 
mandó apercibir y (pie estuviesen á punto cuando fuesen llamados; y así 
fué tanta la gente que acudió, que si Dios con su misericordia no prove- 
yera y socorriera á los que allí con lágrimas le llamaban, ninguno que- 
dara en vida, porque ya era tanta la necesidad en que estaban, así de bas- 
timentos oomo de esperanza de socorro, que ya casi como gente que \< ía 
la muerte al ojo. abía entre ellos muchos diversos pareceres de salir y mo- 
rir peleando, porque la huida era imposible, á causa de qne la ciudad toda 
era acequias y de casa á casa una puente muy angosta, y las acequias hon- 
dables, de suerte que de los caballos no se podían aprovechar; aun los de 
á pie con mucho riesgo de sus vidas y probando á querer muchas veces 
salir, era tanta la piedra que cargaba y fisgas y varas arrojadizas, (píelos 
hacían volver mas que de paso, á causa de que la vara ó fisga que acer- 
taba no podía Salir sino era por la otra parte, por causa de las lengüetas 
yarpones que en las puntas tenían y así muchos muy mal heridos de ellas 
se vieron en mucho peligro. 

1 Probablemente. — "TenayucaB." 



45 

En estos (lias que los españoles se vieron tau afligidos, que no osaban 
salir, viendo Omuhtemotzin, 1 nuevo rey de México, que los españoles no 
querían salir de aquellos aposentos y que estaban fuertes, que no les po- 
dían entrar á causa de la artillería que tenían asestada á las puertas de 
las casas reales donde estaban, mando llamar á todos los viejos de las pro- 
vincias y encantadores y becbiceros para que los asombrasen y les mos- 
trasen algunas visiones de noebe y los asombrasen para que allí muriesen 
de espanto; los cuales venidos, les fué mandado con todo rigor; y así cada 
noche procuraban mostralles visiones y cosas que ponían espanto: una 
vez veían cabezas de hombres saltando por el patio, otras veces veían an- 
dar un pie solo con su muslo, otras veces rodar cuerpos muertos, otras ve- 
ces veían y oían aullidos y gemidos, de suerte que ya no lo podían sufrir; 
las cuales visiones, antes que esta historia me lo declarase, me lo contó 
un conquistador religioso, espantándose de las visiones que entonces vie- 
ron- no sabiendo el misterio de donde abian procedido. Fatigados, pues, 
los españoles con tantos trabajos y atíiciones, no sabiendo que medio se 
tomar especialmente que el Marques que en nada se determinaba aguar- 
dando tiempo y coyuntura, animándoles y dándoles grandes esperanzas 
de su socorro, encomendándose á nuestra Señora de los Remedios, que 
ella le remediase. 

Teniendo en ella toda su esperanza del remedio, determinó un día de 
sacar á Montezuma en público para que mandase y rogase á los mexica- 
nos que se aplacasen y dexasen de maltratados, y así fué que estando los 
mexicanos dando bravísima batería, que casi«queríau derrivar la casa á 
pedradas, el Marques y otro de los suyos, el uno con una adarga cubierto 
y el otro con una rodela de acero con que se defendían de las piedras y 
varas, subieron á Montezuma á una azotea de la casa, que caía hacia el 
lugar donde los indios daban la batería, y llevándolo así cubierto lo lleva- 
ron al pretil de la azotea y haciendo el buen Montezuma señas con la mano 
que cesasen de bocear, que les quería hablar, callaron por un poco y ce- 
saron de batir la casa y apartando la adarga y rodela con que le tenían 
cubierto, les rogó á voces que dexasen de hacer mal á los españoles y que 
el les mandaba que no les hiciesen mal. 

Los capitanes que estaban en delantera le empezaron á denostar con 
palabras muy feas, diciéndole que era rauger de los españoles y que como 
tal se abía confederado y concertado con ellos para abellos muerto, como los 
mataron á sus grandes Señores y valientes hombres y que ya no le cono- 



1 Lóase Cuitlahuae. Véase la nota anterior. 

2 lista credulidad de los europeos indulta la de los moxicauos. 



4G 

oian por Rey, ni era su Señor, y que él y sus hijos y nnigeresy su gene- 
ración le abían de matar y radios de la tierra, por que no quedase me- 
moria de él ni de su generación, y juntamente con él á los traidores mal- 
eados de los españolo, ( pn.. tan gran traición abían usado con ellos; y 
diciendo esto, antes tpie, pudiesen cubrir á Montezuma con la adarga 
\ rodela, arrojé uno de ellos una piedra y dio á Moni, sima en la frente, 
casi ¡unto á la mollera, la cual aunque le hirió filé en soslayo y no le hizo 
casi herida sino muy poca, y otros dicen que juntamente le hirieron en 
un pie de un flechazo, 1 la cual relación es de diversos autores, por (pie lo 
del flechazo no lo trata esta historia, sino relación de un indio particular; y 
asi baxaron á Montezuma herido y sin hacer efeto su subida, por el gran 
enojo y ira que los mexicanos tenían contra los españoles, animándolos el 
valeroso mancebo OuauTitemotzin; 2 el cual, aunque mozo, salía armado 
eada día á pelear y á animar á los suyos, donde aingun fclaxcalteca perdo- 
naban de los (pie á las manos podían aher, los cuales estaban en tanto 
aprieto como los españoles, y después fueron los que llevaron la peor par- 
te, pues muy pocos de ellos volvieron á Tlaxcala, como adelante diremos. 



CAPÍTULO LXXV1. 



el Marques del Valle I><>" II • «tés salió de los aposentos y de cómo fueron sentí 

<!<•< de los Indios y de los machos españolee y indios qn la murieron. 



Ya hemos visto el aprieto y aflicto en que los mexicanos tenían al Mar- 
ques y á todos los demás españoles el cual (como dicen) con la alucien 
fatigaba el entendimiento para buscar un medio, ó alguna traza, como 
C salir de allí y librar á sus compañeros de una angustia tan grande 
como todos se veían, sin esperar otra cosa mas de ser muertos y comidos 
de aquellos que con tanta rabia y interés los tenían cercados, jurándoles 
cada día y amenazándolos que les abían de comer sus carnes y (pie no se 
les abía de escapar ninguno; llorando muchos de ellos amargamente se que- 



1 II. iy varios tradiciones relativa- .; la muerte de este infortunado monarca. 

Bgnn la nol i I "•. 

3 Lám. 30. Pte. 1' 



47 

xaban de Dou Pedro de Al varado, ;i quien atribuyen tan mal hecho y cruel, 
como fué matar á toda la flor de México, y entre ellos muchos de la re- 
donda; y digo que solo 1 atribuían á Don Pedio de Alvarado, por que un 
conquistador de los primeros me dixo, que abiendo ido el Marques á la 
Veracruz á prender á ETarvaez, en su ausencia hizo Don Pedro de Alva- 
rado la mortandad y atroz hecho, lo cual entiendo abrá sido relación afi- 
cionada, por no atribuir semejante crueldad á persona que en todo merece 
ser alavado y celebrado entre los hombres de mas valor y pecho y de me- 
jor traza y parecer que a abido en el mundo. 

Lo que me mueve á pensar y entender, no ser verdad estar el Marques 
ausente, es porque los indios, luego que aconteció, se revelaron contra los 
españoles y los cercaron, (pie aun un páxaro no podia entrar sin ser visto, 
y así tengo por imposible la entrada del Marques del Valle en México con 
la gente de Xarvaez que traya, estando México, como estaba, todo puesto 
en arma, si se hallara á aquella sazón fuera de él; y (pie aunque truxera 
mucha mas gente de la que traya, estando ya los indios tan desvergonza- 
dos y encarnizados, como estaban, no teniendo la vida en nada á trueque 
de vengarse, no dudo sino que su vuelta fuera de muy poco efeto, porque 
México estaba todo fundado en agua y las acequias servían de calles y de 
casa á casa una muy pequeña y angosta puente, con lo cual era inexpug- 
nable; la cual razón, después que la ube dado, me respondió, que el mes- 
mo día que aconteció, ó luego otro día 2 DE llegado el Marques, antes que 
los indios se levantasen coutra ellos; y todo puede ser, pesándoles á todos 
de abello hecho, pues hasta entonces abían estado en paz y comido y be- 
bido y holgado y pasado muy á su voluntad, viéndose agora en un aprieto 
tan grande, y que morían de hambre y cercados de indios, mas que hor- 
migas, y que con tanta crueldad los amenazaban y que toda la noche y el 
día no hacían otra cosa sino vocear y que su salida era de ningún efeto ni 
se podían aprovechar de sus armas y caballos, contábanse con los muer- 
tos; 3 teniendo por mal agüero las visiones (pie veíau de noche, creyendo 
ser pronóstico de su muerte; pero nuestro Dios, que con su bondad y mi- 
sericordia no mira nuestras maldades, antes con entrañas piadosísimas 
acude á los que le llaman con los brazos abiertos, especialmente á algu- 
nos de los de aquella compañía que no abían dado parecer ni consenti- 
miento á tan gran maldad y crueldad y juntándose á esto la divina volun- 
tad, que era de salvar y librar á estas miserables naciones de la intolerable 



1 Tal vez —"so lo." 

2 Esta fecha es inexacta. Cortés y Bernal Diaz dicen que en Veracruz recibieron la noticia de 
la insurrección. 

3 Esto es; sojuzgaban ya muertos. 



48 

ceguedad é idolatría en que estaban, acudió romo piadoso padre ¡vi socorro 
que el buen Marques del Valle le pedía y á los demás que de corazón se 
dían, especialmente á la bendita intercesora y madre de pecadores y 
abogada nuestra, la Reina de los Angeles \ Señora de nuestro remedio, 
á quien el buen ('apilan pedía remedio y favor, la cual acudió 001110 ver- 
dadera remediadora de nuestras adiciones. 

Donde por su intercesión aplacado nuestro Dios, envió aquella noche, 
en tiempo de la mayor necesidad, un aguacero tan grande y con una fcem- 
p< stad de aire y granizo, que forzados los mexicanos á dexar el cerco y 
apagadas las lumbres que las centinelas \ guardas tenían, todos se reco- 
gieron y huyeron cada uno á sus casas y aposentos, huyendo de la terri- 
ble tempestad; lo cual visto por el Marques del Valle, entendiendo ser 
do por la voluntad del muy alto y piadoso Señor y de Ntra. Señora 
de los Remedios, á quien él se encomendaba, mandó luego que con todo 
silencio y sin estruendo ni ruido, todos saliesen muy en orden por donde 
Loa tlaxcalteca los guiasen y otros indios que tenían presos de los amigos, los 
cuales viendo la oportunidad del tiempo y oscuridad de la noche y que to- 
davía el agua les era favorable, (pie no cesaba de llover, empezaron á sa- 
lir, mandando el Marques que ninguno cargase de! tesoro 1 ni se acodiciase 
¡i llevar oíd ni joyas ni otra COSa, que le fuere estorvo á SU camino y huida, 
porque daba por perdido al que cargase de aquellas riquezas que allí abía 
: sino que lo dexasen que allí se estaría para cuando volviesen; 
que lo que les aconsejaba era que llevasen todo el pan (pie pudiesen hasta 

salir de los términos de los enemigos, y (pie esto les sería de mas prove- 
cho, que no el oro ui riquezas que podían llevar. 
Con esío empezó el Marques á salir muy secretamente 7 con mucho 

orden y silencio, siguiéndole sus soldados, todos los que tomaron su con- 
sejo, cargados de pan y matalotaje, y así los que no lo tomaron quedaron 
cargando de aquel oro j joyas que allí abía, atreviéndose 2 á (pie llevaban 

muelle.-, de ellos caballo-, \ a-í cargaron un mundo de aquel tesoro que 
allí abía muchos indios y indias, y ellos niesmos iban cargados de todo lo 
que pudieron; los cuales, como empezaron :í salir de los aposentos donde 
estaban, con aquella carga de oro, no lo pudieron hacer tan secretamente 
que no fuesen sentidos de un indio, (pie acaso salió á una azotea, junta- 
mente con una india, los cuales empezaron á dar voces y ;i decir, "saJi 
mexicanos que se os van estos traidores; sali que se van estos traidores;" 



1 1, ., ,,,■.!, 1; io dice Cortés en bu carta ü?, \) 4:l; que ordenó á sos Boldadoe llevasen todo el oro 
que pudieran. Lo mismo dice Beroal Diaa. 
, .iza — "ateniendo 



49 

las cuales voces oídas salieron los mexicanos y toda la gente de guerra 
que abía en la ciudad y la que de las demás provincias abían venido, y 
dando gran alarido, que bastaba á turbar los corazones muy apercibidos, 
cuanto mas los desapercibidos y vados de armas y cargados de oro, fue 
t;uita la turbación que tomaron, que volviendo muchos de ellos huyendo 
á los aposentos, de donde abían salido, se quisieron tornar á hacer fuer- 
tes en ellos y otros que abiendo ya pasado algunas puentes, no pudiendo 
volver por halladlas alzadas, dieron sobre ellos los indios con tanta furia 
y rabia, que así á los que alcanzaron fuera, como á los que se hicieron 
fuertes en los aposentos, los mataron á todos, sin quedar ninguno de ellos 
á vida, donde perdió el Marques del Valle setecientos hombres, á quienes 
los indios hicieron pedazos, sin ninguna piedad, quedando aquellas ace- 
quias llenas de hombres muertos y de caballos y de indios y indias, que 
no teniar número, y llenas del oro y joyas, que aquellos mal aventurados 
abían cargado, y de mantas plumas y de todo genero de riquezas. 

El Marques del Valle con seiscientos hombres, puesto ya en salvo, y 
abiendo ya pasado las puentes todos con la priesa que se dio, ordenó su 
gente así de indios como de españoles, todos los que le abían quedado, 
siguiéndolos los indios con mucha vocería, dándoles gran batería de pie- 
dras y flechas y dardos, se fueron poco á poco, muy en orden, retirando 
á un lugar que agora llaman Ntra. Señora de los Eemedios, donde llega- 
ron los españoles tan cansados y afligidos y tan mal tratados, que mu- 
chos de ellos abiendo dejado los zapatos en el camino, llevaban los pies, 
por el suelo corriendo sangre, y otros las cabezas descubiertas y al sol y 
otros muy mal heridos de las piedras y varas que les abían arrojado los 
enemigos. Viendo el Marques del Valle la mucha gente que le faltaba, 
teniendo mucho dolor y lástima de ellos, estuvo por volver para ver si les 
podía dar algún remedio á los que hallase vivos, pero sabiendo como á to- 
dos los abían muerto, sin poderse valer, aunque quieren decir, y así lo 
cuenta esta historia, que los que se recogieron á los aposentos que se de- 
fendieron algunos dias y se mantuvieron valerosamente contra los indios, 
pero que al fin y al cabo faltándoles en todo el parecer y consejo y lo prin- 
cipal, que era el animoso capitán, vinieron á morir á manos de los indios 
y plega á Dios que no fuesen los que fueron de parecer que matasen á los 
Señores y que por su consejo se ejecutase aquella crueldad, y que los ce- 
gase Dios para que pagasen hecho tan malo y atroz. 

Huidos los españoles de México y muertos todos los que cojierou, dice 
esta historia que entraron los mexicanos á los aposentos á buscar á su Rey 
Montczuma para egecutar en el no menos crueldades que en los españo- 
les abían egecutado, y que andándole á buscar por los aposentos le ha- 

DüBAN.— TOM. II. 7 



50 

Daron muerto ton una cadena á* los píes y con cinco puñaladas en el pe- 
cho y junto con él machos principales y Señores, que juntamente estaban 

presos en su compañía, todos muertos á puñaladas, los cuales mataron á 
la salida que salieron de los aposentos; lo cual si esta historia no me lo 
dixera, ni vicia la pintura (pie lo certificaba, me hiciera dificultoso de 
creer; pero como estoy obligado ¡i poner lo que los autores, por quien me 
rijo en esta historia, me dicen y escriben y pintan, pongo lo que se halla 
cscripto y pintado; y por que no me arguyesen de que pongo cosas de que 
no ay tal noticia, ni los conquistadores tal dexaron dicho ni escripto, pues 
es común opinión que murió de una pedrada, lo torné á preguntar y á sa- 
tisfacerme, porfiando con los autores que los indios le mataron de aquella 
pedrada: dicen QUE la pedrada no alicr sido nada, ni abelle. hecho mucho 
daño, y (pie en realidad de verdad le hallaron muerto á puñaladas y la 
pedrada ya casi sana, en la mollera, y (pie este fué el desastrado lin y 
muerte de MotlteZlima y de los demás reyes y Señores (pie estallan prc- 

Bos con él en los calpules; con lo cual se le cumplieron los pronósticos y 

profecías (pie él de sí mesmo abía profetizado y dicho; cosa que admira 
y se conoce ser verdaderamente permisión del muy alto, en quien quiso 
executar rigoroso castigó por sus intolerables tiranías \ crueldades y vi- 
cios nefandos y sucios en (pie estaba, en los cuales estaba tan encenegadb 
y metido mas que cuantos hombres cu el mundo a abido y es de conside- 
rar (pie aunque dicen algunos (pie le hicieron muy rico y solemne entierro 
y (pie turaron sus obsequias muchos dias, y que se juntaron á ellas mu- 
chos Señores y principales, pero esta historia no dice, sino que su cuerpo 
y los demás fueron quemados y hechos polvos, sin honra ni Bolenidad nin- 
guna; y que para mas vengarse de él fueron buscados sus hijos y muge- 
res para matallos. 

Reinó este poderoso y airado Rey (aunque desdichado) diez y seis años 
y medio y murió el año (pie los españoles entraron en esta tierra por cu- 
ya prisión y muerte quedó por Bey su sobrino llamado Ouauhtemoc, ' lu- 
jo del Señor de Santiago; el cual por muerte de su padre gobernaba el 
Tlaltelolco á aquella sazón; el cual como vido (pie todavía el cerco que 
abia puesto abia sido de algún efeto y que abia muerto mas de la untad 
de los españoles, reprendiendo al descuido que se abia tenido, en acoger- 
se todos sin dejar guardas porque no se fuesen los españoles, envió sus 
mensageros á todos los pueblos cercanos, que juntamente con sus mexi- 
canos saliesen á los llanos de Otonipa y (pie á los españoles (pie abian 
quedado les atajasen el paso y allí los matasen á todos al tiempo que pa- 
sasen por allí, pues su derrota llevaban á Tlaxcala, lo cual oido por todos 

1 Líase Cuitlahuac. Véase la uota de la páp. 43. 



51 

aquellos pueblos de Otumba y Teotihuacan y por todos aquellos Otoniíes 
que viven en aquella comarca, salieron á los llanos de Otumba, tantos y 
tan inumerables indios que cubríau el sol, para atajar el paso a los espa- 
ñoles; los cuales tristes y afligidos y desconsolados y temerosos, y alcan- 
zados mucbos de ellos de salud, descalzos y destrozados y muertos de 
hambre y de sed salieron de Nuestra Señora de los Remedios, donde el 
Marques dejó aquel nombre puesto á aquel lugar 1 por entender que de 
mano de esta bendita Señora le abía venido este remedio. 

Salió de allí y empezó á caminar con sus soldados y gente de los ami- 
gos que con él se abían escapado, y llegado á los llanos dichos de Otum- 
ba, creyendo que por aber salido de los términos de México iba ya con 
alguna seguridad, halló grandes escuadrones de indios, tendidos por aque- 
llos campos dando grandes alaridos y voces, y haciéndoles grandes ame- 
nazas y visages con los cuerpos y dando grandes saltos á una parte y á 
otra, blandeando las espadas y arrojando muchas varas y piedras. Los 
españoles cuando los vieron y tanta multitud, quedaron como muertos sin 
ningún sentido, creyendo que su íin era llegado; pero el valeroso Don 
Hernando Cortés reprendiéndoles su cobardía y temor, mostrando un áni- 
mo mas que humano, poniéndoles por delante que el que los abía librado 
del trabajo pasado los libraría de aquel, los animó y consoló con sus be- 
ninas y amorosas palabras; así, haciéndose todos una peya á causa de que 
por todas partes los indios los conbatían, haciendo rostro á unas partes y 
A otras, procurando defenderse mas que ofender, vido el Marques que en 
un cerrillo alto que en el llano parecía, vido una bandera alzada y junto 
á ella un valeroso capitán, que en las insinias y armas que tenia y ricos 
aderezos le pareció ser hombre de mucho valor y estima, y que aquel ani- 
maba la gente desde aquel altillo, y que en aquel estaba toda la fuerza 
del ejército indiano que tanto los fatigaban y maltrataban; y subiendo en 
un potro que allí traya un soldado, casi por domar aunque recio y de mu- 
cho ánimo, y tomando una lanza en la mano, encomendándose á nuestro 
Sríior con mucho ánimo invencible, atribuyéndoselo á temeridad todos 
los del ejército, solo arremetió á los indios y pasando por entre ellos pasó 
á donde el del estandarte estaba, y no pudiéndole defender el paso llegó 
á él y le dio de lanzadas, 2 el cual como cayó muerto en el suelo y los su- 
yos le vieron, luego todos empezaron á desamparar el campo y á huir. El 

1 Xo es probable que Cortés se ocupara de ello. El primitivo historiador de rste Santuario, en- 
teramente abandonado en los años inmediatos á la conquisto, y después tan fumoso, dice que: "los 
primeros españoles lo llamaron de tu l'irínria, y después de Nuestra Señora délos Remedios. 
(Cisncros, Historia de el principio y origen de Nuestra Señora de los Remedios. México, 1631.) 

2 Cortés no se atribuía esta hazaña en su carta al Emperador, pero sí se la atribuyó bajo la plu- 
ma do Gomara. Bernul Díaz, dice que fué de Juan Salamanca, á quien el Kei premió dándole por 



M 

Marques revolvió gobW ellos y haciendo de señas :í los suyos salieron to- 
dos loa de ;í caballo y empezaron á escarannieear por el campo y á alean- 
zar mucha de la gente que huía, donde murió mucha multitud de indios de 
los Otomía y de la demás gente de Tullan y de Otumbay de Cuauhtitlan 
y Tdiayuca y Tlalnepantla, (pío alu'a salido al encuentro á los españoles; 
donde se tiene por muy averiguado que si el Marquos no hiciera el hecho 
que hizo, corriera el ejército español mucho peligro por la solicitud que 
Cuáhtemoc ponía en mandar á los clínica y tetzcooa y teepaneea (pie luego, 
so pena de la vida, saliesen ú socórrela los de la Cuauhtlalpan y á todos los 
demás que ahian salido al encuentro ¡i los españoles: y filé osle mandato 
con tanto rigor, (pie aparejados los ehalca y xochimilca y teepaneea y tez- 
eucaiios, no podían hacia' otra cosa sino salir; y asi tomando la mañana 
para acudir al socorro vino nueva como todos estaban desbaratados y los 
españoles aposentados en Otumba y con mucho socorro que de Tlaxcala 
les venía, por lo cual el ejército se desbarató volviéndose á sus lugares. 

Cuauhtemoo ' so coronó cu México con mucha solemnidad y todos los 
de la ciudad le juraron por Bey, aunque no con el aplauso y solemnidan 
que solían por estar la ciudad tan llorosa y toda la tierra tan alborotada 
y tan divisa como estaba, por que unos querían pazcón los españoles \ 
otros guerra, y así unos procuraban dcstruillos y se reforzaban y ponían 
pertrechos de guerra y cercas y albarradas y otros se estaban quedos de- 
seando la paz y quietud y conservación de sus haciendas y vidas: y así 
Ouanhtemoc* en todo el tiempo que loa españoles estuvieron en Tlaxcala 
reparándose y dando trazas y buscando maneras para volver á .México y 
tomar la ciudad, que fué mas de año, aguardando navios de españoles (pie 
cada día entraban en el puerto, para poderse valer 3 con los indios, que 
tan empedernidos y endemoniados estaban emitía ellos, nunca hizo 1 sino 
ahondar acequias, hacer albarradas anchas y altas, incitar á las naciones 
contra los españoles, y llegó á tanto su diligencia, (pie envió por muchas 
veces á Tlaxcala á rogar á los Señores perdiesen el amor que á los espa- 
ñoles tenían y (pie les hiriesen y armasen alguna traición y que los ma- 
tasen y los echasen de su tierra: tanto (pie ya casi convencido uno de los 
Señores de Tlaxcala. incitaba á los otros lo hiciesen y condeseiidiescn con 
el ruego de Cuanlünnortzln; * de lo cual avisado el Marques se queseó ;i 

armas el penacho (pío portaba r:l capitón muer! », portador Je la bandera imperial. (Hist. verda- 
dera, ¿c., cap. 128.) 

1 Cuitlahuae. Véase la nota de la pai. 43. — Hacia esta época fué electo Emperador. 

2 Léase Cuitlahuae. 

3 E^tn ge, "defender de los indios», ete." 

4 Refieren al Rey de IféxlOO. 
Q Léase CuiVahuac. 



53 

los demás señores, formando quexa de todos, que le querían hacer trai- 
ción; de lo cual los tres se purgaron : entregándole al uno de ellos, que era 
el que se inclinaba á matallos. El Marques le puso en prisiones y creo 
que al cabo lo mandó matar; y así viendo Ouautéhmoe que por aquella vía 
no podía inclinar á los tlaxcalteca á que matasen á los españoles y que 
todas sus diligencias no le aprovechaban, enviólos á amenazar con muchas 
amenazas y temores que les ponía sí con la victoria salía y juntamente 
procuraba atraer á los chalca y xochimilca y tecpaneca y tczcucas; pe- 
ro como el buen Marques no se descuidaba de atraer á las naciones y en- 
viar á rogar y avisar á los unos y á los otros que él no venía sino á liber- 
tallos de la tiranía de México y de la opresión en que los tenían, y como 
la amistad de los mexicanos nunca fué de voluntad sino forzosa, siempre 
se allegaron á querer ser amigos de los españoles que no enemigos, en 
quien confiaron les darían libertad y quitarían de la servidumbre en que 
México los tenía. 

Cuauhtcmotr supo como los españoles se iban multiplicando y como el 
Marques abía enviado por socorro y que se apercibían y aparejaban para 
volver á México, y que ya los tetzcocanos se abían dado y declarado por 
amigos de los españoles y que los chalca y xochimilca y tecpaneca abían 
hecho lo mesmo, procuró meter en la ciudad mucha gente de guarnición, 
y todos los más valerosos y valientes hombres que pudo y declarándoles 
como ya los chalca eran sus enemigos y los tecpaneca y xochimileas y los 
tezcucanos, que ya no abía que esperar sino procurar morir ó vencer; y 
enviando por socorro á unas paites y á otras iuchió su ciudad de mucha 
y muy valerosa gente, toda gente de la Cuauhtlalpan y de las ciudades 
que cayan á la parte de Cuauhtitlan, (pie sola aquella estaba contra los es- 
pañoles, juntamente con la Tlaluica, que es la del Marquesado y tierra 
«aliente; conviene á saber Yacapichtlan Iluaztepec Yautepec Tepoztlan 
Cnauhuauac y Tlayacapan y Totolapan, con todos sus sujetos, los cuales 
siempre estuvieron contra los españoles, hasta que el Marques los fué su- 
jetando poco á poco, por que jamás se quisieron dar, hasta que entró el 
Marques por sus tierras matando y destrozando cuantos topaban y ;i las 
manos cojían, el cual los hizo desamparar sus casas y huir á los montes; 
y por que esto fué ya después de tomado y sujetado á México, tratare- 
mos agora de cómo el Marques, después que se vio con mas gente y con 
el favor de todos los mas pueblos de la tierra, volvió á México y le tomó 
como en el capítulo siguiente veremos. 

1 Es decir, se vindicaron ó justificaron. 

2 Ivos sucesos que siguen pertenecen ya a la ípoea de su reinado. Cuitlahuae murió ochenta 
dias después de su elección, en la peste de viruelas que introdujo nn negro de N'arvaez. 



CAPÍTULO LXXVII.' 



De cómo el Marques volvió de Tlaioala á Teiouoo y allí hizu loa bergantines y de allí riño á 
México; j de cómo el Kej Cuauhtemoc se defendió y mantubo contra 61 valerosamente. 



Viendo Cuauhtemoc y sabiendo por sus espías y mensageros por mo- 
mentos la determinación de los españoles (cu lo cual estaba tan circuns- 
pecto 3 vigilante que no se descuidaba nada) 3 que ya se determinaban 
de volver á México, uo solo incitaba á las uaciones y pedia, socorro, peni 
juntamente acían'ól y los de la ciudad grandes sacrificios y oraciones á 
sus dioses y les ofrecían grandes sacrificios, pidiéndoles favor y victoria 
eouiia los españoles y contra los demás sus enemigos; pero ya era demás, 
por (pie aun respuestas de sus dioses en sus oráculos no tenían: tenién- 
dolos ya por mudos ó muertos, ó que estos dioses (pie abían venido les 
abían quitado las fuerzas y virtud, y que ya no tenían poder ninguno, 
lloraban amargamente, pero con todo eso estaban en sus trece de morir 
ó defender su ciudad; y esto tienen los indios, que si se proponen de ha- 
cer una cosa y empiezan á menospreciar la vida y á ten ella en poco, no 
temen ni deben, y basta morir ó salir con su interés lo llevan adelante, 
cualquier mal proposito ó rencor; y si para esto es menester probanza, 
fácil cosa será proballo, porque en esas audiencias vemos y los (pie con 
ellos tratamos vemos cada dia, que si un pueblo contra otro levantan al- 
gun pleito i'i cuestión, ó las estancias contra la cabecera, 6 los maceguales 
ó vasallos contra su Señor, basta la muerte le persiguen, ó basta salir 
con la suya por cosa muy injusta que sea y contra razón, por ser gente 
muy cabezuda y interesada, sobre lo cual ni tienen respeto á padre y her- 
mano ni palíente ni amigo, ni en todo aquel tiempo (pie le tura el inte- 
M - no se rije ni llega á razón. Asi Cuauhtemoc, con deseo de reinar y 
mostrar valor de su persona, propuso de defender su ciudad basta la nuicr- 

1 Lám. 30, Pte. 1! 



55 

te; el cual no admitió ni quiso condecender á los rnensages y ruegos que 
el Marques le enviaba para que se sujetase al servicio de dios y de su 
magestad, y que no fuese causa de la destruicion y muertes que se abian 
de seguir de su reveldía y mala intención; los cuales ruegos fueron hechos 
por muchas veces. 

Viendo el Marques que no les queria admitir ni eondecender á ellos, 
determinó de venir á Tetzcuco para tratar de poner en obra los bergantines 
con que por la laguna entrasen en México, el cual parecer y consejo no 
fué de poco efeto, pues entiendo que fueron la principal causa de ganar 
á México, por ser toda agua y acequias y remansos grandes de agua que 
en la ciudad abía, a cuya causa no se podían aprovechar de los caballos: 
y así partió Don Fernando Cortes de Tlaxcala con toda su gente, y con 
el mucha compañía de tlaxcalteca amigos y de vejotzingas y cholulteca 
todos enemigos de los mexicanos. En esta jornada vinieron los tezcuca- 
nos, como amigos de los españoles y ya confederados con ellos, á llevalles 
las cargas y juntamente llevaron de camino toda la madera que fué me- 
nester para los bergantines, con la cual madera y hato dicen que iban mas 
de diez mil indios cargados. 

Vino pues el Marques á salir á la venta que agora dicen de Tez- 
meluca, por el monte, á los términos de Chalco, donde los Ohalca le tor- 
naron á recibir muy honrosamente con presentes de muchas joyas y cai- 
gas de mantos y con plumas muy ricas y mucha comida, y allí se confe- 
deraron con él y le prometieron de le ayudar en la toma de México, el 
cual se los agradeció y prometió de gratificar y dixo que el ibaáTezcuco 
á hacer los bergantines; que les rogábanle ayudasen con gente para labrar 
la madera, porque quería que aquella obra se acabase presto. Ellos lo 
prometieron de ayudalle con carpinteros y así lo cumplieron; de donde el 
Marques partió para Tezcuco y fué en él muy bien recibido y con mucha 
honra y solemnidad, donde el Marques holgó y descansó y se admiró de 
ver tan insine y bien poblada ciudad y de tan insines y bien labrados edi- 
ficios, así de casas de reyes y señores, cómo de cues altos, herniosos y de 
muchas recreaciones que en ella abía, de estanques y arboledas muy de- 
leitables y de mucha amenidad y recreación, de que los reyes antiguos y 
señores se preciaban mucho. 

Llegado que fué alii el Marques y aposentado y bien recibido y servido 
con mucha reverencia y respeto, especialmente de un hermano del rey 
Coanacocht:in, que á la sazón reinaba, hijo de NezauáljñM (pie abía por 
nombre Yxtlilxochitl, el cual agradó y sirvió al Marques con tanta dili- 
gencia, que tomándole el Marques grandísimo amor y afición no le per- 
mitía apartar de sí y honrándole, como era razón y merecía por ser hijo 



de tan grao principe y hermano de otro no tneuoa caval y valeroso y de 

quien se docta ser de loa maa valientes de Tezcuco, precióse mucho el 
Marques de honralle y de llevalle consigo á México, á quien tlió una es- 
pada dorada que Don Eeruando Cortea (raya y una rodela, eon la cual 
en la conquista de México el dicho YxtlilxochiÜ hizo maravillas, tantas y 
i ni señaladas, qua al nombre de Yztlüzochiüy á bu apellido huían los me- 
xicanos y tollos los de la ciudad, como el demonio al apellido de Jesucris- 
to; donde después el Marques, viendo sus grandezas y proezas y lo mu- 
cho que le ahía ayudado en la conquista de .México, por muerte de Cua- 
nxlitzin su hermano, le hizo Señor de Tezcuco y le hizo merced del Se- 
ñorío y reinado; y supuesto el modo que ios naturales en aquellos tiempos 

tenían, filé legítimo Señor y le venía de derecho. 

Allí estuvo el Marques algunos dias y meses hasta que acabo los ber- 
gantines, y otando allí llegó .líente española al Puerto, de que no holgó 
poco por la necesidad que de socorro tenía. Acabados pues los berganti- 
nes, pni mano «le Martin López, empezó el Marquesa poner en orden su 
partida para México, haciendo de su gente cuatro compañías; la una to- 
mando para sí yéndose por la vía de Ooyoacan, la otra dio á Don Pedio 
de Alvarado para (pie entrase por la vía de Nlra. Señora de los Peine- 
dios, que es la vía de Tacuba, y la otra envió por la vía de Ntra. Señora 
de (¡uadalupe y la cuarta metió en los bergantines, y con este orden em- 
pezó á caminar para México, repartiendo de la gente de los amigos ;i to- 
das ouatro compañías, entre los cuales iban tlaxcalteca y huexotzinca y 
ohololteoa y tezcuoanos y chalca y xochimilca y teepaneoa, todos muy 
bien aderezados y en mucha orden, como aquellos que iban á pelear con 
los que los abían tenido sujetos y por vasallos y tributarios, y tenían que 
si no salian con la empresa, que su lin abía de ser desastrado y cruel pa- 
ra siempre. 

Otiauhtemoctein, Señor de México, viendo que toda la tierra venía con- 
tra él y que se le acercaba la ocasión, donde no solo eran menester las 
manos, pero id ánimo y el corazón para poderse defender, dixo ¡i los su- 
yos: valerosos mexicanos: ya veis como nuestros vasallos iodos se an rc- 
\ eludo conlra nosotros: ya tenemos por enemigos, no solamente á los tlax- 
calteca y cbololteca y rexotzingas, pero á los tezcucanos, chalca y xochi- 
tnilca y tepaneoas, los cuales todos nos an desamparado ydesado y se an 
ido y llegado á los españoles y vienen contra nosotros, por lo cual os rue- 
go que os acordéis del valeroso corazón y ánimo de los mexicanos chichi- 
íuee.i. nuestros antepasados, (pie siendo tan poca gente la (pie en esta tier- 
ra aportó se atreviese á acometer y á entrar entre muchos millones de 
gentes y sujetó con su poderoso brazo todo este nuevo mundo y todas las 



m 

naciones, no desando costas ni provincias lejanas que no corriesen y suje- 
tasen, poniendo su vida y haciendas al tablero por solo aumentar y en- 
salzar su nombre y valor; por lo cual a venido el nombre mexicano á te- 
ner la nombradla y exelencia (pie tiene y á ser temido su apellido por todo 
el inundo; por tanto, ó valerosos mexicanos, no desmayéis ni os acovar- 
deis: esforzad ese pecho y corazón animoso para salir con una empresa la 
mas importante que jamás se os ha ofrecido: mirad que si con esta no sa- 
léis, J quedareis por esclavos perpetuos y vuestras mugeres y hijos, por el 
consiguiente, y vuestras haciendas quitadas y robadas; tened lástima de 
los viejos y viejas y de los niños y huérfanos, que no haciendo lo que de- 
bies al valor de vuestras personas y á la defenza de la patria, quedaran 
por vosotros desamparados y en mauos de vuestros enemigos para ser es- 
clavos perpetuos y hechos pedasos: no miréis á que soy muchacho y de 
poca edad, sino mirad que lo que os digo es verdad y que estáis obligados 
á defender vuestra ciudad y patria, donde os prometo de no la desampa- 
rar hasta morir ó librada. 

Todos con grandísimo ferbor le prometieron de hacer lo mesino; pero 
aunque este valeroso mancebo tuvo ánimo invencible para autes morir 
que darse ni sugetarse, y tuvo ardid y acuerdo de enebir la ciudad de geu- 
te, no tuvo advertencia de proveer de mantenimientos y cuchilla de bas- 
timentos para poder sustentar su gente, porque como los españoles y los 
de demás sus enemigos le tomaron todos los pasos y vias, asi por el agua 
como por la tierra, faltáronle al mejor tiempo los mantenimientos y así 
murió mas gente de hambre (pie no á hierro: que oí certificar que daban 
por un puño de maiz un puño de joyas de oro ó de piedras riquísimas, y 
así ascondidas hubo algunos principales de las proviucias cercanas que 
acudieron con algún maiz para solo llevar joyas de la ciudad ele México, 
especialmente los de Cuitlavac y Oulhuacan y Mizquic y de la ciudad de 
Xochimilco, los cuales quedaron entonces de aquella necesidad ricos y con 
mucho oro y joyas y piedras y plumas; y así lo que mas les hizo la guer- 
ra fué la grande hambre y necesidad de mantenimientos que tuvieron, y 
así les fué forzoso á los soldados huir de México á sus tierras y desampa- 
rar la ciudad y dexar al Rey solo con sus mexicanos, los cuales eran muy 
pocos y flacos ya con la falta de la comida; por que es esta gente la mas 
miserable y flaca, en faltándole la comida, que hay nación en el mundo. 
Llegado pues el Marques y los demás capitanes á México, cada uno 
pi "¡a vía que le fué encomendada v todos á un punto, los mexicanos sa- 
lieron á defender su ciudad con ánimo valeroso inchendo de gente sus al- 



1 Es decir: — "si no triunfáis 
Duran.— Ton. it. 



llanadas y de gente armada las acequias en canoas, esperando ;i los es- 
pañoles sin mostrar punió de cobardía, repartiendo el Rey Oua/uhtemoc, 

que era el general de todo el ejército, toda su gente en cuatro paites, por 
el oonsiguiento, para (pie por la niesina vía que los españoles le acome- 
tían hallasen resistencia y quien les defendiese la entrada, \ aeudia á to- 
das las partes con tanta diligencia, que metido en una canoa pequeña ar- 
mado de sus armas con su espada y rodela en las manos, volaba de una 
parte á otra para ver el concierto de sus gentes y lo que liaciau; y así co- 
men/ando los españoles á combatir la ciudad y á derribar las algarradas 
que tenían hechas junto á las acequias, las podían ganar, con la. tierra y 
céspedes y piedras que de ellas quitaban cegaban las acequias, y con los 
adobes que de las casas que iban ganando quitaban, pero era cosa c-t ra- 
fia la diligencia y cuidado que tenían las mexicanos, que en cegando la 
acequia ó acequias para que los caballos pudiesen pasar, luego por el con- 
siguiente á la mañana del dia siguiente las hallaban todas abiertas, y mas 
hondables que de antes y perdido todo lo ipie el dia antes abían travaja- 
do y ganado de tierra los españoles. 

Por que en este lugar viene apropósito, es de saber que los mexicanos, 
viéndose tan cercados de todas partes y la multitud de gente que los fa- 
tigaba, determinaron hacer un artificio y trampa donde los españoles ca- 
yesen, solo para tener alguna salida ó entrada por donde les entrase algún 
socorro y bastimento; y el mejor lugar y vía entendieron ser la de Taeuba, 
por tener ellos por aquella parte la. gente que los ayudaba y socorría, y 
dando trasas y maneras para tener aquel paso libre, determinaren de po- 
ner una puente falsa, de suerte que, entrando los españoles y sus enemi- 
gos por ella, después de pasados á esta otra parte del río, pudiesen dar 
sobre ellos y matallos á todos; y como lo pensaron así lo pusieron por 
obra; j es de saber que en el lugar que i 3 la hermita de San Hipó- 

lito y casa de combalecientes ' abía una ancha y bondable acequia y ga- 
nándola los españoles y abiéndola cegado para pasar por ella, los mexica- 
nos aquella noche la tomaron á abrir y á bondar todo lo posible, y arman- 
do una puente falsa de maderos y tablas, poniéndola de manera (pie no 
parecía sino estarde la suerte que lo- españoles la abían dexado el dia an- 
tes, pusiéronse junto á ella mucha multitud de mexicanos en celada, to- 
dos metidos en canoas y entre las espadañas del rio y juncales, todos mu\ 
bien aderezados con SUS espadas y rodelas y varas arrojadizas, y muchos 

1 El asiento notual do este edificio no es el de la ermita que existía en la época del historia- 
dor. Las noticias 1 y algunos otros datos, indií iba ubicada en la cnadra qne 
íipue al poniente de la ; n Fernando, inmediata al lugar dundo so construyó el puente 
llamado de ' 



59 

de ellos cou las espadas y lanzas de los españoles que abíau muerto, y 
junto á la engañosa puente se puso mucha gente de guerra llamando á 
los españoles y provocándolos á que les acometiesen, haciéndoles muchos 
fieros y dieiéndoles muchas palabras injuriosas y escarneciendo de ellos 
con gestos y meneos del cuerpo; habiendo mandado el Marques que na- 
die se menease ni acometiese hasta que él mandase hacer señal con una 
trompeta; pero Dn. Pedro de Alvarado, no pudieudo sufrir su corazón 
tanto escarnio y desprecio como los indios de él hacían, sin aguardar la 
señal mandó á su gente que acometiese, y arremetiendo los españoles y 
los amigos tlaxcaltelca á la puente, los indios mexicanos hicieron ademan 
de huir, y queriéndolos seguir los españoles pasaron por la puente á den- 
tro cuarenta soldados de á pie todos mancebos de mucho animo y fuerza 
y con ellos algunos de á caballo y su Capitán Don Pedro de Alvarado, y 
con ellos muchos indios, y estando la puente llena de gente, así españoles 
como indios y algunos de á caballo, los indios que estaban en celada es- 
tiraron de las canoas en que estaba estribada la puente falsa y dando con 
toda la maderazon en el agua cayeron en el acequia todo la multitud de 
gente de españoles y indios que sobre ella estaba, y apellidando México 
México; ea valerosos mexicanos, revolvieron sobre ellos, los cuales que- 
riendo volver á huir por la puente halláronla en el agua y sobre los que 
abian caído un millón ' de indios, que á ninguno perdonaban la vida, to- 
dos en canoas, y no pudiendo huir hallándose atajados con la acequia, ni 
los de la otra parte valellos ni ayudados, fueron todos presos alli de los 
indios. Don Pedro de Alvarado, escapándose como pudo con una lanza 
que tenía, hincando el regatón en los cuerpos de los muertos que en la 
acequia estaban, saltó de la otra parte de la acequia y este es el nombra- 
do Salto de Alvarado que dicen. - 

Los cuarenta españoles que allí los indios prendieron, luego en aque- 
lla hora los desnudaron en cueros y los subieron al Ou grande y delante 
de todo el ejército español, sin podellos valer ni socorrer, los sacrificaron: 
abriéndolos por los pechos y sacándoles el corazón y ofreciéndolos á sus 
ídolos, sus cuerpos fueron hechados á rodar por las gradas del templo aba- 
jo, los cuales con graudisimos clamores y lástimas pedían á Dios miseri- 
cordia y socorro á sus compañeros, pero no se les pudo dar; dado que el 
Marques del Valle, viendo el alboroto y vocería acudió con alguna de su 
gente al paso dicho, pero fué su llegada de tanto peligro, que como los ín- 

1 Es decir:— "Una multitud." 

2 Ea un hecho perfectameute probado que el pretendido salto acaeció en la Noche triste, ó sea 
al tiempo de la evasión de los españoles, y no en la ocasión que menciona el historiador. En cuan- 
to á la verdad del salto mismo, véase la nota de la pág. 58. 



60 

dios andaban tan encarnizados en las canoas matando á los españoles y 
indios que en las aoe pilas estaban, queriendo favorecer á nn soldado que 

en (i agua Be defendía de unos indio-, aunque mal herido, llegaron á él 

dos gandules 1 y haciéndole rostro el uno do olios so abrazó con él por las 

espaldas y id otro llegó" por le herir y abrazándose ambos con él lo empe- 
zaron á llevar por el rio adentro, donde á la sazón llegó un vizeayno paje 
sino con una espada desnuda y dando un -ulpo al indio que le tenía abra- 
zado, con el espada en un brazo, se lo oortó cercen j acudiendo á herir al 
otro soltó al Marques, de suerte (pie se pudo escabullir de ellos; pero ar- 
remetiendo al vizeayno mucbos indios le hicieron allí pedazos, sin podelle 
el Marques Booorrerj y así viendo id Marques la escaramuza tan ensan- 
grentada y con tanto peligro, mandó tocar á recoger la gente, la cual re- 
cójala quedando lo- indios tan victoria os estuvo el Marques por ahorcar 
;í Don Pedio do Alvarado ó corlalle I:. , por el atrevimiento que 

abía tenido do hacer, contra su mandato, en acometer sin oiría señal que 

él abía de mandar hacer; y con esto cesó id combate de la ciudad y se re- 
cogieron, así los españoles como los indios, quedándose los indios con al- 
gunos españoles presos (pie en aquella refriega prendieron 3 sacaron de 
las acequias vivos, especialmente un mancebo muy gentil hombre (pie, se- 
gún relación de conquistadores, era sevillano y de muy buena fisonomía 
y parecer, el cual peleaba valerosamente con una ballesta en las manos; 
al cual como le prendieron sacaron otro día entre los indios de guerra, con 
.su ballota en las manos haciéndole que tirase y asestase contra le 
pañoles, el cual con muy buen aire y ademan armaba su ballesta y tiraba 
sus jaras por el aire, de SU( rte (pie 110 pudiesen hacer mal á los españo- 
les; lo cual como vieron los indios lo hicieron allí pedazos con grandísima 
crueldad, á cuya causa hicieron allí en aquel lugar una hermita los con- 
quistadores 3 la llamaron los mártires, t las cuales paredes turan hasta 
BSte día; ,\ si acepté) nuestro Dios aquel martirio, solo su Divina Magos- 
tad lo sabe; porque tengo p »r cosa recia predicar con la espada en la ma- 
no quitando á cada uno lo que es suyo por fuerza. 

V pues mi voluntad no es mas que tratar de la nación mexicana y de 
sus proezas y de la desastrada suerte (pie tuvo y fin, no hay que detener- 
nos en contar de lo (pie sucedió los días (pie tardaron los español' 
conquistada, «pie fueron adunia ' salvo din' dos cosas 3 la primera es, que 
(Mienta esta historia que viendo id Marques que los mexicanos le turaban 

1 Guerreros mexicanos. 

2 Bata ermita 1 la misma de q Ja en la pág 58 Diósele tal denominación par la 

grande i .|iii> iiiü Bufirieron los españoles. 

3 Realmente duró el asedio noventa y fres. 



61 

tanto y que hallaba tanta resistencia, rogó á los tlaxcalteca que truxesen 
la mas gente que pudiesen, y traída los hizo entrar por la ciudad para que 
aventasen los mexicanos, y atuendo trabajado todo el día haciendo su po- 
der, no les pudieron entrar: el segundo día echó á los tetzcocanos y tam- 
poco pudieron: el tercer día mandó el Marques llamar á los Chaleas y ba- 
ldándoles Marina les dixo: valerosos chalca: ya veis como los tlaxcalteca 
ni tetzcocanos no an podido entrar á los mexicanos; ruegoos que toméis 
hoy la empresa y que hagáis todo vuestro poder para que entremos y si- 
quiera ganemos el Cu grande de VitzilopochtH, donde nos aposentemos; 
y esto os encargo porque os tengo por gente valerosa y de mucho esfuer- 
zo y ánimo. Ellos, con este favor, tomaron ánimo y corazón y tomando 
la delantera del exército, y con ellos IxtMxochitl Señor de Tezcuco cnn su 
esitada dorada en la mano, entrando con tanta furia entre los mexicanos, 
ayudándoles los españoles con sus arcabuces y artillería y ballestas, que 
cegando muchas puentes y haciendo pasage ganaron el Cu grande de la ciu- 
dad y se .aposentaron en él y en las casas que antes abían desamparado. 
Después que se aposentaron en ellas, poniendo gente de guarda y cui- 
dado para que no pudiesen ser tomados á cercar, aunque ya Cuauhteiiioc- 
tzin no tenía gente ni fuerzas para poderse defender, por la mucha que le 
abían muerto y por aberle otros desamparado y huídose de la ciudad, por 
la grande hambre (pie padecían, determinó de no mostrar flaqueza ni co- 
bardía, antes queriendo dar á entender que no le faltaba gente y fuerzas 
para se defender, hizo vestir á todas las mugeres de la ciudad con sus al- 
mas y rodelas y espadas en las manos y que luego de mañana se subiesen 
á las azoteas de todas las casas y que hiciesen ademanes de menosprecio 
y el valeroso Cuauhtemoe con la poca gente que le quedaba, valió á hacer 
rostro á los españoles con toda la gente del Tlaltelolco. El Marques, cuan- 
do vido tanto número de gentes que cubrían las azoteas y que enchían 
las calles de la ciudad, fué admirado y aun recibió algún temor de poder 
ganar la ciudad sin daño de sus españoles y amigos, pero tornando á ro- 
gar á los chalca y á los tetzcocanos y tlaxcalteca y fceepaneca se esforza- 
sen y concluyesen con la empresa de, ganar á México, todos se animaron 
y tornando al combate vieron que las que estaban por las azoteas eran 
¡odas mugeres y avisándoselo al Marques empezaron todos á dalles grita 
y á afrentallos y á denóstanos de palabra y á seguidos matando muchos 
de ellos; empero los del Tlaltelolco, haciendo todo su poder se defendie- 
ron valerosamente y mataron muchos indios de los amigos y con ellos al- 
gunos españoles, especialmente á un Alférez y le quitaron la bandera y 
delante de todo el exército la hicieron pedazos, lo cual aconteció en un lu- 
gar que agora llaman el barrio de S. Martin. En otra relación hallé (pie 



62 

abían hecho pedazos cuatro banderas de españoles y que abían muerto ;i 
un capitán que tenía por nombre Fulano Queman, en la cual refriega los 
del Tlaltelolco abfau ganado muoba lumia; pero al fin y al cabo los espa- 
ñoles, con favor de los indios y ayuda de los amigos, los vencieron y au- 
mentaron y el valeroso Bey Cua/uhtemoc se metió en una canoa pequeña, 

Cubierto con un peíale, con solo un remero que lo sacaba de la ciudad, el 
cual fué preso de unos empañóles (pie estaban en un bergantín y llevado 
ante id Marques. 

El Marques, viendo un mozo de tan poca edad, aunque gentil hombre 

j de buen parecer, le dixo á la lengua, decidle á Ouauhtemoc (pie por ipié 

permitió destruir su ciudad á cosía de tantas vidas como estos dias an 

ido, así á los suyos como á los nuestros, abiéndole rogado tantas vc- 

..11 la paz. El valeroso mancebo le respondió: decidle al capitán que 
yo e becbo lo que era obligado por defender mi ciudad y reino, como él 
hiciera en el suyo si yo se lo fuera á quitar; pero pues (pie no pude y me 
tiene cu su poder ipii' tome este puñal y me mate; y estendiendo la ma- 
! Marques un puñal que en la cinta tenia y se lo puso en ¡amano 
rogándole lo matase con él. El Marques se demudó y torvo, aunque no 
hizo ningún mudamente del asiento en que estaba, antes con palabras 
muy blandas y amorosas le habló y regaló y hizo sentar cabe sí. Entre- 
gándose el Marques en toda la ciudad 1 y tomando la posesión de ella, se 
aposentó en los principales aposentos de Motecuhaoma, que eran las casas 
que agora son del Marques, poniendo todo recaudo en la guarda de la ciu- 
dad, dando libertad á Ouauhtemoctzin para «pie se fuese donde (pusiese 
y diciéndole que pidiese todo loque quisiese que él se lo concedería. Cuemh- 
> mandase poner en libertad á todos los hombres y mugeres 
y niños que los españoles tenían presos, abiéndose venido muchos á ellos 
huyendo de la hambre. El Marques, con pregón público, lo mandó que so 
pena de la vida que todos pusiesen en libertad á todos cuantos mexicanos 

sen en su poder, así hombres como mugeres, lo cual luego fué cum- 
plido, tornándose toda la gente huida de hombres y mugeres á volver á 
la ciudad \ á poblarse de la gente que antes tenía, aunque los muertos 
de aquel día fueron por todos, así de los unos como de los otros, mas de 
cuarenta mil hombres y mugeres, que huyendo de la refriega y de la muer- 
te cruel que los españoles y indios amigos les daban, se echaban en las 
acequias, á SÍ momos como á sus hijos é hijas, por no verse en poder de 
los españoles; y fué tanto el hedor que hubo de cuerpos muertos, que aun- 
que lo.> cebaban fuera de la ciudad no los podían agotar ni se podían va- 
ler del mal olor por muchos días. 

1 Esto c-: apoderándose Jo ln ciudad ó dándose por entregado de ella. 



CAPÍTULO LXXVII1. 



Do como el Marques del Vallo l)i>n Hernando Curtes, después de haber conquistado á México, 
dexando recado en la ciudad de México salió á conquistarlas demás provincias, enviando frente 
á unas partos y á otras, y de la muerte de Cuatihtemoctziif. 



Luego que el valeroso Marques D,on Hernando Cortes ganó á México, 
que fué día de San Hipólito tres (lias antes de la Asunción de la vendití- 
sinia Virgen Ntra. Señora, la cual dicen haber aparecido en esta conquis- 
ta en favor de los españoles y juntamente el glorioso Patrón Santiago, 2 
como lo hallaron pintado en la iglesia del Tlaltelolco, los cuales indios con- 
fiesan abelle visto en la mayor refriega que tuvieron, donde los españoles 
llevaban la peor parte abiéndoles rompido y ganado sus banderas con mu- 
cha deshonra y menosprecio de los españoles (como queda dicho), en fa- 
vor de los cuales apareció el glorioso Santiago y auyentó á los indios, fa- 

1 Lam. 31, Parte i» 

•-J La Virgen y Santiago tomaron una parle muy activa y directa cu los sucesos de la conquista. 
Santiago, en calidad de guerrero y soldado de caballería abrió la marcha en la reñida batalla que 
tuvieron los españoles con los indios do Tabasco, dando tajos y reveses. Cortés no admitía la iden- 
tidad, sosteniendo que el auxiliar aparecido era S Pedro, su especial patrono. (Gomara, Crónica, 
ote, cap. 20. ) La cuestión quedó indecisa. — El buen Berna] Díaz del Castillo la afrontó \ con 
candor ó sorna dice: — "pudiera ser que fueran los gloriosos apó ¡toles Sr. Santiago ó Sr. San Pe 
"dro; é yo como pecador no fuese digno do veerles; 1" que yo entonces vi y conocí, fue ¡i Pran- 
"risco de Moría en un caballo castaño que venía juntamente eon Cortés. — ( Eist, verdadera, etc., 
cap. 34.) — Su segunda aparición tuvo lugar durante el alzamiento de los indios. I -a Virgen no so 
manchó con sangro americana: limitábase á echar tierra en los ojos á los indios para que no pu- 
dieran defenderse (Gomara cit., cap. 105), distinguiéndose en esta táctica la Víi Ren e 
dios. I5n tan auténticas y autorizadas tradiciones están fundadas las cuatro principales historias 
que conocemos de su prodigiosa invención, y como en ellas figuran cierta comp 
habidos cutre la de los Remedios y la de Guadalupe, á causa del cacique 1). Juan, quizá de allí 
procedió el antagonismo entre ambas imágenes, distinguiéndose á la una con la denominación de 
Gachupina y á la otra con la de CHoUa, voces que repite hasta el fastidio Cabrera en su Escu- 
do de Armas ilr México. Así también vinieron al fin á convertirse en bandera, la primera de lo 
españoles y la segunda de los mexicanos, durante nuestra prolongada y sangrienta guerra de in- 
dependencia. I>a de los Remedios fué proclamada Capitán gent ni! y condecorada con id bastón 
y banda militar. A la de Guadalupe la fusilaban en efigie como rebelde. 



64 

do á loa españoles por permisión divina. Luego que México fué 
ganado 1 11 nombre de su .Magostad empezó el buen Marques anacer des- 
baratar los Cues y quebrar ídolos y á allanar la ciudad y cegar las acc- 
ionas y repartir solares, haciendo á los chalca tezcucanos y xocbimiloa y 
fcepaneca truxesen estacas y piedra tierra y otros materiales para cegar 
la- lagunas y remansos de agua que alna y á edificar casas trazando las 
calle- j inoradas lo mejor que pudo \ entendió, teniendo por mas seguro 

fundar en México en aquella laguna que no fuera, p<>r ser la fuerza de la 
provincia toda de México y por tener allí sugetos á los indios, poique uo 
se le revelasen mudando sitio y fundando la ciudad en otra paite, cuino 
pudiera. 

Mientras se daba esta traza y el Marques descausaba, empezaron á 
buscar el tesoro que en los aposentos abían hallado, el cual los tlaxcal- 
teca, por mandado de su Señor, lo abían escondido y echado en cierto ro- 
manzo de agua que en la ciudad abía, hondable donde [os mexicanos 

tenían cierta superstición y lee de que aquel manantial fué el que sus an- 
tepasados hallaron, (pie manaba agua vernieja y juntamente azul y pro- 
ducía los peces blancos, y ranas Mancas, y culebras blancas el cual roman- 
zo los españoles no vieron ni jamas se a sabido donde era; sobre lo cual el 
Marques aperreó 1 muchos indios y ahorcó otros 3 otros quemó vivos pa- 
ra (pie le descubriesen el Se( reto, p< rO nunca se ¡indo súber ni entender, 
ni hasta hoy se a descubierto, ni descubrirá por no haber ya nenguno de 
los (p¡c de aquello podrían tener noticia de ello, ni lo supieron; y si algu- 
no,, lo abian de saber abian de ser los señores del Tlaltelolco en cuyo po- 
e desapareció, por el cual los conquistadores lloraron mas lágrimas 
que por los males (pie abían cometido. 

También acudieron alas acequias donde los españoles que iban carga- 
dos de oro abían quedado muertos, pero como los indios abian limpiado 
las acequias y liondado para la defensa de la ciudad, abiánlas también lim- 
piado del oro (pie en ellas abía y de todo lo demás, aunque los mas de los 
españoles que iban cargados de oro se volvieron á los aposentos, donde. 
se hicieron fuertes, especialmente uno (pie iba en un caballo y en el ar- 
zón delantero llevaba un cofre de joyas y oro, con el cual iba abrazado 
con nía- fervor y voluntad que con la Cruz de Giisto; y yendo en el peli- 
gro que iba, luego que vido salir los indios á ellos, oí decir á un conquis- 
tador (pie le vido llorar, por pie le aconsejaban (pie soltase el cofre y echa- 
se mano á la espada para defenderse, y que no queriendo soltallo lo puso 



i Los conquista ii«an sus perros sobre los indios para que los mordieran, algunas vi- 

cos hasta cansarles ln muerte. A esto llamaban aperrear. 



65 

debaxo del brazo y que becbó mano á la espada para defenderse; pero que 
con el gran embarazo no se pudiendo valer, abrazado con el cofre le ma- 
taron los indios, por quien se puede decir que la pecunia fué causa de su 
perdición. Todo esto alzaron los indios y lo escondieron y se aprovecharon 
de ello repartiéndolo entre sí usando del refrán, que á rio revuelto ganan- 
cia de pescadores. 

Luego que la ciudad se empezó á allanar y á poner en orden y á edifi- 
car casas los españoles, luego el cristianísimo Marques del Valle trato de 
que los naturales fuesen industriados en las cosas de la fee y mandar que 
señalasen sitio de iglesia y que se pusiesen cruces é imágenes y que á los 
indios se les predicase la doctrina y enseñasen las cosas de nuestra Santa 
fee católica, lo cual empezó á hacer un Padre K. Clérigo Presbítero que 
el Marques traía consigo, que por lo menos debía de estar irregular sus- 
penso y descomulgado, porque entiendo se lavaba él mas veces las manos 
en la sangre de los inocentes que no Pilatos con agua en la muerte de Je- 
sucristo. 

Pero dexáudonos agora de estos escrúpulos, luego se empezó á tratar 
de la conversión de estos naturales, donde para mejor tratar de ella se 
despachó un navio á España en el cual se bacía saber á la C. M. del Em- 
perador Don Carlos quinto, de felice y dichosa memoria, que entonces era 
Key de las Españas, como esta tierra se abia ganado en su serenísimo nom- 
bre; aunque oí decir á persona fidedigna ubo muchos que aconsejaron al Mar- 
ques que no lo hiciese, sino que se coronase por Eey de este nuevo mun- 
do, que ellos le jurarían por tal y le darían la obediencia, pero el como 
verdadero vasallo de S. M. jamas quizo condecender ni inclinarse á cosa 
que contra su obediencia fuese. Juntamente envió á pedir Frailes para 
que tratasen de la administración de los Sacramentos, los cuales fueron 
enviados con mucha diligencia y cuidado y así entraron en esta tierra do- 
se religiosos de la orden del P. glorioso San Francisco, tres años después 
de ganada la tierra, los cuales hicieron tanto fruto con su religiosa y san- 
ta vida cual los verdaderos apostóles hicieron, cuyas pisadas en todo si- 
guieron, predicando y baptizando por todas los provincias con fervor apos- 
tólico, llenos del espíritu y fervor divino, dividiéndose por todas partes á 
pie y descalzos, mostrando tanto exemplo y virtud que atraían así los na- 
turales, movidos por sus palabras obras y penitencia que les veían hacer. 

Luego desde á dos años que estos santos religiosos vinieron, que fué 
cinco años después de ganada la tierra, pasaron á ella los religiosos de la 
orden de Ntro. glorioso P. Santo Domingo, no menos santos y celosos de 
la honra de Dios y del provecho de las animas, los cuales vinieron de la 
isla de Santo Domingo, que por otro nombre dicen la Española, los cua- 

DüRAN.— TOM. II. 9 



66 

mpezaron á entender en la conversión y fio para que abíon venido, 
procurando grandes privilegios y exenciones, así los unos como los otros, 
para conservación de estos naturales, estorvando .mandes crueldades y 
inumanidades como los españoles hacían y ejecutaban en ellos, aunque 
ya las mas estaban hechas y exeCutadas, pues luego que el Marques ga- 
nó á México salió á conquistar las demás provincias y pueblos, que aun 
' ni allanados, especialmente el que agora decimos Marquesado, 
que puesto en armas se defendió muchos dias, teniendo por caudillo al 
Señor de Xacapichtla, el cual era hijo ó nieto del valeroso Tlacaellel, de 
quien la historia a hecho larga mención, así de él como de susazaüas, de 
cuya linea son los señores de Yaeapiehtlan. Estos estaban hechos fuertes 
en los peñascos de Tlayacapan y de Totolapan y Tepoztlan, pero luego 
que el artillería empezó á jugar y á caer indios de los peñascos al>a\o, 

apararon las fuerzas 1 y se metieron huyendo á los montes; y asi el 
. como iba ganando estos pueblos y ciudades, iba haciendo sus 
repartimientos á los conquistadores en nombre de s. M. 

Dígolo por un cuento que me contaron de una inuger que ¡ha en el 
exército d [ues, que i fué muger de Martin Partidor, que sa- 

liendo el Marques de Oaxtepec, después de aber allanado á toda aquella 
tierra caliente, dicen que aportó á Ocuiteco donde los indios se dieron de 
paz y subiendo á un pueblo que se dice Tetetlan, que vieron los indios to- 
u hilera, de querer pelear, conliando en (d mal sitio 

eu que estaban poblados ellos y los de otro pueblo que se dice Veíapan, 

¡rajunto «'luna gran barranca que divide aquellos dos pueblos, los cua- 
I is vido, mandando apercibir su gente y ponella en 
orden, esta muger, por consejo de algunos del exército, tomó un caballo 
y una lan ; fué á pedir al Marques licencia para salir á los in- 

dios v probar el valor de su persona. E3l Marque - conc ¡diéndoselo púsose 
en dlaní indo el caballo salió contra los indios, invocando á vo- 

1 nomine de Santiago y á ellos, y tras ella empezaron á correr algu- 

le los del campo, á la cual, como los indios vieron venir, empezaron 
á huir y otros á despeñarse por las barrancas abaso y tomaron el pueblo, 
cuyos principales vinieron con las manos cruzadas á ofrecerse al Marques, 
td cual como vido la valentía (pie la muger abía hecho, le hizo merced de 
aquellos dos pueblos, poniéndoselos en su cabeza en nombre de S. M.; y 
y a-í era en todos losdemaspuel ' . 51 gnn entiendo, porque como los es- 
pañoles andaban unos por acá otros por acullá en la conquista, sujetando 
y purificando la tierra, en sujetando un pueblo luego le pedían al Mar- 

1 Tal ves, — 'loa fuertes." 



67 

ques de merced y se lo daban en encomienda; de donde juste vel injusto, 
sacaban muchos indios é indias y niños y los herraban en las caras y los 
llevaban á vender por esclavos para minas y otros servicios personales, y 
aun cargaban navios de ellos para fuera de la ]ST. España, de los cuales 
esclavos conocí yo en casa de deudos mios, herrados en la cara con letras 
que decían el nombre de quien los abía vendido; y no eran de diez leguas 
á la redonda de México, dado que los mas esclavos que á la ciudad se 
traían eran de la provincia de Guatemala y de esas costas apartadas y re- 
motas de México; y aunque yo no alcancé el herrar esclavos con hierros 
calientes en el rostro, como hierran caballos encerrados en corral como 
agora los encierran en los repartimientos, empero viles herrados con el 
hierro señalado en los rostros y por intercecion de los religiosos los vide 
después libertar en tiempo del cristianísimo Vixorrey Don Antonio de 
Mendoza. 

En este tiempo fué el Marques á las Higueras, que dicen, y llevó con- 
sigo muchos principales de México y de tezcuco y de los tepaneca y xu- 
chimilca y ehalca, finalmente de toda la tierra, y entre ellos el animoso y 
valeroso Eey de México Guaulitemoctzin, solo con intento de que no que- 
ríase en la ciudad y cometiese alguna traición, viendo la ciudad con tan 
poca gente; y parece que á pocas jomadas después que salió de México 
le acumularon que quería cometer traición á los españoles y procuraba 
hacellos matar, y levantándose contra él algunos testigos le mandó ahor- 
car y así feneció el gran Ouauhtemoc ahorcado, el cual reinó en México 
tres ó cuatro años; y porque no fuese solo al otro mundo, todos cuantos 
señores y principales sacó el Marques de toda la provincia mexicana, en 
achaque de conquistadores, todos quedaron por allá muertos, unos de su 
muerte otros contra su voluntad ahorcados ó aperreados y de otras muer- 
tes semejantes, aunque también ahorcó por allá algunos españoles que 
se quisieron alzar con el navio y matar al Marques. 

Vuelto el Marques de esta entrada, la religión cristiana empezó á cre- 
cer, la cual tomaron los indios con tanto amor y voluntad que con mucha 
facilidad, á la predicación de los religiosos, dexaban y menospreciaban los 
ídolos y los quebraban y escarnecían y los pisaban y denivaban los Cues 
en (pie estaban, y se volvían á Dios y creían en la fee verdadera de un 
solo Dios, pidiendo el bautismo con grandísimo coguato y ferbor, (pie era 
cosa de espanto ver los millones de indios que se venían á bautizar y á 
desechar sus errores y ceguedad en que estaban, á cuyo ministerio, no 
con menos áncia y ferbor acudieron los PP. de la orden de San Agustín, 
doce años después de ganada la tierra; los cuales metiendo las manos en 
la divina obra y masa, con vida y exeinplo, empezaron á convertir á es- 



G8 

tas míseras y necesitadas naciones, derramándose por muchas partes y 
exercitando el oficio de apóstoles que las demás dos órdenes dichas ahían 
exeroltado, haciendo grandísimo fruto en esta viña de Dios, á quien el 
cristianísimo Marques del Valle, por exemplo tic los indios, todas las ve- 
ces que topaha ó hablaba con religioso de cualquier orden que fuese, se. 
hincaba de rodillas ante el y le besaba las manos, teniéndoles y haciéndo- 
gran acatamiento y reverencia, lo cual turó hasta el tiempo del Visor- 
rey Don Antonio de Mendoza, el cual, con no menos respeto y reveren- 
cia, trataba á los religiosos. 

Tero tomando á nuestro propósito J á tratar de los naturales, que es 
mi propio fin y intento, es de saber que luego que se ganó la tierra les 
dio una enfermedad de viruelas, que se pegaron de un negro bozal que 
los españoles, que por momentos acudían á la tierra, abían traído, de la 
cual enfermedad murió gran multitud de indios; y como entonces no abía 
médicos y aquella enfermedad ellos jamás la abían visto, murió de ella, 
por no saber remedio, gran número de niños, hombres y mugeres, la cual 
pestilencia atribuían á los españoles, que ellos la habían traído; y por (pie 
de aquí adelante me obligan á hacer otro tratado de las cosas pasadas, 
■ punto hasta estos infelices y desdichados tiempos y de las ca- 
lamidades que esta fértilísima, riquísima y opulentísima tierra y la ciudad 
de México ;i pasado y decaído, desde aquellos tiempos á acá, y la caida 
de su grandeza y exelencia, con pérdida de tanta nobleza de que estaba 
poblada y acompañada y de la miseria y pobreza á que a venido, conclui- 
:i este tratado á honra y gloria de Ntro. Dios y Señor y de su ben- 
ditísima Madre la Virgen Soberana María, sugetándola á la corrección de 
e Iglesia Católica, cuyo siervo é hijo soy, debaxo de cuyo 
amparo | i de vivir y morir como verdadero y fiel cristiano. 

Acabóse la presente obra el año de mil quinientos ochada y uno. 



Ame movido christiano lector á tomar esta ocupación de poner y con 
tar por escrito las ydolatrias antiguas y religión falssa con que el demonio 
era servido ante.- que llegasse á otas paites la predicación del santo evan- 
gelio el aver entendido que los (pie nos ocupamos cu la dotrina de los ju- 
díos nunca acá varemos de enseñarle i á conocer al berdadero Dios si pri- 
mero no fueren raídas y borradas totalmente de su memoria las supertí- 
rimonias y cultos falsSOS de los falsSOS Dioses (pie adoraban, de 
la suerte (pie no es posible darse bien la sementera del trigo y los fruta- 



09 

les en la tierra rnontuossa y llena de breñas y malera siuo estuviesen 
primero gastadas todas las ratees y cepas que ella de su natural pro- 
ducía. 

Aquesto está claro por la naturaleza de nuestra fee chatolica, que co- 
mo es una sola, en la qual esta fundada una yglessia, que tiene por obje- 
to á un solo Dios verdadero, no admite consigo adoración ni fee de otro 
Dios, porque qualquiera otra cossa que crea el nombre que contradiga á 
la fee pierde el abito de la mesma fee y aunque le parezca que cree los 
artículos de la fee chatolica, engañase, que no los cree por fee cristiana 
siuo por fee bumana, ó porque lo oyó decir a otro, y de la manera que el 
moro cree su ley y el judío la suya, cossa cierto que es mucbo de tener 
en muchos destos yndios que, como no están aun acavadas del todo las 
ydolatrías, juntau con la fee cbristiaua algo del culto del demonio, y assí 
tieneu tan poco arrayada la fee, que con la mesma facilidad que confie- 
san y creen en uu Dios, crerau en diez si diez les dixessen que son. 

Una, entre otras causas, es la falta del cimiento firme de la fee catho- 
lica, por que en los tales no es sino fee humana y esto no se puede echar 
totalmente á su rudera y brutalidad, aunque no dexa de ser alguna caus- 
sa desta floxedad en la fee; pero si consideramos que en españa ay otra 
gente tan ruda y basta como ellos, ó poco menos, como es la gente que 
en muchas partes de castilla ay, coubiene assaver, hacia sayago, las ba- 
tuecas y en otros muchos rincones de provincias, donde son los hombres 
de juicios estrañamente toscos y groseros y sobre todo faltos de doctrina, 
mucho mas que estos naturales; pues á estos cada domingo y fiesta se 
les enseña la doctrina y se les predica la ley evangélica y á aquellos acon- 
tece no oyr uu solo sermón en la vida, en muchas partes, y con todo eso 
vereys un hombre de aquellos, harto de andar en el campo, que no tiene 
mas juicio para distinguir ni enleuder que tamaño tenga una estrella, si- 
no que dice que es como una nuez y que la luna es como un quesso, y 
con toda su rudeca se dexará hacer pedacos primero que dudar en un ar- 
ticulo de la fee: si les preguntays porque Dios es uno y trino responden 
que por que sí, y si les preguntays porque uo son quatro personas siuo 
tres, responden que porque uo, y con estas dos racones, porque si y porque 
uo, rrespoudeu á ludas las dudas y preguntas, de la fee, creyendo firme- 
mente aquello (pie les enseñaron sus padres y lo que tiene y cree la san- 
ta madre yglesia. 

Esto es argumento que en aquellos esta la fee firme y su fuudameuto 
y en estos que tan fácilmente se mudan y dudan y creen en uno y en 
otro, y si cíen doctrinas les predicasen todas las ererían, es argumento 
que uo esta el cimiento de la fee firme, y assí es uecessario perpetuamen- 



70 

te enseñársela: y con todo esso, al cavo del año, paca oonfesallos la qua- 
resma, la an de deprender de nuevo por medio del sacerdote y luego apar- 
tados de allí la olvidan instantáneamente. 

V aunque esta oaussa que <• dicho de parte de la fee, que es la funda- 
mental y total de no creer cu Dios quien adora á otro Dios, es general 
en todos los hombres y naciones del mundo. Aay otra particular de par- 
te de la condición de. los yndios, mas que en otras naciones, por ser la 
gente mas misera y menos ossada á dexar su modo y costumbres ycerimo- 
nias (pie el mundo tiene, (pie aun que crean y claramente bean ques en- 
gaño y falsedad 1.» (pie creían en tiempo di' la gentilidad, con todo esso 
el temor y cobardía natural les hace no arrojarse, á dexallo, y hace me 
creer esto el ber «pie no solamente en lo que toca al culto de Dios, pero 
aun también en las cosas necesarias á la vida humana tienen esta mes- 
ma cobardía y miedo, pues á trueque cieno entrar á ganar tres nales 
que le da un español de jornal cada semana, por andarse de tiangue; vn 
tiánguez rescatando cossa que apenas balen beinte caca »s, da el quatro 
rreales al español por que le dexe ya libre á su jaoalejo ó choca y acon- 
teze travajar los quatro dias de la semana y el viernes, 6el mesmo sába- 
do, á trueque de verse fuera del español, huyrse y dexar perdido su jor- 
nal; lo (pial yo he mirado en largo tiempo á que lo pueda atribuyr; y de 
la larga experiencia que tengo de su trabajo yafliction hallo, que común 
y umversalmente es la caussa tener la ymaginatiba tan lastimada y en- 
flaquecida, con tanto miedo, que todas las cossas (pie no tienen muy tra- 
tadas y conocidas las aprenden como dañosas y temerossas, así como las 
fieras (piando son a-osadas, que todo les amedrenta y haze huyr. 

Agora nazca esl i de su misseria natural, agora de su c tmplexion tris- 
te y melancólica y terrestre, agora nazca de que el govierno que tenían 
(aunque en parte era muy político y bien consertado) pero en parte era 
tiránico y teinerossoy Heno de sombra de castigo- y mínate y unos á otros 
se tenían poca lealtad, sino era por miedo de castigo, y después que llego 
la fee creció esta sombra sobre manera, (pie jamas an esperimentado si- 
no muertes, trabajos, molestias y todo -cuero de afliction; todas las (pia- 
les cossas junta > ayudan á acobardarles y á temorie irles para que UOOSSen 
arrojarse á fiarse de nosotros, ni á (avernos ni á dexar lo que ya se tie- 
nen conocido y sabido y en (pie, bieron ' sus antepasados y cu lo del ci 
de Dios y en el recibir de los sacramentos, no ozan liarse de Dio., ni ar- 
rojarse á buscar el bien de su alma, por un levessiino miedo; y assí dexan 
de confesarse muchos, por miedo de (pie los a de rreñir el confesor; otros 

i v i \ 



71 

no ossan comulgar por miedo de la obligación que toman de bibir un po- 
co mas con cuidado de no pecar; y esto aunque sean mandados. 

Y assí destas y de otras cossas colijo (lo que arriba dixe), que jamas 
podremos hacerles conocer de becas á Dios, mientras de raíz no les uvie- 
remos tirado todo lo que huele á la vieja religión de sus antepasados; as- 
sí por que se corrompe el abito de la fee, aviendo alguna cosa de culto ó 
fee de otro dios, como estar estos tan temerossos de dexar lo que cono- 
cen, que todo el tiempo que les ture eu la memoria an de acudir á ello, 
como lo hacen quando algunos se ven enfermos ó en alguna necesidad; 
que juntamente con llamar á Dios acuden á los hechiceros y médicos bur- 
ladores y á las supesticiones y ydolatrias y agüeros de sus autepassados; 
pues bisto esto e entendido, que aunque queramos qaitalles de todo pun- 
to esta memoria de Amalech, no podremos, por mucho travajo que en 
ello se ponga, sino tenemos noticia de todos los modos de religión en que 
bibiban, por que á mi pobre juicio no creo que ay oy cossa en el mundo 
de trabajo mas baldío, que ocuparse toda la bida el hombre trayendo siem- 
pre entre las manos lo que no entiende, teniendo tau estrecha necesidad 
de saber de raíz los antiguos engaños y supesticiones, para evitar que es- 
ta misserable y flaca geute no mezcle sus ritos antiguos y supesticiones 
con nuestra divina ley y religión christiana; porque son tantos y tau en- 
marañados y muchos dellos frissan tanto con los nuestros, que están en- 
cuviertos con ellos, y acaeze muchas ve§es pensar que están aviendo pla- 
cer y están ydolatrando y pensar que están jugando y están echando suer- 
tes de las sucessos L delante de nuestros ojos, y no los entendemos, y pen- 
samos que se desceplinau y estan.se sacrificando, porque también ellos 
tenían sacramentos, en cierta forma, y culto de Dios que en muchas co- 
sas se encuentra 2 con la ley nuestra, como en el processo de la obra se 
bera. 

Y assí erraron mucho los que con buen celo (pero no con mucha pru- 
dencia) quemaron y destruyeron al principio todas las pinturas de anti- 
guallas que tenían; pues nos dexarou tan sin luz, que delante de nuestros 
ojos ydolatran y no los entendemos en los mitotes," en los mercados, en 
los baños y en los cantares que cantan, lamentando sus Diosses y sus se- 
ñores autiguos, eu las comidas y banquetes y en el diferenciar dellas, en 
todo se alia supesticiou y ydolatria; en el sembrar, en el coger, en el en- 
cerrar en las troxes, asía en el labrar la tierra y edificar las cassas; y pues 
en los mortorios y entierros y en los cassamientos y en los nascimientos 

1 Ei decir: ejerciendo alguna de las prácticas con que auguraban. 

2 Es decir: "concuerda." 

'■ Baile ó danza. Corrupción de la palabra mexicana mitotl. 



de los niflos, especialmete si ora hijo de algún Señor, oran estrenas las 
cerimonias que se le hadan, y donde sobre todo so perfeccionaba ora en 
la celebración de las fiestas: finalmente, en todo mezclaron supestáeiony 

ydolatria, hasta en viso á Lañar al rio tenían los biojos poestO escupido 
á la república, si no fuesse aviendo precedido tales y talos oerimonias, to- 
do lo qual nos es encubierto por el gran secreto que se tienen y para abe- 
riguar y sacar á luz algo tiesto, es tanto el trabajo que se passa con ellos, 
quanto experimentará el quo tomare la mesma impresa que yo y al oabo 
descubrirá de mil partos la media. 

Adviertan pues los ministros que travajan en su doctrina quan gran 
yerro es no tener quenta con sabor esto, poique dolante de sus ojos lia- 
ran mil escarnios á la fe, sin que lo entienda: esto se a bien experimen- 
tado estos días, descubriendo muchas solapas deque no havia recelo nen- 
guno; pues el quo quiSSiere leer este libro bailara en él la relación do todos 
los principales Dioses que esta yguorante y ciega gentd antiguamente 
adoraban, los cultos y cerimonias que se los baoian en toda esta tierra y 
provincia mexicana: bailaran también la quenta de los dias, meses y so- 
manas y do los años y el modo de celebrar las fiestas, y tiempos en que 
las celebraran con otras cosas de avisos que el curioso letor bailara en 
esta obra, que para este fin tengo escrita; y si el provecho fiare poco, al 
menos no lo fue mi celo y desseo con (pie lo ofirezco. ' 



CAPÍTULO LXXIX/ 



De quien se sospecha rjno fué un gran barón que abo en esta tierra, llamado Topiltsln y por otro 
nombre Papa, á quien los mexicanos llamaron Hueymac:» residió en Tnllu. 



Antes que empecemos ;'t tratar de los Dioses en particular, de los ritos 
y cerimonias que so les hacian quiero tratar de un gran varón que apor- 
tó á esta tierra, de SU vida religiosa, del culto que enseñaba, de donde los 
mexicanos, teniendo noticia del, so incitaron á componer cerimonias y 
cultos, á adorar ydolos, edificar altares y templos y a ofrecer sacrificios 

1 A continuación del párrafo qne precede intercaló el autor 1 i . . ■■ entaelescu- 

U i a la noticia del hallazgo del Agnil e el nopal; cuya notii i e 

encuentra en la pá 11 imo 1? y Vota 4? — Por un descuido del litógrafo, se 

numeró como última de la Parte ó Tratado 1? 
•J \ ■ ase la Lám. 1? I'te. 2? 
3 Ordinariamente se encuentra escrito Httcmac. 



Este Topüfám, que por otro nombre llamaron estos indios Papa, ' fue 
una persona muy benerable y religiosa á quien ellos tuvieron en gran be- 
neracion y le honraban y reberenciaban como á persona sauta. La noticia 
que del se tiene es grande, el qual bi pintado á la manera que arriba pa- 
rece, en un papel bien biejo y autigo, en la ciudad de México, con una 
venerable presencia: demostraba ser boinbre de edad: la barba larga, en- 
tre cana y roja: la nariz algo larga con algunas ronchas en ella, o algo co- 
mida: alto de cuerpo: el cavello largo, muy llano, sentado con mucba me- 
sura. Estaba siempre recojido en una celda orando, el qual pocas veces 
se dexava ver: era hombre muy austineute y ayunador: bibia castamente 
y muy penitencien): tenia por exercicio el edificar altares y oratorios por 
todos los barrios y poner ymagenes en las paredes, sobre los altares y hin- 
carse de rodillas ante ellas y revereneiallas y bessar la tierra, algunas ve- 
ces con la boca, otras veces con la mano; el exercicio del qual era conti- 
nua oración: dormía siempre en la piaña del altar, que edificaba, en el 
suelo llegaban assi' 2 dicipulos y los enseñava á orar y á predicar; á los 
quales dicipulos llamavau tolteca, que quiere decir "oficiales ó sabios en 
algun arte." 

Las ácanas y maravillas de Topitlzin y de sus hechos beroycos son tan 
celebrados entre los indios y tan mentados y cassi con apariencias de mi- 
lagros, que no se que me atreva á afirmar ni escribir de ellos, sino que en 
todo me sujeto á la correciou di; la santa yglesia católica, porque aunque 
me quiera atar al sagrado evangelio que dice por San Marcos, que mandó 
Dios á sus sagrados apostóles que fuesen por todo el muudo y predicassen 
el evangelio á toda criatura, prometiendo ¿i los que creyessen y fuesen ba- 
teados la bida eterna, no me ossare afirmar en que este barón fuese al- 
gún apóstol bendito; en pero gran iuerea me hace su bida y otras á pen- 
sar que, pues estas eran criaturas de Dios, racionales y capaces de la bien 
abenturanca, que no las dejaría sin predicador, y si le hubo fue Topiltzin, 
el qual aportó á esta tierra, y según la relación del se da era cantero (pie 
entallaba imágenes en piedra y las labraba curiosamente, lo qual lomos 
del glorioso Santo Tomas, ser Oficial de aquel arte, y también sabemos 
aver sido predicador de los indios y que escarmentado dellos pidió á xpo., 
quando le apareció en aquella feria donde andaba, que le ynbiase donde 
fuese servido, ecepto á los yndios; y no me maravillo se escussasen los sa- 



1 Parece q ía una denominación vulgar que se daba ú lodos los ministros del culto, 

derivada de papatli, que cu el Vocabulario mexicano do Molina signifioa: — Cabellos enhetrados 
y largos de los ministros <!< lo fírmalo la vaga noticia que da Gomara en el capi- 

tulo 215, de mi Crónica de la Nueva España. 

•.' Tal vez, — "llegaban allí sus discípulos." 
Duran. — Tosí, u. lü 



grados apostóles de benir entonces ;i tratar con gente tan desabrida y tan 
ynoonstante y torpe y tan tarda de juicio para oreer las oossas de mi sal- 
vación, y tan mudables y presta á creer !<>s fabulosos agüeroB, sin ningún 
fundamento ni apariencia de bien; jque hombre de mediano juicio alna 
en nuestra nación española (pie se persuada «pie con chupar los cavellos 
con la roca, se quita el dolor de cabeza, ni que le hagan eu creyente que 
refregándole el lugar (pie le dvele le saquen piedras ni aguijas ó pedasi- 
llos de navajas, como á estos les persuadieron los enbaydores; ni que la 
salud de los niños dependía de tener la (-aveza trcsipiilada, desta manera 

ó de otra; cossa por cierto de bazísimo y corto juioio terrestre y abomina- 
ble y que para despersuadillos de aquello lleguen á trasquilar su hijo y 
quitalle aquellos pegones de cavellos y cruces (pie les ponian y ser tanta 
la te (pie en aquello tenían descoloridos y mortales del turbados temiendo 
que en quitándole aquello á su hijo avia luego de morir. No me espanto 
que los (pie agora los tratamos se exasperen y hullan de tratallos, pues 
los apostóles confirmados y llenos de gracia pedian no yr á los yndios, 
aunque no nos a de acorbadar esso, pues lo mas está ya por el suelo. 

Bolviendo á nuestro propósito, Topiltcin era un hombre adbenedigo de 
tierras estrañas, que cassi quieren certificar que apareció en esta tierra 
por que ninguna relación puede aliar de que paite ubiese heñido; empero 
savese muy de cierto (pie, después que llego & esta tierra y enpeco á jun- 
tar dicipulos y á edificar yglesias y altares, que el y sus dicipulos salían 
á predicar por los pueblos y se subían á los cerros á predicar y (pie sus 
voces se oyan de dos y tres leguas como sonido de trompeta: predicaban 
en los halles y Inician algunas eossas maravillosas, que debían de ser mi- 
lagros, que admirada la gente les pusso este nombre de Toltcca. También 
hacían cozas por sus manos heroveas, que hoy en dia me a acontecido 
preguntar quien hizo esta avertura en este cerro, ó quien abrió esta fuen- 
te, quien descubrió esta cueba, ó quien hizo este edificio. Responden que 
los tolUcas dicipulos del papa, y asi podemos probablemente tener (pie es- 
te barón fue algún apóstol de Dios que aportó á esta tierra, y los demás 
que llamaban oficiales, ó sabios, eran sus dicipulos, que confirmando su 
predicación con algunos milagros, trabajando de convertirá estas gentes 
a la ley ebangélica y viendo la rudera y diireca de sus terrestres coi-aco- 
nes, desanpararon la tierra y se bolbieron á las partes de donde abian ve- 
nido y ;í donde sacasen algún fruto de sus trabajos y predicación; y la 
pertinacia grande que tenían en su maldita y descomulgada ley, como hoy 
en dia esperimentatnos los que entre ellos bivimos, de algunos que tuvie- 
ron alguna noticia los quales son ya muy pocos quan pertinaces ayan es- 
tado en sus antiguos jugetes y en olvitlallos que siendo eossas tan baxas 



75 

alumbrados con la fe ellos se están reprovados por ser sin fundamento to- 
dos los passados ritos y cerimonias. 

Contra Topiltsin y contra sus dicipulos se levantó gran persecución, 
que oy certificar que se levantó guerra contra ellos porque el número de 
gente que abía tomado aquella ley era mucha y los que seguían la predi- 
cación y exeinplo de aquel santo barón y de sus dicipulos. El caudillo des- 
ta persecución, según dicen, fué Tczcatlipoca, el qual finjiendo ser baxado 
del cielo para aquel efecto, fingía también hacer milagros, juntando dici- 
pulos y gente maligna para molestar aquellos barones de buena bida y 
desterrados de la tierra, no dexáudolos hacer asiento en pueblo ninguno 
trayendolos de acá para alia hasta que vino a hacer su asiento eu Tula, 
donde repossó por algún tiempo y años, hastalpíe allí los bolvierou á per- 
seguir de suerte, (pie ya cansados de tanta persecución, se determinaron 
de dar lugar á la gra de sus perseguidores y irse. 

Así determinados, T&pützin mando juntar el pueblo de Tula ó toda la 
gente del y agradeciéndoles el ospedaxe que le avian hecho se despedio 
dellos y preguntándole los de Tollan la caussa de su yda, como pessan- 
doles de bello yr, les respondió que la caussa era las persecuciones de 
aquella malvada gente y haciéndoles una larga plática les profetico la he- 
ñida de una gente estraüa, que de las partes de oriente aportarían á esta 
tierra, con un traxe estraño y de diferentes colores, bestidos de pies á ca- 
beza y cou coberturas en las caberas y que aquel castigo les avia de in- 
biar Dios en pago del mal tratamiento que le avian hecho y la afrenta 
con que le echavan; con el qual castigo, chicos y grandes perecerían, no 
pudiendo excaparse de sus manos de aquellos, sus hijos, que avian de 
benir á destruyllos aunque se metiesen en las cuebas y en las cavernas 
de la tierra, y que de allí los sacarían y allí los irían á perseguir y á ma- 
tar estas gentes luego pintaron en sus escrituras á que estas geutes quel 
papa les profetizaba para tener memoria della y esperar el suceso, como 
después lo bierou cumplido en la beuida de los españoles. También les 
dixo que la heñida de aquellas gentes no la berian ellos ni sus hijos ni 
nietos, sino su cuarta ó quinta generación: estos an de ser vuestros seño- 
res y á estos aveis de servir y os au de maltratar y echar de vuestras tier- 
ras, como bosotros lo aveis hecho conmigo; y volviéndose assus dicipulos 
y otra mucha gente que le seguia llorando, les dixo: ea hermanos: salga- 
mus de donde no nos quieren y bamonos donde tengamos mas descanso. 
Así empero Topiltzin á caminar, passando por todos los mas pueblos 
de la tierra, dando á cada lugar y cerro su nombre apropiado al pueblo 
y á la hechura del cerro, siguiéndole de cada pueblo mucha gente y tomó 
la bia hacia la mar y que allí abrió, con solo su palabra, un gran monte 



7Ü 

y que se metió por allí. Otros dicen que echó el manto encima de la mar 
y que liiz<» una señal con la mano encima y que sentó encima del y sen- 
tado empece á caminar por el agua y que nunca mas lo bieron; aunque 
preguntado ;i otro yndio biejo la noticia que tenia de la y da de Topiltzin, 

me enpepo á relatar el capítulo catorce del Éxodo, diciendo que el l'a¡>a 
avia llegado ;i la mar con mucha gente (pie le seguía y que avia dado con 
un báculo en la mar y que se avia secado y hecho camino y que entró 
pot allí el y su gente j que bus perseguidores avian entrado tras el y «pie 
se avían buelto las aguas á su lugar y que nunca mas avian saludo dcllos; 
y como bí (pie avia lcydo donde yo y donde yba aparar, no me di mucho 
por preguntaUe por (pie no me contasse el Éxodo, de que le sentí tener 
noticia y tanta que fue á dar en el castigo que tuvieron los hijos de ys- 
rrael, de las serpientes, por la murmuración contra Dios y Mbysen. 

Paseando Topützin por todos estos pueblos quee dicho, dicen que yba 
entallando en la peñas cruces y ymagenes, y preguntándoles donde se 
podrían her para satisfacerme, nomináronme ciertos lugares donde lo po- 
dría ber, y uno en la capoteca; y preguntando á un español (pie se avia 
aliado por allí, si aquello fuese verdad, me certifico con juramento (piel 
avia Disto un crucilixo entallado en una peña en una quebrada: también 
me dixo un yndio biejo que passando el Papa por Ocuituco les avia de- 
jado un libro grande, de ipiatro dedos de alto, de unas letras, y yo movi- 
do con deseo de aver este libro, fui ó Ocuituco y rogue á los yndios, con 
toda la omillad del mundo, me lo mostrasen y me juraron que abrá seis 
años que le quemaron por que no acerlavan ¡i 1er la letra, ni era como la 
nuestra y (pie temiendo no les can-ase algún mal le quemaron, lo cual 
medio pena porque qnica nos diera satisfecho de nuestra duda que po- 
dría ser el sagrado evangelio en lengua hebrea, lo (pial no poco reprehen- 
dí á los (pie lo mandaron quemar. 

Andavan los dicípulos de este santo barón con unas opas largas asta 
los pies: traían cu sus canecas coberturas de paños ó bonetes, lo (pial qui- 
xeron pintar Ion indios cuando por poner las tocas ó bonetes que trayan, 
pintaron caracoles: también eran las opas de diversos colores, 'fiaban al- 
gunos dellos el cavcllo largo, á las (piales eavelleras llamaron después es- 
tos indios papa: halle la pintura como la verán pintada en esta oja, junto 
á la pintora de Topützin, no menos vieja y antigua (pie essotra, <pie pa- 
ra prestármela el yndio de ( hcmhtla que la tenía, me uvo primero de 
conjurar (pie se la avia de bolver; el qual dándole mí palabra que en sa- 
cándote se la volvería, me la presto con tantas eerimonias y galernas, y 
con tanto secreto, que me admiró lo mucho en (pie la tenia: y se afirmar 
(pie creo no se quitó de con el pintor hasta (pie la uvo sacado, del (pial 



77 

procuvé tener alguna noticia y me relató todo lo que atrás dexo dicho, 
salvo que se aventajó en decirme que todas las cerimonias y ritos, el edi- 
ficar templos y altares y el poner ydolos en ellos, el ayunar y andar des- 
nudos y dormir por los suelos, el subir á los montes á predicar allá su ley, 
el besar la tierra y comella con los dedos y el tañer bocinas y caracoles y 
flautillas en las solenidades, todo fue remedar á aquel santo barón, el qual 
encensava los altares y hacia tañer ynstiuineutos en los oratorios que 
edificaba. 

Queriéndome confirmar en si esto era verdad, pregunte á uu yndio bie- 
jo que me le hendieron por letrado en su ley natural, de Coatepec, el qual 
murió desta enfermedad, que me dixese si aquello era assi que alli tenia 
escrito y pintado; y como no saben dar relación, si no es por el libro de 
su aldea, fue á su cassa y truxo una pintura, que á mi me parecieron ser 
mas hechizos que pinturas. El qual tenia alli cifrada por unos caracteres 
yn ynteligibles toda la vida del papa y de sus dicipulos y me la relató co- 
mo el otro, y mejor, de que no poco contento quede, y se aventajó uu po- 
co; con mas, enseñándome la figura de Topittzbi que (piando celebraba 
las fiestas se ponía aquella corona de plumas que en la pintura bimos, á 
la manera que se ponen la mitra los obispos en la cabera quando dicen 
missa: La pintura de los dicipulos es esta. ' 

Las figuras de otras son los dicipulos que truxo el papa, á los quales 
llamavan toltecas y hijos del sol: ay de sus hechos grandes cossas y obras 
memorables. Tuvieron su principal assiento en Cholula, aunque discur- 
rieron por toda la tierra: tubieron aquel assiento antes que los chololte- 
teca poblasen: fueron predicadores de los serranos de Tlaxcala, que lla- 
mavan Chichimeca y de los gigantes; andavau bestidos con opas de colo- 
res, ;í las quales llamaron los yndios xicolli y por racori de las tocas que 
trayan en las caberas los llamaron cuateccicc que quiere decir "cavecas 
con Caracoles." 

Rogaron los Señores desta tierra á este Santo barón lliicímac «pie se 
casase y respondió que ya tenia determinado de cassarse, pero que abia 
de ser quando el roblo echase mancas y el sol saliese por esta otra paite 
contraria y quando la mar se pudiesse passar á pie enjuto y quando los 
ruiseñores criasen barbas como los hombres. 

En una pintura le bi pintado con una loba larga y un sombrero grande 
puesto en la caveca, á este barón Müeimae, y un rétulo que decia "pa- 
dre de los hijos de las nubes."' 

Queriéndome satisfacer mas y sacar algún puntillo del yndio que he 

1 Véase ln lám. 1?. Parte i* 



78 

dicho, liara ooi3 una palabra de aquí y otra de allí, oumplir mi escritura, 
le pregunté de nuevo la causas de la salida de aquel santo barón, desta 
tierra, el qual me respondió aver sido la persecución de Quetzalooaity de 
Tescatiipoca, los quales eran brujos y hechiceros, que se bolvian en las 
figuras que querían: pregúntele (pie molestias fueron lasque les hicieron 
el qual divo, que la préncipal por que aquel sanio barón se fue, avia sido 
porquestos hechiceros, estando el ausente de su retraimiento, con mucho 
Beoreto le avian metido dentro á una ramera, que entonces bivia, muy 
desonesta, que avia aombre Xodviquetzal, y que bolviendo r r<>i>ilt:in á 
su celda, inorando lo que dentro avia, abiendo aquellos malvados publi- 
cado como Xochiquetzai estava en la celda de Topiltzm, para hacer per- 
der la opinión (pie del se tenia y di' mis dícípulos, de lo (pial, como era 

tan casto y onesto Topiitzin, fue grande la aírenla que recibió y luego 

propusso su salida de la tierra. Pregúntele á donde saven ó an oido (pie 
aporto; aunque me dixo algunas cossas fabulosas, bino á conformar en 

(pie acia la mar se avia ydo y (pie nunca mas se supo del, ni saven donde 
aporto, y (pie solo saven (piel fue á dar avisso a SUS hijos los españoles, 

desta tierra, y que! los truxo para bengaise dellos; y asi estos yndios, co- 
mo tenían la profecía de tan atrás de la benida de las estrañas gentes, 

siempre estubierOD con avisso: y asi, (piando le llegó la nueva á Motltezu- 
ma de su llegada a! puerto de San .luán de lúa ó al de Coatzacualco, su- 
bida la orden de su fcrage y manera, liieo revolver sus pinturas y libros y 
conoció ser lo- hijos de Topiitzin, los quales les avian dexado anuneiada 
.mi heñida, y assi los ynbio luego aquel gran presente de joyas \ plumas 
y oro y piedlas de mucho valor: temiendo lo que le bino le ynbio a rogar 
se bolbiese, (pie no quería le llegassen á ber, teniendo en su profecía (pie 

no le benian a hacer bien ninguno, sino mal y daño. 

I'", quando lo- (.Miañóles llegaron al puerto y los atalayas de Montesu- 
inti los bieron, dieronle la nueva, diciendo (pie los hijos de Wüeimaoevan 
llegados, respondió Múntezuma; essos bienen por el tesoro que Hüeimae 
dexo acá (piando .-e fue, el (pial avia recogido para hacer un templo: llé- 
venmelo y no bengan acá. Giste dicho hallé en una pintura (pie de la vida 
y hechos de Montezuma me mostraron. 

La ligara del ydolo presente es la (pie los mexicanos adoraron por el 
mayor Dios de todos y á quien tenían mayor eonlianca: decían incitar los 
coracones di 1 los hombres y enbravecellos para la guerra, debaxo la (pial 
opinión adoraron los gentiles al Dios Marte y á esta caussa llevavan la 
estatua desse ydolo á la guerra. Tratase en su ystoria COSSas nmy de no- 
tar y curioseas para avisso de los ministros, y para los que no lo son, muy 
gustossas. 



CAPÍTULO LXXX. 



Dol pran ydolo de los mexicanos llamado ViUilopochtli, y de los ritos y cirimonias con que le 

houiravan. 



La fiesta mas celebrada y mas solene de toda esta tierra y en particu- 
lar de los tezcucanos y mexicanos, fue la del ydolo llamado Vitzilopoch- 
tli, en la cual fiesta y cerimonias abrá mucho que notar, por aver una 
mezcla de cerimonias tan diberssas, que unas acuden a nuestra religión 
xpstiana. y otras á la de la ley bieja y otras endemoniadas y satánicas, 
inbentadas dellos; y holgara muy mucho no averme confundido con tan- 
ta bariedad de relaciones, como de unos y otros e procurado, para poder 
poner la mera berdad, el qual deseo me incito á hacer mas inquisición de 
la que debía; pero de lo mucho que en el borrador se escribió, evitando 
la prolixidad de los yndios en contar fábulas y cossas impertinentes que 
cuentan, cuando les prestan atención, (en lo qual son inacabables,) pon- 
dré todo aquello en que hallo mas conformidad en los relatores. 

Y para que la verdad de lo que informare sea con testigos contestes, 
unos de vistas y otros de oydas, informaré de lomas ecencial y mas nece- 
sario al aviso de los ministros lo qual es nuestro principal yntento adver- 
tirles la mezcla que puede haver á casso de nuestras fiestas con las su vas 
que fingiendo estos celebrar las tiestas de nuestro Dios y de los Santos 
entremetan y mezclen y celebren las de sus ydolos cayendo el mesmo dia 
y en las cerimonias mezclaran su antiguo rito lo qual no seria maravilla 
se hiciese agora y es que como nuestras fiestas movibles y las suyas an- 
tiguas y mas señaladas caen muchas veces en un mesmo dia y otras- he- 
ces muy zerca la una de la otra celebrarán juntamente su ydolo y enton- 
ces soleniearan la fiesta y la regocijaran y la baylaran y cantaran y feste- 
jaran con mucha mas alegría (pie quando caen apartadas la una de la 
otra porque quando caen juntas festejáronla con mas libertad fingiendo 



80 

ser á Dios aquel regocijo, oomo su objeto sea el ydolo, do me ossaria de- 
terminaren nn juicio tan temerario si no tuviese mucho temor dolió y 
aviso de algunos que se han determinado á salvarse y liarse do Dios y no 
estamos ya tan ciegos y ignorantes oomo 1" hemos estado basta aquí avi- 
sen ya y sepan los ministros el gran mal que entre esta gente podría ser 
que hubiese disimulado Distiendo en los bayles algún yndio al mudo que 
su ydolo solía estrar y esto con mucha disimulación festejándolo y cantán- 
dole cantares apropiados á las exeleneias y grandecas que del ñnjian y 

en el mudar délos traxes y ornatos y en el diferenciar de sones y canta- 
res en todo hadan nial y ydolatria pues todo era á la diferencia' de cada 

ydolo y para que con mas facilidad se entienda ser berdad lo (pie digo 
considere el lector quaudo hubiere algún mitote, si hiere yr uno delante 
di' tolos ó ilos con diferentes ornatos y baylando con diferentes contra 
passos y yendo y hiñiendo acia los que guian id hayle haciendo do en (pian- 
do en (piando una algaeara placentera acavándola con un silvo ó diciendo 
algunas palabras (pie no son yntelígibles pues es dessaher (pie aquellos re- 
presentaban Dioses y á estos yhan haciendo la fiesta y hayle Ulterior y 
exteriormente y esto es lo mas cierto que quica podría acontecer agora y 
quiza acontecido. 

•dolo de (pie hamos tratando era tan temido y reverenciado do toda 
esta nación que á el solo llamavan señor de lo criado y todopoderoso J á 
este eran los principales y grandes sacrilicios cuyo templo ora el mas so- 
v suntllOSSO mayor y mas principal cutre todos los de la tierra del 
(pial oy siempre á los conquistadores contar muchas exeleneias de su al- 
tura y bennossura y galán edificio y fortaleca cuyo sitio cía en lascassas 
de alonso ¡le avila que agora están hechas muladar, del qual templo diré 
adelante en su lugar. 

Euitzilopochtli era una estatua de. palo entallada á la figura do un hom- 
bre sentada en un escaño de palo acul á manera de andas por quanto de 
cada esquina salia un ; sidron con ana caveca de sierpe, aloavo del 

largor (pernio nn hombre lo podia poner en el hombro, era este escaño 
acal de color de cielo (pie denotava estar en el ciclo asentado tenia este 

ydolo toda la licite acul y por encima de la nariz otra venda azul (pie le 
tomava <lc oreja á oreja, tenia sobre la cabeza un rico penacho á la he- 
chura de pico de pájaro el qnal pájaro llamavan vitzitzilin que nosotros 
llamamos /un te Son todOS verdes y azules de las plumas del (pial 

en Miohhnacan las imágenes. Tienen estos pajarillos el pi- 
co lai a la pluma muy relumbrante del (pial pajaro antes que 
adelante quiero contar una exelencia y maravilla para hoiirra y ala- 
vanea del (pie lo crio y es que los seis meses del año muere y los seis bibe 



81 

y es de la manera que dije cuando siente que vieue el ynvierno base á 
un árbol eoposso que nunca pierde la boja y con distinto natural busca 
en el una endedura y possase en uua ramita junto aquella endedura y 
mete en ella el pico todo lo que puede y estase alli seys meses del año to- 
do lo que tura el ynbierno sustentándose cou solo la birtud de aquel ár- 
bol como muerto y en biuiendo la primavera que cobra el arvol nueva vir- 
tud y a echar nuebas ojas: el pajarito alludado cou la virtud del árbol tor- 
na á resucitar y sale de alli á criar y á esta caussa dicen los yndios que 
muere y recucita y por que be visto este pájaro cou mis propios ojos en 
el ynbierno metido el pico en la hendidura de un ciprés y assido á una ra- 
mita del como muerto que no se bullía y dejando señalado el lugar bolví 
la primavera quaudo los arroles retoñecen y tornan á brotar no le halle, 
lo osso poner aqui y creo lo que los yndios del me dijeron y alavo al todo 
poderosso y onipotente Dios ques poderosso para hacer otros mayores 
misterios. 

El pico en que el penacho del ydolo estava fijado era de oro muy bru- 
ñido contra hecho en el. El paxa rrito dicbo las plumas del peuacho era 
de pavos berdés muy hermossas y muchas en cantidad tenia una manta 
verde con que estaba cubierto y encima de la manta colgado al quello un 
delantal ó lavadero de ricas plumas berdes guarnecido de oro que senta- 
do en su escaño le cubría asta los pies tenia en la mano izquierda una ro- 
dela blanca con cinco pegujones de plumas blancas puestos en cruz col- 
gaban de ellas plumas amarillas á manera de rapacejos salia por lo alto 
della una bandereta de oro y por el lugar de las manijas salían quatro 
saetas las quales eran ynsiguias que les fueron ynbiadas del cielo á los 
mexicanos para con aquellas insignias tener las grandes bitorias que tu- 
bieron en sus antiguas guerras como á gente balerosa como en otro libro 
lo refiero tenia este ydolo en la mano derecha un báculo labrado á la ma- 
nera de una culebra toda a^-ul y houdeada tenia ceñida uua bandereta 
que le salia á las espaldas de oro muy broñido en las muñecas teuia unas 
ajorcas de oro tenia en los pies unas saudalias acules todo este ornato te- 
nia su significación y yntento á alguna supesticion. 

Este ydolo assi bestido y aderezado estaba siempre puesto en un altar 
alto en una picea pequeña muy cubierta de mantas y de joyas y plumas 
y aderecos de oro y rodelas de plumas lo mas galano y curioso quellos 
savian y podian aderecallo, tenían siempre una cortina delaute para mas 
reverencia y beneracion pegada á esta cámara bavia otra no menos ade- 
rezada y rica donde tenían otro ydolo que se decía Tlaloc. estas piezas ' 

1 Lám. :<? Trat. 2? 

Duran.— Tosí. II. 11 



82 

tetaran en la cunbre del templo que para subir á ellas havia oiento y 
reinos piadas que para encarecerme la altura mo la compararon á la al- 
una que tiene una cruz que esta en el patio de San francisco de mexico 
eslavan estas piceas ambas muy bien labiadas todas de figuras de talla 
las cuales figuras y bestiones están puestas en la esquina de las casas rea- 
les debaxo del relox de la Oindad algunas figuras de aquellas tenia por 
lunbrales otras por esquinas otras por acheros y candeleros en fin todas 
estas dos cámaras estaban llenas de figuras de talla y bestiones de dife- 
rentes effigies para ornato de aquellos dioses y grandeza los cuales dos 
dioses liavian de estar siempre juntos porque los tenían por compañeros 
y por de tanto poder al uno como al otro delante de estos dos aposentos 
donde estavan estos Dioses liaría un patio de quarenta pies en quadra 
muy encalado y lisso en medio del qual y frontero de las dos pie/as esta- 
va una piedra algo puntiaguda líenle de altor como hasta la cintura de 
altor que becbado un hombre (le espaldas sobre ella le hacia doblar el 
cuerpo sobre, esta piedra sacrificaban los hombres al modo que en otra 
parte beremos, y pin- que hay tanto que notar en las particularidades 
deste templo quiero después de dallo pintado hacer particular mension 
de cada cossa en particular que no dejará de causar contento y recreación 
el oyllo y lello y el ber la curiosidad con que estos edificaban los templos 
ásusdiosses y como los adornaran y pulían y agora para Dios liay quien 
diga que basta una yglesia de adobes bajita y no muy grande. 

Oydo lo que del ornato del ydolo se ha tratado oy gamos lo que de la 
hermossura de sus templos ay que notar y no quiero enpecar por la rela- 
ción que de los yndios be tenido sino por la que de un religiosso que fue 
conquistado! de los primeros que en la tierra entraron el (pial se decia 
fray Francisco de aguilar persona muy benerable y de mucha autoridad 
en la orden del padre glorioso Santo Domingo tuve y de otros c pota- 
dores de mucha verdad y autoridad los (piales me certificaron (piel día 
que entraron en la ciudad de mexico y bieron la altura y hermosura de 
los templos (pie entendieron ser algunas fortalezas toncadas para defen- 
sa de la Ciudad y ornato della ó que fuesen algún alcacar 6 cassas reales 
llenas de torres y miradores según era la hermossura y altura que desde 
lejos se demostrara y es de saber que de ocho á nueve tenplos «pie en la 
Ciudad havia todos estaban pegados unos con otros dentro de un circuito 
grande dentro del qual circuito cada uno estava arrimado al otro y tenia 
sus gradas particulares y su patio particular y sus aposentos y dormito- 
rios para los ministros de los templos todo lo qual tomava mucho campo 
y lugar que ver unos mas altos que otros y otros mas galanos (pie otros 
unos A oriente las entradas otros á poniente otros al norte otros al sur 



83 

todos encalados y labrados y torreados con diversa hechura de almenas 
pintadas de bestiones y figuras de piedra fortalecido con grandes y anchos 
estrivos que era cossa deleytosa bellos y hermosea va tanto la Ciudad y 
autorizábala tanto que no havia mas que ber; pero tratando del teuplo en 
particular del ydolo de que hamos tratando por ser del principal Dios era 
el mas suntuoso y galano que entre todos havia. Tenia una cerca muy 
grande de su patio particular que toda ella era de unas piedras grandes 
labradas como culebras assidas las uuas de las otras las quales piedras el 
que las quisiere ber baya á la yglesia mayor de México y alli las bera ser- 
vir de pedestales y assientos de los pilares della. Estas piedras que agora 
alli sirven de bassas sirbieron de cerca en el templo de Huitzilopochtly lla- 
mábanla á esta cerca coatepantli que quiere decir cerca de culebras tenia 
en la cuinüíe de las cámaras o adoratorios donde el ydolo estava un pre- 
til muy galano de unas piedrecitas pequeñas negras como agavache pues- 
tas por mucha orden y concierto rebocado todo el campo de blanco y co- 
lorado que lucia de avajo estrañamente encima del qual pretil habia uuas 
almenas muy galanas labradas á manera de caracoles tenia por remate de 
los estrivos que como escalones de braga subían hasta lo alto dos yudios 
de piedra sentados con uuos candeleros en las manos de los quales cau- 
deleros salían unas como mangas de cruz con remates de ricas plumas 
amarillas y berdes y uuos rapacejos largos de lo mesmo dentro de este pa- 
tio habia muchos apossentos y apartamientos de religiossos y religiossas 
sin otros que en lo alto havia para los sacerdotes y papas que al ydolo 
servían. Era este patio tan grande que en un areyto se juntavau en el 
ocho ó diez mil hombres y por (pie no se nos haga ympossible quiero con- 
tar una cossa ques berdadera contada de quien con sus mauos mato den- 
tro en el muchos yndios. 

Quando el marques entro en mexico y su gente celebravan los yudios 
la fiesta dcste grau Dios suyo. Savido por el marques rogó á Motezonia 
rey de la tierra que pues celebravan la fiesta de su Dios que le suplicava 
mandase saliesen todos los señores y balerosos hombres á la celebrar y 
hacer el bayle acostumbrado juntamente con todos los capitaues porque 
quería gocar de la grandeca de su reyno. El miserable rey como estava 
ya presso y con gente de guardia por agradar y mostrar la riqueca de su 
reyno y grandeca mando se juntasse toda la nobleza de mexico y de to- 
da la comarca con toda la riquega y galanos aderegos que tenían de jo- 
yas, piedras, plumas que no quedasse cossa para dar contento al Teotl (pie 
assi llamaban á el y á todos que quiere decir los diosses pues al principio 
por tales los tuvieron seguros los desbenturados de lo que les aconteció. 
Saliendo pues á su l.ayle toda la flor de mexico así de grandes como de 



84 

valientes y bnlerossos hombrea que en una pintura conté eran por todos 
oeliomill y seiscientos honbrea todos de linage y capitanes de macho ba- 

lor no solo de niexieo pero llamados de las ciudades y villas comarcanas 
estando todos dentro del patio haciendo su areito tomadas las puertas 
del patio fueron todos metidos á cuchillo sin quedar uno ni mas á vida y 
despojados de todas las joyas y riquecas que por mostrar su grandeca y 
también por dar placer y solaz cada uno haría traydo ala fiesta. Ténga- 
me nuestro Señor la pluma y mano para no descomedirme contra hecho 
tan atroz y malo suma de todas las crueldades de nerón. Desta mortan- 
dad sucedió la Pevelion y guerra contra los españoles y la muerte de Mo- 
tezoma rey y Señor de toda la tierra lehantandose juntamente contra el 
sus bassallos á comulandole aquel hecho haver sido concierto entre el y 
los españoles y que los hizo juntar allí para que fuesen muertos áouya causa 
le negaron la obediencia y elixieron por rey á un sobrino suyo llamado 
euauhtemoc. 

He traído toda esta historia para decir la grandeca del patio (leste ten- 
plo que tal devia de ser pues Gavian en el ocho mili y seiscientos honhres 
en una rueda bailando, este patio tenia quatro puertas ó entradas una 
hacia oriente otra hacia poniente y otra á medio día y otra :í la parte del 
norte de cada parte destas tenían principio cuatro calcadas una hacia 
Tlacopan que agora llamamos la, calle de tacuba y otra hacia guadalupe 
y otra hacia Coyoaean otra yva á la laguna y embarcadero de las canoas 
también tenían los quatro tenplos principales hacia las partes dichas las 
portadas y los quatro diosses que en ellos estarán los rostros bueltos ha- 
cia las mesmas partes la caussa dello aunque sea fábula no la, dejare de 
contar para que sepamos el misterio. Fingieron los antigos que antes quel 
sol saliese ni fuese criado tuvieron sus diosses entre si muy gran contien- 
da porfiando entre sí á que parte seria bueno quel sol saliesse que si- de- 
terminase antes que le criasen. Pretendiendo salir cada uno con su bo- 
luntad el uno dijo (pie era muy necesario saliese á la ¡¡arte del norte el 
otro que no (pie por mejor tenia que saliese á la parte del sur. El otro (pie 
no (pie saliese á poniente, el otro diciendo que á oriente era mas conbe- 
niente que saliese el qual bino á salir coa su parecer y assi le fue puesta 
la caía hacia e! Sol quel decía saliese allí y á los demás pusieron las cara-; 
hacia las partes (pie desearon saliese y á esta caussa havía estas quatro 
puertas y así decían la puerta de tal dios y la otra lo mesmo dando á ca- 
da puerta el nomine de su di 

Frontero de la puerta prencipal deste tenplo de Hvitzílopochtly havía 
treinta gradas largas de treinta bracas de largo (pie las dividía una calle 
questava entre la cerca del patio y ellas. En lo alto del las havía un pas- 



85 

sadero ancho de treynta pies tau largo como eran las gradas el qual pas- 
sadero estava todo encalado con sus gradas muy bienobradas por medio 
deste ancho y largo paseadero estava á lo largo una bien labrada paliza- 
da quanto de alto podia tener un gran árbol hincados todos en renglera 
que de palo á palo havia una braga estos palos gruesos estarán to- 
dos barrenados con unos agujeros pequeños y tan espessos los agujeros 
que de uno á otro no havia media bara los quales agujeros llegaban has- 
ta la cumbre de los gruessos y altos palos: de palo á palo por los agujeros 
benian unas barras delgadas en las quales estavan ensartadas muchas ca- 
laberas de honbres 1 por las sienes tcuia cada bara beinte cabreas llegaban 
estas rengleras de calaveras hasta lo alto de los maderos de la palieada 
de cavo á cavo llena que me certificó un conquistador que eran tantas y 
tan sin cuento y tan espessas que ponían grandísima grima y admiración 
estas calaveras todas eran de los que sacrificavan á los quales después de 
muertos y comida la carne trayan la calavera y entregavaula á los minis- 
tros del templo y ellos las eusartavan ally preguntado si las nnnlavan ó 
quitavan de allí en algún tiempo dicen que no sino quellas de biejas y añe- 
jas se cayan á pedamos ecepto que (piando la palieada se enbejecia la tor- 
naban á renobar y que al quitar se quebravan muchas y otras quitavan 
para que cupiesen mas y para que huviese lugar para los que adelante 
havian de matar; pregunte si las ponían con su carne y todo respondié- 
ronme que no sino después de havelles comido toda la carne trayan al 
templo solo el gueso auuque algunas les dejavan las cavelleras y asi se 
estavan allí asta que se les caya el cavello tanbicn pregunte que se hacia 
de los demás guessos á ¡o qual me dixeron quel amo del yndio que se ha- 
via sacrificado los ponia en el patio de su casa en unas baras largas por 
trofeos de sus grandevas y bacanas y para que se supiese que aquel ha- 
via sido su prisionero ávido en buena guerra: lo qual tenia en gran hon- 
ra y banagloria, hacíase al pie de esta palieada una cerimonia estraña con 
los que havian de ser sacrificados y era que todo el número de los qu 
havian de sacrificar los ponían en renglara. Al pie de esta palieada en lo 
alto de las gradas puestos allí acompañados de gente de guardia que los 
cercava salía un sacerdote bestido con un alva coila llena de rapacejos 
por avajo á'manera de orla y deeendía de alia de lo alto del templo con 
un ydolo de massa de una massa que llaman tzvally la qual se hace de se- 
milla de bledos y maiz amassado con mil; desta massa traya este sacer- 
dote hecho un ydolo con los ojos de unas euenteeelas líenles y los dientes 
de granos de maiz y baxaba con toda la priessa (pie podia por las gradas 

1 I /un. 3?, Trat. 2? 



S6 

del tenplo abajo y subía por i-iuíiii;l de ana gran piedra questava fixada 
en un meotidero alto questava enmedio del patio á la qual piedra llama- 
ban cuauhxically la qual vide á la puerta de la iglesia mayor los días pas- 
sados subiendo este sacerdote poruña escalerilla y bajando por otra ques- 
tava de la otra parle abracado con su ydolo subia á donde estavan los que 
havian de sacrificar y desde un canto asta oiro yba i nos! raiidoles aquel 
ydolo á cada uno en particular y diciendoles este es buestro dios aoavado 
di' mostrarzele decendia por el otro canto de las gradas y benianse assí en 
procesión tías el todos los que havian de morir hasta el lugar donde ha- 
vian de ser sacrificados donde hallavan aparejados aquellos carniceros y 

ministros de satanás (pie los sacrifioavan abriéndoles el pecho 3 sacán- 
doles el corazón y Atedio vivos los hecbavan á rodar por las gradas del 
tenplo abajo las quales gradas se bañavan en sangre y esta era la oerimo- 
uia que en la tiesta deste ydolo se hacia con los que sacrifica van y estoes 
io que atrás queda pintado. 

llavía como atrás dexo dicho en este tenplo dentro de la cerca del dos 
monasterios el uno de mancevos recoxidos de diez y ocho á beinte años 
á los quales llamaban rcligiossos trayan en las cabecas hechas unas coro- 
uas como frayles el cavello un poco mas crecido que les dava á media ore- 
ja al colodrillo quauto quatro dedos de ancho de vivan crecer el cavello 
que decendia á las espaldas que á manera de trancado los enfranjaban 
de ([liando en «piando huvo en la relación de estos alguna bariedad (pie 
los unos dicen (pie en uicxieo no trayan coronas sino todos motylados a 
navaja y (pie las coronas en la sola provincia de chalco las ussaban los rc- 
ligiossos deste tenplo y en la de Euexotzinco la pintura de los quales es 
la «pie beran en ota otra hoja. ' 

Estas figuras son las de los mancevos recoxidos que servían en el ten- 
plo de Húitzilopochtly los «piales bevian en castidad pobreca y obedien- 
cia y hacían el oficio de levitas administrando á los sacerdotes y dignida- 
des del tenplo. El enceiicario, la lunbre, las best ¡mentas, barrían los luga- 
res sagrados, trayan leña para que siempre ardiese en el bracero divino 
que era (como lampara que. ardía contino). 

Había otros mochachos (pie cían como monacillos que servían en este 
tenplo que serbian de cossas manuales como era enrramar conponer los 
tenplos de rossas J juncia de dar aguamanos á los sacerdotes de adminis- 
trar navajudas para sacrificarse de yr con los (pie yban á pedir limosna 
para traer la ofrenda todos estos tenían sus capitanes y prepósitos que 
tenían caigo dellos á los quales llamaban tclpochtlatoque (pie quiere de- 

1 Lúm. •,>?. Trat. 2? 



87 

cir mandones de mozos; todos estos bivian con tanta onestidad y mira- 
miento que guando salían en publico donde bavia mugeres salian las cá- 
velas muy bajas y los ojos en el suelo sin hossar alearlos á mirabas trayan 
por bestido unas matillas de red. 

Llamaban á estos mancebos recosidos eloquatecomame que en nues- 
tra lengua declarado este nombre es cassi disparate porque para denotar 
la cabeca rapada toma el tecomatl ques lisso, y para decir que aquella 
cabeza tenia corona tomavan el elotl y conponian (caveca lissa como xi- 
cara con cerco redondo como macorca) y esto quiere decir eloquatccoma- 
me: á esto acude agora la supesticion de poner á los niños coronas en las 
oavecas y no lo tengan á poco mas el permitillo porque no es mas de per- 
mitir ydolatrar á las madres y á los padres que se las ponen y adviertan 
los «pie tienen cargo entre yndios en no los permitir que aunque por no 
entender bien los yndios lo ygnoren sea esto avisso para los estorbar sien- 
do como es á especie de ydolatria. Estos recogidos tenían licencia de salir 
por la ciudad de quatro en quatro y de seis en seis muy mortificados á 
pedir limosna por los barrios y tenían licencia quando no se la davan de 
llegarse á las sementeras y Qoxer las majorcas que bavian menester sin 
que el dueño ossase hablarles ni ybitarselo ni havía de decir bien hecho 
ni mal hecho es tenían esta licencia por (pie bivian en pobrera sin tener 
renta ni de donde poder comer sino de lo que pedían de limosna ó coxian 
de las milpas para la sustentación de aquél dia tanbien bebían en casti- 
dad y penitencia no podía haver mas de cincuenta destos penitentes. El 
exerciciode los quales era aticar la lunbre del tenplo que sienpre ardía y 
traer leña que bavia de arder enrramar y aderezar el tenplo levantarse á 
media noche á tañer unos caracoles con que despersaban á la gente de 
belar al ydolo por sus quartos de noche porque la lunbre no se apagase 
administrar el incensario conque los sacerdotes incensavan al ydolo A me- 
día noche y á la mañana y á medio dia y á la oración. Llamavan á esta 
cerimonia de yncensar tlenimactly estos estavan muy sujetos á los mayo- 
res y muy obedientes no salian un punto de sus mandamientos estos ;i la 
hora que acá va van de encensar á la ora dicha de la noche se yban á un 
lugar particular y se sacrificavan los molledos de los brazos y la sangre 
que se sacaran poniansela por las sienes asta lo bajo de la oreja y hecho 
el sacrificio se yban luego á lavar á una laguna de la (pial laguna diré cu 
su lugar quando tratemos de los sacerdotes de los tenplos. Estos mo^os 
no se cnbixavan ni ponían ningún betún ni en cabeca ni en el cuerpo su 
bestido era una manta de nequen muy áspera y blanca tui avales esta pe- 
nitencia y exercicio un año cumplido el (pial año benian con mucho reco- 
gimiento y con mucha mortificación en ayunos y penitencia estraña. 



88 

La segunda cassa y apartamiento <iuc dixe eslava á la otra parte del 
patio frontero destotra donde lunfa otro reooximiento de monjas recoxi- 
das tmlas doncellas de á doce y á trece años alas quides llamaban las 
mocas de la penitencia eran otras tantas como los barones sin havermas 
ni menos. Estas bibian en castidad y recogimiento como doncellas dipu- 
tadas al servioio de dios las guales no tenían otro exeroicio sino era barrer 
y regar el tenplo y hacer cada mañana de comer para el ydolo y ú los mi- 
nistros del tenplo de aquello que de limosna recogían. La comida que al 
ydolo hacían era unas tortillas pequeñas hechas á manera de manos y de 
pies y otras retorcidas como melcochas llamaban á este genero de comida 
macpaltlaxcalli xopaltlaxcally, cocoltlaxcally que quiere decir pan con ma- 
nos y con pies y retorcido oon este pan liaeian unos guisados de chile y 
ponianselo al ydolo delante y esto era cada dia entravan estas muchachas 
tresquilonas y desde que entravan dexavan crecer el cavellolas quales he- 
ras á la buelta desta qja.' 

I. a presente figura demuestra la manera (pie tenían las mocas recogi- 
das que servían en el tenplo de II vitzilopoehtly las quales bibian eou el 
mesmo encerramiento y claussura que bibeq agora las monjas hasta cier- 
to tíenpo con toda honestidad y limpieca y estas barrian y regaban los lu- 
gares sagrados y hacían de comer á los díosses y juntamente á los sacer- 
dotes y ;i las dignidades de los tenplos las quales en ciertas l'estibidades 
se en pluma van las piernas y brazos y se ponían color en los carrillos le- 
vantábanse de noche á medía noche á las alabangas de los ydolos que de 
contino se hacían y hacían los mesinos exercicios que los harones hacían 
tenían amas (pie eran como avadessas y prioras que las ocupavan en ha- 
cer mantas de labores de muchas diferencias para el ornato de los díosses 
y de los tenplos y pa otras muchas oossas particulares del servicio y mi- 
nisterio de los diosses. 

El traxe (pie á la contina trayan era todo de blanco sin labor ni color 
ninguna. Eran cada añeras como los barones. Cunplidoel año de su servi- 
cio y penitencia salían de allí para poderse eassar assi ellos como ellas y 
en saliendo aquéllas luego entravan otras que hacían voto ellas ó sus pa- 
dres de servir un año al tenplo en aquella penitencia, ¡i inedia noche á la 
otra (pie los barones se sacritieavan los molledos á essa niesina ora se sa- 
ciiticavan ellas las puntas de las orejas de hacia la parte de arriba y la 
sangre que se sacaban poniansela por los carrillos en el lugar donde se 
ponen la color las mugeres, estas mocas tenían en su recoximicnto una 
alborea donde se lababap después aquella sangre. El reooximiento destas 

1 Látu. 4», Trat. 3 o 



89 

era grande bebiau con grau onestidad y era tanto el rigor con que se mi- 
raba por ellos que si toniavan alguna ó alguno en algún delito por leve 
que fuesse como fuesse contra la onestidad luego los matavan sin ningu- 
na remisión acumulándoles baver ofendido al Dios y gran Señor suyo so- 
bre lo qual fundavan un agüero y era que como havia mogos y mocas y 
conocían su poca constancia y mucha flaquera y bibiesen con aquel cui- 
dado y recelo en bieudo entrar ó salir algún ratón en el oratorio del ydo- 
lo ó algún murciélago ó si aliaban acasso roida alguna manta del tenplo 
ó agujero que hirviese hecho ratou en la piega luego deciau que algún pe- 
cado se havia cometido y que alguna ynjuria se havia hecho á su dios 
pues el ratón ó murciélago ó otra qualquier savaudija se havia atrevido á 
ofender al ydolo y audavan muy sobre avisso para saver quien era la caus- 
sa de tan gran dessacato y reverencia aliado el delinqueute por muy aven- 
tajado que en dignidad fuesse luego le matabau y bengavau con aquello 
la ynjuria que á su dios se havia hecho llamau á la ynjuria (tetlagolmic- 
tiliztly) estos mogos y mocas habiau de ser de seys barrios que para este 
eífeto estavan nombrados y no podían ser de otros barrios sino de aque- 
llos. Estos mogos y mogas servían un año eu este tenplo que era de una 
tiesta á otra el qual año cunplido de su peuitencia y recoximiento salían 
de allí los Señores y mandoncillos de aquellos barrios que dixe tenian ya 
apercibidos las que aquel año haviau de entrar acouieugar su servicio del 
ydolo y exercicio con el recogimiento y penitencia que las passadas y en- 
tregábanlas álos sacerdotes y biejos del dormitorio que assí los llamaban 
para que les ympusiessen en las cerimonias assí á los mogos como á las 
mogas las quales servían otro año y esto era ynfalible sin jamas faltar de 
aquellos Calpulles mogos y mogas diputados para solo el servicio deste so- 
lo ydolo, lo qual concuerda con lo que Dios tenia mandado en el deute- 
ronomio que los sacerdotes ministros del tenplo fuesen del tribu de Lebí 
y de la estirpe de Aaron: á los quales dio Dios por herencia que comiesen 
de las oblaciones y sacrificios ofrecidos á Dios mandándoles que no mes- 
sen participantes en la posesión de sus hermanos sino que tubicsen á so- 
lo Dios por herencia y que solo el fuese su patrimonio así lo guardaban 
los sacerdotes y ministros de los templos en esta tierra que como dejo di- 
cho bibían en pobreca y no comían sino de limosnas y de las ofrendas y 
oblaciones que á los temidos acudían y de las limosnas que les daban sin 
tener rentas ni tierras ni patrimonios teniendo á los Diosses que tenian 
y aquel oficio por herencia y patrimonio y assí nunca les faltava de comer 
y todo lo que liavian menester muy cunplidamente con tanta abundancia 
que lo que les sobraba davan á los necesitados y pobres. 

Las mogas del recoximiento de este tenplo dos días antes de la fiesta 

DüRiN.— Tom. II. 12 



90 

de esto ydolo de que liamos tratando molían mocha cantidad de la semi- 
lla de bledos quellos llaman luiauhtly juntamente con maiz tostado des- 
pués de molido amasavanlo con miel negra de los magueies después de 
amassado hacían un ydolo de aquella massa tal y tan grande como era el 
de palo que atrás dejo dicho poniéndole por ojos algunas quentas berdes 
ó acules ó blancas y por dientes granos de maíz haciéndole sus pies y ma- 
nos sentado en ooolillas como en la pintura le bimoa el qual después de 
perficionado benian todos los Señores y (¡rayan un bestido ouriosso y rico 
conforme al traje dicho del ydolo y bestian aquella massa en figura de 
ydolo poniéndole aquel pico de pajaro todo de oro muy bruñido y relun- 
brante con aquella corona de plumas en la caveeay su delantal de plumas 
su rodella y báculo y sus brazaletes y ajorcas de los pies sus andalias mu\ 
ricas y su bregero muy galano de labores y plumería y después de muy 
bien bestido y aderecado scntavanlo en un escaño acula manera de andas 
de las quales salían quatro assidcros. Aderecado el ydolo de massa y pues- 
to en este escaño ó andas heñida la mañana de la tiesta una ora antes que 
amaneciesse salían todas estas doncellas bestidas de blanco con camisas 
y naguas nuebas X las quales por aquel día las llamábanlas hermanas de 
Hvitzilopochtly: conbiene assaver ipilhuan Iluitzilopoehtly estas benian 
todas coronadas con guirnaldas en las canecas de maíz tostado y rebenta" 
do que ellos llaman momocbitl deste maiz trayan unas guirnaldas grue- 
sas y á los cuellos gruesas sartas de lo mesmo que les benian por debajo 
del braco izquierdo assi aderezadas puesta su color colorada en los carri- 
llos y los bracos desde los codos asta las muñecas de las manos espuma- 
das de plumas de papagallos coloradas tomauan aquellas andas en los 
hombros y sacauanlas al patio. 

Acá afuera cstavan los mancebos todos bestidos con unas mantas de 
red galanas y muy galanos brageros de mucha pluma labrados coronados 
de aquellas guirnaldas de maiz con sartas de lo mesmo al cuello los qua- 
les en saliendo (pie salían las mocas con el ydolo en los hombros llegaran 
ellos con mucha reuerencia y tomauanlas ellos en los suyos y heñíanse 
con ellos al píe de las gradas del templo y humillándose todo el pueblo 
tomando tierra, del suelo y poníanla en la boca la (pial cerimonia era muy 
ordinaria entre estos en los principales días de sus diosses hecha esta ci- 
rimonía salía todo el pueblo en procecíon con toda la priessa possíble y 
yban al cerro de chapoltepcc y alli hacían estación y sacrificio y dalli con 
la mesma priessa benian por Atlacuihuayan y alli hadan segunda esta- 
ción. De Atlacuihuayan benian á ( 'oyoacan y alli sin hacer paussa se bol- 
vían á inexico el qual camino se hacia en tres ó cuatro oras. Llaniauan a 
esta procesión ipaina Iluitzilopoehtli que quiere decir el beloz y apreso- 



91 

vado camino de Huitzilopochtly dixeronme algunos que esta procesión no 
era el inesmo dia sino en su otaba porque la tenían de veinte días pero 
que sea el mesmo dia que sea en su otaba á este ydolo y á honrra suya 
se hacja y estar se ba dicbo aunque yo por rúas berdadero tengo que se 
hac/ia en el dia principal y no en su otaua. 

Acauados de llegar al pie de las gradas del templo ponían alli las andas 
y tomauan luego unas sogas gruessas y atábanlas á los assideros de las 
andas y con mucbo tiento y reuerencia unos estirando de arriba otros 
ayudando de abajo subían las andas con el ydolo ¡i la cumbre del tenplo 
con mucbo sonido de bocinas y flautillas: y clamor de caracoles y atam- 
bores subíanlo desta manera á causa de que las gradas del templo eran 
muy enpinadas y angostas y la escalera larga y no podían subir con ellas 
en los bombros siu caer y assi tomauan aquel medio para subille, al tien- 
po que le subían estaba todo el pueblo en el patio con mucba reueren- 
cia y temor acauado de subille á lo alto y metido en una casita de rossas 
que teuiau hecha á manera de ramada beniau luego los mancebos y der- 
ramauan muchas rossas de diuersas colores y maneras y henchían todo 
aquel lugar dellas asta acá fuera y todas las gradas. 

Después de hecho lo dicho salían todas aquellas doncellas dichas con el 
aderezo rreferido y sacauan de alia de su recoximiento vnos torozos de 
massa del tzoalli ques la mesma de quel ydolo era hecho hechos á manera 
de guessos muy grandes y entregauanlos á los mancebos y ellos subíanlos 
arriba y poníanlos a los pies del ydolo y por todo aquel lugar asta que no 
cauian mas porque según relación eran quatroeientos guessos de massa á 
esta massa en figura de guessos llamauan los guessos de Huitzilopochtly 
y la carne y es de notar que abia aqui dos cerimonias que no es de poner 
en cjleucio y es que las mocas recoxidas sacauau aquellos guessos que 
ellas tenían hecho y entregauanlos a los mancebos recoxidos porque no 
les era permitido en ninguna manera ni tiempo entrar en el recoximiento 
de las mugeres y ellos los reciuian de las manos dellas y los subían y po- 
nían ante el ydolo porque en ninguna manera se permitía entrar muger 
ante el ydolo ni administrar cossa ninguna antel ni avn subir á las gradas 
arriba y asi lo guardauan como si quebrautallo fuera sacrilegio ó crimen 
lese magestatis y á la berdad en su ley lo era puestos alli los guessos sa- 
lían todos los anéjanos del templo sacerdotes y leuitas y todos los demás 
ministros y sacrificadores según sus antiguidades porque las hauia muy 
por su concierto y orden con sus nombres y ditados como en su lugar díre 
salian vnos tras otros con sus mantas de red de diferentes colores y labo- 
res conforme á la dignidad y oficio de cada uno y con guirnaldas en las 
canecas y á los cuellos tras estos salian todos los diosses y diosas ó sus 



92 

personagos bestidos A la misma forma dellos y poniéndose en orden al 
rededoT dr aquella massa en trocos habían cierta cerimonía de cantó \ 
bayle sobreños con lo qual quedauán benditos y consagrados por carne 
y guessos de aquel ydolo llamado Huitzilopochtly y luego se apercibían 
los sacrifícadores que tenian por nombre cbachalmeca los quales eran di- 
tados de mucha honra el modo de los quales y de su oficio y exer§icio ve- 
remos en el capitolio que biene. 



CAPÍTULO LXXX1.' 



Del modo qnc so tenia en sacrificar hombres on las Bolenidodes. 



Después de haber relatado lo que del ydolo niteilopochtli liemos oydo 
antis de dar íin á las muchas cerimonias que fallan por referir y contar 
á eaussa de que todo baya por su orden quise contar el modoquesta gen- 
te tenia de sacrificar y quice hacer capítulo particular deHo por lo mucho 

que ay que notar assi en el sacrificio como en los particulares ministros 
que para ello bauia donde después de acauada la ceriinonia y bendición de 
aquellos trocos de mas-a en figura de guessos y carne del ydolo en cuyo 
nonbre eran rreuerenciados y honrrados con la henoracion y acatamiento 
que nosotros reuerenciamos al dibino sacramento del altar para mas sa- 
tisfaeion y lionrra salían los sacrilicadores de hombres que para este dia 
y fiesta hauia diputados y constituydos en aquella dignidad los quales 
eran seis los quatro para los pies y manos y otro para la garganta el otro 
para cortar el pecho y sacar el coracon de] sacrificado y ofi'ecello al demo- 
nio los nonbres de los cinco era ohachahneca que en nuestra lengua quie- 
re tanto decir como lehita ó ministro de oossa dibina o sagrada era una dig- 
nidad entre ellos muy suprema y en mucho tenida la qual se heredanade 
hijos 6 padres como cossa de mayorasgo sucediendo los hijos á los padres 
en aquella sangrienta dignidad endemoniada y cruel. El sesto ministro 
que era el que tenia oficio de matar era tenido y reverenciado como su- 
premo sacerdote o pontífice el nombre del qual cía diferente conforme á 
la diferencia de los tiempos y las solenidades en que sacrilicaua asi como 
on la diferencia de sus pontificales bestidos con que se adornaua quando 

1 Lám. 4". Trat. 2? 



93 

salia á exicitar el oficio de su suprema dignidad en la fiesta del ydolo de 
que bamos tratando el nombre de su dignidad era topiltzin eon el qual 
nombre se aderecaua y bestia unas ropas aplicadas á ©ñor de aquel gran 
balor que llamamos topiltzin de quien lucimos memoria en el capitulo 
atrás, el traxe y ropa era una manta colorada á manera de almatica con 
unas flocaduras berdes por orla vna corona de ricas plumas berdes y ama- 
rillas en la caveea y en las orejas vnas orejeras de oro engastadas en ellas 
piedras berdes, y debajo del labio un hocete de vna piedra aguí, benian 
todos estos seis matadores enbixados de negro muy atecados trayan los cin- 
co vnas cauelleras muy enrrieadas y rebueltas con vnas bendas de cuero ce- 
ñidas las canecas y en la frente trayan vnas rodelas pequeñitas de papel 
pintadas de dibersos colores bestidos con vnas almaticas blancas labradas 
de negro á las quales Hamauan papaloquacbtli trayan estos la mesma fi- 
gura del demonio que bellos salir con tan mala catadura ponia pabor y 
miedo grandissimo á todo el pueblo el supremo sacerdote traja en la ma- 
no un gran cuchillo de pedernal muy agudo y ancho el otro traja una co- 
llera de palo labrada á la figura de una culebra puestos ante el ydolo ha- 
cían su humillación y ponianse en orden junto á una piedra puntiaguda 
questaua frontero de la puerta de la cámara donde estaña el ydolo tan al- 
ta cpie daua á la cintura y tan puntiaguda que hechado de espaldas enci- 
ma della el que hauia de ser sacrificado se doblaua de tal suerte que en 
dejando caer el cucbillo encima del pecho con mucha facilidad se habría 
vn hombre por medio como una granada. 

Puestos en orden estos carniceros con la figura de cuyo oficio exercita- 
uan que era el demonio con aquel aspecto espantoso echado un cerco blan- 
co a rededor de la boca (pie parecía sobre lo negro figura ynfernal saca van 
todos los que hauian presso en las guerras que en esta fiesta hauian de 
ser sacrificados los quales hauian de ser de Tepeaca y de Oalpa y de Teeal- 
ly y de Cuauchtlinchan y de Quauhquechollau y de Atotouilco y no de 
otra nación por que para este dios no habían de ser las victimas de otra 
nación sino de las uonbradas y otras no le agradauan ni las quería y muy 
acompañados de gente de guardia como en el capitulo passado queda di- 
cho subíanlos en aquellas largas gradas al pie de la palicada de ealaber- 
nas todos en renglera desnudos en cueros decendiá una dignidad del tem- 
plo constituida en aquel oficio y bajando en bracos un ydolo p< queño lo 
mostraua á los (pie hauian de morir y acanado de andar la renglera se 
baxaua yéndose tras el todos y subia al lugar donde estauan apereeuidos 
los ministros satánicos y tomándolos uno á uno uno de un pie y otro de 
otro y vno de vna mano y otro de otra lo hecliaban de espaldas encima 
de aquella piedra puntiaguda donde el cuitado le asia el quinto minis- 



94 

tro y le heohaua la collera á la garganta y el sumo 'sacerdote le abría el 
pecho j con una presteca estraña le Bacana el ooraoon arrancándoselo 
oon las manos y asi bahando se lo mostraua al sol airándolo con la mano 
ofreciéndole aquel baho y luego se bolvia al ydolo y arrojándoselo al ros- 
tro acaballo de Baoalle el coraron dejauanlo caer por las gradas del templo 
alujo porque estaua la piedra puesta tan junto á las gradas que no liauia 
dos pies de espacio entre la piedra y el primer escalón y a esta mesma 
forma saorificauan todos los pressos y cautiuos traydos de la guerra de loa 
pnebloa dicdios toilos sin quedar ninguno pocos 6 muchos de donde des- 
pués de muertos y echados abajo los alcauan los dueños por cuya mano 
nauian sido presaos y se los llevarían y repartían entre si y se los comían 
celebrando la solenidad con dios los «piales por pocos que fuesen siempre 
pasauan di' cuarenta cinquenta conforme á la maña que en prender y cau- 
tíhar en la guerra se liarían dado, lo niesmo hadan los tlaxcalteca hue- 
\otzinca ealpa tepeaca tecalca atotonüca y cauhquecholteca de los que de 
la paite de mexico prendían \ cautib'auan celebrando la mesma tiesta y 
solenidad de su dios con ellos por la mesma orden questOSOtros y con las 
mesmas cerimonias lo mesmo se bacía en todas las provincias de la tíer- 
ia a caussa de que esta tiesta era general y asi la íiombrauan (eoailmitl) 
que quiere decir tiesta de todos y general y asi cada pueblo sarrilicaua los 
■ pie sus capitanes y soldados hauian cautibado y asi podremos penssar que 
numero de -cute se sacrificaría aquel día en toda la tierra, no querria po- 
ner cossa que pussiese duda pero entiendo que me certificaron que en to- 
da la tierra passauan de mil los que aquel día morían y se llenaba el de- 
monio. 

Y porque biene aquí á coyuntura quiero decir á que fin se ordenaban 
las guerras que entre mexico y tlaxcallan y toda la generación tla\ca!teca 
liauia porque como muchas veces habremos oydo con muclia facilidad su- 
jeta van los mexicanos á Tlaxcallan ya Vejotzingoy á Tepeaca y a Tecally 
y aOalpaQuauhtlinchan AeatzingoQuauhquecholan:; a Atlixco,eomo ha- 
uian sujetado á toda lo restante (b; la tierra pero no querían por dos ra- 
bones (pie daban a los reyes de mexico: la primera y principal era decir 
(pie querían aquella gente para comida sabrossa y caliente de los diosses 
cuya carne les era dulcísima y delicada y la segunda era para exercitar 
sus balerosos hombres y donde fuese conocido el balor de cada uno y asi 
en realidad de beldad no se hacían para otro oficio ni fin las guerras en- 
tie mexico y Tlaxcallan sino para traer gente de vna parte y de otra pa- 
ia sacrificar el modo de. los quales era el que diré, es de sauer que cuan- 
do se ascrcaua el día de qualquier tiesta donde liauia de haucr sacritido 
((pie en pocas la dexaua de haucr) ybau los sacerdotes á los reyes y ina- 



95 

nifestauanles como los dioses morían de ambre que se acordasen del los 
reyes se apercibían y anisarían unos a otros como los diosses pedían de 
comer que apercibiesen sus gentes para el dia señalado y ynbiauan sus 
meusajeros á las provincias de Tlaxcallan para que se apercibiesen á be- 
nir á la guerra y asi becbas sus gentes y ordenadas, sus capitanías y es- 
cuadrones salían á los llanos deTepepulco donde se encontrauan yjunta- 
uan los exercitos y donde toda su contienda y batalla era el pugnar por 
prenderse unos á otros para el eftecto del sacrificio y asi el pueblo que 
mas gente podia enbiar y abentajarse asi de una parte como de otra mas 
ynbiaba para poder traer mas cativos que sacrificar de suerte que en aque- 
llas batallas y renquentros mas pugnauan por prenderse que por matarse, 
vnos á otros y este era su fin prender y no matar ni hacer otro mal y da- 
ño en hombre ni mnger ni en casa ni en sementera sino solo traer de co- 
mer al ydolo y a aquellos malditos carniceros hanbrientos por comer car- 
ne umana. 

Hecha la relación del modo que en el sacrificar se tenia como en el 
principio del capitulo ' lo doy pintado para mas claridad y noticia de la 
crueldad con que se exercitaua, quiero agora dar fin á las cerimonias que 
en la fiesta de uitzilopochtly se hacían después de acabado el sacrificio lo 
(pial era que después muertos todos los que de bictimas hauian servido y 
el ydolo de massa y aquellos troeos que en nombre de carne y guesso de 
aquel ydolo estaban consagrados todos muy bien rociados de aquella san- 
gre humana y todos los humbrales de las mesquitas y aposentos de los 
ydolos untadas las caras de los ydolos con ella salían luego todos aquellos 
mancebos y aquellas inoras asi aderezados como arriba dejo dicho de guir- 
naldas y sartales á los cuellos de maiz reventado puestos en orden y en 
rengleras los unos frontero de los otros bailauan y cantauan y al son de 
un atanbor que les tañían cantores eu loor de aquel ydolo y de la soleni- 
dad á cuyo canto todos los señores y biejos y gente principal respondían 
habiendo su rueda y bayle como lo tienen de costumbre teniendo á los 
mozos y mogas en medio a cuyo espetaculo concurría toda la ciudad. 

Este mesino dia era preceto muy guardado en toda la tierra de que no 
se lumia de comer otra comida sino tzoalli con miel que era la massa de 
aquel ydolo era hecho la qual comida se hauiade comer luego en amane- 
ciendo y no hauian de beber agua ni otra cossa ninguna sobre ellos asta 
pasado el medio dia lo qual tenían por agüero y por sacrilegio el beber 
sobre aquella comida ninguna cossa asta después de passadas aquellas ce- 
rimonias y sacrificios y agí escondían el agua á los niños y auisauan á los 

1 Se refiere a la lámina ántej citad». 



96 

que tenían naso de rogón que no bebiesen pues liauiau comido tzoalli por 
que bendria la Ira de aquel «líos sobre ellos 3- morirían loqual guardauan 
tan rlgurossamenfce y tan por lo extremo como los judíos el no comer car- 
ne de puerco acanallas las ceriinonias bayles y sacrificios cntrcincsses y 
juegos que entre los dioses bauia digo entre aquellos (pie los represento* 
uan ybanse a desnudar y los sacerdotes y dignidades de templo tomauan 
el ydolo de massa y desnudándole aipiellos adérenos que tenia y asi ú el 
como á los trocos questauan oonssagrados en guessos y carne suya hacían- 
los muchos pedacitos y empegando desde los mayores los oomulgauan cou 
ellos a todo el pueblo chicos y grandes onhres y mugeres biejos y niños 
v reoibianlo con tanta reuerenoia y temor y alegría mas que era cossade 
admiración diciendo que comian la carne y guessos de dios teniéndose por 
yndignos dello los que tenían enfermos pedían para ellos y se lo llenaban 
con mucha renerencia y beneracion, todos los que coiuulgauau queda uan 
obligados á dar diezmo de aquella semilla de que se hacia aquella massa 
para la carne y gueSBOS de aquel dios. 

Note el lector quau propiamente esta contrabecba esta oerímonia en- 
demoniada la ile nuestra yglesia sagrada que nos manda recinir el berdu- 
dero cuerpo y sangre de uro. Señor Jsuxpo verdadero dios y berdadero 
hombre por pasqua florida donde Dotaremos otra cossa que la fiesta deste 
ydolo se eclebraua por pascua florida digo a diez de Abril que por la ma- 
yor parte suele caer en el mesmo tiempo y mes que por ser fiesta mobi- 
ble cae ocho o diez dias vitas heces mas otras heces menos de lo qual se 
coligen dos OOSSas 6 que huno noticia (como dexo dicho) de, nuestra sa- 
grada religión christiana cu esta tierra o que el maldito de uro. aduers- 
sario el demonio las hacia contra hacer en su sernioio y culto haciéndose 
adorar v seruir contra haciendo las católicas ceriinonias de la christiana 
religión como en otras muchas partes notaremos y muy cu particular en 
lo que en este mesmo dia y fiesta se. hacia y era que acauada la solenidad 
y ceriinonias se subia un biejo de mucha autoridad de las dignidades del 
templo y a boz alta predicaua su ley y ceriinonias juntamente los diez 
mandamientos que nosotros somos obligados a guardar conbiene a sauer 
que temiesen y honrraseii a BUS dioses y los amassen los qnales eran tan 
honrrados dellos y reuerenciados quel ofendelle se pagana con la uida 
harto con mas temor y reuerciieia que lo es uro dios de nosotros tanbien 
<d no tomar a sus dioses en la boca en ninguna materia ni platica el san- 
bificalla las fiestas cou un rigor cstraño cumpliendo las ceriinonias y ritos 
dellas con mis ayunos y bijilias ynbiolablemeute el bonrrar á los padres y 
a las madres y a los parientes y a los sacerdotes y biejos no hay gente en 
el mundo ni la ha liauido que cou mas temor y reuerenoia hourrase á sus 



97 

mayores questa y asi alos que yrreuerenciauan á los bíejos padres o ma- 
dres les costaua la uida y assi lo que mas esta gente encargaua a sus hi- 
jos y les enseñaua era reuerenciar á los ancianos de todo genero dignidad 
y condición que fuesen de donde beniau a ser los sacerdotes de su ley tan 
estimados y reverenciados de grandes y chicos de señores y populares de 
ricos y pobres quantos agora en nuestros infelic.es tiempos son de abati- 
dos y menospreciados y menos hourrados el matar uno a otro era muy 
prohevido y dado que no se castigaua con muerte natural pagauase por 
muerte ciuil al qual daban por esclavo perpetuo de la muger o de los pa- 
rientes del muerto para que les sirviese y ganase el sustento de los hijos 
que dejaua. También se proheuia el fornicar y adulterar de suerte que si 
tomauan a vno en adulterio le echauan vna soga a la garganta y le ape- 
dreauau y le arrastrauan por toda la ciudad y después lo echauan fuera 
de la ciudad para que fuese comido de fieras lo mesmo del hurtar se guar- 
daua harto mas que no se guarda agora pues al que urtaua o le matauan 
ó bendian por el precio del hurto. También huyan de no leuantar falssos 
testimonios dando pena al que los leuantaua y asi los que hauian caydo 
en estos pecados y quebrantado la ley audauan siempre temerossos y pi- 
diendo a estos diosses su fabor para uo ser descubiertos el perdón de los 
quales delitos era de quatro en quatro años como juvileo donde tenían 
remisión de ellos en la fiesta de Tezcatlypoca. 

La qual fiesta celebrauan con tantas y mas cerimonias que la passada 
las quales significare en otro capitulo lo mas breve y especificadamente 
que me sea posible porque avnque quiera serlo la diversidad de ritos y se- 
rimonias que ussauan estas gentes no me da lugar para sello y mas que 
el estilo de los yndios de quien voy tomando noticja son bailables en al- 
gunas cossas y muy prolixos en otras asi que por estas rabones no me da 
lugar a poder ser tan breue en los capítulos como mi boluntad es en sello 
y mas que si no ba especificado conforme al estilo de como passo queda- 
ría con confusión mi desseo por lo qual pido no se me atribuya a que quiero 
ser molesto y prolixo pues mi desseo no es sino de dar claridad destays- 
toria y contento al discreto letor. 



Duran.— Tom. n. 13 



CAPÍTULO LXXXII. 



Del ydolo llamado Tozcatlipoca y del modo como era solcnicado. 



La fiesta ma^ principal y solenijada y de mas cerimonias después do 
la que hemos tratado era esta del ydolo llamado Tezcatlipoca la qual so- 
lenizaua esta supesticiosa geute con tanta diferencias de ritos y sacrifi- 
cios que era cossa de notaren lo qual manifestauan la macha reverencia 
que le tenían pues ygualauan su solenidad con la de Huitzilopochtly. Lla- 
mauan á esta fiesta la fiesta de toxcatl fiesta de las del numero de su ca- 
lendario á cuya caussa se solenizavau dos fiestas vna de las del numero 
de su calendario que era toxcatl y la otra del ydolo Texcatlipoca el qual 
ydolo en la ciudad de México era de una piedra muy relumbrante y ne- 
gra como aeauaclie piedra de (pie ellos bucen nauajas y cuchillos para 
cortar. En las demás ciudades era de palo entallada en el una ligara de un 
honbre todo negro y de las sienes pira abajo con la frente y narices y bo- 
ca blanco de color de yndio bestida de algunos atauios galanos a su india- 
no modo quanto ;i lo primen) tenia unas orejeras de oro y otras de plata 
en el labio bajo tenia un becote de un beril cristalino en el qual estaua 
metida una pluma berde y otras veces aguí que después de afuera pare- 
cía esmeralda ó rubí era este becote como un geme de largo encima de 
una coleta de cabellos que tenia en la caneza. Tenia una finta de bruñido 
oro con que tenia ceñida la cañera la qual tenia por remate una oreja de 
oro con unos bahos o vinos pintados en ella que significaua el oyr los rue- 
gos y plegarias de los aflixidos y pecadores. De entre esta oreja y la cinta 
salían vnas garrotas y plumas de garra blancas un gran manojo dellasal 
cuello tenia colgado un joyel de oro tan grande que le cabria todo el pe- 
cho. En los bracos tenia dos braceletes de oro en el oubligo tenia una rica 
piedra berde cu la mano izquierda tenia un amoxcador de plumas precia- 

1 Lam. 5?, Trat. 2? 



99 

das azules berdes y amarillas las quales salían y nacían de una chapa re- 
donda de oro muy relumbrante y bruñida como un espejo que era dar á 
entender que en aquel espejo bia todo lo que se hacia en el mundo y en 
la lengua le llamauau ytlachiayau que quiere decir su mirador. En la ma- 
uo derecha tenia quatro saetas que le significauan el castigo que por los 
pecados daua á los malos y asi al ydolo que mas temían no les descubrie- 
se sus pecados era este. En cuya fiesta de quatro en quatro años hauía re- 
misión de delitos en el qual dia matauan la semejanca de este ydolo, en 
las gargantas de los pies tenia beinte cascabeles de oro á los quales lla- 
mauau sonajas de los pies tenia en el pie derecho una mano de venado 
atada sienpre que le significaua la lixereca y agilidad en sus obras y po- 
der. Tenia una manta de red muy bien obrada toda la red negra y blanca 
con una orla á la redonda de Vuas rosas blancas y negras y coloradas muy 
adornadas de plumas con unos eapatos en los pies a su usso y muy la- 
brados y ricos con el qual adereco estaua á la contina. 

El tenplo en que estaua este ydolo era alto y hermosamente edificado 
tenia para subir á el ochenta gradas al cabo de las quales hauía un reman- 
so de doce o catorce pies de ancho y junto á el un aposseuto ancho y lar- 
go de tamaño de una sala la puerta ancha y baja al usso de los edificios 
de los yndios esta sala estaua toda entapizada de mantas galanas labra- 
das á su modo de diversos colores y labores todas llenas de plumas ques 
lo que conque esta nación adornan sus aderemos y atavíos. La puerta de la 
pieza estaua sienpre cubierta con un belo o ante puerta de muchas lauo- 
res de suerte que esta cámara sienpre estaua cerrada o escura y el ydolo 
oculto y cerrado al qual lugar nadie era ossado entrar sino solos los sa- 
cerdotes que para el culto y servicio deste ydolo. estauau diputados. Fron- 
tero de la puerta desta sala arrimado á la pared hauía vn altar del altor 
de vn hombre y sobrel vna peana de palo de un palmo de altor sobre la 
qual estaua puesto el ydolo en pie. El altar era á la mesma forma que 
nuestra sagrada religión xiptiaua y la yglesia católica usa el qual cubrían 
con mantas curiosas y galanas las mas ricas quellos podían labrar y texer 
porque como estas naciones no ussarou de sedas ni la tenían vssauan de 
mantas de algodón enpero muy labradas y curiossas de diuerssas labores 
y colores. Seruian estas mantas de frontales: también tenían en esta pieya 
pintadas todas las bigas de pinturas á su tosco modo y sobre la caueca 
del ydolo vn guarda polbo adornado de plumería y ynsiguias deuisas y ar- 
mas muy de ber con otra mucha plumería de diuerssas hechuras guarne- 
cidas de oro y piedras. 

Celebrauase la solemnidad deste ydolo á diez y nuebe de mayo según 
uuestros messes, y según las suya era la quarta fiesta de su calendario a la 



100 

qtUÜ llarnaii toxeatl su celebración era muy solcne y tanto que la que liemos 
relatado nenguna bentaja Fe hacia. La bispera desta fiesta benian los seño- 
res al tenplo y 1 rayan vn bestido nuebo conforme á lo sobre dicho y en- 
tregauaido á los sacerdotes para que se lo DUSSiesen al ydolo el ([nal reci- 
bido yban luego y bostianselo quitándole las ropas que tenían liestidas las 
(piales guardauan en vnas petacas con tanta reiiereneia como nosotros tra- 
tamos los ornamentos y mas en las qualcs petacas hauia muelios adere- 
mos de aquellos y joyas y brazaletes y plumas tan guardadas que no ser- 
uian de eossa ninguna sino de estarse alli adorándolos como al mesino 
Dios. Demás del bestido que á este ydolo ponían que era el que ;í la con- 
tina tenia este dia le ponían particulares ynsignias de plumas brazaletes 
quitasoles adornándole todo lo que mas podían. Después de curiossainente 
adornado quitauan el ante puerta ó belo que á la entrada tenia para que 
fuese bisto de todos y abriendo salia una dignidad de las de aquel templo 
que le Uamáuan titlacabuan bestido á la nicsma manera que! ydolo esta- 
lla con unas rosas en las manos y una llautílla de barro pequeña de vn 
sonido muy agudo y buelto ;i la parte de oriente tocaua la tlautilla y buel- 
to á occidente hacia lo mesnio y buelto al norte lo mesmo y á la parte del 
sur. Acauado de tañeran tlautilla acia las quatro partes del mundo todos 
los que presentes estañan y todos los ausentes que lo ovan ponían el de- 
do en el suelo y coxiendo tierra en el lo metían en la boca y comían aque- 
lla tierra que con el dedo banian eoxido y postrándose todos lloraran lla- 
mando ;i la escuridad de la noche y al Diento rogándoles que no los des- 
amparase ni olvidase o que les acauase la bida y diese fin á tantos traba- 
jos como en la bida se padé§en. En oyendo esta tlautilla los ladrones o los 
fornicarios o los omeeidas o qualquier genero de delinquentes era tanto 
el temor y tristeza que tomauan y algunos se cortauan de tal manera que 
no podían decsimular bauer en algo delinquido y asi todos aquellos «lias 
no pedían otra eossa siuo que no fuesen sus delitos manifestados derra- 
mando muchas lagrimas con estraña confugion y arrepentimiento ofre- 
ciendo cantidad de enciensopara aplacar aquel dios. Los batientes y bale- 
rosos honores y todos los soldados biejos que seguían la meliciá con es- 
traña agonía y devoción pedían este día en oyendo la Mantilla al dios de 
lo criado y al señor por quien bibimos y al sol y á Quetzalcoatl y a, Tezca- 
tlipoca y á Evítzílopochtly y á Qihuacoatl que eran los principales díossi - 
que adorauan (pie les diese bitoria contra sus enemigos y fuerzas para 
prender muchos catibos en la guerra. Hadase esta ceiimonia diez diasan- 
tes desta fiesta en los quales días este yodio tañía esta tlautilla en las qua- 
tro partes dichas para que todos hiciesen aquella ceiimonia de córner 
tierra y de pedir á los diosses las cosas que ¡querían y lo que desearían ba- 



101 

ciendo oración aleando los ojos al cielo sospirando y gimiendo como gen- 
te que se dolia de sus culpas y pecados aunque el dolerse, dellos como en 
realidad de verdad se doliau no era sino por temor de la pena corporal 
que les dauan y no por la eterna certificando no sauer que en la otra vida 
la huuiese tan estrecha y asi se ofrecían á la muerte tan sin pena ni te- 
mor y questo sea asi se manifiesta en pedir este dia que sus pecados no 
fuesen manifiestos lo qual hoy en dia les tura el temor de descubrir y ma- 
nifestar sus pecados aun en las confisiones no dándonos crédito en la ne- 
cesidad que hay tan estrecha y necesaria de la manifestación de sus pe- 
cados en la confesión temiendo que si allí lo manifiestan que le tiene que 
benir algún mal corporal o pena no acordándose mas de la eterna que si 
no la hubiera por lo qual hacen mal los ministros que en las confesiones 
se muestran ásperos y enojados con estos flacos yndios amenazándolos y 
amagándolos con las manos conociendo su flaqueca y sabiendo quan ne- 
cesaria sea la benignidad y mucha paciencia y muestras de amor en el ac- 
to de la confesión para (pie no se cometan los sacrilegios que se cometen 
a causa de mostrar seberidad con obras lo qual se lumia de castigar como 
caso de ynquisicion dando perpetua privación de aquel oficio al que tal 
hace. 

Llegado el mismo dia de la fiesta de Tezcatlypoca juntándose toda la 
gente de la ciudad en el patio para celebrar la soleuidad de toxcatl que 
quiere decir cosa seca donde para mas noticia es de saber que toda esta 
fiesta se enderecaua para pedir agua del cielo al modo que se dirigen nues- 
tras rogaciones y letanías las quales sienpre son por el mes de mayo y 
asi estos tenían esta fiesta por mayo como queda dicho enpecaua su ce- 
lebración a nuebe del dicho mes y acauase a dies y nuebe benida pues la 
mañana del mesmo dia solene sacauan los ministros del templo vnas muy 
aderecadas andas de mantas de colores dibersas de amarillo berde acul y 
colorado et. Tenían estas. andas tantos asideros quantos eran los ministros 
que las hauian de llebar los quales salían todos enbíxados de negro con 
unas cabelleras largas algunos dicen que eran posticas otros que natura- 
les dejadas crecer pa este efecto a manera de nacáreos, trancada la mitad 
desta cauellera con unas cintas blancas y con unas bestiduras todas a la 
mesma manera quel ydolo estaña bestido encima de aquellas andas po- 
nían el personaje del idolo que ellos llamavan la semejanea del dios Tez- 
catlipoca sobre la qual ay opinión «pie era el mesmo de palo questava en 
el altar otros que no sino un yndio que bibo le yba representando en aque- 
llas andas el qual puesto en ellas tomauanlo en los hombros y sacábanlo 
en publico al pie de las gradas luego sacauan los mojos recoxidos y mo- 
cas recosidas de aquel templo una soga torcida gruesa hecha de maiz tos- 



102 

tado y rodeaoaa todas las andas con ella Lechando al cuello al ydolo vua 
,s;u t.i dello y <'ii la cañera poniéndole una guirnalda do lo mesmo a la qual 
soga llamarían boxcatl denotando la esterilidad y sequedad del tiempo. Sa- 
lían aquellos únicos todos eubixados con mantas de red y con sartas de 
maiz tostado al cuello y con guirnaldas de lo mesmo. Las mocas salían to- 
das muy bien incluías de uuevos aderecos de naguas huipilli con sus sar- 
tales de maiz tostado á los cuellos y en las canecas tiaxas hechas de ba- 
ndas todas cubiertas de aquel maíz t r.iy an los bracos y las piernas emplu- 
madas de plumas coloradas y los carrillos lleuos de color sacauan muchas 
gargantillas diste maiz y poníanlas á los principales al cuello y en lasca- 
uecas \ en lugar de candelas poníanles vnas rossas en las manos lo qual 
oy en día lo ussan en algunas solenidades particularmente en la tiesta de 
la Ai-eiieion y en la del Espirito sancto que cae por mayo y en algunas 
que corresponden á sus antiguas fiestas beolo y cayo porque beo passar 
a todos por ello y tanbien tomo mi báculo de rossas como los demás y boy 
considerando la mucha ignorancia nuestra pues podía haber en ello nial. 
Después de puesto el ydolo en sus andas tendían por todo aquel lugar 
mucha cantidad de pencas de mague) en lugar de juncia y por todas las 
gradas por encima de estas peinas puestas sobre los bonbros aquellas an- 
das las licuaban con aquel ydolo encima en procesión por dentro del car- 
cuito del patio licuando delante de si dos sacerdotes con dos braceros o 
encensarios de barro encenzando al ydolo yendo y hiñiendo muy amana- 
do a encencalle donde cada vez que hechaua aquel eucieuso alcaua el bra- 
co en alto tanto quanto podía estendeiie haciendo aquella cerimonia al 
ydolo y al sol pidiéndoles subiessen sus ruegos y peticiones al cielo como 
subia aquel humo odorífero á lo alto. Toda la demás gente se estaua que- 
da en medio del patio boluieudose eu redondo hacía la parte donde yba 
el ydolo los (piales tenían en las manos unas sogas de nequen nuebas de 
abraca con un ñudo al cano y con aquellas se dcceplinaban dándose mu- 
chos golpes y recios en las espaldas a la inesnia manera que nosotros nos 
deceplinamos. Toda la cerca del patio y las almenas del estauau llenas de 
ramas 3 rossas tanbien aderecadas y compuestas de tanta frescura que 
era cosa de gran contento deber el adereeo feslibal que hauia. Acauada es- 
ta procesión tornaua á subir su ydolo a su lugar y asiento acabado de po- 
ner salían tanta cantidad de yndios con rossas aderezadas de dibersas ma- 
neras a su modo con diuersas hechuras y colores y henchían el altar y la 
picea j toilo el paticuelo dellas que no parecía sino adereeo de monumen- 
to. Estas rossas ponían por su mano los sacerdotes administrándoselas los 
mancevos do.sde afuera y quedauase asi abierto por aquel día sin echar 
el belo. 



103 

Hecho lo susodicho salian a ofrecer todos de lo que era usso y costum- 
bre ofrecer en semejantes solenidades conbiene a sauer mantas joyas pie- 
dras copal desto se ofrecía grandísima cantidad palos de tea manojos de 
macorcas codornices todo de boto y promessa que entre año hauian hecho de 
ofrecer aquel dia algo a aquella solenidad. En el ofrecer de las codornices 
auia una cerimonia muy natural a la que en la ley bieja se hacia y es que 
trayan codornices a ofrecer los pobres y entregauansela al sacerdote y el 
sacerdote tomauala y con la mano arraucauale la caueca y hechauala al 
pie del altar donde se escurría la ssangre de aquella codorniz y assi hacia 
a todas qnantas se ofrecían, la cual cerimonia aliaremos al propio en el 
primer capitulo del levitico. Otras ofrendas hauia de comidas cada vna co- 
mo les ayudaua la posibilidad todas las quales ofrendas eran de los minis- 
tros del templo y assi ellos las aleaban todas y las metían en los aposen- 
tos y dormitorios que alli tenían donde después de haver ofrecido se yba 
la gente a comer a sus lugares y cassas quedando la fiesta asi suspensa 
hasta después de hauer comido y esto era la gente del pueblo porque acá 
en el templo todas aquellas mocas que dixe adornadas y aderecadas de 
huipilli y naguas llenas de cadenas de maiz tostado y tiaras en las caue- 
cas y color en los rostros y enplumados los bracos y piernas y los mogos 
enbixados con sus mantas de red y gargantillas y guirnaldas de maiz tos- 
tado con sus plumas de garcotas y becotes posticos, se ocupavan en ser- 
vir al ydolo de todo lo necesario a su comida la qual comida guissauan 
otras nmgeres que hauian hecho boto de ocuparse aquel dia en hacer de 
comer al ydolo y serville en aquello en el templo y no fuera y asi se be- 
nian todas las que hauian hecho boto aquel dia en amaneciendo y ofre- 
cíanse á las dignidades y prepossitos del templo y decíanles comobenian 
a cumplir el boto que hauian hecho de hacer la comida á Texcatlypoea y 
asi la hacian con mucha diligencia y cuidado y con tanta diferencia de 
manjares y de géneros de pan que era estraña cossa. 

Hecha esta comida y llegada la hora de comer que era el medio dia sa- 
lian todas aquellas doncellas de que queda hecha mención todas en ren- 
glera con un cestillo de pan en la una mano y en la otra una escudilla de 
guissado de todas las diferencias posibles para el qual seruicio se hauian 
puesto en el circuito de la boca un cerco negro. Trayan delante de si es- 
tas mocas un biejo que servia de mastresala al ydolo, y como de guión 
destas doncellas benia bestido con una sobrepelliz que le daba a las pau- 
kirrillas blanca, con muchos rapaccjos por orla encima desta sobrepelliz 
traya un jubón sin mangas a manera de san benito de cuero colorado, por 
mangas traya unas como alas colgando otras largas: destas alas salían 
unas cintas anchas de las quales colgaua al medio de las espaldas una ca- 



10 i 

lauaoa mediana la qual por unos agngerillos que tenia estaña toda ynger- 
ta de rossas en esta oalauaea benian muchas pelotillas «le picieté y otras 
de Hane esta oalauaea llamauan yyeteoon. Este biejo yba delante guiando 
muy humilde y contrito muy baja la canora y en llegando al puesto que 
cía al pie «le las gradas humillauasse y haciéndose a un lado llegauan las 
mocas con su comida, la ylian poniendo por sus rengleras llegando una a 
una a poner lo (pie traya. En habiéndola puesto tornaua el biejo a guia- 
llas \ bolbiansc a sus recoximicutos acalladas ellas de entrar salían los 
mancebos y ministros de aquel templo y aloauan dealli aquella comida y 
metíanla a los apossentos donde estañan los que llamauan (calmeoa te- 
teuctin) (pie eran las dignidades de aquel tenplo y sacerdotes y ministros 
d,l los (piales hauian ayunado cinco días a rreo (pie no hauiau comido si- 
no una vez al (lia sola apartados de sus mugeres todos aipiellos cinco días 
que no salían del tenplo azotándose oon aquellas sogas (pie abajo queda 
dicho sacrificándose j martirizándose a! demonio, metida aquella comida 
que la deuian de estar esperando como la salvación comían asta no poder 
mas de aquella comida diuina (pie assi la llamaban de la cual comida a 
nenguno era licito comer sino a solos ellos y guardanan con tanto cuida- 
do y temor (pie nadie ossaua comer della aunque la biese alli puesta y es- 
tuviese muy muerto de hambre lo qual hallaras en el levitieo mandudo 
por Dios a Moysen j aplicado a Aron y a ssus hijos y a los sacerdotes del 
tenplo y serviciales del eonbiene a ssaver á solos los barones de aquella 
estirpe y generación. 

En acallando de comer tornaua la gente de la ciudad a recoxerse en el 
patio del templo a ber y celebrar el fin de la tiesta donde después de re- 
coxida sacauan un judio esolauo que hauia representado al ydolounaño 
bestido y aderecado j honrrado como el nicsmoydolo y haciéndoles todos 
reuerencia lo entregauan á los sacrificadores (pie salían al mesmo tienpo 
aderecados \ bestídos a la mesma manera (pie atrás queda dicho tomán- 
doles los quatro de pies y manos el papa le coitaua el pecho y le sacaua 
el coraron y lo alcana con la mano todo lo que podía estender el braco a 
lo alto y daba el baho al sol y después de un espacio de ave maria que lo 
tenia asi arrojábalo al ydolo y al muerto dauan en el por las gradas abajo. 
Muerto tezcatlipoca llegauansc a un lugar que le llamauan (yxtiuacan) 
consagrado para aquel efecto y salían aquellos mocos y mocas con el ade- 
rece dicho tañéndoles. Las dignidades del templo baylaban y cantonas 
puestos cu orden junto al atambor andando en rueda todos los señores 
aderecados y bestidos con las ynsignias que los mocos trayan y dello con 
tiaras en las canecas á la manera que las mocas las traían andando un 
adereco y rebuelto con aquella soga de mata tostado que dirimas (pie se 



105 

llamaua toxcatl a quien era la segunda fiesta y so-lenidad en este dia no 
morían mas deste yndio poique era ordenanca y cerimonia que solamente 
de quatro en quatro años muriesen otros con el a los quales llamauan 
(imalacualhuan) que quiere decir los presos de su comida y quando estos 
morían era el año de su jubileo y yndulgencia. 

A puestas del sol artos de tañer y cantar y de comer y beber ybanse 
aquellas mogas a sus retraimientos y tomauan unos platos de barro gran- 
des como fuentes y llenos de tzoales amassados con miel cubiertos con 
unas mantas pintadas con unas calabernas de muertes y guessos crugados 
y lleuaban colación al ydolo y subían basta el paticuelo questaua delante 
de la puerta del adoratorio y pouiaulo alli lleudo su mastresala delante y 
luego se bajauau y acauadas de bajar aquellos mancebos todos puestos 
en orden con sus cañas en las manos arremetían A las gradas y arrojauau 
sus baras á lo alto y después de arrojadas subían por las gradas del tem- 
plo arriba unos a porfía de otros pugnando de llegar los unos primero que 
los otros á los platos de colación y a las dignidades del templo tenían 
quenta con el primero que llegaua y cou el segundo y con el tercero y con 
el quarto. Del quinto ni de los demás no se bacia casso asta que llegauan 
todos y arreuatauan aquellos tamales de miel y licuábanlo como reliquias. 
A los quatro que dixe bauian llegado primero los tomauan en medio las 
dignidades y ancianos del templo y con mucha bonrra los metían a los apo- 
sentos y los bañauan y dauan mucbos aderecos y desde en adelante como 
a bonbres señalados los respetauan y bourrauau. Acabada la pressa cele- 
brada con mucho regocijo y algara ra todas aquellas mocas que bauian 
servido al ydolo y moc.os de que hemos heñido tratando les dauan liber- 
tad para que se fuessen y asi en orden unas lias Otras salían para yrse. 
Al (¡enipo quellas salían estauan todos los muchachos de los colegios y 
escuelas a la puerta del patio todos con pelotas de xuncia en las manos 
y al salir (pie salían las apedreauan y burluuan dellas como de gente que 
se yba del seruicio del ydolo con líuertad de bac;er de su persona a su bo- 
luntad y con esto se daua fin á la fiesta y solcnidad de Tezcaílypoea y de 
PoxcaUl que si bien liemos notado tantas cerimonias y mas a tenido como 
la Hvitzilopochtly de quien tratamos en el capitulo pasado y por que nos 
hemos detenido mucho en este capitulo passaremos a tratar en otro del 
edificio del tenplo en questaua y de la segunda manera con que le tenían 
y pintauau y de los sacerdotes que en el serbían y cerimonias que tenían. 



IH-ras.— Tom. Ií. 14 



CAPÍTULO LXXXII1. 1 



[•el edifioio (iu« el templo Jo Tezcatlipoca tenia y del ordeD qao entro las dignidades del hauii 

y oerimonias. 



Km la gran ciudad tic niexico y en la de Tetzcoco que eran las dos mas 
insignes de la tierra y donde liauia y tloresia toda la pulicia y buen orden 
y concierto assi en las cossasdegouierno como en el cumplimiento délos 
ritos y cerimonias de los diosses con todo el orden y concierto del inundo 
tenían á este ydolo Tezcatlipoca de dos maneras o en dos efigies pintado: 
la una manera de la suerte que en el capitulo passado queda dicho: la otra 
manera era como agora contare y beran la pintura desta oja donde esta 
señalada donde para mas claridad es de sauer que en mexico y en Tetz- 
coco (como digo) a quien las dema s Villas y ciudades seguían en costun- 
bres y ritos leies y ordenanzas tenían a este jalólo en un tenplo, ya no de 
la manera (pie atrás contamos en pie y bestido lleno de mili ensignias si- 
no sentado en un asentadero de palo a su modo bestido de una manta co- 
lorada toda labrada de calaberas de muertos y guessos cruzados y en la 
mano izquierda una rodela blanca con cinco copos de algodón puestos en 
cruz en ella (pie son los bestidos del cielo y cu la mano derecha una bara 
arrojadica amenazando con ella el braco muy estendido que parecía que- 
rella arrojar la (pial bara estaua pin ista cu un amiento. Dentro la rodela 
salían quatro dechas estaua con un semblante y denuedo ayrado el cuerpo 
todo enbixado de negro y la caneca toda enplumada con plumas de co- 
dornices teníanlo por dios que ynbiaba las secas y lumbres y esterelidad 

de tiempos y pestilencias y assi cu esta segunda efigie le pintauan regu- 
rosso y aviado de donde sucedía (pie todas las mugeres que tenían niños 
enfermos luego acudían a este tenplo ofreciendo estos niños a este «líos. 

1 Trat. 2?, Lam. 5? 



107 

Trayanlos ante los sacerdotes los quales tomaban los niños y poníanlos el 
traje y ynsignias del ydolo que era enbijallos con el betún del dios y en- 
plumalles la caueca con plumas de codornices o de gallinas conforme a lo 
que ussa la debocjon de los xpistianos de onecer los niños á los santos de 
las ordenes ecbandoles el habito de santo Domingo o de san Francisco o de 
san Agustín de lo qual queda auisado el celosso de la bonrra de dios que 
todas las beces que biere a los niños destos yudios enpluinadas las caue- 
cas sepa questan ofrecidos a este ydolo y cuuple el boto que su madre Id- 
eo de traello enbijado y enplumado y podra mandallo quitar y castigar y 
merecerá en ello el cielo qualquier sierbo de dios el betún con que enbi- 
jauan y oy en día los he bisto enbixados algunos niños era el mismo con 
que enbixauan á este ydolo y con que los sacerdotes y ministros deste 
tenplo se enbixauan quaudo yban á los moutes a ofrecer sacrificios con lo 
qual yban muy seguros siu ningún temor especialmente que las mas be- 
ces yban de noche. 

Este tenplo en mexico estaba edificado en el mesmo lugar questa edi- 
ficada la cassa arzobispal donde si bien ha notado el que en ellas ha en- 
trado bera ser toda edificada sobre terrapleno sin tener apossentos bajos 
sino todo rnacjso el primer suelo. Alli estaua este ydolo en su tenplo no 
menos galano y torreado y almenado quel de Hvitzilopochtly edificado 
con tanta curiosidad de efigies y tallas y rebocados que aplacia qualquie- 
ra bista tenia dentro de su patio y cerca muchos aposentos vnas de las 
dignidades de aquel tenplo que hauia particulares pues eran como ygle- 
sias catedrales especialmente los tenplos de los diossesmaspreminentes poi- 
que otros hauia que no erau sino como parroquias como de cada uno yre- 
mos declarando avia tanbien apossentos de mancebos recoxidos que servían 
ya en el culto y cerimonias a los biejos prebendados guardando su recoxi- 
miento y pobreca y obediencia y exercitandose ya en la mesma penitencia 
que los bauciauos. Hauia tanbien aposentos de mocas recosidas y reli- 
giosas de las quales tratamos en el capitulo passado y de su traxe y exer- 
cicio y de lo que servían al ydolo en su fiesta y el modo con (pie se ade- 
rezaban para ella como lo beras pintado en la presente hoja. 1 

Antes que pasemos á tratar de los demás ydolos en particular quiero 
tratar de los sacerdotes deste templo y de sus cerimonias y traxe su ma- 
nera su forma y havito y de todos los demás servidores del donde por ha- 
uer cossas que notar qtiisse hacer particular capitulo de su relación con 
la mucha y áspera penitencia «pie hacían, el rigor con (pie se tratauan y 
el tesson con que perseveraban en aquellos [tesados y sangrientos exerci- 

1 Trat 2?, Uní. r,? B. 



1»I.N 

eios. Iíhs sacerdotes y dignidades deste templo no eran gente diputada 
para el servicio del como lo eran los que senüan a 1 1 vitzilopochtli que ha- 
uian de ser ciertos varrios particulares. En este temido no eran dessa ma- 
licia sino una jeiite oiiccida desde BU niñez al templo que sus padres y 
madres como agora las enbian á las yglesias para que sirvan en e] altor 

como mocos de coro que enseñándose allí ¡i cantar y recar y a estudiar 
se aficionan a ser ecleeiastieos y los ordenan y bienen a subir en las pre- 
bendas y dignidades como han subido muchos virtuosos hijos de beeiuos 
ipic [os conocí yo con ojias coloradas subiendo de cirial y cetro, desta mes- 
illa manera ponían los padres en los templos en el tiempo de su infidelidad 
ofreciéndolos a los dioses para (pie fuesen guardados y anparados dcllos 
y esto hacían cuando los bian enfermos o en algún peligro por ser la gen- 
te que mas ama a sus hijos (pie ay nación en el mundo. Asi los ofrecían 
a los diosea para que allí se criasen y deprendiesen a servir OD el teni|ilo 
y buenas costumbres y juntamente las cerinionias y culto de los dioses. 

1 >■ los niños auia cassa particular como escuela ó pupilage donde bauia 
gran numero de muchachos los (piales tenían ayos \ maestros que les en- 
señauan y j ndust liaban en buenos y loables exercicios y costumbres a ser 
bien criados a tener reverencia a los mayores a servir a obedecer dándo- 
les documentos como hauian de servir a los señores para cauer entre ellos 
y sauelles ser agradables, alli los cnseñauan a cantar a dancar y a otras 
millsotilecas. Tambienlosyndustriaban (sie)exercieiosdeguerraatiraruna 
flecha apunteria a tirar una fisga o baras tostadas con amicntos a man- 
dar bien una rodela y espada hacieu lolos dormir mal y comer peor para 
que desde niños supiesen de trauajos y uo se criasen con regalo. En esta 
casa bauia muchos de todo genero de perssonas asi hijos de principales 
como di' gente baja y aunque todos estaban de una puerta adentro los hi- 
jos de los reyes y de los grandes sienpre estauac mas respetados y mira- 
dos trayendoles las comidas de sus cassas en particular especialmente á 
los hijos de Monte/auna y de otros balerosos principales y señores que te- 
nían alli sus hijos encomendados a los biejos que mirasen por ellos. Pre- 
dicananles j amonestauanles el bibir castamente lyunar el comer y 
beber teiipladamente y con reposso y mesura, y no apresuradamente pro- 
bándolos cou algunos trauajos y pessados exercicios para conocer en ellos 
lo que aproueehauan en la birlad. A esta cassa llamaban telpochcalli que 
quiere decir cassa de mancebos o de muchachos donde después de ya cria- 
dos y cnceñados en los exercicios dichos consideraban enelloslaynclina- 
cion que tenían y a lo que. mas se aplicauan y j oclinauan. Se le bian con 
ánimos y brío de ir a la guerra en teniendo edad luego en ofreciéndose co- 
yuntura en achaque de que llenase la comida y bastimento a los soldados 



109 

lo enbiauan para que alia biese lo que passaba y el trauajo que se pade- 
cía para que perdiese el miedo y muchas beces les bechauan unas cargas 
pesadas para que mostrando animo en aquello con mas facilidad los ad- 
mitiesen a la compañía de los soldados y asi acontecía muchas beces yr 
con carga al campo y boluer por capitán y con insignias de balerosso y 
otros quererse señalar tanto que quedauan presos o muertos en el campo 
por que muchas veces antes se dejauan hacer pedaeos que dexarse pren- 
der y por la mayor parte los que a esto se inclinarían eran los hijos de 
balerosos honbres de señores y caualleros gente principal lo qnal es gene- 
ral en todas las naciones del mundo los tales bien nacidos yr a señalarse 
sus personas en defensa de su ley y por su rey y por la patria y para ylus- 
trar sus personas y línages. 

Otros se aplicaban y ynclinauan a religión y recogimiento a los quales 
en conociéndoles la ynclinacion y desto luego los apartauan y trayan a 
los apossentos del mesmo tenplo y dormitorios poniéndoles las ynsignias 
de ecleciasticos como se ussa en nuestra yglesia sagrada que en ynclinan- 
dose los mocos a ser eclesiásticos luego les ponen un manteo y un bonete 
que son ynsignias y havito eclesiástico ordenándolos luego de corona y 
grados. Asi a estos naturales los sacauan destos colegios y escuelas donde 
deprendían las cerimonias y culto de los ydolos y los passauan a otras 
cassas y apossentos de mas auctoridad a la cual cassa llamauau tlamacazea- 
lli este nombre dicho se compone de tlamacaz que quiere decir honbre per- 
fecto y de cal 1 i que quiere decir cassa y asi la llamauan cassa de mance- 
bos ya en la perfecta edad de su juventud. Y asi tenían estos yndios 
quatro bocablos para diferenciar sus edades el primero era piltzintli ques 
como nosotros decimos puericia: el segundo. era tlamacazqui que quiere 
tanto decir como juventud: el tercero era tlapaliuhqui que quiere decir ya 
la edad madura y perfecta, y huehuetqui que quiere decir bejez la qnal 
bejez era en mucho tenida y reverenciada entre estas naciones y lo es hoy 
dia entre los señores haciendo mucho casso dellos y de su parecer y con- 
sejo sin el qual no se hace nada. Trayan pues estos mancebos a esta ca- 
sa de mas autoridad en la qnal cassa y apossentos allana otros maestros 
y perlados que los guardauan y cnponian y enseñauan en lo (pie les fal- 
taba de deprender los quales desdel dia que entrañan en este segundo lu- 
gar lo primero que hacian era dexar crecer el cauello como (nazareos) lo 
segundo enbixarse de pies a caueca con un betún negro cauchos y todo 
que de la mucha tizne que en ellos se ponían mojada benian a criar unas 
plantas en ellos y a ponérseles como unas trencas que no parecían sino 
clines de cauallo enchrisnexadas los quales con el largo tiempo les benian 
a dar a las corbas y era tanto el peso qua traían en la caneca que hacían 



110 

grandísima penitencia con el. Bate oaueQo no lo ceroenanan ni oortauan 

hasta que morían o asta qne ya muy biejos los jubilaban y ponían anear- 

gos de regimiento ó otros oficios homrosos en la república que ellos Ua- 
mauan tlacuvotl quea como nosotros debimos los grandes en la corte de 
su magostad. Trayan estos la oanelleras trancadas otros con unas tranca» 
deras dr algodón Illanco tanto no mas de cuanto toman seis dedos. A es- 
tas cauelleras asi tiznadas y entraiiradas llamauan papa oy en dia be bia- 
to niños crecido el oanello y tiznado con este betún que se lo ponen las 
madres a ymitaoion (juica de aquellos sus antepagados y traen de la tizno 
tan enmarañado el oanello (y tiznado con este betún) que ai no es cortan- 
dolo no hay remedio de desenmarañarlo. El ordinario tizne era de humo 
de tea la (pial tea y humo fue muy tenido y reuereiiciado antiguamente 
y cía particular ofrenda de los diosses con esta tizne estauan siempre en- 
bixados de los pies á la caneca que no parecían sino negros muy atacados 
y este enbixado con solo tizne de, ocote era el cotidiano porque quaudo 
hauian de ir a sacrificar especialmente a encender enclencos a las espesu- 
ras y cunbres de los montes altos y a las cuchas escuras y temerosas don- 
de tenían sus ydolos y hacían sus particulares cerimonias para perder to- 
do temo!' y cobrar gran animo se enbixaban con otro betún diferente al 
qual llamauan teotlaqnally (pie quiere decir comida de Dios y esta comi- 
da de dios era conforme al dios que la comía la qual era toda hecha de 
savandijas poncoñogas conbiene a saber de arañas alacranes ciento pies 
salamanquesas biboras et. las (piales recogían los muchachos dcstos cole- 
d is y las tenían recoxidas muchas en cantidad para (piando los sacerdo- 
tes las pedían como los pages de palacio se proveen de mondadientes pa- 
ra la messa de los señores. Asi estos mochadlos el tiempo que les bagaba 
andauan a cae:' destas savandixas mortíferas y si acasso yendo a otra 
cualquiera cossa topaua alguna asi ponía el cuidado en cacada como si 
en ello la bída de donde a heñido a no temer estos yndíos a tratar 
estas savandijas con la mano como sí no fueran peligl'OSSas y asquerosas. 
Tara hacer esta comida de dios con que se enbixauan en los tienpos di- 
chos tomauan los sacerdotes y ministros de los tenplos y en particular 
deste que bamos tratando todas aquellas savandixas dichas y quemavan- 
las en el bracero de dios questaua en el tenplo y después de quemadas 
echauan aquella ceniza en vnos morteros yjuntamente mucho picietl quea 
\na yerba (pie los yndios ussau para amortiguar las carnes y no sentir el 
travajo ques a la mesma manera que beleño de españa el qual rebuelto 
con cal pierde la tuerca (pie tiene de matar aunque no la de almadiar y 
desbanecer y ser nocibo al estomago. Desta yerna echauan en aquellos 

morteros y algunos alacranes y arañas bibas y ciento pies y alli lo maxa- 



111 

uau y hacían un ynguento endemoniado idiondo y mortífero. Después de 
majado echábanle una semilla molida que llamauan ololiuhqui que se po- 
neu los yndios y la beben para solo ber bisiones el qnal tiene efecto de 
enborrachar y gussanos negros peludos que solo el pelo tiene pongoña y 
lastima á los que toca. Todo esto amassauan junto con tizne y echavan- 
lo en unas olletas y xicaras y poníanla delante deste dios como comida 
divina los quales enbixados con ella era imposible dexar de boluerse bru- 
xos o demonios y ber y hablar al demonio pues debía de ser este ynguen- 
to hecho para el effecto como aquel con que se untan las brujas guarde 
ntro. Señor esta mi obra de dar auisso a alguna matrona honrrada que lo 
quiera experimentar como asno de oro que pensando volverse pajarito er- 
ro el botecillo y tornóse asno como lo queuta la fábula que desto trata. 
Enbixados estos sacerdotes con esta massa perdían todo temor matauan 
los honbres en los sacrificios con grandissima ossadia yban de noche y so- 
los asi enbixados a los montes a las cuebas escuras a las quebradas son- 
brias y temerossas todos sin temor de que nada les enpeeiese ni ossase 
haceües mal, lleuando como por anparo la comida divina con que yban 
untados menospreciando las fieras teniendo por muy aberiguado que los 
leones tigres y otras fieras alimañas nominas que en los montes se crian 
huyrian dcllos por virtud de aquel betún de dios (y por mejor decir) del 
diablo y aunque no huyesseu del betún huyrian de ber un retrato del de- 
monio en (pie yban trasformados. 

También servia esta medicina o betún pa curar los eufermos y los ni- 
ños para lo (pial le llamauan medicina divina y asi acudian de todas par- 
tes a las dignidades deste teuplo como a saludadores para (pie les aplica- 
sen la medicina divina y asi los enbixauan con ella la parte enferma y 
donde sentían dolor y sentían notable alibio la caussa es a lo que a mi me 
parece y como lo he persuadido a muchos destos naturales que con est ra- 
ña fe y confianza lo han ussado eu sus enfermedades que como el picietl 
y el ololinhqui tienen estraña virtud de desbanecer y almadiar que apli- 
cado por bia de euplasto amortigua las carnes y esto solo por si quanto 
mas rebuelto con tanto genero de poneoña es aberiguado que puesto so- 
bre qualquier dolor amortiguaría y daría descauso y assi curando esto? 
Sacerdotes con este betún o yngueuto y untándoles el cuerpo con el amor- 
tiguados con la fuerca del picietl y ololinhqui parecíales effecto de iupro- 
visso y cossa celestial y asi acudian a estos sacerdotes como a honbres 
santos los quales trayan engañados y enbanecidos a los ignorantes per- 
suadiéndoles (pianto querian de agüeros y supesticiones como hoy en dia 
creo se lo persuaden haciéndoles acudir todavía hacer sus medicinas y ce- 
rimonías satánicas y persuadir en ello con tanta facilidad que no sera me- 



112 

ncstcr dalles tormento ni MBfjnlloa con la rueda de navajas en que pus- 
sin.iii a sania catalina ni 000 las panillas de san loreneo porque bastara 
(Kcillcs los btejoa que si quieren ni) morir O que no se muera su hijo que 
baga lo qoe los antiguos idolatras liaeian y luego sin mas dilación ;v true- 
que de (pie no muera su hijo o su marido acudirán a los riltos antiguos 
y suspestieiones eonio es a las ofrendas del copal y del ollin y de los eua- 
lea ] tintillas a la supesticion de la tizne y de las plumas y del tresquilar 
de las cañeras de atalles papelillos de ceniza a los pescuecos el pasalles 
el eu.;eiis.nio de los diosses por encima de la caliera lleno de brasa y co- 
pal el atalles hilos de colores a la garganta y guece< t uelos de culebras con- 
tecuelas i-anillos que se bañen a tal y tal hora que belén de noche a un 
fogón de fuego J que no coman otro pan sino lo (pie a sido ofrecido á los 
diosses y luego acuden a los sopladores de los baños y a los chupadores 
y a los renegadores lo qual oy en dia se ha aliado en algunos tan bibo y 
tan de ordinario sin nosotros enteudello ni sauello como agora sesenta 
años en su infidelidad y lo que peor es (pie como eran tan ynclínados a 
aúnelos ((pie cierto le cían por estrenuo) luego acudían los sortilegios que 
con oaaizes o con medillos de vilo echauaii suertes y a los que adibinaban 
mirando en los lebrillos de agua a los (piales baya dios apocando DOGO a 
puco ya no creo ha ipiedado nenguno si alguno hauia. 

Después de dicho lo (pie hemos tratado de eslos ministros es menester 
declarar del culto y servicio que hacían al ydolo cada, dia y de su áspera 
penitencia donde sera necesario ber su modo y pintura para que enten- 
damos bista su figura con mas facilidad lo (pie de ellos escribiremos los 
quales eran a la manera (pie aqui bes. 1 

Vista su figura es de sauer qual exarcioio destoserá en$ensar al ydolo 
quatro heces entre dia y noche con aquel eiiernsario ipie en la mano Di- 
mos que tenia y era a las oras que diré: la primera en amaneciendo y la 
otra a medio dia, y la otra a la oración y la quaita a media noche, a la 
niesiiia ora (pie nosotros nos leuantamos a decir maytines. A esta mes- 
m¡i ora se leuaiitauan todas las dignidades y premunías de aquel femplo 
y en lugar de campanas toniauan los (pie llamamos tlainacazque vnos ca- 
racoles grandes, J Otros unas tlaut illas y tañían gran rato un sonido triste 
y endemoniado. Después de bauer tañido salia el semanero de aquella se- 
mana bestido con una ropa larga hasta las coihas como almatica y con su 
brasero o ensencario en la mano lleno de brassa del fogón de dios y en la 
otra mano una bolsa llena de ciicienso. Kchaua de aquel ein ienso en el 
ensencario y entraña al ydolo y encenaanaálamesma manera (pie agora 

1 Liim. G? Tnit. 2? 



113 

euciencan los sacerdotes el divino altar alijando la mano asia arriba y tor- 
nándola abajo. Dejaua luego el encensario al qual llainauan (tleniaitl) y 
tomaua luego una manta y sacudía el altar y las mantas questauan por 
ornato de la pieca estando ya la pieca l)ien llena de vrao de aquel encienso 
salíase a su recoximiento lo mesmo hacían en amaneciendo con el mesrno 
sonido de caracoles y a medio día y a la oración todos los dias sin faltar 
un dia tan solo. Acauada la cerimouia que a media noche se hacia luego 
se ybau a un lugar de una ancha pieca donde hauia muchos assentaderos 
de palo y de juncia y allí se sentauan y tomauau cada uno su puya de ma- 
guey y puncauanse las pantorrillas junto á la espinilla y esprimiau la san- 
gre y uutauanse las sienes con ella. Después de untadas las sienes la de- 
mas sangre untauan con ella todas las puyas con que se punca uan y sacrifi- 
cauan y poníanlas entre las almenas de la cerca del patio hincadas en unas 
pelotas de paja grandes que alli hauia de ordinario para aquel efecto muy 
enrramadas y dexauanlas alli para que aliándolas bieseu todos la peniten- 
cia y martirio que en si mesmos hacían como hombres que hacían peni- 
tencia por el pueblo. Destas puias auia en apossentos gran numero dellas 
en este templo acaussa de que las ybau quitando cada dia y guardando y 
poniendo otras de nuebo por que no hauia de seuir ninguna puia dos be- 
ces. Destas puias quemaron los padres de san francisco gran numero de 
ellas en su llegada y los españoles aliáronlas tan guardadas y con tanta 
beneraciou que era cossa de marauilla teniéndolas en memoria de la mu- 
cha sangre que derramaban en acabando el sacrificio salían todos a aque- 
lla mesma ora del templo ybanse a una lagunilla que tenían hacia la be- 
racruz que tenia por nombre (acapan) que quiere decir agua sangrienta y 
alli se lañaban de aquella sangre que se hauian puesto en las sienes y bi- 
nándose como hombres yuruundos de las culpas que aquel dia hauian co- 
metido. Después de lanados boluiause al templo y luego se tornauan a 
enbixar con aquella tizne. Luego los mayorales mandaban á los sentido- 
res del templo que barriesen el patio las gradas qne lo enrrainasen todo 
que fuesen por leña porque era cerinionia qne ninguna leña se quemase 
sino solo aquella (indios trayan y no la podían traer otros por ser para el 
brasero diuino que ellos llamauan, en el qual brasero eteraakuente no ha- 
bía de faltar lumbre ni se hauia de apagar jamas con el mesmo cuidado que 
agora ponemos de que la lanpara este siempre encendida ante el santísimo 
sacramento estos y no otros hauian de enrramar y aderegar loa tenplos el 
qual oficio ha quedado hasta el dia de ov a los mancebos los quales enrra- 
man las iglesias y las aderecan dé ramos rosas y juncia para lo qual tienen 
sus capitanes y mandonoillos que entre ellos llaman (telpochtlatoqtté) y 
permítese hiendo (pie en ello no se alia supertigion sino antigua costumbre. 
Duran.— Tom. n. 15 



114 

También hacían estos Baoerdotes otraB grandes penitencias como era 
ayunar diez y cinco días, siete días anco antes de algunas tiestas princi- 
pales a manera de qiiatro tenporas: guardauan continencia y ninelios de 
ellos por no benir a caer en alguna flaqneca se endian por medio tos mien- 
bros biriles y se hacían mili cosas para boluerse impotentes por no ofen- 
der a sus dioses. No bebian bino: dormían muy poco por que los mas de 
sus exercicios eran de noebe como era aticar la lunbre yr a los cerros a 
ofrecer sacrificios por los que se les cncomeiidaiun y era tan ordinario el 
ocurrir a ellos (pie fuesen a ofrecer sacrificios por ellos a los montes lle- 
nando ofrendas de encienco y comida y bino y ollin y caxetillos y cscodi- 
llexas y cestillos como lo es agora el traer la limosna para que les digan 
una misa o como lo era en la ley bieja ofrecer becerros corderos cabrones 
et. a los sacerdotes por los pecados. En fin ellos se martirizaban brauisi- 
mamente y con sus grandes penitencias estañan becbos mártires del de- 
monio a trueque de que los tubiesen en opinión de santos y de ayunado- 
res y penitenoieros y el que mas penitencia podía hacer mas hacia para 
ser tenido en mas opinión y así los Hamauan (tlamaceubque) y moeauh- 
que que quiere decir iienitentes y abstinentes de lo qual recibían gran 
contento y bauagloria. 

Tanbien tenian oficio de yr a enterrar los muertos \ haeellos osequias 
y a unos enterrauan en sus sementeras y a otros en los patíos desús mes- 
mas casas a otros Ileuauan a los saorificadores de los montes a otros que- 
maban y les enterrauan las cenicas en los cues y a ninguno enterrauan 
que no lo bistiesen toda guanta ropa de mantas y bragueros tenia y jo- 
yas piedras en fin todo (pie no dexauan cossa y si le quemauan en la olla 
en donde ecbauan las cenicas allí eebauan las joyas y las piedras por ri- 
cas que fuesen. A estos cantauan cantares funerales como responsos y 
los lamentauan y hacian grande- cerimonias en estos mortuorios comían 
y bebian y si era persona de calidad dauau mantas a todos los «pie hauian 
acudido al entierro. A estos tenían (piado días tendidos en un aposento 
hasta que acudiesen de tod las partes donde era conocido los (piales 
trayan presentes al muerto y sí era rey e señor de algún pueblo el muerto, 
le Ofrecían esclavo- para que los matasen con el para que le fuesen alia a 
seiiiir. Matauan a! sacerdote o capellán (pie tenía por que todos lo- se- 
ñores tenian un capellán que dentro de cassa le administraua las cerimo- 
nias matauanle para que fuese á administralle alia las cerimonias. Mata- 
uan al mastresala que le hauia seruido y al eopero a los corcobados y 
COTCObadas y enanos que les bauian servido lo qual luía grandeza entre 
los señores servirse de coroouados y las señoras de coroouadas. Matauan 
las molenderas para que fuesen alia a molelle y hacelles pan a el otro 



115 

inundo y poique no tuuiese pobrera alia eutcrrauau con el mucha riqueza 
de oro plata joyas piedras ricas mantas orejeras becotes brazaletes plu- 
mas: y si lo quemauan juntamente quemauau toda aquella gente que ha- 
uian muerto para su servicio y reboluian toda aquella cenica y ecbauanla 
asi rebuelta y enterrábanla con gran solenidad. Turauan las osequias diez 
dias de lamentables y llorossos cantos los quales be trabajado sauer que 
contenían con todas mis fuerzas y no be podido sacar que cantares fue- 
sen ni ba auido yndio que me los quiera declarar respondiéndome que no 
se acuerdan ya plega á nro. dios sea berdad y que estén raydos de su me- 
moria pero temo que no lo están en algunos porque como ellos tenian sus 
fiestas de difuntos uua de difuntos menores y otra de mayores creo (y sin 
creo) podremos afirmar que mezclaran algo dello con nuestra fiesta de di- 
funtos como mezclan con las demás cantando sus funerales responssos 
llorando sus señores y diosses antiguos y porque no lo entendamos dicen 
que no se acuerdan ya dellos. Estos sacerdotes sacavan a todos los que 
lo pedian con particulares cerimonias y tantas que fuera menester bacer 
particular capitulo dellas pero bastara decir aqui algunas para dar el auis- 
so que pretendo y por que no muchos dias antes que esto se escribiese 
baile que después de bauer yo casado unos mocos y mocas con toda la 
solenidad y cerimonias quel sacramento demanda acauados de salir de 
la yglesia los lleuaron a cassa de los biejos y biejas y los tornaron á cas- 
sar con las cerimonias y ritos antiguos los quales son. 

Primeramente el sacerdote toma por la mano á los nouios y les pregun- 
ta si se quieren casar y sauida la bol untad de anbos tomauan la manta 
del y la manta ó camissa della y atauaulos haciendo vn ñudo y asi atados 
llenábanlos a la cassa della donde tenian un fogón de fuego encendido y 
a ella habíanle dar siete bueltas a rededor de aquel fogón. Dadas las sie- 
te bueltas seutauanlos juutos con una estera nueba junto al mesmo fogón 
y dexauanlos alli donde consumían el matrimonio. Ponían la estera nue- 
ba y que nunca se huuiese estreuado por cerimonia del nuebo heceso á la 
nueba muger y donde se manifestasen las muestras de la birginidad della 
la qual entre los principales y señores era muy mirado y celevrado y si 
parecía no estar birgen para que se conociese su mal recado asi della co- 
mo de los padres horadauan todos los ccstillos por auajo con los (pie da- 
llan de la comida en el banquete y horadauan los platos y las escudillas 
y asi conocían todos los conuidados bauer ydo uouia al tálamo lo qual seu- 
tiau mucho los padres y lo llorauan. Empero si estaua como hauia de es- 
tar auia ofrendas ¡i los diosses y gran banquete vno en cassa della y otro 
en cassa del. Quando la llenaban a su cassa y ponían por memoria lo quel 
tenia todo asi de joyas como de probision de cassa tierras y cassas y en 



116 

otra memoria lo quella traya las quales memorias guardauan los padres 
de loa despossados y Beñorcilloa de loe barrios porque si por bentora se 
biniessen a desoassar como era naso j oostunbra entro ellos en no Helán- 
dose bien pedir diboroio hacían partición de los bienes conforme ¡i lo que 
cada uno truxo poniendo a eada vno en libertad dando a el los bijos y & 
ellas las bijas 0013 todo el recaudo mugen! de BU eassa dándolas lieeiicia 
para poderse caasar con otro y el con otra mandándole estreohamente que 
no tornase ;i juntarse con aquella muger mas so pena de la vida y asi se 
guardaua con mucho rigor. Tanbíen tenían estos sacerdotes otra cerimo- 
nia que haoiao a los niños queran recaen nacidos que era sacrificalles las 
orejas y el miembro genital a manera de CÍrcunolcion especialmente a los 
hijos de los Señores y reyes a los quales en naciendo si era barón lo laba- 
ban loa mesmoa sacerdotes y lanado poníanle en la mano derecha una es- 
pada pequeña y en la otra una rodelilla chiquita. Esta oerimonia bacian 
al niño quatro días aireo ofrecían loa padrea por el grandes oblaciones y 

si era bija después de lanada quatro heces poníanle en la mano un ade- 
rezo pequeño de ylar y texer con los dechados de labores a otros niños po- 
nían á los cuellos caroagea de fleohas y arcos en las manos. A tos demás 
niños de la gente bulgar les ponían las ynsignias de lo que por el signo en 
que nacían couooian si su signo le ynolinaba & pintor poníanle un pincel 
en la mano si á carpintero dauanle una acucia y asi de los demás et. 

X.; que hemos Kisto de todos los exercicios y ceriinonias de los sacer- 
dotes antiguos y hemos leydo de modo de sus supestioiones querría (pie. 
se conociese y entendiese la yntincion con que lo be relatado la (pial no 
solo es de contar ystorias y antiguallas sino tanliien anisar con spistiano 
zelo a los sacerdotes de dios que con estraño cuidado exerciten el minis- 
terio en que dio- los puso para el (pial los escoxio con dichosa suerte y es- 
cudriñen y saquen de raiz las maleéis que de cizaña puede bauer entre 
el trigo y las a ira nquen para que no crezcan junto con la diuina ley y doc- 
trina de dios y no permitan con su fl.ox.edad y descuido con mis olgurasy 
pasatienpos passar a los yndios con estas cossaa mínimas como es disimu- 
lar tresquilar las canecas ;i los niño, y emplumi m pluma - de anea 
silbestres ni ponches el ole en las canecas o en la frente ni entíznanos, ni 

enbixallos con el betún de los díosses de donde bieiien á criar unas tren- 
cas largas que parecen demonio> ni permitan una nueba supesticion (pie 
entre ellos se ha ynbentado de hacer coronas ;1 los niños para lo qual se 

han lebantado nuebos médicos y maestros de hacer coronas y no solamen-i 
ie a loa niños pero a los grandes y porque sé digo berdad quiero contarla 
que en cierto pueblo me aoonti que llamándome a confesar un en- 

fermo fuy y halle una bieja (pie tenía ochenta años con un gran paño de 



117 

caueea, yo como la bí y la experiencia me ha abierto los ojos lo primero 
que hice fue quitalle el rebozo y asi como se lo quite bi que le auian he- 
cho una corona de frayle tan cana y benerable que si la enfermedad no lo 
estorbara merecia ser solenieuda con una mitra a la puerta de la yglesia 
y auisandolo yo a algunos religiossos que las mande quitar responden que 
no lo hacen sino por la deuocion de los religiosos. He me hecho merca á 
creer de los tales decillo con santa sinplicidad y no puedo persuadirme 
sino que es grandísima ygnorancia y no entender el frasis de los yndios 
pues no les mueue otra devoción sino sus ritos antiguos o sus supesticjo- 
nes y sino pregúntenle a aquella bieja asta donde llega na la deuocmn que 
tenia á los religiossos frayles y clérigos quando se consintió hacer la coro- 
na y la evidencia esta muy clara en ber que ha cundido por toda la tierra 
como les han dexado pasar con ello que en los montes y en las quebradas 
y en los pobleciielos muy escondidos están los mochadlos todos con co- 
ronas y tienen tanta deuocion a los religiossos que en biendolos huyen de 
líos que no sauen donde se meter con haver cinquenta y cinco años y nías 
que los tratan huyendo como el primer dia. 

Y porque demos fiu a este capitulo quiero dar la resolución del con con- 
tar lo que hacían estos sacerdotes, en acamando de sacrificar á la seme- 
janza deste ydolo Tezcatlipoca, y es de sauer que como contamos en el 
capitulo passado el dia de este ydolo sacríficauan vn esclauo y acauado 
de sacrificar luego aquel mesmo dia ofrecían otro esclauo el que dello ha- 
lda hecho boto o promessa y daualo a los sacerdotes para que sienpre la 
semejanca del ydolo no faltasse que era una cerimonia derenobar eJ ydo- 
lo vivo como renovar el sacramento en las yglesias al «nial yndio bestial) 
después de hauelle muy bien bañado y lauado todas las ropas del ydolo 
y ynsignias a la mesma manera que atrás queda pintado poníanle el mes- 
mo uonbre del ydolo conbiene a ssaver Tezcatlipoca y andana todo el año 
tan hourrado y rcuerenciado como el mesmo ydolo. Traya sienpre consi- 
go doze honbres de guarda porque no se vyese dejándole andar libremen- 
te por donde quería pero sienpre la guarda ba con aniso y el ojo con el 
porque si se huya, el principal culpado de la guardia entraua en su lugar 
a representar a dios para después morir. Tenia este yndio el mas lionrra- 
do apossento en el tenplo donde comia y bebia y donde todos los señores 
y principales le beniana reuereneiary servir trayendole de comer por el 
mesmo orden (pie a los grandes y cuando salía por la ciudad yba muy 
aconpañado de señores y principales el qual licuaba una llauiilla en la ma- 
no y toeauala de quando en (piando para (pie supiessen (pie passaua y lue- 
go salían las ínugeres con sus niños en los brazos y se los ponían delante 
y le saludauan como a dios lo mesmo las mas gentes. De noche le metían 



118 

en ana jaula de palo de recias bigotaa por que no so fuese. Benido y lle- 
gado el «lia de la fiesta le sacrifieauan como queda dicho y de quatro en 
quatro años otros muchos con el a la ora de medio día. Turaua la soleui- 
dad deste ydolo beinte dias los quales eran como otauas y asi se concluya 
la fiesta deste ydolo y demonio juntamente con el capitulo el qual nos lia 
(breado con sus ynumerables oerimonias a ser muy largo. 



CAPÍTULO LXXXIV. 1 



Del ydolo llamado Qaetzalcoatl, dios de los chololteca dellos muj reuerenoiado y temido fuá 
padre de los toltooa, y de l"s españoles porque annnoio su nonida. 



En todas las ciudades villas y lugares desta aueua españa en su ynfi- 
delidad tenían los yndios un dios particular y aunque los tenían todos y 

los adoraban y reverenciaban y celebraban sus tiestas tenían empero uno 
en particular señalado a quien como abogado del pueblo con mayores ce- 
rimonias y sacrificios bonrraban como hacen agora que aunque solenican 
las tiestas de los santos todos en pero la fiesta del pueblo y abocacton del 
celebranla con toda la solenidad posible y asi era antiguamente en la* fies- 
tas de los ydolos (pie teniendo cada pueblo su ydolo por abogado en su 
(lia Inician ececiba fiesta ,\ gasto y asi el ydolo de que agora en este capi- 
tulo se ofrece tratar era el dios \ abogado de los ch ololteca dellos muy 
festejado y solenicado tanto quel día en que se celebraba su dia como ellos 
eran mercaderes j gente rica y la generosidad y franquéela nace con los 
honbres en esta tierra para no estimar el oro ni la plata en nada id las 
(liedlas preciosas (piando se ofrecen (pie señalarse los honbres della y uo 
solo los que tienen buena passadia pero los muy tristes yndijuelos sién- 
doles tan natural la magnanimidad y franqueca la generosidad de animo 
para defender quanto tienen y bonrrarse con ello y que no se les sienta 
cortedad ni flaqueza como le es natural a la fuente manar agua y la tier- 
ra producir tintos asi estos chololteca hacían este dia una soberbia y cos- 
bosa fiesta a este ydolo llamado (Quetzalcoatl ) el (pial era el «líos de los 
mercaderes donde enpleauan cuanto hauian grangeado todo el año solo 
para auentajarse de las demás ciudades y mostrar y dar a entender la 

1 Lam. 6? Trat. '." 



119 

grandeva y riqueza de Chollolau donde oy en dia los naturales de aquella 
dudad permanecen en eí trato y contrato de la mercadería corriendo to- 
dos los lugares de la tierra muy apartados y remotos como es á Cuauh- 
temallan a Xoconochco a todas esas costas y minas con sus cargazones 
de bujerías de bubuneros como lo hacían antiguamente plega a dios no le 
hagan agora confiando en el mesmo ydolo que entonces coufiauan aboga- 
do de los mercaderes. 

Este ydolo Quetzalcoatl estaua en un tenplo alto muy autoricado en to- 
dos los lugares de la tierra especialmente en Obollolan en cuyo patio man- 
do el Marques del Baile Don Hernando Cortes matar quinientos yndios 
porque pidiéndoles de comer en lugar de traer comida trayan leña lo qual 
hicieron tres dias arreo y al tercero dia los mataron á todos y luego tru- 
xeron de comer no solo á los honbres pero a los cauallos de suerte que 
trayendo una gallina para el bonbre trayan otra para el cauallo y asi de 
lo demás lo qual si al principio lo hicieran como en los demás pueblos es- 
torbaran aquella crueldad y rnatanca: estaua este ydolo en una ancha y 
larga pieca puesto sobre un altar aderecado todo lo posible pues todo el 
adereco era de oro y plata joyas plumas mantas muy bien labradas y ga- 
lanas. 

Era este ydolo de palo y tenia la figura que en la pintura bimos con- 
biene a saber todo el cuerpo de bonbre y la cara de pajaro con un pico co- 
lorado nacida en el mismo pico vna cresta con vnas berrugas en el a ma- 
nera de anadón del peni tenia en el mesmo pico unas rengleras de dientes 
y la lengua de fuera y desde el pico asta la media cara tenia amarilla y 
luego una cinta negra que le benia junto al ojo ciñendo por debajo del 
pico. 

El ornato deste jalólo era que en la caueca tenia una mitra de papel 
puntiaguda pintada de uegro y blanco y colorado. Desta mitra colgarían 
atrás vnas tiras largas pintadas con unos rapar* jos al cavo que se tendían 
á las espaldas. Tenia eu las orejas unos carcillos de oro a la mesma he- 
duna de unas orejas. Tenia al cuello un joyel de oro grande a la hecbura 
de una ala de marípossa colgado de una cinta de cuero colorado. Tenia 
una manta toda de pluma muy labrada de negro y colorado y blanco á la 
mesma hechura quel joyel como una ala de marípossa. Tenia un suntuos- 
so braguero con las mesmas colores y hechura que le daua abajo de las 
rodillas. En las piernas tenia unas calcetas de oro y en los pies unas san- 
dalias calcadas. Tenia en la mano derecha una segur a hechura de hoz la 
qual era de palo pintada de negro blanco y colorado y junto a la enpuña- 
dura tenia una borla de cuero blanco y negro en la mano izquierda tenia 
una rodela de plumas blancas y negras todas de aues marinas conbiene 



120 

assaoei da gareas y cuernos marinos eon cantidad de rapacejos de las mes- 
mas plomas muy espessas. Bloontino ornato deste ydolo y su masera era 
el que he referido algunos me lian dicho que a tiempos se le difecenoia- 
ikiii por cuitar prolexidad no cure de referillo supuesto que todo se con- 
oluyej encierra en mudaile una mant&o ponelle otra y difereneiaUe oy 
una mitra otra bes otra empero la principal relación es la referida. 

La fiesta deste y. lulo oelebrauau los naturales a tres (le Lebrero un día 
después de nuestra Señora de la Purificación según nuestro ordinario la 
qoal soicnidad se solenicaba desta manera: quarenta días antes deste dia 
los mercaderes conpnanan un yndio sano de pies y manos sin macula ni 
teñal ninguna que ni fuese tuerto ni con nube en los ojos no 6OX0 ni man- 
co ni contrecho no lagañosso ni babOBSO ni desdentado no hauia de tener 
señal ninguna de que hubiese sido descalabrado ni señal de dibiesso ni de 
buboS ni de lanparOBeS en fin qne fuese linpio de toda macula. A este es- 
clauo conprauau para que hestido como el ydolo le representase aquellos 
quarenta dias y antes que le bistiesen le puríficauan lañándole, dos beces 
en el agua de los diossea. Después de lanado y purificado le bestian a la 
mesilla manera quel ydolo estaña bestido según y como queda referido 
del poniéndole la eoroea el pico de pajaro la manta el joyel las calcetas y 
carrillos de oro el braguero la rodela, os este lioiiluc represeutava bibo a 
este ydolo aquellos quarenta dias el (pial era seruido y icucivnciado como 
a tal (¡raya su guarda y otra mucha gente que le aeonpañaua todos aque- 
llos dias. Tanbien lo enjaulauatn de noche porque no se les uyese como 
queda dicho del (pie representaua a Tezeatlipoca luego de mañana le sa- 
oauan de la jaula y puesto en lugar prcniinente le scruian muy buena co- 
mida después de hauer comido dauanle rosas en las manos y cadenas de 
rosas al cuello y salían con el a la giudad el (pial yha cantando y baylan- 
do por toda ella para ser conocido por la semejain-a del dios y esto era en 
lugar de la Mantilla quel otro tañía para el mesino elfecto de ser conocido 
y eu oyéndole heñir cantando salían de las cassas las mugeres y niños a 
le saludar y ofrecer muchas COSSas como a dios. 

Nueve dias antes que llegase (d dia de la tiesta heñían ante el dos bie- 
jos mu\ benerables de las dignidades del tenplo y humilandose ante el le 
decían con vna bos humilde \ baja aconpañada de mucha reverencia: 86» 
Q05 sepa v. ni. como de aquí a nueve dias se le ácana este tiauajo de bai- 
lar \ cantar y sepa que ha de nioiiry el hauia de responder (pie fuese 
mu\ cnnorabueiia a la qual ccrinionia llamauan (ncyolmaxiltihztly) que 
quiere decir apercibimiento o sastifécho a este asi apercebido tenían aten- 
ción > si ¡e iiian (pie se entristecía ,\ que ya no baylaba con aquel con- 
tento (pie solia y con aquella alegría que deseauan hacían una hechicería 



121 

y supesticiou de mucho asco y era que luego yban y toraauan las nauajas 
de sacrificar y lauabanles aquella sangre huiuaua questabaen ellas pega- 
da de los sacrificios passados y con aquellas lauaeas hacíanle una xicara 
de cacao y davansela a beber la qual bebida diceu que hacia tal operación 
en el que quedaua siu ninguna memoria de lo que le babian dicho y cas- 
si ynsensible y que luego bolvia al ordinario contento y bayle olbidado 
del aperciuiínieuto que le hauiau hecho yes opinión quel niesiuo con mu- 
cha alegría y contento se ofrecía a la muerte en hechicado con aquel bre- 
baje al qual brebaje llamauan (ytzpacalatl) que quiere degir lauacas de 
cuchillo la caussa porque le dauan este brebaje era porque el entristecer- 
se este yndio del tal apercibimiento que le hacjan témanlo por muy 
mal agüero y pronostico de algún mal futuro. Llegado el niesrno dia de 
la fiesta que como he dicho era a tres de febrero a media noche después 
de hauelle hecho mucha honrra de enclcngo y música tomauanlo y sacri- 
ficauanlo al modo dicho a aquella mesma ora haciendo ofrenda de su co- 
racon a la luna y después arrojado al ydolo en cuya presencia lo matauan 
dexaudo caer el cuerpo muerto por las gradas abajo de donde lo alcauan 
los que lo hauiau ofrecido que eran los mercaderes (como he dicho) cuya 
fiesta era la presente y aleándolo de alli licuábanlo a la cassa del mas prin- 
cipal y alli lo hacían guissar en diferentes manjares para en amaneciendo 
estando ya guissado para celebrar la comida y banquete dando primero 
los buenos dias al ydolo con vn pequeño bayle que mientras amanecía y 
se guissaua el yndio que habia sido semejanca de dios se baria el qual 
baylecillo junto a vna candelada hacen oy en dia las mañanas de las fies- 
tas principales. Al banquete solene de este esclauo se juntauau los mer- 
caderes todos que tratauan en todo genero de mercaderías especialmente 
en conprar y hender esclabos ofreciendo cada año este esclavo para seme- 
janca deste dios suyo conprandole de comunidad en el tianguiz de Azca- 
potzalco on en el de ytzucan que era el tianguiz diputado para los escla- 
vos y en ningún otro se podían hender y agíase aquella cerimonia de la- 
ballos y puríficallos los sacerdotes a caussa de que eran comprados y con 
aquello quedauan liupios de aquella macula del cautiberio. Este ydolo 
era de los principales diosses de los yndios y assi el tenplo en que esla- 
ua era de mucha autoridad especialmente el de Chollolan en la ciudad 
de mexico como no era la abocacion de la ciudad tenia no tanta cuenta 
de hacelle fiesta como en Chollolan tenía sesenta gradas para subir a el 
no mas y su edificio era (pie después de aquellas gradas si', hacia un pa- 
tio muy encalado de mediana anchura donde tenia una picea toda re- 
donda que aunque era grande era a echara de horno y la entrada era 
como boca de horno ancha y baja que para entrar era menester yneliuar- 

DüRAN.— Tou. II. 16 



122 

se mucho tenia por techo lina copa redonda pajica quellos llamanan xa- 
calli. 

En este tenplo hauia sus apossentos como en los demás donde hauia 
ayuntamientos de muchos que scruian a este ydolo y deprendían las ce- 
rimonias de su culto para después conseguir y suceder a los sacerdotes 
del donde hauia solo un sacerdote a la contina que residía alli y tenia a 
cargo de ynponer y enseñar a aquellos muchachos y de hacer todas las 
ccrymonias al ydolo y era como semanero porque dado que hauia tres o 
quatro curas o dignidades de aquel tenplo seruia una semana vno y otra 
semana otro sin salir de alli en toda la semana el oficio del qual era que 
todos los días desta hida tañia a la ora que se pone el sol un gran atan* 
bor que hauia en solo aquel tenplo haciendo señal con el como agora us- 
samos tañer a la aue maria el qual atanbor era tan grande que su sonido 
ronco se ova por toda la ciudad el qual oydo se ponía la ciudad en tanto 
silencio que paremia que no hauia honbre en ella desbaratándose los mer- 
cados recosiéndose la gente quedando todo en tanta quietud y sosiego que 
era estraña cossa siendo aquella señal de recoxer como agora se usa tañer 
a la queda en las ciudades para que los honores se reeoxan y asi en oyen- 
do los yndios el sonido del atanbor decían recoxamonos pues ha tocado 
Yecatl que era segundo nonbre del ydolo. Al alna quando ya amanéete 
tornaua aquel sacerdote a tocar su atambor a la mesma ora que agora se 
toca al alba con el qual sonido daua señal que amanecía y assi los ca- 
minantes y forasteros se aprestauan con aquella señal para sus biajes es- 
tando asta entonces como ynpedidos sin poder salir de la ciudad. Tanbien 
se aprestauan los labradores mercaderes y tratantes con aquella señal los 
unos para yr a sus mercados y los otros a sus labranzas. Tanbien se le- 
uantaban las mugeres a barrer sus pertenencias lo qual era fundado en 
alguna supesticiorj y asta agora les tura este cuidado ydolatra de leuan- 
tarse en amaneciendo a barrer la pertenencia suya y muchas bec.es la 
agena. 

Este tenplo tenia un patio mediano donde el dia de su fiesta se hacían 
grandes baylcs y regocijos y muy graciossos entremesses para lo qual ha- 
uia en medio deste patio un pequeño teatro de treinta pies en quadro muy 
encalado el qual enrramauan y aderecauan para aquel dia con toda la pu- 
licía possible cercándolo de arcos hechos de toda diversidad de rossas y 
rica plumería colgando a trechos muchos y diferentes pájaros y conejos y 
otras cossas festibales y a la vista apacibles donde después de hauer co- 
mido y todos los mercaderes y señores haylando al rededor de aquel tea- 
tro con toilas sus riquecas y ricos atabios cesaua el bayle y .-alian los re- 
presentante^ donde el primero que salia era un entremés de un buboso 



123 

ungiéndose estar muy lastimado dellas quejándose de los dolores que sen- 
tía mezclando muchas graciosas palabras y dichos con que hagia mober 
la gente a rissa. Acauado este entremés salia otro de dos ciegos y de 
otros dos muy lagañosos entre estos quatro passauan vna graciosa con- 
tienda y muy douosos dichos motejándose los ciegos con los lagañossos. 
Acauado este entremés entraba otro representando un arromadizado y 
lleno de tose fingiéndose muy acadarrado hagiendo grandes ademanes y 
gragiosos. Luego representauau un moxcon y uu escarauajo saliendo bes- 
tidos al natural destos animales el vuo hagiendo gunbido como moxca lle- 
gándose a la carne y otro ojeándola y dicieudole mil gracias y el otro he- 
cho escarabajo metiéndose en la basura todos los quales entremeses entre 
ellos eran de mucha rissa y contento lo qual no se represeutaua sin mis- 
terio porque yba fundado en que a este ydolo Quetzalcoatl tenían por abo- 
gado de las bubas y del mal de los ojos y del romadigo y tosse donde en 
los mesmos entremeses mesclaban palabras deprecatibas a este ydolo pi- 
diendo salud y asi todos los apassionados destos males y enfermedades 
acudían con sus ofrendas y oraciones á este ydolo y teuplo. 

La ofrenda que la gente común ofrecía este día en teuplo a este feugi- 
do dios era pan y aues dellas bibas y dellas guisadas las que se ofrecían 
guissadas era desta manera que hagiendo unos platos de cañas secas de 
maíz atadas unas con otras lo qual no caregia de misterio pues deuotaua 
la sequedad del tiempo que entonces era. Encima de aquellos platos o 
caxcos pequeños pouiau vnos tamales grandes del tamaño de gruessos 
melones los quales tamales es el pau quellos comen sobre estos tamales 
ponían grandes pedagos de gallinas ó gallos cocidos de lo qual hagiau mu- 
cha cantidad de ofrenda delante del altar del ydolo otros ofrecían las or- 
dinarias ofrendas conbiene a sauer copal ollin plumas tea codornices pa- 
pel pan cengeño tortillas pequeñitas en figuras de pies y manos lo qual 
todo tenia su particular fin y ojecto. 

Toda la gente de la tierra escepto los huaxteca que era la gente ques- 
tos tenían por gentiles ydolatras que no guardabau la ley como los cana- 
neos entre los judíos toda la demás comían este día pan §enceño como acá 
decimos pan sin leuadura y para que entendamos este mudo y la diferen- 
cia que ay del pan cenceño al otro sacouado es de saber questa nación 
cueze el maiz con cal y con renica para sacouallo y ablandado para hazer 
su pan sacouado la qual cal sirve al maíz como a uro. pau de trigo la le- 
badura para lendallo este dia se hacia todo el pan sin coger el maiz con 
cal saibó cocido en sola agua lo qual era desta manera que cocido el maiz 
en sola agua lo molían y molido deshacían aquella massaeuaguadexan- 
dola bien espessa y luego colauanla por unos paños ralos después toma- 



124 

uan aquella m issa y echauanla en ojas de maíz enhuclta y cocíanla en 
ollas y espes mi i se oon el fuego dentro de aquellas ojudas y este pan co- 
mían y no otro. Llaman a este pan en la lengua (atamalli) que quiere de- 
eirpao de agua jola que propiamente hablando es decir pan cenceño amas- 
sadoeonagua sin sal ni lebadura. Resta agora decir porque esta Beata cía 
mas de los merca leres que de los demás para lo (pial quise hacer particu- 
lar capitulo pero por parecerme era cosa (pie tooaua a la relación de lo 

que hamos trata:: ' i boc uto a este ydolo no me pareció salir de proposito 
en ponello en este lugar. 

Eu esta tierra los reyes y principes antiguos en su ynlidelidad tenian 
muy particular cuydado y cuenta de premiar y honrrar á los virtuosos y 
buenos y a los valerosos hombres para que los demás se anima-cu a seguir 
la virtud hiendo el premio que por ella se daba a los que la seguían por 
mano de los reyes y principales y asi muchos procurauan por todas las 
hia-; que podían d ar sus nombres y procurar ditados y procurar 

mas y bla iones y Ieuantar linajes y ditados por sus perssonas y hirtud 
para lo (pial hauia tres modos señalados en las repúblicas muy bonrros- 
sos: la primera y principal manera que los reyes señalauan era la milicia 
señalando sus personas en la guerra haciendo algunas cossas acafiosSM 
como era sen i matar prender desbaratar exercitos escuadrones o 

ser causa dellos ;; estos dauan gran hónrra y premio y armas y blasones 
que señalauan sus grandes hechos y balor. Poníanles vn nuebo nombre que 
era tetiquaque que quiere tanto decir como honbre que usa bien del ofi- 
cio de soldado el qua! booablo se compone de tequitl que quiere decjr oficio 
y desta sllaua uaque hace reía ion de la perssona que exercitó bien aquel 
oficio de manera que hablando a uro. modo le podemos apropiar el nom- 
bre de capitán. 

La segunda manera de lebantarse los honbres era por la yglessia alle- 
gándose al sacerdocio de donde después de hauer semblo en los tenplos 
con gran exenplo y penitencia y recocimiento ya biejos ancianos los sa- 
eauan a dignidades y cargos honrrossos en las repúblicas que oy en dia 
turan entre ellos dándoles unos ditados y nombres que hablando en nues- 
tra manera y según el respeto y reuerencia se les hacia y oy en dia se les 
hace es como decir condes duques o marqueses obispos o arzobispos et. 
pues con ellos ,■ gelebrauan las rutes y setomauan los pareceres y oon* 
cejos se juntauan a los canudos y juntas. Los reyes sin el consejo y pa- 
recer destos no ossauan hacer cossa casi al mesmo modo que los consejos 
que su magestad tiene para descargo de su real conciencia asi a la mes- 
ma manera cían estos puestos en aquellas dignidades después de largas 
penitencias y trauajos y bida y exeinplo a los quales quando les dauan 



125 

estas dignidades y renonbres bagian muchas gerimonias cortándoles aquel 
largo cauello lauandoles la tizne con que sienpre andauan enbixados de 
suerte que podemos dalle el nonbre de dotoramiento pues con aquellas 
cerimonias cobrauan grandes prebilexios y autoridad de caualleros ha- 
ciendo gran fiesta y banquete y oy en dia se hace al uso autiguo lo qual 
puedo afirmar como testigo de bista pues me he hallado en mas de qua- 
tro grados destos y para que los que saben y entienden el frasis destos 
quiero declarar los ditados quales son conbiene a sauer tlacatecutly me- 
xicaltecutly tlacochcalcatltecutly tecpanneeatl huitztoncatecutly ahuiztla- 
to egetera. 

El tercero modo y menos hourroso era el de la mercancía y trato de 
conprar y hender hallándose en todos los mercados de la tierra trocando 
mantas por joyas y joyas por plumas y plumas por piedras y piedras por 
esclauos tratando siempre en cossas gruessas y honrrossas y de precio. 
Estos ensalgaban sus linajes con el dinero como hemos hauer subido mu- 
chos honbres de bajo suelo y peor sangre a tanto estado que han heñido 
a cassarse sus hijas con duques y condes y marqueses y hacer grandes y 
ricos mayorazgos mezclando su sangre baja con la buena despaña. Assi 
eran estos yudios mercaderes que adquiriendo hacienda y alcanzando es- 
clauos que poder sacrificar a este su dios luego era reputado entre los 
magnates de la tierra y era la caussa porque asi como el balerosso solda- 
do traya de la guerra catibos que sacrificar por donde alcancaua renonbre 
de balerosso conbidando y haciendo banquete con la carne de aquel hon- 
bre que habia traydo para ofrenda de su dios á todos los señores y princi- 
pales dándole por ello ygsiuias y grandes prebilegios asi estos mercaderes 
con vn esclauo ó dos que ofrecían al sacrificio con las demás cerimonias 
de comidas y bayles que hacia bistieudo a todos los señores de mantas y 
bragueros y cotaras haciendo platos a todos quantos fuesen y biuiesen 
les daban ditados de grandes y los honrraban con la mesma solenidad que 
a los passados y poníanle vn nonbre al tal apropiado distinto de los de- 
mas que denotaua el modo por donde gauaua aquella honrra conbiene a 
ssauer (tía altique) que quiere decir purificadores de honbres para sacri- 
ficar y asi tratamos al principio de este capitulo como los mercaderes ce- 
lebraban esta fiesta ofreciendo esclavos para sacrificar purificándolos pri- 
mero al modo dicho. Hacían a este ydolo la fiesta los mercaderes a caussa 
de que este su dios era el mas abeutajado y rico mercader de su tíeupo y 
por bentura el que dio entre ellos forma y reglas de tratar con lo (pial 
concluiré con este capitulo auissaudo como hay oy en dia vna diabólica 
costunbre entre estos yndios y muy en particular en Chollolau (al qual 
ydolo adoraban) que andan vnos mercaderejos diez y doce y beiute años 



136 

ganando y reooxiendo dooientos y trecientos posos y alcauo de todos sus 
trau&jos y mal comer y trasnochar sin ningún proposito ni oaussa liaren 
mi banquete solenisimo donde gastan quanto banian ganado y mas lo que 

dellos siento es que al roso antiguo liaren aquella memoria para celebrar 
BUS nonliies \ poner sus perssonas en dignidad y no seria mucho el yn- 
oonbeniente sino tubiese respeto á aguardar al dia donde se celebraua 
este ydolo para Bolenicarla eu el lo qual dios nuestro señor no permita 
por su infinita bondad y misericordia y destierro ya tiestos la memoria do 
Amalee y los encamine eu su seruicio. Amen. 



CAPÍTULO LXXXV. 1 



Do la relación del ydolo Camaitli dios que fue. de los do Haexotcinoo y do Tlaicallan. 



Después de hauer tratado de las fiestas de los mas principales diosses 
de la tierra se ofrece agora tratar de vno no menos sentido y reuerencia- 
do con tantas y tan gUStOSSas eeriinonias quanto la nación yudiana podía 
celebrar la (pial relación sera apacible y gustossa notando las cossas que 
en ella tratare con atención como la ystoria lo pide pues ninguna cossa 
ay escrita que della no se saque mucho aprovechamiento y auisso y aun- 
que en tila abromare todo lo posible (por evitar prolixidad) de lo (pial he 
sido reprendido de muy sucinto y breue auissandome que ya (pie me po- 
nía a esciibir historia tan nueba y gustossa (pie no deuia procurar tanta 
breuedad como procuro pero tomando el medio conbenible y menos enfa- 
doso no podre dejar de contar todo lo que de fuerza a la historia perte- 
neciere y assi ofreciéndose tratar del ydolo llamado Camaxlli dios de la 
provincia de Ilucjotzinco no podre dexar de estenderla pluma por la gran 
BOlenidad y fiesta que en aquella ciudad y en las demás se le hacia. 

Auiendo pues tratado de Quetzalcoatl dios de los chololteca beugamos 
agora á tratar del de Iliiexotzinco donde le tenían en tanta roucreiicia y 
beneracioo como a Hvitzilopocbtly en México los mexicanos. A este ydo- 
lo tenían por el dios de la caza llamauanle Oamaxtly o por otro nonbre 
Zemaxtle celebrauan la solenidad suya los cacadores y alli cou mas aplaus- 
so y aparato donde hauia montes y caca y asi los de Euexotzinco como 

1 Trat. V Liiu. G" 



127 

gente que se precja de que goca de montes y de ca^a tomo a este dios por 
su abogado teniéndole tan bonrrado y reuerenciado y tan seruido quanto 
en el mundo se puede ymaginar y pluguiese a la divina magestad que 
aquel cuydado y temor y reuerencia lo buuiesen buelto y aplicado a su 
diuino seruicio como a berdadero dios y señor nuestro. Llamáronle el dios 
de la caca por que fue el primero que dio modos y maneras de cagar y por 
hauer sido muy diestro y astuto en el arte y el primer señor que los cbi- 
chimeca y caladores tuuieron y asi en México ni en Tetzcoco no tenían es- 
te ydolo ni le celebrauan fiesta lo vno por ser tan moderno como era y lo 
otro por tener como tenían guerra perpetua con Huexotziuco los mexi- 
canos y tetzcocauos no se lo bauiau querido dar ni ellos podido por armas 
ganar y asi quatro o seis años antes que los españoles biniesen á la tier- 
ra pretendió el rey Motezoma de hurtar este ydolo a los buexotzinca y 
traello á su ciudad para lo qual bizo mucbos enbustes y engaños y fingi- 
mientos lo qual sintiéndolo los de Huexotziuco y conociendo la traición y 
maña con que Motezoma les quería tomar su dios y siendo auissados del 
mesmo ydolo (según ellos di^en) teniendo a los mexicanos apossentados 
en los apossentos reales de su ciudad teniendo ya ordenada la celada y 
maña para saltear el tenplo y lleuar el ydolo agora por fuerca agora bur- 
tado los buexotzinca los cercaron en aquellas cassas y dieron sobre ellos 
para querellos matar. Los mexicanos sintiendo el mal que sobre ellos be- 
nia y que no podían dejar de ser muertos o pressos subiéronse por los fo- 
gones y cbimeneas de los apossentos a lo alto y azoteas de las cassas y en- 
trando los buexotzinca no los bailaron. Los mexicanos biendolos todos 
dentro saltaron a la calle y pusiéronse en buyda y bisto por los de la ciu- 
dad quixeron yr en su seguimiento y la nocbe los detubo contentándose 
con que se bauian ydo sin lo que pretendían. 

Celebrauase la fiesta deste ydolo en solas dos partes la vna y principal 
era en la ciudad de Huexotziuco y Tlazcallau, la otra era en Coatepec, 
vn pueblo que parte términos con el mesmo Huexotzinco a quien anti- 
quisimamente los coatepeca fuerou sugetos y muy amigos y por aquella 
bia les fue dado este dios y tanbieu por preciarse del mesmo oficjo de ca- 
ladores y cbicbimeca. Dirá alguno pues porque uo yban los mexicanos y 
tetzcocanos a ese pueblo por el pues era en su tierra a esso digo que los 
reyes no pretendían reliquias siuo el cuerpo y asi lo (pie en Coatepec lla- 
ma eran reliquias dadas por los huexotzinca y acullá estaua lo principal 
y aquello apetecían y querían y si a Motezoma no le atajaran los passos 
con la benida de los españoles el lo trasera apessar de los buexotzinca o 
sobre ello los destruyera. Caya osla Gesta a quince de nobienbre la (pial 
era la principal y la que con todo el aplausso del mundo y fiesta celebra- 



128 

uan y donde mayor cantidad de gente moría ene! sacrificio. Tenia di; 
ochenta en ochenta diaa vna conmemoración donde se hacia vna fiesta 
mediana de Buerte que si la prencipal era de beinte y cinco capas (como 
dicen) la de ochenta en odíenla días no era sino de. quatro quiero decir 
que si en la principal matauan treynta o quarenta yndios cu el sacrificio 
que en la conmemoración hacían no matauan sino vno ó dos. 
La efigie deste ydolo era de palofiguradaen el \¡ia figura de yndiocon 

vna cauchera muy larga la Tiente y ojos negro,, en la. c.nic ■■;■, puesta vna 
corona de plumas en las narices tenia atraiusada vna piedra de vn beril 
en los molledos tenia anos braceletes de plata hechos a manera do. vnas 
ai aduras engastadas en ellos vnas flechas tres en cada braco tenia por de- 
bajo el braco vno.-; cueros de conejos como por almayzal en la mano dere- 
cha tenia vna esportilla de red donde llenábala, comida al monte «pian- 
do yha acaga en la izquierda tenia el arco y las Hechas tenia un braguero 
puesto muy galano y en los pies vno.-, rápalos tenia el cuerpo lodo rayado 
de ai. jo de vnas rayas blancas el ten pío en que estaña este ydolo 

era hermossisimo de cien gradas en alto tan populosso y labrado que en 
todo ecedia al de la ciudad de México asi en hermossura y galanía como 
en riqueca tenia, al cano de las gradas vna hermossa pie§a toda redonda 
con vna cobertura de paja tanbieny pulidamente labrada que no se podía 
parecer obra de paja mejorar esta cobertura se reniataua con vna larga 
punta alcauo de la quaJ tu por remate vn mono de barro muy al na- 
tural. De dentro estaña muy entapizada de ricas mantas plumas y joyas 
y otro ' lo mejor que a su rustico modo podían. A los pies deste 

ydolo (el (pial estaña ; :i vn altar) tenían una arquilla alta redonda 

como basera el altor que tenia era de vna hará poco menos cubierta con 
su tapador dentro della tenían un genero de sacar lunbre queste ydolo en 
su tienpo i vn tizoncillo pequeño en el qual se encendía la lunbre. 

Tenian tanbien en aquella basera plumas de din conbiene a sa- 

ucr ; ¡ ' berd coloradas y amarillas todas de pájaros preciados a la 
qual | hadan tanta reuerencia y vmillagion que al mesmo 

ydolo teniéndola muy tapada c ¡ortinas encima casi con el mesmo 

aparato;, que los judíos tenían el arca ó tmento donde es- 

taban las tablas de la ley y la hará de Aron con el basso de mana asi a la 
mesma arte tenian en este tenplo guardada esta arquilla con aquellas plu- 
mas y con aquel genero di ! r lunbre que bien ¡e podemos dar nou- 
bre de yesca y pedernal y entre ellos vnas Hechas quebradas biejas que 
deuian de hauer sido de aquel «líos con vn arco pequeño y asi es que aque- 
llas insignias fueron con las (piales guio a los chicnimeca y los guio á los 
lugares donde agora se hallan enseñándoles con aquellos instrumentos a 



129 

buscar la bida por los moutes guando los truxo y guio a esta tierra. Y asi 
a honor (leste beneficio guardauan y reuerenciauan aquellas insignias co- 
mo reliquias de alguna cossa diuiua y del cielo y asi eu el pueblo de Coa- 
tepec no tenían a este ydolo de palo ni de piedra ni eu ninguna efigie de 
persona como lo hauia en la ciudad de Huexotziuco y Tlaxcallau solamen- 
te adorauan y reuerenciauan aquella arquilla o basera puesta en vn altar 
muy cubierta y aderegada dentro de la qual teuiau parte de aquellas plu- 
mas y de aquella yesca y pedernal y de aquellas flechas y vn arco peque- 
ño que sus amigos los de Huexotzinco les dieron. Por eso dixe que los 
mexicanos no querían reliquias sino al mesmo ydolo. 

Ochenta dias antes que se llegase el día de la fiesta elegían vno de los 
sacerdotes de aquel tenplo muy antiguo y ya de dias el qual el mesmo se 
ofrecía a ello y desde aquel mesmo día comentaba vn ayuno a pan y agua 
y ayunava aquellos ochenta dias siu comer otra cossa sino pan y agua y 
vna sola vez al dia el qual cunplidos los ochenta dias quedaua tan flaco 
y debilitado y macilento que apenas se podía tener eu los pies ni echar la 
habla. Acauado el prolixo ayuno la bispera de la fiesta piutauau este yn- 
dio de arriba abajo con aquellas bandas blancas que tenia el ydolo y bes- 
tianlo al mesmo modo y manera quel ydolo dcxamos dicho con aquella 
corona de plumas braceletes y aquellos pellejos de conejo puestos por al- 
maygar dauaule su arco y flechas y en la otra mauo su esportilla con co- 
mida poníanle vn muy galán braguero y eu las pantorrillas vnas medio 
calcetas de oro este sacerdote biejo asi bestido y ataviado hauieudo ayu- 
nado aquellos ochenta dias a trueque de la honrra de aquel dia y de ser 
adorado como el ydolo o como dios muy de mañana antes que amauecies- 
se todas las dignidades del templo con todos los demás ministros del y los 
mogos y muchachos de los colegios y recoximientos al son de muchas bo- 
binas y ataubores le sacauan de los apossentos y le subían en la cumbre 
del tenplo. Puesto allí todos los mancebos que dixe y muchachos se bes- 
tian y aderezaban a manera de cacadores con sus arcos y flechas eu las ma- 
nos y todos puestos en escuadrón con gran alarido y grita arremetían acia 
el macilento biejo que representaua al ydolo y disparauan mucha cantidad 
de flechas enbiaudolas a lo alto por no ofender al ydolo. Acauada la ceri- 
monia y grita tomauan al flaco biejo y bajauanlo de braco todas aquellas 
dinidades con mucha reuerenria y de allí enderecauan su camino al mon- 
te todos puestos en ordenanca a manera de procesión en este monte ochen- 
ta dias antes desta fiesta auia edito publico que nadie no entrase por leña 
ni por madera ni ramos ni cossa ninguna, para lo qual hauia guardas eu 
los montes para quel que alia cogiesen perdiese la hacha y los cordeles de 
la carga. Y mas le quitauan las mantas y quanto lleuaua todo se hacia a 
Duran.— Tom. II. 17 



130 

causea de que no asonbrascn la caca y la auycntascn por que domas de ser 
esta la fiesta del ydolo oamaxtle era dia Bolene de las Beatas de su calen- 
dario que se decía queoholti que le podemos ynterpretar fiesta de oacala 
qual fiesta celebrarían en toda la tierra y asi en Saexotzinoo celebraron) 

dos tiestas la vna era de su ydolo camaxtly y la otra del solene dia de que- 
cholli del qual dia sera necesario tratar en particular pero bolbiendo a 
nuestro propossito en llegando que llegauan al monte todos los señores y 
eaoadores y capitanes de la caca que los liauian oonbrado y señalados los 
noubres de los quales eran a huitztequilmaque ó almiztlatoque que quiere 
decir capitanes o señores de los caradores y prepósitos suyos losquales lia- 
uian ayunado cinco dias antes deste dia pidiendo favory abundancia de ca- 
ca todos estos señores y caladores luego en amaneciendo antes que los de 
la ciudad huuiesen llegado se aderecauan a la manera que diré: primera- 
mente se enbixauan de negro el circuito de la boca a la redonda y los ojos 
ni mas ni menos. Enplumauanse, la caneca y las orejas con plumas colora- 
das: ceñíanse la caneca con vna lieuda de cuero colorado y en el ñudo ola- 
cada que! cueio hacia al colodrillo atañan un manojo de plumas de águila y 
otras (pie dejauan caer a las espaldas cnhíxandose el cuerpo con vnas ban- 
das blancas de yesso desnudos en eneros todos saino con sus bragueros 
puestos muy galanos ya que llegaua el que representaría a quecholli sa- 
líanle ellos a reciuir muy puestos en orden y auiendole reciuido lleuauanle 
al lugar donde bauia de ser la ca^a en el qual lugar tenían puesto vn ydo- 
lo y hecha vna ramada en la cimbre del cerro muy curiosamente adere- 
cada de rossas y plumas y mantas á la qual ramada le tenían puesto non- 
bre de mixcoatcooally que quiere decir el lugar sagrado de mixcoatl. Mix- 
coatl quiere decir culebra de nube. Luego (pie llegauan cercauan el monto 
de suerte que puestos todos en ala quedase aquel cerro donde estaña he- 
cho el adoratorio o ramada en medio. Esto hecho hacían una señal la qual 
oyda (piando los prepósitos de la caca y capitanes della yban allegándose 
al cerro con gran alarido y grita (pie parecía que! monte se hundía yendo 
tan en orden y concierto sin despej arse los vnos de los otros ni apartarse 
ipie vn ratón era, ynposible yrseles y asi con aquel concierto se benian a 
juutar á la coronilla del ceno donde la hermita estaua trayendo por de- 
lante toila la caca y sauandijas del monte la qual biendose cercada pug- 
nando por huyr allí era el matar y flechar y tomar a mano benados lie- 
bres conejos leones gatos monteses y otras fieras hardillas comadrejas cu- 
lebras tomando biba toda la mas caca que podían onrrando mucho a los 
principales prendedores y matadores de la caca dándoles michas y gala- 
nas preseas de mantas y galanos bragueros plumas y otras cossas. Aca- 
llada de hacer la caca llenábanla toda ante el ydolo y alli delante la sa- 



131 

criticauan y matauan al mesmo modo que de los honores se hacia sacrifi- 
cio acauado el sacrificio se bajauan al llano junto a donde se dibidiesen 
dos caminos y alli tendían mucha paja y ponían por nonbre a aquel lugar 
Zacapan que quiere decir encima de la yerba y sentauause todos. Luego 
sacarían de la basera dicha aquella yesca y pedernal y yustrumentos de 
sacar lunbre y los sacerdotes encendían lumbre nueba bendiciendola con 
ciertas cerimonias y hacían grandes lumbradas y assaban toda aquella ca- 
ga y comiansela con gran debogion y contento con pan de tzoalli que co- 
mo dexo dicho es pan de semilla de bledos que era como en nuestro modo 
pan de ceuada. Este día se quedauau todos en el monte hasta otro día 
de mañana los quales en amaneciendo tornauan a la caga y si cagauan 
algo hacían lo mesmo quel día antes donde después de hauer comido bol- 
bian con la mesma ordenanga que hauian ydo trayendo al mesmo perso- 
naje del ydolo con mucha reuerencia y en llegando subíanle a lo alto del 
tenplo y quedaua la fiesta asi suspensa asta day a diez dias que era la 
otaua de quecholli y asi le llamauan a la fiesta y día referido (tlaco quecho- 
lli) que quiere decir la media fiesta de quecholli y asi todos aquellos diez 
dias hauia particulares regocijos y bayles banquetes y comidas asta que 
llegaba el dezimo dia que era fin y perfectiou de la fiesta. 

Llegado el dezimo dia que era como dia octavo desta fiesta luego de 
mañana tornauan las dignidades y sacerdotes deste tenplo vna yndia y un 
yndio a la yndia poniéndole por nombre yoztlamiyahual y al yndio llama- 
uaulo mixcoatontly a los quales bestian como a los ydolos que rcpresen- 
tauan. A ella conforme a la diossa de aquel nonbre y a el ni mas ni me- 
nos conforme al dios que represeutaua que era mixcoatontly a estos sa- 
cauau en publico a los quales la gente hagia reuerencia luego en acauando 
de salir en publico salían muchos mangebos bestidos a la mesura manera 
(piel yndio estaua y ofrecianselos por bassallos y senadores al dicho mix- 
coatontly y llamauanles uuinixcoa el qual es nonbre genérico que era co- 
mo aplicar aquellos lumbres al genero de aquel ydolo y asi el los receuia 
y los juntaría assi luego tornauan la yndia dauan quatro golpes con ella 
en vna peña grande que hauia en el tenplo la qual tenia por nonbre teo- 
comitl que quiere decir olla diurna y antes que acauase de morir asi atur- 
dida de los golpes cortauanle la garganta como quien degüella a vn car- 
nero y escurríanle la sangre sobre la mesma peña acauada de morir cor- 
tauanle la cauega y lleuabansela a mixcoatontly el qual la tomaua por los 
cabellos y poníase luego en medio de aquellos sus seruidores y la gente en 
orden y al rededor del patio dauan quatro vueltas a manera de procesión 
y el que yba repressentaudo al ydolo mixcoatontly en medio de sus ser- 
uidores con la cauega en la mano yba bolbiendosc a los vnos y a los otros 



L32 

ablandóles y amonestándoles ooasaa diuinas y oulto de losdiosses. Aca- 
nalla la prooesBion de quatro huchas tornauan al que hanáa representado 
al ydolo mixooatontly y saerificauanlo a la mesma manera que los (lemas 

y hcchauanlo a rodar por las gradas abajo cou lo (jual se concluya la fies- 
ta y día otauo, asi del ydolo oamaxtíy como de la fiesta de queoholry. 

Eu el seruicio deste tenplo y ydolo bauia muchos sacerdotes con otros 
ayuntamientos de mancebos donde a la inesma manera que los capítulos 
passados queda dicho deprendían buenas oostunbres de donde los mas sa- 
lían grandes caradores por (pie el principal cxercicio que allí deprendian 
era cacar en el (pial ayuntamiento hauia dos estreñios grandes el vno era 
de castidad y el otro de luxuria para lo qual es de sauer (pie los que ha- 
uian de quedar a seruir a este ydolo asi en el sacerdocio como eu el de- 
mas ministerio no hauia de conocer muger ni se le hauia de sentir nen- 
guna desonestidad ni curiosidad en mirada ni cu obra ni en palabra so 
pena de la uida, y el otro estremo era que se les permitía la fornicación 
sinple con mucha libertad a los que della quixeren nssar y cía desta ma- 
nera (juc a los (pie no pretendían quedar en el ministerio del tenplo les 
dexauan tomar vnasola manceba con la «pial podía libremente estar ama- 
cebado el tiempo ipie quixese dándosela como a prueba para que si te- 
niendo hijos della quixese después casar, e OOU ella, se casase y sino que la 
pudiese dexar y cassarse con otra y assi á los que probauan bien en tener 
hijos asi a ellos como a ellas les nacían mucha honrra alauandoles su fe- 
cundidad y buen multiplico. 

Auiadeocho en ocho años renouacion o reidifieaoion deste tenploya la 
renoiacion del saorificauan vn yndio con otras muchas cerimonias a mane- 
ra de dicaoion de yglesia y consagración de tenplo de la qual bendición es 
muy notorio que oy en día vsan en las cassas aeauadas de, edificar antes que 
los dueños entren en ellas haciendo aquellas cerimonias en ellas que anti- 
guamente ussaban eu la renouacion o edificación de bus cassas y templos 
de lo qual pongo por testigos a los ministros que los entienden y les saben 
escudriñar sus conciencias (y no a los que no los entienden ni alcanzan ni 
sanen lo que el yndio dice ni quiere decir) (pian general sea entre ellos el 
vasar desta cerimonia al entrar a auitar las cassas michas y nenguno en- 
trara a bibir cu ella sin que primero usse del (cahnamaliliua) que ellos lla- 
man a la tal cerimonia en la qual comen y beben y baylan y derraman por 
todos los rincones bino y el ínesmo dueño toinavnticon encendido de lun- 
bre nueba y cébalo a unas partes y a otras tomando con aquello posesión de 
la eassa que! edifico: esto como digose usa oy en diay lobo aliado a cada 
passo. Tengo por ynconbeniente el cufrillo y disimulado y asi cunplo con 
dar el auissQ: remedíelo el que se sintiere con obligación y no encargue su 



133 

congiengia disimulando y consintiendo estas y otras supesticioues y tenién- 
dolas por cossas mínimas y que no ban ni bienen y no riñendolas y repren- 
diéndolas mostrando enojo y pesadunbre dellas bienen los yndios a enca- 
minarse y a cometer otras cossas mas pessadas y graues remaneciendo ydo- 
latras después de muchos años de dotrina y mas supesticiossos que en su 
ley todo por la negligencia y descuido de los que lo tienen a cargo y si no 
creys que la olla se quebró catad ay los caxcos y remitome a lo que cada 
día por momentos beemos y aliamos y descubrimos y no solamente en los 
pueblos muy apartados de mexico y donde ternian alguna escussa con falta 
de la dotrina que no la alcaugan muy de ordinario pero en los muy gerca- 
nos a mexico y en el mismo mexico ay tantos males y supesticioues y yn- 
dios tan ydolatras como en su antigua ley de médicos y sortílegos y yubay- 
dores y biejos predicadores de su maldita ley que no dan lugar a que se ol- 
vide enseñándola a los mogos y niños poniendo y fiujiendo supestigion en 
las cossas que de suio no tieneu mal hasta en oradar de las orejas y poner 
garcillos a las niñas y mngeres han yntrodugido supesticion y es cierto bel- 
dad que entrando en vna cassa a ber y consolar vnos enfermos en esta gran 
mortandad queste año huuo halle vn biejo enfermo sentado puesto vnos 
garcillos los quales se hauia puesto por mandado de vn medico ynbaydor 
que le hauia hecho en creiente que poniéndoselos no moriría y asi los ue- 
ran traer a biejas hechas tierra creyendo con mas fee que traiéndolos no 
morirán tan presto que no en la santísima trinidad que para quitalle de 
aquella yrronia es menester particular fabor del espíritu sauto taubien con- 
sentimos que quando alguno pide la hija a otro para casarse con ella que 
primero lleve comidas y presentes y si no se los da primero al mesmo modo 
antiguo aunque la moga quiera y requiera bemos que los padres y parien- 
tes lo estorban y no se la quieren dar y si el padre es prencipal y se lo re- 
prehenden responden que no la pidió como la hauia de pedir y que no les 
dio nada. Dirame alguuo que en eso no ba nada digo ques ydolatria iini- 
sima en ellos por que demás de ser rito antiguo todas sus ydolatrias fun- 
daron en comer y beber peor que los epicúreos y en ello ponen toda su fe- 
licidad y assi habrá bisto y esperimentado el (pie supiere y conociere su 
baxo modo que si ban a bisitar a otros agora sean enfermos agora sean sa- 
nos si no les dan de comer y beber no boluera alia aunque se muera y sea 
su mesmo hermano (o pariente muy cercano) lo mesmo passa de los mor- 
tuorios como atrás queda dicho pues aquel dia es banquete para todo aquel 
barrio y para los cantores y monazillos pues le comen allí (el cuerpo pre- 
sente) quanto tenia y con ello le hacen allí las ossequias sin dexalle estaca 
en pared quedando el anima en el ynfierno y los hijos por puertas y la iuu- 
ger y para aquello no ha de fallar porque es vsso antiguo y ydolatria de le 



134 

qual se ha hecho muy poco oaaso 3 Be hace j asi ao ha; quien Be las quite 
ni lleua remedio. La Taita estuao en ao mirallo j bedallo al principio paxa 
que do se hubiera arraygado tanto que otro que dios do bastara a quitallo 
j bí los españoles entre las grandes crueldades j atroces que hicieron en 
matar honores j mugeresj oiños mataran cuantos biejosy biejas hallaran 
para que los oacidos después acá do tubieran noticia de lo antiguo, fuera 
quica haciéndolo con celo de dios pecado \ crueldad mas remisible delante, 
de su magestad que do el hauellos muerto j enpalado y aperreado y aor- 

cado por quitalles su 010 y plata y joyas pues con .'lio por ser mal llenado 

quica Be fueron al j ofierno \ quica con estotro mezclándose celo de dios so 
sainaran \ se fueran al cirio doliéndose de sus culpas. 

Los sacerdotes deste ydolo de (pie liemos heñido tratando ensseñauan 
a la gente popular vnos conjuros para conjurar la cara de los (piales con- 
juros y hechicerías o ¡sauan los caladores para edicto de que la caca no 
uyesse ni se apartase y para que se fuese a los la. .-os y redes. También les 
mandauan (pie antes de salir de oassa sacrificasen al fuego y le hiciesen 
oración y a los núblales de las oassas y en llegando a los montes que los 
saludasen y hiciesen sus sacrificios y promesas. Mandauanles que saluda- 
sen a las quebradas a los ai royos a las yerbas a los matorrales a los arboles 
a las (aliebras finalmente hacían vna ynbocacton general de todas las cossas 
del monte haciendo promessa al fuego de le sacrificar (asando eu el) la 
gordura de la cara (pie prendiesen estos conjuros andan escritos y los lie 
tenido en mi poder y pudieralos poner aquí si fuera cossa (pie ymportara 
pero demás de no ser necesario en nuestra lengua española luidlos son 
. (pie todo se concluye ron ynbocar cerros y aguas y arboles 
y nubes y sol y luna y estrella con todos cuantos ydolos adorauan y quan- 
tas sauandijas hay en los montes lo qual no se ha entre ellos olbidado 
porque cierto puedo afirmar (pie oy en (lia vssan de ello y de otros mili 
conjuros (pie tienen para conjurar nubes agua cerro,, graniros tenpesta- 
des todo fundado en ydolatria y ritos antiguos lo (pial plugiera a nuestro 
berdadero y ynm 1" ¡unirían olvidado para queste libro no fue- 

ra auiSBO liara ellos como algunos quieren acumular para estorbo del mu- 
cho bien (pie de saucr lo que en este libio esta escrito se puede sacar y en- 
liendo incitados de maldito demonio a caussa de «pie no consiguiéndose el 
bien que pretendo iserables yndios perplexos y neutros en 

l as (-. que hacjendo a ambas manos creen en dios y juntamen- 

te adoran sus ydolos y ussan de sussupcstirionesy ritos antiguos mezclan- 
do lo vnu con lo otro todo poi defecto de no rntendcllos los ministros que 
andan cutre ellos pero consuelome con <pic teniendo á dios de mi parle sus 
lacones serán tan de poca fue rea que prebalrcereiiios contra el filisteo. 



CAPÍTULO LXXXVL 1 



De la relación del ydolo llamado Tlaloc dios de las plubias truenos y relanpagos reuerenciado de 
todos los de la tierra en general que quiere decir camino debajo de la tierra o cueua larga. 



En la relaejon que hicimos del ydolo llamado Hvitzilopochtly a quien 
los mexicanos celebrauan solenisima fiesta dixe como junto a la pieca don - 
de el estaua en el mesmo tenplo tenia a otro conpañero a caussa de qué 
no cstubiese menos bourrado y reuerenciado quel pues le teniau en la mes- 
nia reputación de dios que a esotros y a quien bonrrauan con tantos sa- 
crificios y cerimonias como al que mas y adorauanle como a dios de los 
aguaceros y de los rayos truenos y relanpagos y de todo genero de ten- 
pestades cuya historia dará muebo gusto a los oyentes por auer en ella 
muebo que notar y aun de que dar gracias a nuestro dios por auer saca- 
do de tan gran error y ceguedad a esta miserable gente que tan engaña- 
da y metida en tan yutolerables errores estauau. 

Quanto alo primero es de sauer que a este ydolo lo llaman Tlaloc (al qual 
en toda la tierra) teuiau gran beneracion y temor y a cuiabeneracion se ocu- 
paua toda la tierra generalmente asi los Señores reyes y principales como la 
gente común y popular el asiento perpetuo del qual era en el mesmo tenplo 
del gran Hvitzilopocbtly y a su lado donde le tenían hecha vna pieca parti- 
cular y muy aderezada de los aderemos comunes de mantas plumas joias y 
piedras todo lo mas rico que podían. La estatua del qual era de piedra labia- 
da de una efigie de vn espantable monstruo la cara muy lea a manera de 
sierpe con vnos colmillos muy gandes muy encendida y colorada a manera 
de vn encendido fuego en lo qual denotauan el fuego de los rayos y relanpa- 
gos que del cielo hechaua cuando enbiaba las tenpestades y relanpagos el 
qual para denotar lo mesmo tenia toda la beslidura colorada: en la ca- 

1 Trat. 2?, Lám. 3? 



LS6 

no ja tenia un gran plumaje hecho a manera de corona todo de plumas 
bordes y relunbrantes mny bistosas 3 ricas: al cuello tenia vna sarta de 
piedlas berdea por collar de vnas piedras que llaman chalchihuitl cou un 
joyel en medio de vna. esmeralda redonda engastada en oro: en las ore- 
jas teína vnas piedras que llamamos de lujada de las quales coliman unos 
carcillos de plata: tenia en las muñecas vnas ajorcas de piedras ricas y 
obras en las gargantas de los pies y asi no hauia ydolo mas adornado ni 
mas adereoado de piedras y joias ricas queste a caussa de que los mas 
principales halcrossos y ricos lumbres acudían a él cou sus ofrendas de 
aueiitajadas piedras y joias ofreciéndolas a caussa de que opinauan que 
(piando cava algún rayo y inalaua alguno que era herido con piedra y asi 
toda la mas ofrenda que a este ydolo se ot'recia eran piedras y joias riquí- 
simas poniéndole en la mano derecha vn relanpago de pallo de color mo- 
rado y ondeando a la manera quel relanpago se pone desde las nubes al 
suelo culebreando. Tenia en la ¡nano izquierda vna bolsa de cuero llena 
sienpre de copal que es vn enejenso que nosotros llamamos anime, tenían 
sentado a este ydolo en vn galán estrado de una manta berde pintada de 
muy galanas pinturas tenia todo el cuerpo de honbre aunque la cara co- 
mo dboe era de monstruo espantable y fiero llamaban el mesmo nonbre des- 
te ydolo a vn cerro alto que esta en términos de Ooatlychan y Goatepec 
v por la otra banda parte términos con Huexotzinco. Llaman oy en día 
.i esta sierra, tialocan y no sabré, afirmar (pial tomo la denominación de 
(pial: si tomo el ydolo de aquella sierra: del ydolo y lo que mas probable- 
mente podemos crer es que la sierra tomo del ydolo porque como en aque- 
lla siena Be congelan nubes y se fraguan algunas tenpestades de truenos 
j relanpago y rayos y granices, llamáronle tialocan que quiere decir el 
lugar de tlalo. 

En rro en la cimbre del auia vn gran patio quadrado cercado de 

vna bien edificada cerca destado y medio muy almenada y encalada la 
qual Be diuissaua de muchas leguas. A vna parte deste patio estaña edi- 
lieada vna picea mediana cubierta de madera con bu acotea toda encala- 
da de dentro y de fuera, tenia, vn pretil galano y bistossoen medio desta 
t;i picea sentado en vn estradillo teiiian al ydolo tlaloode piedra a la ma- 
licia (pustaua en el tenplo de Iluitzilopochtly. Ala redonda del hauia 
cantidad de ydolillos pequeños que lo tenían en medio como a principal 
señor suyo y estos ydolillos significanan todos los demás ferros y quebra- 
das queste gran cerro tenia a la redonda de si los (piales todos tenían sus 
nonbres conforme al cerro que iepresentaua los quales lumbres oy en dia 
les turan porque no hay cerro ninguno (pie no tegua su nonbre y asi los 
meemos nonbres tenían aquellos ydolillos questauan a la redonda del gran 



137 

ydolo tlaloc aconpañandole como los demás perros aconpañauan á la 
sierra. 

Celebrauan la fiesta deste ydolo a beinte y nuebe de Abril y era tan 
solene y festejada que acudían de todas las partes de la tierra a soleni^a- 
11a sin quedar rey ni señor ni grande ni chico que no saliese con sus ofren- 
das al effecto caya este ydolo en vna de las fiestas señaladas de su calen- 
dario a la qual llamauan hueitozoztli por lo qual era la fiesta mas solene 
y festejada con dobladas cerimonias y ritos a caussa de juntarse la vna 
de las fiestas quellos tenían de beinte en beinte dias que era como domin- 
go en el qual bauian de sesar de todas las obras comunes y serbiles de lo 
qual tenían preceto como nosotros de santificar las fiestas. Enderezábase 
esta fiesta para pedir buen año a causa de que ya el maíz que bauian sen- 
brado estaña todo naejdo. Acudian a celebrada (como díxe) El gran rey 
Motezoma (al monte referido) con todos los grandes de México de caua- 
lleros y señores y toda la nobleza del benia. El rey de Acoloacan Neza- 
ualpiltziutly con toda la nobleza de su tierra y reyno luego al mesmo efec- 
to e juntamente benia el rey de Xocbimilco y el de Tlacopau con todos 
sus grandes señores de suerte que acudian al cerro tlalocan toda la noble- 
za de la tierra asi de principes y reyes como de grandes señores asi desta 
parte de la sierra neuada como de la otra de la parte de Tlaxcallan y 
Huexotzinco para los quales señores se hacían grandes y bistosas chocas 
y ramadas conforme a la calidad de las personas pertenecían de tan pode- 
rosos reyes y señores y tan temidos y reuerenciados haciendo para cada 
rey y parcialidad en distintos lugares del monte cassas pajinas con sus re- 
tretes y apartados como cossa que huuiera de ser turable y todos a la re- 
donda de aquel gran patio que díxe hauia en lo alto de donde el día luego 
en amaneciendo salían todos estos reyes y señores con toda la demás gen- 
te y tomaban un niño de seis o siete años y metíanlo en vna litera por 
todas partes cubierto que nadie no le biese y poníanlo en los houbros de 
los principales y puestos todos en ordenanza yban como en procesión as- 
ta el lugar del patio al qual lugar llamauan tetzacualco y llegados alli de- 
lante la ymagen del ydolo tlaloc, matauan aquel niño dentro en la litera 
que nadie no lo bia al son de muchas bocinas y caracoles y flautillas ma- 
tauan este niño los mesmos sacerdotes deste ydolo. Después de muerto 
llegaua el rey Motezoma con todos sus grandes y gente prencipal y saca- 
ban un adereco y rico bestido para el ydolo y entrando donde el ydolo es- 
taua el mesmo con su propia mano le ponia en la caucha vna corona de 
plumas ricas y luego le cubrya con vna manta la mas costossa que podía 
hauer y galana de muchas labores de plumas y figuras de culebras en ella 
poníanle vn ancho y grande braguero ceñido no menos galano que la mau- 

DüBAN. — TOM. II. 18 



138 

i.i echándole al cuello piedras de mucho balor y joieles de oro poníanle 
riras ajorcas de oro y piedras j a las gargantas de los pies y juntamente 

ía a todos los ydolillos questauan junio a el. Acauado Bdotez a do 

bestir al ydolo y de ofrecer delante del muchas y mu\ ricas cossaa entra- 
ña luego el rey de Tetzcooo Nezahualpilli no menos cercado y aconpaña- 
do de grandes y señores y llenaba otro bestidoa la mesma manera y aun 
.si ni algo se podia auentajarse auentajaua y bestia al ydolo muy costos- 
samente j a los demás ydolillos ecepto que la corona no se la ponía en la 

cam olgauesela al cuello a las espaldas y salíase. Entraualue- 

go el rey di- Tlacopan con su bestidoy ofrenda y a la postre el de Xochí- 
milco acoupañado con lodos los demás con otro bestido muy ríco/le man- 
tas braca! [ares manillas orejeras a la mesma manera que los demás 
lo liauian hecho poniéndole la corona en los pies: y asi entrañan lodos á 

i r qual maula qual joia qual piedra o plumas como entran a ofrecer 
el biernes sanio a la adoración de la cruz y acauado de ofrecer salíanse 
aea alucia quedando la picea tan rica de oro y joyas y piedras y mantas 
y plumas que bastara a enriquecer muchos pobres. 

Bestido ya el ydolo \ los demás ydolillos a la. manera (pie hemos oydó 
sacauan luego la suntuossa coñuda (pie cada rey auia mandado aderegar 
de gallos y gallinas y cagas con muchas maneras de. pan a su modo y sir- 
viendo el mesmo Montezuma de mastresala entraña al apossento donde. 
estaña el ydolo y administrándole sus grandes la comida henchían lo res- 
tante de la picea de aquellos potages de aues y cacas con muchos oesti- 
llos de pan bechode muchas diferencias y de xicaras de cacao todo muy 
bien aden jado y guissado y tanto en abundancia que no cania en la pic- 
ea y asi ponían por acá de fuera. Luego benia el rey de TetzcOCO con su 
comida no menos opulenta J soberbia y daua de comer al ydolo con la 
mesma orden que Montezuma sirviendo el mesmo de mastresala. Luego 
benia el de Tlacopan y hacia lo niesmo y tras el de Xochiniilco y ofrecían 
lauta comida (pie afirman los 'pie dan esta relación (como honhres rpie lo 
Dieron) que era lauta la conde. ofrecía de potajes y pan \ cacao 

hecho a la manera quellos lo licúen (pie se encina mucha parte del patío 
aea fuera (pie era muy de ber especialmente que toda la loca con que lo 
seruian era nueba y los cestillos y bassos donde estaña el cacao que no 
se liauian estrenado. Acauado de poner la comida hciiian los sacerdotes 
que liauian degollado aquel niño con la sangre en vn lebrillejo y el prin- 
cipal dellos con un ysopo en la mano el qual lo remojaba en aquella san- 

QOCente y rociaba al ydolo J a toda la ofrenda y toda la comida y si 
alguna sangre sobraua ybase al ydolo Tlaloc y lamínale la cara con ella y 
el cuerpo y todos aquellos ydolillos sus compañeros y el suelo y dicen que 



139 

si aquella sangre de aquel uiño no alcancaua que matauau otro o otros 
dos para que se cumpliese la ceriraonia y se supliese la falta. Acalladas 
todas estas ceiimonias baxauause todos al poblado a comer porque no po- 
dían comer alli en aquel lugar teniendo en ello supestigion y agüero y asi 
acá en los pueblos cercanos tenian muy bien aderezada la comida con mu- 
cha abundancia y sontuosidad conforme a reyes y principes y grandes se- 
ñores boluieudose cada vno a su ciudad. 

Quaudo alguno de los reyes estaba inpedido por alguna vrgeute nece- 
sidad que no podia ir cu persona ynbiaba su lugar-teniente o delegado con 
todo el aparato dicho y ofrenda para quellos en su nonbre lo ofreciesen e 
hiciesen todas las demás ^erimonias que hemos contado lo qual todo con- 
cluido constituían vna compañía de cjen soldados de los mas balieutes y 
balerosos que allauan con un capitán y dejauanlos en guarda de toda aque- 
lla rica ofrenda y abundante comida que alli se hauia ofrecido a caussa de 
que los enemigos que eran los de Huexotzinco y Tlaxcallan no lo biuie- 
sen a robar y a saltear porque si acasso se descuidauan de poner aquella 
guarda o las centinelas de belar beuian de noche los enemigos y desnudar 
uan al ydolo y robauan toda aquella riqueza que alli hauian ofrecido de 
lo qual los mexicanos y todas las demás prouingias de la parcialidad me- 
xicana receuian grandísima afrenta y enojo y asi los soldados que se des- 
cuidauan pagauan con la uida su descuido enpero como el ardid de los 
mexicanos y astucia sienpre fue mucha, las mas de las beges dicen que 
fingiéndose dormidos dejauan entrar los enemigos y geuarse en la pressa 
y después que los tenían ceuados y a su saluo salían de ynprouisso y da- 
uan en ellos que no quedaría honbre a vida. Esta guardia turaua asta quo 
toda aquella comida y cestillos y xicaras se podrían y las plumas se po- 
drían con la umidad: todo lo demás lo enterrauan alli y tapiauan la her- 
raita asta otro año porque en aquel lugar no asistían sacerdotes ni minis- 
tros solo la guardia dicha la qual remudauan cada seis días para lo qual 
hauia señalados pueblos de los mas cercanos para que proueyesen de sol- 
dados para hacer esta guardia todo el tienpo que turaua el temor de que 
los enemigos hauian de saltear al ydolo y la ofrenda. Acauada lo ofrenda 
del monte y todo lo que dicho es apresurauanse los señores a decmdir a 
la celebración y santificación de las aguas que aquel mesmo dia se baria 
en la laguna y en todas las fuentes y manantiales y en todas las semen- 
teras haciendo sus sacrificios y ofrendas las quales contare muy a la larga 
quando en el calendario trataremos del dia festiuo de Hueitozoztli por- 
que todo pertenece para aquel lugar. 

Mientras los señores en el monte que diximos de tlalocan muy en ama- 
neciendo celebrauan con toda la prissa possible para hallarse en la del sa- 



110 

orificio de las aguas la fiesta de Tlaloo en aquel monte con la soleaidad j 
riquezas dichas los que quedauan en la dudad donde tenían la ymagén 
del ydolo en el tenplo de Huitzilopochtly taa SHUtuossa y ricamente ado- 
t •••..< -1. i aparejaban con la mesnu solenidad la de las aguas especialmente 
los sacerdotes j dignidades de los benplos con todos los moyos y mucha- 
ohos ilc los recoximientos y colegios bestiendose de ouebos aderemos y ha- 
ciendo muchas diferencias de bayles ,\ entremeses y juegos y poniéndose 
diferentes disfraceB como fiesta principal BUia Cassi a la manera que. los 
estudiantes celebran la fiesta de san nicolas. Todos estos juegos y fiestas 
se hacían a un bosque que se hacia en el patio del tenplo delante la yma- 
gen del ydolo tlaloo en medio del qual bosque yneauan vn árbol altissimo 
el mis alto que en el monte podian hallar al qual ponían por nonbre tota 
que quiere decir nuestro padre todo enderecado a que aquel ydolo era dios 
de los montes J bosques y de las aguas y asi esta solenidad y fiesta se 
yua a concluir a la laguna al tienpo (pie se tenia noticia que ya decendian 
de. los montes y se acercauan a la laguna para enmarcarse en las canoas 
que los estañan esperando tantas en cantidad quanto era el numero de 
los señons y principales y gente que auia ydo que cubrían las riberas de 
la laguna todas muy entoldadas y aderezadas especialmente las de los re- 
yes pues para cada uno hauía vna particular con mucha cantidad de re- 
meros que las licuaban bulando. V antes (pie pasemos adelante sobre la 
>>n desta segunda fiesta que de la ciudad salia quiero decir del bos- 
que y árbol llámalo tota, ques el que ves presente.' 

Es de notar que la figura presente se soleuieaba en nonbre de padre 
que quiere decir tota, para que sepamos que reuerenciauan al padre y al 
hijo y al espíritu santo y decían tota, topiltzin y yolometle los quales bo- 
cablos quieren decir nuestro padre y nuestro hijo y el coraeon de anbos 
haciendo fiesta a cada vno en particular y a todos tres en vno donde se 
nota lo noticia que huno de la trinidad entre esta gente. 

Para que ;i todo demos Satisfecho y no quede la relación manea es de 
sauer que a ;itc del dia propio de la fiesta deste ydolo ha/.ian un bosque 
pequeño en el palio del tenplo delante del oratorio deste ydolo Tlaloo don* 
de ponían muchos matorrales y montecillos y ramas y peñasquillos (pie 
parecía cossa natural y no conpuesta y fingida en medio deste bosque pe»- 
üian vn árbol muy grande y coposso y al rededor del otros quatro peque- 
ños el qual árbol traían á la manera que dixe y es que yban todos los 
ministros y mancebos de los tenplos y recoximientos escuelas colegios y 
popilages y todos sin quedar chico ni grande moco ni biejo yban al mon- 

1 Tru1 8?, D&m. 6? 



141 

te de Ouibuacan y en todo el buscauan el árbol mas alto bermosso y co- 
posso que podían bailar y el mas derecbo y gruesso. Aliado el árbol a su 
propossito con vnas sogas cogíanles todas las ramas líandoselas al tronco 
muy bien liadas de suerte que mogona rama ni hoja del pudiese ser ar- 
rastrado por el suelo: acauado que le acauabau de liar beuiau los bacbe- 
ros y cortauau el árbol el qual tenían atado con otras sogas de suerte que 
cortado no cayese en el suelo sino que como yba caliendo le yban soste- 
niendo con aquellas sogas y con horquillas de suerte que le yban recibien- 
do en las manos. Después de receñido asi en pesso sin que llegase al 
suelo le sacauan del monte dexandole vnos y tomándole otros a trecbos 
sin ponelle en el suelo a descanssar remudándose vnos y luego otros pa- 
ra lo qual bauia gran multitud de gente que no sentían el trauajo antes 
benian y le traían con gran regocijo de cantos y bayles y algacaras y as- 
si le metiau en México con el mesmo alboroto que suelen y lleuaubale al 
tenplo dicbo donde en medio de aquel bosque tenia becbo vn hondo oyó 
donde en llegando le plaufcauan tau derecho y bien puesto que parecía ser 
nacido alli y luego le tornauau a desliar las sogas con que tenia liadas las 
ramas y tornauase a esteuder y ensanchar como hauia estado en el mon- 
te. A este árbol ponían por uoubre tota que quiere decir nuestro padre a 
caussa de que a la redonda del ponían otros quatro mas pequeños que- 
dando el como por padre de los demás. Puesto el árbol grande y los qua- 
tro pequeños en quadra quedando tota en medio de cada arbolcillo pe- 
queño salia vna soga de paja torcida y benia a atarsse al de en medio 
grande de manera que de los quatro arbolillos salían quatro sogas y be- 
nian todas quatro a atarse al árbol de en medio que se decia tota teuian 
estas sogas en el canpo que hauia desde el arbolillo donde estaua atada 
hasta el mayor muchas borllas colgadas a trecbos hechas del mesmo es- 
parto o paja. Digen que siguiflcauau estas sogas ásperas la penitencia y 
aspereca de la vida que hacían los que seruian a los diosscs y assi dicen 
que Nezahualcoyotl y su hijo Nezaualpilly tomaron el sobre nonbre des- 
tas sogas porque Nezaualpilly quiere decir señor penitente o obsfciuente y 
digo que tomo el sobre nonbre destas sogas porque las llamauau ueza- 
buabnecatl que quiere decir sogas de penitencia y ablando a nuestro mo- 
do quiere tanto decir como cilicio porque en realidad de berdad antigua- 
mente los penitentes las usauan a las carnes aquellas sogas ásperas pai» 
castigar las carnes. Hincado aquel palo o árbol grande con los demás pe- 
queños y a todas las sogas penitencieras, los grandes sacerdotes y digni- 
dades muy bestidos de pontifical (como dicen) sacauan vna niña de siete 
o de ocho años metida en vn pauellon que no la l>ia nadie tapada de to- 
das partes a la manera que los señores hauían licuado el niño que diximos 



142 

al monte. A la mesma manera estos sacerdotes sacauan esta niña .mi tton- 
bros metida en aquel pabellón toda bestida de aguí que representaba la 

laguna grande y todas las demás cuentes y arroyos: puesta vna guirnalda 
en la caueca de cuero colorado y al remate vna layada con vua borla acul 
de plumas la qual niña metían en aquel pabellón en aquel bosque y sen- 
tananla debajo «le aquel gran árbol buelta la cara baria donde el ydolo es- 
taña y luego (¡rayan vn atanbor y sentados todos sin baylar teiñeudo la 
niña delante le cantauan inuebos y diversos cantares. Turaba este canto 
hasta que benia mieba que los señores liauian concluido con la ofrenda y 
sacrificio en el monte y que ya uajauan a se enbarcar. Tenida la noticia 
tomaban la niña en su pabellón y enbareauanla en vna canoa y juntamen- 
te quitauan el árbol grande tornándole a liar las ramas y poniéndolo en 
vna balsa en el agua y sin cesar de tañer y cantar con ynumerables ca- 
noas que yban acompañando de ínugeres y honbrcs y niños para ber la 
fiesta la licuaban al medio al medio de la laguna con toda la priessa pos- 
sible y llegados a aquel lugar quellos llaman Pantitlan donde la laguna 
tiene su sumidero y donde bace vn remolino notable de quando en ([lian- 
do quando se sume el agua peligrando alli muebas canoas (pie por descui- 
do e ynadverteneia pasan por encima del llegados pues a aquel lugar los 
grandes señores por vna parte y los de la ciudad por otra tomaban luego 
aquel árbol grande tota y hincauanlo en el cieno junto al ojo de agua o 
sumidero tornándole a desatar las ramas y el acoparse y luego tomauan 
la niña asi dentro en su pabellón y con vna fisga de matar patos la dego- 
llarían y escurrían la sangre en el agua acauada de escurrir la arrojauan 
en el agua en derecho de aquel sumidero la (pial dicen (pie se la tragaua 
de suerte que nunca mas parecía ara nada de echar la niña llegaban los 
reyes a ofrecer en sus cauoas vuos en pos de otros y todos los señores y 
ofrecían tantas riquecas de joias y piedras y collares y ajorcas en tanta 
abundancia como en el monte liauian ofrecido cebándolo todo en la lagu- 
na en el mesmo lugar que liauian echado la muchacha donde cada año 
echaban tanta cantidad de oro y piedras y joyas que era marauilla y aun 
ay opiniones que aquel gran tesoro de Moutezuina (pie se desapareció 
quando se gano la tierra (pie la fiesta que se bieo mientras don Hernando 
Cortes estuno reaeiendose en Tlaxcallan que los indios lo cebaron todo 
alli en aquel ojo de agua el (pial sumidero se lia cegado con el mucho lo- 
do y cieno y con bauello dejado de liupiar como solia quando yban a ha- 
yer este sacrificio el qual acauado y la ofrenda con todas las demás ceri- 
inonias de hincar alli el árbol tota ceeaua el tañer y el cantar y todos los 
demás regocijos y con mucho cilencio se boluian todos a la ciudad con lo 
qual fenecía la fiesta aunque no las cerimonias que los labradores y ser- 



143 

raaos hacían en las labrangas y sementeras y en los rios y fuentes y ma- 
nantiales que como cossa particular lo (leso para en su lugar y es el prin- 
cipal avisso que se debe dar para que los ministros y confesores estén ad- 
vertidos en ellas para descargo de sus conciencias a caussa de que en la 
hera de agora se usan y lo be aliado muy común especialmente en los 
pueblos llegados a serranías. El árbol dicho se dejaban alli hincado asta 
quel de podrido se caia y como cada año hincauan vn árbol de aquellos 
dizque hauia tantos arboles secos de aquellos junto a aquel ojo de agua 
que ya los ponían apartados del por no hauer lugar y questo sea assi yo 
me acuerdo que passando essa laguna muchas beces en canoa bidé los 
troncones de los arboles ya muy biejos hincados en el agua y queriéndo- 
me satisfacer que fuese por hauer sido sienpre en esto curiosso de pregun- 
tar me decían que eran arboles que antiguamente había alli y como yg- 
noraua el principio creí que eran arboles nacidos alli hasta que bine a sa- 
car de raíz lo que era y creo oy en día ay bestigios dellos y dicen estos 
naturales que si aquel ojo de agua se alegrase y linpiase que se hallarían 
muchas cossas preicossas de oro y plata y joyas y piedras y grandes ras- 
tros y bestigios de los sacrificios passados. 

Y no quiero dexar confusión en la bariedad que desta relación alie y es 
que vnos dicen que era sumidero y otros que no, sino manantial y que 
salía por alli en tiempo de aguas mucha cantidad de aguas que henchían 
toda la ciudad de México y sus acequias de agua y casi auegaua todos los 
pueblos que en sus playas y riberas hauia que acontecía subir el agua hasta 
sus pertenencias como lo afirman los de Chimaluacan Ateneo y los de Chi- 
caloaptin y toda la cordillera questa de pueblec,uelos bera de la laguna hasta 
Tetxcoco admirándose agora como cada año ba a menos y no a mas y que 
si no fuese por los rios y grandes fuentes que entran en ella y la susten- 
tan creen ya se hubiera secado y en esto fundan su razón los que di§en 
que aquel ojo era manantial que se seca porque como no lo alegran que 
se ha cegado su principal manantial y que a esta caussa se seca y que si 
se i ornase a limpiar (pie correría, la ciudad mucho peligro supuesto que 
las acequias que hauia en México en la ynfidelidad suya que eran muchas 
están cegadas y que no aliaría el agua por donde se estemler y de nece- 
sidad se anegaría; Los que tienen la, contraria opinión de que era sumi- 
dero digerí que las fuentes del marquessado proceden de alli y que se ha 
bisto manifiestamente por esperiencias (pie han hecho para satisfacerse y 
mas dan otra racon que lo que por aquellos mineros se ressuma se icuiente 
por debajo de la tierra y que lia a la, ciudad de México y que a esa caussa 
se halla el agua tan somera en donde quiera que cañan y que el tragarse 
aquella niña daba testimonio de ser sumidero. lista no es racon que tic- 



144 

ne macha eficacia porque en el tragarse a aquella niña el agua podía ha- 
uer engaño y falssedad en aquellos enbaydores de los sacerdotes que no se 
desbellauan en otra cossa sino en hacer en creyentes a todo el eonmn que 
los ydoios hadan millagros y marauillas para que les cobrasen mas miedo 
y rcuerencia por ser esta vna gente que les mueue mas lo que ben que no 
lo que oyen muy deuotOS de santo Tomas y de ber y creer como los judíos 
sus antepasados que pedían a xpristo algunas señales del cielo y asibian 
questa niña ofrecida y sacrificada, al diablo Tlaloc y en nonbre de la lagu- 
na y echada en el agua se la tragaua y nunca mas salía como suelen sa- 
lir los cuerpos sobre aguados y no cavan en que aquellos malditos minis- 
tros del demonio les deuian de poner algunas piedras para que se fuesen 
al fondo tenían tan creído que el dios de la agua se la comía y llenaba 
para si que. oy en día con mucha dificultad les he podido persuadir lo con- 
trario diciendo que en cebando aquella niña en el agua hacia el agua vn 
gran ruido y que cuando se la tragaua juntamente con el ruido hacia el 
tteua vn gran remolino como no son cossas de fe. es cossa fácil el creer lo 
que cada uno con su buen juicio le pareciere que licúa mas camino y apa- 
riencia de berdad se decir que oy en día los que nauegan esta laguna hu- 
yen de aquel lugar y no ossan passar por el acordándose de los muchos 
naufragios (pie, antiguamente tenían los que por alli passauau y aun por 
las muchas desgracias que de noche suceden en aquel lugar ahogándose 
algunos y es forcoso pasalla de noche por temor de las tempestades y ay- 
res que entre día en ella se leuantan. 

A y vna cossa en esta laguna muy notable y es que muchas heces se 
enbrauese y alborota en aquel lugar sin hacer biento y bierue alli el agua 
y hecha espuma y haciendo muchas conjeturas de lo que puede ser deuc 
ser (pie aquel ojo de agua o respiradero desta laguna esta ya cegado con 
el mucho cieno y el agua y ayre juntamente esta represado que no pue- 
de salir y querría hacer su curso. Deuen estos dos elementos de hacer al- 
guna biolencia y caussa aquel estrado mouimiento en la laguna y aquel 
huracán y es cierto berdad que como testigo de bista diré lo que me acon- 
teció a mi y a otro religioso en medio della y es que yendo con mucha bo- 
nanca vna mañana nauegando con mucho contento, de ynprouísso sin ha- 
cer nengun ayre ni biento de ninguna parte se leuanto vn huracán y mo- 
uimiento tan extraño que pensamos ser ahogados y preguntando yo a los 
remadores que nos llenaban (que no menos espantados y temerossos esta- 
uan que nosotros) que fuese la causa de aquel tan ynopinado terremoto 
y huracán sin hacer biento ni memoria del, respondieron que era el ayre 
questaua debajo del agua y que quería salir y que aquello acontecía mu- 
chas bec.es y entiendo ser lo que tengo dicho que el ayre metido en los 



145 

poros de la tierra en aquellos lugares hace caussar aquel mouirniento por 
salir en el agua y no es mucho pues caussa los teublores de tierra y mue- 
ue medio mundo. Y porque sepamos la patraña y quento de donde pro- 
cede nuestra madre la laguna quiero contar lo que con todo su juicio me 
contaron vnos flemáticos biejos, preguntándoles yo que noticia tenían del 
origen de aquella laguna o lo que dello sospecliauan y dixeronme que lo 
que sabian era: que procedía de la mar pidiéndoles la ra$on y ocassion que 
para pensallo tenían me dixerou que los reyes antiguos teniendo deseo de 
donde tenia principio esta laguna higieron muchas diligencias para lo sa- 
uer y sacar en liupio especialmente que la bian crecer y menguar y estar 
vnas beces de vna color y otras de otro y ynuiando gente por muchas par- 
tes dicen que asia la costa bieron vn rio que salia de la mar y que a poco 
trecho se vndia y oy en dia se vnde y que para sauer donde yba a salir 
aquel rio que hecharon por el boquerón donde se sumia vna calavaga 
gruesa y redonda lissa toda llena de algodón y muy bien tapada para que 
no le entrase agua y que hechada dieron auisso a México para que se tu- 
uiese queuta si aquella calauaga pareciese en alguna parte de la laguna o 
en algún rio o fuente y que puestas muchas espías y buscas en la laguna 
acauo de algunos dias aliaron la calauaga nadando eugima del agua en la 
laguna grande: cossa es que puede ser y bien se puede creer pues el agua 
mesma da testimonio de si y de donde procede con su malaca porque lo 
vno ella es salobre y gruessa y sugia y vuas beces esta clara y otras muy 
turbia otras beces aguí y otras berde y otras muy negra es agua que no 
cría pescado y todo el que de la agua dulce entra en ella y de las fuentes 
todo se muere y luego lo hecha a la orilla y caussa muy poca salud a Mé- 
xico con sus malos bapores y hedor en especial en tienpo de seca. 

He traydo todo esto para contar el sacrificio que a la laguna se le ha- 
cia el mesmo dia de Tlaloc el cual dia como hemos bisto era sotenísimo 
para ellos y de gran contento y si bien consideramos el cuidado y solici- 
tud con que la solenigauan y trabajo de yr al monte y benir del monte y 
yr a la laguna y benir de la laguna el ofrecer tanta cantidad de cossas 
pregiossas y ricas sacrificando sus mesmos hijos y hijas siruiendo al de- 
monio de noche y dia por yerros y quebradas siu discrepar vn año mas 
que otro en ninguna cerimonia sernos a gran confussion el considerar la 
floxedad y tiuiega quiebras y faltas con que servimos a uro berdadero dios 
y aun consiutimos que sea sentido poniendo mas cuidado en lo tenporal 
que cu lo espiritual contentándonos con las apariencias de christianosque 
los yndios nos fisguen siu procurar arrancar de raíz la cigaña que anda 
rebuelta con el trigo. Qierto es confussion nuestra y berguenca grande 
que hiendo con quanto cuidado el demonio era sentido de noche y de dia 
Duran.— Tom. II. 19 



14(¡ 

[otamos que la suma bondad de uro. berdadero dios y señor sea con 
lauta floxedad y negligencia reuerenciado y creído y adorado sin ponerla 
soleoitud y cuidado \ la oída (pues tenemos obligación de ponella por su 
amor) para que su nombre sea ensaljado y su santa fe ,\ lej guardada 
pugnando desterrar la engañossa y mentirossa fe 3 error desta miserable 
gente cu que todauia estriñan y ponen su confianja pues es mentira y fal- 
sedad ehgañossa y lo «pie les enseñamos 'tema y .Mima berdadybien 
auenturanga para lo qual deuian los que tratan con eüos j de su oonuers- 
sion procurar de sauer muy bien la lengua \ entendellos si pretenden ha- 
cer algún fruto pues en ello lia la saluacion y uida del alma o la dañation 
del vno y del otro y no se contenten con decir que ya saben vn poco de 
lengua para confesar y que aquello Les basta lo qual es error yntolerable 
porque para este sacramento es menester mas lengua y ynteligeuria della 
que para otro ninguno para sauer examinar la enmarañada conciencia en 
ydolatrias encubiertas de muchos años de algunos penitentes y no tengan 
los prelados tanto error en divir que ya sane lengua el ministro para con- 
fesar vn enfermo que bien le pueden liar el sacramento. Torno a decir 
que es error muy grande y poca yntelixeneja de los yndios porque para, 
aquel enfermo que se esta ya muriendo es menester la buena lengua y la 
buena persuaden y el declaralle el bien (pie con aquel sacramento recibe 
y como mediante la passion deOhristoy su sangre preciossa con que aquel 
sacramento esta bañado reciuc remisión y perdón de todos sus pecados y 
el ponelle temor que si no descubre sus pecados que se yra al ynlierno el 
qual enfermo lleno de temor y perzuadido descubre a beyes lo (pie hauia 
quarenta y cincuenta años que yncubria como habrá acontecido y acon- 
tece a cada passo. Miren por amor de christo crucificado como se encar- 
gan deste negocio tan ynportante que no basta ser vno lengua como 
quiera pues querrá predicalles y declaralles los misterios de la fe y amo- 
nestalles la berdad y predicará error y mentira lo (pial se ha de tener por 
cossa perjudicial y para las conciencias (pie lo encomiendan y dejlo se en- 
cargan no muy seguro lo qual me admira de algunas perssonas con quanta 
seguridad se encargan dello y comen y beben y duermen tan sin cuidado 
como si no lamieran de dar a dios quenta de los que. por sus culpas se 
bao al ynfíerno contentándose con dos bocablos generales que son (tley- 
toca) (ygualaz) (pie son los bocablos primeros (pie los conquistadores de- 
prendieron quando binieron a la tierra con otros bocablos tan grosserosy 
toscos que los yndios demás d ¡ hacer burla y escarnio dellos no 

los entienden ni sanen lo que quieren decir. 



CAPITULO LXXXVII. 1 



Do la gran fiesta que Uamauan Tlaeaxipehualixtly que quiere decir desollamiento de honbres en 
la qnal Bolemcauan un ydolo llamado Toteo y Xipe y Tlatlauhquitezcatl debajo de los quales 
tres nonbres le adoiauan como a trinidad y por otra manera tota, topiltzüj y yoyometl que quie- 
re decir padre hijo y el coracon de ambos a dos a quien se hacia la fiesta presente. 



A ueinte de marco vn dia después que agora la yglesia sagrada celebra 
la fiesta del gloriosso san Josef celebrauau eu esta tierra los yndios vna 
soleuisima fiesta y tan regocijada y ensangrentada y tan a costa de hon- 
bres que no bavia otra mas quella llamauanla Tlaeaxipehualixtly que quie- 
re decir desollamiento de honbres y era la primera- fiesta del año de las 
del numero de su calendario, quellos celebrauau de beinte en beinte dias 
en la qual demás de ser de las fiestas deste numero celebrauau eu ella a 
vu ydolo que con ser vuo lo adorauan debajo de tres nonbres y con tener 
tres nonbres lo adorauan por vno cassi a la mesma manera que nosotros 
cieemos en la Santísima Trinidad ques tres personas distintas y vn solo 
dios verdadero asi esta ciega gente creya en este ydolo ser vno por deba- 
jo de tres nonbres los quales erau Totee Xipe Tlatlauhquitezcatl, la de- 
claración de los quales nonbres sera necesario poner para que entendamos 
lo que quiere significar y como todas las cerimonias y solenidad se ende- 
recauau a onor destos tres nonbres y de cada vno en particular. El pri- 
mer nonbre ques Totee ar.nque al principio no le hallaua denominación y 
me trico titubear en fin preguntando y tomando a preguntar bine a ssa- 
car que quiere decir señor espantosso y terrible que pone temor; el segun- 
do ques Xipe quiere decir honbre desollado y mal tratado; el tercero non- 
lar ques Tlatlauhquitezcatl quiere decir espéxo de resplandor encendido 
y no era ydolo particular que lo celebrauau aqui y allí pero era fiesta uni- 
bersal de toda la tierra y todos lo solenigauan como a dios vnibersal y as- 
si le tenían vn tenpló particular con toda la honrra y suntuosidad possi- 
ble tan honrrado y temido que no podía ser mas en cuya fiesta matauan 

1 Trnt. 2? L.lin. 7? 



L48 

mas lumbres que en otra ninguna por ser la fiesta tan general eoruo era 
que aun cu los muy desastrados pueblos y en los barrios saerilicauan este 
dia houino lo qual mientras mas esoriuo y pregunto mas admiración me 
pone de ber la multitud de gente racional que moria en toda la tierra por 
año sacrificada al demonio que podemos afirmar (pie eran mas (pie los que 
morían de su muerte natural. Y que esto sea a>M ymagine el que curios- 
sámente lo quixere conparar y bera ser berdad y mire cu solo este dia de 
Tlacaxipebualixtli ((pie aesj se dice la fiesta de que bamos tratando) y con- 
sidere que en solo México moria este dia por lo menos en todo el sesenta 
personas y discurra por todas las prouincias ciudades y royaos bera que 
solo este dia saerilicauan sus mili lumbres y mas y esto siu meter las de- 
más liestas en las «piales nenguna pasaba sin matar bonbrcs o mugeres. 
La ymagen y figura de este ydolo era de piedra del altor de un honbre 
con la boca abierta como honbre questaua hablando que demostraua te- 
ner bestido vn cuero de honbre sacrificado colgando las manos del cuero 
a las muñecas. Tenia en la mano derecha vn báculo con vnas sonajas al 
cavo a su modo enxeridas en el mesmo báculo: en la mano izquierda te- 
nia una rodela de plumas amarillas y coloradas de la qual y dentro la ma- 
nixa salia vna bandereta colorada con sus plumas al cavo: en la caneca te- 
nia vna tiara toda colorada ceñida con vna cinta colorada que beniaa ha- 
cer vn lago en la trente galano y enmedio del lago vn joyel de oro: a las 
espaldas tenia colgadas otra tiara de la (pial salían tres banderetas con 
tres tiras que colgauan de la tiara abajo todas coloradas a onor de los tres 
nonbres deste ydolo. Tenia puesto un solene y galán braguero que pare- 
cía salir por entre el cuero de honbre que tenia bestido y este era el bes- 
tido que sienpre a la contina tenia sin diferenciárselo ni mudárselo jamas. 
Qnarenta días antes del (lia de la fiesta bestias vn yndio conforme al ydo- 
lo y con su mesmo ornato para que como a los demás representase al ydo- 
lo bibo a este yndio esclauo y purificado hacían todos aquellos qnarenta 
días tanta honrra y acatamiento como al ydolo trayendole en publico: lo 
mesmo hacían en cada barrio los quales barrios cían como parroquias y 
assi tenían sus nonbres y abocacion de ydolo con su cassa particular que 
seruia de solo yglesia de aquel barrio y asi en fiesta podían en cada barrio 
bestir vn yndio esclauo como en el tenplo principal para que representa- 
se aquel ydolo lo qual no hauia en todas las demás fiestas del año de ma- 
nera que si hauia beinte barrios podían andar beiute yndios representan- 
do a este su dios vnibersal y cada barrio honrraua y reucrenciaua su yn- 
dio y semejanca del dios como en el principal tenplo suyo se hacia. En 
fin lo (pie siento desta fiesta es que solenicauan todos los diosses cu vna 
vnidad y para (pie entendamos ser assí en llegando que llcgaua el mesmo 



149 

«lia de la fiesta bien de mañana sacanan este yndio que hauia quarenta 
dias representado a este ydolo bibo: tras el sacauan a la semejanca del 
sol y luego la semejau9a de Hvitzilopocbtly y la de Quetzacoatl y la del 
ydolo llamado Macuilxochitl y la de Cüililico y la de Tlacabuepan y la de 
Ixtliltzin y la de Mayahuel diosses de los principales de los barrios mas 
señalados y a todos assi vnos tras otros los matauan sacándoles el cora- 
ron con el sacrificio ordinario y lleuaudolo con la mano alta acia el orien- 
te hechauanlos eu vn lugar que llamarían <;acapau que quiere decir enci- 
ma la paja donde el sacrificado!' de los diosses se poma e luego en ponién- 
dose alli junto a los coracones benian las ofrendas de toda la gente los 
quales ofrecían manojos de macorcas de las que los yudios tienen colga- 
das de los tedios á la manera que los españoles cuelgan las uvas. Y an- 
tes que se me olvide quiero amasar que estos manojos de majorcas assi 
colgadas es supesticion y ydolatria y ofrendas antiguas. Estos manojos 
de macorcas ofrecían alli las quales las bauiau de poner en§ima de ojas 
de capotes berdes en lo qual taubien bauia misterio y agüero. 

Acauados de sacrificar los diosses luego los «lesollauau todos a gran 
priesa de la manera que aqui dixe que eu sacándole el coracon y de ofre- 
cello al oriente los degolladores que tenían este particular oficio ecbauan 
de bracas al muerto y abríanle desde el colodrillo asta el calcañar y deso- 
llauanlo como a carnero sacando el cuero todo entero. Acauados de deso- 
llar la carne dauan a cuio el yndio bauia sido y los cueros bestianlos a otros 
tantos yndios allí luego y poníanle los mesmos nonbres de los diosses que 
los otros hauian representado bistiendoles engima de aquellos cueros las 
mesmas ropas y ynsiguias de aquellos diosses poniendo a cada vno su non- 
bre del dios que representaua teniéndose ellos por tales y assi se presen- 
tauan vno acia oriente otro hacia poniente y otro a la parte de medio dia 
y otro a la parte del sur y cada vno se iua acia aquella parte hacia la gen- 
te y traían assidos algunos yndios consigo como pressos demostrando su 
poder y assi llamauan a esta cerimouia (netcotoquíliztly) que quiere de- 
cir reputarse por dios. Hecha esta cerimouia para significar que todo era 
vn poder y vna vnion juntauanse todos estos diosses en vno y alauanles 
el pie derecho del vno con el pie izquierdo del otro liaudoles las piernas 
asta la rodilla y asi atados vnos con otros andarían todo aquel día susten- 
tándose los vnos con los otros en lo qual (como dixe) dauan a entender la 
ygualdad y su conformidad y dauan a entender su poder y vnidad. Assi 
atados los lleuauan juntos a vn sacrificadero que llamauan cuauhxicalco 
que era vn patio muy encalado y liso desparid de siete bracas en quadro. 
En este patio hauia dos piedras a la vna llamauan temalacatl que quiere 
decir rueda de piedra y a la otra llamauan cuauhxicalli que quiere deeii 



150 

batea: estas dos piedras redundas eran de abraza las quales estañan íi\a- 
das en aquel patio la vna junio a la otra. 

Puestos alli salian luego quatio bonbres armados con bus coracinas los 
dos con deuissas de tigres y los otros dos con deuissaa de águilas todos 

quatro con sus rodelas y espadas en las manos. A los que ferayan la de* 
uissa del tigre al vbo llamauan tigre mayor; al otro tigre menor lomes- 
moa los (pie trayan las diuissas de águila (pie al TOO llamauan águila 
mayor 3 al otro águila menor. Estos tomauan en medio a los diosses lue- 
go salían todas las dignidades de los tenplos por su orden los (piales saea- 
uan vn atanbor y eiipeeauan vn canto aplicado a la fiesta y al ydolo luego 
salia vn biejo bestido con vn cuero de león y con el quatro bestidos el vno 
de blanco y el otro de bcrde y el otro de amarillo y el otro de colorado a 
los (piales llamauan las quatro auroras j con ellos al dios Ixcoauliqui y 
al dios Titiaoahuan y poníalos aquel biejo en un puesto y en poniéndolos 
yba y Bacaua vn presso de los que se hauian de sacrificar y Bubialo enci- 
ma de la piedra llamada temalaoatl y esta piedra tenia en medio un agu- 
jero por donde salia vna soga de quatro bragas a la qual soga llamauan 
(ceut/onmecatl). Con esta BOga atauan al presso por un pie y dauanle vna 
rodela y vna espada tuda enplumada en la mano y traía vna hasija debí- 
no dibino que assi le llamauan conbiene a sauer t w octly y bacianle be- 
ber de aquel bino luego le. ponía a los pies quatro pelotas de palo para 
con que se defendiese el qual estaua desnudo en cueros. Luego que se 
apartaua el biejo que tenia por nonbre el león biejo ai son del atanbor y 
canto salía el que oonbramos gran tigre bailando con su rodela y espada 
tara el (pie estaua atado id (pial tomaua las bolas de pido \ tira- 
uale. Bl gran tigre como era diestro recoxia los golpes en la rodela: aca- 
llados los pelotazos tomaua el presso desuenturado y eubra§aua su rode- 
la y esgrimiendo el espada defendiasse del gran tigre que pugnaua por le 
herir mas enpero como el vno estaua armado y el otro desnudo j el otro 
tenia su espada de tilos de nauaja \ el otro de solo palo a pocas bacilas 
lo hería o en la pierna o en el muslo o en el bra$0 o cu la cainva \ assi 
, en hirie tñian las bocinas j caracoles y llantinas j el presso 

se dejaua caer. E5n oayendo llegauan los sacrifica dolo 3 lic- 

uándolo a la otra piedra que diximos se llamaua cuauhxicalli j alli le abrían 
el pecho \ le sacauaii el coraron J lo ofrecían al sol dándoselo con la ma- 
no alta. Desta mesma manera que be contado Bacríñcauan treinta y qua- 
renta preSSOS sacándolos vno avno aquel león biejo y atándolos alli para 
la qual contienda estauan aquellos quatro tigrí ¡las para en can- 

sándose rao salia otro j sí aquellos se cansauan y los pressos eran mu- 
chos ayudauan los questauan en nonbre de las quatro auroras los (piales 



151 

hauian de conbatir con la mano izquierda y como eran señalados para 
aquel oficio estallan tan diestros en esgrimir con la izquierda y en herir 
como con la derecha tanbien tenia licencia el atacado presso para herir y 
matar defendiéndose á los que le acometían y en effecto hauia algunos de 
los pressos tan animossos y diestros que con las bolas que tiraban o con 
la rodela y espada de palo que en la mano tenían se defendían tan bale- 
rossamente que acontecía matar al gran tigre o al menor o a la águila 
mayor o a la menor y era que algunos se desatarían de la soga en que es- 
taban atados y en biendose sueltos arremetían al contrario y alli se ma- 
tauan el vno al otro y esto acontecía quaudo el presso era persona de cuen- 
ta y que hauia sido capitán en la guerra donde hauia sido cativo. Otros 
hauia tan posilanimos y cobardes que en biendose atados luego desmaya- 
uan y se sentauan en cuclillas y se dejauan herir. Este conbate turaua 
hasta que los pressos se acauauan de sacrificar los quales todos hauian de 
passar por aquella cerimonia a la qual cerimonia llamauau tlahnahuana- 
liztli que quiere dégir señalar o rasguñar señalando con espada y hablan- 
do nuestro modo es dar toque esgrimiendo con espadas blancas y asi el 
que salía al conbate en dando toque que saliese sangre en pie o en mano 
o en caueca o en qualquiera parte del cuerpo luego se hacia afuera y to- 
caran los instrumentos y sacrificauan al herido, y desta manera los que 
estañan atados por detener vn poco mas la uida se guardaran de no ser 
heridos con mucho animo y destreca auuque al fin benian a morir. Tura- 
ua este conbate y modo de sacrificar todo el dia y morían yndios en el de 
quarenta y cinquenta para arriba de aquella manera sin los que mataran 
en los barrios (pie hauian representado al ydolo cossa cierto de gran con- 
pasion y lastima y de grande dolor. 

Concurría al espetaculo toda la ciudad al rnesmo tenplo del ydolo en el 
qual se ofrecía aquel sacrificio. Era tenplo particular y bistosso asi por su 
altura como por bauer en el tantas particularidades de piedras para sa- 
crificar. El oratorio o aposento donde este ydolo estaua era pequeño pe- 
ro bien y galamente aderecado delante de la qual picea estaua aquel pa- 
tio encalado de siete a ocho bracas donde estañan aquellas dos piedras 
fixadas que para subir a ellas hauia quatro escalerillas de a quatro esca- 
lones cada vna en la vna dellas estaua pintada la ymagen del sol y en la 
otra la quenta de los años meses y dias. Tenían al rededor deste patio 
muebos aposentos donde guardaran los cueros de los que desollauan por 
cuarenta dias aleavo de los (piales los enterrauan en vna bobeda o soter- 
rano (pie hauia al pie de las gradas. Las dos piedras de (pie he hecho 
mención la vna donde estauan los que sacrificauan y la otra donde los 
acaraban de sacrificar muebos tenemos noticia dellas la vna de las (piales 



L62 

bimos muoho tienpo en la plaga grande junto i la acequia donde cotidia- 
namente B6 haoe vn increado frontero de las eassaa reales donde perpe- 
tuaincnte se reooxian cantidad de negros a jugar y a cometer otros atro- 
068 delitos matándose vnos a otros de donde el Olmo, y reuerendisimo 
MÍior don frai Al'.' de Montufar de santa y loable memoria arcobispodig- 
aissimo de México de la orden de ios predicadores la mando enterrar 
biendo lo que allí pasana ile males y omicidios y tanbicn a lo que sospe- 
oho fue persuadido la mandase quitar de alli a oauasa de que se perdiese 
la memoria del antiguo sacrificio que alli se. hacia. La segunda piedra era 
vita que agora tornaron a desenterrar en el sitio donde se edifica la ygle- 
sia mayor de mexieo la (pial tienen agora a la puerta del perdón: a esta 
Llamarían batea los antiguos a Causea de que tiene una pileta en medio y 
vna canal por donde se escurría la sangre de los que eu ellos sacrilicatian 
los «piales fueron mas que cauellos tengo en la caneca la (pial deseo ber 
quitada de alli y aun tanbieu de ber desuaratada la yglesia mayor y he- 
cha la nueha es porque se quiten aquellas culebras de piedra questan por 
ha^>a^ de los pilares las (piales eran cerca del patio de Hvitzilopochtly don- 
de se yo que han ydo a llorar algunos biejos y biejas la destruizion de su 
tenplo biendo alli las reliquias y plega a la divina bondad que no ayan 
ydo alli algunos a adorar aquellas piedras y no a dios. 

A honrra desta fiesta y por eerimonia eomian generalmente en esta 
fiesta vna comida todos y eran vnas tortillas y lámales de maíz amassa- 
dos con miel y frissoles sin poder comer otro pan so pena de sacrilegio y 
ipiebrantador de las divinas ordenanzas. Aeauado lo que dicho es todos 
aquellos (pie hauian repressentado a los diosses que hauiau estado hedi- 
dos con aquellos cueros de honores se ybau y los sacerdotes los desnuda- 
uan y los lañaban con sus propias manos y colgauan aquellos cueros con 
mucha reuerenoúi de vnas baras. Luego otro día de mañana yban algu- 
nos a pedir al dueño de los (pie se hauian desollado aquel cuero prestado 
para pedir limosna con el y el dueño mandaua se le prestasen \ esto ha- 
cían los pobres en todos los barrios a los i piales prestaban estos cueros y 
se los ponian y encima del las ropas del ydolo Xipe y salian por la ciudad 
y por todos los barrios a pedir limosna de puerta en puerta de los (piales 
limosneros acontecían andar beinte \ veinte y cinco conforme a los bar- 
rios ( pic hauia los quales no se hauian de encontrar en parte ninguna ni 
en casa ni en calle ni encrucijada porque si se topauan en alguna parte 
ai remetían el vno con el otro y hauian de pelear y pugnar de ronperse el 
cuero el vno al otro y los bestidos. lo qnal era estatuto, y ordenanza de 
los tenplos y assi huian de se encontrar para lo qnal traían muchos mu- 
chachos tías si y gente que les avissaua y (pie les licuaban la limosna (pie. 



153 

recoxian por la qual limosna hauia vn agüero que a nadie hauian de lle- 
gar a pedir que les dexase de dar poco o mucho alguna cossa lo que les 
dauan era gran cantidad de majorcas ealauacas frissoles en fin de todas 
semillas cada vno conforme a su posibilidad otros les dauan comidas de 
pan y carne y pedacos de calauaQas cocidas con miel otros del pan quel 
dia antes se hauia comido y sobrado otros les dauan cossas de mas precio 
como eran los señores y gente principal dauan mantas bragueros cotoras 
plumas joyas todo lo qual yba al tenplo y allí se juntaua donde acauados 
los beinte dias que era el tienpo determinado que hauia de pedir hauia el 
limosnero de partir de toda la ofrenda y limosna que hauia recosido con 
el dueño del esclauo con cuyo cuero hauia pedido y con esto remediauan 
muchos pobres su necesidad. Estos que pedían esta limosna cada noche 
eran obligados a. lleuar el cuero al tenplo donde se hauia de guardar en 
los apossentos que para ello estauan diputados donde cada mañana acu- 
dían los que hauian de pedir por ellos. 

A estos limosneros acudían las mugeres quando passauan por la calle 
con sus niños en los bracos y les rogaban se los bendixesen ni mas ni me- 
nos que agora salen a los religiossos para que les echen la bendición. Los 
xipe los tomauan en los bracos y diciendo no se que palabras sobre la 
criatura daba quatro bueltas con el por el patio de su cassa y tornauase- 
lo a la madre la qual tomana su niño y dauale limosna. Acauados los 
beinte dias que era como otaua del ydolo resana la limosna el qual dia 
para enterrar los cueros y quitallos a los que los hauian traydo hacían una 
cerimonia y era que en medio del mercado ponian vn atanbor y salían los 
soldados biejos todos y sus capitaues que hauian sido caussa de prender 
en la guerra los (pie se hauian sacrificado, todos aderezados con las nue- 
bas ynsignias que los reyes les dauan y preseas, todos con sus mantas de 
red y baylauan traieudo en medio aquellos limosneros bestidos con sus 
cueros y cada dia quitauan vno v dos con aquella solenidad y fiesta que 
turaua otros beinte dias en quitar cueros con el qual regocijo comían y 
bebían y se regocijauan todo lo posible que (piando se benia a acabar 
cdian ya los cueros y estauan tan negros y abominables que era asco y 
horror bellos. Al cabo destos quareuta dias tan festejados y solcnieados 
tomaban todos los cueros y en el mesmo tenplo del ydolo Xipe y abajo al 
pie de las gradas del los enterrauan en el soterrano y bobeda dicha la 
qual tenia vna piedra mouediga que se quitaua y se ponía. Enterrauanlos 
con cantos y solenidad como a cossa sagrada al qual entierro acudía toda 
la tierra a sus tenplos donde acauado el entierro hauia vn sermón mn\ 
solcne el (pial hacia vna de las dignidades todo de retorica y de metáfo- 
ras con la mas elegante lengua (piel podía ordcnalle en el qual sermón re- 

DüBAN.— TOlf. II. 20 



l.-.l 

feria la miseria mana la básela que somos j lo muoho que debemos al 
que qob i i que tenemos. Amonestaua la bida quieta y pacifica el 

temor la reuereneja y berguenca la orianga j miramiento] buenoomedi- 
.11 ¡•■ni < > la sujeción y la obediencia la calidad con los pobres y forasteros 
peregrinos: bedaua el hurtar el fornicar y adulterar y desear lo ageno fi- 
nalmente amonestaua iodo genero de birtudei y bedaua todo genero de 
males romo vn católico predicador lo podía persuadir y predicar con todo 
el ferbor del mundo prometiendo al que oometiesse aquestos delitos que 
dexaria en esta bida nonbre de malo y peruerso y que decmdiria al yn- 
fierno con la iuesma lama y (pie seria tenido alia por tal: y a Los buenos 
amonestaua y perssuadia y prometía (pie permaneciesen en el bien y en 
su luda quieta y pacifica (piel señor de. las alturas le querría mucho y da- 
ría el galardón y que saldría desta bida para la otra con buen nonbre y 
(pie yria a ser alia muy honrrado. 

Todo ( ato que he dicho aquí con lo demás demuestra liauer tenido es- 
ta gente noticia de la ley de dios y del sagrado evangelio y de la bien 
auenturanca pues predicauan hauer premio por el bien y pena por el nial. 
So pregunte a yndios de los predicadores antiguos y escriui los sermones 
que predicauan con la mesma retoria y frassis suio y metáforas y realmen- 
te eran católicos y (pie me pone admiración la noticia que bauia de la bien 
auenturanca y del descanso de la otra vida y que para conseguilla era ne- 
cesario el biuir bien pero yha esto tan mezclado de sus ydolatrias y tan 
.sangriento y abominable que desdoraua todo el bien que se mezclaua ite- 
ro digolo apropossito de (pie huvo algún predicador en esta tierra que de- 
\o la uoticia dicha. Sea nuestro Señor y dios bendito y alabado para sé- 
cula sin lia <[ue tuvo por bien de sacar a estos miserables de tan grandes 
errores \ ruidunbre j destruir tan abominable sacrificio como de 

sangre \ < ■.¡acones de bonbres se hacia al demonio, lo qual algunos cono- 
cen el bien que les bino con la suaue ley de dios y alaban al dador de tan 
gran beneficio el (pial sea loado por sienpre jamas. 

Celebrauase otra Cesta de la significación del sol no con menos ceiimo- 
nias ni ritos y supesticiones 411c las demás (pie atrás heñios declarado (pie. 
entiendo (pie no menos contento dará que las demás la (pial trae consigo 
tantas cerimonias que me sera (breado Ber largo como en los demás capí- 
tulos para poder declarar tantas y tan ynumerables cerimonias y sacriii- 
cios y la solenidad desta tiesta por ser fundada de gente ylustre que era 
de vn genero de cananeros (pie professauan de dar fin de sus días en el 
estado militar y eran estos tan de magnánimo y atrevido coracou (pie ba- 
uian puesto vn estatuto y promessa (pie aunque saliessen contra cada uno 
en el eanpo diez ni doze honbres no les boluerian el rostro ni las espaldas 



155 

ni echarían pie atrás que me parece que si se hubieran aliado en exerci- 
tos de los alemanes numeran enprendido dellos aquella costunbre que- 
llos tienen de conbatirse a pie quedo como lo declaran muchas ystorias y 
esta promessa y orden lo guardarían y cunplian tan balerossa y caualmen- 
fce i pie no hauia discrepar un solo punto que antes se dexauau hacer pe- 
damos que hacer lo contrario y por esta balentia y coragon tan animosso 
eran tan estimados y queridos del rey y de los señores que aquel que mas 
se mostraría y señalaba en la guerra le hacjan mas onrra y le dauan ma- 
yor premio y ditado. T pues esta fiesta es de caualleros conbiene que ba- 
ya este capitulo conforme al merecimiento que los semejantes merecen el 
qual capitulo declarare con la brebedad y estilo questa ystoria lo requie- 
re para lo qual se me admita algún perdón si fuere largo en parte. 



CAPITULO LXXXV1IL 1 

De la fie ta que al s..l .se hapia de baso deste nonbre, Nauholin. 

lluuo en esta tierra vna orden de caualleros que profesauan la milicia 
y hacían boto y promessa de morir en defenssa de su patria y de no huil- 
la cara a diez ni á doze que les acometiessen los qualcs tenían por dios y 
caudillo al sol y por patrón como los españoles a santiago gloriosso don- 
de todos los que profesauan y entrauan en esta conpañia eran gente ylus- 
tre y de balor todos hijos de caualleros y señores sin admitir gente de Laja 
suerte por mas batiente que fuesse y assi la fiesta de los cananeros y hi- 
jos-dalgo hecha a onrra de su dios el sol a la qual llamauan nauholin que 
quiere decjr quarto mouimiento debaxo del qual nonbre la solenicauan culi- 
forme a la calidad de las perssonas cuya tiesta era. Esta fiesta celebrauan 
dos beces en el año: la primera a diez y siete de mareo y la segunda era 
a dos dias de dicienbre en fin las dos beces que le cauian en el año el nu- 
mero de quarto curso o mouimiento. Y para mayor ynteligencia es nece- 
sario sauer que la semana dcstos yndios era de trece en trece días donde 
cu eunpliendose los treze dias tornauan a contar vno hasta treze tanbien 
sus meses eran de beinte dias no mas y para todos benito tenían una figu- 
ra con que los nonbrauan las quales figuras eran beinte para cada día la 

1 Lám. 7?. Trat. 2'.' 



L56 

auya j a la mesma manera que nosotros debimos lunes mano etc. non- 
brauan ellos los días de su mes con aquellas figuras entre las quales figu- 
ras estaua oüín a manera de una mariposa a la qual figura contando por 
el nnmerode fcreze oomo ellos contauan sus Bemanas en cayendo a esta fi- 
gura el numero quatro que le oauia solas dos beoes en el año allí le oele- 
brauan la fiesta en nonbre de quarto mouimiento tan caballerosamente 
como beremos. 

Esta orden de caualleros tenia su tenplo 3 oassa particular ouriossa- 
mente labrada de muchas salas y aposentos donde se recoxian y sentían 
a la del sol y dado que todos cían oassados y tenían sus cassas 

[(articulares y haciendas tenían capero en aquellos aposentos y cassas de 
aquel tenplo sus prelados y mayores a quien obedecían y por cuyas or- 
denaciones se regían y donde auia gran numero de mocos mancebos hijos 
de Señores que professauan «le seguir aquella orden de caualleria y asi los 
enseñauan allí y ynponian cu todo genero de conbate con todo genero de 
las armas quedos usauan: la cual orden ymagiuo yo como las ordenes de 
los comendadores de España que vnos son de san Juan otros de. Oalatraua 
otros de Santiago trayendo para dif< rendarse diferentes encomiendas, asi 
estos según el orden temían en esta orden de caballería les podemos lla- 
mar los comendadores del sol, cuya diuissa licuarían quando yban a la 
guerra. Este tenplo del sol estaua en el mesmo lugar que agora edifican 
layglesia mayor de México al qual llamauan por exclencia Guacuauhtin- 
chan que quiere decir la cama de las águilas el qual nonbre de águila o 
de tigre usauan por metáfora para engrandecer y honrrar a los honores de 
balerossos hechos y assi cu decir la cassa de las águilas a aquel tenplo era 
tanto como decir la casa de los balientes honbres conparando por metá- 
fora su balentia a la del águila o a la del tigre por ser el águila entre las 
demás aues la mas balerossa y el tigre entre los demás animales el mas 
brauo y feroz. En lo alto deste tenplo hauia una pieca mediana junto a 
vn patio que diximos en el capitulo passado (pie era de siete v ocho bra- 
cas muy encalado: a vn lado deste patio estaua esta pícea, que digo en la 
qual sobre un altar estaua colgada en la pared vna ymagen del sol pinta- 
da de piueel en vna manta la qual ligara era de hechura de una mariposa 
con sus alas y a la redonda della vn cerco de oro con muchos rayos y res- 
plandores que della salían estando toda la diunas pieca muy aderezada y 
galana. Hauia para subir a esta pleca quarenta gradas pocas mas o menos. 

Eacianse en este tenplo todas las cerimonias que en los demás como 
era el enseñar 1 este ymagen quatro beces entre dia y noche y hacer y 

1 Probablemento — incensar. 



157 

cunplir todos los ritos de ofrendas y sacrificios que se hagian a los demás 
diosses para lo qual tenian sus sacerdotes y dignidades con todas las pre- 
minencias y priuilegios que los demás los quales solenicauan esta fiesta a 
la manera siguiente: quanto a lo primero este dia liauia de ayunar toda la 
gente de la guiñad tan estrecha y regurosamente que ni aun a los niños 
ni enfermos no les era permitido desayunarse hasta que haciendo el sol 
su cursso llegaua al medio dia en el qual punto tomauan los sacerdotes y 
ministros de aquel tenplo vnos caracoles y bobinas y hachan señal para 
que la. gente acudiese al tenplo la qual oyda acudía toda con mas cuyda- 
do y presteza que agora acuden a la missa el domingo. En estando re- 
cosida al rnexnio 1 sonido de aquellos caracoles y bogiuas sacauau vn yn- 
dio de los pressos en la guerra muy acoupañado y cercado de gente ylus- 
tre: traya las piernas enhixadas de vnas rayas blancas y la media cara de 
colorado pegado sobre los cauchos un plumaje blanco: traya en la mano 
vn báculo muy galano con sus Ia§os y ataduras de cuero enxertas en el 
algunas plumas: en la otra mano traya vna rodela con cinco copos de al- 
godón en ella traya a cuestas una carguilla en la qual traía plumas de 
águila y pedagos de almagre y pedagos de yesso y humo de tea y pápelos 
rayados con vle. De todas estas niñerías hacían vna carguilla la qual sa- 
caba aquel yndio a cuestas y poníanle al pie de las gradas del tenplo y 
allí en boz alta que lo oya toda la gente que presente estaña le decían: 
señor lo que os suplicamos es que bays ante nuestro dios el sol y que de 
nuestra parte le saludéis y le digáis que sus hijos y caballeros y principa- 
les que acá quedan le suplican se acuerde dellos y que desde alia los fa- 
borezca y que reciua este pequeño presente que le ynbiamos y dalleeys 
este báculo para con que camine y esta rodela para su defensa con todo 
lo demás que lleuais en esa carguilla. El yndio oyda la enbajada degia 
que le plagia y soltauanlo y luego enpegaua a subir por el templo arriba 
subiendo muy poco a poco hagiendo tras cada escalón mucha demora. 
Estándose parado un rato, y en subiendo otro, parauase otro rato, según 
lleuaua instrugion de lo que hauia destar en cada escalón y taubien para 
denotar el cursso del sol yr su poco a poco hagiendo su cursso acá en la 
tierra y assi tardaua en subir aquellas gradas grande rato. En acabando 
que las acauaba de subir ybase a la piedra que llamamos cuauhxicalhj y 
subíase en ella la qual diximos que tenia en medio las armas del sol. 
Puesto allí en boz alta buelto a la ymagen del sol questaua colgada en la 
piega encima de aquel altar y de en quando en quando boluiendose al ber- 
dadero sol degia su enbaxada. En acabándola de decir subían por las qua- 

1 Tal vez — al mínimo. 



1 58 

tro escaleras que dixe tenia esta piedra para subir a ella quatro ministros 
del sacrificio y quitauanle el báculo y la rodela y la carga que traía y a el 
lo tomauan de piesy manos 3 subía el principal sacrificador con su cuchi- 
llo en la mano di gollau; ' 1 mandand con su mensaje al berda- 
dero sol á la otra vida ,\ escurríanle la sangre en aquella pileta la qual 
por aquella fanal que tenia se derramaua delante de la cámara del sol y 
el sol questaua pintado en la piedra, se hinchia de aquella sangre. Aca- 
nalla de salir toda la habrían por el pecho y le sacarían el 
coragon 3 con la mano alta se lo presentaua al sol hasta que dexase de 
baheai que se enfriaua y assi acauaua la uida el desbenturado mi osagero 
del sol 3 yba con su mensage a los ynfiernos donde yba a dar quenta de 
la man ceguedad en que quedauan. 

Aeiuad.) de sacrifica] adió a cuyo sacrificio hauia estado todo el 

pueblo sin desayunarsse mediendo el tienpo de tal arte que quando aquel 
yndio acauase de subir al sacrificadero fuese medio día en punto. En aca- 
llándole de degollar y de hacer aquella gerimonia tocanan las boginas y 
caracoles los ministros del tenplo hagiendo señal que ya podían todos co- 
mer y que se alzaba el entredicho y impedimento de no comer lo qual asta 
entonces era. tan estrecho precepto que 30 pena de yncurrir en la yra del 
sol y en grandes agüeros y pronósticos de mal a quien lo quebranlaua y 
asi no lo osauan quebrantar. Oyda aquella señal todos se yban a comer 
vnos a su otros hauian traydo su comidilla y comían allí por ha- 

uer heñido de lexos. .Mientras la gente comía los sacerdotes no estañan 
oeiossos porque luego tomauan el presente que! yndio hauia subido car- 
gado y el báculo y rodela ¡ l mío junto a la \ mageu del sol corno 
por tropheo. I tan al sacrificado y boluianselo a su dueño con 
la carne del qual solenigaua la fiesta la qual carne de todos los sacrifica- 
dos tenían realmente por carne consagrada y bendita y la comían con tanta 
reuereucía y con tantas cerimoniasy melindres como si fuera alguna oossa 
tial y assi la gente couiuu jamas la. comía sino alia la gente yllustre 
3 muy principal. En acallando de comer toda la, gente del p toma- 
uan ha hager señal con aquellos ynstrui aian de lo que sir- 
uen las canpanas 3 1 todos otra b lo a gogar del fin 
de la fiesta. 1. lo lleno el tenplo salían aquellos mancebos princi- 
pales toilos con vnasnauajas pequeñitas en las manos y en la otra vn ma- 
nojo de baritas muy delgadas 3 de minbres y sentándose por sus 
rengleras hacían en si mesmos vn sacrífigío estraño y era que con aque- 
lla- uauajas se herían el molledo del brazo izquierdo entre cuero y carne 
de suelte que cu espacio de vn dedo passauan la nauaja de la otra parte 
y por aquella herida que se dauan passauan aquellas barillas por allí vna 



159 

a una y en sacándola por la otra parte assi sangrienta arrojauanla delante 
la ymagen del sol teniendo al que mas badilas sacaua por mas esforcado 
y penitente y aun el cobraua mas banagloria el qual sacrificio no se hagia 
mas de solo el dia de la fiesta. En acauando de sacrificarse se yban a ba- 
ñar y luego sacauan los atanbores y hacían vu gran areyto donde salían 
solos los señores y principales sin eutreuenir otra gente ninguna al qual 
bayle sacauan estos señores muchas y muy curiosas joyas y plumas y co- 
llares muy bistossos y galanos especialmente los caualleros desta orden 
los quales sacauan las deuisas y armas de su patrón el sol en las rodelas 
y plumas que sacauan. 

Hacían en este tenplo este dia todos los que podían grandes ofrendas 
de todo genero de cossas cada vno de lo que tenia y sufría su posibilidad 
con mucha larguera donde esta costunbre de ofrecer tienenla desde aue- 
nicio y antes les era gran contento quaudo tenian que ofrecer porque alli 
se henchían ellos de banagloria y oy en dia se hinchen y entiendo cierto 
que pocos o ninguno ofrecen algo que meramente su objeto sea endereca- 
do a Dios. Plega al señor que yo me engañe y si es juicio temerario me lo 
perdone, porque el aguardar a ofrecer quaudo aya quien los bea y muchas 
beces quando alean y el llegar a poner su ofrenda al mesmo altar y no al 
cantito sino que mete la mona asta medio altar para quel sacerdote ad- 
uierta y lo bea pudiéndolo poner acullá al pie de las gradas cierto a mi me 
huele a banagloria. Tanbien dic.cn que en acauando de ofrecer sus ofren- 
das este dia alcauan los ojos al sol y que llamauan al señor de lo criado 
con alguna ancia y sentimiento y entiendo era ynuocacion al sol al qual 
tenian por criador de las cossas y caussa dolías con lo qual se da fin a la 
fiesta del sol y de sus caualleros de los quales no me pareció muy fuera 
de propossito tratar de sus hechos y assi me pareció escribillos en el ca- 
pítulo pasado por cuitar prolixidad con la fiesta y cerimonias muy suscin- 
tamente passando por menudencias y no por lo esencial lo (pial queda 
dicho lo mejor que he podido sacar del frassis yndiano. 



CAPÍTULO LXXXIX. 



Qno trata de los hechos de los cauallrrn ie como los grandes los honrrauan a ellos j .1 

los demás que au. 



Oossa mu;, celebrada y ussada b ' ienpre en todas las naciones 
ao solamente en las pulitii tendidas pero aun en las muy baruaras 

el honrrar los rey.- y grandes ¡ion < y favorecer a personas priuadas en 
bus reynos conforme a los grai I ■ merecimientos de sus perso? 

ñas subiendo a vitos por las letras en digni a otros por las armas 

en estados y priminenejas con la qual los reyes engalgan el principado 
de sus i! ; ■ tados y la autoridad de sus perssonas porque haciendo 

el rey a los grandes, los grandes hacen al rey porque por los grandes pre- 
mios que les dan supuesto que por si v por sus antepassados los tengan 
merecidos dándoles honrra en premio de sus trauajos y birtud ellos en lin 
como léale- 3 gratos sustentan a los reyes sus lejitimos señores defien- 
denlos y anparanlos con e i idos basta morir por ellos. He 

traidí» todo esto para contar el gran dissimo cuidado y cuenta que los re- 
;: 1 sta tierra tuuieron desde la fundación < ] ilardonar premiar 

con grandes preeminencias y estados dadiuas y generossas mercedes acon- 
pañadas de grandes preuilegios y liberl ¡s a los subditos y 

basallos y perssonas priuadas de sus reynos haciéndoles tanta honrra y 
buenas y anpl i ' i quanto a su modo pedian y ussanca y aunque 

su modo es bajo no eran 1 tan de baja estima que no eran 

pueblos villas aldeas y | iones oro y plata joias y ricas piedras plu- 

mas y diuissas de mucho ualor y precio no parando cu los bestidos de ri- 
cas mantas y bragueros que les dauan en n ¡sa de los hechos bale- 
rossos que hagian y no solo a los honbres de linaje enpero tanbien a mis 
de muy baja suerte que s< para los qualcs tenian particulares 
premios y mercedes con que los diferenciaban de los nacidos deprincipa- 

1 Lám. 7* Trat. 2° 



161 

les dándoles particulares deuissas y armas para que en fin fuesen conoci- 
dos por caualleros pribados pardos y diferenciados de los demás. 

Asi como entre estas naciones huno diferencia entre los ylustres y en- 
tre los que no lo eran, asi en las cassas reales y en las de los tenplos ha- 
uia lugares y apossentos donde apossentauan y receuian diferentes calida- 
des de personas para que los vnos no estuuiessen mezclados con los otros 
ni se igualasen los de buena sangre con los de baxa gente, cossa digna do 
loar y aun de notar y no de gente tan bruta y baruara como nosotros la 
queremos bacer pues tubieron en su ynfidelidad tanta pulecia y buen go- 
bierno con tauto orden y concierto como gente en el mundo la pudo tener 
y muy en particular en esto de que los grandes fuesen conocidos y seña- 
lados y bonrrados con particulares honrras que los caualleros y los caua- 
lleros de los ydalgos y los ydalgos de ¡os escuderos y los escuderos de los 
oficiales y gente plebeya de baja suerte con lo qual en las buenas y bien 
concertadas repúblicas y congregaciones se hauia de tener gran cuenta y 
no el desorden que entre las repúblicas el dia de oy se ussa que apenas 
se conoce (pial es el cauallero o qual el arriero ni qual el escudero ni qual 
el marinero, pues el dia de oy a todos yguala la raxa y el recamado y de- 
udo de caussar que todo se acaua. Enpero para cuitar esta confusión y 
bariedad y para que cada vno fuese conocido tenían estos yndios grandes 
leyes y prematicas y ordenanzas para declaración de las quales se ordeno 
de ponello en este capitullo como cossa que pertenece al passado y a los 
caualleros del sol cuyas particulares preeminencias hay que notar. 

La primera y principal cossa que en esto ay que notar es que las cas- 
sas reales de los reyes y señores sienpre estauan edificadas junto a los 
tenplos y junto a las mesmas cassas o en ellas niesmas continuados ha- 
uia palacios y grandes apossentos y apartados para diferentes géneros y 
calidades de perssouas donde entrando por la puerta ya conocía cada vno 
el lugar que le pertenecía según la suerte de su perssona teniendo los 
grandes su palacio por si y los caualleros el suyo y los hidalgos y escude- 
ros el suyo de suerte que ni el señor tenia para que yr al de los caualle- 
ros ni los caualleros al de los escuderos a la mesma maneja quel deán co- 
se su silla y el arcediano la suya y el chantre la suya etc. teniendo tan 
rigurosso cuidado y pena de muerte que nengun honbre bajo y bil osi 
traspasar el vnbral de las cassas y apossentos reales y assi hauia para la 
gente de seruicio de agua y leña puertas falsas por donde entrassen muy 
remotas y apartadas de la principal para berificacion de lo dicho es de sa- 
uer que los aposentos referidos para que cada vno en su estado conoi 
lo que le convenia tenían cada lugar sus nonbres denominándose de los 
mesmos estado de cada vno conbiene a sauer al de los principes y gran- 

PlTRAX.— TOM. TI. 21 



L62 

dea >■ Sores llamauan teuooaUi que quiere decir i>;iku,io de principes don- 
de para mas noticia es de saber queste booablo tecutly es aonbregeneri- 
oo para principes condes duques marqueses y para honores de estado y 
este booablo oally quiere decir oasaa de donde benian a conponer teuoea- 
lly que era decir palacio de principes y grandes señores a los quales apo- 
Bentos nengunos ossauan entrar ni aposentarse en ellos sino solos aque- 
lloa Beñores 3 assi quando benian a palacio aconpañados con sus canane- 
ros \ principales Qeganan con ellos asta la puerta del apossentoy dejándole 
allí bolbian atrás hacendó lo mesmo todos los señores que conocian ser 
aquel su lugar y asiento. 111 segundo apossento era el que llamauan pil- 
callj que quiere <k «,ir lugar de caualleros a oaussa de que pilly quiere de- 
cir cauallero y assi conponian como en el paseado donde todos los caua- 
lleros conociendo ser aquel BU lugar se yban derechos a el donde liallauan 
sus assientos y lugares y estos eran los caualleros cortesanos hijos de 
grandes o hermanos o sobrinos (pie eran continos en palacio y todos los 
demás caualleros de solar conocido. Seguíase luego el solar de las águilas 
cuyo nonbre era qnauhcally el qual se conpone de quauhtly que quiere 
decir águila y de cally (pies cassa: deste genero de caualleros hemos be- 
llido tratando en el capitulo passado los quales según di noticia eran ca- 
ualleros (pie professauan la milicia que bolando como águilas en armas y 
baleiitia y en animo yubeneible por exeleneia les llamauan águilas o ti- 
gres. Era la gente mas querida y estimada de los reyes que hauia y los 
que mas privilegios esenciones alcancauan eran a quien los reyes hagian 
larguissinias mercedes y a quien conponian con armas y deuissas muy ga- 
lanas y bistossas y ningún consejo de guerra se loniaua que 110 fuese con 
ellos y no con otros nengunos y lo (pie ellos ordenarían y mandauau en 
aquel casso no lo hossauan contradecir los reyes continuándolo luego. Te- 
nian al sol por patrón cuyo tenplo honrraban y seruian con todo el cuida- 
do y reuerencia del mundo y asi los uoiibro caualleros del sol los quales 
entiendo eran comendadores según nuestra ussanea por que assi como el 
rey nuestro señor da a vn cauallero \ na encomienda de vn abito (le San- 
tiago o de sanduan <> de Calatraua asi a estos caualleros les dañan los 
reyes vnas señales que seruian de encomiendas con que andauan señala- 
dos por grandeca y para mas claridad es de sauerque en haciendo vn ca- 
ballero destoe \na grandeca o bacana en la guerra de prender o matar 
con lo qual se señalaua: en llegando que llegaua de bnelta a la corte da- 
ñan luego noticia al rey del hecho notable de aquel cauallero y traydo an- 
te el demás de agradecérselo le armaua cauallero y le daña la encomien- 
da dicha desta manera que poniendo el nonbre de tequihua que era non- 
bre general de los 'alientes honbrea demás del nonbre le mandaua poner 



163 

las ynsignias de comendador que digo y era que le tomauan los cauellos 
de la coronilla medio a medio de la caueca y trancauanselos con vna tren- 
ca colorada y con la mesma trenca le atauan juntamente vn plumage de 
plumas berdes y acules y coloradas y de la lacada salia vn cordón que 
colgaua a las espaldas y al cauo del vna borla colorada y esto era señal 
de que bauia hecbo vna bacana por que en baciendo dos le ponían dos 
borlas según sus hecbos. Hecbo esto el mesmo rey le daua vna rodela y 
vnas coracinas todas de plumas muy galanas y en el canpo de la rodela 
vnas señales «pie les seruiau de armas y vna celada a su m odo que le ser- 
viese de deuissa con grandes plumas: bestialos de ricas mantas y brague- 
ros: dauales joyas y collares y orejeras y bezotes esentandolos de todo 
genero de alcaualas tributos pechos etc. dauales previlegios para quel y 
sus hijos pudiesen usar algodón y traer cotoras y tener las mugeres que 
pudiesen sustentar y desde aquel dia podia entrar en palacio y sentarse 
con los demás en el apossento de las águilas. 

Todo lo que bañemos dicho de los caualleros del sol y de sus esencio- 
nes y honrra con que los honrraban se ha de entender de los principales 
que se señalarían entre los quales hauia otro genero de caualleros de quien 
se hacia mas quenta por ser ya de los auentajados que después de hauer 
passado por lo que de los tequihuaque queda dicho y sobrepujado sus he- 
chos y balentias en numero de beinte dauanles nuebos nonbres y nuebas 
diuissas y armas nuebas encomiendas y señales conbiene a ssauer quel 
nuebo nonbre que les dañan era quachic este bocablo quiere decir honbre 
rapado y es asi que para esta nueba orden de caballería que les dauaD les 
rapauan toda la caueca a nauaja dejándole a un lado sobre la oreja iz- 
quierda vn pegujón de cauellos tan gruesso como el dedo pulgar el qual 
entrencauan con vna cinta colorada, y pintauanle la media caueca de aoul 
y la media de' colorado o de amarillo y poníanle vn gran braguero muy 
galano y cubríanlo con vna manta de red toda la red de nequeu de vnas 
mayas grandes que no le hacia ninguna defensa al cuerpo ni abrigo an- 
dando como en cueros con la qual red hauia de andar sienpre en publico 
que elase que llouiese que hiciese sol por que era el abito que professaua 
como creo les es forcosso a los comendadores traer sienpre el abito consi- 
go de la encomienda. Este genero de caualleros yba sienpre en la reta- 
guardia de los exercitos para que (piando su gente yba de heñida y la bian 
en aprieto salían ellos de refrezco con tanta ossadia y animo que anyen- 
tanan los exercitos y los desuaratauan prendían y matauan macha gente 
haciendo rostro a mucho numero de gentes los (piales tenían de ordenan- 
za que no bauian de huir a beinte que les aeonietiessen y eran tan dies- 
tros y tan animossos y bauian perdido el miedo con el curso de la guerra 



104 

que <'ii fizando el pie en vn logar no bastauan oien honores a mouellede 
allí y acontecía que dos o fcrea de aquellos fuessen caussa de desuaratar 
vn exercdto. A oíos tenían en mucho los reyes y los honrrauan con mu- 
oho cuidado naciéndoles cada día grandes y largas mercedes: llamándolos 

las niñas tic los ojos. 

Destos biuiia vn tercero genero de caualleros a los quales llamamos 
caualleros pardos los quales siendo nacidos de gente baja y de bonbres 
de poca suerte por bu animo j balentia y buena maña benian a merecer de 
ser del numero de las águilas y a llamarse conquistadores ques lo propio 
que tequihua para los (piales bauia diferente orden y modo de armallos 
caualleros quel que con los de buen linaje se tenia lo (pial era de esta ma- 
nera: cpiel bonbre bajo (pie en armas se auentajaua y bacía algún seña- 
lado hecho llegado a la corte de buolta de la guerra era presentado al 
señor el (pial ahilándole su hedió le manda.ua cercenar la coleta por enci- 
ma de las orejas y le daña vn jubón estofado con vu cuero por haz de 
tigre o de beiido blanco gamucado no mas de hasta la cintura y vn bra- 
guero galano y ancho que le cubría todos los muslos: poníanle vnas ore- 
jeras y vn becote: dauanle vna rodela blauca con cinco pegujones de 
plumas: dauanles preuilegios de poder bestirsc de algodón y traer capatos 
en palacio comer carne de honores y beber bino (entiéndese publicamen- 
te) (pie en ascondido todos lo bebían: podían tener dos y tres nianyebas 
eran libres de tributos y de alcaualas y pechos: dauanles tierras y here- 
dades y licencia para comer en palacio todas las beces que quixeseu don- 
de les señalauan ración: podía baylar entre los principales todas las beces 
que lumia bayles y aréytos en fin enpecaua su linaje dcllos gomando sus 
hijos de SUS preuilegios llamándose caualleros y assi be visto en -estos 
tienpos entre estos yndios algunos pleitos especialmente sobre algún ín- 
teres de tierras o cassas sobre lo qual biencii a reñir llamándose de gente 
baja y mal nacidos los vnos a los otros y el que hauíendo sido sus anle- 
passados gente baja y por SUS particulares hechos haucr subido a caua- 
lleros pardos conociéndole los vnos a los otros descubrense los linajes cos- 
sa muy ordinaria aun entre nra. nación (pie el (pie fue capatero y por sus 
méritos subió a camillero por que fue a la entrada y conquista de los ba- 
callaos nunca falta quien diga a sus hijos beyslo (pial ha pues su padre 
estiro mas cueros con los diento - j tenia mas teñidas las ruanos de cuma- 
que que no de algalia, pero boluiendo a nuestro propossito desta manera 
eran premiados los bonbres bajos para diferenciallos de los bonbres de li- 
naje, la qual diferencia consistía en que Los caualleros bestian de pies a ca- 
ueca de armas todas de plumas sobre el estofado y a los (pie no lo erau 
no les dauan cossa de pluma sino sobre el estofado cuero de diferentes 



165 

animales, la caussa era poique hauia prcuiatica que la pluma uo ussase 
sino a quien los reyes diesseu liceucia por ser la sonora de los señores y 
reyes y Uamalla ellos por este noubre y guardauasse cierto cou mas rigor 
que las prematicas de nuestros tieupos de uo traer seda y assi en tienpo 
antiguo de la yufedilidad de los yudios uenguuo ussaua algodón sino ne- 
queu sino eran los preuilexados que he dicho ui menos hauia de beber 
cacao ques vua bebida quellos ussau sino eran señores y principales tan- 
poco ussauan la gente común de cotaras galanas de cuero siuo de capa- 
tos de esparto y eso para los caminos porque en la ciudad nengunos an- 
dauan calcados sino solos los principales y caualleros señalados y estos 
quando entrauan en los tenplos y delante los reyes se los quitauan, en 
las cauecas jamas ussaron de soubreros ni de otra couertura siuo solo ca- 
uello largo ger^euado por abajo de las orejas aunque los reyes y grandes 
lo trayau cercenado por junto a los honbros por autoridad sobre el qual 
ussauan los reyes vuas mitras muy ricas de oro y piedras que le seruian 
de coronas y pouianselas quaudo saliau en publico o quando hauia bisita 
de señores. 

Dixe que hauia otra cassa o aposseuto donde se juutauau los calpixque 
eran como merinos y maudoncillos de los barrios los quales teuian cargo 
de repartir los oficios y obras publicas de abrir los caminos de linpiar las 
calles y acequias de proueer las cossas necesarias a la república. Estos 
tenían su apossento en las cassas dichas donde ordinariamente estauau y 
se juutauan a esperar lo que se difinia y determinaua en los consejos rea- 
les a quien benian cometidas las prolusiones y encaminadas para que las 
maudassen cunplir y era desta manera que si en consejo de guerra se de- 
terminaua que por la reueldia de tal ciudad o pueblo se les diesse guerra 
para tal dia maudauan los del consejo que se diese auisso a los pueblos 
mas cercanos para que tuuiesen bastimentos y prouissiou de guerra y lim- 
pios y abiertos los caminos por donde passase el exercito y puestas sus 
ceutiuelas para que los del exercito fuesen receuidos de los pueblos y en 
cada vno se diese auisso de su llegada. Salían estas proui.ssioues del con- 
sejo y Ueuauanlas a aquella sala de los capixque los quales luego las des- 
pacharían a los capixque de los pueblos y los de aquel pueblo al otro y los 
del otro al otro y este era el oficio de los de quarto aposseuto. Destas or- 
denanzas y leyes y pulicia antigua con el orden y concierto que se regían 
y rigor con que se cuupliau la ejecución dellas y de la orden y honor con 
que los caballeros y balerossos eran premiados se pudiera hacer particu- 
lar ystoria y no menos coopeudiossa quesla que aun querellos sumar en 
este capitullo fuera cossa prolixa pues hauia en las cossas muy mínimas 
particular prouision y ordenanca y tanto concierto que hasta en el barrer 



1C6 

de las cáseas reales lumia particular ordenanca y pan ¡rularos propósitos 
que tenían cargo dolió y asai de titilo lo domas lo qual entro, olios oy on 
día a\ el mesmo orden j concierto que no se los puede esconder vn solo 
j nd¡o ni ooasa. Espero en bu diaina magostad dándome tuda de lo poner 

en particular tratado para quo beamos la gran pulicia de las repúblicas y 
buen gotüerno que en ollas bauia y las ordenancas tan justas y retas co- 
mo en ollas bauia aunque algunas tiránicas fundadas en la mucha supos- 
ticion quo los señores tenían sobro sus bassallos y en mucho temor y su- 
jeción (pie ellos les tenían siendo con ellos oruelissimos y tiranos sin nin- 
guna misericordia. 



CAPÍTULO XC 



De la i. dios partioolar de los teepaneca qne son [os de Coyoacan para ellos 

mu 1 



Tudas [as beces (píeme pongo a considerar las niñerías cu questos te- 
nían fundada su fee y en lo quo estribauan me admiro de ber la ceguedad y 
ygoorancia eu quo estañan metidos gente que no era tan ygnorante ni 
bestial como esso sino abil y entendida (especialmente la gente debalor) 
todo lo del mundo digolo porque se nos ofrece tratar de vn dios tan bajo 
que aunque se le hacia la fiesta muy regocijada y solene era el mesmo 
ydolo en la tnesma tiesta cassi el ynstrumento della y del regocijo assi íí 
los que la celebrauíin como a todo el pueblo siruiendo el mesmo ydolo co- 
mo de juguete a los que hacían las ceriinuiiias y ritos pertenecientes a la 
Bolenidad. Llamauan a este ydolo Xocotl (que para decir berdad) no se 
(pie romance le pueda dar que 00S le declare \ dé SU propia significación 
si do es el lumbre de vn pajaro a quien representaua y en cuya figura, le 
adora uan el (pial genero de pajaro se deuia de llamar assi porque el día 
de su tiesta bacian vn pajaro de massa de simiente de bledos que hemos 
llamado tzoally la (pial massa perpetuamente siruio a estos para efigie de 
ydolos y carne y guessos de los diossos suyos (como ya he dicho) para des- 
pués comerse aquella massa en nombre do carne de dios y assi conponian 
dolo de aquella massaque era (lista manera: tomauan aquella mas- 

l Uta. -' 



167 

sa vn grau pedazo tlclla y metíanla en vna red luego de la mesma inassa 
fabricauau vua caueca de pajaro coa su pico muy dorado y poníanle muy 
galanas plumas berdes por alas y cola y poníanlo que no parecía sino pa- 
jaro muy galano luego batían de otros quatro trocos de massa quatro pi- 
nas muy pintadas las quales le poniau a los pies que le seruian como de 
ramas o rossas en quel estaua possado. Este ydolo en figura de pajaro 
con sus pinas ponían encima de vn madero muy alto que por lo menos te- 
nia beiute o beinte y cinco bracas de largo: este madero traían del monte 
y le ponían a la entrada de la ciudad beinte dias antes desta fiesta en el día 
quellos llamauau micailhuytontly que quiere decir la fiesta de los muer- 
tecillos. Este dia cortauan el palo y lo sacauan del monte y lo ponían á 
la entrada de la ciudad ecbado donde cada dia con ciertas cerimonias lo 
santificauau y lo yban desbastando y alissaudo. Este mesmo dia los mer- 
caderes ofrecían cinco esclauos los quatro barones y vua benbra a todos 
los lauauan y purificauan como era vso y costunbre purificar los esclauos 
que bauian de representar ydolos: presentados y ofrecidos estos esclauos 
al vno ponian el nonbre yacatecutly y al otro cbiconquiabuitl y al otro 
cuaubtlaxayaub y al otro Coitlinahual y a la yndia poniau por nonbre 
chachalmecacihuatl. Estos nonbres eran de cinco ydolos a quien esta gen- 
te adoraua y reuerenciaua y festejaua este dia juntamente con Xocotl los 
quales representauan estos cinco esclauos beinte dias habiéndoles la mes- 
ma bonrra que a los mesmos diosses. 

Diez dias después de traydo el palo y de bestulos aquellos yudios en 
el abito de los diosses los quales bauian ofrecido los mercaderes los prin- 
cipales y señores diez dias antes del dia de la fiesta ofrecían los que ba- 
uian de ser sacrificados con fuego ofrecidos y llegado el dia de la fiesta la 
bispera antes a medio dia en punto metían aquel madero en la ciudad y 
hincábanlo en el patio del grau teuplo y arriba ponían aquel pajaro de 
massa y a los pies aquellas pinas de la mesma massa sobre que parecía 
estar sentado acauado de hincar yban luego al brasero diurno (pie assi le 
Uamauan y encendían lunbre en el y echauan tanta leña (pie hacia vna 
candelada grandissima. Hecha la candelada dexauanla assi hasta la ma- 
ñana no dexando en toda la noche de cebar la lunbre de suerte que quan- 
do amanecía hauia vna gran brassa luego en amaneciendo el mesmo dia 
de Xocotl que por otro nonbre le Uamauan la gran fiesta de los muertos 
conbiene a sauer hueimiecailhuitl (pie era vna fiesta de las del calenda- 
rio: la caussa por que la Uamauan la gran fiesta de los muertos era pol- 
los muchos esclauos que en ella sacrificauan la (pial fiesta caía a beinte y 
siete de agosto. Heñida pues la mañana, bestial) todos los que bauian de 
sacrificar del traxe y abito de quantos diosses principales tenían y por sus 



168 

antigüedades poníanlos todos en renglera junto a la lunbre grande. En 
estando allí salía luego vno qne tenia por nonbreel luchador y vno a vno 
les yba atando las manos: luego salían otros cinco ministros y el vno de- 
llos que se llamona tlelma barría al rededor de la lunbre muy bien: aca- 
llado «le barrer tomauan a los diosses vno a vno assi bibos y ecbananlos 
en el fuego y a m \ antes que muriesen los sacauan y los saerifi- 

oanan cortándoles el pecho. Trasoada dios destos saorificauan quatre y 
oinco bonbres esclauos j assi yban sacrificando y quemando a bus diosses 
une era oossa de grima y espanto y es que como sus diosses eran muchos 
y los que tras cada dios matauan eran muchos, hauia cuerpos muertos 
por aquel suelo quera cossa despanto a ouya caussa se llamaba la tiesta 
de los difuntos grande y a cuya solenidad y fiesta acudía todo el pueblo 
adorando al ydolo de massa questaua en lo alto del palo aleando los ojos 
a el mostrando gran di b ícion a la manera que los lujos de Ysrrael adora- 
ron la serpiente en el desierto y no sera mucho que llamen a esta fiesta 
la gran fiesta de difuntos en memoria de los muchos que entonces murie- 
ron en id desierto pues la ccrim »nia del pilo y ydolo encima tan al bibo 
lo representa. Aeauada la adoración (pie aunque estos no sauian hincar- 
se de rodillas ni poner las manos el modo de adorar suyo era ponerse en 
cuclillas y cruear las manos sobre el pecho o postrándose en el suelo sa- 
lían luego con sus ofrendas las (piales eran de pan y bino tea, ques lo que 
les sirue de candidas: ofrecían plumas anime et. Acauado el ofrecer a la 
ora de bisperas benian los. mocos reepxidos del gran tenplo y las mocas 
del recoximiento ellos bi o best ¡dos y aderezados: ellos con 

sus plumas en las cauecas orejeras y becotes finjidos, todos con sus ricas 
plumas en las manos y braceletes de oro y ellas todas bestidas de nueuo 
afeitados los rostros y llenos de color los bracos llenos de plumas y los 
pies al son de un atanbor baylauan toda la tarde al rededor de aquel pa- 
lo a cuyo baile acudían todos los señores muy galanos y bien aderezados 
los quales hacían la rueda grande con muoha grauedad y señorío tenien- 
do aquellos mocos y mocas en medio y lleuando en la mano en lugar de 
roseas vnos ydolillos y ramos heohosde la mesma massa de (pie era el 
ydolo. iban todos bestidos con manta de. red la reí blanca y negra con 
plumages todos blancos en las cauecas enxeridas entre medias vnas plu- 
mas negras que oonformauan con el bestido. 

Llenaban por guia do su baile delante de todos va yndio que yba bes- 
tido al mesmo modo qi ymaginauan. I'.stc \ dolo 1 bestido como pa- 
jaro o como murciélago con sus alas y cresta de ricas y grandes plumas: 

1 Liim. B* Trat í° (b). 



169 

en las gargantas de los pies y en las muüecas de las manos traía vnos 
cascaueles de oro: lleuaua en atibas manos unas sonajas a su ussanca con 
el sonido dellas y con la boca yba haciendo tanto ruido y alagacara y tan- 
tos y tan diuersos meneos tan fuera del orden y conpas de los demás dan- 
do de quando en quando vnas bo^es diciendo unos bocablos que pocos los 
entenderán o no nengunos. Iba mostrando este yndio gran contento no- 
ten los ministros y los que no lo son cuantas beces habrán bisto en los 
bailes destos naturales quan ordinario sea yr delante de los que hacen la 
rueda vu yndio y dos sin seguir el conpas de los demás como guión de 
los demás bailando a su albedrio bestido con diferente disfrez haciendo 
de quando en quando la algacara y boces placenteras que he dicho es que 
nosotros ygnorantes y ellos auissados en sus ritos antiguos representan 
al ydolo questan solenicando delante de nosotros a su modo antiguo can- 
tándole los cantares que sus biejos antiguos les dexaron aplicados a aquel 
proposito. No es malo que los ministros tengan este auisso para que co- 
nozcan que aquello es malo la qual es mi yntencion y no enseñar ydohi- 
trias ni dar nuevo modelo dellas como algunos ygnorantes murmuradores 
han ynbentado para estorbo y ostaculo del bien que desta obra resultara 
en auisso de los ministros y de la honrra de dios y destirpaciou de las su- 
pesticiones y ydolatrias que oy eu dia reciben y no tengo de que me ma- 
rauillar que alia escurecedores de lo bueno pues huno quien quixo escu- 
recer las obras del que era luz del mundo y lo es diciendo ser hechas en 
nonbre de Bercebu principe de los demonios. Eupero pasando con nues- 
tro auisso adelante digo que no se deue disimular ni permitir ande aquel 
yndio allí representando su ydolo y a los domas cantándolos sus ydolatrias 
cantos y lamentaciones los qnalcs cantan mientras ben que no hay quien 
les entienda presente eñpero en hiendo que sale el que los entieude mu- 
dan el canto y cantan el cantar que coupusieron de san Francisco con el 
aleluya alcauo para solapar sus maldades y en trasponiendo el religiosso 
tornan al tema de su ydolo. 

Una ora antes que se pusiese el sol cesaba el baile y todos aquellos 
mancebos que con las mogas hauian baylado dejadas las plumas y adere- 
ce con que hauian bailado beniau & la prueba del que mas ayna subia por 
el palo arriba a alcancar el ydolo y dorriballo abaxo por lo qual dixo quel 
mesmo ydolo seruia de juguete y regocijo de la tiesta como contare. Bien 
abran bisto los que se criaron en España de que suerte se corre la enpresa 
que según relación (porque yo confieso que no lo he bisto) dicen que en la 
punta de vn mástil de uabio muy lisso y ensebado ponen ciertas baras de 
terciopelos y los que las corren desmídanse y puestos en orden arremeten 
a toda furia al palo pugnando los que primero llegan a subir (y como dice 

DüBAJt.— TOM. II. 2'¿ 



170 

San Pablo) todos corren pero vno es el que primero llega a subir y coxe 
c! premio como mas ligero y diestro. Pues ymagúien que a la mesma ma- 
nera si' conponian estos mancebos \ se desnudauan y ponian en orden 

para subir por el palo arriba uo gente bakuli ni baxa sino todos hijos de 
scñoics 3 principales diestros animossos y ligeros a probarse en la bentura 

di' KoCOtl y ber si quica aquel dios le OOncedia aquella bentura. Puestos 

pues en orden y hecba señal partían todos con grande animo y furya ya 
lodo eoner y llegauan al palo y pugnando subir vnos tras otros y estor- 
uandose vnos a otros de tal suerte que estirándose los vnos a los otros vnos 
cavan del precipicio otros de lo alto otros de enmedio dándose los mas li- 
geros toda la i>risa de subir (pie podía por no ser alcanzados de los (pie 
atias benian y asi el mas ligero que Uegaua al pajaro quitauale la caneca 
y el segundo vna ala y el tercero otra ala \ el quarto la cola concluido el 
quarto no bauia mas que quitar allí se acauaba y baxauanse aquellos qua- 
tro con la priessa con gran contento y banagloria como lumbres de balor 
5 escoxidos de aquel dios. Acallados de bazar con su presa benian las dig- 
nidades y biejos ile los dormitorios y tomauan en medio aquellos quatro 
mocos y metíanlos a los apossentos y con vna nauaja sacriíicauanles las 
orejas sacándoles vn poco de sangre y estauanse alli quatro dias encerra- 
dos y ayunauan aquellos quatro dias acauo de los quales se yban a bañar: 
hacían aquello para purificarse de la culpa (pie de llegar al ydolo hauian 
cometido cerimonia judaica. Acauando de entrarse aquellos mocos benian 
luego acberos y derribauan el palo en el suelo y arremetían tanta gente 
sobrel que en menos de ora no quedaua cossa del de tal suerte quel (pie 
poco o mucho no lleuaua de aquel palo por pequeña que la ragita fuesse 
se tenia por muy desdichado y asi pugnando todos por llenar algo assi de 
lamassa del ydolo como de las quatro pinas que alcanzando algo dcllo se 
tenían por muy dichossos y lo ícuerenciauan tanto como nosotros reue- 
reuciamos las reliquias de vn Agnus dei o del palo de Lignum crucisy es 
de Bauer que a la caída deste palo que diximos le llamamos Xocotl llama- 
uan Xocobuetzi que quiere decir caída de Xocotl. Aquellos quatro mo- 
cos que liaiiian hecho destieca di' subir por aquel palo eran obligados a 
dar la semilla de los bledos para hacer el cuerpo de aquel ydolo para otro 
año con lo qual damos fin a la tiesta de Xocohuetzi donde damos fui a las 
fiestas de los dioses barones de mas autoridad fuera de las demás (pie en 
el calendario están señaladas «pie Bolenicauan de beinte en beinte dias 
como adelante beremos que aunque eran ydolos eran como signos por 
donde regían y gouernauan y por donde yban midiendo el tíenpo y assi 
dejándolo para su lugar trataremos de las diossas que soleiiicauan cu esta 
tierra. 



CAPÍTULO XCL 



De la reías-ion de la diossa Cihuacoatl que por otro nonbre llamaron Quilastly dioí=a de los de 

Xoeliimillco y patrona suya. 



De l;i manera questa nación mexicana tenia diosses que en nonbre de 
barones adoraua tanbien tenia diossas henbras a quien hacían fiesta so- 
lenissima y cerimoniossas de yndias que hauiau precedido de algunas ece- 
lencias y gracias o que tomaudo la denominación de algunas sierras a 
quien ellos adorauan ásperas o alguna figura donde ellos acudían a sacri- 
ficar o a donde hauia cuebas obscuras donde yban con sus ofrendas y sa- 
crificios o a donde se armauan grandes aguaceros y tenpestades a las qua- 
les tenían puestos nonbres de diossas y diosses como diximos del ydolo 
Tlaloc y adelante diremos de la sierra neuada a la qual celebrarían deua- 
xo deste nonbre Iztaccihuatl que quiere decir muger blanca. Pero binien- 
do a tratar de cada vna en particular la principal diossa era la que 11a- 
mauan Oihuacóátl diossa de los xocbimillca y aunque era diossa particu- 
lar de los xocliimillea en México y en Tezcoco y en toda la tierra la fes- 
texanan y teniau en gran beneracion la diossa Cibuacoatl era de piedra 
tenia vna boca muy grande abierta y los dientes regañados tenia en la 
caneca una cauellera grande y larga y vn abito de muger todo blanco di' 
naguas y camissa y manto. Este era el ornato ordinario con que a la con- 
tina estaua bestida en vn tenplo alto y suntosso especialmente en Xo- 
ehimillco cuya adbocacion era allí aunque en México y Tetzcoco no era 
tan suntuosso enpero en estas ciudades todas alcauo de las gradas hauia 
vna, gran picea de sesenta o setenta pies de largo y treinta de ancho la 
qual pieca estaua muy aderecada y la diossa puesta en vn altar no menos 
aderezado que lo demás. Toda esta pieca estaua ri ima sin tener 
saetera ni bentana ni puerta grande sino mu; chica que nofpodian entrai 
a ella sino a gatas la qual puerta sienpre i ¡tana tapi da con vna ante puer- 
ta de suerte que nadie la beia ni entraña en aquella picea sino solos los 

1 Trat. 2?. Un. 8? (a) 



17-» 

sacerdotes que Beruian a esta diossa los quales eran muy biejoa j ancia- 
nos que harían las oerimonias ordinarias. Llamauan a esta pieca tullan 
que quiere decir negregura o lugar delia. Arrimados a las paredes de to- 
da esta pieca estañan arrimados todos los ydolos do la tierra dellos gran- 
des dellos chicos a los qualea llamauan teouaquiltlin quea lo mesmo que 
decir ymagen de piedra o de bulto todos estos ydolos estañan bestidos con 
san benitos de papel rayado con ollin ques vn betún (pie llamamos batel 

COSSa muy ordinaria en las ofrendas destOS! lanhieii ponían a estos ydoli- 
llos sus corocas o mitras de papel pintadas y rayadas con el mismo ollin. 
A estos ydolillos quando se ofrecía bacelles alguna tiesta en particular o 
por que cava su dia o porque tenían necesidad do su socorro los sacanan 
do alli y los lleuauan en procesión al monte o a la sierra o cueba donde 
tenia sn denominación y alia en aquella cueba o cerro le sacriticauan y lo 
ofrecían sus ordinarios sacrificios y ofrendas ynbocando a aquel cerro que 
tesse fanorable en lo que tenían necesidad o por falta de agua o poi 
pestilencia o por hanbre o para auxilio de guerra futura donde acauada la 
solenidad luego le boluian a la picoa y lugar donde estaua sienpre. 

Celebrauan la tiesta desta diossa a diez y ocho dejullio seguu nuestro 
calendario y según el suyo era la fiesta que llamauan ellos la tiesta de 
llueitccnilhuitl (pie ora la otaua tiesta de su calendario que demás de ser 
dia en que so celebraua la diossa ora dia soleue de las tiestas de su calen- 
dario lo (pial podemos couparar como quando cae vna tiesta en domingo 
que demás de ser tiesta de algún principal santo es demás de eso domin- 
go, llueiteeuilhuitl quiere decir la gran fiesta de señores y assi la celebra- 
uan sonoros y con gran señorío. Lo primero que hacían era que beinte 
dias antes desta tiesta coupranau vna esolaua y puriñcauanla y luego bes- 
tianla a la inesina manera ipiestaua uestida la de piedra de blanco toda 
con su manto blanco la qual assi bostida repressentaua a la diossa hacién- 
dole la bonria y buen tratamiento que a ella mesma hicieran si biba se 
les representara traiéndola de boda en boda y de banquete en banquete 
y licuándola a todos los mercados representándolo todos los géneros de 
contento y regocijo que podían. Trayanla sienpre enbriagada fuera de su 
oatural juicio vnos dicen que con bino, otros que demás de dalle bino le 
dauan no se que bocinóos juntamente para, que andando sienpre alegre 
no se acordase que bauia de morir. De noche dormía en vna jaula por te- 
mor do que no se los huyese. Llamauan a estayndia Xilonem. Desde el 
dia que la purificauan hasta que la niatauan que ora el mesmo dia de la 
fiesta vna ora antes que amaneciese matando primero quatro presos y ae- 
chándolos tendidos en el suelo pegados muy juntos vnos con otros echa- 
uan esta yndia encima dellos y degollauanla coxiendo la sangre en un le- 



173 

billejo y después sacándole el coraron dauan con el a la diossa de piedra 
y ruciandola con la sangre de la yudia ruciauan juntamente toda la sala 
y todos los ydolillos, y los cuerpos dauan a sus dueños para celebrar la 
comida todo esto se hagia de mañana vna ora antes eme amanecíesse. Lla- 
mauan a aquellos quatro cuerpos de yndios el estrado de pressos de la 
diossa pero es de saber que a esta diossa bacian el mesmo sacrificio de 
fuego que a Xocotl según relación de algunos y porque lo alie pintado en 
vna pintura apropiado a esta diossa y aplicado a ella lo quiero especificar 
aqui mas a la larga y contar el modo y manera que en lo executar se te- 
uia lo qual era terrible. 

Quatro dias antes del dia prencipal desta diossa enpessauan a encen- 
der fuego en vn gran fogón questaua en vna piega questaua frontero de 
la piega donde estaña la diossa, y todos aquellos quatro dias y noebes no 
hachan otra cossa sino cebar aquel bracero o fogón con leña de encina este 
bracero era labrado de piedras muy labradas en el suelo de aquella piega 
la qual llaraauan teotecluilly que quiere decir bracero o fogón diuino. Es- 
te fogón se benebia de brassa de aquella leña de encina que alli ardia tan- 
ta que no parecía sino vu boruo muy encendido donde el mesmo dia antes 
que biciesen el sacrificio que dixe de la yudia que representaua la diossa 
sentauanla en la piega frontero de la boguera con toda la beneracion y 
honrra que era posible y teniéndola en el mesmo lugar de la diossa en su 
presencia hagiau el sacrificio y bagian este sacrificio delante desta yndia 
biba y no delante la de piedra a caussa de que la diossa de piedra estaua 
en aquella cámara obscura y encerrada a la qual no se permitía llegar ni 
menear de aquel lugar jamas sino que como a cossa de gran reuerencia 
y raagestad hauia de estarse sieupre en aquel sagrario donde la tenían 
sin que sacerdote ni otra persona ossase llegar la mano a la estatua, y lo 
mesmo era de los demás diosses y para conprobacion dello diré lo que me 
contó vn conquistador y fue que acauada ya de gauar la tierra mando el 
marquez del valle que los yndios mesmos subiesen y ecbasen abajo al 
gran Hvitzilopocbtli y certificóme que no hauia bauido yndio neguno en 
toda la tierra que tal ossase bager ni por amenagas ni por caricias lo qual 
bisto por el marques mando a Gil Gongales de Benauides padre de Alonso 
de Auila que subiese y lo arrojase abajo el qual subió aunque le fue con- 
tradicho y estoruado por los yndios y lo echo abajo lo qual quentan los 
yndios biejos por atreuimiento y hagaña muy grande y notable de que vn 
honbre humano ossase llegar las manos a vn dios tan grande como Hvit- 
zilopochtly. Digolo por la reuerencia que a esta diossa se tenia eupero 
sentada estaua la yndia que representaua a esta diossa. 

Frontero del brasero diuino sacauan los quatro pressos que le hauian 



17 1 

de seruir de estirado j Baorificauanlos delante della deata manera que to- 
mándolos los ministros de aquel tenplo vno a vno «los de las manos y dos 
de los pies y dando qnatro enbiones en el ayre oon al qnarto enbioa da- 
ñan con el en aquella gran brassa yantes que aoauase de morir sacauan- 
lo de presto y poníanlo assi medio assado en encima de vna piedra y cor- 
tauanle el pecho como tengo dicho, y saoauanle el ooracon y echauanselo 

delante. Lo mesmo hacian del segundo y del tercero y cuarto donde des- 
pués de saciificados y puestos en el suelo por estrado matauan a layndia 
diossa oojiendole la sangre para hacer la oerimonia dicha y tanbien ro- 
ciauan el fuego con la mesma sangre. 1 Al fuego Uamauan el dios Xuicih- 
beoutly debajo del (pial nonbre le adorauan j ofreoian grandes ofrendas, 
ágauado este sacrificio de fuego salia luego el que tenia cargo de barrer 
y harria al rededor de la lunhre y después de barrido heñían todos los sa- 
cerdotes de los barrios y ponían al rededor de aquel fuego cada vno vna 
manta doblada fie bu ydolo y vn braguero y vn ceñidor y encima della vn 
ydolillo pequeño. Después de puesto sentauanse junto a su ydolo cada 
vno y desnudauanse en cueros y tomauan en anbas manos dos hachas 
que de anime traían hechas de a hará cada vna y encendíanlas en aquella 
hmhre consagrada y puestos en cuclillas teniendo aquellas hachas de co- 
pal en las manos ardiendo corría el copal derretido por los bracos y cuer- 
po y piernas abrassandose bibos y sacrificándose al fuego su dios Xuicihte- 
cutly lo (pial sei uia aquel dia de sacrificios acauadas las hachas lo que les 
sobraua en las manos echauanlo en el fuego y todo lo que les hauia go- 
teado por el cuerpo y por bracos y piernas despegauanlo y echauanlo en 
el fuego con otras muchas cargas de copal (pie ofrecían al fuego que le- 
uantana vna humareda grandissima. Mientras humeaua baylauan al re- 
dedor del fogón y cantauan cantares tocantes al fuego y sacrificio. 

Ac stacerimonia salian los señores y principales a celebrar su 

tiesta como dia suyo que d i diximos que era dia de los gran- 

ule hacían era que alian muy aderecados y galanos con 
sus rossas en las manos y al cuello y en la c in otras muchas joyas 

y riquecas y plumas que trayau, juntamente salían todas las mugen 

lian con el cauello tendido y cercenado por encima las 
cejas y Bobre id vnas guirnaldas de amarillas grandes que ellos 11a- 

íü (cenpoalxochitl) muy bestidas de galanos aderemos todos los bra- 
cpi enplumado de galanas plumas y cardillos de oro y ; onrossas 

en la- mano- \ entretexidas con los bonbres baylauan todo el dia con .man 
orden y concierto y mesura. A le tomauan ellas todas aque- 

1 Trat. 2 3» (b) 



175 

lias guirnaldas de rossas y sartas con quedos hauiau baylado y las con 
qnellas lianian baylado y subíanse por el tcnplo de Hvtzilopocbtly arriba 
y ofrecíanlas ante la estatua de Ilvitzilopochtly como por primicias de las 
rossas de aquel genero porque no las hay basta entonces. Llamauan a 
esta cerimonia xocbipaina que quiere decir apresuramiento destas rossas 
tanbien le llaman xochicalaquia que quiere decir ofrecer y traer rossas al 
tenplo como por diezmo o primicia. Acauadas de ofrecer estas rossas alia 
arriba salian todos los mancebos recoxidos de la cassa que alli tenían co- 
mo queda contado y poníanse en renglera junto a la palicada de calauer- 
nas questaua frontero de las puertas deste tenplo y haciéndoles señal su- 
bían a toda priessa el que mas podía subiendo a porfía de llegar primero 
y assi vuos primero y otros después y luego otros tornarían aquellas rossas 
vnos a porfía de otros en que se caussaua gran regocijo de ver la contien- 
da y porfía que hauia sobre el cojer de las rossas con lo qual se concluía 
la fiesta saluo que diez días arreo abia banquete y comidas en México 
siendo obligadas las prouincias cercanas de hacer su tanda y dar de comer 
a los señores por su orden dando el primer dia los chalca y el segundo los 
teepaueca y el tercero otros y assi andaua la rueda dando ricas y opulen- 
tas comidas y bebidas de cacao piuolli bino a porfía de quien mejor lo po- 
día hacer. Vn dia se hacia a los grandes otro dia a los camilleros otro dia 
a los tequihuaque otro dia a los cuachiccuotomi y assi se cunplian los diez 
dias todo en comer y beber y holgarse haciendo las otarias de la diossa y 
del dia. 

Antes de la pieca donde la diossa- Oihuacoatl estaua lumia otra acá 
afuera donde estaua aquel brasero que dixe de los diosses. Luego pega- 
da a esta picea hauia vn gran dormitorio donde hauitauan los viejos y sa- 
cerdotes deste tenplo y diossa el qual era a la manera que aqui lo bes 
figurado. 1 

En esta pieca primera estañan sienpie sentados dos sacerdotes de re- 
muda de noche y de dia aticando la lunbre la qual no hauia de faltar en 
aquel bracero diuino no llegando al santa santorum ile la multitud de ydo- 
los que en la otra pieca estañan tapados y asomas. Estos sacerdotes no 
se sacrificarían ni sacauan sangre de parte ninguna solo tenian aquel sa- 
crificio de pringarse cada año con aquel cncienco o anime. Estañan estos 
sacerdotes aguardando a los que benian a ofrecer encienco que era cossa 
ordinaria acudir mugeres con ofrendas por sus hijos y maridos y como a 
todas oras hauia ofrendas a todas oras hauia de hauer alli quien las reci- 
biesse para ofrecellas luego a la diossa y a los demás llamauan a los sa- 

1 Trat. 2?, Lára. 9? (e) 



L76 

eerdotesj ministros deste tenplo como a los ydolos teqaalouiltín estañan 

sicnpre ciibixados de negro: tenían el mesmo orden de ceriinonias qne los 
demás de enoencaí quatro heces entre dia y noche a los ydolos barrer y 
regar y enrramar: tenían particular cuidado de matar la hanbre a la diossa 
que de ocho a ocho días yban a los reyes a aperoibilIoB y auissallés que la 

diossa moría de lumbre luego los reyes proueian de mantenimientos qui- 
era dalle vn presso catino en guerra para que la diossa comiese luego se 
lo licuaban al tenplo y entiegauanlo a los sacerdotes los quales toinauan 
su presso y metíanlo alia dentro cu la pieca donde estaña la diossa yma- 
tauanle al ordinario modo y sacándole el coraron y ofrecido y juntamente 
sacándole vn pedazo de vn muslo y arrojananlo fuera y decían que lo oye- 
sen todos tomaldo alia que ya es comido fingendo que la diossa lo decía. 
Los sacerdotes acá afuera alcauan el muerto con gran rcuerencia como a 
sobras de la diossa y dananlo a su amo haciéndole gracias por hauer dado 
de comer a la diossa el qual se lo llenaban y comían dando a cada vno su 
pule según era el numero de los que hauian sido en prendelle que no ha- 
uian de passar de quatro y assi si eran tres los prendedores entre tres se 
repartía y si eran quatro cutre quatro se repartía. Esta ccrimonia se ba- 
cía cada ocho dias y asi dixe que pintauan a esta diossa con la boca abierta 
y grande porque sienpre estaña hanbrienta y asi en este tenplo y a. esta 
diossa se ofrecían mas onbres para matar que en otro ninguno. 

Tara tener ocassion de matar mas onbres y comer carne humana vsa- 
uan los endemoniados sacerdotes deste tenplo de un ardid satánico y era 
que si bian que se passauan los ocho dias que no sacrilicauau ninguno 
buscauan vna cuna de niño y hechauan en ella el cuchillo de pedernal con 
que sacrificauan al qual llamauan el hijo de cihuacoatl. Echado allí cu- 
bríanlo con una manta y dananlo a vna yndia que licuase aquella cuna a 
cuestas al mercado y yndustriabanla que en llegando se fuese a la mas 
principal joyera que allí huuiese. La yndia tomaua su cuna y entraña en 
el mercado y llegauase a la mas principal mercadela que allí hauia y en- 
tregauale la cuna rogándole le guardase aquella euna con aquel niño basta 
que boluiese. La joyera se encargana del niño y la otra se yba y no bol- 
ina mas por la cuna esta otra como bia que se tardaua y (pie era ya ora 
de yrse y que no boluia por su niño y (pie no hauiendo mamado todo el 
dia no lloraua ni chistaua, dcsenuoluía la cuna y allana en ella el cuchi- 
llo del sacrificio hijo de cihuacoatl. En biendolo hechauan fama (pie la 
diossa hauia heñido y aparecido en aquel tianguiz y traído su hijo para 
mostrar la hanbre «pie tenia y para reprender el descuido que hauia en 
■ fioivs de dalle de comer y los sacerdotes mostrando lagrimas y sen- 
timiento decían que echauan menos el cuchillo y yban por el y traíanlo 



177 

con gran reuerencia al tenplo. El lugar donde estaña este tenplo era don- 
de antiguamente los muchachos llamarían la cassa del diablo y creo oy en 
dia la llaman assi las quales son las que están pared y medio de las de 
A$euedo en la encrucijada de don Luis de Castilla. Llamauaule la cassa 
del diablo por los muchos ydolos y figuras de piedras de diferentes ma- 
neras que alli hauia las quales yban a ber como digo los muchachos como 
por cossa despanto no ossando entrar dentro por el nonbre que le tenían 
puesto de cassa del diablo como en realidad de bordad le cuadra el non- 
bre por hauer sido cassa donde el demonio fue muy seruido y honrrado. 
Esta multitud de ydolos y efigies eran los que dixe questauan arrimados 
a las paredes aconpañando a la diossa en aquel lugar tenebrosso y oy en 
dia la llaman los yndios a aquella cassa tullan de manera que podemos 
quitalle el nonbre de cassa del diablo y llamalla la cassa tenebrossa como 
fue su antiguo nonbre. A esta diossa Oihuacoatl llamanle hermana de 
Huitzilopochtly el gran dios de México a cuya caussa la seruian las mon- 
jas recosidas que seruian al ydolo su hermano, las quales hauia en aquel 
recoximicnto que en su fiesta tratamos. Estas hacian la comida cotidia- 
na desta diossa y se la Ileuauan y ponian delante la qual comida era de 
panes pequeños como de bollos de muchas figuras de pies manos rostro 
juntamente con vnas xicaras de bebida como poleadas. Todo esto que 
alli cada dia Ileuauan se lo comían los sacerdotes en nonbre de aquella 
piedra debajo de cuyo fauor eran sustentados y reuerenciados y he nota- 
do vna cossa destos naturales que no hay gente en el mundo (pie mas y 
mejor coma a costa agena quellos y a su cossta no ay gente que con me- 
nos se sustente. 

El tenplo desta diossa estaña continuado con el de su hermano Hvit- 
ziiopochtly y tratauanlo con la misma reuerencia que al otro y assi todos 
los que seruian en el gran tenplo acudían a barrer y regar y eurramai en 
el tenplo destotra y a los seruicios personales de traer leña agua. A los 
sacerdotes deste tenplo no llamauan penitencieros ni ayunadores por el 
preuilegio que tenían de no sacarse sangre de orejas ni lengua ni pantor- 
rillas como los de los otros tenplos el nonbre que tenían queda dicho atlas 
conbiene a ssaber tequacuiltin que quiere tanto decir como diosses de la 
qual fiesta y cerimonias a anido bien que notar pues eran estraños y donde 
tanta multitud de yudios selleuaua el demonio por año por mano de aque- 
llos ministros suyos que con sacrificios de fuego y de sangre le seruian cu- 
ya hanbre le turaua hasta la fin del mundo no biendose harto della pues 
es el enemigo sangriento de quien pedia Dauid le librase el dios de nues- 
tra salud el qual nos libre por su misericordia y bondad y acaue de quitar 
el velo del corazón ciego destos pobres yndios si en alguno le huuiere y los 
nuiíAji.— Ton. n. 23 



178 

desarreygue de tantas oerimonias como tenían para servir al demonio que 
si bien lo consideramos veremos que mugimos cultos confonnauan con 
otros o al menos que no huuiese gran disparidad y diferencia en las oeri- 
monias de vnos tenplos con las de los otros según la ynbentiba de los sa- 
tes y persuacion del demonio y tanbien ser tan oerimoniossa gente 
\ tan supestioiossa y agorera que no eran menester muchos milagros para 
baoelles en creyente que los dio i lo ynbentauan y mandauan y que ha- 
lda reuelaciones dello. V porque no hablo di' gra >ia quiero decir lo que 
hoy contara vn biejo acerca de Iones que los biejos sacerdotes 

tenían por donde eran reputados y tenidos ñor santos. Preguntando a vn 
biejo como digo que era la causa que tenían el dios de, los mageeis y por 
que pintauan vn maguey con su cara y manos cercado de pencas, respon- 
dióme que una de las dignidades y sátrapas de su ley antigua liauia so- 
ñado que uia vn ; a cara y manos y que admirado de tal sueño 
publico que! dios de los maguies le liauia aparecido y hacíalo pintar como 
lo -oño y hacíalo adorar y ynhentauanle cerimonias y ritos y adorauanlo 
como a dios y assi era de demás cosí i> questos adorauanyel 
acusarse en esta gente que cree cu sueños (piando se confiesan sepan los 
¡ladres confesores de yndios que lo tenian antiguamente por reuelacion 
diuinay que si soñauan que se les caían los dientes .avían que se les ha- 
uian de morir los hijos y famillia y si soñauan que comían carne temían 
la muerte del marido o de la muger SÍ soñauan que los Heliana el agua 
teniian que los hauian de robar las haciendas y si soñaban (pie bolauan 
temían de morirse por lo (pial es menester que agora en tratando de sue- 
ños que sean examinados en que era lo que soñó poique puede ser que 
lo antiguo y asi es menester en bo ¡ando en esta mate- 
ria preguntar que soñaste y no pasar con ello cuno gato sobre asquas y 
aun lo liauia de predicar era el menosprecio destas cossas y abo- 
minación dellas y no curiosidades que ni los yndios las entienden ni aun 
e U oa | [ueh v un berdadero dio. y .se- 
ñor vniuersal de lo cria lo y como oluiden lis ydolatrias y ritos antiguos 
s p ei iquelacaussa de ynbiar Dios sobre ellos hanbres y pestilenr 
cías es poi el enojo que contra ellos justissimamente tiene sino le siruen 
sin mezcla de supesticiones j de ydolatrias como su magestad quiere ser 
..•ruido j es lo que tienen nía rio \ no si dio el sol cu los escudos 
dorados J SÍ remito en los montes el resplandor (pie dellos salían digolo 
por (pie fui vn dia a oyr vn preda-ador que era razonable lengua y como 
me u!do conociéndome entender la lengua quissose esmerar y tomo poi 
tema I sol yelipeos ámeos etc. y enpegoa tratar del resplandor 
diuino y de las diuinas persona- que ni el se entendió ni los oyentes le 



179 

entendieron quedándose todos eu tinieblas y aun yo muy desabrido de 
ber quan poco atinamos a dar en el blanco de lo que los yndios han me- 
nester por quel ministro que quisiere subir la cuerda vn punto mas de lo 
que al bajo juicio de yndio conbiene hará disonancia y aprouechara muy 
poco por que en enpecando el yndio a perder el billo de lo que trata y 
trae entre las manos y de sus puertas adentro oye la voz de Jacob y pal- 
pa las manos de Essau ques bacer estar haciendo raias en el suelo o con- 
tando piedrecuelas sin prestar maldita la atención desseando que acaue 
y se quite de allí por que no le entiende quanto dige. 



CAPÍTULO XCII. 1 



Pe la diossa Chicomecoatl llamada por otro nonbre Chalehiuhcihuatl que quiere decir piedra 
preeiossa y por otro ooubre Xilonen. 



Mientras mas escriño en esta relación antigua sienpre hallo cossas nim- 
bas que contar lo qnal no poco coubida a los lectores a passar adelante 
en lo que leu de la ystorias bieudo que mientras mas leen mas cossas nue- 
bas ban descubriendo oeuandose con aquello el apetito del honbre con de- 
seo de sauer y el pasar adelante a ber el fin de lo que se les propone y 
promete de lo qnal pocas beces se abstiene y cansa (especialmente si la 
bystoria es nueba) sino es que sea de tan bajo y torpe juicio que bieudo 
delante la luz de lo que ygnora cierre los ojos por no bella lo qual seria 
ymitar a- las bestias sin entendimiento. En la ystoria presente de que he- 
mos de tratar av muchas cossas que notar que, no dejaran de causar gus- 
to y contento y aun admiración bieudo el modo de su celebración y tiesta 
y de las cerimonias que se le bacian para lo qual pido la atención que re- 
quiere la bystoria pava considerar la constancia el temor la reuerencia con 
que cunplian las leyes de su religión falssa y las cerimonias della y la fla- 
quera Soxedad y poco temor y reuerencia conque guardamos y hacemos 
guardar las diuinas y berdaderas ordenadas no por ynbenciones de hom- 
bres ni por sueños ni ymaginaciones sino por el Espíritu ssauto con cuyo 
fauor la yglessia católica las ordena y manda. 

Quanto a lo primero esta diossa que >e ofrece tratar era la diossa délas 

1 Lárn. 9? Trat. 2? 



180 

míe-e.- y de todo genero de simientes \ Legunbrea questa nación tenia pa- 
ra bu .-lisíenlo Uamauanla la diossa Obicomecoatl y por otro nonbre t 'Iml- 
oiuhoihuaü el primer nonbre que es Chicomeooati que quiere decir cule- 
bra de siete oauecas le era puesto por el mal que hacia lósanos estériles 
quando helándose los panes hauia necesidad y nanbre y assi es común 
manera de hablar entre estos quando se yelan los maizales decir que el 
yelo se comió las mieses. otros dicen que el tecuani lo comió \ para que 
sepamos que quiere decir tecuani es de Baber que a qualquiera cossa que 
pica o muerde aora sea poncoñossa agora no llaman tecuani \ assi Llama- 
uaii a esta diossa culebra de siete cauegas para significare! daño que ha- 
cia quando se les helauan la.- sementeras y legunbres. El segundo nonbre 
que tenia era Ohalchiuhcihuatl que quiere decir tanto como muger de 
piedra preciossa el qual nonbre le aplicauan quando daua el año abun- 
dante y fértil el qual año le celebrauan la fiesta tan regocijada y llena y 

abundante de ofrendas que era cossa notable. (Vlebraua-e la fiesta desta 
diossa a quince de setieubre la qual fiesta era general en toda- la tierra y 
la celebrauan f<>i\ tanta debooion y cerimonias que era maravilla enpero 
antes que bengamos a contar de la celebración contare el talle (pie la es- 
tatua tenia la qual era de palo labrado a la manera de vna muger moca 
doncella de doce años de mejor talla quellos podían entallar: estaña bes- 
tida de vnos aderecos mugeriles a su modo todos colorados los mas gala- 
no.- quellos podían hacer: en la caneca tenia vna tiara de papel pintada 
de colmado sobre vna cabellera cercenada que tenia que le daua sobre 
los honbros: cu las orejas teína vnos careillos de oro y al cuello tenia vn 
collar de maconas de oro labradas a manera de inaeorca- de maiz atadas 
en vna cinta azul y en las manos anbas -endas maconas de maiz contra 
beohas de pluma guarnecidas de oro teniendo los bracos abiertos como 
muger que baylaua: ponianle color en los carrillo.-, como a muger afeitada 
j e.-te era el ornato y talle desta diossa contino la (pial e.staua en una 
picea en lo alio de, los tenplos al lado de la pieza del gran Ilvitzilopoch- 
tly y esto por nía- excelencia y honrra la qual picea, no era muy grande 
enpero muy rica 3 galanamente aderecada de maula- y plumas y joyas 

de oro \ piedra- de las (piale.- a la confuía alli Be ofrecían. < >eho días an- 
tes de la celebración de esta fiesta (pie era a siete de setienbre hacían vna 
cerimonia a manera de caí ihs tolieiidas que a caus.-a del ayuno que es- 
perarían futuro comían y bebían assi biandas de carne como de otras cos- 
Bas todo lo (pie podían hasta hartar.-e. Este me.-ino día cu que comían j 
se hartauan béstian y purificauan vna yudia y la. diputauan a honor de 
uní diossa que se llamaua Atlatonan la qual era la diosa de los leprossos 
y gatos \ de lo- (pie tenían encordios la qual fingían era caussa destas en- 



181 

fermedades y que ella las daua. Luego a otro día a ocho de setienbre 
enpecaua el ayuno y quaresmilla desta diossa que eran siete (lias arreo 
en los quales no coinian sino sobras y pedagos de tortillas biejas y secas 
sin sal ni otra cossa mas de agua- el qual ayuno era general en toda la 
tierra y ynbiolable como lo es la quaresma de precepto en la christiandad 
el qual ayuno se guardaría entonces con harto mas rigor y cuidado que 
no se guardan agora las quaresmas y bijilias entre nosotros los christia- 
nos. Pues aquellos en aquellos siete dias no comiau enfermos ni sanos ni 
niños biejos y mogos otra cossa ni quebrantarían el ayuno y sobre el ayu- 
no se sacrificauan y sacauan sangre de las orejas y se las ponían en las 
cienes cada dia a la ora de medio dia todos las chicos y grandes hon- 
bres y mugeres sin quedar ninguno que no se sangrase las orejas. La 
(pial sangre no se la habían de linpiar en todos aquellos siete dias y como 
se la ponían cada dia y vna sobre otra criaua vua costra seca allí lo qual 
era señal de penitencia y ayuno lo que hagian della diré adelante. Aca- 
llados los siete dias y cunplidos sacrificauan aquella yndia que dixe que 
hauian bestido que representaua a la diossa Atlatouau cortándole el pecho 
y sacándole el coragon y ofreciéndolo con la mano alta al sol. Matauala 
el gran sacerdote del tenplo de Tlaloc la qual yndia en acauando de morir 
echauau el cuerpo en vn pogo o soterrano que hauia en el tenplo para so- 
lo aquel efecto con todas sus ropas y aderegos y los platos y escudillas en 
que hauian comido y las esteras en que se asentaua y dormía como a cos- 
sa contagiossa y como a ropa y adereco de perssona leprosa o gafa. Aca- 
llado de echar alli todo con el cuerpo de la yndia llamada Atlatonan se 
ilaua licengia para comer pan y sal y tomates solamente y luego en aca- 
uando aquel sacrificio bestian otra esclaua y la purificarían para que re- 
presentase a la diossa Chicomecoatl poniéndole sus adeiegos y la tiara en 
la caueca con las magorcas al cuello y en las manos, ala (pial hacían que 
se alegrase y baylase trayendola de cassa en cassa de los señores dado 
que todos estauan en tristeza y penitencia y ayuno a esta yndia atañan 
en la coronilla de los cauchos vna pluma líenle muy enhiesta que SÍgnifí- 
caua la espiga que echan las cañas del mate atauansela con vna cinta co- 
lorada para denotar que ya por el tienpo en que se celebraua esta fiesta 
estaña ya el maíz casi de sacón enpero por que aun estaua en leche bus- 
cauan para que representase a esta diossa vna muchacha de doce a trece 
años la mejor agestada que podían y andana la pobrecilla todo aquel dia 
con aquella pluma enhiesta en la caneca muy galana. 

Este dia a la oración benia toda la gente al tenplo y henchían aquellos 
patios de lunbres y candeladas donde al rededor de aquellas lunbres se 
estauan sin dormir toda la noche en hela cada barrio por si hasta que lie- 



182 

gada la media uoche tañían aquellos caracoles y Mantillas y bocinas al son 
de las qnales Bacanan vnas andas mnj aderezadas de sartas de macorcas 
y de chiles y llenas de todo genero de Bemillas y poníanlas a. la puerta de 
la pieca donde la di I oh le bulto la qual pieca por de dentro y por 

de fuera estaña tuda a I da y enrramada con muehas sartas de ma- 
■le axy y di- oalauaeas y rossas y de todas semillas que era. cossa 
muy de ber y galana teniendo todo el suido de lo mismo en lugar de jun- 
cia de lo que hauian ofrecido d I ts oossas tan alto en toda la pieea 
como vna liara de medir. En aeauando de tañer con gran solenidad y 
aoonpañamiento de dignidades j sacerdotes con muchas luubres y enecii- 
carioa Bacauan a la muchacha que representaua a ladiossa y suuianlaen 
aquellas andas \ poníanla en pie en medio de tdlas, encima de aquéllas 
macorcas axy y oalauaeas y bledos que en el suelo dellas hauia y asida 
en dos baras con las manos que hauia en medio de las andas puestas y 
afirmadas para el efecto que asida dellas yba sin temor de caer. Pu 
allí encensamanla los sacerdotes: acauado de encencar tooauan aquellos 
instrumentos que dixe de bocinas oles al sonde, los quales salía 
vna de las principales dignidades del tenplo y por las espaldas de ¡npro- 
uísso le cortaua la pluma con los cauellos en qui ' atada muy a cer- 
een por junto a la caueca con una nauaja y llenábala en la mano y pre- 
seniauala a la diossa de palo questaua en la pieca con el pegujal de los 
candios de la muchacha en que ella estaua assida y ofr i con mu- 
idla solenidad y cerimonias y lagrimas dándole las gracias por el fruto y 
año fértil que hauia concedido al pueblo (pie presente estaua no menos 
denoto ^ llorosso. Acauad cerimonia tornauan a quitar la mucha- 
cha y baxalla de las andas y metíanla no menos aconpañada al lugar don- 
de estaua situado asiento para ella y quedauase todo el pueblo en bela J 
a la lunbre como hauia estado lo passado de la noche (pie cassi quiere pa- 
recer a la bela de la noche de nauidady assi llamauan esta bela yxtocoz- 
tly que quiere decir helar con cuidado y assi estauan helando hasta la 
mañana. 

Bellida la mañana sin a tad ! del tenplo lo qual te- 

nían por sacrilegio l( cauan aquella ni' 

adornada y b orno la dio--;' c »n su bestide colorado y con su tiara 

colorada cu la caneca al cuello y tornauanla a poner 

<Mi pie en las andas la qual se assia de aquellos palos (pie. cu medio ha- 
uia en que yba afirmada y luego la leuantauan del suelo y la ponían en- 
cima de los honbros los mas ancianos del tenplo y encencando los demás 
con 3U8 encencarios y los otros tañendo y cantando la llenaban en proce- 
sión por el patio grande de la cérea de culebras j pasauaula por la punta 



183 

de la pieca donde estaua Hvitzilopocutly lo qual era de eeencia de la ce- 
rimonia el passalla por alli: luego la lleuauau derecha al apossento donde 
estaña la diossa de palo quella representaua y bajándola de las andas la 
hacían poner de pies sobre aquellas macorcas y legunbres que dentro en 
la pieca hauia ofrecido. Parada ella alli beuian los señores y grandes vnos 
tras otros puestos en renglera vno a vno Ilegauan ante ella y sentándose 
en eoclillas que era como hincarse de rodillas y refregauau la sangre seca 
que en las sienes tenian que todos aquellos siete dias se bauiau sacado de 
las orejas y puesto alli quitándola con las manos la hecbauau delante de la 
mocuela que ya estaua santificada en diossa, y assi entrauau vnos tras 
otros y en acauaudose ellos entrauau las mugeres a hacer la mesma céri- 
mouia ofreciéndole aquella sangre que en penitencia de sus culpas y en 
reconpenssa del beneficio que les había hecho de dalles mantenimientos 
hauian hecho en sacrificio de si propios porque según relación destos pa- 
decían grandes hanbres en su ynfedelidad y años estériles que Dios les en- 
biaua y pestilencias y assi tenian ojadica con algunos años y con el nume- 
ro dellos en los quales tenian sus pronósticos de guerras o de pestilencias 
o de hanbres como nosotros los tenemos y hay quien alcance quel año de 
tal habrá guerras y el de tal habrá lumbre etc. ni mas ni menos lo pro- 
nosticauan entre estos antiguamente. Acauada la ofrenda de la sangre 
que sin quedar grande ni chico se hacia la qual se detenía gran tienpo en 
concluir por ser la gente tanta como era, en acauaudo se yban todos a 
lauar: acauados de lauar yban a comer libremente a sus cassas carne y 
todo genero de comidas a su boluntad lo (pial les hauia sido uedado todos 
aquellos dias, ymagine el lector con que contento y alegría ban los chris- 
tiauos la mañana de la Kesurreccion después de hauerse acotado aquellos 
días de la semana penossa y después de hauer ayunado vna quaresma tan 
larga con aquel entredicho de no ( arne con que deseo ban a comer 

libremente carne pasteles torresnos etc. ni mas ni menos yban estos a Co- 
rnelia después de hauer ayunado aquellos ocho dias y un ayuno tan estre- 
cho y después de hauerse sacrificado las orejas que era como acotarse y 
hacer penitencia y certificanme que quedauan tan desfallecidos del estre- 
cho ayuno de aquellos ocho dias que en otros ocho no tornauan en si ni 
se bian hartos y que muchos- enfermarían grauemente peligrando muchas 
preñadas lo qual tengo por gran bestialidad el ser ayuno sin ecencion de 
ninguna perssona Los todos de comer tornauan a la comecada G 

para ber el fin della aunque algunos dicen que no sino que se suspendía 
todo por aquel dia a caussa de la mal;; noche passada y (pie dormían y 
desoansauan todo el dia y que otro día en amaneciendo beuian al tenplo 
y estando junto todo el pueblo tornauan a eneencar a aquella mochadla 



181 

ooo la Bolenidad del «lia antes y eohaoanla encima de aquel montón de 
macorcas j semillas que alli hauia ofrecidas y degollauanla coxiendo la 
re en un lebrillejo y rodando con ella a la diossa de palo rooiauan 
tuda la pieea y toda la ofrenda de macorcas y axy y calaua^as semillas 3 
legunbres que alli hauia. Arañada de morir ladesollauan y Vistiéndose 
YiK> de los sacerdotes el cuero sobre el le bestian todas las ropas que la 
yndia hauia traydo con su tiara en la cañera con sus macorcas al cuello 
y en las manos y sacauanlo en publico y tañendo OOD SU atanbor baylan- 
do toilos trayendo por guia a aquel yndio bestido con aquel cuero de la 
yndieuela y ropas de la diossa con que la lianian honrado para después 
matalla a onor y lionrra de la diossa. 

Después de liauer baylado y regocijado la tiesta ;i la manera dicha cii- 
trauanse todos en vna ancha picea que la llainauau zacapan que quiere 
decir encima la paja que en realidad de berdad estaua todo el su. lo de 
paja seca cubierto a la manera que oy en dia poueu el suelo de los apos- 
sentos donde reciben los guespedes y mensajeros. Alli se entrauan todos 
los - inores y principales todos puestos en orden por sus asientos y luga- 
res y benia id rey de la tierra con grandes presentes de plumas yjoyasy 
oro y piedras armas y deuissas rodelas y otras oossas preciossas y ricas 
de orejeras becotes de oro y plata y braceletes etc. y daua aguirnaldo a to- 
dos los señores haciéndoles grandes mercedes y ofreciéndoles grandi 
nes batiéndolos a todos de mantas y bragueros y ceñidores y capatos 
curiossa y galanamente labrados juntam ule a todos los capitanes y ba- 
tientes houbres de los exercitos. Aeauado de repartir el aguimaldo 3 mer- 
cedes qmd rey aquel dia hacia armauanse los asaeteadores o flecheros J 
poníanse las ropas del dios Tlacahuepan y de Evitzilopochtly y de Titla- 
cahuan y del sol y de Yxcocauhqui y di' las quatro auroras y tomauan sus 
i y flechas y luego sacauac en guerra y catín* pauan- 

los en vnos maderos altos que hauia para aquel effecto las manos esten- 
didas y los pi os rno en vn palo y otro en otro atándolos a todos 

de aquella aerte muy fuertemente aqu líos flecheros en abito de-tos dios- 
ses los flechauan a 1 qual era sacrificio di ita di • hacia a 

honrra suya como el sacrificio de fuego a la diossa passada. Aeauado de 
asaetear aquellos desuenturados los derribauan abi cortauan los 

pechos y sacauan el coracon y entregauanlos a sus dueños juntamente 
con la yndiecuela desollada para sus banquetes y ti une humana 

<pie como habré dicho 110 la tenían por tal sino hauia muchas heces pre- 
gunto .1 estos yndios que porque no se conteutauan con las ofrendas de 
codornices y de tórtolas y otra q te ofrecían y dicen como haciendo 

burla y poco casso (pie aquellas eran ofrendas de houbres bajos y pobres 



o 



185 

y quel ofrecer honbres catiuos y pressos y esclabos que era ofrenda de 
grandes señores y de caualleros y ofrenda ourrossa y destas hacen memo- 
ria y caudal y la cuentan por grandeca, y si no hemos acauado de enten- 
der este modo de matar yndios en los sacrificios es de sauer que ninguno 
matauan ni sacrificauau que no mese ofrecido por la gente rica y de algún 
balor agora auidos en guerra agora mercados en los mercados para aquel 
efeto y quaudo concurriau muchos ofrecedores de houbres hauia muchos 
que matar y quaudo pocos hauia pocos que matar y assi era entonces 
ofrecer vn honbre para matar como quien ofrece agora vna gallina o dos 
o tres en la yglessia seguu la debocion que cada vno tenia con aquella 
tiesta: esto es lo que desta diossa de los panes y sementeras he podido 
aliar. Pasaremos agora a tratar de la diossa Toci madre de los diosses 
que se celebraua el dia siguiente después desta diossa que es a diez y seis 
de Setienbre que si bien lo notamos era como pascua de tres días de huel- 
ga arreo que como bimos en el proceso deste capitulo el primer dia sacri- 
ficaron a la diossa de la lepra y gafedad Atlatonan y el segundo a esta 
diossa Chicomecoatl y el tercero a essta diossa madre de los diosses de 
quien hemos de tratar en el capitulo que biene. Lo que ay que aduertir 
es quel ofrecer sartas de inacorcas y sartas de chile y de rossas el dia de 
nuestra señora de setienbre y en las tiestas de aquel mes quedo de aque- 
lla costuubre bien creo ya esta conbertida en ofrenda de Dios y aplicada 
a su magestad. Plega a el de la receuir en su nonbre el qual sea bendito 
yn sécula seculorum Amen. 



CAPITULO XCIII. 1 

De l,i diossa llamada Tofi madro da los dioi e corajon tic la tiorra íic-ia umy soleno. 



La presente fiesta y solenidad antigua questos naturales celebrauan en 

su ciega lei de la diossa llamada TocJ y por otro uonbre madre de los dios- 
ses y coracon de la tierra era de las solenes quellos tenían y hacían tan- 
ta dibcrsklad de cerimonias \ sacrificios que mostrauan bien la bcneiaeion 
y reuerencia en que la tenia. Celebrauan su tiesta luego 3 omediata de la 
tiesta de Chicomecoatl de quien tratamos en el capitulo passado ques ;i 

l Trat. 2?, Lám. 9» 

DCRAN— TOM. II. 'i1 



186 

diez v Beis de Setíeabre y aunque era dia desta diosaa era dia festibo de 
li< de su calendario que Humanan ocnpanistly que quiere decir tanto oo- 
iin) barrer camino y le podemos llamar la Beata barrendera y assi por ha- 

aer dos fiestas juntas recauan estos \ ndios el oficio doblado como dicen 
con conmemoraciones de la vn.i fiesta y de la otra y assi a la mesma ma- 
nera yremos tratando de anbas ounpliendo con lo vno y con lo otro y assi 
tratando primero de la diossa es de saner que a la entrada de México en 
el lugar donde esta la primera, orna agora nauia vna ermita a manera de 
nmüladero a la qual llamauan Oihuateocally que quiere decir yglessia o 
oratorio de mugeres la qual herraita estaña a la vna parte del camino que 
Batiendo «le la oindad quedaua a mano izquierda de la otra parte a mano 
derecha. Frontero desta liermita estañan quatro maderos laucados pues- 
tos en qnadra que cada vno tenia mas de a beinte y cinco bracas de alto 
y de gruesso que dos honbres no los podían bien abracar: en la cimbre de 
estos quatro palos estaba hecho vn andamio y sobre el andamio un buhyo 
de paja con questaua cubierto: de lo que seruia diremos adelante. A este 
lugar llamauan tocititlan oy en dia le llaman assi que quiere decir junto 
al lugar de la diossa Toei en esta hermita dicen los que lobieron por cos- 
sa señalada que se aposento el Marques del Baile y junto a ella asento 
su real quando después de haueí hvydo de México la noche que querien- 
do salir sin ser sentido auiendo llouido antes vn gran aguacero auiendo 
apagado las lunbresque las centinelas tenían creyendo con aquello lia 
uerse recoxido la gente de guardia y no lo iludiendo hacer tan secreto que 
no fuese bisto y sentido y tocando las centinelas al arma saliéronles al 
passo y aleándoles las puentes perecieron setecientos españoles escapan- 
do el capitán con quinientos honbres tan fatigados y destrocados (pie run- 
dios dcllos quixeron en llegando a nuestra señora de los Remedios echar- 
se a morir según la fatiga y angustia de. sus ooracones -i el animo de su 
caudillo no los esforcara y animara como sienpre d 3de el pr< ncipio hasta 

elfin con animo ynbectássimo hico d le fue a Tlaxcallan y ívhico su 

exercito y lo reforco de donde boluio a México y cuentan los yndios que 
en aquella hermita se apossento y alli junto a ella asento su real hasta 
que gano la tierra, porque hasta aquel lugar Uegauan las albarradas y tér- 
minos de México que seruian como de cerca a la ciudad juntamente con 
las acequias de que estaña cercada todas nuebamente abiertas y tan me- 
nudas por temor de la buelta de los españoles que era cossa de bcr donde 
tras cada acequia hauia vna albarrada las quales siruieron para cegar las 
acequias por que como yban ganando vna albarrada los españoles luego 
los amigos de Tlaxcallan desuaratauan la albarrada y cegauan con ella la 
acequia y passaua el exercito adelante. 



187 

En esta pieca que seruia de hermita que a la entrada de México estaua 
(que como dice) le llamauan oratorio de iuugeres estaua vu ydolo de pa- 
lo eu figura de muger auciana con la media cara blanca que era de las na- 
rices para arriba y de las narices para abajo negra. Tenia vna cauellera 
de muger cogida assu usso y encima dellas vuas guedexas de algodón 
pegadas como vna corona hincados a los lados en la mesma cauellera vnos 
vessos con sus macorcas de algodón bilado en ellos de las puntas destos 
vessos colgauan vnos copos de algodón cardado. Eu la vna mano tenia 
vna rodela y en la otra vua escoba: al colodrillo le teniau puesto vn plu- 
maje de plumas amarillas tenia vna camissa corta con vna orla al cabo de 
algodón por bylar y sus naguas: todo el bestido blanco estaua este ydolo 
puesto en aquella pieca siempre en un altar sin guarda de sacerdotes ni 
otra gente que la guardase. Los que acudían a barrer y adereear aquella 
hermita erau los de aquel barrio de quaudo en quando. La caussa de no 
bauer allí sacerdotes era porque acá en los templos de la ciudad estaua 
su figura en la sala teuebrossa (pie diximos y alli le bacian su particular 
culto como a los demás y en común sienpre pues era como tenplo de to- 
dos santos donde todos estauan juntos y bonrrados y donde les celebrauan 
sus dias y fiestas y tenían sus ministros particulares para la celebración 
suya. 

Quarenta dias antes destedia de la fiesta ofrecían vua muger ya de dias 
ni muy bieja ui muy moca de edad de quarenta o de quarenta y cinco años. 
A esta yndia purificauan y lauauan como a los demás esclauos que repre- 
sentauan diosses y en su purificación le poniau el nombre de la diossa que 
era Toci y madre de los diosses y coraron de la tierra. Y para que sepa- 
mos porque la llamauan coracon de la tierra dicen que por que quando 
quería hacia tenblar la tierra. A esta yndia santificada ya en diossa y 
consagrada para que no pecasse y cometiesse algún delito desde este dia 
la encerrauan y guardauau con mucho cuidado en vna jaula. Cunplidos 
beinte dias questaua alli encerrada la sacauan y bestiau ni mas ni menos 
que pintamos de la diossa y sacauanla en publico para que todos la bie- 
sen y adorasen por diossa a la qual bacian baylar y tomar placer. Desde 
aquella ora la tenia el pueblo eu lugar de la mesma madre de los diosses 
y le hacían tanta reuerencia y acatamiento y honrra como a la mesma 
diossa sacándola cada dia en publico a baylar y cantar y tornada luego a 
recojimicnto y encerramiento de su jaula. Siete dias antes que la fiesta 
se llegase la sacauan de aquel encerramiento y la entregarían a siete bie- 
jas medicas o parteras las quales la seruian y administrauan con mucbo 
cuidado y la alcgrauau dicieudole muchas gracias y contándole mucbos 
cueutos y consejas y acidulóle tomar placer y alegría probocandola a reyr 



188 

porque como be dicho s¡ estos arte representauan Losdiosessy lasdiossas 
bibos Be entristecían acordándose que hauian de morir teníanlo por el mus 
mal agüero de todos y as¡ a Bu de que no Be entristeciesen procnrauanles 

dar todo contento y regocijo desde este diá que era el seteno antes que la 
Baorifíoasen entregándola a aquellas biejas le traían vna carga de nequed 

y hacianselo rastrillar y lanar y hilar y conponer vna tela y texer sacán- 
dola a cierta ora a cierto lagar del templo donde hiciese aquel exercieio 
a la qual mientras se ocupaun en esto baila uan delante della mnebos mo- 
cos y mocas trabados de las manos vnos con otros haciéndoles el son vnos 
biejos los axiales estañan hestidos de vnas albas largas hasta los pies 
blancas con mas calauacuélas colgadas de las espaldas llenas de. pioictl y 
de otras cossas snpesticiossas colgando de vnos cueros colorados a ma- 
nera de cordones. Llegada la bispera de la tiesta acauada la obra que 
aquella yndia hauia texido que era vnas naguas y vna camissa de oe- 
quen llenauanla aquellas biejas al tianguiz y hacíanla sentar allí para 
que hendiese aquello que hauia ylado y texido para denotar que la ma- 
dre de los diosses en su tíenpo su exercieio para ganar que comer era 
ylar y texer ropas de neqnen y salir á los mercados a uendello para sus- 
tentar asi y sus hijos donde para yr al tianguiz la acompañauan vnos yn- 
dios disfracados en anito de huasteca y otros senadores quella tenia 
(piando bibia que les llamarían [ztactlamacazoanb que quiere decir bu 
blanco senador y otro que le llamauan ytlilpotoncaub que quiere decir el 
servidor enplumado de plumas negras suyo estos le lleuauan la mercadu- 
ría al mercado y aunque yba al mercado no hendía las naguas ni el hui- 
pilli enpero hacíase aquello por cerimonia tan solamente bolbiendolo del 
tianguiz. 

Kl niesmo dia de la fiesta antes que amaneciese matauan esta yndia de 
la manera que diré hauiendose recogido toda la gente en el tenplo bien 
de madrugada tanto que cerrados oía; antes «pie amaneciese sacauan a 
esta yndia santificada en dioBsa 3 tomándola vn sacerdote a cuestas boca 
arriba y teniéndola assida por los bracos echada ella boca arriba en las 
espaldas del yndio llegaba el sacrificadory ecbaualamanode los cauellos 
y degollauala «le suerte que el que la tenia se banana todo en sangre. 
Acauada de morir desollauanla de la mitad de los muslos para arriba y 
hasta los codos luego bestian aquel cuero a TOO que ya tenían señalado 
para ello y para que tornase a representar la diossa con aquel cuero beB- 
tido. Encima del enero le bestian aquella camissa y naguas que la yndia 
hauia ylado y texido de nequeny poníanle en la caneca aquella guirnalda 
de algodón con los vessos en ella y copos de algodón cardado colgando en 
en las narices le ponían vn joyel de plata y en las orejas vnos carcillos o 



189 

orejeras de plata al pecho tenia vn joyel de plata relunbraute. Asi ade- 
rezado este yndio sacauanle en público saliendo delante del aquellos huax- 
teca y los demás sus senadores todos aderezados a punto de guerra. Mien- 
tras ellos salían por la puerta de los apossentos por acá por la puerta del 
patio entrañan todos los principales y caualleros de la ciudad puestos en 
ordenanza con sus espadas y rodelas muy bien armados con sus coracinas 
y diuissas de plumas ricas en díuerssas efigies tanro aderezados de oro y 
plata y joyas y plumas que era contento bellos y decindiendo los unos de 
lo alto del tenplo y los otros entrando de acá afuera hacjan vna fengida 
escaramuza y conbate que parecía ser cossa de beras llamauan a este en- 
tremés de guerra moyohual y cally ques como decimos dar al bazo y asi 
daban al bazo a la diossa muerta saliendo por capitán y defensa de sus 
huaxteca y seruidores el que tenia bestido el cuero y los bestidos de la 
yndia. Acanado el conbate baylauan todos trayendo ni yndio del cuero 
por guia cantándole cantares a su honor. Acabado el canto benian los 
que hauian de ser sacrificados a honor de la diossa y el sacrificio era es- 
traño y muy diferente de los demás el qual era de la manera siguiente: 
en quatro palos muy gruessos de a treinta brazas que para aquel efeto 
yncauan en el tenplo en cuadra en todas quatro partes de madero a ma- 
dero ponían vnas gradas que Uegauan hasta lo alto de los maderos: por 
aquellos escalones subían los executores (1<- aquel sacrificio que eran dos 
con sus mitras en la cabeza y enbixados los ojos y los labios y los molle- 
dos y muslos llenos de llesso y puestas vnas banderas dello por el cuerpo 
estos subían a lo mas alto de los maderos y sentados alia en la cimbre ata- 
uanse con vnas sogas el cuerpo a los palos para no caer y luego sacauan 
quatro sayones al que hauian de sacrificar y hacíanle subir por aquellos 
palos arriba con vna coroza de papel puesta en la caueca yendo tías el 
aquellos quatro ayudándole a subir y si acasso con el temor de la muerte 
desraayaua pieauanle con vnas puyas de magey las acentaderas y en lle- 
gando que Uegauan a donde los dos estañan arriba apartauanse los que 
yban tras el y los que arriba estaban renpnjandolo y benia desde lo alto 
de los palos abajo y dañan tan gran porraco abajo que se hacia piularos 
luego en cayendo Uegauan otros y degollauanlo y coxianle la sangre en 
un lebrillejo y a este mesmo modo sacrifícauan todos los que hauia que 
sacrificar. Acauado el sacrificio sacauan en vn lebrillo la sangre de los sa- 
crificados el qual Iebrillexo benia todo enplumado de plumas coloradas y 
pouianselo delante a la madre de los dioses que hauiendo dexado de bai- 
lar hauia estado mirando el sacrificio aconpañada de sus huaxteca y ser- 
uidores los quales en lugar de las espadas que hauian sacado les hauian 
dado vnas escobas en las manos a caussa de que como dixe era juntamente 



190 

el dia de oohpaniztlj que quiere decir fiesta barredera. Puestos a los la- 
dos con sus escobas llenándolas alias romo ensignias de diossa de la ma- 
nera que a los reyes llenan el estoque delante basábase el yndio que re- 
presentaua la diossa y moxaua el dedo en aquella sangre vmana y chu- 

pauase el dedo oon la l a. A.oauado •!<• chupar assi ynolinado enpecana a 

gemir dolorossamente a los quales gemidos se estremecían todos y cobra- 
uan temor y dicen que la tierra hacia sentimiento y tenblaua en aquel yns- 
tante lo qual procure haciendo burla y escarnio de despersuadir este dia- 
parate y me certificaron que realmente aquel lugar y oircuyto del tenplo 
cu aquel punto tenblaua y se estremecía y para esto sola la yinaginacioii 
liare mucho al oasso y el demonio que conourria con aprehensiua a la yma- 
ginacion para lo persuadir. Acauaila la cerimonia (piel yndio nacía de chu- 
par la sangre baxauase todo el pueblo y ponían el dedo todos a vna en el 
suelo y ohupandolo comiendo la tierra que en el auian eoxido. Llamauan 
i esta cerimonia (niticapaloa) que quiere decir prouaryeso. Esta cerimo- 
nia de comer tierra era muy ordinaria en las solenidades y en llegando de- 
lante los ydolos lo (pial tenían por particular reuerencia y cerimonia de 
\ unidad que hacían a los diosses. Esta cerimonia alie en ciertos pueblos 
que se hacia delante las ymagenes de los santos y delante los altarcitos que 
tienen en sus oassas juntamente con ofrecelles comillas y encienco y can- 
delillas como a ydolos etc. en algunos descuidados oluidados de Dios. 

En hauiendo todos comido aquella tierra con el dedo vuo de aquellos 
camilleros que se sentía de mas animo y balor de- los (pie hauiau couba- 
tido y estado baylando arremetía al Iebrillejo de la sangre antes que otro 
llegase atreiiiendose a sus pies y ligereca y metía el dedo en el lebrillo y 
hacía la mesma cerimonia (piel yndio en figura de la diossa liauia hecho 
\ luego daua la luielta contra todos los (pie armados estañan y hacíanles 
rostro con vno animo de un cegar y defendiéndose de iodos salían del ten- 
plo vnos por berille otros por defendelle mouiase entre ellos vna grande y 
sangrienta contienda de palos y pedradas y era tanta la gente que acudía 
a la contienda y reuato (pie era COSSa espantossa de ber, todos armados 
decaracinas y espadas y rodelas y en aquella pelea yban al lugar que ar- 
riba dixe de la bermíta de la diossa questaua a la entrada de la ciudad en 
noubre de oratorio de mugeres yendo el yndio bestido con el cuero y ro- 
pas de nequen de la yndia de tías en medio de los huaxteca. Los quales 
el \ no yba bestido de blanco 5 el "tro de colorado \ el otro de amarillo 
y el otro de berde con sus escobas altas en las manos. Muchos de los que 
conbatian salían mal heridos o de pedradas o de palos llendo en este con- 
bate desde la puerta del tenplo de 1 1 ritzilopochtly que era desde las cas- 
ie Alonssode Añila (pie Dios perdone ((pie se derribaron por el suelo) 



101 

hasta la primera cruz que esta delante de san Antonio ques media legua 
de camino, la qual rencilla llegaua basta allí aliándose en ella toda la flor de 
los caualleros y capitanes y soldados de toda la comarca la qual cerimonia 
entiendo era como sacrificio que en si mesmos hacían en lugar de sajar la 
lengua o las orejas corno en otras fiestas se ussaua. 

En llegando que llegarían a la hermita y cassa de la diossa la qual te- 
nían muy aderecada y enramada juntamente con aquellos qnatro palos 
altos <pie frontero dixe questauan con vn andamio arriba en lo alto cu- 
bierto con su buio de paja los quales palos tenian sus escalones atados de 
palo a palo por todas qnatro partes en llegando que llegauan alli cecaua 
el conbate y el yndio que hasta alli hauia benido representando a la diossa 
con sus huaxteca y seruidores subíanse por aquellos palos hasta el anda- 
mio y en el andamio se desnudaría de todos aquellos bestidos y aderecos 
y el cuero de la yndia de que hauia estado bestido y bestiaselo a vn bulto 
de paja que alli arriba en el andamio hauia y bestiale encima todos los 
demás aderecos con lo qual quedaua aquel bulto de paja hecho perssonaje 
de la diossa. Los que benian con disfrez de huaxteca y los demás se des- 
nudarían de aquellos disfreces y los colgauan de las esquinas del andamio 
dexandolos alli como por tropheo y baxauanse dessataudo los palos (pie 
por escalera hauia atado sin dexar ninguno a caussa de que nadie no pu- 
diese subir. Acabados de baxar se concluya la fiesta asi de la diossa como 
del dia. Que no ha sido poco de notar el modo y la manera que tenian de 
honrrar a la madre de los diosses y coraron de la tierra la qual fiesta los 
romanos tenian y celebrauan a la madre de sus diosses Berecinta Qibile 
por otro nonbre. Toda la fiesta de esta diossa se celebraría en el tenplo 
solene de Hvitzilopochtly a caussa de que no tenia tenplo particular sino 
era aquella hermita que hemos referido. Este dia barrían todos sus cás- 
eas y pertenencias y calles y los baños y todos los rincones de las cassas 
sin quedar cossa por barrer y esto siguificaua el lleuar aquellos cuatro 
huaxteca las escobas en las manos delante del ydolo o de su cemejanca 
la qual costunbre de barrer ha quedado asta el dia de oy en algunos con 
cuidado la calle cada dia quedándose la cassa llena de basura y assi en- 
tiendo ya no ay en ello especie de mal. 



CAPITULO XCIY 



elación de la Diosa que llamaban Xuohiquetml 



E¡ntre las solemnísimas Gestas que Los naturales celebraban había una 
que era el despedimiento de las rosas que era dar a entender que ya ve- 
nían los hielos y Be habían de Becar y marchitar. Eacianles una solemne 
fiesta por el despedimiento de ellas de mucho regocijo j contento cele- 
brando en esc mesmo día una Diosa que Llamaban Xochiquetzalli que 
quiere decir plumage de rosas. Tenían en este día tanto contento ouanto 
era y es id contento que recibí □ .-» deleite en oler rusas de cualquier gene- 
ro que sean agora tengan buen olor agora malo sean rosas que con olellas 
estara el mas contento del mundo de lo cual son todos estos naturales en 
general sensualísimos j aficionados poniendo su felicidad y contento en 
estarse oliendo todo el día una rosita ó un Xóchitl compuesto de diversas 
i o>as los cuales todos sus regocijos y fiestas celebran con dores J sus pre- 
sentes los arrecen y dan con llores el alivio de sus caminos lo pasan con 
dores es les en fin tan gustoso y cordial el oler las llores (pie la hambre 
alivian y pasan con olellas y así se les [tasaba la vida en llores COU lauta 
ceguedad y tiníebla (que engañados j persuadidos del Demonio) viéndo- 
los tan aficionados á llores y rosas celebraban una fiesta solemnísima á 
las rosas y era cuando ya se yban acabando que entonces como venían ya 
los hielos y habían de faltar por algunos días hacíanles carnestolendas 
porque así como en las carnestolendas se hartan de carne los glotones sin 
regla ni medida á causa de que viene la cuaresma como sí les hubiese (le 
durar en el estomago el gusto de ella aquellos cuarenta días, así esta cie- 
ga é ignorante nación, este día enrramaban y componían de rosas sus per- 
sonas j BUS templos y casas \ calles cuino los cristianos hacen la mañana 
di' San .luán y así enrosados hacían diversos bailes \ regocijos y fiestas y 
entremeses de mucho contento y alegría todos á honor y honra de las ro- 
sas llamando á este día xochilhuitl que quiere decir fiesta de rosas y nin- 

l Tral ." lím >f (a) 



193 

gun otro aderezo de gala ni de oro ni plata ni de piedras ni plumas saca- 
ban este día á los bailes sino rosas. Demás de ser día de rosas era día de 
una Diosa como dije que llamaban Xochiquetzalli la cual Diosa era abo- 
gada de los pintores y de las labranderas y tejedoras de labores de los pla- 
teros entalladores &c y de todos aquellos que tenían oficio de imitar á la 
naturaleza tocante á cosa de labor ó divujo todos tenían á esta diosa por 
su abogada y su fiesta muy solemnizada de ellos. 

La figura de esta Diosa Xochiquetzalli era de palo en la cual estaba 
figurada una figura de muger moza con una coleta de boubre cercenada 
por la frente y por junto á los hombros: tenía unos zarcillos de oro y en 
las narices un joyel de oro colgado que le caya sobre la boca: tenía en la 
cabeza una guirnalda de cuero colorado tegida uua trenza de la cual á 
los lados salíau uuos plumages redondos muy galanos verdes á manera de 
unos cuernos tenía uua camisa azul muy labrada de flores tegidas y plu- 
mería con unas naguas de muchos colores: en ambas manos tenía dos ro- 
sas labradas de plumas con mucbas estampitas de oro como piujantes por 
todas ellas, y tenía los brazos abiertos como muger que bailaba. Celebra- 
base la fiesta deste ídolo á G de Octubre dos dias después de la fiesta que 
agora celebramos del glorioso P. Xtro. San Fraucisco y aunque esta fies- 
ta empezaba este día no se concluía hasta de ahí á veinte dias donde ve- 
nían á fenecella con los ordinarios sacrificios. Bien he entendido el des- 
gusto que estos naturales reciben de descubrir y declarar estas cosas y 
heme fácilmente persuadido á ello á causa de que he sospecbado en algu- 
nos pueblos de los en que he vivido (podía ser que me engañen) celebran 
esta fiesta de rosas y se hará porque ya por la bondad de Dios no se bará 
por idolatría por que barto mal sería que agora bubiese tal memoria ni 
objeto a idolatría antigua por lo cual ningún inconveuieute bailo de que 
los ministros estén advertidos para que sí lo toparen ó entendieren que 
se hace, examinen á que fin porque no haya algún mal de secreto y en- 
gaño y no me maravillaría en alguno lo hubiese por ser el adversario su- 
til y mañoso, y los viejos antiguos que todavía viven cuentan á los Seño- 
res mozos la vida y costumbres de sus padres y agüelos y antepasados y 
como guardaron y cumplieron las cosas de su maldita ley antigua y ley- 
de tantos años tan arraigada y fundada es imposible que en cincuenta y 
siete años se olvide tan presto. 

Estaba esta Diosa en un templo pequeño junto ó contenido con el de 
Hvitzilopocbt ly el cual aunque era pequeño era de galauo edificio y demás 
de ser bien edificado tenía muy galano aderezo de mantas plumas joyas 
y otros costosos aderezos donde encima de un altar alto estaba el ídolo 
puesto con mucha reucreucia tanto como á los demás a la cual le baciau 

Duiian.— Ton. II. 25 



194 

las mesmas ceremonias de noche y «U- día de ensenzar cuatro veces qne á 
á los demás lo cual egercitabau los sacerdotes 3 ministros de Bvitzilo- 
pochtly porque el templo donde esta Diosa estaba no había sacerdotes 
particulares ni nominados para allí sino los que servían á Bvitzilopoohtly 
tenían cargo de administrar las ceremonias á aquellas Diosas las cuales 
son las que se Biguen primeramente á esta Diosa sesto de Octubre que 
era tiesta de su calendario llamaban (pachtontiy) que es nombre diminu- 
tivo de ueypachtly á causa de que en aquel día empezaba la solemnidad 
y se acababa desdes yétate días. En la segunda tiesta de ueypachtly 
pachtly quiere decir mal ojo es una yerba que nace en los arboles y se 
cuelga de ellos parda con la umedad de las aguas especialmente se cría en 
los encinales 3 roldes. Que sea la causa por que estas dos fiestas hayan 
tomado la denominación de aquella yerba no sainé decir mas de que de- 
bía de ser porque en aquel tiempo estaban los árboles en los montes He- 
no, de aquel mal ojo pues todas sus tiestas y ritos y supersticiones frie- 
ron siempre fundadas en niñerías y burlerías con estraña ceguedad é ig- 
norancia. Pues volviendo á nuestra tiesta demlnutiva de cpachtontly y de 
la Diosa Xochiqüetzalli es de saber (pie este día cu amaneciendo empe- 
zaban las recogidas monjas de aquel templo de Bvitzilopotíhtfy á moler 
maiz y hacían una gran pella de maza la cual ponían muy apretada en 
una batea grande muy pintada y galana y subíanla con gran veneración 
y reverencia todas las dignidades del templo ;i lo alto de él y á la oración 
poníanla delante de la estatua de Hvitzilopochtly para que. diese señal de 
su venida y nacimiento del cielo á la tierra y dejaban allí aquella batea 
de masa é ibanse á su recogimiento y dejaban sus guardas y bolas qne 
helasen sobre la venida de su Dios y no hacían sin ir y venir á la batea á 
ver si era ya venido y á la hora de, medianoche iban con sus lumbres á ver 
Bal que ya deseaban y yendo 3 viniendo no parando hasta que halla- 
ban en la masa un pie de un niño recién nacido allí impreso en ella y la 
masa demoronada. En hallando aquel vestigio de niño tocaban las voci- 
nas y caracoles y flautillas 3 alzaban uran grita anunciando que ya era 
llegado y nacido el guerreador (pie en su lengua dicen yaot/in y mostra- 
ban íí todos la señal de la masa en la cual estaba la pisada del niño y al- 
gún cabello de muger y si había algunas pajas qne juntamente hubiese 
traído consigo las cuales dicen que muchas veces hallaban junto á la pi- 
sada un cabello é. dos de la madre del niño y algunas pajas de allá de don- 
de venía. Acabado de ver aquéllo y de tañer sus rocinas y caracoles y 
atambores venía la gente de la ciudad á gran priesa á ver el misterio y lle- 
gada de Dios. Lleno el patio de gente salían todas las dignidades y sacer- 
y ministros de los templos y enseuzaban aquella masa y hacían gran- 



L95 

des ceremonias y zalemas y humillaciones cou tauta cantidad de lumbres 
y acberos que parecía la nocbe día. Acabado de eusenzar tomaban luego 
sus navaj uelas de sacrificar y en recompensa y agradecimiento del bien que 
recibían cou la venida y nacimiento suyo se sacrificaban las lenguas y las 
orejas y los pechos y en los molledos y eu las pantorrillas horadándose 
algunos las orejas pasábanse por allí muchas cañvelas otros se horadaban 
las lenguas y se metían por ellas pajuelas con lo cual se concluía la fiesta 
de aquella noche avisando á todo el pueblo que de allí á tres días habían 
de llegar los yacateuctin que así los llamaban que los esperasen los qua- 
les eran tres Señores y al uno llamaban Yacatecutly y al otro Ouachtla- 
puhcoyaotzin y al otro Titlacahuan a los cuales esperaban cou gran cui- 
dado á tercer día que habían de venir á tener compañía al que había 
venido Señor de las guerras. 

Cumplidos los otros veinte dias que era la fiesta de hueypachtlí (que di- 
jimos) que era á veinte y seis de Octubre se venía á concluir la solemni- 
dad y fiesta de que vamos tratando el cual día por la mañana sacaban dos 
mozas doncellas la una mayor que la otra principales de la linea de reyes 
y generación de un grau principe que se llamó Tezcacoatl. Al tiempo que 
sacaban estas muchachas las mas hermosas que había de aquella linea sa- 
lían bailando delante de ellas todos los Señores y dignidades de los tem- 
plos con un disfrez particular de unas camisillas cortas que les daban a la 
cintura y unos faldellines ó delantales pintados en ellos muchos corazones 
y manos llevando eu las manos y acuestas jicaras grandes verdes y colo- 
radas otras muy pintadas salían detras de los que bailabau las dos mozue- 
las muy bien vestidas y aderezadas de ropas uuevas y joyas a los cuellos. 
Tenían todas las caras afeitadas con su color en los carrillos y en los la- 
bios y en las cabezas sendas tiaras muy galanas ibause como en procesión 
todos unos tras otros hasta una piedra redonda que dijimos se llamaba 
Cuauhxicalli que si no se nos ha olvidado es la que hoy en día está á la 
puerta de la iglesia mayor que llaman del perdón donde está el altar de 
la indulgencia. Encima de esta piedra se subiau yendo delante la menor y 
del ras de ella la mayor: luego subían cuatro sacerdotes con cuatro jicaras 
de maíz en las manos la una de maiz blanco y la otra de maíz negro y la 
otra de maiz muy amarillo y la otra de maiz morado y poniéndose el que 
llevaba el maiz negro delante de ellas metían la mano en la jicara y como 
quien siembra vueltas hacia el monte lo derramaban: acabada la jicara 
del maiz negro traya la del blanco y volviéndose hacia las sementeras de 
los llanos hacían lo mesmo, y el maíz amarillo derramábanlo hacia la parte 
de la laguna y el morado otra cuarta parte (pie ellos llaman amilpan eu 
acabando de derramar aquellos cuatro géneros de maiz acudía la gente 



19G 

con gran priesa ;í coger de ello lo que mas podían porque aunque no co- 
¡íese Bino dos granos los llevaba y guardaba con mucho cuidado y lo sem- 
braba jiara tener semilla de aquel tnaiz bendito. Mientras turaba esta ce- 
remonia andaba el baile de las jicaras que dije y en medio de olios estaba 
parado uno sin bailar con la navaja grande del sacrificio en las manos te- 
niéndola con un paño alta que la veían todos la cual navaja era para solo 
estas doncella principales ni servía, para mas de aquel sacrificio teníanla 
asi hiniesta todo el día. Llegada la hora mataban aquellas dos mozas cor- 
tándolas el peOhO y sacándolas el corazón: los que las tenían eran cuatro 

ministros de l¡>s pies y de las manos ecepto que á estas dos principales 
para significar que morían vírgenes al matatías les cruzaban las piernas 
teniéndolas así cruzadas la una sobre la otra y las manos entendidas como 
á los demás echándolas á rodar por las gradas abajo á las cuales alzaban 
de allí otros ministros y las llevaban á un lugar que llamaban Ayauhealli 
y echábanlas allí el cual lugar era un suetano hecho para aquel electo. 

Acabadas todas estas ceremonias dichas que lo8 del templo con los Se- 
ñores celebraban de la vi nida de su Dios, los plateros pintores entallado- 
res labranderas y tejedoras traian una india vestida á la mesma manera 
(pie la Diosa Xochiquitzalli hemos contado que estaba la cual represen- 
taba á la Diosa viva como de las demás hemos dicho y así la sacrificaban 
y desollaban vistiéndose uno el cuero y todo el demás aderezo á este in- 
dio hacían sentar junto á las gradas del templo y poníanle un telar de mu- 
ger en las manos y hacíanle tejer á la mesma manera (pie ellas tejen y el 
indio linjía que tejía. Mientras él fenjfa que tejía bailaban todos los ofi- 
ciales dichos con disfreces de monos gatos»perros adibes leones tigres un 
baile de mucho placer llevando en las manos las inzighias cada uno de su 
oficio el platero llevaba sus instrumentos los pintores sus pinceles y escu- 
dillejas de las colores y así aquel dia comían la comida de todo el pan pin- 
tado de diversas pinturas míos como muñecas otros como pinceles otros 
como rositas é> como pajaritos sin poder comer otra cosa de precepto. 

Este día antes que amaneciese se iban todos á bañar á los rios chicos 
y grandes viejos y mozos lo cual tenían de precepto que aquel día todos 
se labasen lo cual servía de labarl 'os y las máculas livianas y ve- 

niales que entre año habían cometido y sacólo por la amonestación que la 
víspera antes los ministros hacían á bulo el pueblo de que todos chicos y 
grandes se lavasen y purificasen amenazando y prometiendo á los que no 
lo hiciesen males y enfermedades contagiosas como eran bubas lepra 
dad los cuales males decían que sucedían por los pecados y que estos dio- 
ses los enviaban en venganza de ellos con el cual temor todos chicos y gran- 
des se iban á bañar en amaneciendo. Acabada la ceremonia del lavatorio 



197 

donde todos entendían recibían perdón y remisión de las culpas iban á co- 
mer los tzoalli que dejo dicho atrás que siempre fué tenida por carne y hue- 
sos de Dios y así les decían los sacerdotes los que os habéis lavado id os á 
comer tzoalli y no querría repetir muchas veces una cosa pero pues la ma- 
teria lo pide será forzoso poner siempre la declaración de estos bocablos 
porque alguno no se acordará que son tzoalli aunque queda dicho atrás y 
decirme no sabía este padre que no sabemos todos que son tzoalli por que 
no lo declara pues digo que tzoalli son un pan que hacen estos naturales 
de semilla de bledos y maíz amazado con miel negra que hoy en día se co- 
me por golosina y cosa preciada entre ellos. Era antiguamente tenida en 
gran reverencia y era materia con que fabricaban los dioses y después en 
habiéndolos adorado y sacrificado ante ellos y hedióles las ceremonias or- 
dinarias los repetían entre si á pedazos y los recibían en nombre de carne 
de Dios y comulgaban con ello todas las veces que se lavaban primero por 
mandado de los sacerdotes y esto de lavarse era muy ordinario el manda- 
lio los sacerdotes por que si alguna persona iba á dar cuenta á los sacer- 
dotes de alguna enfermedad suya ó de su hijo ó marido la receta que le daba- 
era que moliese de aquella semilla y la juntase con maíz y la amazase con 
miel y que primero se lavase y purificase de sus culpas y que luego fuese 
y comiese de aquello y esto quiere parecer á loque los cristianos médicos 
aconsejan al primer día que ven al enfermo lo primero que les mandan 
antes que pongan mano en la cura que confiese y comulgue así en este día 
confesaban y comulgaban al modo dicho. 

Si bien hemos notado la purificación dicha no servía mas de. para las 
culpas leves y pecados veniales empero para los que habían cometido de- 
litos y pecados graves había este mesmo día otro genero de confesión muy 
propia á la de la ley de escritura que confesaban sus culpas exteriormente 
pero no en especie conviene á saber (pie el que pecaba decía su culpa en 
general ofreciendo cierta ofrenda. Así estos naturales hacían este día una 
confesión exterior en cuanto á conocerse culpado y manifestación del nú- 
mero de los pecados pero secreta en cuanto á la declaración de los peca- 
dos en especie por que aunque allí publicamente cumpliendo con lo que 
su ley y preceptos de ella les mandaban á los tales pecadores ocultos no 
podía nadie entender que especie de pecados hubiese cometido como cuan- 
do yo mando á un penitente que se azote ¡pie ayune á pan y agua vecn- 
Ie hacerla penitencia pero no saben porque genero de pecado ni se puede 
barruntarlomesmoeraenestagentequeelqne había hurtado ó fornicado >'> 
muerto á otro ó hecho contra sus leyes y preceptos algunas culpas manda- 
bales su ley que este día examinase su conciencia y que tantos cuantos 
pecados graves hallase haber cometido que juntase tantas pajas de á pal- 



L98 

mi» de estas que ellos usan poi escobas después de contados sus pecados 
en aquellas pajas ¡''ase al templo á la hora que lOB demás se iban á lavar 
\ sentábase en QOClíllas delante de esta diosa tomaba una lanceta y pasa- 
base la lengua de una parte a otra. Dada aquella lancetada en la lengua 
tomaba las pajas y una á una las pasaba por aquella lancetada y como las 
iba pasando así llenas de sangre las arrojaba delante del ídolo conociendo 
todos los circunstantes que bí bochaba diez pajas que diez pecados había 
cometido si veinte reinte pero no sabían que culpas fuesen j así confesa- 
ban sus culpas delante de los ídolos y de los sacerdotes y luego se ibau íl 
lavar como los demás y á comer de la comida dicha. De estos penitentes 
y confesantes bahía muchos así hombres como mugeres los .sacerdotes en 
acabando i pie acababan los delincuentes de baecr aquella penitencia y con- 
fesión cogían todas aquellas pajas sangrientas iban al fogón divino y que- 
mábanlas allí y con aquello entendían quedar limpios y perdonados de sus 
culpas y pecados con la mesma fé que nosotros tenemos de nuestro divi- 
no Sacramento de la penitencia. Esta era la confesión que estos tenían y 
uo bocal como algunos lian querido decir lo cual aunque era ceguedad y 
grande error y ceguedad é ignorancia intolerable demás de causar admi- 
ración el engaño en que el Demonio los tenía son dignas de que no estén 
sepultadas en olvido pues no lo están otras (pie son dignas de (pie lo estu- 
vieran y de que la religión cristiana no las leyera pues son mas incitativas 
á mal que á bien tomando los que las escriben por escudo de su torpeza 
que (omnia inunda mundis &c.) 

En muchas cosas se topaban la supersticiosa le\ de estos con la de la 
religión cristiana y aunque me persuado (pie en esta tierra hubo predica- 
dor de ella por muchas causas (pie be bailado que me dan ocasión á lo 
creer así, aunque lleuos de tanta confusión que no dan lugar á poner co- 
sí determinadamente aunque ya queda dicho de aquel barón penitente 
ayunador y predicador (pie llamaban maestro á él y ¡í sus discípulos que 
enojado de ellos se había ido huyendo de la perseousion él y los (pie le 
(pusieron seguir no es justo poner cosa afirmativa pues podemos decir á la 
coincidencia dicha que el Demonio los persuadía y enseñaba hurtando y 
contrahaciendo el divino culto para ser honrado como á Dios por que to- 
do iba mezclado con mil supersticiones y engaños y todo imperfecto llenas 
de sangre humana hediondas y abominables conforme al que las persuadía- 



CAPITULO XCV. 1 

En que se cuenta la relación de la Diosa [ztacihuatl qñe quiero decir la mager blanca. 



La fiesta de la Diosa que esta ciega gente celebraba en nombre de Iz- 
tacihuatl, que quiere decir muger blanca era la sierra nevada á la cual 
demás de tenella por diosa y adoralla por tal con su poca capacidad y mu- 
cba rudeza ceguedad y brutal ignorancia teníanle en las ciudades sus tem- 
plos y bermitas muy adornadas y reverenciadas donde tenían la estatua 
de esta Diosa y no solamente en los templos pero en una cueva que en la 
mesma Sierra había. Estaba muy adornada y reverenciada con no menos 
reverencia que en la ciudad donde acudían con ofrendas y sacrificios muy 
de ordinario teniendo junto á sí en aquella cueva mucha cantidad de ido- 
lillos (pie eran los que representaban los nombres de los cerros que esta 
Sierra tenía á la redonda como contamos del ídolo llamado Tlaloc á la 
cual fiesta basta remitirnos á causa de que la mesma solemnidad á la letra 
que se bacía al ceno que alli dijimos la misma puntualmente se bacía acá 
á la Sierra nevada y si acaso no nos acordamos por este nombre Tlaloc 
acordémonos por el dios de los rayos y lluvias donde acudían los Señores 
á ofrecer y asi habiendo contado allí tan á la larga las ceremonias y ritos 
que se hacían no hay para que detenernos en esta fiesta en la referir ni 
tornaba á contar salvo diré que en la ciudad de México tenían á esta 
Diosa de palo vestida de azul, y cu la cabeza una tiara de papel blanco pin- 
tado de negro: tenía atrás una medalla de plata de la cual salían unas 
plumas blancas y negras: de esta medalla salían muchas tiras de papel 
pintadas de negro que le cayan á las espaldas. Esta estatua tenía un ros- 
tro de moza con una cabellera de hombre cercenada por la frente y por 
junto a los hombros: tenía siempre puesta su color en los carrillos: estaba 
puesta encima de un altar como los demás dentro en una pieza pequeña 
aderezada de mantas galanas y otros ricos aderezos á la cual servían las 
dignidades del templo con las ceremonias aconstumbradas de dia v de no- 

1 Trat. 2?, Lám. 10 (i.) 



200 

che con tanto cuidado y orden que á los mas principales diuses porque 
ningún (dolo tuvo esta pobre gente que adorasen que con grandísimo te- 
mor y reverencia y demasiado onidado no procurasen cumplir los estatu- 
tos y ceremonias que para cada uno estaban señalados temiendo si algo 
Faltaban en los honrar la ira y enojo que decían (pie contra todos toma- 
lian donde para los aplacar hacían grandes lamentaciones y largas y ele- 
gantes oraciones y plegarias acompañadas de abundantes ofrendas y sa- 
crificios y muertes de hombrea como tenemos noticia de aquella larga y 
elegante oración acompañada con grandes ofrendas y sacrificios que Mo- 
tecuhzoma hizo para aplacar á los dioses sobre la venida de los españoles 
á ota tierra lo cual mas largamente relien) en la historia (pie de este Bey 
5 grande Señor tengo hecha de suerte que á causa de que los dioses no 
se enojasen andaban tan circunspectos y avisados que en ninguna cosa 
faltaban en los servir y honrar con los ritos y ceremonias que para el cul- 
to que cada uno tenía. Pero tratando de esta en particular de que voy 
tratando es de saber (pie el mesmo dia de la tiesta de esta diosa bestían 
una india esclava y purificada en nombre de esta ídolo toda de verde con 
una corona ó tiara en la cabeza blanca con unas pintas negras para deno- 
tar ipie la Siena nevada está toda verde cotí las arboledas y la coronilla 
y cumbre toda blanca de nieve. A esta india mataban en México delante 
la imagen del ídolo y á la Sierra nevada llevaban dos niños pequeños y 
dos niñas metidos cu unos pabellones hechos de mantas ricas y á ellos 
muy \ estados y galanos á los cuales sacrificaban en la niesnia Sierra eu el 
segundo lugar donde la tenían juntamente llevaban todos los señores y 
principales otro presente de coronas de plumas y camisas de muger y ena- 
guas y joyas y piedras ricas y de mucha comida sin hacer diferencia de. 
lo que del cerro Tlaloc dejo dicho poniéndole las guardas al presente que. 
acullá ponían á causa deque no les hurtasen toda aquella riqueza hasta 
que sin provecho las dejaban podridas con las aguas y umedad. Estaban 
en lo áspero de esta Sierra dos dias metidos haciendo las ceremonias á es- 
la Diosa con grandes plegarias y sacrificios ayunando todos aquel dia 
principal un ayuno muy guardado y rigoroso. Es cosa de notar que de 
ayunos tenía esta gente en su ley vieja todos de precepto y tan rigorosos 
que no había dispensación ni aun con los enfermos ni niños y cuan de mal 
se les hace ayunar agora una vigilia de pascua y un ayuno forzoso y tan 
de mal (pie muy pocos son los que ayunan ó no ningunos estos dias de 
precepto obligatorios: creo que lo causa la mucha flojedad nuestra que no 
animallos j esforzalloa tenemos como sus sacerdotes los animaban y es- 
forzaban á las ceremonias de su ley maldita y tiránica llena de asombros 
v temores de lo cual es estraña la nuestra leve y BUave y muévenos una 



201 

piedad y lástima de ver su pobreza en el comer y sus flacos niantenimieu- 
tos y manjares y poco susteuto para discimular mas de lo que debíamos, 
pues vemos que lo mesmo comían entonces que agora y no se morían por 
eso y sería ya justo que supiesen ya la obligación que tienen á guardar 
las cosas de ntra. sagrada religión cristiana y no que ba babido Eeligio- 
sos que ban puesto dificultad en que no hay necesidad de ecballes las 
fiestas de entre semana, lo cual tengo por inconveniente y no muy acer- 
tado supuesto que son cristianos es justo que lo sepan y que si quisieren 
guardallo y oir misa como tales lo guarden y si quisieren usar de su pri- 
vilegio usen declarándoles lo que el tal privilegio les concede y primero 
por delante la obligación que de cristianos tienen pues es ya razón lo sean 
con el rigor que nos obliga para que si algún olor de lo antiguo bay entre 
ellos ó en algunos de ellos se acabase de desarraigar para lo cual los mi- 
nistros babiau con devotas y frecuentes persuasiones incitallos á la obser- 
vancia de ntra. divina ley y preciarse de confesar un indio bien confesado 
que no mucbos y mal tresquilados como cosa de ceremonia contentándo- 
se con cuatro niñerías que el indio dice teniendo probable noticia que mu- 
cbos de estos por un leve temor y muy liviana ocasión dimidian las con- 
fesiones y encubren los pecados ó por una vergüenza sin fundamento y 
mucbas veces cosas que de suyo no eran pecados ni aun veniales lo cual 
se remediaría con una mediana exanimación que el confesor biciese y ex- 
hortación quitándoles el miedo con una afable y apacible amonestación al 
principio y al cabo descubrirían por ventura alguuos solapas y males im- 
portantes á su remedio y salvación como alguuos lo babrau hecho en esta 
grave pestilencia que por nuestros pecados Dios les envió deseosos de sal- 
varse como entiendo se salvaron descubriendo algunos notables descuidos 
de mucbos años atrás lo cual entiendo lo dejó ya nuestro Dios tan barri- 
do y descombrado que ya no hay memoria ni olor de ello. Plega á su vo- 
luntad y misericordia sea así y alumbre á los que traen la masa de la fé 
en la mano para que abra sus ojos en lo que á su honra divina toca para 
que se precien del oficio y ministerio para que Dios los escojió como se 
precia el zapatero del primor que á su oficio toca sobre lo cual diría algo 
de lo mucho que siento pero no quiero condenar á muchos confesores de 
todas las órdenes aun ello se está condenado que confiesan mucbos pares 
de indios cada día y aunque muebos de ellos son personas doctas no tan 
buenas lenguas como otros que confiesan mucbos meuos, los cuales se 
contentan con que el indio se persigne y bajo de aquel persignum crucis 
diga cuatro niñerías debajo de apariencia y ceremonia de confesión donde 
creo se cometen muchos sacrilegios de confesiones informes sin tener las 
partes que el Sacramento pide que es dolor arrepentimiento proposito de 

Dukan.— Tom. n 26 



202 

enmienda y satisfacción y declaración verdadera de todas las culpas las 
cuales pocas veces las traen los [ndios ni aun señales de atrición si el con- 
fesor no le mueve y despierta y amonesta y alumina que no baga lo (pie 
vé como la mona sino lo que está obligado para alcanzar remisión de sus 
pecados que no lo tome como por constumbre ni venga forzado ni compe- 
lido por temor de sus mayores como suelen venir sino que lo tomen por 
acto principal para su salvación y remedio muy necesario con lo cual doy- 
fin á la tiesta de Iztaeihuatl (pie es la Siena nevada remitiéndome íí la 
fiesta de Tlaloe en la celebración. 



CAPÍTULO XCYI. 



De la solemnidad que los indios hacían al volcan debajo de este nombre Popocatzin 
que quiere decir el hameador y juntamente ú otros muchos Cenes. 



El ceno Popocatzin (pie en nuestra lengua quiere decir el cerro humea- 
dor íí todos no.- es notorio ser el volcan á quien vemos ecbar humo visi- 
blemente dos y tres veces al día y muchas veces juntamente llamas de 
fuego especialmente á prima noche como muchos las han visto lo cual 
afirman así españoles como indios ser cosa muy común el echar lumbres 
de lo cual dan noticia los pueblos comarcanos y cercanos á este cerro. El 
cual se divisa de muchas leguas por ser tan alto como es donde han pro- 
bado ¡i subir algunas personas por curiosidad de ver aquella chimenea por 
donde sale aquel humo así religiosos como seglares é imposibilitados y 
contrinidos de la resistencia (pie han hallado se han vuelto sin efecto de 
su pretenciou y así lo oí contar á un religioso muy venerable de nuestra 
orden que procurando ver aquella boca subieron él y dos seglares que te- 
nían el mesmo deseo (pie él tenía y que llegados á la ceniza procuraron 
subir por ella una y dos veces; y que todo cuanto andaban se hallaban 
luego atrás desusándose la mesma ceniza (pie la hay mucha y muy mo- 
vediza donde demás del gran trabajo (pie padecieron pensaron ser muer- 
tos y corrompidos del delicado y sutil aire que alli corre y así me he ad- 
mirado mucho y lo tengo por cosa fabulosa el afirmar que un conquistador 
que se decia Montano subiese allí como lo he oido afirmar y que lo ten- 
gan sus hijos tomado por féc y testimonio que faltando piedra azufre para 

1 Tr.it. 2 o . Lám. 10. 



203 

la pólvora que subiese este conquistador y sacase piedra azufre de él, téu- 
golo (si así es) por milagro de Dios y lo que rúas me fuerza á hacérseme, 
increíble es que según relaciou de los naturales Moctezuma emprendedor 
de graudes hechos y animoso aun para intentar las cosas imposibles man- 
dó deseoso de saber de donde procedía aquel humo que fuesen señalados 
hombres para lo ir á ver y así fueron señalados diez los cuales mas por 
fuerza que de grado fueron temiendo el castigo del Eey enojado si no se 
cumplía su mandamiento, y subieron y en el camino murieron los dos que 
no pudieron llegar á la cumbre. Los demás (auuque con trabajo) llegaron 
y vieron el lugar por donde aquel humo salía y bajados á tercer dia y al 
cuarto murieron los seis de ellos y antes que los demás que quedaban que 
eran dos muriesen dieron priesa á llevados al gran Señor para que fuese 
avisado el Eey Montezuma hizo poner mucha diligencia eu que fuesen 
curados donde después de sauos dieron por relación como el lugar por 
donde aquel humo sale no es boca grande como nosotros imaginamos sino 
que aquel lugar y punta de aquel cerro esta llena de grandes hendiduras 
á manera de mayas de red ó la manera de una reja ó selosia unas hendi- 
duras unas eu contra de otras cou duros peñascos que entre los agugeros 
hay que entre agugero y agugero puedeu muy bien andar dos hombres 
juntos por entre las cuales hendiduras sale aquel humo tau espeso y malo. 
Estos indios jamás tuvieron perfecta salud hasta que murieron contaron 
cosas estrañas asi de la aspereza de lo de arriba como de las mayas por 
donde el humo sale y de la tierra que desde allí se descubre y mar lo cual 
afirman parecelles estar todo tan cerca como si la mar estuviera juuto al 
pie de la Sierra. 

De un poblador antiguo oí contar que hizo todo lo que de potencia pudo 
para subir á este volcau de lo cual tuvo muy gran apetito y deseo el cual 
oi nombrar fulano Martínez y por conseguir y dar satisfecho á su pasión 
(que yo por tal lo tengo) subió y estando ya casi en la cumbre empezó á 
humear con tanta furia que temblaba todo el lugar y hacía un ruido que 
parecía moverse todo aquello. El buen hombre creyendo ser ya su fin lle- 
gado con el gran sobresalto que recibió quizo dar la vuelta por huir del 
humo y no lo pudo hacer tan á su salvo que no le alcanzase alguna parte 
del humo en los ojos y fué tanto el detrimento que recibió que desde á 
pocos dias cegó. También fué muy porfiado uu santero que vivía en la 
Trinidad dentro de la misma iglesia que se decía Petijuan de querer su- 
bir á ver este volcan y lo porfió tres y cuatro veces y nunca lo consiguió 
de lo cual le oi decir que había llegado á morir por lo cual me he persua- 
dido á morir sin irlo á ver y aun también á que lo hau visto y lo veían 
pocos ó no ningunos sino fuere alguna bruja ó nigromántico. 



204 

A este oerr verenciaban los indios antiguamente por el mas prmci- 

pal oerr i de todos Iob oerros especialmente todos los que vivían al rededor 
de él y en sus faldas la enal tierra cierto así en temple eonio de todo lo 
(pie se puede desear es la mejor de la tierra y así con ser sus Calilas tan ás- 
peras di- quebradas y ceiTOSy tierra asperísima están los cerros y qnebra- 
das pobladisimas de yute j lp estuvieron siempre por las ricas aguas que 
de este volean salen y polla fertilidad grande que de maizal rededor de él 
se cojo y frutas de Castilla que mientras mas llegadas á él mas tempranas 
y sabrosas se dan no olvidando el hermoso y abundante trigo que en sus 
altos v laderas se eoje por lo cual los indios le tenían mas devoción y le 
hacían mas honra haciéndole muy ordinarios y continuos sacrificios y 
ofrendas sin la tiesta particular que cada año le hacían la cual tiesta se 
llamaba Tepeylhüitl que quiere decir tiesta dfe cerros la cual fiesta era ¡i 
la manera que aquí relataré conviene á saber (pie llegado el día solemne 
de la beneracion de este cerro toda la multitud de la gente que en la tier- 
ra había se ocupaba en moler semilla de bledos y maiz y de aquella masa 
hacer un cerro que representaba el volcan al cual ponían sus ojos y su 
boca y le ponían en un prominente lugar de la casa y al rededor de él po- 
nían otros muchos cerrillos de la misma masa de tzoalli con sus ojos y bo- 
cas los cuales todos tenían sus nombres que era el uno Tlaloc y el otro 
Ohicomecoatl y á Iztactepetl y Amatlalcueye y juntamente & Chálclmilv- 
thjirnc que era la diosa de los ríos y fuentes que de este volean salían y 
á Oihuacoatl. Todos estos cerros ponían este día al rededor del volcan to- 
dos hechos de masa con sus caras los cuales así puestos en orden dos días 
arreo les ofrecían ofrendas y hacían algunas ceremonias donde el segundo 
día los ponían unas mitras de papel y unos San Benitos de papel pinta- 
dos donde después de vestida aquella masa con lamesnia solemnidad que 
mataban y sacrificaban indios que representaban los dioses de la mesmd 
manera sacrificaban esta masa que habían representado los cerros donde 
después de hecha la ceremonia se la comían con mucha reverencia. Este 
día los sacerdotes buscaban cu el monte las mas tuertas y eoreobadas ra- 
mas que hallaban y llevábanlas al templo y cubríanlas con esta masa y 
poníanles por nombre Coatzintly que quiere decir cosa retuerta á manera 
do culebra poniéndoles ojos y boca y hacían sobre ellos las mosmas cere- 
monias y ofrendas donde después que fingían que las mataban lo repartían 
;i los cojos y mancos y contrahechos y á los que tenían dolores de bubas 
ó tullimiento &C los cuales quedaban obligados do dar la semilla para 
acor la masa para la representación de otro año de los cerros. Llamaban á 
esta comida Xicteo-euaquc que quiere decir como á I 'ios. También sacrifi- 
caban algunos niños este día v alguno- os y ofrecían cu los templos 



205 

y en presencia de la masa en que fingían la imagen de este cerro y de los 
demás, muchas mazorcas de maiz fresco y comida y de copal y entraban 
á las cumbres de los cerros á euceudcr lumbres y á encenzar y quemar de 
aquel copal y á hacer algunas ceremonias que ordinariamente hacían 
de las que atrás quedan dichas. El mesmo día que se hacía la fiesta de 
este volcan en México y en toda la tierra y la de todos los cerros ha- 
cían en Tlaxcallan una solemne fiesta á dos cerros principales que te- 
nía y hoy en día tiene muy altos y hermosos al uno llaman Matlalcneye 

y al otro llaman Tlalpatecatl, Amatlacueye (pie quiere decir 

demás de acudir á ella los tlaxcalteca acudían de todos aquellos pueblos 
comarcanos á encender encienzos y á ofrecer olin y comidas y papel y plu- 
mas y á sacrificar hombres como eran Tepeaca Atlixco Cuauhquecholan 
&c. Al segundo que era el cerro que llamaban y hoy en día le llaman 
Tlapaltecatl cosa de muchos colores ó señor de ellas según nuestro roman- 
ce á este tenían los de Tlaxcallan gran reverencia y le reverenciaban con 
grandes ofrendas y sacrificios muy ordinarios. En Oholollan tenían un 
cerro hecho á mano el cual por ser hecho á mano le llamaban Tlachihual- 
tepectl que es lo mesmo que cerro hecho á mano llamábanle así por que 
dicen que fué el cerro que los gigantes edificaron para subir al cielo el 
cual agora está medio desbaratado. A este cerro tenían en mucho y en él 
era la ordinaria y continua adoración que hacían y plegarias y grandes 
sacrificios y ofrendas y muertes de hombres. A un lado del volcan hacia 
la parte del sur en la comarca de Tetellan y Ocuytuco, Temoac, Tzacual- 
pan &c hay un cerro á donde acudía toda esta comarca" con sfts ofrendas 
y sacrificios y oraciones el cual se llama Teocuicani que quiere decir el 
cantor divino el cual está tan cerca del volcan que del uno al otro puede 
haber poco mas de uua legua. Es tan alto y áspero que es cosa de ver: 
á este llamaban cantor divino por que las mas veces que hay en él nubes 
asentadas que son las que congela el volcan dispara grandes truenos y re- 
lámpagos y tan sonorosos y retumbantes que es espanto oír su tronido y 
voz ronca. Toda esta comarca acudía á este cerro á sacrificar y á ofrecer 
incienzos y comidas y olin y papel y plumas ollas platos escudillas jicaras 
y otros géneros de vasijas y juguetes y á matar hombres en el cual cerro 
había una casa muy bien edificada de toda esta comarca á la cual llama- 
ban AyauclicaUy (pie quiere decir la casa de descauso y sombra de los dio- 
ses en esta casa tenían un ídolo grande verde < pie llamamos piedla de 
bijada tan grande como un muchacho de ocho años tan rico y preciado 
que hubo sobre quercllos quitar grandes guerras entre los de esta provin- 
cia y los de ITuejotzinco y Cuauqueebolan y Atlixco los cuales fueron 
muertos y desvaratados sin conseguir su pretensión. Este ídolo dicen que 



206 

se desapareció ouando entró la fé en la tierra y así es que los naturales 
lo desaparecieron j lo enterraron en el mesmo cerro y allí se está con 
otras muchas riquezas que en todos estos cerros están escondidas de oro 

y plata y piedras de macha riqueza. Siu estos había otros muchos cerros 
que pararme á contallos sería necesario hacer un nuevo libro de mucho 
volumen pero basta deoirde estos mas principales y nombrados éntrelos 
cuales podremos contar el que está en Ooyoacan (pie era. no menos temi- 
do y reverenciado donde iban todos los de aquella comarca á hacer sus 
adoraciones y sacrificios y á cumplir sus ordinarios votos los cuales votos 
eran continuos y ordinarios que no les dolía la cabeza que no hacían un 
voto de ofrecer algo á los ídolos á los que mas devooion tenían y las ofren- 
das que ofrecían eran cuales los dioses eran por que eran tan bajas que 
no subían de unajicarilla para en que bebiesen los dioses unas escudille- 
jas y platillos y ollillas y contizuelas copal olin plumas y así aquellos bu- 
bosos y tullidos que comían la carne de los cerros prometían de dar para 
otro año toda la semilla para la carne de los cerros y daban la semilla 
conforme á lo que le daban á comer porque si le daban buen pedazo con- 
tribuía cantidad de semilla y si le daban poco contribuía poco y así cum- 
plían estos sus votos estos clias tan apocados y tan no nada que todo era 
no nada lo que la gente común prometía. Los principales ofrecían algu- 
nas cosas de precio pero lo mas que ofrecían era esclavos para matar y 
después comerlos. 

El principal intento de reverenciar estos cerros y de hacer oraciones y 
plegarias en ellos no era el objeto ultimado hacellos al cerro ni tampoco 
hemos de entender que los tenían por dioses ui los adoraban como á tales 
que su intento & mas se estendía que era pedir desde aquel cerro alto al 
Todopoderoso y Señor de lo criado y el Señor por quien vivían que son 
los tres epítetos con que estos indios clamaban y pedían tranquilidad de 
los tiempos por que en su infidelidad según relación universal padecían 
muy ordinarias pestilencias y hambres y otras aflicciones lo cual llorando 
me lo relataban los que esta relación me dieron conociendo el bien que 
nuestro Dios les ha hecho y merced de habellos apartado de un error tan 
grande como en el que sus antepasados vivieron por donde conocen que 
justamente los castigaba el justísimo Dios y Eedentor y recto Señor co- 
QOCiendo la ignorancia y bestial ley tan baja y suez como seguían engaña- 
dos por el demonio &. Esta es la relación que he podido haber de la fies- 
ta de los cerros que en esta tierra umversalmente se hacía pues en toda 
ella no había cerro ni boy cu día le hay que no tenga su nombre agora 
sea chico agora sea grande todos tienen sus nombres, la fiesta de los cua- 
les si este año la hacían en el uno otro año la habíau de hacer eu el otro 



207 

y el otro en el otro y así les cabía hacer las fiestas en cada cerro andando 
la rueda para que cada cerro fuese honrado y la comida divina que se ha- 
bía comido de los cerros de masa en este cerro lo iban otro año á comer 
en otro siéndoles vedado y de precepto que un año tras otro no se pudie- 
se hacer la tal solemnidad en un mesmo cerro. Esta fiesta caía en Agos- 
to no pude sacar en limpio á cuantos de lo cual no hice mucho caso yendo 
poco en ello porque aunque hubiese alguna cicaña entre el trigo de algún 
supersticioso y defectuoso que quisiese usar de alguna flaqueza y supers- 
tición antigua como creo los debe haber por ser necesario haber escánda- 
los para que los buenos sean manifestados luego se descubren y dan señal 
<le sí como hay un mediano cuidado y solicitud en el abatimiento y apo- 
caciou de estas cosas rogando y persuadiendo y ahincando y riñendo bien 
vienen á conocer el error y á persuadirse del bien y A descubrir el mal 
para lo cual querría yo ver entre los naturales mas y mejores lenguas y 
menos presuntuosos de los entender pues ignoran lo mas y entienden lo 
menos. 



CAPÍTULO XCVII. 1 



De la diosa de la* fuente* y ríos llamada Ghálchiuhcueye muy reverenciada de todos. 

A ningnn elemento de los cuatro tanto honró esta nación mexicana 
después del fuego como á la agua dado que á todos los venerase y honra- 
se con todo el temor cuidado y reverencia que podían y a unos mas que 
otros según las gracias y excelencias que de ellos imaginaban y los bene- 
ficios que de ellos recibían. Grande era el honor y reverencia que á la tierra 
hacían debajo de este nombre reverencial y honroso que era Tlaltecutly 
el cual bocablo se compone de dos nombres que es de tlali y tecutly que 
quiere decir gran Señor y asi quiere decir el gran Sr. tierra. A este elemen- 
to reverenciaban con grandes sacrificios y ofrendas. La mayor reverencia 
que sentían que le hacían era poner el dedo en la tierra y llevallo á la boca 
y chupar aquella tierra del cual elemento dejo dicho en la fiesta de Toci 
que era la madre de los dioses y corazón de la tierra en la cual fiesta solem- 
nizaban á la tierra con sus particulares ofrendas y sacrificios y derrama- 

1 Trat. 2?, Lám. 10. 



208 

miento de so sangre j grandes ceremonias de oopalli plomas y comidas] 
derramamientos de binos por el suelo y comidas humanas que de los hom- 
bres sacrificados hacían como queda dicho. 

Del elemento del fuego también tocamos en dos partes la grande y so- 
lemne fiesta que le hacían sacrificándole hombres y rodándolo con san- 
gre humana de aquellos que medio asados los sacaban y corlaban el pecho 
cogiendo la sangre en nu lebrillejo y rociando al fuego que debajo de es- 
te nombre Kiuhtecutly le adoraban y reverenciaban en la solemne fies- 
ta de Xocoti y de Oihnaooati donde se pringaban los sacerdotes del fue- 
go oon aquellas aohas de copal ardiendo (cosa horrible y espantosa) sin 
los ordinarios sacrificios y ofrendas lodos en común y en particular que 
cada día le hacían de ofrendas de pan y vino y manjares de carne y de 
gachas y que le ofrecían agora por devoción agora por voto agora por sa- 
lud agora por prosperidad agora por hijos ó por mil agüeros que sobre el 
estallido del fuego tenían y sobre el rechinar de los tizones y sobre el cen- 
tellear sobre el humear por lo cual luego lo rociaban con vino y le echaban 
oopalli ó pieietl que es una especie de yerba con que los indios amortiguan 
las carnes para no sentir el travajo corporal sobre el cual agüero y agüe- 
ros habia grandes invenciones de los embaidores y grandes mentiras y so- 
bre lo cual había gran crédito y fé que no ha sido poco el despersuadillo 
y plega al Omnipotente Señor (pie esté ya despersuadido de algunos. 

También hacían la fiesta al aire debajo de este nombre Ehecatl el cual 
aire y virtud de él atribuían al Dios de los cliololtecas Quetzalcoatl Dios 
de los mercaderes y joyeros el mas reverenciado y honrado que había eu 
Cholollan de quien relatan grandes virtudes y hechos heroicos en cosas 
de comprar y vender y de labrar joyas y piedras: á este Ehecatl hacían 
grandes ofrendas y grandes sacrificios especialmente en un dia de la se- 
mana (ine tenían que le llamaban Ehecatl que quiere decir vieuto cuando 
1.' cabía el número primero como agora decimos lunes como en el calen- 
dario diré que tenían las semanas de trece días y en llegando á trece vol- 
vían á contar un día á la figura que le cabía el número de uno aquella 
solemnizaban con particular solemnidad de ofrendas y sacrificios fuera de 
lo ordinario que nunca cesaban de cumplir votos y de acudir por sus par- 
ticulares devociones á honrar y reverenciar á estos falsos dioses por la de- 
masiada sujeción que á las cosas de su religión tenían y por el gran cré- 
dito (pie daban á los embaidores inventores de agüeros y supersticiones y 
por el grau miedo que de los malos sucesos de sus personas y bienes tenían 
por lo cual con un hilo de lama se dejaban llevar temiendo el zumbido de 
bis arboles y el ruido que en los montes hace cuando vienta y el que hace 
eu los resquiezos que aun entre nosotros decimos cuando hace un aire re- 



209 

ció que parece que habla así ellos creían que hablaba luego andabau las 
ofrendas y los sacrificios á Ehecatl para aplacalle y los ayunos y las ora- 
ciones rogándole no estuviese enojado á costa de su sangre la cual por 
momentos la derramaban unos de las orejas otros de las lenguas otros de 
los pechos otros de los molledos otros de las espinillas ó muslos según los 
ritos de sus templos y estatutos digo según los estatutos porque los de este 
pueblo tenian constitución y ordenanza de sangrarse de la lengua los de 
aquel de las orejas y los del otro de los molledos y los de acullá de las es- 
pinillas y otros de los muslos y aun en cierta provincia mixteca hubo sa- 
crificio de los miembros genitales por los cuales sacaban cuerdas por ellos 
de á quiuce y de á veinte brazas y otros para hacerse imposibilitados de no 
pecar los hendían por medio (cosa que hace temblar las carnes) á trueque 
de que los tuviesen por siervos del demonio y por hombres santos y pe- 
nitentes y castos y honestos que era en lo que mas hicapie hacían. 

El. cuarto elemento que era el agua al cual llamaban Chalchiubcueye 
que quiere decir la del faldellín de piedras preciosas componcse de cueytl 
que es faldellín y de chalchiuitl que quiere decir piedra de esmeralda y así 
le podemos romancear lo del faldellín de esmeraldas. Fué tanto lo que los 
antiguos indios reverenciaron á este elemento que fué cosa estraña la re- 
verencia que le tenían porque persuadidos y enseñados por los sacerdotes 
para encarecelles lo mucho que al agua debían como nosotros encarece- 
mos lo mucho que debemos á ntro. Dios y Señor por habernos criado y á 
Jesucristo su vínico hijo que nos redimió con su preciosa sangre. Así es- 
tos predicando y encareciendo lo mucho (pie debían á sus dioses diciendo 
de las mercedes que cada uno en particular les hacía decían crudecen- 
diendo del agua como eu ella nacían y con ella vivían y con ella lavaban 
sus pecados y con ella moríau el nacer eu ella era y se entendía el lavar 
luego las criaturas cuatro dias arreo á los Señores en fuentes partícula- 
res diputadas y señaladas para ellos y á los de menor estado y cuantía eu 
riachuelos ó fuentes de poca estima sobre los cuales lavatorios había gran- 
des ofrendas de joyas en figuras de peces y de ranas y de patos y de can- 
grejos de tortugas y joyas de oro que eu ellas echaban los principales Se- 
ñores cuyos hijos en ellas se lavaban: lavábanlos sacerdotes y saoeidotizas 
diputadas y señaladas así ellos como ellas para aquellos oficios ( porque 
como dejo dicho) para ninguna ceremonia de cuantas tenían por muy ni- 
ñería que fuese dejó de haber ministros particulares la causa era porque 
como la multitud de ceremonias era tanta no cía posible que un ministro 
pudiese acudir á todas y así tenían para cada ceremonia sus ministros se- 
ñalados los cuales tenían su dignidad que los gobernaba y regía como ca- 
beza de ellos lo cual era cu todas las demás cosas las cuales dignidades de 
Duran.— Ton. II. 27 



210 

oada ceremonia tenían bus partioularea nombres que denotaban bu digni- 
dad teniendo para ejecutar sus oficios y para ornato de sus personas en 
las festividades particulares insignias y ornad». 

El decir (pie con ella vivían era decirles que el agua ayudaba á criar las 
sementeras y semillas que ellos comían y así <íi tudas las tiestas de su ca- 
lendario (pie eran diez y ocho todo el lin de celelirallas con tantas muer- 
tes de hombres y con tantos ayunos y derramamientos de sangre de sus 
personas todo se dirijía sobre pedir de comer y años prósperos y conser- 
vación de la vida humana y en todas ellas metían coletas y hacían memo- 
ria del agua y del viento y de la tierra y del fuego y del sol y de todos los 
demás ídolos para que les fuesen favorables especialmente al agua en una 
fiesta que llamaban etzalcuatiztly que era cuando las aguas eran ya en- 
tradas y las sementeras crecidas y con mazorcas el cual dia los sacerdotes 
de los barrios á honra del agua y del bien que les hacía y aun á las semen- 
teras y quebraban las cañas del maíz por junto á la mazorca dos ó tres 
canutos mas abajo sacando de cada sementera una brazada de aquellas 
cañas del maiz con sus mazorcas lo cual hacían por todos los barrios los 
sacerdotes y tomaban aquellas cañas é íbanse con ellas á las encrucijadas 
de las calles y poníanlas hincadas por bera del camino de una parte y de 
otra haciendo como una cruz dejando eu medio un humilladero que en 
estas encrucijadas había que les llamaban momoztly que cu nuestro ro- 
mance quiere decir lugar ordinario el cual bocablo se compone de momoz- 
tlaye que quiere decir cada dia. Acabadas de poner estas cañas de maiz 
con sus mazorcas en ellas por la orden dicha salían las indias de todos 
aquellos barrios á ofrecer á aquel lugar ordinario que llamamos momoz- 
tly tortillas hechas de xilotl: xilotl se llaman las mazorcas de maiz antes 
que el maiz se cuaje asi el maiz como el corazón de la mazorca todo está 
como leche, de aquello hacían pan y lo ofrecían por vía de primicias y de 
agradecimiento á ehalchicueyc que era el agua acabada la ofrenda daban 
por sí á los sacerdotes de aquel pan para que comiesen porque lo que allí 
ponían en el momoztly no llegaba nadie á ello lo cual era general de todo 
loque en estos lugares se ofrecía á los dioses agora fuese pan ó bino ó se- 
millas chile ó calabazas alli se había de podrir y no se había de llegar á 
ello. Acabado de hacer esto bailaban y cantaban con mucho regocijo y 
bebían sus vinos y comían sus comidas de aves y otras carnes todos con 
aquel pan de xilotl ó con maiz cocido que ellos llaman ctzally á causa que 
lo revuelven al cocer con frijol que es etl, el maiz cocido por sí solo 11a- 
manle pozolly pero á causa de revolverlo con frijol le llaman ctzally. Co- 
míanlo á honor del día que se llamaba etzalcualiztly lo cual queda dicho 
en la solemnidad de aquel día que se dirá en el calendario. 



211 

Decían lo tercero que debían mucho al agua porque en ella se lavaban 
de sus pecados y máculas por que como dijimos eu la fiesta de dicho Me- 
coatl después de haber ayunado aquel ayuno tan estrecho todo el pueblo 
ibause á lavar todos chicos y grandes muy en amaneciendo y luego á co- 
mer la carne de Dios que eran tzoalli. El lavatorio les servia de confesión 
y purificación de los pecados con el meter pajas por las lenguas y cañas 
por las orejas y varillas de mimbres por los molledos los que cometían 
graves delitos pero después de este desatinado sacrificio luego iban al agua 
y se lavaban en lo cual tenían fé que quedaban limpios en el ánima y li- 
bres de los pecados cometidos hasta aquel punto. Llamábanle el lavato- 
rio después de la penitencia lo cual era muy ordinario lavar á los enfermos 
y muchachos teniendo entendido que las enfermedades les venían por los 
pecados. Por este respecto tenían al agua gran veneración y le hacían 
grandes ofrendas y sacrificios como dijimos en la fiesta de Tlaloc Dios de 
los truenos y relámpagos que era como Júpiter entre los romanos. En la 
fiesta de este ídolo había también conmemoración y coleta del agua como 
dijimos de aquella niña vestida de azul que degollaban en la laguna gran- 
de á honor y reverencia de Chalchiuhcueye la cual llevaban metida en 
aquel pabellón cantándole cantares al agua que servían como de oracio- 
nes y plegarias á los dioses así era el agua tenida por purificadora de los 
pecados y no iban muy fuera de camino pues en la sustancia del agua pu- 
so Dios la virtud del sacramento del bautismo con que somos limpios del 
pecado original y en esto se conocerá haber tenido estas naciones noticia 
de las cosas de ntra. fé aunque la mucha confusión de ceremonias no nos 
deja determiuar en ello. 

La cuarta cosa que esta gente del templo encarecía al pueblo para mo- 
vellos á la devoción del agua era dediles que con ella morían lo cual era 
dediles que con ella lavan los cuerpos muertos y es así que era ceremo- 
nia suya de en muriendo cualquiera que fuese hombre ó muger chico ó 
grande señor ó no rico ó pobre lo primero que hacían eu muriendo era 
desnudallo en cueros y lavallo muy bien lavado y después de lavallo tor- 
nallo a vestir de todas sus ropas y euterrallo ó quemallo y á esta causa 
decían que el agua les servía para sus muertes á la cual para tenella gra- 
ta y contenta le hacían tanta multitud de ceremonias y niñerías (pie los 
mismos indios se rien y espautan de ver tanto juguete y niñerías eu que 
sus antepasados estribaban pero eran instituidos por tanto orden y con tan- 
to acuerdo y consejo que las autorizaban y haciau escenciales. De las fuen- 
tes que mas caso hacían eran de las que saliau á los pies de unos árboles 
que llamamos sabinas (pie en su lengua llaman Aliuehuetl el cual boca- 
blo se compone de dos couvieue á saber de atl que quiere decir agua y de 



212 

huehuetl que quiere decir atambor del agua ;'i loa euales árboles nosotros 
Damamos sabinas arbolea nray grandes y coposos de que los indios hacían 
mucho caso por hallarse siempre á los pies de las fuentes en lo cual fingían 
divinidad y misterio. Yo pregunté la causa de llamarse atambor del 
aquel árbol y dan por causa el pasar el agua por sus raizes y por hacer 
un suave ruido con el aire la copa y ramas de él. También hacían mucho 
ano de los ríos que salían del volcan en los cuales tíos y quebradas y fuen« 
tes hallaría el hambriento de riquezas hartas cosas preciosas de oro pie- 
dras preciosas que en ellos ofrecían y echaban los indios y no solo los de 
los pueblos donde había estas fuentes pero de muy lejos y apartadas pro- 
vincias venían á buscabas y á ofreoellas ricas ofrendas y preciosas joyas y 
piedras y aunque cu sus tierras las hubiese fuentes y manantiales ños ve- 
nían á las aguas en romería y á los cerros estraños y á las cuevas est ra- 
fias donde había ídolos A cumplir sus votos y promesas y romerías como 
nosotros cumplimos los de Santiago y de Guadalupe Jerusaleu &c. 

Había otras mil niñerías que pudiera poner sobre los agüeros (pie liu- 
gian del agua y si pusiera si no pensara que ya todo estaría ido de los 
corazones de los indios porque todo mi intento fué y es daraviao á los mi- 
nistros de los agüeros á idolatrías de estos para que se tuviese adverten- 
cia y aviso de algunos descuidos que podría haber en los agüeros antiguos 
eu lo cual entendí y entiendo 1 icio á Dios y descargo mi concien- 

cia por que aunque sea verdad y es así que ya los indios conocen A Dios 
y son cristianos quien podrá negar que entre mil buenos no haya ciento 
malos que todavía tengan sus resávios como potros mal domados y aun- 
que no se haya de hacer tanto incapie en los particulares pero con todo 
eso por que no se corrompa toda la masa tengan los ministros aviso de 
que en las fuentes y rios había muchos agüeros sobre el pasar por ellos 
y sobre el bañarse en ellos y en el mirarse en ellos como nos miramos en 
un espejo y en el echar de las suertes cu el agúalos sortilegios y en el co- 
nocer de las enfermedades en el agua \ echar agüero sobre ello y en el 
pasar los niños sobre el agua cuatro y cinco veces sin que toquen al agua 
y el temor que tenían de que al pasar dos rios habían de tener alguna 
hora menguada ó que enojada la Señora de las aguas había de tener al- 
gún mal encuentro y era tauta la imaginación que á ello les persuadía que 
teniéndolo por cierto casi siempre les acontecía concurriendo el demonio 
al efecto y como estos indios no estaban canonizados y con hombres y de 
carne y de hueso sujetos al bien y al mal y mas prontos al mal que al bien 
como yo y como todos podrían olvidados de Dios caer algunos en sus 
agüeros y miserias y niñerías pasadas para lo cual estará avisado el mi- 
nistro y siervo de Dios para hacer lo que está obligado pues saliendo este 



213 

mi libro á luz no se pretenderá ignorancia. También pudiera poner como 
echaban cantáridos ollejas platillos escudillas de barro y muñecas de bar- 
ro en los arroyos y fuentes las paridas y los enfermos y mil juguetes de 
cuentecillas. Pero como todo esto está ya olvidado y muy dejado no hay 
necesidad de referillo ni coutallo muy por estenso y harto mal fuera que 
agora hubiera que avisar sobre ello pero pasara por relación de lo que an- 
tiguamente se hacía sobre lo cual había tanto que relatar y que contar 
de menudencias y cosas de tomo que sería cosa prolija notarlo todo por 
los cabos y quizá enfadara al lector para lo cual será mejor dar fin con 
esto á la relación de la Diosa Chalcbiuhcueye que era el agua. 

Después de lo que dicho es se ofrece tratar de los baños de que en esta 
tierra usabau y hoy en día usan los indios los cuales baños llaman temaz- 
calli que quiere decir casa de baño con fuego el cual se compone de tema 
que es bañarse y de calli que quiere decir casa. Estos baños se calientan con 
fuego los cuales son uuas casillas muy bajas cuanto caben dentro hasta 
diez personas echadas porque en pié no pueden estar y apenas sentados 
tienen la entrada muy baja y estrecha que si no es uno á uuo y á gatas 
no pueden entrar: tienen atrás un hornillo por donde se calienta y es tan- 
to el calor que recibe que casi no se puede sufrir los cuales son como ba- 
ños secos por que sudan alli los hombres con solo el calor del baño y con 
el baho de él mas que con ningún otro ejercicio ni medicina para sudar 
de lo cual usan los indios muy de ordinario así sanos como enfermos los 
cuales después de haber allí muy bien sudado se lavan con agua fría fue- 
ra del baño por contemplación de que aquel fnego del baño no se les que- 
de en los huesos lo cual espanta á los que lo ven que un cuerpo abierto 
de haber sudado una hora que se salgan del baño y se laven y se echen 
encima diez y doce cántaros de agua sin temor de ningún detrimento cier- 
to que parece brutalidad pero entiendo que no es sino que en aquello que 
el cuerpo se habitúa y en lo que se cría aquello le es como natural lo cual 
si un español lo hiciera se pasmara ó se tullera que no fuera mas de pro- 
vecho. De estos baños pues se ofrece tratar y dar aviso de lo que anti- 
guamente sobre ello había. 

Cuanto á lo primero es de saber que había un dios de los baños al cual 
dios en queriendo edificar un baño después de habelle consultado y sacri- 
ficado y ofiecídole muchas ofrendas todos los de aquel barrio donde se ha- 
bía el baño de edificar tomaban el idolillo que era de piedra y pequeño y 
enterrábanlo en el mesmo sitio donde edificaban el temazcalli y allí enci- 
ma le edificaban quedando el ídolo debajo al cual con ordinario cuidado 
le sacrificaban y ofrecían ofrendas é iucienzos en particular cuando se que- 
rían entrar á bañar sobre lo cual había una diabólica superstición y agüe- 



214 

era que cuando so entraban ;i bañar las mugercs si entre ellas ao 
entraba un hombre ó dos no osaban entrar teniéndolo por agüero lo mes- 
mo agora van los hombres que >¡ con ellos ao entraban algunas mugeres 
ao osaban entrar lo mesmo había para los enfermos si era liaron y había 
de entrarse á bañar en el temazcalli traían una india sopladora para que 
Boplase las carnes de aquel enfermo y si era india traían un soplador para 
que la soplase. De estos sopladores y sopladoras había hombres y muge- 
res constituidas en los barrios como saludadores que tenían persuadido al 
pueblo que con aquel soplo aventaban las enfermedades y fortalecían las 
carnes y daban salud y fuerzas á los enfermos los cuales eran tan honra- 
dos y tan tenidos y reverenciados que los tenían como por santos y les 
ofrecían cuando se ofrecía llamallos mucha comida y vino y mazorcas con- 
forme á la calidad de cada uno. 

Va creo todo esto está muy olvidado pero para encarecer la fó que es- 
tos naturales tenían en aquel agüero de bañarse indios 6 indias todos jun- 
gúelo contar lo que me aconteció en cierto pueblo donde había ésta 
usanza y mala constumbre que instando y porfiando en la predicación y 
fuera de ella en que los indios se bañasen por sí y ellas por sí y poniendo 
rigor en ello y prometiendo castigo usaron de un disimulo muy donozoy 
fué que ellas cuando se bañaban por no quebrantar su agüero y supersti- 
ción metían un niño ó dos consigo de sus hijuelos y ellos una niña ó dos 
de sus hijuelas por disimulo para que si los apremiasen responder que 
eran sus hijos y que los metíau consigo como en realidad de verdad lo res- 
pondieron y no era sino que se acordaban de aquella abusión antigua. 
Mucho bien se haría si acaso se topase ó se sintiese aquesta flaqueza y 
torpeza de bañarse los indios con las indias (pie se estorbase y castigase 
porque por ventura no se tornase á introducir algún mal de lo (pie ya es- 
tá muy olvidado y he hecho desbaratar algunos baños para atemorizar y 
lo principal por ser baños ya antiguos de tiempo antiguo para satisfacer- 
me y buscar allí el ídolo que dicen que enterraban debajo y hallallo en 
realidad de verdad el cual era solo una cara muy fea de monstro hecho 
de piedra. Había para calentar estos líanos personas diputadas y parti- 
culares paro ello y estos tenían y hacían ciertas ceremoniasy palabras pa- 
i'entallos y para que el baño aprovechase á los que lo tomaban y así 
todos los que se bañaban contribuían á estos con cierta cantidad de ma- 
zorcas ó de cacao ó de algunas semillas. 

Los señores tenían particulares indios señalados según la autoridad de 
sus personas indios 6 indias que entraban con ellos á lavalloseu estos ba- 
ños y por la mayor parte eran enanos ó corcobados ó corcobadas los que 
hacían este oficio de lavar á los Señores y Señoras y el lavallos era tomar 



215 

las hojas en que está envuelta la mazorca y con aquellas hojas azotalles 
todo el cuerpo como hoy en día se usa azotarse allí los unos á los otros 
con aquellas hojas y no lo ternía por tan desonesto y malo si el marido en- 
trase con su muger pero hay algunas veces tanta confusión y dehones- 
tidad que demás de andar todos revueltos y desnudos no podrá dejar de 
haber grandes males y ofensas de Ntro. Sor. y no trato de que en ello 
entiendo hay superstición antigua ni agüero ni cosa de infidelidad sino 
trato de los males que de andar revueltos puede haber para aviso de los 
que lo tienen á cargo. 



CAPITULO X0VI1I. 



De la relación de los tianguiz que quiere decir mercados y de los esclavos que allí se compraban 
para representar dioses y para sacrificar. 



Después que hemos tratado de todos los ídolos mas principales á quie- 
nes se sacrificaban hombres y de todos los ritos y ceremonias que se les 
hacian auuque breve por no enfadar ofrécese tratar y es razou que sepa- 
mos que gente era esta que moría ofrecida á los dioses y que sacrificaban 
y mataban ante ellos pero antes que tratemos de ellos es menester saber 
primero como había antiguamente Dios de los mercados y ferias el cual 
dios tenían puesto en un momoztly que son unos humilladeros á manera 
de picotas que usaron antiguamente que después los llamábamos los mu- 
chachos mentideros. Había de estos por los caminos muchos y por las en- 
crucijadas de las calles y en el tianquiz. En estos mentideros de los tian- 
quiz había fijadas unas piedras redondas labradas tan grandes como una 
rodela y en ellas esculpidas una figura redonda como una figura de un sol 
con unas pinturas á manera de rosas ala redonda con unos círculos redon- 
dos otros ponían otras figuras según la contemplación délos sacerdotes y 
de la autoridad del mercado y pueblo. Los dioses de estos mercados pro- 
metían grandes males y malos agüeros y pronósticos á los pueblos comar- 
canos que no acudían á sus mercados sobre lo cual había términos seña- 

1 Trat. 2?, Lam. 10 (a) 



216 

tas habían de acudií á los mercados para lionor cu- 
los diosos de ellos j también había ley y precepto de aoudir sino hese por 

o impedimento ,\ no solo por respeto de los dioses pero también por 

a .Ir que hubiese y se trújese provisión á los pueblos y con lo que mas 
ios asombraban j compelían era con la ira j enojo de los dioses y asi acu- 
dían de todas partes de dos y de tres y de cuatro leguas y mas a los mei- 

- de donde ha venido á quedar una estraña oonstumbre de acudir al 
tianquiz antes que á la misa y como quedó de uso antiguo el serlos mer- 
cados de eineo en cinco dias acaece á caer en domingo y aquel día uo hay 
oir misa en la comarca del pueblo en que se celebra el tal mercado lo cual 
be deseado ver quitado y mudada esta antigua constumbre y que todos los 
mercados tuviesen sus dias señalados de oeboen ocbo ibas como en mu- 
cbas partes j las mas se iutroducio luego al principio y se ba quedado aque- 
lla constumbre (pie en unas partes son los lunes todos y en otras partes to- 
dos los martes y en otras lodos los miércoles y así de los demás ibas en lo 
cual acertaron muy mucho los que lo instituyeron así y les quitaron aque- 
lla constumbre antigua del macuiltianquiztíj que ellos llamaban que quie- 
re decir el mercado de cinco porque se compone este bocablo de macuiUi 
que quiere decir cinco y de tianquiztly que quiere decir mercado lo uno 
por que cuando cae en Domingo los mas de los que van á los mercados 
no oyen misa y van cargados y lo otro por que se quitase y se olvidase 
cualquier uso antiguo. 

Son los mercados tan apetitosos y amables á esta nación y de tanta 
ti ilición que acude;! ellos y acudía en especial á las ferias señaladas gran 
curso de gente como á lodos es manifiesto, raréceme que si á una india 

güera hecha ;i cursar los mercados le dixen mira hoy es tianguis en 
tal parte cual escogerás mas aína irte desde aquí al cielo ó ir al mercado 
sospecbo que diría déjeme primero ver el mercado que luego iré al cielo 

holgaría de perder aquel rato de gloria por ir al tianguis y andarse 
poi él pascando de aquí para allí sin utilidad ni provecho ninguno solo 
por dar satisfecho ¡i su apetito j golosina de ver el tianguiz. Sobre esta 
mi opinión quicio contar un cuento que me acabó de confirmar en ella \ 
es que viviendo yo en un pueblo no muj lejos de México cu aquel pueblo 
había una vieja de noventa años y mas y fué muebas veces acusada de 
los que tenían caigo de la doctrina que nunca oía misa y todas las veces 
daba por escusa BU mucha vejez y que no podía venir y á la confesión la 
fcrayan arrastrando la cual jamás perdía tianguiz de cuantos en la comar- 
liacían y aconteció que un viernes fué dos leguas de su casa á un 
mercado y á la vuelta que volvía venía cargada con unas mazorquillas y 
con gran sol desfallecióle y faltóle la virtud y cayóse muerta en el camino. 



217 

Los hijos y nietos temiendo la muerte repentina trajéroula á la iglesia así 
muerta á donde quitándoles el temor y confesando todos que no perdía 
tianquiz y que para oir misa no había remedio se dio por acertado la en- 
terrasen en el tianquiz para que tanto le sirvió en vida y lo amó en muer- 
te no se le negase. Y no me negaran que esto no sea vicio porque supers- 
tición no es ya de crer por que en fin son cristianos y conocen ya á Dios 
pero por vicio (como digo) van allí muchos y muchas (pie no hacen otra 
cosa sino pasearse y andarse mirando la boca abierta de un cabo para 
otro con el mayor contento del mundo dado que vayan muchos á comprar 
y á vender y á contratar según su uso y costumbre el contrato de los cua- 
les era trocar unas cosas por otras como hoy en día se usa en muchas 
partes. 

Los mercados eu esta tierra eran todos cerrados de unos paredones y 
siempre frontero de los templos de los dioses ó á un lado y en el pueblo 
que se celebraba tianquiz aquel día teman como por fiesta principal en 
aquel pueblo ó ciudad y así en aquel momoztly donde estaba el ídolo del 
tianquis ofrecían mazorcas de maíz axi tomatl fruta y otras legumbres y 
semillas y pan en fin de todo lo que se vendía en el tianquiz unos dicen 
que se quedaba allí y que se perdía otros dicen que no sino que se recojía 
para los sacerdotes y ministros de los templos. Pero acudiendo á lo que 
dije que lo tenían aquel día coniu día de liesta es asi verdad de lo cual me 
informé muy en particular sobre lo cual diré lo que me aconteció con un 
Señor de un pueblo al cual rogándole que acabasen cierta obra (pie esta- 
ba empezada en la iglesia me respondió: padre no sabes que mañaua es 
gran fiesta eu este pueblo como quieres que trabajen déjalo para otro día 
y miré el calendario en todo mi juicio para ver que santo era y no hallé 
fiesta ninguna y él riéndose me dijo no sabes que es fiesta mañana del tian- 
quiz que hay en este pueblo y que no queda hombre ni muger que no sa- 
le á solenmizallo de las cuales palabras noté la fiesta y solemnidad que es 
para ellos el mercado y mucho mas antiguamente á causa de (pie enton- 
ces había en ello superstición y agüero é idolatría y agora no la hay sino 
constumbrc ó vicio en los que van allí valdíos. Había también otra ley 
puesta por la república que ninguno vendiese cosa de lo que traja al mer- 
cado fuera de él sobre lo cual no solamente había lej y liona pero tara- 
bien había temor de agüeros y de mal suceso y enojo del dios del merca- 
do y así no osaban vender fuera de él cosa ninguna y esto aun hoy en día 
ha quedado de constumbre y he lo visto muchas veces que si un indio 
lleva al tianquiz dos ó tres gallinas que vender ó una carga de fruta y en 
el camino topa un español y si las quiere comprar y le dá lo que en el 

tianquiz le había de dar por ello lo reusa y no lo quiere vender allí con 
Duran— Ton. II. 88 



218 

ahorralle ana legaa ó dos Je camiuo sino que le ruega que vaya al tian- 
quiz que allá se lo venderá. A mí me aconteció lo que aquí contaré salí 
una mañana de mi convento para ir á la entilad do México y por ser por 
Noviembre había hecho una helada grande y á la salida, del pueblo topé 

UO indio desnudo con una carga de leña que la llevaba á vender á un tian- 
quia y díome lauta lástima de vello ir muerto de trio que apiadándome 
de él le pregunté que cuanto le habían de dar por aquella carga de leña 
en el increado. Díjome que un real saqué un real y clíselo y (líjele que se 
volviese y que Be calentase con aquella leña que yo se la dalia y eon esto 
fuime creyendo que Be volvería desde á mas de un hora véolo venir tras 
de mí con su carga de leña y riñéndole porque no había hecho lo que le 
había mandado me respondió que cuando salió de su casa halda BU cora- 
zón determinado de ir con aquella leña al tianquiz que si quería mi real 
que allí lo traia y entonces menospreciando el real le reprendí de sus agüe- 
ros y supersticiones antiguas y el poco temor de Dios el cual lotomóoon 
mucha humildad y me juró que ya no lo hacían por lo antiguo sino que 
aquel era su modo porque él ya creía en Dios y eu lo que cree la Santa 
madre iglesia romana. Dígolo á propósito de la rigurosidad con que estos 
guardaban sus estatutos y leyes que aun hasta hoy con estar ya en la ley 
de gracia les tura todavía aquel asombro de su vieja ley y temor aunque 
también lo hacían antiguamente el poner estos temores y niñerías por 
cierta pensión que daban de todo lo que se vendía como alcabala de aquel 
mercado lo cual se repartía para el Señor y la comunidad todo lo (pie allí 
se recojía. 

1 Cabía en esta tierra una ordenanza puesta por los reyes acerca de los 
mercados y era que constituían ferias ó mercados donde se vendiesen co- 
sas particulares par lo cual algunos mercados eran muy nombrados y se- 
guidos lo cual era de esta manera que mandaban que en la feria de A ca- 
potzalco se vendiesen esclavos y (pie todos los de la comarca (pie tuviesen 
esclavos que vender acudiesen allí y no á otra parte á vendellos y lo mes- 
mo en la de Izhuacan las cuales dos ferias eran donde se vendían esclavos 
para que allí acudiesen ácomprallos los que los habian menester porque 
ya sabían que, fuera de allí no los habían de hallar eu otra parte. En otras 
ordenaban se vendiesen joyas piedras ricas cuino era en la de Cholollan 
y plumas ricas. En otras vendían ropas y jicaras ricas como en Tetzcoco 
y loza curiosa y bien obrada á su modo. A la feria de Acohnan habían 
dado que vendiesen allí perros y que todos los que los (pusiesen vender 
acudiesen allí así á vendellos como á comprallos y así toda la mas mercade - 
ría (pie allí acudía eran perros chicos y medianos de toda suerte donde 
acudían de toda la comarca á comprar perros y hoy en día acuden porque 



219 

hasta hoy hay allí el niesmo trato donde fui uu día de tianquiz por solo 
ser testigo de vista y satisfacerme y hallé mas de cuatrocientos perros 
chicos y grandes liados en cargas de ellos ya comprados y de ellos que to- 
davía andaban en venta y era tanta la ca que había de ellos que me 
quedé admirado. Viéndome un español baquiano de aquella tierra me di- 
jo que de que me espantaba que nunca tan pocos perros había visto ven- 
der como aquel día y que había habido falta de ellos. Preguntando yo «i 
los que los tenían por allí comprados que para que los querían me res- 
pondieron que para celebrar sus fiestas casamientos y bautismos lo cual 
me dio notable pena por saber que antiguamente era particular sacrificio 
de los dioses los perrillos y después de sacrificados se los comían y mas 
me espanté de ver que había en cada pueblo una carnicería de vaca y car- 
nero y que por un real dan mas vaca que pueden tener dos perrillos y que 
todavía los coman. STo se por que se ha de permitir y no soy de tan torpe 
juicio que no veo que estos son ya cristianos y bautizados y que eren la 
fé católica y un Dios verdadero y en Jesucristo su único hijo y que guar- 
dan la ley de Dios pero por qué les hemos de consentir que coman las co- 
sas inmundas que ellos tenían antiguamente por ofrenda de sus dioses y 
sacrificio lo cual aunque sea así que ya no comen estas cosas inmundas 
de perros y corrillos y topos comadrejas y ratones por superstición ni ido- 
latría sino por vicio y suciedad es muy loable el repreudello los confeso- 
res y predicadores para que acaben ya de vivir en policía humana. 

Sabido lo que dicho es es de notar agora de los esclavos que se vendían 
en aquellas dos ferias que dije de Azcapotzalco y de Izocau de los cuales 
esclavos notaremos algunas cosas dignas de poner en memoria. Cuanto á 
lo primero es de saber que para honra de los dioses (como hemos venido 
notando) en todas las fiestas mataban hombres y mugereslos unos de es- 
tos eran esclavos comprados en los mercados para solo este efecto de que 
representasen dioses y después de habellos representado y purificados 
aquellos esclavos y lavados uno por uu año entero, otros cuarenta dias, 
otros nueve otros siete. Después de habellos honrado y servido en nom- 
bre del dios que representaban al cabo los sacrificaban cuyas víctimas eran . 
Otro genero de cautivos que eran los presos en las guerras los cuales no 
servían de otra cosa sino de olocaustos de aquel indio que había repre- 
sentado al ídolo cuya fiesta celebraban y así llamaban á estos la dulce co- 
mida de los dioses. De estos no tengo que tratar sino de los esclavos que 
se vendían en los mercados por delitos ó por las causas que adelante diré 
los cuales compraban los mercaderes ricos y principales hombres. Unos 
para celebrar sus nombres y otros para cumplir sus ordinarios votos. 
Estos esclavos sacaban los amos á los mercados: unos traían hombres 



_"_»0 

«tros mugeres y otros niños y niñas para que cada ano hállase lo que te- 
nia necesario. Para que se conociesen eran esclavos tenían al cuello unas 
colleras de palo ó de metal con unas argollas pequeñas por las cuales te- 
nían metidas unas varas atravesadas atrás de á braza. La causa por (pie 
les echaban estas varas diré en su logar. En el lugar donde se vendían 
estos esclavos que era i nn lado del mercado según la orden de los mer- 
cados, los amos los hacían estar bailando y cantando para que los mer- 
chantes acodiciándose á la buena gracia de voz y baile lo comprasen lue- 
go de suerte que si tenía buena gracia luego hallaba amo lo cual no hacían 
los que tenían mala gracia y eran inhábiles para ello y así salían muchas 
veres ¡i los mercados sin haber quien hiciese caso de ellos aunque algu- 
nos los compraban para servirse de ellos ya que para representar dioses 
eran inhábiles y querían los cantores y .bailadores por que cuando los ves- 
tían eu los trajes de los dioses todo el tpo. que los representaban andaban 
bailando y cantando por las calles y casas donde entraban y en los tem- 
plos y 'as azoteas de la i casas reales y de sus amos dándoles todos \oe pla- 
ceres y contentos del mundo de comidas y bebidas y saraos como SÍ fuera 
el mesmo ídolo y así querían los merchantes (pie demás de ser bailadores 
y cantores que fuesen sanos sin ninguna mácula ni deformidad: no habían 
de tener ninguna enfermedad contiajiosa como son bubas lepra sarna go- 
ta coral ni mal de corazón locos ó tontos ni señalados á natura como era 
ser turnios ni el un ojo mas grande que el otro ni helgados demasiada- 
mente ni desdentados ni tuertos ni lagañosos ni mancos ni cojos ni con 
señal de llagas ni lamparones para lo cual los hacían desnudar y los mi- 
raban de pies á cabeza miembro por miembro. Hacíanles estender las 
manos y alzar los pie- como á negros para ver si tenían algún tullimien- 
to y hallándole sano le compraban y sino no porque querían que los es- 
clavos que se purificasen para representar sus dioses (y era ceremonia de 
sus ritos y ley y precepto) que fuesen sanos y sin mácula como se lee en 
la Sagrada Escritura de los sacrificios de la ley vieja que habían de ser 
sin mácula. E>tos esclavos no eran gente estraña ni forastera ni habida 
en guerra como algunos han opinado sino naturales de los mesmos pue- 
blos. 

Había muchas maneras de hacer esclavos por ley de las repúblicas de 
estos indios los cuales quiero poner por bo orden porque como había en 
las repúblicas leyes y ordenanzas puestas por los reyes y por sus consejos 
y ministros así había gran rigor en las ejecutar para la ejecución de las 
cuales había prepósitos unos supremos otros menores y otros mas bajos 
y audiencias donde se trataban los pleitos unos para lo criminal y otros 
liara lo civil de estas audiencias no había apelar de lo civil á, lo criminal 



221 

ni de lo creminal á lo civil sino al Señor supremo que el Eey tenia en su 
lugar en la corte para deshacer agravios de los que se sentían agraviados 
pero por que esto no pertenece para este lugar sino para la historia que 
de los Beyes haré pasaré á tratar del modo que de hacer esclavos había. 
Primeramente el que hurtaba la cantidad de mantas ó de mazorcas jo- 
yas ó gallinas que por la república y leyes de ella estaba determinado y ta- 
sado la pena era vendello por aquella cantidad para restituir á su dueño 
lo hurtado y liase de entender que el vender á estos y hacellos esclavos 
era como sentenciados á muerte porque era cosa notoria que á la segun- 
da venta había de parar en ser sacrificado sino se libertaba antes por las 
leyes que había de poderse libertar aunque los ladrones pocas veces se li- 
bertaban ni los que cometían delitos atroces. 

El segundo modo de volverse los indios esclavos era que el que jugaba 
todo cuanto tenía á los dados ó á cualquier juego de los que ellos jugaban 
y después de haber perdido si jugaban sobre su palabra pensando desqui- 
tarse y le ganaban y no pagaba dentro del plazo señalado por las leyes le 
mandaban vender por la cantidad. Estos se podían libertar dando después 
el precio en que fué vendido. 

La tercera manera que si mi padre de familias tenía muchos hijos é hijas 
y entre ellos había alguno ó alguna que fuesen incorregibles desobedientes 
desvergozados disolutos y que no le aprovechaban consejos ni amonesta- 
ciones tenían por permisión de la ley que con licenciado los jueces y jus- 
ticias le pudiese vender en público mercado para ejemplo y castigo de los 
malos hijos donde después de una vez hendido por aquel caso no le podían 
tornar á rescatar. 

La cuarta clase para hacer esclavos era que si uno pedía prestadas al- 
gunas cosas de precio como eran mantas joyas plumas y no las volvía al 
tiempo señalado podían los acreedores por ley de la república vendelle por 
la cantidad pero si antes hubiese segunda venta se podía libertar dando la 
cantidad quedaba libre y si no y pasaba segunda venta no había remedio- 
La quinta manera de hacer esclavos era que el que vendía á su hijo por 
las causas dichas hacían un banquete á toda su parentela del precio del 
hijo estaba obligado á avisar á sus criados que no comiesen de aquella co- 
mida porque era del precio de su hijo si con todo eso algún criado ó cria- 
dos la comían y eran convencidos que la comieron quedaban por esclavos 
del tal hombre porque era ley que solos el padre y madre y hermanos y 
parientes cercanos participasen del tal banquete. 

Si uno mataba á otro y el muerto tenía muger é hijos aunque las leyes 
disponían que por aquel delito muriese si la muger del muerto le perdo- 
naba se lo daban por esclavo para que la sirviese á ella y á los hijos. 



222 

En tiempo de bambre Be concertaban el marido y la mugar que para su- 
plir bu necesidad y redimir su vejación se podían vender el uno al otro j 
asi -'■ vendían el marido á la muger y lamuger al marido ó vendían uno 
«Ir bus lujos si tenían de cuatro á cinco para arriba. Estos después podían 

iar volviendo lo que costaron á los que los compraron. Por otros mu- 
chos delitos se volvían esclavos estos unos ¡i otros y se vendían en públi- 
cos mercados Biendoley y estatuto de la república donde para los que se 
punían en defensa para no ser vendidos habiendo cometido alguno de los 
delitos dichos 3 de los demás delincuentes había una cárcel á la cual 11a- 
maban en dos maneras ('i por dos nombres el uno era ouauhcalli que quiere 
decir jaula 6 casa de palo y á la segunda manera era petlaeally que quie- 
as estaba esta casa donde agora es la casa de los con- 
valecientes a S. Hipólito era esta cárcel una galera grande ancha y larga 
donde de una parte y de otra había unas jaulas de maderos gruesos cou 
unas planchas gruesas por cobertos y abrían por arriba una compuerta y 
metían por allí el preso 1 y tornaban á tapar y poníanle encima una losa 
grande y allí empezaba á padecer mala ventura así en la comida como en 
la bcbiila por haber sido esta gente la mas cruel de corazón aun para COU- 
imos unos con otros que ha habido en el mundo y así los tenían 
allí encerrados hasta que se veían sus negocios. Dicen algunas personas 
que estos tuvieron horca en que ahorcaban los delincuentes yo he pre- 
guntado é inquirido todo lo posible \ no hallo mas de cuatro géneros de 
muertes cou que estos castigaban los delitos el uno era apedreai á los 
adúlteros y eohallos fuera de la ciudad á los perros y auras á los fornica- 
rios de fornicación simple con virgen dedicada al templo ó hija de honra- 
dos padres ó con parienta apaleado y quemado eihadas las cenizas al aire. 
Otra muerte había que era arrastrar los delincuentes con una soga por el 
pes< uezo y echados en las lagunas y estos eran los sacrilegios que hurta- 
ban las cosas sagradas de los templos. La cuarta manera cía la del sacri- 
ficio donde iban á parar los esclavos donde unos morían abiertos por me- 
dio otros degollados otros quemados otros aspados otros asaeteados otros 
despeñados otros empalados otros desollados con los mas crueles é inhu- 
manos sacrificios (inventados por Satanás para vengarse aun en este mundo 

'enero humano) que se pueden imaginar ni pensar ni caer en entendi- 
miento humano por ser los mas atrozes y endemoniados que en el mundo 
hombres inventaron para servir y reverenciar á sus dioses imaginarios. 
Estas sentencias ya estaban dadas en la ley conforme al delito y asi los 

es oian el delito y hadan la iuformaeion y convencido iba la causa al 

1 Trat. 2?. Láui. 10 (b) 



223 

Teniente real y el la manifestaba al mesmo Eey y el inesruo Armaba la ley 
y decía se cumpliese en aquel delincuente lo cual luego se ejecutaba sin 
aceptación de personas auuque fuese en su propio Lijo sobre lo cual po- 
día traer grandes ejemplos de los reyes y grandes Señores de estos indios 
á quien tenemos por bárbaros que no perdonaron á sus propios hijos ni 
quisieron que las leyes se quebrantasen en ellos pudiendo, ni que por el 
favor de ser hijos de reyes y grandes fuesen ejemplo de mal á la república 
y escandalosos ejecutando en ellos las muertes conforme á sus delitos y 
con aquello entendían quedar libres de la mácula que de tener hijos mal 
criados y desmesurados se les atribuía á los padres de lo cual recibían gran 
afrenta de que nadie les dijese que castigase á su hijo que era desvergon- 
zado y atrevido. 

Los que podían prender eran unos hombres que estaban señalados pol- 
los barrios que los llamaban de muchos nombres: digo que en cada ciudad 
tienen su nombre en unas partes los llaman tepixque que quiere decir 
guardas de gente; en otras calpixque que quiere decir guarda de tantas 
casas, en otras partes los llaman calpuleque que quiere decir Señores ó 
guardas de barrios y de otras mil maneras que no hace á nuestro propó- 
sito, basta saber que en México hoy en dia los llaman á los que tenían 
aquel cargo meriuos los cuales cargos como antiguamente se heredaban 
de padres á hijos han se venido heredando hasta ahora y á estos dan las 
varas de alguaciles por elección el año nuevo y á otros que las dejan dau- 
les cargo de traer la gente á misa y los niños á la dotrina con su nombre 
antiguo de tepixque. 

Aunque nos hemos divertido no bien tan fuera de propósito que no sean 
cosas las que se han dicho tocantes á los esclavos y dignas de saber donde 
agora después de haber habido el modo de hacellos esclavos será cosa gus- 
tosa saber el modo como se podían libertar para lo cual es de saber que 
era ley en esta tierra de la Nueva España que cuando los Señores de es- 
clavos los sacasen á vender que los llevasen con aquellas colleras y varas 
atrás atravesadas de á braza la causa era porque fuesen conocidos y tam- 
bién para que si se quisiesen huir les fuese estorbo aquella vara eutre la 
gente é impedimento porque era ley que si el esclavo se podía descabull ir 
de su amo en el tianquiz después de entrado en él y traspasar los térmi- 
nos del mercado antes que su amo le alcanzase y luego en pasando los lí- 
mites pusiese el pie encima de una suciedad de persona queda libre el cual 
así sucio se yba á los purificadores de esclavos y se manifestaba á ellos y 
él les decia: Señores yo era esclavo y según vuestras leyes disponen yo 
me huí hoy del tianquiz de entre las manos de mi amo y me escapé como 
el pájaro de la jaula y pisé la suciedad que era obligado y así vengo á vos- 



224 

otros para que purifiquéis y deis por libre del cautiverio. Aquellos Seño- 
rea le quitaban la argolla y le desnudaban y lavaban de pies á cabeza j 
mes de lavado vestíanle ropas nuevas y presentábanlo al Señor y de- 
cíanle como aquel había sido esclavo y que se había libertado eegun la 
ley por su industria y liberalidad el Señor lo alababa y daba, por bien li- 
bre y haciéndolo honrar y dar insignia de hombre liberal y animoso y iuu- 
ebas veces se quedaba en palacio para lacayo de casa. 

< Uro modo habla de rescatarse los esclavos y era cuando el amo se ena- 
moraba de la esclava ó la ama, del esclavo en siendo notorio porque había 
hijos 6 alguna otra noticia demás de que ellos estaban por el inesmo easo 
libres ellos los amos los tenían por bien y los casaban y honraban y tenían 
en SUS casas y les daban tierras y casas y heredades de que viviesen y yo 
he conocido en esta tierra hijos de Señores bastardos habidos en esclavas 
venir después á ser Señores y herederos de sus padres por ser virtuosos 
y republicanos de lo cual tuvo esta nación gran cuenta de que el que he- 
redase ó fuese hijo ó hermano porque por la mayor parte heredaban los 
hermanos a! menos había de ser republicano y animoso y bien quisto y 
amigo de la religión y ejercitado en la guerra. 

La tercera manera de libertarse era la que tengo dicho volviendo á su 
dueño el precio en que fueron vendidos. 

Resta agora de contar otra manera de volverse los hombres esclavos 
muy graciosa y era que si yendo huyendo el esclavo de su amo por el tian- 
quiz el amo tras él salía alguno de travez y le echaba mano y le estorba- 
ba el camino por el caso quedaba por esclavo y el esclavo quedaba libre 
por temor de lo cual toda la gente que se hallaba en el mercado cuando 
\eia;i veuii el esclavo huyendo de bu amo toilos le daban lugar porque 
era ley y privilegio de los mercados y mientras mas voces el amo daba 
que le tuviesen 6 atajasen mas lugar la gente le hacia y así se libertaban 
muchos y otros que por estorballos se volvian esclavos aunque el aviso 
era ya tanto que no acontecía una vez en un año y así estaban los escla- 
vos tan al( ria para en descuidándose el amo huir y los amos tan sobre el 
aviso que no había descuidarse un momento. 

El precio de los esclavos eran mantas que ellos llamaban cuachtly jo- 
yas de .no y piedras plumas de las ricas valían unos mas que otros según 
la disposición y gracias de cada uno. 

1), g indos que eran indios cautivos en guerra no hay mas que 

tratar de lo que atrás queda dicho porque era cosa muy verdadera y cier- 
ta fuese quien se fuese que él habia de servir de víctima en el sacrificio 
Si DO se huía porque para solo ser sacrificados (\ lOfl dioses los trayan. 



CAPÍTULO XC1X. 



De la relación del Dios ile los bailes y de las escuelas de danza que había en México en los 
templos para servicio de los dioses. 



Muchas veces me he puesto á porfiar con algunos de nuestra nación 
española que han querido poner esta nación indiana en tan bajo é ínfimo 
lugar que no falta sino afirmar que eran irracionales porque ya por bes- 
tiales y brutos han sido tenidos y nombrados y como á tales tratados y 
no solamente los hau tenido en esta opinión falsa pero aun han querido 
insistir que no tenían policía sino que vivían como gente bestial sin nin- 
gún genero de concierto ni orden y que en esto se hayan engañado es co- 
sa notoria y por mas bruto y sin capacidad tenían al que de hoy mas lo 
osase imaginar pues podemos afirmar que para gente tan apartada y estra- 
ña de la conversación de las naciones españolas y políticas no ha habido 
gente en el mundo ni nación que tan con tanto concierto y orden y poli- 
cía viviese en su infidelidad como esta nación. Trato de la gente ilustre 
y granada porque la baja soez también confieso que había gente serrana y 
sucia y bestial como la hay en España tan bruta y mas que estos indios 
y veo que por muy vestial que fuese guardaban su religión y sus leyes ya 
que no con la policía que los caballeros é hijos-dalgo las guardaban. ¿En 
que tierra del mundo hubo tantas ordenanzas de república ni leyes tan 
justas ui también ordenadas como los indios tuvieron en esta tierra ni don- 
de fueron los reyes tan temidos ni tan obedecidos ui sus leyes y manda- 
tos tan guardados como en esta tierra? ¿Donde fueron los grandes y los 
caballeros y Señores tan respetados ni tan tenidos ni también galardona- 
dos sus hechos y proezas cómo en esta tierra? ¿En qué tierra del mundo 
ha habido tanto número de caballeros ó hijos-dalgos ui tantos soldados va- 
lerosos que con tanta codicia y deseo procurasen señalar sus personas en 
servicio de su Eey y para ensalzar sus nombres en las guerras por solo in- 
terés de que el Rey los honrase como en esta tierra? ¿En que tierra del 

1 Trat. 2?, Lám. 11. 

Duean.— Tom. II. 29 



226 

mundo lia habido ni hay que con tanta reverencia y acatamiento y temor 
tratasen loa sacerdotes y ministros de sus dioses 3 no solo los medianos 
pero de los reyes y principes 3 grandes señores se postraban y humilla- 
ban ;i mis pies y los obedecían y reverenciaban rumo á ministros de bus 

falsos dioses (iiic no faltaba sino adorallos? Pues si decendemos ;'i lo que 
toca ú su religión falsa que tenían ¿qué gente ha habido en el inundo que 
lardase su ley \ preceptos de ella 3 sus ritos y ceremonias cómo es- 
tal Cierto 110 sé si la habrá habido en el mundo y que todo lo dicho sea 
verdad no quiero mas probabilidad de ello de que los que lo tratan muí gen- 
te que ignora los principios en lo que toca á la muelia orden en (pie estos 
vivieron en su antigua ley como lo salten bien los (pie los tratan y entien- 
den (pie aun con e lar ya todo muy trocado y perdido en lo (pie tocaba á 
sus leyes y modo antiguo líales quedado .solamente una sombra de aquel 
buen orden que pone admiración (pie contado y (pie empadronado y que 
ú punto tengan sus gentes 3 vecinos de los pueblos para acudir á qualquier 
genero de cosas 3 negocios que les sean mandadas teniendo para todas 
SUS prepósitos 3 guias y mandonoillos unos para los viejos otros para los 
casados otros para los mancebos por casar con tanta cuenta 3 orden que 
ni aun los niños recién nacidos no se les escapaba ver con que orden acu- 
den á las obras públicas y con (pie cuenta para (pie el (pie fue esta sema- 
na 110 vaya la otra sino (pie ande la rueda con tal concierto y orden que 
ninguno se sienta agraviado. 

Pues (pie podría yo agora encarecer de lo que los viejos cuentan sobre 
la crianza de los hijos cierto (pie me faltarían razones para encarecer el 
1 utimiento que muestran los que algo de aquello gozaron de ver agora 
lo,- mozos de á diez ocho y de á veinte años tan perdidos y tan desver- 
gonzados tan borrachos tan ladrones cargados de mancebas matadores fa- 
cinerosos desobedientes malcriados atrevidos glotones afirmando que en 
su antigua ley no había tanta disolución ni atrevimiento como agora ven 
en los mozos y descomedimiento ni (pie ninguno osaba beber vino ni em- 
borracharse sino fuese ya viejo para ayuda de su vejez 3 poco calor lo cual 
bien corría por los Señores como por los demás j es asi (pie me han 
afirmado que -i al Señor hallaban fuera de su juicio fuera de los tiempos 
(pie ellos usaban beber que era en algunas botas señaladas dicen le pri- 
vaban del oficio y aun le mataban si era en esto demasiado lo cual se 
guardaba con estraño rigor y la mesma ley corría por los amancebados} 
adúlteros como queda dicho y no he traído esto tan fuera de propósito 
(pie no venga muy apropósito para tratar de una curiosidad de gente muy 
cortesana y política (pie demás de ser curiosidad era ordenanza de repú- 
blica no de gente tan bárbara como nosotros la queremos hacei y es que 



227 

en todas las ciudades había junto á los templos unas casas grandes donde 
residían maestros que enseñaban á bailar y á cantar á las cuales casas lla- 
maban cuicacally que quiere decir casa de canto donde no había otro ejer- 
cicio siuo enseñar á cantar y bailar y á tañer á mozos y mozas y era tan 
cierto el acudir ellos y ellas á estas escuelas y guardábanlo tan estrecha- 
mente que tenían el hacer falla como cosa de climen lexen inagestatis 
pues babía penas señaladas para los que no acudian y demás de haber 
pena cu algunas partes había Dios de los bailes á quien temían ofender 
si hacían folla. De este Dios de los bailes no hallé noticia que le hubiese 
en la ciudad de México ui Tetzcoco y en el reino de Cava sino solo en la 
provincia de Tlahuic que es la provincia que llamamos Marquesado. De 
allí tuve alguna relación que tenían un Dios de los bailes á quieu pediau 
licencia para bailar antes que enpezasen su baile y primero componían al 
ídolo á la manera que ellos sacaban el disfrez y dábanle rosas en las ma- 
nos y al cuello con algunas plumas que le ponían á las espaldas como los 
indios aconstumbran llevar en los bailes el cual ídolo fingían algunas ve- 
ces estar enejado y que no quería que bailasen al cual para aplacalle le 
componían nuevos cantares de su alabanza y grandeza y de su honor ha- 
ciéndole algunos sacrificios y ofrendas. Era este ídolo de piedra y teuía 
los brazos abiertos como hombre que baila y tenía unos agujeros en las 
manos donde le ponían las rosas 6 plumas: teníanlo en un aposento fron- 
tero del patio donde era el ordinario baile y dicen que en algunas festibi- 
dades le sacaban al patio y le ponían junto al atambor que ellos llaman 
teponachtly. Honraban en México y en Tetzcoco y en muchas partes de 
la tierra como á Dios y le hacían ofrendas y ceremonias como á cosa divi- 
na y no me maravillo que á este instrumento se hiciese pues se hacía á las 
cortezas de los árboles resinosos á causa de que hacían buena brasa por- 
que fué tanta la ceguedad antigua que hasta en los auimalejos pequeños 
y grandes y en los peces y renacuajos hallaron que adorar y reverenciar. 
Tornando á nuestro propósito de los que se venían á enseñar á bailar 
<pie eran mozos y mozas muchas de á catorce de á doce años poco mas ó 
menos es de saber que para juntarse no se venían ellos como acá nuestros 
españoles que se van y se vienen cuando se les autoja á las escuelas de 
danzar empero había para estos naturales un orden muy de notar y era 
(pie para recoger y traer estos mozos á enseñarse había hombres ancianos 
diputados y electos para solo aquel oficio en todo los barrios á los cuales 
llamaban teaanque que quiere decir hombres que andan á traer mozos. 
Para recoger las mozas había indias viejas señaladas por todos los barrios 
á las cuales llamaban cibuatehizque que quiere decir guardas de mugeres 
ó amas. Después de recogidos los mozos de cada barrio echábanlos los 



_,._, s 

viejos por delante j venían con ellos á la «asa de canta Lo mesmo hacían 
aquellas amas viejas qne cada una venta con sus mozas por delante. Es- 
tos \ ¡ojos y viejas tenían grandísima cuenta de volver los mozos á los cu- 

legios j reoogünientos d !<• servían y deprendían crianza ó á casa de sus 

padrea y ellas é las mozas muy guardadas y miradas teniendo gran cuen- 
ta en que entre ellos no hubiese ninguna deshonestidad ni burla ni señal 
de ella por que s¡ en alguno ó en alguna la sentían los castigaban áspe- 
ramente. 

En la oiudad de México y de Tetzeoco \ de Tlaoopan de quien es nues- 
tro particular intento tratar que son los reinos donde había toda la curio- 
sidad y pulideza del mundo había casas de danza muy bien edificadas y 
galanas con muchos aposentos grandes y espaciosos al rededor de un her- 
moso patio grande para el ordinario baile. El lugar donde otaba esta casa 
en México era donde agora son los portales de los mercaderes junto ;i la 
aerea grande de los templos donde todos estaban metidos que como creo 
dejo dicho diez ó doce templos principales que había en México hermosí- 
simos y glande- todos estaban dentro de un gran cerco almenado (pie no 
parecía sino cerca de ciudad donde á una esquina de esta cerca estaba 
esta casa de canto j danza. El orden (pie había para acudir á ella era que 
una hora antes que el Sol se pusiese salían los viejos por un cabo y las 
viejas por otro y recogían los mozos y mozas como be dicho j venían con 
ellos á aquella casa y aposentando á los mancebos por en salas por sí y á 
ellas en otras apartadas después de todos ya juntos .salían los maestros 
de las escuelas de danzar y cantar y ponían sus instrumentos para tañei 
en medio de aquel patio y salían los mozos y tomaban á todas aquellas 
mozas de las manos llegando ellos á las de sus barrios y conocidas con el 
orden que en la pintura consideramos tomando á los maestros «pie tenían 
en medio empezaban su baile y canto donde el que no acertaba á hacer 
los contrapasos á son y compás los enseñaban COD mucho cuidado los 
cuales bailaban hasta buen rato de la noche donde después de haber can- 
tado 3 bailado con mucho contento y regocijo se apartaban ellos á sus lu- 
gares y ellas á los suyos y tornando las amas las llevaban á sus casas ha- 
ciendo lo mesmo los viejos con sus mancebos dejándolos en sus casas y 
entregando á ellas á bus padres y madres como dicho es sin lesión ni mal 
ejemplo ninguno. Empero queriéndome satisfacer si por ventura andando 
así trovados de las manos j en aquella ocasión si había entre ellos algu- 
ales ó conciertos de mal á esto responden que es verdad (pie había 
líos entre ellos y era que en alisionándose alguno á alguna de aque- 
llas mozas agora fuera de las de su barrio agora de otro trayéudola así de 
la mano en aquel arieto allí le prometía que llegado el tiempo de poderse 



229 

casar que se casaría con ella y digo llegado el tiempo de casarse porque 
teníau tiempo señalado en que los mancebos se podían casar y les manda- 
ban se casasen los que tenían cargo de los casamientos que eran unos vie- 
jos casamenteros que no tenían otro oficio sino casar y pedir las mozas á 
sus padres para los mozos que se querían casar y boy en día los bay á los 
cuales llamaban y llaman tecihuatlanque que quiere decir pedidores de 
mugeres que bablaudo á nuestro modo son propiamente terceros ó pro- 
curadores de casamientos. Estos tenían cargo de que en llegando el mozo 
á veinte ó á veinte y un años luego se casase sino era que queriendo ser 
religioso ó prometiesen castidad como babía algunos que la prometían y 
guardaban aunque pocos. Así estos el concierto que bacíau allí era de ca- 
sarse á su tiempo y así todas las veces que venían á aquel lugar miraba 
por ella y procuraba traella siempre de la mano y no á otra teniendo ella 
el mesmo respeto y así se pasaban y sufrían basta su tiempo que era basta 
tener edad ó basta haber hecho algún hecho señalado porque antes ya he- 
mos dicho la rigorosa pena que les daban íí los que cometían alguna des- 
ouestidad y así andaban las cabezas bajas todos los mozos y todos los que 
servían en los templos que no osaban alzar la cabeza á mirar las muge- 
res especialmente los sacerdotes que ya no tenían esperanza de casarse 
teniendo pena de muerte el que se descuidaba y así lo notamos atrás en 
el capítulo que tratamos de los mozos y mozas que servían en los templos 
de Hvitzilopochtly y en el de Tezcatlypoca del cuidado grande que se te- 
nía de que los mancebos se criasen onestísimos y temerosos muy bien cria- 
dos y muy ejercitados en todos los ejercicios de virtud para lo cual tenían 
casas diferentes unas de muchachos de á ocho y á nueve años y otras de 
mancebos ya de diez y ocho y veinte años á donde los unos y los otros 
tenían ayos maestros y prelados que les enseñaban y ejercitaban en todo 
genero de artes militares eclesiásticas y mecánicas y de astrologia por el 
conocimiento de las estrellas de todo lo cual tenían grandes y hermosos 
libros de pinturas y caracteres de todas estas artes por donde los enseña- 
ban. Tenían también los libros de su ley y de doctrina á su modo por 
donde los enseñaban de donde basta que doctos y ábiles no los dejasen 
salir sino ya hombres conociéndoles ya la inclinación los casaban y enca- 
minaban en lo que habían de hacer á los cuales cuando di 1 allí sallan en- 
cargaban permaneciesen en lo que allí habían deprendido casta y religio- 
samente contentándose con la muger que le había cabido en suerte para 
que los dioses le hiciesen bien y merced. 

Mas empero porque esta era una gente flaca y muy poco constante y 
mal inclinada y que cualquiera cosa de bien siempre es forzado y por te- 
mor á lo hacer y cumplir había algunos que guiados por su mala incliua- 



230 

oion acabados loa bailes dejando durmiendo á los demás salía con muoba 
cautela c ibase á casa de la que Be había afioiouado y oomo el cuidado de 
los maestros y ave- que tenían era grande y el se descuidaba de ooaoudir 
antes que le echasen de menos en siendo sentido le espiaban y saliieiido 
,1c .leude venía habiéndole convencido de su ruindad luego le dalian la 
pena señalada que era que á palos \ á pedrada- j á rempujones le echa- 
ban de la ca<a y ayuntamiento de los buenos diciéndole que inficionaba 
las casas y moradas de los dioses con su nial vivir y medio muertos los 
echaban á la puerta de su padre y madre y reprendíanlos de hombres des- 
cuidados y dojos en criar y castigar á sus hijos y que debían ser gente de 
mal vivir pues sus hijos salían tan malos lo cual tenían por gran afrenta 
tanto y mas que la muerte. De esta manera los echaban del consorcio de 
los demás como á hombres apostatas é incorregibles lo cual hacían por la 
primera pero no les aguardaban segunda llamándoles hombre Sacrilegio y 
descomulgado algunos de los cuales maltrataban tanto (pie venían á mo- 
rir del mal tratamiento porque quedaban molidos á palos; coces y pe- 
dradas sin ninguna piedad y los (pie vivían les era perpetua afrenta como 
á los (pie entre nosotros lian cien azotes ó le echan un Sanlienito llamán- 
doles bioladores y quehrantadores de los estatutos y ordenanzas de los dio- 
ses y de los colegios y aunque los padres les pesaba del mal tratamiento 
de sus hijos por ser gente que los aman entrañablemente no por eso osa- 
ban hablar palabra sino conceder que aquel castigo era justo y bueno. 

Preciábanse mucho los mozos de saber bien bailar y cantar y de sel 
guias de los demás en los bailes preciábanse de llevar los pies á son y de 
acudir á su tiempo con el cuerpo á los meneos (pie dio-, usan y con la VOZ 
á su tiempo porque el baile de estos no solamente se rige por el son em- 
pero también por los altos y bajos (pie el canto hace cantando y bailando 
juntamente para los cuales cantares habí:! entre ellos poetas que los com- 
ponían dando á cada canto y baile diferente sonada como nosotros lo usa- 
mos con nuestros cantos dando al soneto j á la octava rima y al terceto 
sus diferentes sonadas para cantaüos y así di' los demás. Así tenían estos 
diferencias en sus cantos y bailes pues cantaban unos muy reposados y 
graves los cuales bailaban y cantaban los Señores y en las solemnidades 
grandes y de mucha autoridad cantándolos con muoha mesera y sosiego: 
otros había de menos gravedad y mas agudos que eran bailes y cantos di' 
placer que ellos llamaban bailes de mancebos en los cuales cantaban algu- 
nos Cantare8 de amores y de requiebros como hoy en dia se cantan cuando 
se regocijan. También había otro baile tan aguilillo y deshonesto que casi 
tira al baile de esta zarabanda que nuestros naturales usan con tantos me- 
neos y vísages y deshonestas monerías que fácilmente se verá ser baile de 



231 

mugeres desonestas y de hombres livianos llamábanle cuécuecheuycatl 
que quiere decir baile cosquilloso ó de comezón. Eu algunos pueblos le 
lie visto bailar lo cual permiteu los religiosos por recrearse ello no es muy 
acertado por ser tan deshonesto. En el cual se introducen indios vestidos 
como mugeres. Otras muchas maneras de bailes y de regocijos tenían estos 
indios para las solemnidades de sus dioses componiendo á cada ídolo sus 
diferentes cantares seguu sus excelencias y grandezas y así muchos días 
antes que las fiestas viniesen había grandes ensayos de cautos y bailes 
para aquel dia y así con los cantos nuevos sacaban diferentes trages \ 
atavíos de mantas y plumas y cabelleras y máscaras rigiéndose por los 
cantos que componían y por lo que en ellos trataban conformándolos con 
la solemnidad y fiesta vistiéndose unas veces como águilas otras como ti- 
gres y leones otras como soldados otras como huaxteca otras como casa- 
dores otras veces como salvajes y como monos perros y otros mil disfreces. 
El baile de que ellos mas gustaban era el que con aderezos de rosas se 
hacia cou las cuales se coronaban y cercaban para el cual baile en el mo- 
moztly principal del templo de su gran dios Hvitsilopochtly hacían una ca- 
sa de rosas y hacían unos árboles á mano muy llenos de flores olorosas á 
donde hacían sentar á la diosa Xochiquetzally mientras bailaban decen- 
dían unos muchachos vestidos todos como pájaros y otros como maripo- 
sas muy bieu aderezados de plumas muy ricas verdes y azules y coloradas 
y amarillas y subíanse por estos árboles y andaban de rama en rama chu- 
pando del rocío de aquellas rosas luego salían los dioses vestido cada uno 
con sus aderezos como en los altares estaban vistiendo indios á la mesma 
manera y con sus cervatauas en las manos andaban á tirará los pajaritos 
fingidos que andaban por los árboles de donde salía la diosa de las rosas 
que era Xochiquetzally á reeibillos y los tomaba de las manos y los hacía 
sentar junto á sí haciéndoles mucha honra y acatamiento como á tales 
dioses merecían allí les daba rosas y humazos y hacía venir sus represen- 
tantes y hacíales dar solaz. Este era el mas solemne baile queesta nación 
tenía y así agora pocas veces veo bailar otro sino es por maravilla. Otro 
baile había de viejos que cou máscaras de viejos corcobados se bailaba qué 
no es poco gracioso y douoso y de mucha risa á su modo había un baile y 
cauto de truhanes en el cual introducían un bobo que fingía entender al 
revés lo que su amo le mandaba trastrocándole las palabras. Juntaban 
con este baile un traer un palo rollizo con los pies con tanta destreza que 
ponía admiración las pruebas y vueltas que con él hacían de lo cual re- 
sultó que algunas personas entendieron traello por arte del demonio 3 sí 
bien lo consideramos no es sino que el juego de manos que eu España se 
usa le podemos acá llamar juego de pies por que yo soy testigo de vista 



232 

que siendo yo muchacho conocí en el barrio de San Pablo escuela de este 
juego donde liain'a un indio diestrisimo en aquel arte donde se enseñaban 
muchos indizuelos de diversas provincias á traer aquel palo con los pies y 
así sé afirma] (pie aquel baile y gentileza era mas gentileza de pies que 
uo arte del demonio y los indios en algunas partes después que lo enten- 
dieron baberse algunos escandalizado lo ban dejado caccr y no lo osau 
jugar i'im otros nuicbos bailes que tenían graciosos y delicados con que 
se regocijaban y festejaban á sus dioses. Tambieu usaban bailar al rede- 
dor de un volador alto vistiéndose como pájaros y otras veces como mo- 
nas volaban de lo alto de él dejándose venir por unas cuerdas que en la 
punta de este palo están atolladas desliándose poco apoco por un bastidor 
que tiene arriba quedándose algunos sentados en el bastidor y otros en la 
punta sentados en un mortero grande de palo que anda á la redonda donde 
están las cuatro sogas asidas al bastidor el cual anda á la redonda mien- 
tras los cuatro vienen abajando haciendo allí sentados pruebas de mocha 
osadía y sutileza sin desvanecérseles la cabeza y muchas veces tocando un 
trompeta. Otras veces hacían estos unos bailes en los cuales se embija- 
ban de negro otras veces de blanco otras veces de verde emplumándose 
la cabeza y los pies llevando entre medias algunas mugeres fingiéndose 
ellos y ellas borrachos llevando en las manos cantáridos y tazas como que 
iban bebiendo todo fingido para dar placer y solaz á las ciudades regoci- 
jándolas con mil géneros de juegos que los de los recojimientos inventa- 
ban de danzas y farzas y entremeses y cantares de mucho contento. 

Todo lo que hemos contado ha sido decir de los mozos como deprendían 
mil géneros de bailes y regocijos. Agora digamos el ordinario baile que 
los caballeros y soldados hacían cada día en esta misma casa y escuela de 
danza de dia donde se iban por su pasatiempo á bailar haciéndose de con- 
cierto apostando entre sí unos con otros de hallar en aquel baile quien Be 
aficionase á ellos porque aquel patio se cnchía de rameras que las había 
muchas y muy desvergonzadas. Estos caballeros que ellos llamaban tcqui- 
huaque se iban allí y aderezados lo mejor que podían bailaban con mucho 
concierto á los cuales como á hombres valerosos y estimados les permitían 
tener mancebas y burlar con mugeres y requebrarse publicamente lo cual 
les permitían como por premio de su valor. Estos en viendo «pie alguna 
de aquellas cantónelas los miraba en particular con alguna curiosidad la 
llamaban y tomándola de la mano bailaban con ella en aquella danza y así 
acontecía andar toda la tarde con aquella muger que allí sacaba bailando 
de la mano poniéndole color en los labios y en los carrillos y plumas en la 
cabeza y joyas al cuello: cada uno festejando lo mejor que podía á aquella 
muger que allí se le aficionaba. Turaba este placer basta que era hora de 



233 

que los mozos y mozas viniesen muy ordinario era el bailar en los tem- 
plos pero era en las solemnidades y mucho mas ordinario era en las casas 
reales y de los Señores pues todos ellos tenían sus cantores que les com- 
ponían cantares de las grandezas de sus antepasados y suyas especialmente 
;í Montezuma que es el Señor de quien mas noticia se tiene y de Xeza- 
liualpützintli de Tetzcoco les tenían compuestos en sus reinos cantares 
de sus grandezas y de sus victorias y vencimientos y linajes y de sus es- 
trañas riquezas los cuales cantares he oído yo muchas veces cantar en 
bailes públicos que aunque era conmemoración de sus Señores me dio 
mucho contento de oir tantas alabanzas y grandezas. Había otros canto- 
res que componían cantares divinos de las grandezas y alabanzas de los 
dioses y estos estaban en los templos los cuales así los uuos como los otros 
tenían sus salarios á los cuales llamaban cuycapicque que quiere decir com- 
ponedores de cautos para que noten los que quieren abatir el modo de es- 
tos indios si tenían en todo el concierto posible pues no discrepa de lo que 
se dice de que el Eey litro. Sor. tiene su capilla y el Arzobispo de Toledo 
otra y el otro Señor otra lo mesmo sabemos de esta tierra y hoy en dia 
los tienen los Señores de los pueblos á su modo antiguo y no lo tengo por 
inconveniente pues ya no se hace sino á buena fin y para no decaer de la 
autoridad de sus personas pues también son hijos de reyes y grandes Se- 
ñores en su modo como cuantos lo han sido todos los cantares de estos 
son compuestos por unas metáforas tan obscuras que apenas hay quien 
las entienda si muy de propósito no se estudian y platican para entender 
el sentido de ellas. Yo me he puesto de propósito á escuchar con mucha 
atención lo que cantan y entre las palabras y términos de la metáfora y 
pareceme disparate y después platicado y conferido, son admirables sen- 
tencias así en lo divino que agora componen como en los cantares huma- 
nos que componen ya en esto entiendo no hay (pie reprender en general 
digo en particular creo podrá haber algún descuido que se huelgue de es- 
tar lamentando sus dioses antiguos y de cantar aquellos cantares idólatras 
y malos y no es posible menos. Los cuales eran tan tristes que solo el son y 
baile pone tristeza el cual he visto bailar algunas veces con cantares á lo 
divino y es tan triste que me da pesadumbre oillo y tristeza. Y con esto 
daré fin á lo que toca á los bailes y danzas de estos pues hemos dicho todo 
lo mas esencial que hay que notar de la materia de los bailes otras cosi- 
das había que son de poca importancia y momento que si sintiera había 
que advertir en ellas las pusiera para que se tuviera aviso y noticia pero 
ya lodo esto llano loado sea nuestro Señor. 



Duha.w— Ton. II. 30 



CAPÍTULO C. 



¡uepus que estos indios tenían para entretener y desenfadfti n lo diaa do Ge ita pero 
también para jugarse á bí mesmos y quedar esclavos perpetuos 



En todas las naciones tubo j hay juegos y tahúres que los inventasen 
y jugasen ni > solo para perder sus haciendas y dineros perú algunos pier- 
den las vidas y lo (pie peor es (pie juntamente las almas (lo nial es mu- 
cho de doler) de los cuales juegos no careció esta nación mexicana pues 
tenían juegos y maneras de perder sus haciendas y á sí misinos después 
de perdidas se jugaban y se volvían esclavos perpetuos de los cuales ga- 
naban y perdían juntamente las vidas pues era notorio que vuelto escla- 
vo venían á parar en ser sacrificados á sus dioses. 

Había cu aquel tiempo tantos \ tan codiciosos tahúres y era tanta la 
Codicia que había entre ellos de ganar que los que eran dados á este vi- 
cio tenían por dios particular suyo á los instrumentos del juego cualquie- 
ra que fuese por que si era juego de dados á esos dados tenían por dios v 
á las rayas y efigies que en la esteta estaban señaladas (como eu la mues- 
tra vimos) á quien con particulares ofrendas y con particulares ceremo- 
nias honraban y reverenciaban no solamente á este juego empero á todos 
los demás de que usaban jugar con interés de perder ó ganar los cuales 
juegos eran muchos y diversos con diferentes instrumentos 5 maneras. 
.rugaban el juego del atquerqiie ú de las damas imitando el juego que. 
nosotros jugamos del adjedrez prendiéndose las chinas el uno al otro las 
cuales piedras servían de piedras las unas blancas y las otras negras. 

Había otro juego (pie era (pie hacían encima de un encalado unos oyos 
pequeñitos á manera de fortuna y el uno tomaba diez piedras y el otro 
otras diez y el uno ponía sus piedras por la una acera y el otro por la 
otra cu contrarias partes y con unas cañuelas hendidas por medio daban 
en el suelo y saltaban en alto y tantas cuantas cañuelas caían lo güeco 
hacia atiiba tantas casas adelantaba sus piedras v así seguían el uno al 

1 Trat i.'. I,'.m. 11 (a). 



235 

otro y todas cuantas chinas le alcanzaba se las iba quitando hasta dejalle 
sin ninguna y acontecía habelle quitado cinco y seis y con las cuatro que 
le quedaban decirle también las cañuelas que revolvía sobre el otro y ga- 
nalle el juego. Había este juego de la estera que era el mas recio que se 
jugaba casi como entre nosotros la primera ó las presas que son juegos para 
de presto como dicen á este juego podían jugar muchos juutos y de com- 
pañía como querían y así era el juego mas usado que había del cual prin- 
cipalmente pienso tratar y declarado pues nuestro principal intento es en 
este capítulo tratar de él y del modo que de jugalle tenían para lo cual es 
de saber que al juego que sobre esta estera jugaban llamaban patolly que 
es el mesmo bocablo que agora llamamos naypes. Sobre esta estera te- 
nían pintada una aspa grande de que tomaba el petate de esquina á es- 
quina dentro del güeco de esta aspa había atravesadas unas rayas que 
servían de casas la cual aspa y casas estaban señaladas y layadas con olin 
derretido el cual olin queda declarado lo que era: para estas casas había 
doce piedras pequeñas las seis coloradas y las seis azules las cuales pie- 
drezuelas partían entre los que jugaban á cada cual tantas: si jugaban 
dos que era lo ordinario tomaba las seis y el otro las otras seis y aunque ju- 
gasen muchos siempre jugaba uno por todos atendiéndose á la suerte de 
aquel como entre los españoles se juegan los albures ateniéndose á la me- 
jor suerte así se atenían acá al que mejor meneaba los dados, los cuales 
eran unos frijoles negros cinco ó diez como querían perder ó ganar los cua- 
les tenían unos agugerillos blancos en cada frijol por donde pintaban el 
número de las casas que se aventajaban en cada mano donde si piutauau 
cinco eran diez y diez veinte y si uno uno y si dos dos y si tres tres y si 
cuatro cuatro pero pintando cinco eran diez y si diez veinte y así aquellas 
pintillas blancas eran suertes y cuenta de las rayas que se ganaban y pa- 
ra mudar las piedras de unas casas en otras. Al cual juego cuando se ju- 
gaba acudían tantos miradores y tahúres que estaban unos sobre otros 
sobre la estera unos para jugar otros para apostar que era cosa estraña. 
Cuando las rayas de esta estera (si el juego se inventaba de presto) no 
había olin para hacellas había particulares yerbas para hacer las rayas de 
aquella fortuna como eran hojas de calabaza ó la mesma calabacilla pe- 
qucíiita ó una yerba que ellos llaman chichicpatly que quiere decir la 
medicina amarga ó con tizne de ocotl en lo cual mezclaban superstición 
por causa de que había de ser con esta yerba y con esta y no con otra 
siempre teniendo obgeto á idolatría. Andaban los tahúres de este jue- 
go siempre con la estera debajo del sobaco y con los dados atados á un pa- 
ñito como algunos tahúres de este tiempo que siempre andan apercibidos 
con los naypes en las calzas de tablage en tablage aquellos dados junta- 



mente con las ple&eznelas del juego traían en una uaserita pequeña á los 
males hadan reverenda oeTBBW á dioses fingiendo en ellos haber alguna 
virtud v asi les hablaban guando jugaban como á cosa que tuviese algún 
sentido 6 inteh"genoia de io que le pedían y no me espanto ni me mara- 
villo que les hablasen pues era gente de no tan agudo juicio como lo son 
los de utra. nación les hablasen y pidiesen les fuesen favorables y ayuda- 
sen en aquel juego pues hay cristianos de nuestra nación (pie, presumen 
de muy delicados juicios que puestas las manos piden al na\ pe buen pun- 
to y buena suerte y si no le entró después de hábef adorado los naypos 
si asi se puede decir (con las manos puestas) decir mil blasfemias contra 
Dios y sus santos así estos naturales hablaban á los frijolitos y al petate 
v decían mil palabras de amor y mil requiebros y mil supersticiones y des- 
pués de habelles hablado ponían la petaquilla en el lugar de adoración 
con los instrumentos del juego y la estera pintada junto á ella y traía 
lumbre y echaba en la lumbre incienso y ofrecía su sacrificio ante aque- 
llos instrumentos ofreciendo Comida delante tic ellos. Acabada la ofrenda 
\ ceremonias iban á jugar con toda la confianza del mundo. 

Aquí me pareció no pasar sin contar una, cosa locante á esta supersti- 
ción la cual hallé cu cierto pueblo después de muchos años que era mi- 
nistro ile estos naturales y fué que en aquel pueblo había un indio gran- 
dísimo jugador de bolos y era tanto su vicio en aquel juego (pie no sola- 
mente las tiesta- peTO también los días de trabajo el rato que le bagaba 
luego sacaba sus bolos y buscaba con quien jugar. Venida ocasión d© exa- 
minalle en algunas osas di' la fé -upe de él como su olicio era jugar á los 
bolos y preguntándole si le iba bien con aquel juego dijo que sí y que por 
maravilla perdía preguntándole que hacía con aquellos bolos que tan fa- 
vorables le eran tanto le persuadí é importunéque me dijo que antes que 
saliese á jugar ponía los bolos junto á la imagen en el altarcito de su casa 
y ipic ge hincaba de rodillas y puestas las manos les pedía al modo anti- 
guo favor en el juego y les ofrecía incienso y comida &o. 

A los que eran tahúres y dados á este vicio de jugar y lo tenían por aso 
5 constumbrey por Bn teníanlos por gente infame y de mal vivir por gen- 
te aragana y fullera y viciosa enemiga del trabajo huian de su conversa- 
ción la gente que presumía de honra y así los padres aconsejaban á sus 
hijos que se apartasen y huyesen de ellos y de su conversación como de 
perjudicial compañía temiendo no los aficionasen y enseñasen á jugar sa- 
biendo (pie nunca aquellos paraban en bien y que era un vicio que el que 
empegaba á gustar de él por maravilla le podían apartar de él. Estos ju- 
gadores siempre andaban alcanzadísimos necesitados jugaban las joyas 
las piedras los esclavos las mantas los bragueros las casas los aderezos de 



237 

sus mugeres jugaban las tierras las sementeras las troges lleuas de gra- 
no los magueyales los árboles y frutales y cuando ya no tenían que jugar 
jugábanse á sí mismos en tanto precio con condición de que si dentro de 
tanto tiempo no se pudiese rescatar que quedase por esclavo perpetuo del 
que le ganaba. Algunas veces acontecía desquitarse de algunos aunque 
es un quizá y tarde acontece una vez en la vida y asi dicen que no me 
pesa de que juego sino de que se desquisiese desquitar. 

Este era otro genero de esclavos demás de los que bemos dicbo que 
servían para sacrificar á los dioses los cuales se vendían en los mercados 
(á la manera que queda dicbo en aquel lugar) y podían vendellos los que 
los ganaba y ponclles aquellas colleras y señales de esclavos con toda liber- 
tad sin ninguna contradicción. El nombre del Dios de los dados era Ma- 
cuilxocbitl que quiere decir cinco rosas á este invocaban los jugadores 
cuando arrojaban los frijoles de la mano lo cual era á la manera que diré 
que los frijolillos que sirven como de dados son cinco á bonra de aquel 
Dios que tiene nombre de cinco rosas y para ecbar la suerte tráenlos pri- 
mero un rato refregándolos entre las manos y al lanzallos sobre la estera 
donde esta la figura de la fortuna y cuenta suya que es á la manera de 
dos bastos llamaban á alta voz Macuilxocbitl y daban una gran palmada 
y luego acudían á ver los puntos que le habían entrado y este Macuilxo- 
cbitl era solamente para este juego de los dados había empero otro dios 
que era general para todos los juegos el cual es el que ves presente ' y te- 
nía por nombre Ometocbtly que quiere decir dos conejos y así para el jue- 
go dicbo como para los demás todas las veces que querían que les entra- 
se el dos hacían la mesma invocación al soltar de las arenillas dando aque- 
lla, palmada Ometocbtly que quidre decir dos conejos. 

También es necesario que al vino que beben tuvieron estos por dios an- 
tiguamente y llamábanle Ometocbtly y todos los taberneros y taberneras 
le celebraban sus ritos y ceremonias y ofrendas con toda la solemnidad y 
devoción posible según su uso y bajeza y no biene tan fuera de propósito 
el traello aquí pues era el ídolo fflesmo que el de los jugadores. Y cuan- 
do jugaban ponían un cantarillo de su vino junto al juego y como siempre 
tenían presentes á los demás dioses cuando les sacrificaban y festejaban 
así tenían allí presente al pulque como á Dios á quien los taberneros al 
tiempo que echaban la raíz y la miel empezaba á erbir ecbabau incienzo 
en los bracerillos y ofrecíanle comida y de todas las demás ofrendas y ce- 
remonias que á los demás. Y deseando saber por que causa llamaban al 
Dios del vino Ometocbtly lo pregunté á un viejo entendiendo me diera la 

1 Trat. 2?. Efcü. II (b) 



¡288 

razón y cuando \ié> que mucho le ahincaba me respondió que porqué lla- 
mábamos nosotros al vino nuestro brindar y yo como vi que lo ponía en 
cuestión holgué de dejaüo por no alnmbralle de que quería decir brindar 
pues le había de declarar el juego de quien mas bebe. Basta lo que ellos 
beben sin que nosotros se usa tan mal juego poique él es uso de flamen- 
<• >-- j do de españoles ui de hombres de honra por lo cual entendí del in- 
dio que Omotochtly quiere decir el Dios Baeo tan celebrado hoy en día 
entre ellos harto mas (pie antiguamente lo celebraban porque entonces ya 
que lo adoraban y reverenciaban como á Dios no todos lo bebían ni ha- 
bía tantas borracheras ni males como este maldito vino les acarrea y cau- 
sa en esta era de agora donde Chicos y grandes van por un rasero que 
pairee que el demonio se ha incorporado en él de tal suerte que en em- 
pezando á darse á este vicio la vida la quitaran y el pulque no lo cual se 
esperimenta en algunos hombres perdidos de nuestra nación que se dan 
á él tan perdidos y aficionados á el como los indios y mas vicio maldito 
endemoniado. 

Pero dejando el tratar de los borrachos volveré á los jugadores los cua- 
les invocaban á este Dios cuando jugaban diciendo el Dios Ometochtly 
me dé huen punto y como es tan malo el maldito demonio debía de acu- 
dir a socorrer el punto para ser mas servido y estimado. Acuerdóme que 
antiguamente andaban las justicias seglares á destruir estos juegos y á 
aprehender y castigar los jugadores poniéndoles graves penas rompiéndo- 
les las esteras en que tenían juntadas aquellas fortunas la causa de aques- 
te rigor era por destruir las supersticiones y malas venturas que con este 
juego mezclaban y también por destirpar un vicio tan goloso que por es- 
tarse jugando todo el día dejaban de seminar y cultivar y entender cu sus 
haciendas y granjerias por lo cual algunos morían de hambre y andaban 
pobres y desnudos ellos y sus hijos \ fie' tanto el rigor que en destruidos 
puso que les quemaban los frijolillos que servían de dados en las manos 
porque demás de padecer ellos y sus mugeres é hijos huian de los servi- 
cios personales y obras de común por estarse jugando sentados todo el 
día. Fué litro. Señor servido que aquel rigor y miedo que se les puso fué 
de tanta eficacia que se destirpó* y aniquiló de tal manera que no hay ya 
memoria de él por lo cual se quitaron juntamente muchas idolatrías y 
males si fuese nuestro Señor servido que pues se le destruye) el nombre 
al Dios Ometochtly por el juego por cuya causa era invocado que se le 
acusase de destruir su memoria por destrucción de la borrachera á cuya 
causa tienen tan viva su memoria pero que digo que ya no hay justicia 
que con rigor lo quieran prohibir y por el interés que de los pulqueros se 
les sigue de quince A quince días cuando los van á penar no consideran- 



239 

do que hasta que esta pobre gente se aparte de este vicio abominable no 
pueden tener verdadera fé ni verdadero conocimiento de Dios anden y 
anden los ministros prediquen y escriban que yo digo que en mientras es- 
te vicio estuviere eu pie y fuere favorecido y no destruido que es dar vo- 
ces en el desierto. Esperiencia tienen de ello los religiosos que las indias 
é indios apartados de este vicio los vemos mas llegados á Dios y con mas 
conocimiento de las cosas de nuestra fé y de los misterios de nuestra re- 
deucion y diga quien quisiere lo que quixiere que el que es dado al pul- 
que y no se enmienda yo dudo de su fé y por torpedad grande admitirle 
á niuguu sacramento basta que se enmiende y no solamente á la comu- 
nión de tan alto sacramento contra quien se comete tan intolerable irre- 
verencia pues se comunica al que con sus propias manos y boluntad se 
priva de una cosa tan preciosa como es el sentido natural lo cual no hi- 
cieran las bestias si les fuera comunicado volviéndose como las mismas 
bestias y peor lo cual es muy diferente del que tiene lúcidos intervalos 
pues el uno es privado por enfermedad y el otro voluntariamente del jui- 
cio que Dios le dio. Y así entiendo que uo solamente de la comunión de- 
be ser privado todo el tiempo que permanece en este vicio pero sieudo 
amonestado dos y tres veces no enmendándose no hallo por donde sea ad- 
mitido á la confesión y si en esto los ministros tuviesen rigor ya que la 
justicia seglar sea tan remisamente en volver por la honra de Dios y no 
tuviésemos unas piedades perniciosas y compasiones indiscretas que an- 
tes son crueldades en cosas de tanto tomo A dos veces que les negase la 
absolución á ellos tan penoso temerían de tornar á caer y yo lo he visto 
por esperiencia sentir tanto el no absolvellos y la reprensión que no sola- 
mente emborracharse pero ni aun con dalle licencia que beba moderada- 
mente no lo querer aceptar sino hacer voto de no lo volver á beber mas 
eu su vida. El cual vicio quitado habría otro pelo en las cosas de Dios y 
ilc la fé y habría entre ellos temor y verdad y vergüenza basa y funda- 
mento de toda policía humana lo cual faltándoles como les falta no temen 
de cometer tan nefando vicio principio y causa de tan inauditos y torpes 
vicios como un borracho de estos comete vicio tan castigado y prohibido 
eu su antigua ley concedido solamente á los que tenían y hijos grandes 
para lo cual daban una razón avisada y era que el padre y madre fuesen 
convidados para alguna boda si acaso se tomasen del vino llevaban sus hi- 
jos é hijas que no podían beber so pena de muerte para que ellos los adies- 
trasen y llevasen á sus casas y los abrigasen y obviasen de que cometie- 
sen ningunos desafueros y delitos como agora cometen mirando los hijos 
por ellos á esta causa había esta ley antiguamente que so pena de la vida 
ninguno bebiese pulque hasta que tuviese hijos que estando borracho le 



240 

adiestrasen j guiasen poj que no cayese en algún río ó boyo ó en algún 
estropiezo que viniese á morir. 

También había otra ley do de gente bárbara sino de geute política j 
entendida y avisada que el que no tuviese vino de su cosecha no se pu- 
diese emborrachar hasta caer para 1<» cual daban dos razones: la una tía 
porque todos se diesen á cultivar y seminar magueyes y la otra cía por- 
que sí acaso ii" tuviese' lujos que le guíase sí bebiese cu casa agena lo tu- 
viese para bebello en su casa j estorbaría los inconvenientes de no acer- 
tar tic volver á su casa ú de caer en el camino ó de matarse ó de reñir 
con alguno ó de acometer algún delito que bebiendo en su casa no come- 
tería. Tuvo cuenta la república «le proveer y obviar por ley j por estatu- 
tos de ella que no se cometiesen males ni sucediesen easos desastrados y 
así ningunos había que no plantase y críase magueyes de cuya agua miel 
se base el vino que ellos beben y bebían poique el que llaman pulque que 
lo basen los españoles de miel negra y agua con la raíz nunca ellos lo tu- 
vieron ni lo sabían hacer basta que los negros y españoles lo inventaron 
\ así este bocablo pulque no es bocablo mexicano sino de las islas como 
maíz y naguas y otros boeablos (pie trajeron de la Española. El propio 
viuo de estos cía del agua miel del mague) y echada dentro la raíz de ¡o 
cual usaban no solo para sus fiestas v beodeces pero también lo usaban 
para sus medicinas como hoy en día lo usan porque en realidad de ver- 
dad es medicinal. El nombre del cual era ¡ztac-oetli que quiere decir viuo 
blanco y cutiendo que le han añadido el blanco para diferenciallo del que 
se hace de miel negra poique es endemoniado y hediondo y negro recio y 
áspero sin gusto ni sabor como ellos mesmos lo confiesan y con todo eso 
como se toman con él mas aína y los hace mas desatinados y furiosos pol- 
la fuerza que tiene danse mas á él que no al suyo propio siendo el suyo 
mas leve 3 medicinal. Este oetly era adorado por Dios como dejo dicho 
en nombre de Omecochlh \ demás de tenello por Dios era ofrenda de los 
dioses y mas particular del fuego unas veees ofreciéndoselo delante en bu- 
sos otras veces salpicando el fuego con él con un ¡sopo y otras veces der- 
ramándolo al rededor del fogón. Era ofrenda de casados y de mortuorios 
á, la mesma manera que los de nuestra nación española ofrendan pan y 
vino en sus honras y mortuorios. Eira medicina de enfermos como cierto 
lo moderado lo es y lo demasiado dañoso con lo cual se da fin á este ca- 
pítulo suplicando á la Mag. de Xtro. Señor Dios concurra con su divina 
clemencia para la enmienda de estas sus criaturas tan arraigadas cu tau 
abominable vicio pues temo aunque no me afirmo en ello que seguu la 
afición con (pie se dan á ello que no los sirvan y reverencien como sus an- 
tepasados y aunque sea demasiado encarecimiento oso decir que sí un íu- 



241 

dio aficionado á este vino viese á un lado el infierno abierto y á otro un 
cántaro de pulque y le dijesen uo te bebas todo ese cántaro cata que sí lo 
bebes todo te tragará ese infierno si lo empezase á poner ú la boca no ten- 
dría resistencia en lo cual puesto en la ocasión mas fácilmente se reprime 
en la lujuria y la resiste que no en beber aunque haya mil infiernos. El 
maldito demonio les dejó este lazo para ser Señor de ellos pues por la fé 
perdía el dominio y señorío que sobre ellos tenia. 



CAPÍTULO Oí. 



Solene y muy usado juego de pelota muy ejercitado de los Señorea con el cual algunos 
después de perdido el caudal se jugaban ú sí inesmos. 



Muchos de los juegos de estos indios fueron de mucha sotileza maña y 
arte y aun de mucha gentileza sí en ellos no se mezclara tanta superstición 
é idolatría como en algunos mezclaban. Por qué ¿quien no concederá ser 
cosa sutil y de gran destreza el traer un palo grueso y de braza y media 
con tanta ligereza con los pies como otro lo puede traer con las manos 
haciendo con él tantas y tan diferentes pruebas y vueltas echándole acá 
y allá y á lo alto recojiéndolo con las plantas de los pies con una facilidad 
que admira? ¿Quien no se admirará de ver salir á un baile y andar al re- 
dedor de un atambor cuarenta ó cincuenta indios subidos eu unos zancos 
de á braza y de á dos brazas haciendo sus contenencias y meneos con el 
cuerpo como sí andubieran en sus propios pies? ¿Quien no terna por es- 
tarna maña y fuerza el andar tres hombres uno sobre otro de pies en los 
hombros los unos de los otros y el primero andar bailando con los brazos 
tendidos y las manos llenas de plumas ó rosas y el de cu medio lo mesmo 
y el tercero lo mesmo sin tenerse con otra cosa sino con los pies pegados 
á los hombros del otro? Cierto no solo arguye destreza y gentileza pero 
fuerza grande en los pies no menos admiración pone ver un indio subido 
en la punta, de un volador que ellos llaman que tiene treinta 6 cuarenta 
brazas de altor puesto eu píe con una trompeta en la mano que solo ve- 
llo desvanece á los que lo miran j él está tan sesgo y entero que no hace 
sentimiento de cosa que le dé* pena andando á la redonda en la punta de 

l Trat. 2?, Láni. 11. 

Dciian.— Tosí. II. "1 



242 

aquel palo sd tanto campo romo palmo y medio que apenas le caben los 
Bies y después de haber heeho allí mil pruebas y gentilezas Viajarse, con 
tan buen semblante oomosf no hubiera hecho nada. Que" mayor recrea- 
ción pin de haber que ver un indio echado en el suelo de espaldas con el 
uu pie alzado é inhiesto y ver dar por encima de la planta de aquel pie 
veinte vueltas y trepas á otros indios poniéndose en pie de la otra parte 
con tanta priesa unos tras otros y con tanta ligereza que no se como un 
indio pueda sufrir tanta violencia en la pierna que dando por encima de 
ella tantas vueltas y trepas no la dobleguen ni meuen mas que un poste, 
lie traído todo este preámbulo para venir á tratar del juego de la pelota 
del cual se ofrecí' tratar conforme á lo que el capítulo promete j la pin- 
tura demuestra pues era un juego de mucha recreación para ellos y rego- 
cijo especialmi nte para los que lo tomaban por pasatiempo y por entre- 
tenimiento entre los cuales había quien la jugase con tanta destreza y 
maña que en una hora acontecía no parar la pelota de un cabo á otro siu 
hacer falta ninguna solo con las asentaderas sin que pudiese llegar á ella 
con mano ni pie ni con pantorrilla ni brazo estando tan sobre aviso asi 
los de la una parte como los de la otra para no dejalla parar (pie era cosa 
maravillosa pues si ver jugar á la pelota con las manos á los de nuestra 
nación nos díl tanto contento y espanto de ver la destreza y ligereza con 
que alguuos la juegan cuanto mas alabaremos á los que con tanta maña 
y destreza y gentileza la juegan con las asentaderas ó con las rodillas te- 
niendo por falla el tocalle con la mano ni con otra parte del cuerpo ecep- 
to con las dos partes dicha • de asentaderas ó rodillas y había con el ejer- 
cicio tan diestro y excelentes jugadores que demás de ser tenidos en es- 
tima los reyes les haeian mercedes y los hacían privados en su casa y cor- 
te y eran honrados con particulares insignias. 

Muchas veces he visto jugar estejuego y para satisfacerme de lo mu- 
cho que lo encarecen los viejos hacer remedar lo antiguo pero como falta- 
ha lo mejor que era el cercado dentro del cual se jugaba y les agugeros 
por donde metían y pasaban la pelota sobre lo que! era el combate y por- 
fía era vello agora A lo que en su infidelidad solía ser como difiere lo vivo 
á lo pintado. Y para que vamos entendí» ¡alo el modo y gustando el arte 
y destreza con que estejuego se jugaba es de saber que en todas las ciu- 
dades y pueblos que tenían algún lustre y punto de policía y gravedad 
para la autoridad así de la república como de los Señores (de lo cual siem- 
pre ellos hicieron mucho caso) para, no ser menos los unos que los otros 
edificaban juegos de pelota muy cercados de galanas cercas y bien labra- 
das iodo el suelo de dentro muy liso y encalado con muchas pinturas de 
efigies de ídolos y demonios á quienes aquel juego era dedicado y á quie- 



243 

nes los jugadores tenían por abogados en aquel ejercicio. Eran estos jue- 
gos de pelota en unas partes mayores que en otras y labrada á la trasa 
que en la pintura vimos angosto por el medio y á los cabos ancho hechos de 
propósito aquellos rincones para que entrándose allí la pelota los jugado- 
res no se pudiesen aprovechar de ella é hiciesen falla. La cerca de altor 
tenía estado y medio ó dos estados toda á la redonda al rededor de la cual 
por de fuera plantaban por supesticion unas palmas silbestres ó unos ár- 
boles de frijoles colorados que tienen la madera muy fofa y liviana de que 
se hacen agora los crucifijos 6 imágenes de bulto. Todas las paredes á la 
redonda eran ó almenas ó de efigie de piedra puestas á trechos las cuales 
se enchían de gente cuando había juego general de Señores que era cuan- 
do la ocupación de la guerra por treguas ó por algunas causas cesaban y 
les ciaban lugar. 

Eran estos juegos de pelota largos de á cien pies y de á ciento y cin- 
cuenta y de á doscientos pies donde cabían por aquellos rincones cuadra- 
dos que á los cabos y remates del juego tenía cantidad de jugadores que 
estaban en guarda y con aviso de que la pelota no entrase allí poniéndose 
los principales jugadores en medio para hacer rostro á la pelota y á los 
contrarios por ser el juego á la mesma manera que ellos peleaban ó se 
combatían en particulares contiendas. En medio de este cercado había 
dos piedras fijadas en la pared frontera la una de la otra: estas dos tenían 
cada una un agugero en medio el cual agujero estaba abrazado de un 
idolo el cual era el Dios del juego: tenía la cara de figura de un mono la 
cual fiesta como en el calendario veremos se celebraba una vez en el año 
y para que sepamos de que servían estas piedras es de saber la piedra de 
la una parte servía de á los la una banda para meter por aquel agujero 
que la piedra tenía la pelota y la otra del otro lado para los de la otra 
banda y cualquiera de ellos que primero metía por allí su pelota ganaba 
el precio. También les servían aquellas piedras como de cuerda pues que 
en derecho de ellas por el suelo había una raya negra ó verde hecha con 
cierta yerba que el ser con aquella yerba en particular y no con otra no 
carecía de superstición. De esta raya había de pasar siempre la pelota 
donde no perdían porque aunque, la pelota viniese rodando por el suelo 
como le hubiese dado con las asentaderas ó con la rodilla como pasase de 
la raya dos dedos que fuesen no era falta la cual sino pasaba lo era. Al 
que metía la pelota por aquel agujero de la piedra lo cercaban allí todos 
y le honraban y le cantaban cantares de alabanza y bailaban con él un 
rato y le daban cierto premio particular de plumas ó mantas bragueros 
cosa que ellos tenían en mucho aunque la honra era lo que él mas esti- 
maba y de lo que mas caudal hacía porque casi le honraban como á hom- 



244 

bre que en oombate particular de tantos á tantos hubiese vencido y dado 
lin á la contienda. 

Todos loa que jugaban este juego lo jugaban en cueros puestos encima 
de los bragueros que á la continua tratan unos pañetes de ouero de ve- 
nado para defensa de los muslos que siempre los traín raspando por el 
sucio. Poníanse en las manos unos guantes para no lastimarse las manos 
con que siempre andaban afirmando y sustentándose por el suelo. Lo (pie 
jugaban eran joyas esclavos piedras ricas mantas galanas aderezos de 
guerra ropas y aderezos de mugeres. Otros jugaban las mancebas lo cual 
se lia de entender que era como dejo dicho entre gente muy principal de 
Señores y capitanes y hombres de valor y estima al cual juego acudía 
gran multitud de Señores y caballeros y jugábanlo con tanto contento y 
regocijo remudándose unos agora y otros después y otros de aya un rato 
para gozar todos del regocijo y solaz que se les poniael Sol en aquel con- 
tento. A algunos de estos sacaban de aquel lugar muertos \ la causa era 
que como andaban cansados y sin huelgo tras la pelota á un cabo y áotro 
viendo venir la pelota por lo alto por alcanzar primero (pie otros ;í recu- 
dida les daba en la boca del estomago ó en lo hueco que sin huelgo nin- 
guno benian al suelo y algunos morian de ello en aquel instante de aquel 
golpe por meterse con codicia de alcanzar la pelota antes que ninguno de 
los demás. Esmerábanse algunos en jugar este juego y hacían tantas gen- 
tilezas en él que era cosa de ver especialmente una contaré que vi de 
muchas veces hacer á indios que lo habían ejercitado y era que usaban 
de un bote y boleo curioso que viendo la pelota por alto al tiempo que 
llegaba al suelo eran tan prestos en llegar juntamente la rodilla al bote ó 
las asentaderas que hacian volver la pelota con una velocidad estrafia. 
Con .-tos botiboleos padecían detrimento -raudísimo en las rodillas ó en 
los muslos de suerte que los (pie por gentileza usaban de ellos á menudo 
quedábales el cuadril tan magullado se hacian sajar aquellos lugares con 
una nabaja pequeña y esprimían aquella sangre que allí habían llamado 
los golpes de la pelota. 

Esta pelota eomo la habrán visto algunas personas es t a n grande como 
una. pequen- bola de jugar á los bolos. Llámase la materia de esta pelo- 
ta oliu lo cual en nuestro castellano he oido nominar por este nombre ba- 
tel lo cual es una resina de un árbol particular que cocida se hace como 
unos Qierb08: es muy tenida y preciada de estos así para medicinas de 
enfermos como sacrificios. Tiene una propiedad que salta y repercute ha- 
cia arriba \ anda saltando de aquí para allí que primero causa que la to- 
men los que andan tras ella. 

Dicho el modo que los caballeros teníau de jugar á este juego de la pe- 



245 

Iota por su recreación y contento vengamos agora á tratar de los que la 
jugaban por vía de interés y vicio poniendo toda su felicidad y conato en 
no perder sino ganar como hombres tahúres que no era otro su oficio ni 
comían de otra cosa ni tenían otro ejercicio sí este no cuyos hijos y mu- 
ger (como en el capítulo pasado dije) siempre andaban á pan prestado y 
mendigando por sus vecinos molestando á unos y á otros como aun en 
nuestra nación se suele usar que hoy euvían aqui por el pan y mañana 
acullá por el binagre y otro día por el aceite etc. De esta manera anda- 
ban estos de ordinario pobres y mal aventurados sin sembrar ni cojer 
ni entender en cosa mas de en jugar á los cuales jugadores por maravilla 
se halla uno medrado ni que les luzca cosa y así movidos y persuadidos 
del interés y de la codicia de ganar hacían mil ceremonias y supersticio- 
nes y inventaban agüeros é idolatrías las cuales aqui referiré. 

Cuanto á lo primero es de saber que estos jugadores venida la noche 
tornaban la pelota y poníanla en un plato limpio y el braguero de cuero 
y los guautes que para su defeusa usaban, colgábanlo de un palo todo y 
puesto en cuclillas delante de estos instrumentos del juego adorábanlo to- 
do y hablábales con ciertas palabras supesticiosas y conjuros con mucha 
devoción suplicando á la pelota le fuese favorable aquel día. Tara esto en 
aquel conjuro que á la pelota hacia invocaba los cerros las aguas y fuen- 
tes las quebradas los árboles las fieras y culebras el sol la luna y las es- 
trellas las nubes los aguaceros y finalmente todas las cosas criadas y á los 
dioses que de cada cosa tenían inventado. 

Acabada la maldita é infiel oración tomaba un paño de incicnzo y echá- 
balo en un braserito de incienzo que para esto tenía y ofrecía sacrificio an- 
te la pelota y cueros y mientras el copal ardía iba y traía alguna comida 
de pan y algún pobre guizado y vino y ofreciaselo delante de aquellos ins- 
trumentos y dejábalo allí hasta la mañana y en siendo de día comíase 
aquella comidilla que había ofrecido é ibanse á buscar cou quien jugar é 
iban con aquello tan contentos y coufiados de ganar que al que les dijera 
que habían de perder (según la fe" llevaban) se mataran con él y pusiera 
siete vidas en defenza de aquella infidelidad lo cual no se si liarían agora 
en defenza de nuestra fé verdadera. 

Preguntará alguno si ganabau siempre con haber hecho aquel conjuro. 
Sotil es el demonio para hacelle ganar algunas veces para confírmanos en 
aquella falsa fé y otras ya que perdiese para persuadille lo echase á des- 
gracia suya como lo atribuyen los que pierden blasfemando y encomen- 
dándose ay si ya la desgracia al diablo. Lo que esta gente baja jugaba 
eran preseas de poco valor y estima y como el que poco caudal tiene prestí» 
lo pierde necesitábanse á jugar las casas las sementeras las trojes de maíz 



246 

loa magueyes y á vender los hijos pura jugar y aun á jugarse á sí meemos 
v V() ! . \airot para después ser sacrificados si con tiempo no se res- 

cataban OOtHO alra> queda dicho. V el modo que de jugarse tenían era que 

acabadas de perderlas preseas que lidiaban qmbo mantillas oneoteaualaa 

plumas jugaba sobre su palabra dieiendo que eu su easa tenía ciertas pre- 
seas si coa aquello se desquitaba bien y si no ibase el que ganaba cou él 
íi su casa y dábale las prendas ó preseas que sobre su palabra había ju- 
gado j si mi las tenía ui hallaba en que hacerse pago daba con él eu la 
cárcel y de allí si la nnigcr Ó hijos no le rescataban salía por esclavo del 
acredor dado por las leyes de la república para poder ser vendido por el 
pierio (pie debía y no por mas poique acaso si se quisiese libertar ó ha- 
llase con que no diese nías de aquello en que fué condenado y el que mas 
daba por ellos lo perdía y lo mesmo era de todos los juegos. Esto ponía 
miedo y freno á muchos para escarmentar en cabeza agena y no jugasen 
lo que no tenían cou codicia de desquitarse ó de ganar al contrario y es- 
boe como he dicho siempre era gente baja porque la gente ilustre y prin- 
cipal nunca les tallaba que jugar amique mas jugaban por recreación y 
alivio de sus continuas guerras y trabajos que no por interés. 

Bato tienen bueno los ricos que si hoy pierden con lo (pie queda mañana 
ganan y no hace poco al caso para semejante ejercicio entrar con mucho 
caudal cou lo cual hemos dado üu á lo que toca á este capítulo y al modo 
de hacer esclavos para representar dioses vivos los cuales eran de los do- 
mésticos de los pueblos y de los naturales de ellos criados y nacidos en 
ello.-, y hijos de vecinos que por delitos y desacatos robos juegos &c. ve- 
nían á ser esclavos. 

También hemos dado üu á los juegos y gentilezas delicadezas que con 
pies manos j cuerpo esta gente hacía que osaré afirmar que nación por 
Dación eu el mundo no hay ni ha habido «pie mayores sutilezas y ligere- 
zas se ejercitasen que estos que si las hubiera de relatar de cada una en 
particular se pudiera hacer un capítulo pero baste la meaja de lo dicho. 

Hemos dado lili á lo que tuca á las fiestas de sus dioses y á la celebra- 
ción de ellas y aunque brevemente hemos dicho la veneración ritos y reli- 
gión con que los honraban dando aviso á los líeügiosos y Sacerdotes de 
todo lo (pie antiguamente se hacía para que estén sobre aviso en dester- 
rar \ estírpar cualquier genero de supes! ¡eimí j idolatría que haya que- 
dado ó noticia de ellos si ha quedado para lo cual proseguiré un calenda- 
rio por donde ellos se regian y gobernaban y diferenciaban los tiempos 
conforme á la orden de él y plega á la bondad Divina que no se rijan hoy 
en dia por el que aunque no lo sé ni afirmo temólo. 



COMIENZA EL CALENDARIO ANTIGUO 



Por donde antiguamente se regían estas naciones indianas umversalmente 

en su infidelidad así en sus fiestas y solemnidades como en todos los demás ejer- 
cicios que entre año tenían de sembrar y coger y en mirarlos dias en que na- 
cían los niños para conocer las venturas y sinos en que nacían. Pónese aquí 
para aviso de los Ministros y para honra y gloria de Ntro. Dios y aumento ele la 
santa Fé católica y cstirpacion de las ceremonias y ritos antiguos. 



A.CABOSE EL AÑO PE 1579. 



AL CURIOSO LECTOR. 



EPÍSTOLA. 



Ninguna nación ha habido en el mundo ni generación aunque la torne- 
mos desde nuestro primer padre Adán que no se hayan movido en todos 
sus ejercicios por el interés y premio que esto sea así Adán y Eva movi- 
dos por el reclamo y prometimiento de la serpiente de esperar ser como 
dioses y saber del bien y mal se inclinaron á quebrantar los mandamien- 
tos de Dios. Para sacar Dios á los hijos de Israel de Egypto primeros les 
prometió la tierra de promisión que manaba leche y miel. Los romanos 
si algo hacían y se esforzaban era por la honra del mundo por los triun- 
fos y recibimientos que les hacían. Finalmente todas las generaciones se 
mueven al trabajo por el premio que le hace al labrador pasar los traba- 
jos que pasa del sol agua y frió sino esperar el fruto de sus trabajos. Al 
soldado que le da ánimo para entrar en la batalla sino esperar el despojo 
de los enemigos &c. 

A los sagrados apóstoles en pago de los trabajos que en compañía de 
Cristo habían padecido y por su amor díjoles el mesmo Cristo por San Lu- 
cas: vosotros sois los que habéis perseverado conmigo acompañándome en 
mis travajos yo os hago participantes de mi reino para que comáis y be- 
báis á mi mesa y gocéis de él para siempre y mas haré que os haré jueces 
de los doce tribus de Israel. Grau consuelo ponen estas divinas promesas 
cristiano lector á los Ministros que con tantos trabajos y tau á costa de 
sus consuelos y salud movidos por el premio que de la divina mano espe- 
ran posponiendo la vida la honra las injurias \ atientas la soledad final- 
mente privándose de todo consuelo humauo se dedican y ofrecen á los 
montes á los cerros y valles y á tratar con gente tan estraña y contraria 
á nuestra opinión y política conversación por servir á Dios cuyo premio 
Duran.— Ton. II. 32 



250 

es infinito y á estas gentes indianas naciones para volvellas é instruillas 
en el camino de la verdad. 

Gran consuelo recibe el labrador (como queda dicho) de coger el fruto 
de su trabajo do menos le recibe el ministro y siervo de Dios de ver el pro- 
vecho que su doctrina hace ofreciéndolo á Dios con grandísima humildad 
cuya obra es la que se hace movidos por el celo y aprovechamiento y por 
el santo deseo que de la salvación de estas naciones tienen deseando go- 
zar del premio de sus trabajos que es solo Dios. 

For el contrario gran desconsuelo será á este espiritual labrador cuando 
vea el suelo y trabajo de muchos años perdido y dañado y helado con el 
hielo endemoniado de la infidelidad y ya que no sea todo sino á manchas 
harto mal és que una gente que con tanta facilidad tomó la fe con la ines- 
ma facilidad la deje en ofreciéndose ocasión. O qué dolor ó qué tristeza ó 
que desconsuelo causa en los corazones aficionados á Dios: que pena que 
desabrimiento le debia causar á Sn. Pablo cuando harto de predicar y de 
amonestar le respondían haciendo burla y escarnio de él y de la palabra 
deDios:oirte hemos otra vez de esa materia 8Í nos la tornas ¡i referir. V así 
decía: o Galatas insensatos y sin juicio ciegos y desventurados en lo que 
toca a vuestra salvación. 

Decirme ha alguuo que mientras una cosa es mas alta suprema tanto 
es mas dificultosa de acertar y tiene mas necesidad de ser mas enseñada 
no una vez sino muchas. Decidme yo os ruego qué gente en el mundo lia 
habido mas predicada ni mas doctrinada ni mas enseñada qué esta nación? 
ni qué generación ha habido en el mundo que tanta multitud de ministros 
y predicadores haya tenido como esta? Ninguna; pues decir que han des- 
mayado ni desmayan antes agora con mayor ferbor y conato como ver- 
daderos obreros de cristo con la azuela de la doctrina unos escribiendo 
doctrinas y sermones otros predicando otros confesando &c. procuran 
desbaratar andando por los montes y quebradas sacando de asperísimos 
lugares unos hombres criados á la imagen divina como trozos cortados de 
los montes nudosos toscos y rudos cubierto aquel bajo y terrestre enten- 
dimiento con una corteza tan dura y áspera que para desbastalle es me- 
nester particular don del Espíritu Santo. 

V aunque sea así que la memoria de Iluitzilopochtly y de Tezcatlypoca 
y de Quetzacoatl y de los demás ¡numerables dioses que esta naciou ado- 
raba esté ya olvidada y aquel sacrificarse á los dioses y aquel matar de 
hombres y ofrecer de sacrificios y aquel comer carne humana &c. Sospe- 
cho con vehemente sospecha que debe de haber quedado un olorcillo de 
alguna superstición en algunos que tieuen gran afinidad con idolatrías y 
que uo faltan el dia de hoy alguuos viejos y los ha habido domatizadores 



251 

agoreros doctos en su vieja ley que han enseñado y enseñan á los mozos 
que agora se crían enseñándoles la cuenta de los dias de los años y las ce- 
rimonias y ritos antiguos los fabulosos y engañosos milagros y mandatos 
que de los Dioses tenían. La cual sospecha me puso no poco ánimo á em- 
prender de salir con este tratado solo movido con celo de dar aviso y lum- 
bre á los Ministros para que sus trabajos no sean en vano y de ningún 
efecto como en algunas partes lo lian sido para lo cual debían los Minis- 
tros y obreros de esta divina obra de la conversión de estos naturales de 
procurar sabellos muy bien entender si pretenden bacer algún efecto y 
fruto con su doctrina pues no va en ello mas de la vida del alma ó la per- 
dición de ambos de maestro y discípulo pues para administrar los sacra- 
mentos es menester mas inteligencia de la lengua y de las constumbres 
y flaqueza de estos que pienzau y no se contente el siervo de Dios que 
desea aprovechar en esta viña del Señor con decir que ya sabe confesar 
y que basta que mucbo mas es menester para declaralles los misterios de 
nuestra fé y el provecbo y necesidad que de los sacramentos redunda y te- 
nemos. Y tema el Ministro no le acontezca querer predicar verdad y pre- 
dicar error y mentira lo cual es muy perjudicial para los prójimos y para 
la concieucia del que sin saber ni entender lo que dice ni le dicen no muy 
seguro precipitándose con decir que estos no tienen tratos ni contratos y 
que están en estrema necesidad la cual opinión en algún tiempo fué ver- 
dadera lo cual ba cesado ya por ser la copia de Ministros mucba y la abun- 
dancia de estremadas lenguas que entre los ministros hay. 

Lo que de presente se ofrece tratar es la cuenta de los años de los dias 
meses y semanas por doude esta gente en su infidelidad se regia: los nom- 
bres y figuras que á los dias tenían dados para conocer los sinos las ventu- 
ras, las inclinaciones de los que en ellos naeian, la urden de su calendario 
y fiestas así ordinarias como principales que cada veinte dias celebraban, 
el bisiesto la cuenta que de allí redundaba sin discrepar del sembrar, del 
coger, del ensilar y encerrar en los graneros sobre lo cual había tanta 
cuenta de que había de ser tal y tal día ó tiempo que no había faltar de 
allí y plega á litro. Señor no se guarde hoy en día este orden y respeto y 
confiésome por tan malicioso ó las ocasiones que me dan son tantas que 
plega álST tro. Dios (otra vez se lo suplico) que yo me engañe y que haga 
yo penitencia de este pecado. 



C A TITULO L 1 



De la menta qm irso d< lo año rales y del número 

. de las figuras con qne los oontaban. 



Oon íitu.liu fasilidad entenderá v sabia el que fuero curioso de saber 
lo que en esta figura circular .se contiene y lo que los caracteres \ figuras 
significan pues en ella no se contiene otra cosa mas de darnos á entender 
el modo de contar los años que antiguamente los naturales tenían, para 
lo cual es de saber que dentro de este circulo hallaremos cincuenta y dos 
casas y cada casa de ellas denota un ano de manera que en este círeulo 
están señalados cincuenta y dos años: estos cincuenta y dos años llama- 
ban los naturales una cdomada al calió de los cuales hacían una solemne 
fiesta á la cual llamaban nexiuhilpili/ctli que quiere decir cumplimiento ó 
atamiento de un circulo perfecto de años (pie era venirse á juntar en es- 
te círculo redondo el fin de estos cincuenta \ dos años con el principio dé 
ellos, con este número perfecto de cincuenta y dos, y hacían la solemni- 
dad j fiesta que he dicho á la mesma manera y modo (pie antiguamente 
los judíos en su vieja ley celebraban el año del juvileo de cincuenta cu 
cincuenta años. 

Este círculo redondo se dividía en cuatro paites y cada paite tenía trece 
años: la primera liarte pertenecía á Oriente y la segunda al Xorte y la 
tercera á Occidente y la cuarta á Medio-día. La primera parte que per- 
tenecía á oriente llamábanle los trece años de las cañas y asi en cada casa 
de los trece tenían pintada una caña y el numero del año corriente que le 
cabía, y entonces corría de la mesma manera que nosotros contamos el 
número del año que corre en este año de Diciembre de 1579, sucedió tal 
y tal cosa, asi por el consiguiente decían ellos: el año de una caña ó de 
dos ó de tres cañas etc. aconteció tal y tal cosa. 

1 Trut. 3?. Lém. I'.', Cap. 1? 



253 

La segunda parte aplicaban al Septentrión que era de otras trece casas 
á las cuales llamaban la trece casas del pedernal y así tenían pintado en 
cada una un pedernal y el número del año que corría junto para contar 
el año del pedernal de tal y tal número aconteció tal y tal cosa conforme 
i't lo que de la parte oriental queda dicho. 

A la tercera parte que cabía á la parte occidental llamábanle las trece 
casas y así veremos en cada parte de las trece una casilla pintada y jun- 
to á ella el número del año que entonces corría con la mesma orden que 
de las demás partes queda dicho. 

A la cuarta y última parte que era de otros trece años llamaban las 
trece casas del conejo y asi en cada casa de aquellas veremos pintada una 
cabeza de un conejo y junto á ella el número como en las demás para co- 
nocer en los años del conejo el número que aquel año corría. 

Sabido de que servían aquellas cuatro partes con sus números que en 
el circulo señalamos, es necesario saber el modo que tenían de contallo 
para lo cual sabremos que había estas cuatro figuras es de saber: caña 
pedernal casa conejo y decían de esta manera una caña dos pedernales 
tres casas cuatro conejos los cuales números están y hallaras al rededor 
del sol. Luego decían adelante cinco cañas seis pedernales siete conejos 
ocho cañas nueve pedernales diez casas doce conejos trece cañas acaban- 
do el número de trece en caña como habia empezado. 

Acabado el número de las trece cañas empezaba luego el número de 
un pedernal que está señalado en la cuarta casa de la segunda parte que 
pertenece al norte yendo por la mesma orden que queda dicho decían un 
pedernal, dos casas, tres conejos, cuatro cañas etc. hasta venir á concluir 
en trece pedernales y entraba la tercera parte occidental con el número 
de una casa el cual número hallaras en la séptima casa de la tercera par- 
te é illas contando como en la primera y segunda parte diciendo una casa 
dos conejos y este número de dos conejos hallaras en la séptima casa dé- 
la cuarta parte del medio-dia tres cañas el cual número hallaras en la oc- 
tava casa de las cañas y asi decia cuatro pedernales que están señalados 
en la octava casa de los pedernales y con esta orden iba la rueda hasta 
concluir con trece casas y entraba la cuarta parte meridional señalada con 
una cabeza de conejo con el número de un conejo que está en la décima 
casa de esta cuarta parte y dos cañas que está en la undécima casa de 
las cañas y tres pedernales que está también en la oncena casa de los pe- 
dernales y cuatro casas que está en la casa once y así iba dando su vuel- 
ta en redondo hasta cumplir el número de trece conejos como las demás 
y asi se cumplía el número de cincuenta y dos años y ataban su enlomada 
como ellos decían. Y por que no quede nada sin declarar y con alguna 



254 

oonfasion es de saber que estas edomadaa estaban contadas y señaladas 
para memoria de los sucesos y acontecimientos que en ellas acontecía 
ejemplo aconteció que en el año «le dos conejos en la endomada octava 
hubo gran pestilencia en esta tierra que la dejó medio asolada antigua- 
mente en su infidelidad tenian asentado en sus memoriales y pinturas en 
el año de dos conejos hubo gran mortandad en la edomada octava etc. 
Vteiii el año de su jubileo que empezaba una caña que era el primer año 
de su edomada diez y seis llegó á esta tierra el Marques del Valle Don 
Hernán Cortés y asi tenian asentido en sus memoriales: en el año de una 
caña principio de la edomada diez y seis aportó á esta tierra la gente es- 
pañola. De esta suerte tenian su cuenta de todos los acontecimientos y 
casos memorables que acontecían asi de guerras como de hambres como 
de pestilencias de cometas de muertes de reyes de principes de Señores 
sin poder errar mes ni año ni dia. 

Declarado lo sobre dicho es de saber agora que en las cuatro partes so- 
bre dichas en que se dividía aquella figura circular de Oriente Occidente 
Norte y Sur en cada una de ellas había entre estos grandes pronósticos 
y agüeros y juicios unos tenian las trece casas de la parle oriental que 
eran las de las cañas por buenas y de años fértiles y abundosos sanos y 
de buenos >ucesos: otros pronosticaban sobre los años occidentales que 
eran las casas: otros sobre los septentrionales: otros sobre los meridiona- 
asi unos como otros se engañaban porque como esto sea caso reser- 
vado á Dios Hinchas veces \ las mas erraban y no acertaban en sus pro- 
nósticos y agüeros empero es de saber que los años de que ellos mas te- 
mían eran los septentrionales y los occidentales por la experiencia (pie 
tenian de grandes infortunios (pie en ellos les sucedían aunque á la parte 
de los conejos (pie era la meridional no la tenian por muy buena. 

Tenian una opinión sobre la parte septentrional (pie es el Norte que 
hacia aquella parte era el infierno y asi llaman á aquella parte mictlanpa 
ipie quiere decir la parte infernal. Ponían un pedernal por figura de es- 
tos años para denotar la aspereza del frió de los hielos de los aires des- 
abridos de aquella parte y para dar á entender que los años estériles y 
sin frutos secos y de pocos mantenimientos eran los del pedernal y asi 
cuando alguna persona de mala vida se moría euvoh iéndolo en unas man- 
ta- nejas y gruesas de nequen y enterrábanlo la cara vuelta al Norte. La 
causa era por (pie decían (pie aquel se había ido al infierno por su mala vi- 
da y (pie por el frió grande que allá hacia le envolvían en aquellas man- 
tas -mesas para que le calentasen. Enterraban con él comida para que 
tuviese allá que comer por la esterilidad del lugar. Tenian la parte occi- 
dental por mala y señalábanla con una casa para denotar que aquellos 



255 

años se escondía el Sol en aquella casa y no ayudaba á fructificar la tier- 
ra con sus influencias. Eran años nublosos de muebas neblinas pluviosos 
que de todo se iba en vicio llamaban á aquella parte imiquiantonatiuh 
que quiere decir lugar de la muerte del sol llamábanle por otro nombre 
icalaquiantonatiub que quiere decir lugar donde el Sol se mete ó encierra 
y esto porque conocían y entendían que el Sol era causa segunda de los 
efectos de la tierra. 

La tercera parte de la figura y circulo de los años era al medio-día que 
llamamos la parte del Sur que como las demás era trece casas señaladas 
con una figura de conejo teníanla por indiferente en los efectos porque 
unos años sucedía bien y otros años mal: pintaban estos años en figura de 
conejo por andar saltando de aquí para allí que nunca permanece en un 
lugar. 

La parte oriental (que era la principal) figurada con una caña verde 
siempre la tuvieron por la mejor y mas fértil y fructífera y abundosa y 
asi deseaban los años de la caña y se regocijaban con ellos aunque (como 
arriba dije) no eran tan infalibles y ciertos que no faltasen muebas veces 
y si lo queremos ver en el primer año de la caña llegaron á esta tierra los 
españoles y aunque para el remedio de sus ánimas fué dieboso y felice 
por el bien que de recibir nuestra fé ba redundado y redunda en qué tiem- 
po experimentaron mayores males que en aquel año? La cual persecusion 
aflicción y trabajo se vino á rematar el año tercero de la casa donde de- 
mas de las inumerables gentes que los españoles mataron sobrevino una 
enfermedad de viruelas que asoló la tierra, acompañada con una bambre 
que boy certificar á principales antiguos que por una almocada de maiz 
daban otra de oro ó de piedras. Otras muebas pudiera contar y traer aqui 
en esta relación en consecuencia que antes de esta y después les lian 
acontecido pero aquesta que be diebo fué la que echó el sello sobre todos 
sus infortunios y asi tiene fin este capitulo pues en suma es lo que la fi- 
gura circular contiene y pasaremos á contar de los meses los cuales cían 
de veinte dias y asi los años de que bemos venido tratando tenían diez y 
ocbo meses como adelante veremos. 



CAPITULO II.' 

ios tenían 3 as con que nombraban los d id mes. 



El año antiguamente tenía diez y ocho meses j así Lo solemnizaba esta 
indiana gente porque no teniendo el mes de veinte días como no tenía 
mas ;'¡ causa de que dios no se regían por l;i luna sino por los días venia 
(contando los días del año de veinte en veinte) á tener diez y ocho me- 
ses. Todos estos veinte días del mes tenían sus nombres y figuras para 
nominar los dias á la mesma manera que nosotros nombramos lo.s días 
de la semana por el orden de lunes martes miércoles &o. por el mesma 
orden nombraban todos los veinte dias de su mes por el orden que está 
señalado en la pintura con los nombres de las mesmas figuras convieueá sa- 
ber (cipatíy) que era la primera figura que quiere decir cabeza de sierpe v 
enllamalle cabeza entiendo que era entender ser principio de mes ó prime- 
ro día de él: al segundo dia llamaban viento, al tercero casa, al cuarto la- 
gartija, al quinto culebra, al sesto muerte, al séptimo venado, al octavo 
conejo, al noveno llamaban agua, al décimo llamaban perro, al onceno 
mono, al doceno matorral, al terceno caña, al catorceno tigre, al quinceno 
águila, al dieziseiseño buarro, al diezisieteno movimiento, al diezioclieiio 
pedernal, al dicsinueveno llamaban aguacero, al veinteno \ postrero lla- 
maban rosa. 

En cada principio de mes en el día (pie nombramos cabeza de sierpe 
celebraban una fiesta solemnísima como adelante cu el calendario vere- 
mos la cual era tan guardada y festejada (pie id aun barrer la casa ni ha- 
cer de comer no se permitía todo lo cual del día antes había de quedar 
hecho v aderezado. Esta figura primera era como letra dominical donde 
celebraban en toda la tierra generalmente aquel dia harto con mas rigor 
que nosotros celebramos el domingo con el mismo celo que los judíos ce- 
lebraban el sábado y le guardaban. 

A todos é< notorio tener el año trescientos y sesenta y cinco dias los 

1 Trat. 3". Lum. 2?. Cap. 2? 



9,f 



ov 



cuales dias y número repartidos por veintes sou diez y ocho veintes y es- 
tos eran los meses del año pero los cinco dias que sobraban teuíalos esta 
nación por dias aciagos sin cuenta ni provecho: así los dejaban en blanco 
sin ponelles figura ni cuenta y así los llamaban neuon-temí que quiere 
decir dias demasiados y sin provecho y estos venían a caer en fin de Fe- 
brero á veinte y cuatro de él el día del glorioso Sn. Matías cuando cele- 
bramos el bisiesto en el cual día ellos también le celebraban y allí fene- 
cía su año y empezaba el año nuevo lo que en aquellos cinco dias hacían 
diré en su lugar. 

De lo que servían estos veinte signos ó figuras demás de nombrar los 
dias del mes con ellos era para mirar la ventura que le seguía á todos los 
que nacían á cada una de ellas pronosticándosela los agoreros y astrólo- 
gos con sus falsas y mentirosas astrologias (ó por mejor decir) hechicerías 
la buena ó mala ventura que les seguía de larga ó corta vida de riqueza 
ó pobreza. 

Estas figuras que en cada día del mes había servían como de letras y 
siempre lo sirvieron en general las pinturas de letras para escribir con 
pinturas y efigies sus historias y antiguallas sus memorables hechos sus 
guerras y victorias sus hambres y pestilencias sus prosperidades y adver- 
sidades todo lo tenían escrito y pintado en libros y largos papeles con 
cuentas de años meses y dias en que habían acontecido tenían escritas en 
estas pinturas sus leyes y ordenanzas sus padrones &c. todo cou mucha 
orden y concierto de lo cual había excelentísimos historiadores que con es- 
tas pinturas componían historias amplísimas de sus antepasados, las cua- 
les no poca luz nos hubieran dado si el ignorante celo no nos las hubiera 
destruido por que hubo algunos ignorantes que creyendo ser ídolos las hi- 
cieron quemar siendo historias dignas de memoria y no de estar sepulta- 
das en el olvido como están pues aun para el ministerio en que andamos 
del aprovechamiento de las ánimas y remedio de los naturales nos deja- 
ron sin luz. 

También servían estas figuras á estas naciones para saber los dias en 
que habían de sembrar y coger labrar y cultivar el maíz desierbar coger 
ensilar desgranar las mazorcas sembrar el frijol la chia teniendo cuenta 
en tal mes después de tal fiesta en tal día de tal y tal ligara todo con un 
orden y concierto supesticioso (pie si el axí no se sembraba en tal día y 
las calabazas en tal dia y el maíz en tal día &c. que en no guiándose por 
el orden y cuenta de estos dias tenían menoscabo y infortunio sobre lo 
que fuera de aquella órdeu seminaba la causa de esto era por tener estas 
figuras á unas por buenas á oti s por malas á otras por indiferentes así 
como nosotros lo hallamos en nuest ros repertorios escrito de los signos de 
Doras.— Tom. ir. 33 



258 

zodiaco que uno-; en bus influencias son buenos y otros malos j otros in- 
diferentes para los frutos de la tierra y aun para los cuerpos pues losmé- 
dioos docios \ esperimentados aguardan y miran y conocen cuando la 
sangría era provechosa ó nociva ó la purga. 

Los labradores miran las reglas del repertorio y se rigen por ellas cu 
seiuluar y miran el signo si influye sequedad ó esterilidad por la esperten- 
cia (pie tiene pero esta nación no lo hacía por ese respecto. .Nuestra na- 
ción tiene atención á obviar todo daño di' hielo de sequedad ó de muchas 
aguas _\ cualquier otro daño siempre confiado en solo Dios en quien pone 
toda su esperanza haciendo desuparte lo que en sí es y está obligado 
pero estos indios el aguardar (pie aguardaban de tal y tal tiempo sin fal- 
talle día ni punto y todos á una primero en los montes y después en los 
llanos para sembrar dan á entender que lo hacían por idolatría y supes- 
ticion y por mal respeto pues en todas las cosas formaron supesticion he- 
chicería y idolatría. 

Dirá alguno no decisque tenían entre estas liguras signos buenos y ma- 
los y indiferentes sí tenían pero dado caso (pie fingesen (pie este j aquel 
.signo era malo y aquel y el otro bueno y el otro indiferente dan á enten- 
der su mal lin pues no solo en las labranzas usaban de estos signos pero 
también en los tratos y contratos en comprar y vender en casamientos eu 
baños en comer tales y tales comidas lo cual fuera de aquellos dias y tiem- 
pos no había conidios y tengo por tan mala de desarraigar esta supesti- 
cion (pie temo (pie en algunas partes no están desarraigadas estas reglas 
y ritos pues veo guardarlas inviolablemente y fundóme en (pie pregunta- 
do yo á un viejo que que era la causa de sembrar el frijol pequeño tan 
tarde que pocos años hay que no se les hiele respondió que todo tenía su 
cuenta y razón y día particular. También dan' otra razón á todos muy 
notoria acontece estar el maiz de esta sementera ya seco y sazonado y 
bueno para coger que ya recibe detrimento de estarse allí y acullá está lo 
mismo y en otras muchas partes no lo cogerán aunque todo se pierda 
hasta que por los viejos son avisados (pie ya es tiempo de coger y ósolo 
certificar por que yo lo he muchas veces oido apregonar en las iglesias 
cuando el pueblo está junto y acuden tan (i una y con tanta priesa que 
no queda chico ni grande que no acuda habiendo podido coger antes y de 
espacio pero como el sortílego viejo halló que el día era llegado que en su 
libro y calendario halló dio aviso y luego acudieron sin ninguna dilación. 
Finalmente yo sospecho (pie en este caso siguen todavía su ley antigua y 
que aguardan se cumplan las letras de sus calendarios porque en pocas 
parte- hay (pie no los tengan guardados y muy leidos y enseñados á los 
que agora nacen para «pie ín eternum no se olvide. 



259 

Arriba queda dicho como aquestas figuras de los meses y dias servían 
para mirar las venturas buenas ó malas de los que nacían y es así que en 
naciendo que nacía el uiño ó niña iba luego el padre ó parientes del na- 
cido á los astrólogos hechiceros y sortílegos que los había sin número y 
rogábanles les declarasen la ventura en que su hijo ó hija habían nacido 
siempre llevando por delante la ofrenda ordinaria de comida y bebida. El 
astrólogo y sortílego hechicero sacaba luego el libro de sus suertes y ca- 
lendario y vista la letra del día pronosticaban y echaban suertes y decían- 
les la ventura buena ó mala según había caido la suerte; por (pie la cien- 
cia de su astrología y quiromancia no se estendía á mas de un papel 
pintado de cuantos ídolos había y adoraban donde tenían cada ídolo en su 
casa conviene á saber: al Dios de las mieses en su casa y al de la riqueza 
en otra y al de la pobreza en otra y al de la penitencia en otra y al de la 
lujuria en otra y al de la borrachera en otra y al de la guerra en otra y al 
Dios del culto de los dioses en otra &c. junto á estos dioses estaban pin- 
tadas las letras de los dias del mes de su calendario sobre este papel echa- 
ban suertes y conforme á como caia pronosticaban y si caia la suerte so- 
bre el Dios de la vida decían que era de larga vida: si caía sobre la muerte 
decían que había de vivir poco y así de todos los demás que por quitar 
prolijidad no lo pongo en cada uno en particular baste saber que si había 
de ser rico ó pobre ó valiente ó animoso ó cobarde religioso ó casado la- 
drón ó borracho casto ó lujurioso allí en aquella pintura y suertes lo ha- 
llaban y avisaban á los padres y parientes haciéndoles salvas primero y 
pláticas largas y retóricas salían después con dos docenas de mentiras 
y fábulas afirmando cosas que aun al diablo que les persuadía aquello le 
es oculto pues á solo Dios son las cosas futuras presentes. 

Para mas inteligencia de lo que queda dicho y por decir es de saber que, 
en aquellas veinte figuras que para los dias del mes estaban señaladas 
parle de ellas eran buenas de buen pronóstico y parte malas y parte in- 
diferentes, las buenas son las siguientes. 

Cabeza de sierpe casa lagartija venado buarro pero estos eran signos 
buenos y de buenos sucesos para los que en ellos nacían. 

Los indiferentes eran conejo mono caña tigre águila rosa curso llama- 
ban á estos signos indiferentes por que los que cu ellos nacían participa- 
ban de bien y de mal unas veces se verían en prosperidad ,v otras veces 
en pobreza sujetos á sucesos malos y buenos. 

Los signos malos y de mal pronóstico son viento y culebra muerte agua 
matorral pedernal aguácelo estos siete signos ó* figuras eran tenidas por 
malas para los que nacían en ellas y para que mas claro lo veamos (aun- 
que tome un poco de trabajo) quiero lo poner y demostrar relatándolo 



200 

por cada figura conforme á como lo hallé pintado en un viejo y antiguo 
papel lleno (le tanta- y feas figuras de demonios que me puso espanto. 

! i. clarado j saltillos cuales eran los buenos \ cuales indiferentes y cua- 
les los malos diga >ra loa efectos que causaban en los que en ellos 

nacían y lo que de ellos ungían. 

Primeramente. Elprimí e cipactli que como ya hemos decla- 

rado quiere decir cab ierpe pues la pintan así y la etimología del 

bocablo lo declara al qnc nacía en este signo primero decían que había de 
ser hombre para mucho de mucho ánimo y fuerzas gran trabajador gran 
cultivador de tierras gran guerrero mercader guardador de su baoienda 
amigo de multiplicalla enemigo de la ociosidad amigo de estar siempre 
ocupado no desperdioi ' ai pródigos trafag eiantes. 

En el segundo signo que era ehecatl que quiere decir viento el cual te- 
nían por malo pro ban á los que, nacían en él lo siguiente que ha- 
bían de ser mudables inconstac li ¡zosos enemigos de tra- 
bajar amigos de bodas y de comer siempre de prestado andariegos de 
poco asiento ni reposo. 

Los en el signo de cally que quiere decir casa que es el 

cero su ventura era ser amigos de encerramiento y de recogimiento quie- 
1 'cegados muy servicial-- ! queridos de sus parientes 

enemigos de peregrinar ni de andar largos caminos y (pie habían de mo- 
rir buenamente y en su casa. 

1 >a que nacían en el signo d pally que quiere decir lagartija el 

cual era tenido por buen si el (pie en ;¡o nacía ago- 

ra fuese el menor agora el mayor ó el de en medio que había de prevale- 
obre todo su linage y que había de tener muy dichosos sucesos: ter- 
ina riquezas y de comer que nunca le faltaría y fundábanlo en que la la- 
gartija es tan desosegada echada en la pared nunca le fallan mosi 
mozquitillos qui comer viniéndosele á I asi pronosticaban al que 

en este signo nacía la pr< ' ' sin mucho trabajo. 

quinto signo era la culebra que en la lengua se llama coatí los que 
en este dia liarían decían (pie habían de ser hombres pobres desnudos sin 
abrigo irapado ' propia: vivirían siempre de presta- 

do y á pensión de otro y de continuo servirían y esto á imitación de la 
culebra (pie anda desnuda sin casa propia j al sol y al aire metiéndose 
hoj en un agllgero y mañana cu otro era signo tenido por malo. 

El sesto signo era miquiztli quequier ' ite signo era tam- 

bién tenido por malo y muy melancólico ti ¡ los que en él nacían 

i por hombn os asombrados cobardes sin corazón olvi- 

dadizos flojos enfermos del corazón. 



361 

Los que nacían en el signo de mazatl que quiere decir venado eran 
hombres de monte inclinados á cosas de monte y de caza leñadores hui- 
dores andadores enemigos de su natural amigos de ir á tierras estrañas y 
habitar en ellas desaficionados de sus padres y madres con facilidad los 
dejaban. 

Los que nacían en el signo de conejo que es el que digímos se llamaba 
tochtly á estos daban la mesma suerte y ventura que de los que muían 
en el signo pasado, de venado dijimos. 

El signo noveno era atl que quiere decir agua el cual signo era signo 
malo eran hombres flemáticos de poca vida siempre vivían enfermos po- 
cos llegaban á viejos de enfermedades largas y prolijas nunca los acerta- 
ban á curar eran hombres regañados mal contentadizos andaban siempre 
enojados rostrituertos. 

El décimo signo del décimo dia del mes era itzcuintly que quiere decir 
perro este signo tenían por muy dichoso y felice y así los que nacían en 
él le pronosticaban dicha y felicidad de valerosos generosos que habían de 
subir á grandes dignidades hombres de mucha familia abundosos de todo 
lo necesario naneo pródigo amigo de tener que dar enemigo de los lace- 
rados amigo de que le pidan mercedes y de hacellas. 

El undécimo signo que esta nación señaló para nombrar un día de su 
mes y para sus particulares egercicios y para conocer el nacimiento de 
los hombres fué ocomatly que quiere decir mico ó mono que todo es uno 
á los que nacían en este signo tenían por hombres alegres truhanes gra- 
ciosos representadores y ganaban su vida á ello teman muchos amigos 
serán cabidos entre los reyes y señores y si fuere muger será cantora re- 
gocijada graciosa no muy honesta ni casta risueña y muy fácil de persua- 
dir en cualquiera cosa. 

En el signo doce (pie llamaban matorral que quiere en la lengua decir 
malinally pronosticaban y prometían á los que en él nacían que cada año 
habían de tener una grave enfermedad y que habían do llegar al cabo \ 
había de sanará imitación del del matorral que cada año se seca y luego 
reverdece así que el que en el signo de matorral nacía estaba una vez en 
el año malo y sanaba no moría de aquella enfermedad no aplicaban otra 
cosa á este signo. 

A otro signo que era el de la caña á la cual llamaban aeail esto signo 
tenían por indiferente aunque las propiedades que la aplicaban no eran 
muy buenas porque decían del que en él nacía, que así como la caña es 
hueca de dentro y sin corazón que así los que i signo nacían eran 

hombres descorazonados inhábiles de poco juicio huecos para poco y aun- 
que tuviesen hacienda y bienes amigos de ¡ pobreza de mendigar 



262 

eran glotones amigos de ociosidad j de i starse todo el día en ene- 

ros al SoL 

Tías este signo dicho venía el signo de ooelotl que quiere decir tigre á 
los que en este signo nacían hallaban en sus suertes que había de imitar 
al tigre en ser osad- lo altivo presuntuoso soberbio fantasioso y 

grave apetecerá dignidades cargos alcanzarlos ha por tiranía y fuerza y 
poi dádivas andará alcanzado será pródigo abatirse lia á cosas serviles 
será amigo de si minar y coger por su mano aficionado á la agricultura en 
nada huirá el trabajo amigo de ir á la guerra de mostrar \ señalar SU per- 
sona y valor mostrará á lodo buen rostro y corazón acometerá oualquiei 
buen hecho y si fuere muger la nacida en este signo será libre soberbia 
presuntuosa menospreciadora de las demás terna poco reposo galana (le 
corazón luirá hurla de todos terna altos pensamientos. 

Este signo ipie se sigue que es cuauhtli que quiere decir águila tiene 
las mesmas propiedades que del signo de tigre queda dicho salvo que aña- 
den que (d que naciere en este signo demás de tener las propiedades di- 
chas del tigre terna Otras que serán inclinados á hurtar y codiciosos de 
ios bienes ágenos avarientos que esconderán lo que tienen á imitación del 
águila que es el ave de rapiña. 

El signo de cozcaquauhtly que quiere de decir baurro significaba y pro- 
nosticaba á los que en él nacían larga vida sanos recios sin enfermedad 
altos de cuerpo doblados menbrudos calvos discretos hombres de gran 
consejo y autoridad sabios graves quietos prudentes retóricos amigos \ 
inclinados á enseñar y á predicar amigos de dar Inicuos consejos y de re- 
prender lo malo amigo de juntar discípulos á quienes enseñar. 

El signo diez y siete eia el que llamaban ollin el cual bocablo quiere 
decir cosa que anda ó se menea el cual signo aplicaban al Sol. Todos los 
barones (pie cu este signo nacían los tenían por hombres que resplande- 
cerían como id sol: teníanlos por bien aventurados bien afortunados ven- 
turosos dichosos tenían á gran dicha y buena suelte y buena ventura el 
nacer en este signo prometíanles señoríos reinados á los que nacían este 
día á causa de (pie así como el sol es iv\ y supremo entre los demás pla- 
netas así prometían al que cu su signo nacía estado supremo en la tierra 
to (coi lije) á los barones porque á las mugeres le era contrario 

anunciabahli a que habían de ser tontas bobas necias de corto juicio luná- 
ticas desconectadas pero ricas y prósperas y poderosas como los barones 
3 así aunque ote signo era bueno tenía parte de indiferente por lo dicho. 
El signo del día diez y ocho era tecpatl que quiere decir pedernal. Te- 
níanlo por el mas nial signo de todos y perjudicial á la república y al mul- 
tiplico de la generación humana del cual signo decían que así como este 



2G3 

pedernal era duro y recio así causaba esterilidad en los hombres y eu las 
mugeres que nacían en él y así se lo pronosticaban el nunca tener hijos 
que es el mayor dolor y mal que esta nación siente y es les la mayor 
afrenta entre ellos que se les puede decir ni hacer el llamallos estériles 
infecundos y así los estériles que no tenían hijos viven afrentados y á true- 
que de tener hijos cometen muchos males y pecados de manera que los 
que nacían en el signo del pedernal en todo eran dichosos excepto en ser 
fecundos y tener hijos. 

El penúltimo signo que es el diez y nueve era el que llamaban quia- 
huitl que quiere decir pluvia ó aguacero. A todos los que en él nacían así 
hombres como mugeres les daban y prometían una muy mala ventura y 
era que habíau de ser ciegos, cojos, mancos, bubosos, leprosos, gafos, sar- 
nosos, legañosos, lunáticos, locos con todos los males y enfermedades ad- 
herentes á estas. 

El último y veinteno signo que era xochitl que quiere decir rosa que 
era día último del mes era signo que se aplicaba á los oficiales mecánicos 
y así á los que en él nacían inclinaban á pintores, plateros, tegedores es- 
cultores entalladores en fin á todo oficio que imita la naturaleza. En las 
mugeres á labanderas á teger labores á hacer pan pintado inclinaba á pu- 
lirse y á aderezarse amigas de camisas labradas de mantas labiadas lim- 
pios curiosos trabajadores para tener lo necesario ganándolo por sus ma- 
nos en sus oficios etc. 

Con lo que dicho es hemos dado fin á lo que toca á los meses y á los 
nomines y figuras con que eran nombrados y señalados hemos dicho y 
contado como por ellos eran conocidas las venturas de los hombres pol- 
los días en que nacían y por la figura en que habían nacido y creo sin otra 
ciencia mas de hechicería y supesticion por que yo he preguntado á algu- 
nos viejos de donde tenían esta ciencia de couocer las venturas y sinos 
responden: que los viejos antiguos se las dejaron y se las enseñaron y que 
no saben otra cosa. También he precurado examinar á algunos de los 
viejos que el día de hoy he hallado en esto defectuosos y enseñan á los 
mozos y aun dicen las venturas á los niños y que gana de comer á ello y 
responden que aquella pintura y signo es malo y que eso lo causa de ma- 
nera que dan á entender que por ciencia particular no conocen nada sino 
solo por la malicia que ellos imaginaron de aquel signo y pintura dejado 
por sus antepasados. 



CAPÍTULO III. 



Del número y rol* del modo que cud.i uno tenía en festejar 

ol di ... 



¡pues de haber tratado y dicho de los muses y de sus figuras y días 
resta agora decir de las semanas j declarar el orden que en ellas se tenía. 
Onanto á lo primero es de saber une la semana de estos era de trece días 
como la nuestra es de siete \ contada por aquella urden venía justa y ca- 
valmente á tener el año veinte 3 ocho semanas porque así como para ajus- 
ta! sus años y edomadas (como en el capítulo primero vimos) contaban los) 
años de trece en trece así ajustaron las semanas con el año contando los 
dias de trece en tr< lí los años como los meses y las semanas queda- 

ron tan ajustados y por tan buen orden que la cuenta de estos fué admi- 
rable y de ujuchu ingenio. 

La causa de hacer y ordenar que las semanas fuesen de trece dias tam- 
poco no careció de misterio pues se ordenó para fin de festejar y solem- 
nizar cada figura de, las veinte (pie en cada día de su mes tenían y para 
(pie ninguna de ellas quedase sin fiesta J solemnidad ordenaron (pie todo 
principio de semana fuese fiesta solemne y que aquella figura en (pie caía 
el principio de la .•.emana fuese día solemne á la manera (pie nosotros fes- 
tejamos y guardamos el domingo y los judíos juardaban el sábado. 

También hubo otra consideración según se dá á entender y es que des- 
pués de (pie cada figura f ionizada todos los que en aquella figu- 
ra y signo habían nacido se holgasen y regocijasen y así había una cos- 
tumbre que colgaban aquel día á todo- los (pie nacían cu el signo de quien 
se bacía conmemoración y estaba ordenado de tal suerte el calendario por 
- figuras y tenía tal orden (pie de trece en trece dias les benía á ca- 
ber á cada una figura de aquellas veinte el número primero (pie era prin- 
cipio de semana y juntamente domingo donde se celebraba la tiesta de la 
figura y juntamente la cuelga de todos los (pie en aquel signo liabian na- 

1 Trat, " I 



2G5 

cido y para que con mas claridad lo entendamos y con mas facilidad es de 
saber que el primer día del mes se llamaba cipactly que es la cabeza de sier- 
pe y este día era domingo y desde este día contaban y decían un cipactly 
dos vientos tres casas cuatro lagartijas cinco culebras seis muertes siete 
venados ocho conejos nueve aguas diez perros once monos doce matorra- 
les trece cañas en la cual figura se concluía la semana. Empezaba luego 
otra semana y decían un tigre el cual día era domingo y fiesta del tigre y 
de todos los que en él babían nacido por esta orden iban contando de tre- 
ce en trece todos los dias del año y festejando todas las figuras del mes. 

Colgábanse estos naturales unos á otros los dias de estos sus nacimien- 
tos no de la suerte que nosotros nos colgamos que es echar un rosario al 
cuello ó una tobaja ó una cadena de oro &c. estos no se colgaban así si- 
no tomaban al que querían obligar á que les festejase por respecto de su 
dia y nacimiento y cual de pies cual de cabeza daban con él en el agua y 
zambullíanlo allí el cual salido de allí quedaba ligado y atado á cumplir 
su fiesta y si aquel año no la cumplía el venidero no le tornaban á colgar 
á causa de que decían (y no con poco escarnio y menosprecio) que estaba 
atado todavía que no había para que colgalle matallemas llamaban á esta 
cuelga apautlazaliztly que quiere decir pasar por el agua y hoy en día lo 
usan y lo he visto en algunas partes que llegado el dia del Santo cuyo 
nombre tienen los echan en el agua como antiguamente lo solían hacer, 
y en otras partes van ya tomando ntro. uso. 

De estas semanas no he podido hallar otra cosa de que hacer relación 
ni de que este número de dias sirviese de otra cosa mas de honrar y fes- 
tejar las veinte figuras y dalles dia particular en que se solemnizasen una 
vez en el año y digo una vez en el año porque aunque el número de uno 
le cumpliese dos veces con el discurso del año y rueda la primera que le 
cabía la celebraban y hacíau fiesta pero la segunda no aunque holgaban 
el dia y le guardaban como á domingo y principio de semana porque eran 
tan amigos de fiestas que no perdonaban dia que fuese de holgar y así to- 
do el año se les iba á estos naturales en fiestas por que ellos tenían las 
fiestas de sus principales dioses y diosas luego tenían las fiestas que cada 
principio de mes celebraban que era de veinte en veinte dias. Luego ce- 
lebraban los primeros dias de la semana de trece en trece dias tan entre- 
tegidas y continuas que se atropellaban unas con otras de donde se en- 
tiende y se colige ser esta gente tan haragana y enemiga del trabajo y tan 
holgazana y amiga de fiestas y banquetes y areitos como venios y el dia 
de hoy esperimentan los ministros que entre ellos en su ministerio andan 
ocupados cuanta solicitad y cuidado ponen en que los Santos que en las 
hermitas de sus barrios y estancias tienen sean festejados y celebrados 

Di;rajj— Tom. II. 34 



266 

bus dias y entiendo verdaderamente do ser á honra de Dios ai del Santo 
Bino á honra de sn sensualidad y de su vientre y su fin ea oomer y beber 
\ embeodarse mero y último fin de las fiestas antiguas. V si en csid pa- 
reciere que soy demasiado y que lo encarezco mucho considere cada uno 
que os la causa que un barrio de diez ó doce casas gaste y haga tan cn- 
y explendido gasto y banquete como si fuera de doscientas casas y 
combida á todos los demás barrios y vecinos comarcanos \ no hace Calta 
ni quiebra en lo que fcooa á la comida \ bellida sino que sobra y resobra 
j hay para que otro dia se huelguen y coman los que el dia primero se 
ocuparon en servir á los huespedes qué es esto. Digo que es usanza an- 
tigua ordenada á comer y beber y holgar porque en su antigua ley ende- 
moniada cada barrio tenía su hermita y dios particular como abogado de 
aquel barrio j el dia de la fiesta ib 1 aquel ídolo se combidaban unos á otros 
para la celebración de él y comían y gastaban los del barrio cuanto tenían 
liara que no faltase j cayesen en taita á la letra se hace el dia de boy sin 
faltar punto en las solenidades de los Santos. Keprcndcnme algunos que 
para que c leño lo (pie ya perdió el objeto de mal y se convertio en hon- 
ra de Dios \ de sus Santos. Concédanme que nuestro Dios y BUS Santos 
sea bien y que se sirvan de ser honrados con borracheras y glotonerías j 
ion mil hechos Definidos y abomínales que de las tales tiestas resultan 
(pie yo pediré perdón y me conoceré por de malas entrañas pero mientras 
viere mezclar la ley de Dios con las costumbres idolatras antiguas digo 
que se ofende Dios y sus Santos y en ello no reciben servicio ninguno por 
(pie aquel dia no oyen misa ninguno de los del barrio por qué. Porque 
si hay quinientas personas todas quinientas están ocupadas. Ellas en mo- 
ler y hacer pan otras en hacer el cacao &c. Ellos en traer agua leña so- 
plar atizar el fuego asar gallinas barrer enramar componer aposentos re- 
coger la comida que de en casa en casa se ha hecho todos para no sentir 
el trabajo de aquel dia andan borrachos y si hubiese de contar lo que he. 
visto y entendido y siento sería nunca acabar. 

Quicio abie\ ¡ar p( ro no dejar de decir lo (pie en el mudar y dilatar de 
las ilotas siento pues no caieee de mal el pedir que sea este domingo ó 
sea el otro y mire el cristiano \ siervo de Dios que hablo de experiencia 
de vistas \ no de oídas (como dicen) poique puede haber engaño \ mali- 
cia y superstición diabólica y fingendo que para mas aparejo quieren que 

-ea el domingo (pie viene y para ijue sea mas solemnizada pero adviertan 
(pie no lo hacen sino porque el ídolo de aquel barrio ó la figura del dia 
del nacimiento del niandoncillo cae aquel dia y quiere (pie el Santo y su 
ídolo se solemnicen juntos y que tenga esto apariencia de verdad. Cuan- 
ta.-- veces les habrá acontecido á los padres Ministros babei tres y cuatro 



267 

meses que pasó la fiesta y venilla á pedir sin tiempo ni son después de muy 
olvidada y si les preguntau la causa de tau larga esperada responden que no 
había ramada que no estaba encalado el altar que repararon la cerca &c. 
traen tres mil achaques y mentiras y mirado su calendario hallaran que 
aquel día cae la fiesta del ídolo que aquel barrio festejaba y Santo y ídolo 
ba revuelto y es cierto que no miento que he oido semejantes dias cantar 
en el areito unos cantares de Dios y del Santo y otros mezclados de sus 
metáforas y antiguallas que el demonio que se los enseñó solo las entiende. 

Y porque ya que hemos propuesto de dar aviso á los Ministros no de- 
jemos nada por avisar sepan los padres reverendos que juntamente con 
el nombre de cristiano se pone el nombre del signo en que nació antiguo 
y lo tienen por renombre ejemplo si nació en el signo de la culebra y en 
el bautismo se puso Pedro llámase Pedro Coatí que es el nombre del sig- 
no que nació y si nació en el signo de la lagartija llámase Juan Cuetzpal 
juntando el un nombre con el otro y así de todos los demás. Dios Ntro. 
Señor alumbre á los Ministros para contra tan mal enemigo y adversario 
como es el demonio y nos dé claridad en todas las supesticiones para des- 
traille y para entender esta ensalada y mezcla que de sus antiguas supes- 
ticiones y de la ley y ceremonias divinas tienen hecha y porque no hablo 
de coro como dicen quiero contar un cuento. 

Un Padre muy honrado y celoso de la honra de Dios y de la doctrina 
con quien yo vivía y en cuya compañía estaba mandó que en todos los 
barrios se pusiesen cruces para que allí saliesen á rezar la doctrina. To- 
dos pusieron cruces execto un barrio que como gente mas devota se qui- 
so aventajar y pidieron que se les diese licencia para edificar una hermita 
la cual les fué concedida y mandado que el nombre del Santo fuese S. Pa- 
blo ó S. Agustín ellos digeron que se hablarían. Después de la quince 
dias volvieron y dijeron (pie no querían á S. Pablo ni á S. Agustín pues 
preguntados que Santo querían digeron que á S. Lucas yo notando la pe- 
tición y el ahinco con que la pedían advertí en que podía haber algún mal 
y fui al calendario de sus ídolos y miré que fiesta y signo era eu el que 
«•aya San Lucas y considerado fuimc al maudoncillo de aquel barrio y pre- 
gúntele como se llamaba y el respondióme que Juan. Eogué que me di- 
jese el nombre que tenía de su ley antigua del dia en (pie había nacido y 
díjome que en el signo de cally que quiere decir casa y vi clara y mani- 
fiestamente pedir el dia de S. Lucas por razón de que cae en el dia y sig- 
no de la casa y aun por que dos dias antes es'uua de las grandes y sole- 
nes fiestas que ellos tenían y así reprendiéndole su doblez y mala intención 
le dige que aquella supesticion le ha el movido y no la mortificación de 
la cruz que trujo mientras vivió ni la mucha devoción que le tienes. 



268 

Prehendiendo yo á un indio de cieñas cosas ven particular de que ha- 
bía andado arrastrado recogiendo dineros oon malas noches y peores dias 
v ;d cabo de haber allegado tanto dinero y oon tanto trabajo hace una lui- 
da y convida á todo el pueblo J gástalo todo y así riñendole, el mal que 
había hecho me respondió Padre no te espautes pues todavía estamos 
oepantla y como entendiese lo que quería decir por aquel bocablo y me- 
táfora que quiere decir estar en medio torné á insistir me dijese que medio 
era aquel en que estaban me dijo que como no estaban aun bien arraiga- 
dos en la fé (pie no me espantase de manera (pie aun estaban neutros que 
ni bien acudían á la una ley ni á la otra ó por mejor decir que creían en 
I >¡os y que juntamente acudían á sus costumbres antiguas y ritos del de- 
monio y esto (pliso decir aquel en su abominable escusa de que aun per- 
manecían en medio J estaban neutros. 

AJgunas personas (que no son tres) dicen que será traer á la memoria 
otra vez á los indios sus antiguallas y ritos. Pluguiera á la bondad de KTtro. 
Sor. Dio-; (pie ellos las tuvieran raidas de su memoria y de sus entendi- 
mientos (pie yo fuera e! primero (pie 1 'liara en el fuego para que no hu- 

biera memoria de tan abominable ley. Tero quien no dará aviso y se do- 
lerá de ver (pie algunos y en algunas paites están todavía regoldando sus 
idolatrías y supersticiones y sus antiguas miserias y ya que no son todas 
basta uno en un pueblo para hacer mucho mal y para solo aquel es justo 
que el Ministro tenga aviso de lo buscar y escudriñar y destraillo como 
i ose (pie toca á la honra de Dios y para (pie los sudores y trabajos y las 
aflicciones pasadas por la conversión de estas ánimas no sean en vano ya 
(pie lo trabajan y zanquean por montes y quebradas desterrados de lodo 
SU consuelo haciendo vida herinitaña y solitaria vuelto bestia con las bes- 
tias y indio con los indios y bárbaro con los bárbaros gente estraña de 
ntra. condición y nación política de lo cual sienten muy poco los que ha- 
blan desde afuera no queriendo poner las manos en la masa y así prome- 
to (pie mi intención no es avisar ni dar aviso á los indios porque ellos se 
están tan avisados y tienen tanto cuidado de esconder sus papeles y an- 
tiguallas y de tenerse secreto y guardarse la cara que no lian menester 
avisador. 



PRIMER MES DEL ANO 1 



tgl'E LOS INDIOS CELEBRABAS 



EL CTTAL ERA T)E VEIXTE DÍAS XO MAS. 



Primero dia del mes de Marzo celebraban estas naciones antiguamente 
el año nuevo como nosotros agora celebramos primero de Enero. Celebrá- 
banlo ellos primero de Marzo y con tanta diversidad de ceremonias que 
era cosa maravillosa y tan dignas de saber que les baria agravio en que- 
rer abreviar aunque la proligidad es enemiga de toda historia pero diré lo 
que de este año nuevo hay que decir sin que el letor reciba enfado. 

Este dia de año nuevo tenía cuatro nombres por concurrir en él cuatro 
fiestas y solenidades la primera se nombraba Xocbtzitzquilo que quiere 
decir tomar el año en la mano y lo segundo propiamente tomado en el ri- 
gor del bocablo quiere decir tener un ramo en la mano y porque lo enten- 
damos es de saber que Xibuitl significa dos cosas año ó ramo es bocablo 
que significa estas dos cosas tomándose por el año quiere decir tomar el 
año en la mano y tomándose por el ramo dirá tomar el ramo en la mano 
según la pintura que es un indio con un ramo ou la mano parece que nos 
quiere significar la segunda declaración del bocablo que es tener un ramo 
en la mano pero considerado como ellos le consideraban que el año era de 
muchos meses y dias compuesto como el ramo de muchas ramas y hojas 
propiamente aunque por metáfora quiere decir tomar el año en la mano, 
empezar el año como acá decimos tomé el camiuo en la mano para dar á 
entender que empezó á caminar así estos por esta metáfora daban á en- 
tender ser el principio del año y tomar ó empezar á correr su año y este 
era el primer nombre que año nuevo tenía. 

El segundo nombre que tenía era Qnalmitlehua que quiere decir em- 
pezar á caminar los árboles ó empezar los árboles á levantarse y era pro- 

1 Trat. 3?, Lám. 2?. (1?). 



•270 

píamente decir que ya loa árboles que habían estado caídos y tris!, 
invierno con los hielos entonces empezaban á levantarse y á retoñecer y 
á dar dores y hojas como en realidad de verdad entonces reverdecen y se 
inohen de flores y frescura y este era el segundo boeablo en que nombra- 
ban este «lía. 

El tercer nombre que el año nuevo tenia fia á.tlmotzacuaya que quiere 
decir atajar el agua. Entendí de este boeablo aunque no me supieron dar 
perfecta relación del propósito por que llamaban al año nuevo atajar el 
agua que era porque por Marzo empiezan á caer algunos aguaceros y las 
sementeras que hasta entonces habian sido <le regadío estaban ya sazona- 
das y do les era necesaria el agua y de esta niesma razón componían el 
cuarto nombre de este día que era Xilomaniztiy que quiere decir que ya 
había mazorca fresca y en leche y esto es lo que de estos cuatro nombres 
que el año nuevo tenía he podido sacar en limpio acerca de la causa porque 
ÍOS tenía. 

Digimos que el primer nombre era Xochtzitzquilo que dijimos arriba 
quería decir tocar ramos y este boeablo conformaba con la ceremonia que 
aquel día se bacía la cual era que todos los cíñeos y grandes salían aquel 
día íi los campos y á las sementeras y huertos y todos tocaban con las 
manos las yerbas y ramos nacidos en el de nuevo aquel año así hombres 
como mugeres como queda pintado en la figura. Algunos dan diferente 
relación y dicen que demás de tocar las yerbas que arrancaban algunas y 
entraban con ellas en las manos en el templo á la mesma manera que el 
día de ramos entramos en la iglesia con palmas en las manos de lo cual 
he visto admirar á algunos viejos que dicen que por el mesmo tiempo casi 
siempre cae el domingo de ramos que ellos celebraban su tiesta de ramos 
y año nuevo. 

Este día hacían particular ofrenda á los dioses así de comidas como de 
plumas y , ¡ovas &e. pidiendo á los dioses año fértil y bueno y buenos su- 
cesos en él comían comidas nuevas y diferentes de los días cotidianos y de 
su ordinario y esto de comer diferentes comidas cu sus fiestas era rito y 
ceremonia de diferenciar los manjares y comer en cada fiesta un manjar 
nuevo el cual aquella tiesta permitía comer. 

A los diez y .siete días de este mes eelelirah an la tiesta solemnísima para 

ellos del Sol. Oaiaesta fiesta en la figura que se dice ollin que quiere de- 
cir curso en el número cuarto después de los trece dias llamábanle la tiesta 
de cuarto curso. Celebrábanla los caballeros ó comendadores que digimos 
del Sol como habrá notado el lector en la fiesta que del Sol j de estos ca- 
balleros < Mulo quince queda dicho. La ligara que reverenciaban 
era la que á diez y siete días de aqueste mes de que vamos tratando que- 



271 

da señalada á la manera de una mariposa. Esta fiesta era particular no 
se contaba con las diez y oelio del año la cual se celebraba dos veces en 
el año y á la otra vez que se celebraba era á dos de Diciembre porque allí 
tornaba á caer el cuarto curso contado por el número de los trece dias. 

Este día hacían una ceremonia que demás de ser cerimonia de este día 
era superstición y es que acabada la cerimonia de los ramos antes que los 
niños se desayunasen los tomaban las madres y los padres y les estiraban 
todos los miembros las manos los dedos los brazos las piernas los pies los 
cuellos las narices las orejas todos los miembros sin quedar ninguno á con- 
templación de que la que no lo bacía no crecería su bijo aquel año todo lo 
que había de crecer si hiciera aquella ceremonia de suerte que el estirarle 
era habilitalle para crecer todo lo que había de crecer aquel año con lo 
cual se concluye lo (pie de este mes hay que decir. 



SEGUNDO MES DEL AÑO 1 



yl'E LOS SATÚRALES CELEBRABAN 



El cual era do veinte dias, llamaban á esta fiesta tlaeaxipehualiztly. 



A veinte y uno de Marzo según nuestra cuenta entra el segundo mes 
que los indios celebraban el cual día primero de este segundo mes cele- 
braban la fiesta primera de las diez y ocho que en cada principio de mes 
celebraban llamábanle á esta fiesta (tlacaxipehualiztly) que quiere decir 
desollamiento de hombres de la cual solemnidad y sacrificios crueles y 
terribles y espantosos de muertes de hombres tratamos en un capítulo del 
libro que atrás queda escrito donde dijimos como después de muertos los 
desollaban y se vestían los cueros otros que para aquello eran diputa- 
dos y andaban á pedir limosna por las puertas y á asombrar muchachos 
y á bailar de puerta en puerta basía que los cueros se rompían como en 
su lugar vimos. También dige en la relación del capítulo pasado de es- 
te calendario que en todas las tiestas había una diferencia de comida 
para diferenciar la fiesta como había de sacrificios. Confian eu este día 
unas tortillas retuertas á manera de melcochas hechas de un maíz que 

1 Trat. 3?, Lfim. 3Í 



272 

odios bienen colgado en manojos de loa techos de lat mesmas hojas 
que ellos les Uamao ocholn los anales manojos de mazorcas hoy en díalo 
guardan de la mesma manera. Llamaban á las tortillas que de este maíz 
j no d« otro este día eomían cooolli que quiere decir pan retorcido. De 
estas tortillas baoian santales y so componían con ellas y bailaban ceñidos 
ron ellas todo aquel día de estas tortillejas ofrecían íuuehas cantidad de 
ellas. A los que andaban vestidos con los cueros (le los muertos junta- 
mente les onecían de aquellos manojos de maiz que para aquella. súpesti- 
eion tenían guardado lodo el año lo cual hoy en día se usa y es y fué fun- 
dado en BUpOSticion en lo cual caí después que oí esta relación y es hoy 
en día tan ordinario el tener manojos de mazorcas colgados en los techos 
que en alaguna casa entraran por desventurada que sea que no hallen 
<los tres manojos de estos oolgadoB lo cual guardan para solo este efecto 
de conidio po> este tiempo fundados en aquesta malicia y mala intuición 
tic que ha de ser en aquello que ha estado colgado en aquellos manojos 
y no otro aunque tenga la troge llena de maíz y es el mal (pie desde la 
bora que cuelgan aquel maiz así en manojos desde aquella hora esta de- 
dicado al demonio y ofrecido á él para semejantes cerímonias y de aquel 
lian de sembrar y no de otro. Va podrá ser (pie en este tiempo esté olvi- 
dada, la intincion pues ya son cristianos pero á mí pésame en el ánima 
cuando los veo pendientes de las vigas porque se me representa el uso 
antiguo. Remítelo al juicio divino y dejólo pues no hay favor ya para 
otra cosa pues no falta quien ponga silencio y mande se callen y así se es- 
tan calladas y encubiertas muchas cosas hasta que la boluntad divina sea 
servida se descubran. 

Las ofrendas de este día eran papel olin copal lo cual alzaban los sa- 
cerdotes y derretían aquel olin y rayaban con él todos aquellos papelee j 
así rayados los llevaban á los montes donde tenían sus cuevas y adórate- 
nos y sacrificaderos y mezquitas llenas de idolillos pequeños de piedra y 
de barro á los cuales vestían con aquel papel rayado poniéndoselos como 
Sanbenitos ofreciéndoles delante todo el papel que sobraba y el copal y 
olin. Este olin quiere decir batel es como niervos y sacado de árboles: 
tiene virtud de saltar hacia lo alto y es veloz de lo cual hacían pelotas 
.mandes para el juego de pelota: puesto al fuego se derrite fácilmente era 
muy particular y muy común ofrenda de los dioses del cual usaban los in- 
dios médicos para algunas enfermedades y hoy en día lo usan. 

Todos los asentaderas con que este día se asentaban habían de ser be- 

cbos de hojas de zapotes blancos: el fczapotl es una fruta del tamaño de 

un membrillo y son verdes de fuera y de dentro hlancos y de las hojas de 

hacían asentaderas estos aquel día para sentarse y no de otra cosa 



273 

supesticion diabólica turaba esta supesticion basta la fiesta venidera de 
esta en veinte dias juntamente con el ofrecer todos estos veinte dias que 
no cesaba y así se recogía grandísima copia de multitud de papel y de olin 
y de copalli. 

Esta fiesta era solemnísima y de mucba autoridad tanto y mas que la 
Pascua florida agora entre los cristianos y no bace poco mal y perjuicio 
á la Santísima Pascua de la resureccion de Cristo nuestro Bien el tener 
estos indios esta fiesta tan cercana y vecina como la tienen para que la 
Solemnidad de Jesucristo fuera siu mezcla de alguua supesticion pero que 
se puede bacer mas de que el que tiene el poder lo remedie porque yo oí 
decir á una india vieja que me la trajeron por sabia en la ley que debía 
de baber sido Sacerdotiza que también ellos tenían Pascua de resureccion 
y de natividad como nosotros y en el mesmo tiempo que nosotros y Cor- 
pus-Cristi y señalóme otras fiestas principalísimas que nosotros celebra- 
mos. Yo le respondí mala vieja el diablo que también supo ordenar y 
sembrar su cizaña y revolverlla con el trigo para que no acabacedes de 
conocer la verdad. Tenía esta fiesta y Pascua suya veinte dias de octava 
donde en cada día babía bailes en el tianguiz y mil ceremonias y juegos. 



TERCERO MES DEL ANO l 

QUE LOS INDIOS CELEBRABAN ANTIGUAMENTE DEBAJO DE ESTE NOMBRE TOZOZTONTLT. 

El tercero mes del año que estos contaban era de otros veinte dias co- 
mo los demás tenía en el primer día su fiesta como está dicbo de los de- 
mas, y la efigie que reverenciaban en ella era un pájaro galano con un 
güeso atravczado á la cual figura llamaban tozoztontly que quiere decir 
por este bocablo diminutivo la puuzadurilla pequeña que bablaudo á nues- 
tro modo quiere decir cosida pasada con alguua cosa de una parte á otra 
y la mesina figura lo demuestra pues pintan en el cielo un pájaro con un 
güeso atravezado por medio y nombraban á esta figura cou bocablo dimi- 
nutivo á causa de que la punzadura grande era deude ha veinte dias á 
principio del mes que viene después de este. 

1 Trat. 3?, Lám. 3? 

Duran.— Tom. n. 35 



•J71 

Tara declaración de esta barbaridad (aunque confieso que yo no liallo 
booabloa para podello eaplioar en español) es de saber que (aunque con fu - 

Bamente) entendí ser unas estrellas que en el cielo se raostrabau como pá- 
jaro atravesado con un güeso á cuya imaginación acude la de los poetas 
y astrólogos que imaginaron el signo de Taurus compuesto de tantas es- 
trellas así estos imaginaban en el cielo este signo y llamalle por nombre 
diminutivo y punzadura peqneñita era por dos cosas la primera por que 
las aguas iban entrando poco á poco y en estos veinte tlias iban creciendo 
basta la punzadura gratule, cuando ya entraban las aguas de golpe cele- 
brábase este dia á diez de Abril según nuestra cuenta donde á gran priesa 
todos salían á sembrar los llanos y las pertenencias aunque algunas deja- 
ban pata el mes que viene de la punzadura grande. 

La segunda causa por que tenía este nombre de punzadura cbica era 
porque diez dias después de este dia que era á medio mes se sacrificaban 
todos los muchachos de a doce años para abajo basta los niños de teta 
punzándose las orejas las lenguas las pantorrillas y este sacrificarse era 
prepararse pata la tiesta venidera donde se bacía tina general purificación 
de las madres casi al modo judaico y ley antigua como en su lugar diremos. 

Iten este dia se bacía una abusión y supesticion que en algunas paites 
y en casi toilas el día de boy lo be visto hacer y era que de árbol á árbol 
por encima de las milpas ataban unos cordeles, colgaban de estas cuerdas 
algunos idolillos 6 trapos en fin alguna cosa de trecho á trecho que los 
que no lo saben y entienden creían que son espantajos para pájaros 6 ju- 
guetes de muchachos y en realidad no es sino supesticion y abusión. 

También componían de las nuevas rosas que empezaban á nacer com- 
ponían rosas para recrearse este día con ellas comían y bebían y bailaban 
con ellas todo este día festivo y inventaban mil géneros de regocijos la 
cual cerimonia era ofrecer á los dioses las primicias de las rosas ya verán 
en la figura un indio sentado haciendo rosas al modo que ellos las com- 
ponen de lo cual había y hay grandes maestros. 

Hacían otra cerimonia y era que á todos los muchachos que se sacrifi- 
caban de á doce años y menos y mas como dígc abajo los hacían ayunar 
á pan y agua. Y para que todos guardasen sin violación esta cerimonia 
luego de mañana les alzaban los bastimentos que era quitalles la ocasión 
del chile del maíz del pan y todo genero de legumbres escondiéndoselas 
hasta que llegaba la hora de medio día desde la cual hora iban á comer 
hasta hartar y no les era nada vedado habiendo una hora ó dos antes co- 
mido pan y agua. 

Unos viejos supersticiosos que eran los agoreros de los pueblos anda- 
ban de (a>a en casa este día á preguntar por los muchachos «pie habían 



275 

ayunado y hecho aquel sacrificio de punzarse las orejas etc. y como hu- 
biese ayunado y hecho lo que era obligado por supesticion les ataban unos 
hilos colorados ó verdes ó azules á los cuellos ó negros ó amarillos en fin 
de la color que se les antojaba á aquellos agoreros poniéndoles en el hilo 
algún huesezuelo de culebra ó algunas piedrezuelas ensartadas ó alguna 
figurilla de ídolo. Lo inesrno hacían á las muñecas de las niñas poniéndo- 
les zarcillos en las orejas no por ornato sino por supesticion y agüero. 
Las madres y padres conforme á su calidad contribuían con alguna limos- 
na á estos agoreros en reconocimiento del bien que habían hecho á su hi- 
jo porque les hacían en creiente que con aquello huirían las enfermeda- 
des de ellos y no les empecería ningún mal y hoy en día hay de estos 
agoreros tras cada cantón que con mil engaños hacen en creinte dos mil 
agüeros y engaños persuadiendo á tener fé y esperauza en las tresquilas 
de los cabellos: que sea así ó así de este modo ó de otro al modo que los 
papas antiguos se trasquilaban á unos haciendo coronas, á otros cercos y 
cruces á otros dejándoles pegujones de cabello atrás á otros adelante á 
otros á los lados y á otros les ponían gargantillas de huesos de culebras y 
zarcillos y piedras dándoles á beber polvos y raeduras de idolillos dándo- 
les á entender que con aquello sanaran de las enfermedades y fiebres de 
las cámaras de las ciciones engañando á esta gente tan simple y misera- 
ble que lo cree como el credo y el credo no cree y aquello sí y despersua- 
dirselo es hablar en el desierto y si llega el Eeligioso con celo de Dios á 
tresquilalle el hijo y quitalle á su hijo aquellas cruces y cabellos así se 
turba y se pone mortal y temerosa como si ya tuviese á su hijo delante 
muerto. 

Este dia bendecían las sementeras los labradores y iban á ellas con bra- 
seros en las manos y andaban por todas ellas echando iucieuzo y ibase al 
lugar donde tenia el ídolo y dios de su sementera y allá ofrecía copalli y 
olin y comida y vino y con esto se concluía la fiesta chica de tozoztontly. 



CUARTO MES DEL ANO 1 

Ql K L08 INDIOS CELBItRABAN BU SO ANTIGUA LEY 

era de veinte días como los demás 
■ braban en él la fiesta llamada Ochpaniztly que quiere decir dia de barrer 
y juntamente oelebraban la Gesta de Tocí 
maclrr de los dio 



La tiesta y solemnidad que en el principio del cuarto mes celebraban 
los naturales era soleuísima caía según ntra. cuenta y calendario á trein- 
ta de Abril. Llamábanla la solemnidad de hueytozoztly que quiere decir 
la gran panzada que como digimos era preparación pata esta la del mes 
pasado pequeña. 

Era esta fiesta una purificación de las mugeres paridas y como circun- 
eieion de niños y en lo que parecía ser purificación de estas mugeres era 
en i[iie así por el niño como por las madres ofrecían este dia ofrendas al 
modo de la vieja ley doude ofrecían corderos tórtolas ó palominos acá ofre- 
cían este dia codornices gallinas pan mantas &c. Hacían esta cerimonia 
todas las paridas que de la fiesta pasada del año pasado acá habían pari- 
do y la cerimonia era de esta manera. 

Compraban aquellos dias antes gran cantidad de astillas de tea de estas 
astillas hacían una larga bacha gruesa también se apercibían de la ofrenda 
que habían de llevar molía un poco de maíz frangollado y nial molido y 
revolvíanlo con semilla de bledos tostada y amasábanla una harina con la 
otra echándole miel en lugar de agua y hacían un pan que se llamaba en 
BU lengua tamalli y por el propio nombre de este genero de pan se decían 
tzoeoyotl que es como nosotros decimos por este bocablo diminutivo bo- 
nitos el cual genero de pan no solo se hacía para ofrenda pero también 
para comer este dia pues era cerimonia de su religión (pie no se había de 
comer otro pan. 

También se ocupaban las madres de los niños que habían de ser pre- 
sentados al templo y ellas purificadas en fceger mantas y camisas de mu- 
geres bragueros y faldellines para vestir á todos y á todas las que las 

1 Trat 3?, Lám, 4" 1 I 



acompañaban de sus parientes y amigos en aquella estación que hacían 
y cada uno hacía conforme á su posibilidad los ricos mas los pobres me- 
nos cada uno conforme á su estado. Llegada la víspera de la fiesta en po- 
niéndose el sol los sacerdotes del templo hacían señal con aquellos cara- 
coles y bocinas y atambor que solían tocar y tañer en las solemnidades la 
cual hecha los que habian de salir se aderezaban y juntamente vestían un 
indio que para este efecto tenían alquilado y una india juntamente. Al in- 
dio daban el achero de tea encendido y á la india ponían el niño á cues- 
tas. La madre tomaba ella mesma su ofrenda en la mano y á cuestas y 
yendo el indio delante alumbrando salía de su casa y andaban las esta- 
ciones por todas las hermitas de los barrios de la ciudad á la mesma ma- 
nera que lo usamos el jueves Santo y en cada hermita dejaba alguna ofren- 
da y á este modo andaban todas las paridas toda la ciudad tan llena de 
acheros y lumbradas que era cosa de ver y tan llena de gente que no po- 
dían por las calles roper unos por otros. Concluido de andar las hermitas 
de los barrios venían al gran templo donde era la principal ofrenda pre- 
sentándose á los sacerdotes los cuales las purificaban con ciertas ceremo- 
nias y palabras y quedaban limpias de aquel parto. 

En lo que digimos que también parecía esta ceremonia que en este dia 
se hacía circuncicion de niños parécelo por lo que diré y era que llegando 
al gran templo de Huitzüopochtly allí tomaban al niño por pequeñito que 
fuese y ofrecíanlo al sacerdote y el sacerdote tomaba el niño y con una 
nabaja de piedra que la mesma madre traía le sacrificaban la oreja y la 
puntica del capullito de su miembrecito dándole así en la oreja como en 
el lugar dicho una muy delicadita cuchillada que apenas salía sangre ó se 
parecía y á las mugeres sola la oreja. Acabado el sacerdote de cortar con 
aquella nabaja luego le echaba delante de los pies del ídolo y la madre pe- 
día nombre para su hijo y si era Señor dábanle un nombre esquisito ejem- 
plo Motecuhzoma quiere decir Señor enojado que fué la causa por que le 
nombraron así consideró el sacerdote la fisonomía del niño y parecióle de 
rostro mohíno y triste y airado ó nació en dia triste y melancólico y pú- 
sole aquel nombre y lo mesmo era de los demás Señores. Si era macelma- 
lli y de baja suerte poníanle el nombre del dia en que había nacido y no 
curaban de mas consideración. Puesto el nombre ofrecía su ofrenda poca 
ó mucha é íbase á su casa tan santificada y purificada como de antes y 
peor. Hacía banquete y comida á los que le habían honrado y vestíalos 
y agradecíales la honra y íbanse á sus casas. 

Resta agora decir la cerimouia que los padres de los niños hacían pues 
en este dia no estaban ociosos aunque los principales pocas veces se ocu- 
paban en ceremonias usando de su autoridad y gravedad por que siempre 



278 

las redimían j recompensaban con ofrendas y limosnas los que las cum- 
plían siempre era gente labradora y baja Hacían pues una oerimonia es- 
te dia que iban á las sementeras que la solenidad pasada que fué como 
preparación de esta y fue la punzadura pequeña á donde santificaron las 
milpas y sementeras \ muy de mañana juntos en escuadrones arremetían 
Itas sementeras con gran vocería y alarido y arrancaban de aquellas 
cañas de maíz pequeño ó grande si lo halda una mata ó dos y con aque- 
llo en las manos unos iban al templo y echábanlo allí otros las arrojaban 
en los pialadnos ó mentideros «pie decimos otros en las calles cada uno 
como tenía la devoción y su agüero le inclinaba y luego se iban á susca- 
sas j sacrificábanse las orejas los molledos las pantorrillas todos siu que- 
dar uno ni ninguno que aquel dia no se sacrificase y se punzase los luga- 
res dichos á cuya causa le llamaban la gran punzadura por que se sacri- 
ficaban los grandes y los chicos. 

Este «lia se celebraba la grande y solene tiesta di- Tlaloo que es el dios 
de las pluvias de quien tratamos en el capítulo doce del libro donde tra- 
tamos de los dioses y de la laguna en el capítulo veinte y tres donde di- 
gimos (pie en el monte donde este dios estaba mataban niños y en la 
laguna a la diosa de las aguas una niña en medio de la laguna. Era este 
dia tan solenizado y había en él tantas y tan ¡numerables ceremonias que 
habiéndolas ya tratado allí (aunque no muy por estenso) no hay para 
que tratabas aquí pero por ser supestieion quiero avisar de una ceremonia, 
que los indios hacían y era que cuando los indios arrancaban las matas 
del maíz (pie las llamaban oenteotlana (pie quiere decir quitar el dios de 
las mazorcas en arrancando estas matas las cuales ofrecían como primi- 
cias de sus sementeras decíau las indias en alta voz: Señora mía venga 
presto y esto decían hablando con las sementeras que se sazonasen pres- 
to antes que los hielos las coxesen. Luego los indios tomaban Mantillas y 
andaban por todas las sementeras tañendo á redondo de ellas. 



QUINTO MES DEL ANO 



Bu el cual se celebraba la fiesta del primer día del mes llamado Toxcatl 

que quiere decir cosa seca 

en el cual día celebraban la solenidad del ídolo llamado Tezcatlipoca fiesta principal 

do los naturales. 



El quinto mes de los años mexicanos caía á veinte «lias de Mayo según 
nuestra cuenta. Celebraban en este primer día de mes como en los demás 
una gran fiesta y solenidad á la cual llamaban Toxcatl la cual era de las 
mas celebres y aventajadas que estos indios tenían de la cual solenidad 
traté en el capitulo octavo cuando referí la solenidad de Tezcatlipoca ídolo 
de los mas reverenciados de estas naciones. Tenían este día por tan prin- 
cipal y mas que el de líuitzilopochtly y así lo dige y referí en el dicho ca- 
pítulo que su fiesta y regocijo y bailes farzas y representaciones igualaban 
con la del Sautísimo Sacramento que casi siempre cae por ese tiempo. 
Maldito sea tan mal adversario que así cuadró y trujo su agua al molino 
para que nunca deje de andar esta rueda á punto era tan llena de ceri- 
raonias y de tantos ritos é infernales sacrificios cuantos en el lugar refe- 
rido contamos. 

Demás de ser día de la solenidad referida era día de fiesta de las del 
número de veinte y de las de principio de mes que le nombraban toxcatl 
este nombre aunque estuve muchos años que no lo entendí por la obscu- 
ridad del bocablo al fiu vine á entender de él querer decir cosa seca y que 
influía sequedad y vínelo á entender por una palabra que un relator de 
estos me dijo que siempre por este tiempo les faltaba el agua y que la de- 
seaban y la pedían al dios que en este día se solenizaba y como nosotros 
decimos deseado como agua de Mayo así tenían ellos este refrán que de- 
cían titotoxcahuia quiere decir secarse de sed y así toxcatl quiere decir 
sequedad y falta de agua. Lo que hay que contar de este dia demás de 
lo que en la solenidad del ídolo queda dicho es (pie este día hacían los sa- 
cerdotes una cerimonia por todo el pueblo de gran supesticion y era que 

1 Trat. 3?, Lám. 4? (',). 



280 

día luego de mañana todos los sacerdotes »lc poca cuenta de los bar- 
rios andaban de casa ru casa con un brasero en la mano y por de muy baja 
suerte que el dueño fuese le encenzaba inda la casa empezando desde los 
umbrales hasta el postrero y último rincón. Sabiendo encenzado la casa 
empezaba luego por las alhajas de casa y encenzaba el fogou y luego la 
piedra de moler y luego el tiesto donde cuecen el pan y luego las ollas y 
ollitas y cantarillos platos escudillas aderezos de teger instrumentos de 
labrar la tierra las troges 6 instrumentos de sus oficios en fin no quedaba 
basta los cestillos y canastillas de teger y hilar y de tener pan. A 
erdotes otaban obligados todos los caseros á dar alguna limos- 
na por causa de haberle hecho en su casa aquella cerimonia y beneficio 
de habelle sahumado y bendito la casa dándole tantas mazorcas por cada 
cosa que sahumaba. La causa de andar estos sacerdotes de esta manera 
era por respeto de aquella limosna que les daban porque como he. dicho 
vivían de limosnas y en pobreza y era aquello como en España andan los 
monacillos por las puertas á echar agua bendita por respeto de que les den 
alguna limosna de mina «'» leña así estos sacerdotes no comían de otra cosa 
sino de lo que de limosnas les daban y demandaban y les ofrecían por las 
puertas á la mesnia manera que andan los Padres de Sn. Francisco á i uva 
causa creo les son tan aficionados. 

Este día hacían un soleue baile todos coronados de unas coronas ó mi- 
tras hechas de unas cañas delgadas pintadas y adornadas curiosamente 
compuestas como unas celosías y en todos aquellos agugeritos que entre 
caña y caña quedaba llevaban colgadas estampitas de oro ó pedrecitas y 
mil curiosidades porque todos los (pie entraban en este baile al cual lla- 
maban toxeanetotiliztly que quiere decir- el baile de toxeatl eran señores 
y gente principal. A estas coronas ó tiaras llamaban tzatzaztly que quie- 
re decir cosa compuesta y obrada como reja. Lo mas que este día se co- 
mía era de aves de todo genero como día solenísimo y carne humana de 
la carne de los sacrificados de aquel día que eran muchos. 

Toda esta fiesta se enderezaba para pedir agua: invocaban á las nubes 
cuando se detenia el agua por Mayo y para impetrar y alcanzar lo que 
pedían hacían este día una general invocación de los dioses mas princi- 
pales como era á Ilnitzilopoehtly y á Tezcatlipoea y al sol y á la diosa 
Oihuacoatl de todos estos hacían conmemoración aqueste día y en oyen- 
do la gente del pueblo tañer unas fiautillas que aquel día se tañían co- 
mían tierra todos los di' la ciudad postrándose por tierra. 

Comían este día por supesticion en toda la tierra maíz tostado y reven- 
tado que parecen confites y demás de lo que comían hacían grandes sar- 
ta- de ello y adornaban sus ídolos y ellos se las ponían al cuello para bailar 



281 

Bailaban este día niugeres y hombres todos juntos y las mugeres todas 
habían de ser doncellas: iban todas emplumadas las piernas hasta las ro- 
dillas y los brazos hasta los codos con plumas coloradas. De esta supesti- 
cion usaban en los casamientos que todas las que se habían de casar como 
fuesen mozas doncellas que nunca se hubiesen casado les emplumaban las 
piernas y los brazos con estas plumas coloradas y este día ellas eran las can- 
toras que empezaban el cauto y los Señores que eran los que hacían la rue- 
da respondían estando ellas todas en orden junto al atambor bailando. 

Otros muchos entremeses farzas y regocijos de truhanes y representan- 
tes pudiera contar pero no hace al propósito de la relación pues solo pre- 
tendo dar aviso de lo malo que entonces había para que el día de hoy si 
algo de ello se oliere ó sintiere se remedie y destirpe como es razón. 



EL SESTO MES DEL ANO' 

de quo vamos tratando tema veinte días llamaban á la figura que en principio 

y día primero de él se celebraba etaalcualiztli que quiere decir 

día de comer maíz y frijol cocido. 



Espantado me tienen tantas niñerías y poquedades como esta gente 
usaba en su antigua ley, en que bajezas fundaban sus solemnidades y fies- 
tas y la diferencia de ellas y porque vean en que se fundó la solemuidad 
presente quiero decir el nombre de la fiesta y por allí sacaremos su baje- 
za. Llaman á este primer día del sesto mes etzalcualiztli que quiere de- 
cir el día que se permitía comer etzally y porque en mi niñez lo comí mu- 
chas veces es de saber que es unas puchas de frijol con maiz cocido entero 
dentro una comida tan sabrosa para ellos y tan deseada y apetecida que 
no en valde tenía día particular y fiesta para ser solemnizada. 

Este día y fiesta solemnizaban por muchos fines y razones y la primera 
razón era que en este tiempo entraban ya las aguas de golpe y el maiz 
y todas las demás legumbres iba crecido y empezaba á echar su mazorca 
y así pintaban el signo de este día muy ufano y gallardo con una caña de 
maiz en la mano denotando fertilidad y metido en el agua que era dar ;í 
entender el buen tiempo que hacía acudiendo con el agua á su tiempo y 

1 Trat. 3?, Lám. 4? (6) 

Durak.— Tom. U. 36 



282 

•■n la otra mano una olleta que era decir que bien podían comei sin temor 
de aquella comida de frrjol y maiz que do babía que tener hambre pues 
el año iba bueno y lo otro que ya se daba licencia general de comer aquel 
genero «le comida que hasta entonces no se podía comer. Y para que se- 
pamos la causa es de saber que comer maiz y frijol todo junto hecho un 
manjar para los indios es costoso y lio todos lo alcanzan para podello ha- 
cer y mas sí tienen hambre sacar un puño de frijol para comer es saoalle 
un puño de pestañas y así si comían maiz no comían frijol si comían fri- 
jol no comían maiz contemporizando con el tiempo; pero llegado á i ste 
<lía no habiendo esterilidad sino año fértil daba este día licencia con ella 
de comer de todo junto denotando abundancia. Caía esta fiesta á nueve 
de .Junio que es cuando ya hay cerezas y frutillas que comer de que se 
sustentan muchos de los que tienen falta de maiz como los que andan á 
la aba en España y a* cereza el verano, así estos en habiendo capulli que 
así se llama la cereza aunque padece necesidad de maiz inche el estóma- 
go de cerezas y de mil yerbezuelaa comestibles que ellos comen y con 
aquello se sustentan hasta que hay mazo: 

Pareceme que me digeron que era precepto ó ley de que hasta este día 
so pena de la vida no podía comer esta comida referida y sí harían por- 
que sus mandamientos especialmente los divinos eran guardados con tan- 
to rigor que tenía otra pena el transgresór sino muerte porque tenían es- 
tos en tan poco matar un hombre y ('rales tan fácil como matar agora 
una gallina ó un pollo sin pena nenguna. 

Había este día una cerimonia y supesticion de que no será malo avisar 
á los confesores y Ministros que quizá les será necesario sabello es de sa- 
ber que todos los íudios en general que eran labradores y gente común 
hacían una ceremonia y era que todos los instrumentos de labrar las tier- 
ras como son las coas y los palos agudos con que siembran y las palas con 
que cavan la tierra y los meoapaltin con que se cargan y los cacaxtle que 
son unas tablas atravezadas pequeñas metidas en unos palos donde atan 
la carga y el cordel con que la llevan á cuestas y el cesto en que llevan la 
carga todo lo ponían eldia de esta fiesta sobre un estradillo cada indio en 
su casa y hacíanles un modo de reverencia y reconocimiento en pago de lo 
•pie rn las sementeras y caminos le habían ayudado. Ofrecía ante ellos 
comida y bebida de vino y di' esta comida que arriba digimos que se co- 
mía este día ofrecían eucieuzo ante ellos y hacíanles mil zalemas saludá- 
banlos \ hablábanles. Llamaban á esta cerimonia descanso de instrumen- 
t * -civiles. O bestialidad estraña de gente que en muchas cosas tenían 
buen regimiento y gobierno y entendimiento y capacidad y pulicía pero 
en otras estraña bestialidad y ceguedad que mayor que la dicha pues ad- 



283 

vierto que hoy en día en unas coas de hierro que para labrar la tierra 
usan traen en los palos de ellas al cabo unas caras de monos otros de per- 
ros otros de diablos y no me ha parecido bien y es tan general que no hay 
indio que no traiga aquello y en particular en Ohalco y la cordillera toda 
y comarca. Aviselo á ciertos Eeligiosos que mirasen en ello y echáronlo 
á galanía y curiosidad y yo también pues es justo todo se eche á la mejor 
parte. 

Hacian en los templos delante los ídolos grandes ofrendas de aquella 
torpe y sucia comida que dige de maiz y frijoles y dentro echaban trozos 
de aves de gallos y de gallinas y de carne humana especialmente cuando 
algún particular quería hacer algún servicio á los dioses que nunca falta- 
ba mataba un esclavo en particular y ofrecía de aquella carne y comíanse 
la demás. Después de haber comiólo iban todos así grandes como chicos 
biejos y mozos á lavarse á los rios y á las fuentes que no quedaba ningu- 
no que no se lavase y el que no se lavaba teníanle por amigo del dios del 
hambre que se llamaba Apizteotl que quiere decir el dios hambriento. 
También juutamente lavaban las cosas de labrar la tierra y todos los de- 
mas instrumentos de sembrar. Después de todos lavados salían á bailar 
los señores al patio de los templos y á los tiauquiz. Iban todos adereza- 
dos á la mesma manera que vimos la figura que en la pintura del princi- 
pio de este mes pusimos cou sus cañas de maiz en la mano y en la otra 
unas olletas de la suerte dicha y hacían un solene baile tanto que turaba 
casi todo el dia. 

La gente baja mientras los señores y principales se regocijaban en su 
solene baile tomaban ellos de las espadañas con que el templo estaba en- 
ramado y hacían de las hojas de ellos unos cercos redondos como mani- 
llas ó cercos de antojos y poníanselos en los ojos atados atrás cou unos 
cordelitos que hablando sin frasis exquisito parecían antojos bestia de á 
noria y con aquellos eu los ojos y con báculos en las manos y en la otra 
una olleta vacia andaban de casa eu casa y poníanse eu el patiezulo de la 
casa y decían dadme de vuestro etzalli que era la comida que hemos con- 
tado de maíz y frijol y con esta damos fin á la fiesta de este sesto mes y 
á las ceviles cerimonias y ridiculosas supesticioues que esta gente tenía 
y en que se ocupaba que con ser tan sin fundamento y tan siu ser en to- 
do y que ellos mesmos se ríen y hacen burla de ello con todo eso se les 
despega tau mal que no sé que me diga especialmente en las cosas en que 
interviene interés de comida porque son peores que los epicúreos y mas 
sensuales. 



SÉPTIMO MES DEL A.N0 1 



HRA TiK VK1NTK D 



Oelebrabaí I lilhuitontli que quiere decir 

tiesta pequeña di 



El séptimo utos de ote calendario y el día primero de él donde se ce- 
lebraba la fiesta que llamaban fcecmlhuitontli que quiere decir fiestezuela 

tle Señi n -es caía por nuestro calendario á veintinueve de Junio era esta 
fiesta de muy poca solenidad y sin cerimonias ni comidas ni sin muertes 

de hombres en fin no era mas de una preparación pata la fiesta venidera 
del mes que viene que será el octavo á la mesma manera que digimosde 
las dos punzaduras grande y chica que la una fué preparación de la otra. 

Llamaban á esta fiesta por otro nombre tlaxochimaco que quiere decir 
repartimiento de rosas. 

El llr.mallc fiesta de Señorcillos ó fiestezuela de ellos era porque en ella 
no se celebraba lo que en la grande y también porque el efigie y planeta 
de este dia no denotaba cosa grande ni de tomo mas de gozar de las tu- 
sas que en este tiempo había y así vetemos en la fiesta y en su pintura 
una efigie de hombre componiendo rosas á cuya causa le pusieron el se- 
gundo nombre que es repartimiento de rosas porque toda la mayor sole- 
nidad que >e hacía era presentarse rosas los unos á los otros y convidarse 
los unos á los otros y festejarse eon comidas curiosas y banquetes costo- 
808. 1 dábanse mantas y bragueros y joyas los unos ;i los otros uso y cos- 
tumbre suya basta el dia de hoy todos los Señores no salían de sus casas 
ni entendían en cosa alguna mas de en estarse sentados en unos asenta- 
deros cercados de rosas tomando una y dejando otra mostrando gravedad 
y señorío. Los se ponían aquel dia sus coronas en las cabezas mos- 

trando su gravedad y Señorío. 

Este dia salían todas las concubinas de los Señores de las casas y en- 
cerramientos donde las tenían y lesera permitido andar por las calles cou 
guirnaldas de llores en las cabezas y á los cuellos íbanse á los lugares re- 

1 Trat. 3?. Liira. 4? (7). 



285 

creables las mancebas de un Señor juntátlose con las del otro vestidas to- 
das de muy galanos aderezos y camisas de muchas labores. Ibanlas fes- 
tejando y requebrando muchos de los caballeros y gente principal de la 
corte llevando ellas sus ayos y amas que miraban por ellas con toda la 
diligencia del mundo. 

Esto de tener muchas mugeres ó mancebas no era permitido á muchos 
como algunos piensan sino solo á todos los principales de mucha calidad 
y estima á gente de valor y no había de tener mas de las que pudiese sus- 
tentar de comer y vestir. Hecho el paseo estas damas había baile y canto 
entre ellas y los galanes y saraos y acabados se iban cada una á su pala- 
cio donde eran sujetas. 



OCTAVO MES DEL ANO 



TENIA VEINTE DÍAS 



Como los demás y celebraban en e] primer día de él la gran tiesta de los Señores 
que ellos llamaban Hneytecuilbuitl. 



Esta presente fiesta se llamaba la solemnidad de Hueyteeuilhuitl era 
el octavo mes del año según el uso indiano el cual nombre de la fiesta 
quiere decir la fiesta grande de los Señores donde se venía á concluir la 
fiesta grande que en la pequeña del raes pasado se había comenzado la ra- 
zón que me dieron para que se llamase la fiesta grande de los Señores fué 
que en la fiesta del mes pasado el ídolo que era semejanza de los Señores 
era pequeño y en la del presente era grande y muy aderezado y compues- 
to con corona de oro en la cabeza sentado en un trono á su modo á la ma- 
nera que los Señores y reyes estaban. Imaginaban en el cielo este dia una 
insignia real á la manera que ellos la usaban. También ponen un indio 
pintado con unas mazorcas en la mano y también una mano con una tor- 
tilla de las que ellos comen para denotar que cuando llegaba esta fiesta 
que ya había mazorca fresca y que ya confian tortillas de maíz fresco y en 
leche y de todas legumbres como son bledos y acederas de las cuales ha- 
cían pan cociéndolas y moliéndolas revolviéndolas con maiz molido hacían 

1 Trat. 3 o . Lám. -4 a , (8). 



286 

tamalli que les llamaban quiltamalli que quiere decir maíz do legumbres. 
Esta oomida comían este dia y de ella mesma ofrecían en los templos á los 
dioses i-oii muchas sartas de a\í verde y sartales de mazorcas Grescas de 
maíz ofreciéndolas como por primicias. 

En este dia celebraban la tiesta del ídolo Ebecatl que por otro nomine 
llaman Quetzalooatl del oual tratamos en el capítulo décimo Ebecatl quie- 
re decir viento. Hacíase este dia sacrificio de nn hombre y este sacrificio 
era en nombre del viento y á honra suya y aunque aquel indio moría en 
particular por el respeto dicho morían empero otros muchos por respecto 
á la fiesta de los Señorea la cual era solcuizada cou mucho Señorío y ¡ira- 
vedad y regocijo. Eacían esta fiesta en el templo de Tezcatlipoca al cual 
daban aquella honra haciendo conmemoración de Quetzalcoatl que era el 
dios del \ i. uto en memoria di' aquella persecución que hicieron y victoria 
(pie tuvieron contra aquel barón santo que andando en esta tierra del 
cual (si no estamos olvidados) hecimos memoria en el capítulo quinto del 
libro pasado quedando ellos con Vitoria y señorío \ á esta causa la llama- 
ban á esta tiesta solemnidad grande de Señores. 

En este mesmo dia y tiesta grande de los señores hacían otra endemo- 
niada conmemoración de las mazorcas frescas porque (como ya diximos) 
ya había en algunas partes cuando esta fiesta caía xilotl que es ó quiere 
decir mazorca temecita. A estas mazorcas tiernas y nuevecitas hacían 
conmemoración sacrificando una india en nomine de la diosa Xilonen que 
declarado en ntro. romance quiere decir la que anduvo y permaneció co- 
mo xilotl terneoica y declarándolo mas quiere decir la que permaneció 
doncella y sin pecado y así tenía tres nombres esta diosa. El uno era Ohi- 
comecoatl que quiere decir Biete culebras poique fingían que había pre- 
valecido entra siete culebras ó vicios y el otro era Ohalchiuhcihuatl que 
quiere decir piedra preciosa ó esmeralda por ser escogida entre todas las 
inugeres y Xilonen que (inicie decir la (pie fué y anduvo delicadita y tier- 
na como mazorca terneeila y fresca. Juntamente cou la muerte de esta 
india que había de ser doncella mataban cuatro hombres los cuales hacían 
estrado matándola á ella encima de ellos para denotar el menosprecio de 
las cosas de la carne y de la torpedad humana (pie tuvo en esta vida. De 
esta diosa tratamos en el capitulo diez y ocho muy en particular donde 
la pintamos con BUS macorquitas en la mano como ella estaba siempre 
desde media noche abajo. Este dia había baile de Señores y de doncellas 
todos así ellos como ellas muy aderezados de rosas de estas amarillas gran- 
des donde después de haber bailado cou ellas y regocij adose las ofrecían 
delante los dioses y los mancebos después de haber las doncellas ofrecido 
BUS girualdas subían por las gradas del templo arriba á porfía para tomar 



287 

aquellas guirnaldas y los cuatro primeros que llegaban agora llegasen uno 
tras otro agora todos juntos aquellos cuatro eran los vencedores de aque- 
lla ceriraonia considerando en las guirnaldas que cada uno había tomado 
que doncellas fuesen las que las habían traído sobre lo cual fundaban ma- 
licias y supesticion torpe. 

Este dia empezaba una cerimonia la cual turaba diez dias arreo y aun- 
que era ceremonia y rito antigo mas parecía derrama y tiranía y era que 
los barrios por su orden había cada barrio ó tantos barrios cada dia de dar 
de comer y beber á todos los valientes hombres capitanes y soldados vie- 
jos de los egercitos como en pago y gratificación del bien que hacían en 
sustentar la guerra y en^defender la patria de los enemigos y algunas ve- 
ces los que sustentaban esta cerimonia eran forasteros como eran los de 
Chalco los tecpaneca ó xochimilca. 

Este dia y fiesta del octavo mes aplican una cerimonia y sacrificio de 
las parteras y médicas de las ciudades que había entonces muchas y hoy 
en dia las hay tantas y tan embaidoras y supesticiosas y aun tan perni- 
ciosas á la república que valdría mas que no las hubiese. Lo que hacían 
era que buscaban una moza doncella y vestíanla muy galana y aderezada 
compuesta de muchas rosas á la manera que la diosa de este dia estaba 
y salían de México con ella llevándola en medio con mucha honra todas 
sin quedar nenguna de aquel oficio y sin mezclarse con ellas nenguna que 
no lo fuese y llevábanla á Chapultepec y subíanla encima del cerro arriba 
y puesta allí decíanle: hija mía daos priesa á volver á donde salimos. To- 
maba luego la vuelta por el cerro abajo á todo correr todo lo que podía 
y ellas tras ella todas volvían á México con aquel apresurado paso que 
cuando llegaban llegaban sin huelgo. La moza íbase derecha al templo y 
subíase por las gradas arriba y toda aquella canalla de indias tías ella y 
en estando arriba hacíanla bailar cuanto medía hora y cantar y si biau 
que no lo hacía con contento y placer embriagábanla con cierto brevage 
y volvíase alegre. Después de haber bailado y cantado entregábanla á los 
carniceros los cuales le abrían el pecho y sacábanla el corazón y ofrecían- 
lo al sol y con la sangre untaban los lumbrales del templo y los ídolos 



N T OVENO MES DEL A.Ño' 

TENIA VEINTK DÍAS 

! : i iiitontli. 



A ocho de Agosto seguu utra. cuenta celebraban estas naciones el mea 
noveno de su año por el orden de veinte días como los demás. Llamaban 
á la dicha fiesta que en principio (le este mes celebraban con todo el re- 
gocijo posible Miccailbuitontli el cual bocablo es diminutivo y quiere de- 
cir liesia de lus muertecitos y á lo que de ella entendí según la relación 
fué ser fiesta de niños inocentes muertos á lo cual acudía el bocablo di- 
minutivo \ así lo (jue en la cerimonia de este dia y solenidad se bacía era 
ofrecer ofrendas 3 sacrificios á honra y respecto de estos niños. 

La segunda causa por que esta fiesta era fiesta diminutiva era por lo 
que lo fueron las pasadas conviene á saber porque era preparación y apa- 
rejo de la venidera que la llamaban la fiesta grande de los muertos donde 
se les bacía á los grandes su solenidad. 

ítem. Había otra causa y era la. preucipaJ y fundábase en agüero y su- 
pesticion porque como caía esta fiesta á ocho dias de Agosto y los de nues- 
tra nación cu entrando este me.- dicen aquel relian de que en Agosto filo 
en el rostió así en entrando Agosto temían la muerte de las sementeras 
con el hielo para lo cual antes con antes se apercibían con ofrendas y 
oblaciones ) saeriíicios en esta tiesta y en la del mes que viene. 

De la primera causa que dige para que se llamase fiesta de muertecitos 
que era para ofrecer por los niños quiero decir lo que be visto en este 
tiempo el dia de Todos Santos y el dia de los difuntos y es que el dia mes- 
1110 de Todos Santos hay una ofrenda en algunas partes y el inesmo dia 
de difuntos otra. Preguntando yo porque fin se hacia aquella ofrenda el 
dia de los Santos respondiéronme que ofrecían aquello por los niños que 
así lo usaban antiguamente y habíase quedado aquella costumbre. Y pre- 
guntando >i habían de ofrecer el dia mesnio de Difuntos digeron (pie sí 

1 Tr.it. O?. Lúm. 4? (9). 



289 

por los gratules y así lo hicieron de lo cual á raí rae pesó porque vi de pa- 
tentemente celebrar la fiesta de difuntos chica y grande y ofrecer en la 
una dinero cacao cera aves y fruta semillas en cantidad y cosas de comi- 
da y otro dia vi de hacer lo mismo y aunque esta fiesta caía por Agosto 
lo que imagino es que si alguna simulación hay ó mal respeto (lo cual yo 
no osaré afirmar) que lo han pasado aquella fiesta de los Santos para di- 
simular su mal en lo que toca á este ceremonia. 

La figura del signo de este dia era un muerto amortajado á la manera 
que ellos amortajaban sentado en un asiento el cual imaginaban ellos en 
aquel tiempo en el cielo y así como planeta de aquellos dias lo pintan en- 
tre las nubes. Era la fiesta principal de los tecpaneca que es la nación y 
provincia de Tlacopan Coyoacau, Azcapotzalco, esta era su principal fies- 
ta y turaba todo este mes hasta la fiesta grande de los muertos. Cortaban 
este dia un grande y grueso madero de los mayores y mas gruesos que en 
el monte había y solamente le quitaban la corteza y lo alisaban: alisado 
le traían y le ponían á la entrada de la ciudad ó villa y en llegando que 
llegaban con él salíanlo á recibir los sacerdotes de los templos con cantos 
y bailes y vocinas la gente del pueblo con ofrendas y comidas y sahume- 
rios de copalli y otros encienzos. Poníanle allí el nombre que era Xocotl 
y dejábanlo allí echado todos aquellos veinte dias donde le hacían la mes- 
ina reverencia y acatamiento que nosotros hacemos á la cruz de nuestro 
Redentor. Este palo lo bendecían y santificaban cada dia con muchas ce- 
remonias cantos y bailes y eucienzos sacrificios de sangre en sí mismos 
ayunos azotes y otras muchas penitencias que hacían todos los dias que 
este madero estaba allí caido, como mas en particular lo tratamos en el 
capítulo diez y seis poniendo encima de él todas aquellas ofrendas hablán- 
dole como si fuera de razón y entendimiento. Xo sacrificaban este día de 
los muertos pequeños indio ninguno por respeto de este madero salvo por 
la solemnidad del dia de ser dia primero de su mes y por reverencia del 
planeta para lo cual minea faltaba quien ofreciese algún esclavo para so- 
lenizar las fiestas ordinarias. 

Este dia hacían graneles supesticiones y hechicerías los viejos con los 
niños dando á entender á las madres que ofreciendo tal y tal cosa no mo- 
rirían sus niños aquel año usando do mil invenciones satánicas con ellos 
de tresquilas sacrificios hunciones baños embijámientos betunes emplu- 
raamientos tiznes gargantillas guesezuelos lo cual hoy en dia tura \ estau- 
se las madres abobadas viendo hacer esto y tan contentas y satisfechas 
que no saben regalo que hacer A aquel maldito hechicero ó hechicera em- 
baidor ó embaidora. 

Dübají.— Ton. u 17 



DÉCIMO MES DEL ANO ] 

TENIA VEINTE DÍAS 

y celebraban en él la fiesta pande de los muertos 

y juntamente la fiesta Bolenfaima de Xocotlhuetri fiesta de loa teepaneca. 

Sabía este I lego espanto y de pran temor. 



La gran tiesta de los difuntos de que eu este décimo mes se ofrece toa- 
se celebraba según la cuenta de nuestro calendario á veinte y ocho de 
Agosto era día Bolenísimo y principal donde se sacrificaba gran número 
de hombres en lo cual consistía la solenidad y excelencia de las tiestas pe- 
ro faltando esto dado que se . celebraban las tiestas j había ofrendas y otras 
cerimonias y regocijo no llevaba la pompa ni aparato ni grandeza como 
cuando había muertes de hombres porque el comer en ellas carne huma- 
na la hacían toda doble y sotenísima y las demás eran simples ó cuando 
iiiuelio dobles porque en aquellas vestíanse los pontífices sus vestiduras 
pontificales ponían sus tiaras en las cabezas de rica plumería y de oro y 
joyas aderezábanse los sacerdotes con bus almatícas y vestiduras sacerdo- 
tales lo.- levitas sus camisa^ y almatícas los ministros de los templos to- 
dos se aderezaban y componían sacando todas las riquezas y todos los or- 
namentos de los templos para significar la grandeza j excelencia de aquel 
día donde había carnicería de hombres y potages de sus carnes sirviendo 
de víctimas á los falsos y mentirosos dioses especialmente el que en esta 
fiesta se celebraba tan sin apariencia de Dios y tan sin fundamento que 
eu celebrar uua cosa tan baja daban á entender cuan ciegos estaban j cuan 
engañados del demonio y lo están los (pie aun no se acaban de desarrai- 
gar de ello. 

En la fiesta del mes pasado digimos como aquella fué principio de esta 
donde cortaron aquel madero \ lo pusieron caído en el suelo á la entrada 
de la ciudad donde le santificaron y bendigerou con endemoniadas cere- 
monias poniéndole por nombre Xocotl. En este día levantaban este ma- 
dero del suelo los sacerdotes y ministros del templo autes que amaneciese 

1 Trat. 3?. Lám. 5« (II 



291 

con toda la solenidad posible y reverencia y le enestavan en el patio del 
templo y ponían en la cumbre y punta de ¿1 un pájaro de masa á la mes- 
raa suerte que de él dejo dicho en el capítulo diez y seis al cual después 
de bien solemnizado hacían la prueba de subir por él á derribarlo el ídolo 
abajo donde después de derribado derribaban también el palo y aquel dia 
añadían una dicción mas al nombre del ídolo y palo que era Xocotlhuetzi 
que quiere decir la caida de Xocotl. 

Ponían este dia al rededor de este palo antes que le derribasen gran 
ofrenda de comida y de vino de la tierra que era cosa de admiración y es- 
to mucho mas en la villa de Coyoacan que era su particular dios y aboga- 
do como agora lo es la vocación del glorioso Sn. Juan Bta. donde adere- 
zaban este madero hermosísima y curiosisimamente de muchas joyas y de 
mucha plumería y rosas. Este dia bailaban un solene baile los mozos re- 
cogidos hijos de Señores y las doncellas recogidas juntamente con ellos. 
Iban ellos y ellas muy aderezados de plumas y joyas: ibau ellas afeitados 
los rostros y puesta su color en los carrillos y llevaban los brazos y pier- 
nas emplumadas de plumas coloradas. Hacíase este baile á la redonda de 
este madero haciendo la rueda de este baile los Sres. todos muy adereza- 
dos llevaban en las mauos en lugar de rosas idolillos de masa y pifias he- 
chas de la mesma masa había gran cantidad de comidas y mayor de bebi- 
das porque este dia había gran borrachera y había licencia este dia gene- 
ral de beber todos ecepto los mozos y mozas que nunca la tuvieron y es 
de saber que el no beber todos ni tener licencia general para se emborra- 
char era por el respeto que diré es de saber que estos tuvieron por cosa 
divina y celestial el maguey viéndole tan provechoso y así le reverencia- 
ban item al vino que del zumo de él se hace teníanle ni mas ni menos por 
dios debajo de este nombre Ometochtly que quiere decir dos conejos. V 
así como nosotros vedamos la comunión á los niños que aun no tienen en- 
tendimiento para saber lo que reciben, así estas naciones vedaban el vino 
á los mozos y mozas y no se lo consentían beber ni aun á los ya hombres 
como no fuese prencipal por reverencia de este maldito vino que no solo 
le servía de bebida y de embeodarse con él pero también lo reverenciaban 
como á dios y lo tenían por cosa divina viendo el efetoque tenía y fuerza 
de embriagar. 

Este maldito brevaje era particular ofrenda de los dioses y así algunos 
sacrificios que yo he hallado y ofrendas demás de hallar comidas y plu- 
mas y copalli y otras niñerías y juguetes de huesos y tiestecillos de barro 
y cuentezuelas he hallado cantarillos muy pequeñitos de pulque junta- 
mente. Temor tengo que hoy en día según la a lición le muestran y le tie- 
nen y según se mueren por él que no haya alguna supesticiou en ello por- 



292 

que veo que ya DO queda viejo ni mozo ni muger ui hombre ni niño ni 
Diña que \;i do lo beba y á los niños do teta recién nacidos mojan las ma- 
dres «'1 dedo en el polque cuando -se hallas en alguna borrachera y se lo 

dan á chupar y dice que hace aquello porque no se descrié con el deseo de 
■ beber y si alguno ó alguna se quiere abstener de no lo beber dicen- 
le los viejos y viejas que criará en la garganta carraspera y llagas y mil 
invinciones satánicas para provocar á bebello y así los señores se honran 
5 lo tienen por grandeza el estar borrachos y los mozos por gentileza. 



EL UNDÉCIMO MES DEL ANO ' 

que estos naturales celebra -■ Clamábase el primero día Ocbpanistli 

que quiere decir «lia do barrer en el cual día celebraban la solene 

tiesta do Tocí que era la madre de loa dioses y oorazon de la tierra había un sacrilicio espantoso 

do empalados 



Bien se nos acordará de aquella soléame tiesta que en el capítulo diez 
y nueve contamos que se hacía á la madre ó agüela de los dioses llamada 
Tocí y corazón de la tierra la cual diosa y solemnidad se solemuizaba y 
festejaba en el primero día de este undécimo mes llaman al día Ochpa- 
uiztli que quiere decir día de barrer. Caía esta solemnidad según la cuen- 
ta de nuestros meses á diez y siete de Setiembre la cual como allí referi- 
mos era tal y tantas cerimonias que bastaba lochas allí sin tornar aqui it 
contar como por ser corazón de la tierra la hacía estremecer y temblaren 
la cerimonia de la sangre humana. También hioimos relación del modo y 
manera con que hacían aquel combate aquellos escuadrones de gente has- 
ta llegar al lugar donde ponían en aquel andamio las insignas de la diosa 
que era la escoba y los vesos y los vestidos que ella traía las cuales cere- 
monias se hacían á la diosa Tocí. Resta agora tratar de las que eu par- 
ticular pertenecían á este primero día del mes <pie aunque iban revueltas 
con las de la solenidad era empero el ojeeto á la Tiesta y dia primero del 
mes que era Ochpauiztli que era la tiesta barrendera donde ellos celebra- 
ban la fiesta de sus siguos y ceremonias de sus estatutos y ritos según el 
orden de los meses. 

1 Trat. 3?. Lám. 5? lili 



293 

La ceriuionia primera de aquel día era que todos eu geueral habiau de. 
barrer aquel día todas sus pertenencias y todas sus casas y rincones sin 
quedar cosa que no barriesen y desopinasen con gran diligencia. De mas 
de esto se barrían todas las calles del pueblo antes que amaneciese la cual 
costumbre ba quedado en toda la tierra de barrer las perteneucias y las 
calles dejando la casa de deutro sucia y llena de basura que parece esta- 
blo la cual jamas creo que la barren sino es el día de esta fiesta porque 
era rito antiguo. líelo tenido por malo y lo be reñido y reprendido en al- 
gunas partes declarándoles ser supesticion y entender su malicia no sé si 
ha aprovechado. 

También este dia barrían los baños y los lavaban en los cuales no poca 
supesticion hay pues es cierto que jamas se bañaran hombres siu muge- 
res y mugeres sin hombres porque el bañarse solos ellos ó ellas lo tenían 
por agüero y malo y según se les hace de mal hoy eu día de dejar esta 
costumbre creo no se les lia despegado el hacello por respeto de la mes- 
ma supesticiou y lo que me hace temer esto es que reprendiendo yo esta 
abominable costumbre de bañarse revueltos los hombres con las mugeres 
temiendo el castigo y amenazas que les hacía vine á saber que ya que no 
entraban hombres grandes metíau consigo en el baño un niño chiquito 
ellos y ellas una niña ó dos por temor del mal agüero y idolatría antigua 
y del mal pronóstico que los viejos autigos les dejaron sobre ello y no se 
bañarán unos siu otros aunque los asierren antes se estarán sin lavar 
mientras en el baño toda su vida si barón no entra cou ellas en él ó mu- 
geres con ellos. Lo mesmo hallarán en el bañar de los enfermos que si es 
muger el médico ha de entrar á bañarla y si es barón la saludadora y me- 
dica ha de entrar á lavado sobre lo cual he hallado entre ellos muchos 
males y agüeros y supesticioues y abominaciones y pecados y creo y lo 
tengo por muy cierto que no lo ignoran los Ministros. La causa porque 
lo dicimulan no lo sé pues es tan común en toda la tierra esta costumbre 
que nadie de ello pretende ignorancia. Debe de ser que no se imagina ha- 
ber eu ello supesticion ni agüero pues esto es verdad que lo hay y muy 
grande y un mal respeto y con harto olor de idolatría. 

ítem por este tiempo limpiaban las acequias y los rios y las fuentes y 
se bañaban y lavaban en ellas aquestos días como la mañana de San Juan 
se suelen lavar algunos. 

Este día aderezaban y limpiaban las calzadas y caminos reales especial- 
mente la que iba hacia Coyoacan teniendo respeto á la ermita de la dio- 
sa que este día se celebraba que estaba en este camiuo y por respeto del 
combate que aquel día hacíau. 



EL DUODÉCIMO MES DE ESTE ANO 1 

de que vamos trotando tenia veinte dia*. Celebrábase en su iirimcr dia la fiesta de Pachtontli 

que quiere decir mal ojuelo nombre diminutivo 

«•1 cual dia in juntamente la 6esta Avenimiento de EfaltsilopoohtU 

en el cual dia había un terrible y i icrificio de hombres. 



El mes doceno de que agora se ofrece tratar en el día primero de él se 
liaría una Bolenísima fiesta donde nimia mucha multitud de gente. Lla- 
maban á este primer día de mes Pachtontli nombre diminutivo como los 
demás que hemos venid») declarando porque luego se les seguía ueste día 
diminutivo de este á veinte días el superlativo. Pachtontli quiere decir 
mal ojuelo este nial ojo es una yerba que nace en los árboles y se cuelga 
de sus ramas sobre la cual yerba hacían y fundaban su solenidad fingien- 
do entre las nubes ú en el ciclo ó en las estrellas este siguo de esta yerba 
del mal ojo como fingían los tiernas de que hemos venido tratando. 

Esta fiesta demás de ser una de las de los principios de los meses era 
también fiesta particular del ¡dolo llamado Huitzilopochtly donde se hacía 
la solenidad de su advenimiento como en su lugar queda dicho cuando po- 
nían aquella xicara llena de masa desde las siete de la noche para abajo 
eu lo alto del templo j sobre ella velaban visitándola con mucho cuidado 
y vigilancia basta que impreso en la masa á aquel pie de niño 6 puesto 
encima de ella algún cabello tocaban las vocinas y caracoles y hacían gran 
muestra de regocijo con la venida de su dios Euitzilopochtli. 

Por el regocijo y contento y en pago y agradecimiento de tan gran be- 
neficio como se les hacía en venir su dios á visitallos hacían aquellos y 
espantosos sacrificios en sí mesmos y en sus personas sangrándose de los 
pechos las lenguas las orejas los molledos las pantorrillas pasando por las 
heridas que con gran osadía se daban cordeles cañas pajas cada uno co- 
mo mas devoción tenia donde se bañaban de sangre ion aquellas crueles 
penitencias y sangrientos sacrificios la cual sangre ofrecían al demonio á 
aquel traidor de Ahimelec lamedor de la sangre humana la cual lamía por 
momentos en los sacrificios de estos ciegos y desventurados indios que con 

1 Trat. 3.'. Luí:. V ■ . 



295 

su sangre aplacaban por instantes la ira de los enojados dioses los cuales 
no se desenojaban sino con sangre de hombres. 

Acabado el sacrificio de sangre y penitencia donde el que mas podía 
mas bacía salian luego los incensadores con sus incensarios en las manos 
y incensaban la xicara de masa y juntamente los ídolos echando en los 
incensarios grandes puños de copalli que euchian de aquel humo todos los 
templos. Comían todos aquel día el pan hecho de aquel genero de masa 
de que era lo que en la xicalli estaba donde había llegado el bestigio de 
Huitzilopozchtli y asi concluía esta fiesta de la cual era octava la venidera. 



EL TRECENO -MES DE ESTE ANO 1 

tenia veinte días. Celebraban el primero día de él la fiesta de Hueypachtli 

superlativo nombre que quiere decir el gran mal ojo. 

Llamábanle por otro nombre Coaylhuitl que quiere decir fiesta general de toda la tierra 

donde se celebraba la fiesta de los cerros en particular la del 

volcan y Sierra nevada. 



El mes treceno de este año que los naturales tenían era de veinte dias 
como los demás lo eran. Demás de la fiesta que el primer día se celebra- 
ba como día primero de mes la cual llamaban Hueypachtli que quiere de- 
cir el gran mal ojo superlativo de la fiesta del mal ojuelo pasado que por 
haber tenido tan gran otava de veinte dias había subido á superlativo 
grado y era fiesta sotenísima y de gran autoridad donde celebraban la so- 
lene fiesta de los montes y collados la cual fiesta referí en el capítulo do- 
ce y en el capítulo veinte y dos donde demás de hacer conmemoración de 
Tlaloc que era el dios de los rayos y truenos y de la diosa de las aguas y 
fuentes este día la principal fiesta se hacía al volcan y á la Sierra nevada 
y á los demás principales cerros de la tierra y así le llamaban Tepillmitl 
por otro nombre que quiere decir fiesta de cerros la cual se celebraba á 
veinte y siete de Octubre. 

La solenidad que á estos cerros se hacía dejo contada en el capítulo 
veinte y dos que era hacer cerros de masa de semilla de bledos y esto ca- 
da uuo en su casa de sus puertas adentro donde ellos tenían unos orato- 
rios y piecesitas particulares donde teuían sus idolillos á la niesma maue- 

1 Trat. 3?, Lám. 5? (13). 



296 

ra que hoy en día lo usan para tener sus imágenes. En aquellas pieoesi- 
oratorioa hacían esta oeremonía de hacer cada uno la Bgura de to- 
dos l"- principales cerros de la tierra poniendo en medid de todos al vol- 
can y á la Siena nevada y todos los demás á la redonda de ellos. \ estos 
ceno- de masa ponían caras ojos y los vestían con unos papeles de estos 
de la tierra como de estraza y en ellos unas junturas de negro hechas con 
olin. Hacían figuras de arbolillos y colgaban en ellos de aquel genero de 
yerbas que nombramos por no saber con que nombre romanceallo mal ojo 
que ellos llaman pachtly que como he dicho es una yerba parda que nace 
y se cuelga en los montes de las ramas de los árboles de encinos y robles 
como cordelejos asidos unos á otros. De esta yerba colgaban este día pol- 
las cercas de los templos y echaban por los suelos en lugar de juncia. 
Eabía en cada casa tiesta y regocijo el que mas podía hacer á sus cerros 
Mugidos ofrecíanles grandes ofrendas y sahumerios y hacían innumerables 
ceremonias y /alemas delante de ellos y al cabo de habellos Festejado to- 
maban los cerrillos de masa y con un cuchillo de pedernal les cortaban la 
cabeza como á cosa viva y en acabando de cortalles á todos las cabezas 
en nombre de sacrificio comíanse aquella masa que había servido de re- 
presentar cerros la cual era (según su opinión) medicinal para los bubosos 
y tullidos y así estos tullidos y cojos hacían de esta masa unas culebras 
retuertas y después las mataban con la feccion que los demás habian 
muerto á los cerrillos fingiendo ser los mesmos dioses y aquello comían 
creyendo ser aquello bastante para sanallos de su cogerá ó manquera. 
Hacían este día aquella cerimonia de derramar el maíz á las cuatro par- 
tes que su año tenía la una á la parte oriente á la caña y el otro á la parte 
de occidente á la casa y la otra á la paite del norte al pedernal y á la 
parte del medio día al conejo, que eran aquellos cuatro géneros de maíz 
conviene á saber negro blanco amarillo y entreverado. 

Bailaban este día un baile solemnísimo todos bestidos de albas pintadas 
muy galanas hasta los pies pintadas y labradas con unos corazones y pal- 
mas de manos abiertas cifra que daba á entender que con las manos y el 
corazón pedían buena cosecha por ser ya tiempo de ella llevaban en las 
manos unas bateas de palo y xicaras grandes muy galanas con que iban 
pidiendo remedio y limosna á los ídolos. Las indias que juntamente bai- 
laban llevaban en los faldellines pintadas unas tripas retuertas para de- 
notar la hambre ó hartura que esperaban. Morían en el sacrificio aque- 
llas dos hermanas mozas que significaban hambre ó hartura. 



CATORCENO MES DEL ANO 



TEXIA VEINTE DÍAS 



y celebraban en 6u primer día la solemnidad del dios de la caza que se llamaba Camaxtli 

por otro nombre Icmaxtli, que quiere decir el de los tres bragueros 

el nombre propio del dia era Quecholli que quiere decir varas ó fisgas arrojadizas. 



Llegado hemos á la fiesta de los cazadores la cual se celebraba en este 
mes catorceno con tantas y tan diversas cerimonias cuantas en el capítulo 
once en la relación del ídolo Camaxtli dios de la caza referimos donde al 
que se le hubiere olvidado las podrá ir á ver porque tornallas aquí á con- 
tar sería cansarnos sin propósito. Llamaban al primer día de este cator- 
ceno mes Quecholli que romanceado este bocablo quiere decir flecha arro- 
jadiza y así veremos en la figura y siguo que de este día imagiuabau un 
hombre con un arco y flechas en la mano y en la otra una esportilla y 
un venado junto á los pies la cual figura imaginaban ellos en el cielo por 
signo de este mes la cual fiesta caia seguu nuestra cuenta y meses á diez 
y seis de noviembre. 

Demás de ser día de Quecholli era también la fiesta y solemnidad de 
Camaxtli al cual festejaban y regocijaban con toda la excelencia posible 
y magestad no sacrificaban este día hombres sino caza y así la caza ser- 
vía de víctimas á los dioses y así á los que habían aquel día cazado algo 
poco ó mucho los honraban y vestían de nuevas ropas y aderezos y les 
hacían un camino desde el monte hasta la ciudad por el cual no había de 
pasar otro sino solo los que habían prehendido alguna caza este camino 
estaba lleno de paja del monte en lugar de juncia sobre la cual iban aque- 
llos cazadores venturosos en procesión todos unos tras otros muy puestos 
en orden y concierto muy contentos y alegres. 

A estos cazadores ponían cercos de tizne en los ojos y en torno de la 
boca poníanles unos plumages de águilas emplumábanles las cabezas y 
las orejas y embijábanles las piernas con yeso blanco con lo cual ibau tan 
ufanos y contentos que mayor honra no se les podía dar que aquella se- 
ñal de grandes cazadores. 

1 Trat. 3?, Lám. 5?, (14). 
Duran.— Ton. II. 



298 

Babia aquel día grao tiesta en los montes en toda la tierra y grandes 
ofrendas al dios de la caza especialmente los que deseaban cazar y sobre 
ello había grandes ofertas y prerogativasy oraciones supestieiosas hechizos 
conjuros cercos y suertes invocaban las nubes los aires la tierra el agua los 
cielos el sol la luna las estrellas los árboles plantas y matorrales los mon- 
tes 3 quebradas cerros y llanos culebras lagartijas tigres y leones y todos 
géneros de turas todo encaminado á aquella caza se les viniese á las ma- 
nos porque con este oficio si eran en él venturos cobraban renombre de se- 
nadores y caballeros prepósitos y mandoncillos cuyos dictados eran anfiz- 
tlatoque y amiztequihuaque que quiere decir prepósitos y señores de la 
caza y capitanes de ella. 



QUINCENO MES DEL ANO 1 

que hacemos mención era de veinte dias y la fiesta que 
el primero día de él so celebraba 
i por nombre Panquetzaliztli que quiere decir enzalzamiento de banderas 
celebraban juntamente la solene y larga procesión presurosa del gran dios do los mexicanos 

llamado Huitzilopochtli. 



El primero día de este quinceno mes celebraban la refiesta del gran 
ídolo llamado Huitzilopochtli aquel gran dios de los mexicanos ayuda y 
favor suyo en quien tenian puesta toda su confianza así en las guerras 
pues él las guerreaba por ellos y en todas las demás necesidades que te- 
nían y así tenía fiestas y refiestas y conmemoraciones y otavas y mil me- 
morias y la mas principal después de la referida en el capítulo sesto y 
aunque allí juntamente referí y conté la procesión y priesa de Huitzilo- 
pochtli no se hacía aquel día sino este primero día del mes presente di- 
gelo allí y contelo en aquel lugar como cosa que á este día pertenecía. 
Llamaban ¡i este día Panquetzaliztli que quiere decir enzalzamiento de 
banderas el cual nombre cuadraba con la cerimouia que en este día se ha- 
cía como adelante diré en acabaudo de contar la solene y larga procesión 
(pie este día se hacía. 

Demás de ser este día primero del mes y fiesta de Fanquetzaliztli que 
por sí era muy solene había empero una conmemoración del gran ídolo 

1 Trat. 3?, Lúm. 5? (15). ¡¡ 



299 

tlicbo y era que haciéndolo de masa tamaño que un hombre lo pudiese 
llevar en brazos y huir con él tan apriesa y con rauta velocidad que los 
demás que le siguiesen no le pudiesen alcanzar y si no se nos ha olvidado 
llamaban á esta priesa Ypayna Iluitzilopochtli la priesa y velocidad y li- 
gereza de Huitzilopochtli llamábanle así á esta solenidad y conmemora- 
ción á causa de que en todo el tiempo que vivió nunca fué alcanzado de 
nadie ni preso en guerra y que siempre salió vitorioso de sus enemigos y 
por pies ninguno se le fué ni menos siendo seguido le alcanzó y así esta 
fiesta era á honra de esta ligereza lo que este dia hacían era que aquel li- 
gero y corredor íudio salía á todo correr y priesa del templo de Huitzilo- 
pochtli abrazado con su ídolo de masa y tomaba el camino de la calle de 
Tlacopan que es agora y daba la vuelta por la huerta que se dice del Mar- 
ques y llegaba á Tlacuihuayan y de Tlacuihuayau iba á Coyoacan y de 
Coyoacan iba á Huitzilopochco y de allí daba la vuelta á México sin pa- 
rar ni hacer pausa en ninguna parte iba tras él gran multitud de gente de 
mugeres y hombres tras él con toda la priesa del mundo y aun dicen que 
alguuos porfiaban por alcanzar al íudio que llevaba el ídolo para quitár- 
selo y al que lo alcanzaba aunque pocas veces acontecía teníanlo por hom- 
bre de valor y bien afortunado á quien el dios había de conceder grandes 
mercedes pues había permitido que aquel le alcanzase: había por todo este 
camino que be coutado grandes arcos triunfales de rosas y plumería muy 
aderezados y lleuos de banderetas de oro y de mantas y de muchas ma- 
neras por ser día de enzalzamiento de banderas había por todos estos ar- 
cos atambores y vocinas y caracoles que hacían abominable y desgraciado 
sonido cuando volvia la vuelta de México que sería en poco mas de dos 
horas según la priesa que llevaba salian todas las dignidades de los tem- 
plos con toda la solemnidad posible con sonido de atambores y vocinas y 
con danzas y bailes á recibir á su dios de masa el cual tomaban en medio 
y le llevaban al templo con el cual haciau después aquella cerimonia de 
mostrársele á todos los que habían de ser sacrificados que estaban en ren- 
glera junto á la estacada de las calavernas como digimos atrás. 

Cuatro dias antes de esta solenidad de Panquetzaliztli había un ayuno 
voluntario para la preparación de esta fiesta que era de cuatro dias y lo s 
que ayunaban comian á media noche en puuto unos tzoalli con miel y be- 
bían un poco de agua y no comían mas bocado en todo el día ni bebían 
hasta la mesma hora de la media noche llamaban á este ayuno netehua- 
tzaliztli que quiere decir secamiento ó enjugamiento de boca y los que se 
ponían á guardar este ayuno habíalo de cumplir sin violación porque te- 
mían la ira del dios y su castigo sobre lo cual había grandes agüeros y su- 
pesticioues. Había otra supesticiou y el dia de hoy la he visto en algunas 



300 

partea aunque no en general sino cual y cual supesticion que nanea aca- 
llan de desechar perfectamente de desarraigarse de estas cerirnonias y ba- 
jea as tan sin fundamento la cerimonia era que á todos loa frutales árboles 
y plantas ponían este día unas banderetas pequeñas á los cerezos ¡i los 
tzapotl de todo genero á los ahuacatl á los hueyahuax á los ciruelos á los 
tunales á los magueyes &0. En fin ;'i todos los árboles ponían estas l>an- 
deretas y esta cerimonia donde mas se usaba era en el Marquesado y en 
la Provincia de Chollolan y Tlaxeallan especialmente en el Marquesado 
que cierto es y era la gente mas supestioiosa y agorera j hechicera que 
habia en toda la tierra y mas en particular la gente de Malinalco de donde 
salían los brujos y aun hoy en día tienen en este, caso mala fama pero vi- 
niendo al punto ellos ponían estas banderetas en todos los árboles por su- 
pestieion este día y así estará avisado el ei ¡sf ¡ano letor que cuando lo vie- 
re lo evite y lo riña como cosa (pie huele á idolatría poique después do 
puestas aquellas banderetas en los arbolea había ofrendas de pan y de vi- 
no y de eneienzos y de otras mil cosas que para estar advertido hasta lo 
dicho. 



EL MES DIEZ Y SEIS 1 



QUE LOfi NATURALES CELEBRABAN 



Era de veinte Uias llamábase la solem'dad de] primero día de él Atemoztly 
que ameN deefa descendimiento de agua era conmemoración del advenimiento do Iluitzilopochtli 

día muy solene y de gran fií 



Hasta agora hemos venido tratando de las fiestas solenísimas que se 
hacían á los falsos dioses en los meses pasados agora en este mes diez y 
seis y en el pasado y en los dos que faltan todas son conmemoraciones de 
aquellos falsos dioses y refiestas que les hacían las cuales conmemoracio- 
nes eran de ochenta en ochenta días después de celebrada la principal so- 
lenidad y así esta fiesta que en el principio de este mes diez y seis se ce- 
lebraba era una conmemoración de la bajada de Hiiitzilopochtli al mundo 
y de su abominable advenimiento del cual hicimos mención en el mesdo- 
eeno de este año había en este principio de este mes memoria y muy par- 
ticular culto y cerimonia de su venida la cual fiesta caía según nuestro 

1 Trat. 3". Uní. C? (10). 



301 

calendario á veinte y seis de Diciembre un dia después del nacimiento de 
litro. Eedentor Jesucristo día del glorioso San Estevan. 
. Era la figura de este día la que vemos pintada en el principio de este 
mes fingían que bajaba un niño del cielo este día y á este niño llamaban 
Agua como del bocablo mexicauo se colige conviene A saber Atemoztli 
que quiere decir el bajamiento de agua atl quiere decir agua temo quiere 
decir bajar y asi componen atemoztly que quiere decir lo dicbo y así quisie- 
ron algunos interpretar que esta fiesta se encaminaba y dirigía para em- 
pezar á pedir agua para la primavera y que á esta causa le llamaban de- 
cendimiento de agua y que á esta petición se encaminaban todas las ce- 
rimonias de este día que eran comidas particulares de unos tamales de 
masa y legumbres y ofrendas de ellos sacrificios de sí mesmos sacándose 
las sangre de sus lenguas y orejas y de sus miembros viriles de brazos de 
pantorrillas y pechos sacaban algunos por aquellas heridas que en los mo- 
lledos ó pantorrillas se daban muchas brazas de cordel delgado por ellas 
y algunos por los miembros viriles haciendo en sí mesmos una abomina- 
ble carnicería todos habían de comer de aquel genero de comida sin poder 
comer otra había este día riguroso mandato de no dormir toda esta no- 
che sino estar todos en vela en el patio del templo esperando la venida de 
agua llamaban á esta vela ixtotzoztli que quiere decir estar en vela ó aler- 
ta y así estaban todos así indios como indias en el patio del templo en 
vela con lumbradas para resistir el frío á la mesma manera que agora lo 
suelen estar toda la noche de Navidad y es costumbre venir la gente de 
los pueblos á estar todos desde prima noche en los patios á aguardar esta 
ceremonia. 



EL MES DIEZ Y SIETE 1 

tenía veinte días 

celebrábase en la fiesta que llamaban Tititl juntamente celebraban a la conmemoración 

del dios de la caza llamado Camaxtli. 



Otra conmemoración había en este principio de mes que era la conme- 
moración del dios de la caza que. llamaban Oamaxtli del cual hicimos men- 
ción en el capítulo once y en el mes catorceno de este calendario ochenta 
dias antes de este día hacíase una solene fiesta así al dios Oamaxtli como 
á la fiesta del mes que tenía por nombre Tititl que quiere decir estirar y 

l Trat. 3?. Lám. 6' (17), 



302 

asi l" demuestra la pintura pues ponían ó imaginaban en el cielo dos ni- 
ños estirándose el uno al otro al mesmo modo que nosotros pintamos el 
signo de Geminis figurado en ciertas estrellas del cielo y así en la fiesta > 
solenidad de este día halda bailes de mugeres y hombres asidos unos con 
Otros de las manos comían este día un pan acedo que ellos llaman xoco- 
tamally que quiere decir pan acedo ó agro este pan se comía generalmen- 
te 3 no otro bebían también unas puchas acedas de maiz morado de esta 
comida \ bebida otiecíaii en 108 templos y cada uno en su oratorio holgá- 
banse estrañamente los mozos de los colegios y recogimientos hacían este 
día un combate \ era que hacían unas pelotas de hojas de espadañas y 
otros las hacían de papel y puestas en unos cordeles de á vara dividíanse 
cu dos paites \ combatíanse dándose con aquellas pelotas hasta que se 
deshacían. Onos dicen que este combate era en el mes pasado j no en 
este 3 otros que cu este que sea en este que sea en el pasado va poco á 
decir pues cuento cerimonias y niñerías de estas tiestas fundadas en niñe- 
rías Bin fundamento. 

La solenidad que al dios Camaxtli se hacía era que como en la relación 
del mes catorceno digimos no sacrificaban hombres sino caza y aquello 
servía de víctimas en este mes empero vestían un esclavo comprado para 
el efeto y vestido con las ropas del dios que solenizaban de la caza le ha- 
cían que este día lo representase vivo donde después de habelle represen- 
tado le sacrificaban abriéndolo por medio y ofreciendo el corazón al de- 
monio arrojándolo delante del ídolo llamado Ycmaxtli que quiere decir el 
de los tres bragueros con esto se hacía este día muy solene celebrando la 
fiesta y conmemoración del dios fingido comíanse la carne de aquel hom- 
bre los que lo habían comprado á huma de la solenidad la cual solenidad 
caía según nuestro calendario y cuenta de nuestros dias á quince de Ene- 
ro dos dias después de la Hepiphanía. 



DIEZ Y OCHO MES DEL AÑO. l 

Celebraban la solenidad de Izcally y Xilomauiztly y la conmemoración de Tlaloe 

que era el dios de las aguas y truenos rayos y relámpagos 

y en fin de este mes antes de los días sin provecho y demasiados celebraban 

la conmemoración de Qnehuitlehna. 



Este mes diez y ocho y postrero en el cual se concluía el año y las so- 
lenidades de él. Hallo de la fiesta y primer dia de él dos nombre el uno 
es Xilomauiztly que quiere decir estar las mazorcas en leche ó empezar 
á brotar y á nacer la espiga del maiz el otro nombre era Yzcalli que quie- 
re decir criarse porque sale de este verbo mozcaltia que como digo quiere 
decir criarse y el un nombre y el otro casi vienen á conformar en alguua 
manera porque el estar la mazorca en leche tieruecita vieue á conformar 
con que se va criando poco á poco y así la cerimonia de este dia confor- 
maba con estos nombres y era que á todos los niños de tierna edad le ha- 
cían la cerimonia que digimos se hacía en el principio del año de estirallos 
los miembros todos para que se criasen estirábanles los cuellos las orejas 
las narices y las manos y pies &c. porque no quedasen dcscriados llama- 
ban A esta cerimonia izcalaana que quiere decir criar estirando también 
había ese dia particular comida de bledos cocidos y pan mezclado con los 
mesmos bledos sin haber otra mezcla de comida nenguna porque en estas 
diferencias de comidas que antiguamente en estas fiestas había eran ritos 
y cerimouias con que los dioses eran reverenciados y servidos no había 
quebrautallos ni comer mas de lo que eu aquel dia era ordenado porque 
como ya he dicho todas las fiestas de estos era comer y en esto consistían 
y para comer y pedir de comer á sus falsos dioses se ordenaban y entien- 
do yo de estas diferencias de comidas que en cada fiesta había que se fun- 
daba en pedir que no les faltase de aquel genero de comida jamás porque 
por todas estas fiestas estau repartidos todos los géneros de pan que es- 
tos tienen y comen y aun muchos de los manjares y legumbres que comen. 

La segunda fiesta era la conmemoración de Tlaloe y de Matlalcueye 
los cuales eran dos cerros solenes que hay en esta tierra donde se arman 

1 Trat. 3?. L.im. 6? (18). 



304 

aguaceros y el uno es el que esta en Tlaxcallan y el otro en el que otigi- 
mos estalia el dios de loa rayos y tempestades el de Tlaxcallan se llama 
Matlacue\ e al cual los españoles han puesto D? Meucía es esta tierra don- 
de se arman grandes tempestades que uo poco perjuicio hace á la ciudad 
de los Angeles con sus rayos y tempestades llamábanla Matlalcueye que 
quiere decir la del faldellín aceitunado aunque algunos bau querido in- 
terpretar la del faldellín de red y es que se equivocan eu el bocablo por- 
que matlalin quiere decir color aceitunado y maüaü quiere decir red pero 
:í mí me cuadra mas el aceitunado por causa del frescor verde que este 
cerro tiene en sus faldas y verdes arboledas. Mataban en esta conmemo- 
ración un niño y una niña á liorna de estos dos cerros iban á ofrecer á los 
montes y á las cuevas y quebradas sacrificios así de ofrendas de comidas 
como de sangre de sus cuerpos. Empezaba ya la siembra en este mes en los 
montes y collados porque como antiguamente había tanta multitud de gen- 
te j ellos no tenían otras grangerias ni modos de ganar de comer sembra- 
ban los montes y los llanos laderas y quebradas sin dejar cosa por sembrar 
pero ¡una ya los indios tienen mil grangerias y ocúpanse eu ellas y no 
quieren sembrar haciéndose cuenta que con el dinero que gana con las 
grangerias comprará maíz cuando tuviere necesidad y así no siembran ni 
quieren y lia venido ;i haber la penuria de maiz que bay y así esta sole- 
uidad Be enderezaba á este ogeto de la siembra á los montes y semblában- 
los tan temprano á causa de la bumedad de los montes (pie según ellos 
dicen siempre empiezan por allí los aguaceros muchos dias primero que 
bajan á los llanos. 

Saciase también memoria en este mes del nombre que el principio del 
año tenía que era cuabuitlehua que digimos (pieria decir retoñecer y empe- 
zarse á alegrar los árboles aunque mas claro lo declaramos el dia que tra- 
tamos que celebraban el año nuevo porque aquel dia se celebraba junta- 
mente esta solenidad y aqui no es mas de conmemoración y lo que cu este 
dia celebraban el ensalzamiento de los árboles y para significar esta fiesta 
hacían una cerímonia y era que hincaban unas vara:- largas con sus ramas 
en los barrios junto á los sacrificaderos y por las calles hadase esta con- 
memoración el postrero dia de este mes á veinte j tres de Enero con la. 
cual solenidad se dalia fin á las liegas y solenidades del año y entraban 
los cinco dias que hallaban demasiados y sin provecho y de los cuales do 
bacíau cuenta como adelante tratare 



días demasiados. 

i Bien sabemos todos como el año tiene trescientos y sesenta y cinco dias 
estos indios contaban los trescientos y sesenta y á los cinco dias que ha- 
bía llamaban los dias demasiados y sin necesidad y así no les daban nom- 
bres como á los demás ni figuras y así los dejaban en blanco y como á 
dias aciagos les llamaban nenontemí que quiere decir dias sin necesidad 
ni provecbo. Estos cinco dias ayunaban y bacían grandes penitencias de 
austinencias de pan y agua no comían mas de una vez al dia y esa comi- 
da era de tortillas secas azotábanse sangrábanse apartábanse de sus mu- 
geres tenían por de mala suerte á los que en estos dias nacían hacían en 
este mes su bisiesto de la mesma manera que nosotros le hacemos y si 
notamos la figura de la pintura veremos que encima de un cerrillo está 
pintada la letra dominical que á ellos les era principio de mes y aunque 
este dia acababa en el signo de rosa tenían estotra juntamente con ella 
para mudar la rosa en la cabeza de sierpe que era como mudar la á en </ 
en nuestro bisiesto. Con lo cual hemos dado fiu al calendario breve y suh- 
cintamente bien veo y conozco pudiera ampliar mas esta obra y poner 
mas cosas y mas á la larga pero mi intento solo es avisar de lo necesario 
para utilidad de los prógimos y aviso de los Ministros y destirpacion de 
las supesticioues que estando con aviso se toparán por momentos lo cual 
deseo no se solapen ni disimulen porque la llaga no crezca y venga en pu- 
drision y se encone con el disimulo sino que se desarraiguen de los cora- 
zones de esta flaca gente á honra y gloria de Nuestro Dios y Señor el 
cual vive y reina Padre y Hijo y Espíritu Santo un solo Dios verdadero 
in sécula sempiterna. Amen. 



La precedente copia está conforme con el original que existe en la Biblioteca Nacional de Ma- 
drid, la que se sacó por encargo del Sr. T>. Josó F. Ramírez (de Míxico) y se acabó en 1? de Abril 
de 1854. 

El Bibliotecario del Ministerio de la Guerra.— Francisco González de I tea.— (Una rúbrica). 



PIN DE LA OBRA. 



Duran.— Toji. ti. 



APÉNDICE 



EXPLICACIÓN 



DEL 



CÓDICE GEROGLÍFIGO DE MR. AUBIN 



POE 



ALFREDO CHAVERO 



SECRETARIO PERPETUO 
DE LA SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFÍA Y ESTADÍSTICA. 



capítulo i. 



Noticias preliminares. — El códice del Padre Duran. — El códice Ramírez.— El códice geroglífico 
de Mr. Aubin.— Su origen.— Su carácter. 



Acostumbraron nuestros antiguos cronistas reducir á la escritura los su- 
cesos que alcanzaron de boca de los indios, ó la explicación que les hacían 
de sus pinturas geroglíflcas; y con esto hicieron tal provecho á nuestra his- 
toria, que pueden llamarse la fuente de ella aquellos primitivos escritores. 
Coloco en esta línea, de entre los autores más notables, á Sahagun, Mén- 
dieta, Motolinía, los códices franciscanos, el que llamo Eamírez, Tezozo- 
moc, Duran, los Anales de Cuauhtitlan, Ixtlilxóchitl, al mismo Cortés, y 
á los intérpretes de varios códices geroglíficos que hasta nosotros han lle- 
gado; ya originales como el Borgiano que explicó el jesuíta Fabregat; ya 
en copia como el Vaticano que interpretó el padre Eios, y su semajante 
el Telleriano Eemense que tiene tres distintos comentarios; ya hechos 
después de la Conquista, como el que se pintó de orden del primer virrey, 
y que es conocido por el nombre de códice Mendocino: los cuales fueron 
reproducidos en la colección de Lord Kingsborough. 

Las noticias de estos historiadores primitivos son genuinas, puede de- 
cirse que las recibimos de la misma boca de los hombres de la civilización 
que vino á cambiar de raíz la Conquista; y solamente debemos poner cui- 
dado en no confundirnos por su celo en borrar las antiguas idolatrías y en 
concordar nuestra historia con sus tradiciones bíblicas, lo que á veces hizo 
que trastornaran los hechos, que dejaran oscuros acaso los más importan- 
tes, y que muchas veces guardaran silencio, con especialidad en lo que á 
los dioses atañía; que esto lo tuvieron casi todos por ciencia del iuñerno 
y superchería de los demonios. 

Vinieron después de los cronistas primitivos los de segunda mauo que, 
sin caudal propio, tomaron lo que en aquellos encontraban, y muchas ve- 
ces no hacían más que repetir sus manuscritos que á la estampa no se ha- 



hían ilado por entonces. Xo supieron interpretar los geroglíficos, ni vivían 
ya los indios de la época de la Conquista para que les pudieran comuni- 
car sus ti adiciones; pero hicieron sin embargo tratados completos de lo 
que á la sazun andaba por diversas paites dividido, y fueron por lo mis- 
mo sus obras de altísima importancia, aunque tuvieran la tacba de no ser 
originales. Las principales de aquella época son las Décadas de Herrera 
y la Monarquía Indiana de Torquemada; y en ellas se pueden marcar por 
párrafos, los autores primitivos de donde tomaron su contexto. 

Hubo también en el siglo XVII otra serie de cronistas verdaderamente 
originales y primitivos, que al escribir la historia de sus conventos y co- 
munidades, ó la de las misiones que iban á predicar el Evangelio á los 
países nuevamente conquistados, nos dejaron verdaderos tesoros sobre las 
razas y las lenguas, y muchas veces nos dan la llave del secreto de aque- 
llas bizarras y misteriosas civilizaciones. 

Después tuvimos á los historiadores de tercera mano, muchas veces 
bien inspirados y deseando encontrar la verdad; pero que no pudieron ó 
discurrieron disponer de elementos nuevos, de manera que no hicieron 
á nuestra historia servicios de grande importancia. Entre ellos tenemos ;'i 
Ycytia, que en la mayor parte de su obra no hizo más que repetir lo di- 
cho por Ixtlilxóchitl; á Boturini cuyas buenas intenciones se extraviaron 
en un sistema preconcebido, y fracasaron por el despojo que de su museo 
le hizo el virreinato; y á Clavigero, que con mayores elementos y en me- 
jor época, habría sido acaso el más notable de nuestros historiadores. 

Ya un hombre de talento superior, D. Carlos de Sigüenza y Góngora, 
había comprendido que, para escribir nuestra historia antigua, necesario 
era volver á las fuentes primitivas y al estudio de los geroglíficos. Botu- 
rini, animado de esta idea, había formado su preciosísimo museo. El des- 
cubrimiento casual, á fines del siglo pasado, de las dos grandes piedras 
que se encontraron en la plaza mayor, dio al sabio D. Antonio León y 
< lama ocasión de estudiar la más hermosa fuente de nuestra historia, los 
monumentos. 

Parecía natural que descubierta la senda, se siguiera sin vacilación: de- 
jar las hojas de papel sujetas á la mentira y á las preocupaciones de un 
escritor sin importancia, y leer el libro de la antigüedad en esas paginas 
imperecederas de granito. Nuevos descubrimientos, expediciones á las rui- 
nas de Yucatán, del Palenque y de Mitla, la publicación de la obra de Lord 
Kingsborough, la impresión de importantísimos manuscritos de los prime- 
ros cronistas; todo impulsaba á formar un nuevo sistema de estudiar y de 
escribir nuestra historia, y cúpole la suerte de iniciarlo al Sr. D. José Fer- 
nando líamíiez. 



Dedicóse desde luego el Sr. Eamírez á acopiar cuanto libro se refiriese 
á nuestra historia, á juntar cuanto manuscrito importante hubiese sobre 
ella, y á estudiarlos todos; al grado que á pesar de las graves ocupaciones 
que le agobiaban en los altos cargos que constantemente desempeñó, en 
su biblioteca que después fué mia, no encontré un libro importante que 
no estuviese anotado de su mano, y muchos manuscritos estaban copiados 
de su puño y letra. Comprendiendo la importaucia de los monumentos, 
nos dio la explicación de algunos de los que existen en el Museo, al fin 
de la edición de la Conquista de México por Prescott, que dio á luz el Sr. 
Cumplido. Eectificó en luminosas disquisiciones que se publicaron en el 
Diccionario de Geografía é Historia, varios hechos importantes, rompien- 
do con las tradiciones absurdas y con las preocupaciones de raza y de re- 
ligión. Y no solamente nos mostró de esta manera el verdadero camino 
para escribir la historia, sino que siendo su mejor fuente los geroglíficos, 
se dedicó con empeño á encontrar las reglas para leerlos. Los primeros 
escritores, sin duda que de propósito descuidaron tan importante materia. 
Después buscóse en balde la pretendida clave. El Sr. Eamírez hizo copiar 
en tarjetas, que hoy están en poder del Sr. Orozco y Berra, más de dos 
mil figuras con su significado, y de su comparación encontró el modo de 
leerlas, que yo he resumido en la siguiente regla clara y sencilla: los ge- 
roglíficos mexicanos se componen y leen, bajo las mismas reglas que se 
leen y componen las palabras compuestas en mexicano. 

No tuvo tiempo el Sr. Eamírez de escribir lo mucho que sabía: sin duda 
que preparaba estudios de importancia, como se ve por los apuntes que 
dejó, aunque muchos de ellos no pueden entenderse. Creo que preparaba 
también una nueva publicación de la historia de Sahagun, y una impre- 
sión de la crónica de Tlaxcalla de Muñoz Camargo, pues en el ejemplar 
de la primera había hecho muchas correcciones como si lo destinara á la 
prensa, y el manuscrito de la segunda lo había arreglado por capítulos 
ilustrándolo con notas de suma importancia. Y al Sr. D. Fernando Ea- 
mírez corresponde también la honra de varias publicaciones que se han 
hecho, y para las cuales he facilitado los libros que fueron de su biblio- 
teca. 1 

1 Estas obras son las siguientes: 

Historia do la conquista de Nueva Galicia por ilota Padilla. La impresión se hizo en un grue-n vi - 
lumen on folio, con láminas, en el "Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.'' 

Crónica do Beaumont. La edición se hizo en seis volúmenes, en el folletín do la "Iberia." 

Códice Ramírez. La edición se ha hecho en la "Biblioteca Mexicana" quo publica el Sr. Vigil. 

Cedulario de Puga y Ordenanzas da la Audiencia. Se hau publicado en dos volúmenes en el fo- 
lletín del " Sistema Postal." 

El peregrino indiano. Se está publicando en el mismo folletín. 

Anales de Cuauütitlan. Se están publicando en los "Anales del M 



G 

Pero no se contentó el Br. Ramírez con acaparar todo lo que sobre nues- 
tra historia podía encontrarse eu México; no le bastaba haber publicado 
en el Atlas del Sr. García Cubas los dos geroglíficos de la peregrinación 
de los aztecas con su interpretación; sino que en los diversos viajes que 
hizo á Europa, registró bibliotecas públicas y privadas en que hay gero- 
glífioos v manuscritos muy importantes, aumentando así el caudal de sus 
conocimientos. 

Habiendo sabido la existencia del manuscrito del padre Duran, el Sr. 
Kamírez solicitó su copia mucho antea de que se imprimiese. Yo he visto 
las órdenes del Gobierno á este efecto, disponiendo que se enviase el di- 
nero necesario. Y lo hago constar para que no se atribuya todo el mérito 
á la ('poca de) Imperio, en la cual se imprimió el primer tomo. No pudo 
haoer más el 8r. Kamírez, como dice en la Introducción, pues tuvo que 
marchar al extranjero, aunque siempre con la esperanza de concluir el 
trabajo comenzado. Desgraciadamente la muerte lo arrebató á las letras 
mexicanas, dejando un vacío entre nuestros historiadores que nadie podrá 
llenar. 

El manuscrito del padre Duran quedó depositado con otros papeles del 
Museo, cuando la caída del Imperio, en una de las bodegas del Colegio de 
Minería. Más tarde me lo comunicó el Sr. Orozeo y Hería, y poniéndome 
de acuerdo con el Sr. D. Eamon I. Alearas, conservador entonces del Mu- 
seo, procedí á su extracción. El manuscrito fué lujosamente empastado; 
y hoy le ha cabido la honra de completar su publicación al Sr. D. Gume- 
sindo Mendoza, actual conservador del Museo, secundado con el mayor 
empeño por los Sres. Tagle y Mariscal, que sucesivamente han ocupado 
el Ministerio de Justicia. 

Respecto al origen del códice del padre Duran, ya nos dice el Sr. Ka- 
mírez en la Introducción: "El P. Duran tomó por base y plan de su obra, 
un antiguo compendio histórico que manifiesta haber sido escrito original- 
mente por un indio mexicano, en su propia lengua, pues lleva el mismo 
orden, y aun he encontrado muy largos períodos copiados tan Utiralnu ¡iti , 
que con su auxilio he podido enmendar y suplir algunos defectos y lagu- 
nas del texto. Este es el que cito algunas veces en mis notas, con el título 
de Origt n de los indios, ó de el Anónimo. Es también el mismo que el P. 
José Acosta atribuye á un jesuíta, y que casi íntegro y á la letra, se en- 
cuentra en la obra que publicó, intitulada: — Historia natural y moral de 
las Indias. — El volumen del anónimo contiene, muy en compendio, todo 
lo que esta historia; así es que el trabajo del P. Duran se encaminó á am- 
plificar bub noticias, que frecuentemente se reducen á la mera enunciación 
de un hecho, y á aumentarlas, relatando todas las que había omitido. Pa- 



réceme también que tuvo á la vista alguna otra historia ó Memorias an- 
tiguas, que igualmente consultó á Tezozomoc, cronista indio, pues hay 
muy grande congruencia entre su Crónica y la historia de Duran." 

El mismo Sr. Ramírez nos da mayores noticias del importantísimo có- 
dice de que el P. Duran tomó su historia, en la Advertencia que á dicho 
anónimo escribió. La Advertencia dice así: 

" Descubrí este MS. en el convento grande de San Francisco de esta 
ciudad, al tiempo de su bárbara destrucción, ejecutada por orden del Go- 
bierno, so pretexto de una conspiración, en la noche del 16 de Setiembre 
de 1856. — El Ministro de Fomento, Lie. D. Manuel Siliceo, me comisio- 
nó, en uuion del Lie. D. Manuel Orozco, para formar el Inventario de sus 
libros y papeles, á fin de preservarlos de la rapacidad de los demoledores, 
que no perdieron tiempo en los primeros momentos de la confusión. — 
Merced á esta disposición se pudo salvar la Biblioteca y el Archivo. Aun- 
que el Gobierno no me había autorizado para extraer los documentos que 
considerara útiles á nuestra historia, recibí el permiso del V. P. Fr. Bue- 
naventura Ilomédes, entonces Provincial, quien me lo donó." 

" El MS. estaba encuadernado en pergamino, mas con tan grande con- 
fusión, que á primera vista parecía una colección de fragmentos. Desba- 
ratóle con la esperanza de coordinarlos, y esta operación me dio por resul- 
tado una obra bastantemente completa y tres fragmentos." 

" El estilo de la relación y forma ó disposición de la copia me inducen 
á creer que originalmente se escribió en lengua mexicana, pues no se con- 
cibe que la columna paralela que quedó en blanco, tuviera otro destiuo 
que el de copiar ó trasladar á ella el texto original de la narración. Esta 
conjetura nos da también la de que su autor fuera un indígena del estado 
secular. Probabilizan la primera los hechos siguientes: 1? las varias eti- 
mologías y traducciones que se dan de los nombres mexicanos, aunque 
algunas son erradas: 2? el elogio y particular estimación con que se habla 
de los mexicanos en parangón con los de otros pueblos: 3? el lacouismo 
con que menciona, sin disculpar, la matanza que los españoles hicieron en 
Cholula; la horrible descripción que hace de la que ejecutó Alvarado en la 
nobleza mexicana, sin justificarla, y antes bien admitiendo entre los mo- 
tivos la codicia de los conquistadores; el desvío y aun el desprecio con que 
habla de Motecuhzoma al describir su trágica muerte, atribuyéndola á los 
españoles mismos; y así de otras especies diseminadas en el cuerpo de la 
narración que no les son muy favorables." 

" Que el autor pertenecía al estado secular, parece cosa segura vista la 

severidad con que trata á los eclesiásticos. En la les reprocha su 

indolencia y descuido en la instrucción cristiana parangonándolos desven- 
DüEAN.— Toji. II.— Ap. 2 



teosamente con i i icio del antiguo culto idolátrico. En la 

q ie ñu se administró* & Motecuhzoma el bautismo porque el clérigo 
sacerdote que venía con los españoles "entienden que se ocupó más en 
"buscar riquezas con los soldados, que en cathequizar al pobre Rey etc." 
Muy diverso es el lenguaje de todos los escritores eclesiásticos." 

"El MS. no presenta indicación alguna por la cual pueda venirse en 
inmuto de su fecha; sin embargo, él es indudablemente de un con- 
temporáneo, y por otros datos, de que después se dará razón, parece pro- 
bable que se escribió liaría la mitad del siglo XVI. En uno de los párrafos 
citados la prueba es perentoria; pues la especie que refiere, dice el autor 

haberla oído á testigos presenciales, ven la habla de las minas 

del Templo ma; i todavía existen: 

•■ Pero la prueba inequívoca de antigüedad y con ella la de un plagio 
por largo tiempo disputado da la Historia de loslndios escrita por 

el Dominicano Pr. Diego Duran. La parte ritual que contiene se acalló 
en L579, y la his1 ' L581, como él mismo nos lo dice al fin de cada 

una ile ellas. PneS bien; el fondo ó núcleo entero deesa historia lo forma 
MS., habiéndose copiado, en lo general, tan al pié de la letra, que con 
el texto del P. Duran he podido suplir y enmendar las omisiones y equi- 
vocaciones en que incurrió el escribiente de esta copia, en otra que yo he 
sacado íntegra del propio MS." 

" El P. Duran no hizo más que amplificar la narración, aumentándola 
con numerosos detalles y con otras muchas tradiciones que recogió tam- 
bién de los contemporáneos. De esta manera la acreció hasta formar un 
volumen cinco ó seis : i que el original.*' 

"El descubrimiento de este MS. resuelve la cuestión debatida sobre el 
plagio del P. José Acosta, autor de la Historia natural y moral di- las 
Indias, que tanta fama le dio ata boga ha tenido desde fines del 

siglo XVI. Sabíase ya trash* le entonces por la breve y signifi- 

cativa mención que Dávila Padilla hizo en su historia 6 Crónica Domini- 
cana de México, de las obras del P. Duran: "no le hicieron sus trabajos, 
"dice, aunque part< di stán ya impresos en la filosofía natural y 

" moral del P. José Acosta, á quien los dio < I P. Juan de Tolwr, que vive 
" en el Colegio de la Compañía de México." He aquí una bien clara in- 
dicación del plagio, aunque hecha con el posible comedimiento." 

" El P. Acosta no hace mención alguna de la Historia del P. Duran, y 
por el modo con que se expresa, parece atribuir sus noticias al P. Tobar, 
aunque sin expresar la obra de «pie las tomó. Dánoslo á conocer princi- 
palmente como colector de documentos históricos, por encargo del Virey 
D. Martin Ilenríquez. refiriéndose á aquellos como las fuentes de donde 



sacó su historia. M Clavijero cita al P. Duran entre los escritores de his- 
toria mexicana, y la mención que de él hace es para incurrir en la equi- 
vocación de aplicarle su obra á Dávila Padilla, suponiéndole autor de una 
Historia antigua de los Mexicanos, que dice escribió " sirviéndose de los 
"materiales recogidos por Fernando Duran, Dominicano de Tezcuco." 
También se equivocó en el nombre del autor." 

" Presumo que de todas estas indicaciones vagas y confusas y del em- 
peño que debieron tomar los Jesuítas en vindicar al P. Acosta de la nota 
de plagiario, que delicada, pero claramente, le imponía Dávila Padilla, re- 
sultara que hicieran al P. Tobar autor de una Historia antigua de los Re- 
yes de México, de Acolhuacau y de Tlacopan, que cita Clavijero, y de la 
cual se entiende sacó sus noticias el P. Acosta. Yo no negaré que escri- 
biera aquella ú otra obra semejante, mas sí estoy seguro que ella no fué 
la que dirigió la pluma del P. Acosta, y la prueba es flagrante. Consiste 
en el cotejo de su texto con el de este MS. que he hecho de diversos lu- 
gares, reconociendo que, generalmente, está copiado al pié de la letra, ó 
sustituido con frases equivalentes. Refiérame á la sola parte en que trata 
las cosas de México." 

" Hay en su narración histórica un pasaje que uos hace palpar la evi- 
dencia del plagio, conduciéndonos, ademas, á otros curiosos descubrimien- 
tos. El P. Acosta habla muy detenidamente de las extraordinarias haza- 
ñas y grande valimiento de que disfrutó bajo varios reinados un personaje 
que denomina Tlacaelel, ingiriendo en su narración el drama sangriento 
de un hermano de Motecuhzoma 1? que se suicidó en Chalco por no fal- 
tar á la fidelidad que debía á su rey. Torquemada desecha toda la histo- 
ria de Tlacaelel, manifestándose desconfiado en cuanto al drama trágico, 
dando por razón que no se encontraba en cuantas relaciones había con- 
sultado: — "perdóneme el P. Acosta (añade) que este capitán yo lo tengo 
"por fingido ó imaginario, y no tiene él la culpa, sino la mala y falsa re- 
" lacion que de esto tuvo, que yo la tengo en mi poder escrita de mano con 
" el mismo lenguaje g estilo que él la imprimió, y muchas cosas de ella van 
" muy lejos de toda verdad y puntualidad etc." En seguida da algunas ra- 
zones por las que conjetura que el denominado Tlacaelel fué un sobrenom- 
bre bajo el cual se encubriera el esforzado guerrero que después fué rey 
de México y es conocido con el de Itzcohuatl." 

"Pues bien; esa relación á que alude Torquemada es precisamente la 
de este MS. único también que ha conservado tal tradición, después exor- 
nada por el P. Duran; de manera que él nos da la confirmación del plagio 
del P. Acosta, á la vez que una conjetura, que raya en certidumbre, de 
que el MS. sea el mismo que perteneció al P. Torquemada, y que por una 



10 

feliz casualidad Be salvó de las repetidas extracciones que ha sufrido el 
Archivo j Biblioteca de los Franciscanos. Todos sus otros ricos tesoros 
históricos habfau desaparecido en la ultima invasión que hizo un mal en- 
caminado liberalismo, bien que & él se debe este hallazgo. Desgraciada- 
mente para la ciencia, aquel, lo mismo que todos los depósitos encarga- 
do.- á manos eclesiásticas, han sido y son arcas cerradas que no se abren 
al que pide para conservar y utilizar, sino al que da ó arrebata para dila- 
pidar é> especular." 

'• Aunque, la calificación de una autoridad tau competente, como el P. 
Torquemada, parezca bastante desfavorable al MS., sin embargo, ella mis- 
ma manifiesta (pie no es absoluta; ni aun cuando lo fuera bastaría para 
desecharlo, pues todos los (pie tienen una mediana versación en la histo- 
ria conocen estas divergencias, aun ti atándose de suceso- contemporáneos: 
jqué será en colectores de antiguas tradiciones, conservadas únicamente 
por la trasmisión oral !. . . . En esa narración hay mucho que aprovechar, 
v de mí puedo decir, que ella y sus malísimos dibujos son los que me han 
venido á dar la completa solución de una duda (pie no había podido resol- 
ver con ninguno de los numerosos materiales que poseemos. Refiérame á, 
la etimología del nombre de la gran deidad de los Mexicanos, lluil:ih>- 
pocMi." 

" La elección que hizo el P. Duran de este MS. como base de su his- 
toria, es un hecho diguo de consideración. Por lo demás él abunda en 
cuentos y tradiciones absurdas, achaque que no es peculiar á nuestros 
historiadores, sino á los de los pueblos de todo el mundo. Indudablemente 
los nuestros son los más sobrios." 

"La parte histórica del MS. es completa, y no tenemos, ciertamente, 
un uujor compendio de la parte antigua. Presumo, sin embargo, por el 
sistema que veo tan uniformemente en nuestros historiadores, (pie el .MS. 
haya perdido uno ó dos cuadernos del fin. Ellos debían contener la expli- 
cación del calendario, 6 sea la distribución del año solar, con más la parte 
astrológica que hacía un tau gran papel en el culto y en la vida civil do 
los Mexicanos. La pérdida se puede reparar con el MS. del P. Duran, 
(pie probablemente ha seguido su tipo hasta el Era, pues vemos que no lo 
abandona un solo instante." 

" A la Relación principal siguen los fragmentos que con su misma dis- 
posición manifiestan (pie pertenecían á otra obra, aunque versen sobre el 
mismo asunto. El 1? contiene sucesos relativos á la historia de Motccuh- 
zoma 1? y su narración indica que pertenecían á una obra más extensa, 
aunque escrita sobre las propias tradiciones. Es copia, y el carácter de la 
letra idéntico al anterior." 



11 

" El Fragmento núin. 2 es un original y de letra enteramente diversa. 
Las numerosas tostaduras manifiestan claramente que era el borrador. 
Está distribuido en capítulos, habiendo quedado en blanco sus números 
ordinales. Kelátanse en él compendiosamente los sucesos de la conquista, 
desde la llegada de los españoles á Tezcuco basta los inmediatos á la ren- 
dición de México." 

" El tercer Fragmento, incorporado en el antiguo volumen, no tiene co- 
nexión alguna con su asunto. Contiene solamente tres fojas, letra del si- 
glo XVI, con el siguiente título. — "Clwtecismo ó ynstruction de ynfieles 
" donde se da noticia de nn solo dios verdadero, y de la falsedad de mu- 
" chos dioscs. ,, — Atendida la incongruencia se ha separado para unirlo á 
«tros de su género." 

" Vuelvo á la Relación principal del MS. para consignar una reflexión 
que olvidé en su propio lugar. Alguno podría juzgar que fuera la obra del 
P. Tobar que menciona Clavijero; mas la conjetura no me parece proba- 
ble por lo que ya he dicho con relación al desvío que manifiesta hacia los 
conquistadores y la censura que hace de la conducta de los eclesiásticos 
en la administración religiosa, lío se expresaría así el P. Tobar, aunque 
era indígena de Tezcuco, porque también era Prebendado de esta Cate- 
dral y luego vistió la sotana de la Compañía." 

" Lo que me parece muy probable es que habiéndose escrito la Rela- 
ción originalmente en Mexicano, se pasara después al P. Tobar para que 
la tradujera al castellano, pues era considerado como uno de los más ins- 
truidos en la lengua, por lo que le han llamado el Cicerón Mexicano. Así 
también se explica la existencia de ese MS. en su poder y su comunica- 
ción al P. Acosta. Quizá éste ni aun conoció la obra del P. Duran, de 
quien generalmente se le supone plagiario; pues si hubiera existido eu la 
Biblioteca de los Jesuítas nos daría noticia de ella Clavijero, en su catá- 
logo de historiadores mexicanos." 

El Sr. Ramírez, como se ha visto, descubrió este MS. en el año de 185G, 
y cuatro después escribió la anterior Advertencia, pues la firma á 4 de Se- 
tiembre de 1800: así es que llama la atención que al publicar en 1S67 el 
primer tomo de la obra del P. Duran, haga tan sólo una ligera referencia 
del Anónimo, siendo tan importante su conocimiento para apreciar el mé- 
rito y saber la historia del códice que publicaba. 

El manuscrito en cuestión pasó á ser de mi propiedad en el año de 1873, 
y creí importante publicar la noticia escrita por el Sr. Ramírez, agregan- 
do por mi parte las siguientes: 

Códice Ramírez. — Llamo así á un precioso MS. del siglo XVI, que 
encontró el Sr. Ramírez y que conservó para nuestra Historia antigua. 



12 

Ademas de bu gran importancia intrínseca, es muy de ateuder, que flié 
el núcleo qne sirvió para búa crónicas al r. Duran, a Tezozomoc y al je- 
Ai nsta. E31 orden de sn narración es el mismo en los tres autores, y 
repetidas voces la copiaron á la Letra. Nb oculta Duran la procedencia de 
su obra, qne varias veces se refiere á la crónica de que la sacó, aunque sin 
dar noticias de ella. 

Cuando la adquirí, me dediqué á su estudio y pude hacer las siguien- 
tes observaciones. La obra se compone de varias estampas geroglífioas, 
que auuque copiadas imperfectamente con pluma, conservan su primitivo 
carácter; y estas estampas sirven de base al relato, que por decirlo así, 
agrupa á su derredor las tradiciones históricas. Esto hace comprender que 
tal trabajo es una interpretación extensa de algún códice geroglífieo de 
los antiguos mexicanos. La interpretación se ha hecho, siguiendo la tra- 
dición puramente mexicana. 

Por el estudio de las diversas crónicas del siglo XVI que corren impre- 
sas, he observado (pie en lo general siguen las tradiciones acolhuas, ó han 
i lado éstas con las mexicanas; pero ninguna de ellas es una relación 
gcnuiua de las ideas históricas de la antigua México. Sí lo es el presente 
MS., y bajo este aspecto es de un inmenso mérito, y la mejor fuente, acaso 
la única verdaderamente autorizada, para conocer los hechos pasados eu 
Tenochtitlan. 

Todo hace suponer que fué escrito poco después de la conquista, y en 
mexicano. Debió gozar de gran popularidad, pues desde entonces sabe- 
mos ya que, por lo menos, existían tres traducciones: la una hecha por el 
jesuíta Tobar, que no se sabe si contenía las estampas, la cual sirvió» al 
P. Acosta, y dio causa al error de Clavijero que se la atribuyó como obra 
propia á Tobar. Otra copia, ó tal vez el original, se hallaba sin duda eu 
Santo Domingo y fué la base de la Historia del Dominicano Duran. De- 
bió ser ésta más cuidadosa, si fué copia, que la que yo poseo, pues las es- 
tampas del P. Duran tienen coloras, y son mayores eu número. Es verdad 
que éste al copiar los geroglífícos, ó copistas posteriores, los desfiguraron 
por querer perfeccionar su dibujo, quitándoles así su carácter especial. La 
copia que yo poseo, única (pie se ha salvado, perteneció á los franciscanos. 
Pues todavía tenemos presunciones de otra, hecho sobre el cual no llamó 
la atención el Sr. Ramírez en su Advertencia. No solamente tuvieron esta 
relación por base Duran y Acosta, túvola también Tezozomoc, y sin duda 
poseyó una cuarta copia. 

De todas maneras, la historia típica del imperio mexicano sólo se en- 
cuentra en Tezozomoc y Duran. Leyendo á estos cronistas, parece que 
como contemporáneos asistimos ú contemplar aquella sociedad y aquellas 



13 

hazañas, y oímos hablar á los mismos tenochca en su lenguaje brillante 
y expresivo. Esas crónicas no son más que la reproducción de este MS., 
más extensas si se quiere; pero sin apartarse de él en su estilo, en sus re- 
latos, en los sucesos históricos. He aquí por qué considero este códice 
como la fuente más pura y más importante de la historia de México, y 
por qué le he impuesto el nombre de Eamírez, como una muestra de 
gratitud á quien lo conservó, y que, para que no se perdieran las tradi- 
ciones germinas de Tenochtitlan, emprendió ademas la publicación de la 
obra de Duran. 

El ejemplar primitivo, que está en mi poder, forma un volúmeu en 4" 
común, de 2G9 fojas, letra del siglo XVI, muy pequeña y renglones muy 
compactos. Dividido en dos columnas, solamente está escrita la primera, 
dejando en blanco la de la derecha, sin duda para poner el texto mexica- 
no. Su título es: Relación del origen de los Indios que luibitan en esta nue- 
va España, según sus historias. Tiene 30 láminas dibujadas á tinta, estan- 
do iluminada con colores solamente la relativa al calendario. El fragmento 
relativo á la Conquista tiene una portada también de tinta. 

El Sr, Eamírez, como ya se ha dicho, hizo sacar una copia, y sirvién- 
dose del texto del P. Duran, llenó las lagunas y enmendó los errores del 
texto primitivo. Tuve la satisfacción de regalar esta copia al Sr. Orozco 
y Berra, y ella sirvió para la publicación que del precioso códice Eamírez 
ha hecho el Sr. Vigil en su Biblioteca Mexicana, poniéndolo como preám- 
bulo de la Crónica de Tezozomoc. 1 En la noticia que de el ejemplar pri- 
mitivo da el Sr. Orozco, manifiesta que en su concepto es la traducción de 
Tobar, y que fué el que tuvo á la vista Torquemada. La circunstancia de 
haber variación de frases, aunque equivalentes, en el relato de A.costa> 
me hace creer que ésta es otra traducción. Sí fué la que tuvo á la vista 
Torquemada, pues está escrita de su puño y letra, cuyo carácter conozco 
mucho por poseer algunos fragmentos del MS. de su Monarquía Indiana. 
Lo notable es que el último fragmento es de la misma letra que las apos- 
tillas de la primera estampa del P. Duran. ¿Acaso estas estampas fueron 
copiadas directamente del códice geroglífico original que perteneció al au- 
tor Anónimo? Es muy probable, y sin duda su mismo MS. fué el que sir- 
vió al cronista dominicano. En la copia de España y en la del Museo, las 
estampas están á la cabeza de los capítulos. 

Se ve por las anteriores noticias la gran importancia de la Historia del 
P. Duran, y el verdadero servicio que el Sr. Eamírez prestó comenzando 
su publicación. Desgraciadamente no pudo terminarla; sobre todo cuan- 

1 Para la publicación del Tezozomoc, han servido una copia sacada do la del Archivo y mi 
ejemplar, que está copiado de pnüo y letra del Sr. Ramírez. 



14 

do eo bu introducción hábia ofrecido una explicación de las láminas, que 
.si un es Indispensable respecto de las de la obra del 1'. Darán, sí es muy 
aeoesaria en lo que Be refiere á las diez y seis que forman el Apéndice. 

Ya dije que el Sr. Ramírez quiso utilizar todos los tesoros relativos á 
nuestra historia que pudo encontrar en el extranjero. Él, que nos había 
dado i oonocer sus grandes conocimientos bibliográficos en su vida de 
Motolinía, su oportunidad para Interpreta!' geroglífioos en su Apéndice al 
proceso de Alvarado, y su ciencia de nuestros monumentos en su expli- 
d de las antigüedades del Museo, era el más á propósito para utilizar 
i os estériles en otras manos. 

Encontró documentos de grandísimo interés en Taris, en podei de Mr. 
Aubin, y consiguió que se litografiaran. Mr. Aubin tuvo una escuela en 
México baos unos cuarenta ó cincuenta años. Inteligente j dado á las 
antigüedades, hizo amistad con los frailes franciscanos, y pudo examinar 
SU magnífica biblioteca: en ella encontró geroglífioos y manuscritos que 
los ignorantes frailes no tuvieron empacho en cederle. Basta un solo he- 
cho para calificarlos: tenían el único ejemplar que existía en México del 
Tonaiámaü, y sin saber ni lo que poseían, se lo cambiaron á Mr. Aubin 
¡por un ejemplar del (¡cilio dd Cristianismo, edición con estampas de 
Cumplido! 

Los códices de Mr. Aubin que se dieron á la estampa por las agencias 
del Sr. Ramírez, y que yo conozco, son los siguientes: 

Historia del reino de Acolhuacau ó de Texcuco. Mapa Tloltziu. Pintu- 
ra no cronológica. Tiene una vara y tres cuartas de largo, por media va- 
ra de ancho. Creo por la forma, que debe estar pintado en una piel. Es 
una historia de los acolhuas desde su estancia cu Tzinaeauoztoc hasta la 
época de la Conquista. Tiene escritas varias explicaciones en mexicano. 

Mapa Quinatzin. — Semejante a! anterior; pero dibujado eu sentido in- 
verso. Tiene una vara de largo por media de ancho. 

Mapa de Tepechpan. Historia sincróuica de los señores de Tepechpan 
\ de México. Larguísima tiía que por su forma se conoce que es eu el 
original de papel de maguey: está pintada con colores. Tiene los sucesos 
año por año, y llega hasta algunos años después de la Conquista. Como 
[os anteriores, tiene explicaciones eu mexicano. 

El Tonaláinatl. Veinte láminas con colores. Este era el calendario de 
2G0 dias, que arreglaba el ritual y las tiestas religiosas, y contenía la par- 
te astrológica. 

Cu códice con colores de la historia de los mexicanos, desde el princi- 
pio de su peregrinación hasta el año de 1609, siguieudo la cronología año 
por año. Tiene L35 páginas, y explicaciones en mexicauo. La traducción 



15 

está en los Anales de México, colección de manuscritos que formó el Sr. 
Kamírez. En los mismos existen copias de tres manuscritos de Mr. Aubiu: 
dos auales de los toltecas, y la historia del señorío de Teotihuacan. 

Otro códice cronológico, unido al anterior y también con colores, que 
abraza desde Tenoch basta el año de 1G07. 

Finalmente, el códice geroglífico que forma el Apéndice de la presente 
obra. 

En vano se ha buscado la explicación que ofreció el Sr. Ramírez, y to- 
do induce á creer que no la escribió. Para suplir el estudio de una auto- 
ridad tan respetable, be sido yo encargado de hacer la interpretación. Au- 
dacia ha sido la mia al aceptar: discúlpeme tan sólo el deseo de ayudar 
con lo muy poco que sé á la formación de nuestra historia antigua, cuyos 
principales secretos andan todavía en códices inéditos y ocultos tras el 
simbolismo de los geroglíficos. 

Es de suponerse que el presente códice lo adquirió Mr. Aubin de los 
franciscanos, y que el original, según sus caracteres, es de la época de los 
mexicanos. 

En cuanto á las materias de que trata, no pueden ser más importantes, 
y pudieran llamarse nuevas en cuanto que se encuentran en un solo cuer- 
po, y de ellas no hay sino noticias aisladas y esparcidas en las diversas cró- 
nicas. Es un ritual de las principales fiestas que los mexicanos celebraban 
á sus dioses en el templo mayor de la ciudad de Tenochtitlan, cabeza de 
su imperio, y centro de su grandeza y de su civilización. 



CAPÍTULO II. 

La religión de los mexicanos. — Sus traaformaciones históricas. — Su estado final. — El sacerdocio. 
— Su organización. — Su ingerencia en la vida civil. — Su influencia. — La? supersticiones. — La 
guerra sagrada. — Los sacrificios. 



Los mexicanos fuerou la última rama de una raza poderosa y sabia, 
que era tan vieja como el muudo: los nahoas. De ellos derivaban su idio- 
ma, sus instituciones, sus creencias y su religión. Eran los nahoas pue- 
blo primitivo y de levantadas ideas: para crear sus dioses inspiráronse en 
los astros del cielo, y tuvieron por sus tres primeras deidades, al sol es- 
plendoroso que los bañaba en olas de oro en la playa del mar en que vi- 
vían acariciados por las olas de zafir del más hermoso de los océanos; á 

Dcran\— Tosí. II.— Ap. " 



16 

la luna que presidía bus ritos misteriosos, y era la lámpara de bus amores 
celebrados en lechos de rosas al pié de arrayanes y de palmeras; y á la 
Mama estrella de la tardo, que no fué pava ellos la Aphrodite que nacía 
voluptuosa entre las olas del mar, sino una creación más pura, la virgen 
pudorosa que al mirarse sorprendida, ouando apenas comenzaba á brillar 
al caer la tarde se hundía apresurada, á ocultar su hermosura en un le- 
cho de algas salpicado de las estrellas fosforescentes del Océano. Así na- 
cieron sus tres grandes deidades: TonacatecuTitli, Tizcailijwca y Quetzal- 
coatí. 

Nada más puro y nada más mande que las primeras concepciones reli- 
giosas de los pueblos: el TonacaU rtihlli se convierte en (d MicllantecithtU, 

«m el dios de los muertos, para que los muertos también tuvieran su dios. 
La lluvia bienhechora, que á veces espanta con el trueno y deslumhra con 
el relámpago, se convierte en el dios Tlaloc, cuyo nombro expresivo parece 
un poema que entonan los labradores: tlal-li, tierra, oc-tli, pulque, vino: la 
lluvia es id vino de la tierra sedienta. Dos caudalosos rios que, precipitán- 
dose de lo alto de las sierras, bajan á su vez á fertilizar las llanuras, se tor- 
nan en la diosa Chalchinhtticiie ó ChalcMcueye, la de la enagua azul, que 
pintaban con uua cauda de un rio que arrastraba en su corriente á un mag- 
nate, á un mercader y á una virgen, simbolizando el curso de la vida que 
íí todos tíos arrastra hacia la muerte, de manera más poética que todas 
las poesías que se han entonado sobre la fragilidad de nuestra existencia. 
Va las siembras de maíz, que se columpiaban acariciadas por los mansos 
vientos ofreciendo al hombre su alimento, hacían nacer á la diosa Ccnteotí; 
ya brotaba de entre las rosas, meciéndose entro ramas, la deidad de las 
alegrías, Xochiqttetzálli; ya id fuego volcánico, que hacía retemblar la 
tierra lloviendo sobre ella cenizas y llamas, producía al severo dios ama- 
rillo. Xiuhtecuhtlitletl; ya en fin en estrecho y amoroso abrazo, ("qxtctli 
y (Kromoco, la luz y las tinieblas, el dia y la noche, el sol y la tierra, ha- 
cían nacer el Tonálámatl, la Hecha dad Nalmi OUin, el tiempo. 

Debió ser muj grande y muy feliz el pueblo que levantaba tanto su 
ánimo en concepciones tan bizarras. La OiÜaJcueye, la vía láctea, la de 
la enagua de estrellas, crea los astros; son los cometas, astros que van ve- 
locos como saetas; puéblanse los cié!.- de estrellas, do dioses y de luz; y 
en los dos últimos, en el Omeyocan, está invisible y omnipotente el Orne- 
tecuMi, el dios dos, el creador, el verdadero Dios. El alma es iumortal, y 
va á sufrir los espantosos viajes del Mictian; los guerreros muertos en 
batalla van á vivir al sol; y los niños, mientras vuelven á la vida, descan- 
san bajo las ramas de un árbol (pie gotea leche. Todo es tierno, todo es 
grandioso, todo es sublime en aquella religión primitiva: los primeros 60- 



píos de la divinidad sobre las razas vírgenes, son algo corno el primer beso 
de amor. 

Desgraciadamente junto á la religión nace el sacerdocio; á la inspira- 
ción del alma se sustituye el rito; la creencia se convierte en interés, y el 
dios en ídolo. El dios se personaliza, ya no representa la idea antigua, es 
ya un verdadero ser por cuya supremacía lucbau sus sectarios; el dios in- 
visible desaparece; sólo quedan aquellos que tienen una representación 
real, una forma que pueda verse y tocarse; el alma del creyente se susti- 
tuye por su cuerpo, y el sacerdote se apodera de este cuerpo como presa 
propia, como botin de guerra, conquistado en no sé qué contienda de di- 
vinidades en que hay ejércitos más lúgubres y más espautosos que las 
huestes de Satán que nos pinta el genio de Milton. 

Vemos así ya entre los toltecas, olvidada la explicación de la lucba as- 
tronómica de Tezcatlipoca y Quetzalcoatl, convertirse en verdadera guer- 
ra religiosa. En vano un ser misterioso trae la predicación del Evangelio, 
y tomando el nombre de Quetzalcoatl, con él se confunde. Esto encarniza 
la lucha. Las ideas se exageran y comienzan los sacrificios humanos. El 
pueblo y la raza degeneran, y triunfa la mala causa. Los quetzálcoail, los 
sectarios de la idea nueva, son arrojados de ciudad en ciudad, de templo 
en templo, de pirámide en pirámide, de Tollau, de Teotihuacan, de Cho- 
lollau, y se pierden en el mar, profetizando venir más tarde conquistado- 
res y triunfantes á plantar la cruz sobre las ruinas de las ciudades maldi- 
tas. Tezcatlipoca, la deidad terrible y sanguinaria ba triunfado; pero la 
poderosa Tóllan ha desaparecido dejando una terrible herencia de sangre 
á los aztecas. Tezcatlipoca ya no es la apacible luna, sino el ídolo negro 
y espantoso; Quetzalcoatl ya no es la tierna estrella de la tarde, sino la fe- 
roz culebra ornada de plumas; y ambos no son ya los dispensadores de la 
luz, sino dioses bambrientos de sangre humana y de sacrificios. Cipactli 
y Oxomoco, los padres del tiempo y de la vida, se convierten en bubos en 
el Tonalámatl. Tlaloc, el vino de la tierra, se presenta con el rayo des- 
tructor en la mano; y los aztecas traen para fundar su ciudad un dios más 
terrible aún, Huitzüopochtli, y una diosa que representa el más bárbaro 
de los crímenes, Toci. 

Los aztecas salen de su lago natal impelidos por los graves trastornos 
que desmoronan para siempre el imperio tlapalteca, y salen ya con su 
dios. ¿No tenían acaso otras deidades que las plantas allá en su primiti- 
va rudeza? Dos becbos nos lo bacen sospechan en el geroglífico de la pe- 
regrinación que existe cu el Museo, su dios es la cana del agua, Aácatí, 
que se eleva sobre el teocalli de su mansión primitiva; en la primera lá- 
mina del códice del P. Duran, su dios es la tior del maguey, el ombligo 



18 

del maguey, mea», de donde tomaron so nombre de raza y á su principal 
divinidad Mexitii En sn viaje, encuentran el culto bárbaro de los taras- 
cos en el Miehuaoan, y adoptan los sacrificios lmmauos: en el principio 
del geroglífico de su peregrinación, Be les ve ya arrancando el corazón del 
pecho de sus víctimas. ün valeroso caudillo los guia, EuitzUopochtii, el 
que u.-aba en el brazo izquierdo la pulsera de plumas de colibrí: lo deili- 
can, lo confunden con su primer dios, y de IIn¡t:¡loji<i<litl¡ y de M,.,i lia- 
ren uno solo, el terrible dios de la guerra. 

La idea religiosa dominaba en los aztecas como en ninguna otra raza: 
su dios les manda emprender el viaje, \ el sacerdote los guía; llegan ;í 
Tullan y reciben en la lucha religiosa las inspiraciones de los sectarios de 
Tescatlipoca, y hacen de él su dios de las almas, como HuitsilopocMi lo 
era ya de sus vidas \ de sus cuerpos. Destruida Tóilan, peregrinan siem- 
pre buscando un lugar propicio á su dios: sólo él los preocupa. Cambian 
«■I principio de su ciclo al año omt (hall, porcpie era el del nacimiento de 
HuitZÜopochfli} y para darle víctimas inventan una nueva teofanía: ha- 
cen la guerra cada vez (pie llega el dia de encender el fuego nuevo, para 
hacer cautivos (pie sacrificar á su dios. jQué impulso religioso habrá sido 
necesario para hacer caminar á una raza durante cientos de años en busca 
del lugar designado por su dios? Naturalmente el sacerdote era el jefe, y 
era omnipotente porque el dios hablaba por su boca. 

En su marcha incesante llegan á Chapultcpec, hermoso cerro cubierto 
de vegetación como canastillo de ramas depositado en medio de majes- 
tuoso valle; cércanle como centinelas, gigantescos ahuehuetes de cana ca- 
bellera, tan viejos como la corona de montañas de pórfido que rodea el 
espejo de los lagos; albercas de cristalinas aguas brotan á su pié; y como 
dosel de terciopelo salpicado de lentejuelas de oro, cúbrelo en las tran- 
quilas noches un purísimo cielo azul bordado de estrellas resplandecien- 
tes; mientras que allá al confín del horizonte dos colosos de piedra, el Po- 
pocatepetl y el Txtacíhuatl, parece que con sus frentes de nieve sostienen 
la lunilla del firmamento. Lugar tan lleno de encantos hizo olvidar al 
pueblo los designios del dios. Asentóse allí la cansada tribu, y menospre- 
ciando el poder sacerdotal, eligió su primer rey á Jluitzilíbuitl. 

Severo filé el dios con la tribu olvidadiza. Llegó la fiesta del fuego nue- 
vo, salil ron los aztecas á la guerra, y fueron vencidos y cautivados, per- 
diendo á su rey en la refriega. La supremacía sacerdotal recobró su an- 
tiguo poder, y los cautivos aclamaron jefe al gran sacerdote Tenoch, que 
debía guiarlos hasta la ciudad prometida, imponiéndole su nombre, y ha- 
ciendo que los aztecas prefirieran al de marica, que venía de su dios, el 
de tenockea que derivaron de su jefe. La ciudad más poderosa del Ana- 



19 

buac unió al nombre de su dios el nombre de su fundador, y se llamó 
México Texochtitla>\ 

Y como ya los dioses no se tomaban de los astros del cielo; así como de 
su caudillo hicieron el dios de la guerra, pidiéronle al rey de Culhuacan 
á su hija para convertirla en diosa, la sacrificaron, la desollaron, y lleva- 
ron á su mismo padre á que encendiese copal ante la nueva deidad Toa. 
La divinidad había bajado de los astros del cielo á los hombres de la tier- 
ra; la religión se hermanaba con el crimen y con el sacrilegio, preparando 
un espantoso y hasta entonces nunca visto culto de sangre. 

El sacerdote fundó la ciudad en el islote que cruzaban dos corrientes 
de agua azul y cristalina, y el pueblo levantó inmediatamente el templo 
de su dios. Los mexicanos, en su servidumbre y en su pobreza, soúaban 
conquistas y grandezas; pero el primer móvil de sus ensueños era cons- 
truir un templo diguo de su divinidad, y traerle miles de cautivos para 
sacrificarlos en sus aras. Aquel grupo de hombres desnudos, escondidos 
entre las juncias del lago, y aquel pobre templo de techumbre de paja, de- 
bían convertirse antes de dos centurias en asombro y terror de los demás 
pueblos, á los cuales habían de deslumhrar por su riqueza y espautar por 
su poder. 

Natural fué, que durante la vida del gran Tenoch, nadie osara dispu- 
tarle el mando: el sacerdote era el rey. Pero á su muerte encontramos un 
interregno, que claramente nos hace entender la lucha que sostuvo el sa- 
cerdocio para no abandonar el poder. Los elementos civiles de una socie- 
dad ya establecida, y los elementos militares necesarios para su conserva- 
ción y grandeza, debían prevalecer, y al fin triunfaron: se eligió rey A Aca- 
mapichtli. El sacerdocio comprendió al dejar el poder, que para no perder- 
se necesitaba organizarse, y que era preciso que la sociedad no se le es- 
capara de entre las manos. Así lo hizo. 

El fanatismo religioso, la supremacía de la divinidad, y el hacerse en 
todos los actos de la vida el instrumento de su voluntad, eran los medios 
seguros. Lo principal era apoderarse de la persona del rey. Para ser elec- 
to, necesitaba el que debía ser rey, haber sido educado en el Cahnccac, 
es decir, en el colegio de los sacerdotes; y estos formaban parte integran- 
te del consejo elector, llamándose los que este cargo tenían tlenamaeaz- 
que 6 jxipaoaque. Así el rey y los demás señores eran en realidad escogi- 
dos por los sacerdotes entre los mexicanos que ellos mismos habían edu- 
cado. Una vez electo el rey, necesitaba, previamente al ejercicio de su 
poder, llenar todas las formalidades religiosas, que ya solamente de los 
sacerdotes dependían. El rey quedaba ya en su poder. Conducíanle al 
templo de Huitzilopochtli, desnudo de toda ropa, para que comprendiese 



20 

que do era nada, y que todo lo iba á recibir del sacerdocio. Va en el tem- 
plo, \ olíanle el xicoUi, y le ponían á incensar al ídolo: bajábanlo después 
al Tktoodhaáloo a* que ayunara é hiciese penitencia cuatro dias cu unión 
de loa sacerdotes. Ungido el rey, decíanle: "vos sois la imagen de nuestro 
dios, y en quien él babla, y con cuyas orejas él oye." Así el rey no era 
más que el instrumento de la divinidad, cuyos intérpretes eran los sacer- 
.. v á pesar de !,■ eleooion de los guerreros y de los auciauos, de los 
lotes dependía la consagración; y de esta manera, cuando perdieron 
el poder real, se apoderaron del rey y de su poder. 

Después del rey, lo más importante en la sociedad era la juventud due- 
ña del porvenir. Organizáronse entonces los oolegiosde los templos. Des 
gk>8 había para hombres y dos para mujeres. Cuidábanse ante todo 
ile hi sacerdotisas, que se criaban eu el Calmecac. Todos 

los hijos de los nobles j de los guerreros se educaban, si eran varones eu 
el TilpuvhadH, si eran hembras en el T< Jpuchpan. Estos colegios se encon- 
traban dentro del templo. Eu el Calmecac se educábanlos mancebos que 
ayudaban á los sacerdotes en las ceremonias del culto, generalmente de 
edad de diez y ocho á veiute años: criábanse en peuiteucia y sujetos á to- 
das las penalidades para acostumbrarse á ser fuertes y sufridos: de allí 
salían, seguu las palabras de Sahaguu, "los señores, los senadores y gen- 
te noble, los que poseen los estrados y sillas de la república, y los (pie es- 
tán cu los oficios militares que tienen poder de matar y derramar sangre." 
El templo era la fuente de todo poder público, y los sacerdotes tenían la 
llave de esa fuente. Y para ejercer mejor su iutlueucia, quitaban de raíz 
la de la familia; y el mismo pudre al llevar á su hijo le decía: "ni digas 
vive mi padre y mi madre, en mi casa hay riqueza, ui te acuerdes de nin- 
guna de estas cosas." A su vez las hijas de los nobles y de los señores se 
educaban en el templo, en donde aprendían á cantar y á danzar, ó vivían 
en penitencia, hasta que salían de allí para casarse. Aquellos jóvenes, con 
los cabellos cortados de manera simbólica, y aquellas niñas vestidas siem- 
pre de blanco, como traje de pureza con que se atavía la hermosura, eran 
todo el porvenir de la sociedad, y ese porvenir estaba en manos de los sa- 
cerdotes. 

V eran ellos depositarios de las tradiciones y de los archivos; ellos com- 
prendían los geroglíficos y explicaban los hechos históricos; y dueños eran 
de los agüeros, que formaban parte muy esencial de las supersticiosas 
creencias de los mexicanos. 

Y no se olvidaron de apoderarse del hombre desde su nacimiento bas- 
ta su muerte: toda la vida les pertenecía: solamente el sepulcro podía ar- 
rebatarles SU presa. 



21 

Tan luego como nacía un niño, llamaban los padres al tonalpouliqul, 
que explicaba los agüeros y el destino futuro del recien-nacido. Valíase 
para esto del calendario religioso de que antes he hablado, llamado Tonu- 
hhnatl, que quiere decir papel ó libro de los días. Divídese el Toiudúmatl 
en veinte hojas, que cada una contiene un periodo de trece dias, y todas 
reunidas los 260 del año sagrado. Los veinte dias del mes corren por ellas 
sucesivamente trece veces. En cada hoja los dias van numerados del 1 al 
13, y de esta manera no se repite en todo el año un mismo dia con igual 
numeración. La cuarta parte superior izquierda de la hoja, la ocupa la 
divinidad principal que domina en la trecena. La parte inferior los dias, 
dando vuelta en escuadra sobre la derecha. Sobre esta escuadra están en 
una segunda, los señores acompa fiados de la noche, que son nueve y se van 
repitiendo: estos no hacen ciclo sino hasta los 360 dias en el año solar. 
Hay en fin una tercera escuadra superpuesta, en que están pintados los 
agüeros: su interpretación no era conocida más que de los sacerdotes, y 
consistía en una complicadísima combinación del signo, el acompañado y 
el dial del nacimiento, sin olvidar ni la hora del suceso. Como la buena ó 
mala fortuna del niño tan sólo de los agoreros dependía, pues misterios 
eran éstos que al pueblo le estaban vedados, temor y respeto infundían 
en las familias los sacerdotes. Y éstos, por cierto que de esta ceremonia 
como de todas las del culto, sacaban provecho material; pues al tonal- 
pouhqm "le daban á comer y de beber, y algunas mantas y muchas cosas, 
como gallinas, y una carga de comida." 

El tonalpouhqui señalaba el dia del bautizo, que era á los cuatro dias 
si había tocado al niño un signo favorable; y si le tocó adverso, hasta que 
llegase otro signo que fuese benéfico. En el bautismo, que era de inmer- 
sión y dando de beber agua al niño, dábanle una pequeña rodela y cua- 
tro flechas para que fuese soldado valeroso de su dios, y le deseaban co- 
mo bien supremo que muriese en la guerra. Así desde el nacer, se con- 
sagraba la vida de los mexicauos toda á la gloria y á la grandeza de su 
dios. Parece que existía también la ceremonia de la circuncisión, aunque 
Mendieta la refiere solamente á los totonacas. Al niño se le imponía el 
nombre del dia en que nacia, ó el de algún suceso notable que con su na- 
cimiento hubiese coincidido. Y tenían ya en él los sacerdotes un nuevo 
soldado de su dios. 

Ya hemos visto que después se educaban en el templo, y que del tem- 
plo salían mancebos y doncellas para casarse. Para casarse tenían que 
ocurrir también á los sacerdotes agoreros á fin de que examinasen los sig- 
nos en que habían nacido, para ver si conformaban y prometían felicidad 
a los futuros esposos. Después las t¡ti:i. según Sahagun, ó los sacerdo- 



00 



bes, según el códice Ramírez, llegado el día del matrimonio, ataban una. 
punta del dyaü del mancebo á otra punta del huipilli de la moza, y queda- 
ban casados. Pero la intervención sacerdotal se marcaba más después de 
la ceremonia: los reoien-casados se separaban á hacer oración y penitencia 
por cuatro dias, y no so unían hasta que los sacerdotes los llevaban al 
aposento al efecto preparado por ellos, el cual adornaban siguiendo costum- 
bres supersticiosas y absurdas, como era el poner en la cania, ya ana pie- 
dra dkalchíhmÜ, ya un pedazo de piel de tigre. Los desposados en mues- 
tra de agradecimiento, iban al dia siguiente al templo á hacer ofrenda 
de los muebles y mantas de la cámara nupcial. 

Intervinieron también los sacerdotes eu las ceremonias fúnebres: y aquí 
uos corresponde ya hacer la explicación de las láminas 13 y 14 del Apéndice. 
Naturalmente las ceremonias fúnebres correspondían á las ideas que 
tenían los mexicanos de lo que pasaba á los hombres después de su muer- 
te. Nos ha conservado estas creencias una pintura geroglífica, que en la 
colección de Lord Kiugsborough, es la lámina 2? del códice Vaticano. 
Ellas dieron origen á que los sacerdotes, tan luego como llegaban á la ca- 
sa mortuoria, y antes de hacer otra cosa, amortajaban con papeles corta- 
dos de manera simbólica al difunto, y le ponían al lado el agua y la co- 
mida que debían servirle en su viaje. Poníanle encima otros papeles para 
que conjurara los peligros del camino, y mataban un perro que debía 
acompañarlo á salvar el primer obstáculo. Era éste un profundo rio lla- 
mado Ohiconahuapan, nueve aguas, ó Apanuiya, paso difícil de las aguas, 
que atravesaba montado eu el perro. Pasaba después el muerto entre dos 
montañas que continuamente están chocando la una contra la otra: á es- 
te lugar le llamaban Tepethnonanamictía; y se pinta eu el geroglílico 
al hombre desnudo que por ellas atraviesa. El tercer paso era el Itztepetl 
6 montaría cortante, que desnudo también debía atravesar. Seguía des- 
pués el Itzecayo, lugar en que reinaban torbellinos de nieve. Era el quin- 
to el Itzquiaulico, lugar en que caían navajas de pedernal. El sexto paso 
era el Ttmininaloya, en (pie se representa al hombre desnudo recibiendo 
una lluvia de Hechas. El sétimo era el Tecuanicualoya, en que un tigre le 
mordía el corazón. El octavo era un lago de agua sucia y oscura en que 
pretendía devorarlo un monstruo, á manera de culebra ó lagarto, según 
Torquemada, y que se llamaba Xochitonal: el lugar tenía por nombre 
Izmictlanapochcalocan, que el Sr. Mendoza traduce el Lugar dalos muer- 
tos, eu que hay agua y humos. Y como los muertos hacían desnudos este 
viaje, por esto era sin duda el quemar sus ropas, aderezos y armas. 

La lámina 13, figura 20, nos representa al muerto ya amortajado y 
adornado por los sacerdotes de los papeles de que se ha hablado: rodeado 



23 

está de sus amigos y conocidos que, seguu el códice Ramírez, le traeu 
presentes y le saludan como si estuviera vivo. El hombre que está á la 
izquierda, en la parte superior, le trae una manta, y le habla, pues de sus 
labios sale el símbolo de la palabra. La mujer que está á la derecha, le 
presenta los alimentos necesarios para el viaje, y al hablarle, como ser 
más débil, derrama lágrimas. En la parte inferior los hombres y las mu- 
jeres de la familia lloran ante la diosa Miquistli. Debe ser noble el muer- 
to, puesto que se ve á su lado uu estandarte, y seguu Torquemada, lleva- 
ban los nobles un pendón de papel. 

Cuando los muertos eran personajes importantes, las ceremonias eran 
naturalmente más complicadas. Cantábanles los sacerdotes oficios funera- 
les; había banquetes, y se daban ropas á todos los que al entierro acudían; 
mataban al sacerdote del señor y á sus servidores y enanos, y á todos loa 
de su casa, para que lo acompañasen y sirviesen en el otro mundo; y por- 
que allá no tuviese pobreza, enterraban con él sus ricas mantas, sus 
joyas, su oro y su plata. Esto es lo que representa la lámina 1-4, figura 
21. Está el muerto amortajado en riquísima tela y adornado del tlalpo- 
ttoni, de plumas verdes de quetzal; rodéanlo de lujosas mantas con plumas 
y piedras; allí están sus collares de discos de oro y de preciosas esmeral- 
das; así como sus vasos también de oro, y la piel de tigre con que se cu- 
bría para ir á la guerra. 

La ceremonia religiosa comenzaba sacaudo como en procesión al muer- 
to. Acompañábanle sus mujeres, parientes y amigos, todos llorando. Los 
sacerdotes iban entonando tristísimos cantares, sin huehuetl ni teponaxtli. 
Recibíalos á la puerta del templo el gran sacerdote; y al pié de las gradas 
del teocalli quemaban el cadáver, aromatizando las llamas con cojxdli. 
Mientras ardía el fuego, se sacrificaba á los que en el otro mundo debían 
acompañar á su señor. Repetíanse las ceremonias dentro de los ochenta 
dias siguientes, y después de año en año hasta el cuarto. 

De las ceremonias de los funerales de los guerreros muertos en el cam- 
po de batalla, estaban encargados los sacerdotes llamados quauhuehuet- 
que. A éstos les daban las viudas numerosos maztli y áyatl. Pasaban las 
viudas llorando ochenta dias sin peinarse, lavarse ni vestirse. El último 
dia del luto iban otros sacerdotes á rasparles la suciedad del rostro, la 
cual llevaban al templo para arrojarla en el yáhuálimean. A estos tam- 
bién les daban las viudas muxtti y úijatl. 

Así el sacerdocio estaba apoderado en realidad de la vida pública, de 

la vida civil y hasta de la vida familiar de los mexicanos. ¿Qué mucho 

que éstos, educados en groseras preocupaciones y en absurdo fanatismo, 

ya ni comprendiesen el primer sentido de la religión nahoa? Convertida 

Duran.— Ton. II.— Ap. 4 



l;i religión en an cúmulo de preocupaciones, el culto en una serie de ce- 
remonias absurdas, j subyugada la conciencia á horóscopos y agüeros que 
no comprendía; en vano veían los mexicanos en todos los dioses, en to- 
dos los símbolos y aun en los signos de los dias, el carácter figurativo de 
la estrella que recordaba los asiros y constelaciones del cielo, cuando el 
Brmamento era el gran templo de la raza primitiva. ¿Qué más, si basta 
los cielos (pie habían poblado antes de luz y de astros se convirtieron en 
mansiones vacías* Ferdióse del primer cielo la citlaUi. El segundo vano 
fué el paraíso Üalócan, sino un lugar de espanto habitado por las t:i(:i- 
minc que amedrentaban á los hombres. El tercero ya no era el del sol, 
sino el de los 400 hombres de cinco colores. El cuarto se dio á las aves, 
Dejaron á los cometas en el quinto, porque eran mensajeros de espanto y 
de desgracias. El cielo de la noche tranquila cubrióse de vientos tempes- 
tuosos, y el del esplendoroso día de huracanes de polvo. En el octavo se 
juntaron sus dioses degeuerados; y de allí arriba, ya no alcanzaban las 
mansioues de los primeros dioses, ni sabían qué había en ellos. Al cielo 
del TonacatecuhÜi ya nadie llegaba. 

La perfección religiosa consiste en la unidad del dios: mientras más de- 
genera la religión, más se multiplican los dioses. En la creencia primitiva 
el número era muy limitado, y el dios creador, el Ometecuhtli, sobresalía 
de todos. Los mexicanos tenían ya innumerables deidades; la sal se con- 
vertía en diosa para los mercaderes; los vicios tenían sus ídolos, y había 
dios de la embriaguez y diosa de la prostitución: una piedra, un reptil, en 
divinidades se convertían: y de aquí ese sinnúmero de amuletos, de ido- 
lillos y ile talismanes. La divinidad se había subdividido hasta el infinito: 
el sacerdocio sustituyó á la divinidad. 

Fué natural que los templos aumentaran. Llenáronse de ellos las ciu- 
dades, los caminos, los moutes. Lógico era que el sacerdocio aumentase 
en proporción de los dioses y de los templos; y así sucedió. Cada dios te- 
nía sus sacerdotes especiales; cada templo su colegio sacerdotal. Y fueron 
tantos, que Torquemada cuenta que en el templo mayor de México, en- 
tre sacerdotes y sirvientes de los dioses, no había menos de cinco mil. En- 
tonces debió llegar á su apogeo la organización del sacerdocio. 

Había un sumo sacerdote con poder superior sobre todo el sacerdocio, 
y tenía por nombre de su dignidad Teotecuhtli. El título de tcculitli lo 
osaban los reyes: cuando la famosa alianza de los tres reinos de Tlacópan, 
México y Texcuco, tomó el señor del primero el título de TepaneeatecuhÜi, 
señor de los tepaneca; el de Texcuco tomó el nombre dcAcolh>t<ii<nihil¡, 
señor de los acolhua chichimeca; y el de México el de CoJhuateeuTitli, 
por descender los mexicanos de los colhua tolteca. Eran los reyes, se- 



gun sus títulos, los señores de sus subditos. El gran sacerdote tomó por 
título Teotecuhtli, el señor del dios. No solamente tomó para sí el mismo 
dictado de los reyes, sino que se llamó el señor del dios, publicando así 
su supremacía; pues los reyes no eran más que señores de hombres suje- 
tos como siervos á la divinidad. 

Los sacerdotes se llamaban teopixque ó guardas de dios: untábanse en 
el rostro y en todo el cuerpo nu betún de iilli, negro y reluciente; usaban 
túnicas de algodón de rayas blancas y negras, y se dejaban crecer el ca- 
bello que más abajo de la cintura les llegaba. El sumo sacerdote distin- 
guíase por una borla que sobre el pecho le colgaba. Tenían los teopixque 
por jefe al hueiteopixqui, que era como el segundo del Teotecuhtli. Reci- 
bían los sacerdotes sus diguidades por elección; pero los graudes cargos 
recaían en los de familias nobles, y para sumo sacerdote se buscaba un 
miembro de la familia real. Así fué Teotecuhtli Motecuhzoma II. En los 
varios grados de la jerarquía había innumerables títulos. El tlaquimilol- 
tecuhtli estaba encargado de la hacienda del templo; el tlillancálcatl cus- 
todiaba sus riquezas y ornamentos, y mandaba á los teotlmnacazque ó mo- 
zos del templo; el tlupixcátzin dirigía los cantos sagrados, y tenía por se- 
gundo al tzapotlateohuúuin. El tlamacazcatcotl era el depositario de los 
archivos geroglíficos, explicaba su significado, dirigía los colegios del tem- 
plo, y estaba sujeto, así como los colegios y monasterios, á la gran digni 
dad del Mexicateohuátzin. 

Este nombre y las atribuciones del sacerdote que lo llevaba, merecen 
que en ello pongamos alguna atención. La terminación tzin era reveren- 
cial y se daba á los nobles y señores; pero nunca significaba tanto como 
la voz teculitli, rey ó señor: era mucho menos. Estaba pues este sacerdo- 
te distante de la altura del Teotecuhtli; pero su dignidad debía ser de 
grande importancia, pues su título sacerdotal es el único que encontra- 
mos con la terminación reverencial tzin. Siguiendo en la interpretación 
etimológica de su nombre, eucoutramos que se compone de mexícatl, que 
quiere decir mexicano, de teotl que significa dios, y de la partícula hua 
que se usa para significar propiedad ó posesiou: así es que el nombre 
compuesto conforme á las reglas gramaticales, se traduce: el señor dueño 
de los dioses de los mexicanos. Se ve, pues, que era altísimo en la jerar- 
quía; pero aun bajo el aspecto en que lo hemos examinado, se compren- 
de que era inferior al sumo sacerdote Teotecuhtli: éste era el señor del 
dios, y era señor como rey, y así superior á los reyes mismos: aquel no 
era señor como rey sino como noble, y depositario tan sólo de los dioses 
de México. Pero sus funciones eran de altísima importancia para la su- 
premacía del sacerdocio. Si el tlatnacazcateotl tenía en sus manos la bis- 



26 

toña \ los agüeros de los mexicanos, y de él dependía toda la juventud 
de aquel pueblo; él á su vez estaba bajo la dependencia del Mixicatco- 
huát:in. quien adornas tonía el poder inmenso de designar, precisamente 
de entre los que bajo su vigilancia se educaron cu el Calmccac, & los que 
debían ocupar las dignidades del sacerdocio y del imperio. ¿Qué era el 
poder del rey ante oso sacerdote que le imponía á su antojo á todos los 
magistrados y funcionarios! Puede decirse, pues, que la dignidad del Me- 
xicateohuátzin ora la si gunda ni el sacerdocio, y sólo inferior en jerarquía 
al TkotecuhiH: puedo dooirse más; que éste era el corazón del sacerdocio, 
pero aquel el cerebro. 

Dignidades de otra jerarquía había también on el sacerdocio: talos oran, 
el ometochüi, gran sacerdote de Tezcatzóncatl, dios de la bebida, que pre- 
sidía á otros cuatrocientos sacerdotes llamados centzontotochin; los sacer- 
dotes de CenteoÜ, la diosa del maíz, (pie vivían en ayunos y penitencias 
vestidos do pules de fieras, y tenían por misión escribir cu geroglíficos 
las historias; los monauhaAuhcauhqm que pasaban austerísima vida; y 
había aún, el meloncotcohua, los chieonnahuácatl, ol atempanteoliuátzin, 
<•! tecanmanteohua, ol tezcatzoncatlometochtli, ol oinetocTitUyauliqueme, y 
otros muchos que sería largo enumerar. Si so agregan los servidores de 
los templos, desde los mozuelos empleados on la limpieza, las vírgenes que 
on olios habitaban, guardadas segun la expresión dol cronista, no por puer- 
tas, sino por severas ancianas por dentro y por viejos cuidadores por afue- 
ra, y los innumerables educandos que del sacerdocio dependían, tendremos 
á éste abarcando bajo su dominio una gran parte de la población. 

Pues todavía otra gran parto venía á depender del sacerdocio: los que 
se dedicaban á su mantenimiento. Ya hemos visto que en toda ceremo- 
nia se le hacían ofrendas; pero éstas no bastaban. Los mozos del Telpuchr 
mili llevábanles madera y leña de los montes, les construían sus edificios, 
salían á pedir limosna do comestibles, y aun hay cronista que afirma que 
cuando nada los daban, tenían derecho de arrancar de los campos las ma- 
zorcas de maíz para ol sustento de los sacerdotes del templo en que ser- 
vían. Según Torquemada, los templos tenían gran cantidad de rentas, 
comenzando por las primicias do los frutos dol campo, y teniendo ademas 
on propiedad campos y heredades para el sustento y para la fábrica y re- 
paración de los templos. Cuenta que en dichas tierras había gran numeró 
de vasallos de dichos templos, que las cultivaban; mientras que otros con- 
tribuían con vestidos y mantenimientos. Pueblos había dedicados A esto; y 
le llama la atención al cronista la cantidad de leña que entregaban, segun 
él viú en una pintura, y que ora necesaria para tanto brasero y hoguera 
que perpetuamente ardía á los diosos. Fuera do los templos se construían 



27 

grandes trojes para guardar las semillas. Los reyes cuidaban de aumen- 
tar estas rentas; y en esto se distinguió mucho Motecuhzoma. Yo creo pa- 
ra mí, que de los pueblos conquistados, una parte quedaba tributaria del 
templo, como otra parte lo quedaba del rey; y de esto hay indicios en las 
crónicas. Y para mí hay evidencia, pues en la colección de Lord Kingsbo- 
rough existe un códice geroglífico, del cual nadie que yo sepa se ha ocu- 
pado, y que no es más que el libro de los tributos que se daban al templo. 
Así como había un libro de los tributos que se pagaban al rey, el cual 
original está en el Museo, y reprodujo el arzobispo Lorenzana en su edi- 
ción de las Cartas de Cortés, y más tarde el mismo Kingsborough en el 
códice Mendocino, y en él se detallan los objetos y los pueblos contribu- 
yentes; de la misma manera en el del templo, especifícanse, ya el núme- 
ro de vigas ó de púas de maguey para el sacrificio, ya el cojmlli ó las man- 
tas que se daban. 

De rentas tan grandes nacía el poder sustentar tautos templos, y el 
hacer en ellos tan suntuosas solemnidades. Y no puede caber duda de 
que semejante pompa fué parte para cautivar la imaginaciou del pueblo 
y subyugarlo más. Las inmensas y vistosas procesiones, los cánticos sa- 
grados, el lóbrego son del huehuetl y del teponaxtli en la mitad de la no- 
che; las dilatadas y lujosas danzas sagradas; los coros de las vírgenes que 
como blancas visiones atravesaban los patios á la luz de la luna, menos 
pura que ellas; y hasta la vida misteriosa y de peuitencia de los teopixque, 
que cuidaban según el códice Bamírez, de clavar sobre las almenas las 
púas con que se sacrificaban para que el pueblo las viese; y sus ablucio- 
nes en el ezápan; y sus trajes severos; y sus rostros negros y relucientes 
como la obsidiana; todo debía contribuir á afirmar más y más la supre- 
macía del sacerdocio. 

Pero no olvidaron los sacerdotes que el pueblo se les podía escapar de 
las manos, si no sabían aprovechar su valor indomable: raza esencialmente 
guerrera, temida por donde quiera y de todos huida con espanto, no podía 
ser dominada, sino por quien de ese mismo valor hiciera un poderoso ins- 
trumento. Es de suponerse que en su estancia en Tóllan, organizaron los 
azteca de un modo definitivo su gobierno sacerdotal, pues vemos en su 
peregrinación, ya en el geroglífico del Museo, ya más claramente en el de 
Mr. Aubin, que inmediatamente después de la destrucción de la ciudad 
tolteca, y en la primera fiesta del fuego nuevo, hicieron la guerra para 
tener víctimas que sacrificar á su dios. Los sacerdotes inventaron esa teo- 
fania, que convertía la guerra y esplotaba el valor azteca en provecho tan 
sólo del dios. Por eso era que al nacer el niño, le ponían en una mano un 
pequeño chimalK, y en la otra las cuatro flechas del dios Huitzilopochtli. 



28 

Por i bo era que al Llevarlo ya mancebo al Calmecac, le deseaban cuino su- 

premo bien, que saliese <!<• allí ya adiestrado en el manejo de las armas 
para que fuese á morir en la guerra por su dios. Y por eso era en fiu, que 
á los muertos en la guerra les daban por mansión eterna, no el tenebroso 
MicÜan, sino el espléndido sol, el mismo Tonatwh. 

V para afirmar este dominio, api ovechando grandes calamidades y fiu- 
giendo enojos de sus dioses, hicieron celebrar el famoso pacto de la guerra 
sagrada entre México, Tlaxealla y lluexotzineo, por el cual periódicamen- 
te -alian osos pueblos á combate, no para adquirir glorias ni conquistar 
tierras, sino únicamente para hacer prisioneros que ofrecer (i sus dioses, 
y así aplacar sus divinos enojos. De ahí vino, seguu nos cuentan las cró- 
3, que se empeñasen los guerreros eu las batallas, no en herir y matar 
á sus contrarios, sino en hacer el mayor número de prisioneros para ofre- 
cerlos á las aras del dios. Eu el geroglífico del Museo, vemos la sorpresa 
del rey colhua, cuando los azteca le presentaron en tniates, las orejas que 
habían cortado á los xochimilca prisioneros. V era el hacer prisioneros 
para el dios, el modo de ascender en el ejército tenochca, y de usar ma- 
yores distintivos. El valiente que había cautivado á dos enemigos, usaba 
uu traje de algodón rayado, su tnaquáhuitl, su chimalli rayado á seme- 
janza del traje, uu gorro sin plumas terminado en punta, y una manta 
cou cenefa sencilla de rayas. El que había cautivado á tres enemigos, 
usaba el peinado rojo y cou plumas, y su manta era bordada. El que cau- 
tivaba á cuatro enemigos, usaba manta lisiada de negro y naranjado cou 
cenefa, y se cubría con una piel de tigre, por lo que se llamaba Océlotl, que 
cía ya gran dignidad en la milicia. Así, seguu uos indican los geroglíficos 
del códice Mendocino, tan sólo el servicio del dios era camino para llegar 
á los altos puestos de la milicia, como la guerra no teuía otro objeto que 
la honra y la gloria de la divinidad. 

Entonces fué euaudo los sacrificios, que eran la ofrenda más propicia, 
se extendieron eu proporción (pie espanta. Nacía el niño y se le clavaban 
púas de maguey; los esposos se sacrificaban cuatro dias antes de consumar 
el matrimonio, como el rey antes de subir al trono; en los funerales se ma- 
taban enanos y servidores; sacrificábanse en el templo, mancebos y vírge- 
. ancianosy sacerdotes; y dia á dia la guerra vomitaba centenares de 
cautivos sobre los teocalli, para que allí se les arrancase el corazón palpi- 
tante, (bjando rodar su cuerpo ensangrentado por las gradas del tzacitalli. 
V eran tantos los sacrificados, que los sacerdotes ya bañados eu sangre, 
se 'ansaban; y otros llegaban á ocupar su lugar, y otros, y otros; basta 
que . I sol se escondía entre sangrientos vapores. 

El >i. Ramírez bacía notar un hecho para él extraordinario: que los me- 



29 

xicanos en sus dos siglos de existencia jamas se rebelaron contra sus se- 
ñores. ¿Y cómo, si la rebelión es la aspiración de un pueblo á la libertad, 
al progreso, á la conquista de las ideas, y los sacerdotes se habían apode- 
rado de todo lo que el pueblo tenía, no dejándole más ambición que der- 
ramar la sangre ajena y su sangre propia por el dios y para el sacerdocio? 
México era una laguna de sangre, en donde se ahogaban la familia, la so- 
ciedad, las magistraturas y los reyes, y en la cual solamente sobrenadaba 
lúgubre y espantosa la figura negra del Teoteciihtli, del señor del dios! 



CAPÍTULO III. 

Touaeatecuhtli. — Tezcatlipoea. — Quetzalcoatl. — Tradiciones nahoas.— Mitos astronómicos. — La 
civilización del Norte y la del Sur. — Los tlapalteca. — Los palencanos. — Lob mayas. — Los 
meca. — Emigraciones. 



Conocemos con el nombre de raza nahoa ó náhuatl, á la compuesta de 
los pueblos ó nacionalidades que hablaban el idioma que verdaderamente 
se llama náh uatl, pero que generalmente se conoce con el nombre de me- 
xicano por haber sido la lengua del último imperio poderoso de la raza, el 
imperio de México. De muy antigua edad databa la existencia de la na- 
cionalidad nahoa. ' Recordaba como su primer edad cosmogónica, como 
el primer gran cataclismo de la humanidad el Atonatiuh ó sol de agua, 
en que la tierra fué inundada, y perecieron todos los hombres, menos un 
par que se salvó en el tronco de un ahuehuete. El relato bíblico nos re- 
cuerda este cataclismo en el diluvio, y la ciencia lo refiere á la separación 
de los continentes y hundimiento de la Atlántida. Conservaban un segun- 
do recuerdo de época muy remota, pues según sus tradiciones y pinturas, 
pereció segunda vez la humanidad por grandes tempestades de nieve, sal- 
vándose entonces también un par en el centro de una grata: fué esta se- 
gunda calamidad el Ehecatonatiuli ó sol de aire, y corresponde á la época 
glacial. El tercer cataclismo, igualmente de fecha muy lejana, fué el Tle- 
tonatiuJí ó sol de fuego, que corresponde á la época de las glandes erup- 
ciones volcánicas, cuyas huellas de edad inmemorial, se ven por donde 
quiera en el país. Muéstrase la antigüedad del hombre en México, por ha- 
berse encontrado rastros de su existencia entre los innumerables depósitos 

1 Véase mi Estudio arqueológico sobre la Piedra del Sol. 



30 

fósiles de elefantes que Be han descubierto en diferentes direcciones, y que 
corresponden á época tan remota, que no solamente ya no existían restos 
de la raza en las épocas históricas, sino que hasta su recuerdo se había per- 
dido; al grado de que los cronistas españoles tuvieron esos fósiles por hue- 
sos de gigantes. Y aun los mismos indígenas conservaban la fábula de los 
gigantes qyJmamátzin, primeros habitantes del país, á quienes en un con- 
vite embriagaron y destruyeron los ulmeca. El geroglífioo del códice Va- 
ticano que representa el Atonatiuh, coloca á su pié la muerte de los qui- 
namétzin, significándola con un gigante tendido y ya sin vida; y la ciencia 
moderna da tazones muy satisfactorias de que la existencia de los paqui- 
dermos debió tener por causa principal la rotura de los continentes, es 
decir, el Atonatiuh. 

Pruebas coucluyentes son éstas, de la antigüedad de los recuerdos j de 
las tradiciones, y por consiguiente de la antigüedad de la raza nahoa. Si 
hubiéramos de creer los anales geroglíficos de sus soles ó cataclismos, ellos 
solos abrazarían un periodo de más de 18,000 años; pero ni sabemos cómo 
en el principio coutarou esos pueblos sus años, y debe desconfiarse siem- 
pre de la cronología religiosa, pues sabido es que los sacerdotes de todas 
las naciones de la antigüedad, por vano orgullo dieron miles de años de 
existencia á sus dioses. Y tampoco debemos dar crédito á la cronología 
de los cronistas españoles, pues éstos, con un espíritu cristiano y queriendo 
concordar ciertos hechos de la historia de los indios con algunos semejan- 
tes del relato bíblico, acortaron extremadamente los periodos sin dar si- 
quiera las causas de esa variación. Por fortuna existen monumentos que 
resuelven cuestión tan importante, y que dan de antigüedad á la raza 
nahoa una cifra de años casi igual á la que para la raza cofta dan los 
monumentos egipcios. 

¿Cuáles pudieron ser las ideas religiosas de aquella raza primitiva í 
¿Pudo alcanzar desde luego la existencia de un solo Dios? Evidente- 
mente que no. Los pueblos primitivos, como el niño al nacer, no pudie- 
ron tener otra ciencia que el instinto de su conservación. Encontráronse 
como lanzados en medio de la tierra sin abrigo y sin amparo, y cuanto 
los rodeaba era un elemento de destrucción. No sabían fabricar un techo 
que los librase de los rayos del sol, de la lluvia de los cielos y del fuego de 
las iialus; y nubes, sol y cielos fueron sus primeros enemigos, y buscaron 
por habitación las cavernas adonde el sol no se asomaba y desde donde no 
se reía el cielo. No sabían vestirse; y el aire, el calor, la lluvia y las nie- 
ves, eran para ellos otros tantos enemigos de muerte. No sabían hacer 
productiva á la tierra, que en sus erupciones vomitaba sobre ellos grani- 
zadas de peñascos 5 torrentes «le lava ardiente, v enemiga también era la 



31 

tierra. Aire, agua, fuego y tierra eran sus mortales enemigos. El rio que 
más tarde debía mover sus molinos y regar sus campos, y ser comunica- 
ción fácil para su comercio, era sin puentes lecho de muerte y corriente 
que sólo arrastraba cadáveres. No podían sustentarse sino de los frutos 
de los árboles, y al ir á tomarlos, se encontraban con la escondida y ve- 
nenosa serpiente ó con el feroz tigre que iba á atacarlos en sus mismas 
cavernas. Figurémonos á la humanidad pobre, desnuda, hambrienta, dé- 
bil y angustiada, sin un vestido que cubra sus miembros, sin un techo que 
abrigue su frente, sin un manjar que poner en sus labios; azotada por el 
viento y por la nieve, aterida de frió, y sin una luz que alumbrase sus pa- 
vorosas veladas, viendo tan sólo entre temor y espanto asomarse á la en- 
trada de su gruta los ojos fosforescentes de la fiera que iba á desgarrar 
sus miembros y á devorar á sus tiernos hijos; ¿ y pudiera creerse por un 
momento que esos seres miserables habían de levantar su espíritu abati- 
do á pensar en un Dios, á crear la más sublime de las ideas que habitan 
en el cerebro humano, y en la bóveda del firmamento ese otro cerebro del 
infinito? Tanto sería pedir que en medio de las tinieblas de la noche bro- 
tara el sol esplendoroso. 

No; la historia de la humanidad tiene una lógica inflexible. Cuando en- 
cuentra un obstáculo, lo primero es vencerlo; y en eso emplea ante todo 
sus fuerzas físicas y sus fuerzas intelectuales. Frotar dos palos uno con 
otro para hacer fuego y luz: y de aquí tener al fuego como su primera 
divinidad; y hacer de este hecho la primera y más solemne festividad de 
su ciclo; y hacer del fuego el señor dios del año. Tomar la piedra misma 
que el volcan había arrojado para destruirla, y hacer de la piedra lanzas 
y flechas para defenderse de las fieras, y al matarlas encontrar su carne 
para alimentarse y sus pieles para vestirse. Vencidas las fieras, sale de 
las cavernas, recorre sitios pintorescos, ve diferentes objetos y según 
ellos, se multiplican los nombres y forma el idioma. Ocupa el terreno y 
construye la choza y labra la tierra. Y entonces su espíritu se lanza á 
otras ideas y á otras regiones; su alma habla y crea sus dioses. Acaso se 
fija para sus divinidades en los mismos monstruos de la tierra, y son ani- 
males ó plantas sus primeros dioses, como sucedió con la raza monosilábica 
primitiva antes de los nahoas, y en el Egipto, en el que persistió la primera 
adoración de los animales aun después del adelanto de su religión; ó acaso, 
más levantada de ánimo se eleva á los astros, como los nahoas, y de ellos 
forma sus dioses; pero nunca comprende al Dios, sino después de un largo 
periodo de progreso moral é intelectual, que necesita trascurso de siglos 
para su desarrollo. Si los egipcios llegaron á alcanzar ese conocimiento, lo 
ocultaron en el santuario de sus templos; y cuando el hicrofante Orsasiph, 

DüEAN.— TOJI. II.— Ap. 5 



82 

llamado Moisés, llevó sus secretos á otra tierra de promisión, jamas pro- 
nunciaron los sacerdotes el nombre de Jehová sino en medio del ruido de 
31 ros instrumentos, para que el nombre sagrado no se oyese. 

A los uahoas los encontramos, pasado su primer cataclismo el Atonu- 
tiuh, instalados ya en la parte occidental de nuestro territorio norte, ex- 
tendiéndose Bobre toda la costa del mar Bermejo qué llamamos golfo de 
California, hasta lo que es hoy Nuevo México, Chihuahua, Zacatecas \ 
'•lila. Así lo demuestran en perfecta consonancia las ruinas que en 
esos parajes existen, y los dialectos indígenas que eu ellos se hablan, to- 
do.- derivados de la lengua nahoa, si no es uuo que otro perteneciente a 
lenguas primitivas v anteriores. Pero el centro de la civilización de esa 
época prehistórica de' los uahoas, colocante las crónicas en el antiguo im- 
perio de WuéhuetlapáUan, que quiere decir la antigua ciudad bermeja, y 
que se extendía en las regiones que baña el rio Colorado, bajando por la 
playa del mar en lo que hoy es el Estado de Sonora, y aun por el de Si- 
naloa, cuya capital es Culiacan, la famosa Culuacan de las tradiciones. 
El esplendor del cielo en aquellas regiones debió producir, como produjo, 
una religión astronómica. 

El sol debió ser y fué su principal dios. Creyéronlo naturalmente, como 
muchos pueblos de la antigüedad, el ser sobrenatural que los alimentaba \ 
(pie les daba vida. Llamaron á este dios Tonacatccuhtli, que significa expre- 
sivamente i / si ñor de nuestra carne. El fué el que creó al primer hombre Cí- 
pacüi y á la primera mujer Ozomoco, que fueron los inventores del calenda- 
rio, según la tradición. Pero CipacM, como lo da á entender su nombre, era 
algo más; era la primera luz de arriba, el primer rayo del sol que cayó Bi »DTi 
la tierra antes sumergida en profundas tinieblas; y Oxomoco, según su etimo- 
logía, era la misma tierra: y unidos los dos eran el sol y la tierra produciendo 
el tiempo, el dia y la noche, la luz y las tinieblas. Por eso en el geroglírico del 
códice Vaticano se ve á Tonacatecuhtli sentado en una silla señoril, levan- 
tando la mano y creando á Cipactli eu forma extraña como rayo de luz; y á 
< '¡¡nictH y á Oxomoco cobijados bajo una misma manta, produciendo la fle- 
cha del tiempo, la flecha del Nahui Ollin, del sol eu sus cuatro movimientos 
anuales. El sol como astro se llama Tonatiuh, elipsis de Tonacatecuhtli; al 
producir el tiempo en su carrera aparente Xah ui Ollin ; y Cipactli como luz, 
como el primer dia de la creación, como la primera criatura, como el pri- 
mer dia del año; pero como dios que nos da la luz y que nos alimenta, que 
es el señor de nuestra carne, se llama siempre Tonacatccuhtli. Él es tan 
necesario á la vida y dios tan principal, que la humauidad concluyó con 
él eu las tres épocas cosmogónicas, Atonatiuh, Ehecatonatibuh y Tletona- 
tiuh. y estas épocas se llaman soles. De ahí vino la creencia de los mexi- 



33 

canos de que debía destruirse el mundo cuando el sol ya uo saliese; y te- 
míanlo al concluir cada uno de sus ciclos de cincuenta y dos años; y por 
eso era el romper en la última noche del ciclo, dioses y atavíos, trastos y 
ropas, como cosa ya inútil para la vida que se acababa; hasta que encen- 
dido el fuego nuevo, salía á la mañana siguiente el astro Tonaíiuli. 

Adorábanlo los nahoas desde que salía lleno de luz y de llamas por el 
Oriente, acompañado de los guerreros tigres ú océlotl muertos en la guer- 
ra, que en él vivían, y cuya semejanza tomaba; cerníase deslumbrante 
sobre el zenit con garras de águila; y acompañado de las matronas muer- 
tas en su primer alumbramiento, y que también vivían en el sol, se pre- 
cipitaba deutro de la tierra, y se convertía en el MictlantecitltÜi, en el se- 
ñor de los muertos. La figura primera de la lámina primera del Apéndice, 
representa al Tonacatecuhtli: se ve negro porque está pintado con el utti 
sagrado de los sacerdotes y de los dioses, sus adornos son astros, y tiene 
detras del tocado el abanico del dios de los muertos; en la mano derecha 
empuña en alto un ojo izi con una estrella sobre el disco del mismo sol, 
que nos da el Cipactli, la luz de arriba. Eu la izquierda tiene una ma- 
zorca, porque él alimenta y da el sustento á los hombres. Es el dios que 
nos da la luz y la vida, el señor de nuestra carne, el Tonacatecuhtli. 

íío fué el sol el único astro que como deidad importante tuvieron los 
nahoas. La luna también, astro misterioso de la noche, debió causar hou- 
da impresión en el espíritu de aquel pueblo poético y sencillo, é hízola uno 
de sus principales dioses, que allá en el principio de su teogonia compar- 
tió con el Tonatiuh la adoración de aquellos pueblos. íío la tuvieron por 
entonces por deidad tan grande y poderosa como el sol, que era el señor 
de nuestra carne, el que daba luz y vida; y se limitaron al imponerle nom- 
bre, á expresar por medio de la palabra cuál era el aspecto físico del as- 
tro. La luna llena cuando asoma por el Oriente, parece uu grande espejo 
redondo; su color se mira oscuro y opaco, y no brillante y deslumbrador 
como el del sol; y parece como que de sí despide humo y vapores. De ahí 
nació que los nahoas nombraran á la luna Tezcatüpoca, que quiere decir 
espejo negro ejuc harnea. En la primera lámina del Tonalúmull, el dios Ttz- 
cattbpoca tiene á su diestra el símbolo que lo caracteriza, y es un espejo 
oscuro rodeado de las lengüetas que en la escritura geroglífica significan 
po})oca ó humo. 

Deidad muy principal de los nahoas fué también la estrella de la tarde, 
que en la mitología greco-romana se llama Yénus. Colocado el imperio 
tlapalteca á orillas del Pacífico, no nació su deidad como la Aphrodite 
jonia de la espuma de los mares; hundíase en ellos, como siguiendo al sol, 
en los primeros momentos de la noche; y al mirarse notar sobre las aguas, 



34 

extendía en ellas en maravilloso rielaje bu apacible luz, á la que formaban 
semejanza de escamas, las olas al moverse en su continuo vaivén. Pusié- 
ronle pues por uouibre QuetoatooaÜ, la Quiebra preciosa, que siendo gurt- 

zalli una pluma bellísima del pájaro de su uouibre, como adjetivo quería 
decir tanto como hermoso. Y de ahí viuo traducir Quetzakoatl, culebra 
con plumas, que es uno de los modos con que en geroglílicos y en monu- 
mentos se le representa. 

Fueron pues los principales dioses de los nahoas, el sol, la luna y la es- 
trella de la tarde, TonacateeuMH, TeecatMjtoca y Quetzakoatl; y sus res- 
pectivos movimieutos dieron origen al prodigioso cale nd a r io mexicano. 

Curiosa é importante para nuestro propósito, es la leyenda que sobre 
el nacimiento de estos astros conservaba en sus recuerdos la raza canoa: 
encuéntrase en el códice que, siguiendo al Sr. D. José Fernando Ramírez, 
Hamo Códex (jumárraga, y que últimamente ha dado á la estampa el eru- 
dito D. Joaquín García Ioaabaloeta, conservándole su título de Historia 
di los mexicanos por sus pinturas. Voy á extractar y explicar la parte con- 
ducente. 

Por la explicación que dieron, el Sr. Ramírez y yo suponemos que al 
obispo Zumárraga, los viejos y los sacerdotes y papas de los indios, ex- 
plicando las pinturas geroglífleas, de las que algunas estaban untadas de 
sangre, se supo que en el trezeno culo habitaba el dios Tonacatecuhtli con 
su mujer Tonacacíhuatl de cuyo principio no se supo jamas. Estos dioses 
tuvieron cuatro hijos, entre ellos á Tezcatlipoca y á Quetzakoatl; y du- 
rante seiscientos años no hicieron más. Pasado este tiempo, convinieron 
los cuatro hijos de Tonacatecuhtli, en que Quetzakoatl y Huitzilopochtli 
(al cual los mexicanos unían ya á todas las tradiciones) hiciesen el fuego, 
y de él formaron medio sol que no alumbraba bastante. Luego crearon 
al hombre Cipactli y á la mujer Oxomoco, y los otros doce cielos. Después 
formaron el calendario. Luego crearon á Mictlanhcuhtli y Mictlancíhuatl, 
dioses de los muertos. Y flualmente á Tlalocatecuhtli, dios de las lluvias, 
y á Chakliiuhtlicue, diosa del agua. 

Cipactli tuvo uu hijo llamado Pilcetcculith; y como no tenía mujer, se 
la formaron de la cabellera de la diosa Xochiquetzalli. Como el medio sol 
alumbraba poco, el dios Tezcatlipoca se hizo sol; y entonces crearon á los 
gigantes, que comían nada más bellotas, y que duraron lo mismo que este 
sol G7G años. 

Al ün de este período dejó de ser sol Tezcatlipoca porque Quetzakoatl 
lo derribó en el agua; y entonces los tigres se comieron á los gigantes, y 
no quedó ninguno. Qnetzalcoatl duró de sol otros G7G años, hasta que 
Tezcatlipoca lo derribó á su vez levantando grandes huracanes. 



35 

Basta este ligero extracto para nuestro intento. Por él se ve que el prin- 
cipal dios fué el sol Tonacatecuhtli, al cual hicieron padre de Tescatlipoca. 
la luna, y de Quetsalcoatl la estrella de la tarde. Y no debemos preocu- 
parnos de que hablen también de Iluitsilopochtli, dios de la época histó- 
rica de los mexicanos, porque como lo teníau por su dios principal, pre- 
tendían darle la mayor antigüedad y origen divino. Los dioses primitivos 
son pues, Tonacatecuhtli, Tezcatlipoca y Quetsalcoatl. Lo primero que 
crean es el fuego, lo que confirma lo que llevamos dicho sobre la vida de 
las cavernas. De este fuego hicieron un medio sol que alumbraba poco, y 
es la luna en su cuarto creciente; pero no bastaba su luz, y se hizo sol Tes- 
catlipoca alumbrando como luna llena. Después Quetsalcoatl derribó á 
Tescatlipoca que se hundió en las aguas; y dominó como sol la estrella de 
la tarde, hasta que á su vez Tescatlipoca derribó á Quetsalcoatl. En la pri- 
mera vez el sol fué destruido por el agua y es el cataclismo Atonatiuh; y 
en él también fueron destruidos los gigantes que nada más comían bello- 
tas, y que eran los paquidermos que acabaron con la separación de los 
continentes. A.sí la tradición inconscientemente ha venido á hermanarse 
con las verdades que últimamente ha descubierto la ciencia. El segundo 
cataclismo es producido por los huracanes, y es el Ehecatonatiuli. En el 
modo de destrucción de los hombres hay ambigüedad: dice el Códice que 
en el primero los tigres devoraron á los giganl es, y después dice que en 
este segundo Tescatlipoca andaba en tigre convertido. La verdad se deja 
ver sin embargo: hay un recuerdo, aunque borrado, de la época glacial y 
de la edad de las cavernas, en que las fieras fueron el terrible azote de la 
humanidad. 

Hay algo en esta leyenda, para mí más importante. Los dioses crean 
á Cipactli, el sol como luz, y á Ozomoco, y forman el calendario. Ya he- 
mos visto el hermoso mito y la verdad científica al mismo tiempo, de que 
el sol y la tierra en sus diversas posiciones relativas producen el tiempo; ' 
pero aquí vemos que concurren principalmente á esta creación Tescatli- 
poca, la luna, y Quetsalcoatl, la estrella de la tarde. Y es, que el año pri- 
mitivo de los nahoas no se formó por el curso del sol, sino como nos refiere 
un MS. aún inédito, 2 tuvieron en cuenta los 260 dias que trascurren desde 
que comienza á aparecer la estrella de la tarde hasta que desaparece; y 
entonces formaron su año de dichos 260 dias, dividiéndolos en 13 meses 
de á veinte dias, dando á cada uno de los dias nombre especial. Más tar- 
de quisieron arreglar este calendario á los periodos de la luna que son más 



1 Véase mi Estudio sobro la Piedra del Sol. 

2 Tal voz de Motoliuía ó de Olmos, en mi colección. 



36 

rijos j máa continuados, y prestáronse á ello admirablemente los movi- 
mientos aparentes <le la luna, pues como alumbra en su creciente 13 dias 
j otros tantos en su menguante, desapareciendo los restantes del mes en 

la luz del sol; dividieron los 260 dias del año en 20 semanas de á 13 dias, 
y aunque dejaron los -JO dias primitivos del mes, la numeración corrió en 
ellos nada más del 1 al 13, J así se ve en el Tmutlámatl. Esto me hace 
sospechar algo que los peí iodos de 13 ciclos de que nos habla la crónica, 
pudieran referirse ;í periodos de 13 meses ó 260 dias, que es el tiempo en 
que se verifican las luchas simbólicas de T< :r<iH¡jit><v \ de Qut tealcoaÜ, que 
paso á explicar. 

Esta lucha fingida, que en lo futuro debía decidir por completo de la 
suerte de los pueblos nahoas, nació de las diversas posiciones en que veían 
á la luna y & la estrella de la tarde aquellos pueblos habitantes de la costa 
del Pacífico. Empezaban á contar su año cuando comenzaba á salir la es- 
trella de la mañana por el ( tríente; y al llegar el dia de la luna llena, mien- 
tras aquella se levantaba esplendente sobre la montaña al acabar la no- 
che, ésta se hundía entre las olas del Océano; y por eso decían que después 
de (pie T> ecailipoca dominó 13 periodos ó 2(¡0 dias, Queteákoatl le dio con 
un palo y lo derribó en el agua. Entonces fué sol QuetzalcoaÜ, porque du- 
rante otros 13 periodos brilla como estrella de la mañana; pero al cabo de 
200 dias se convierte en estrella de la tarde, y entonces al salir la luna lle- 
na por el Oriente se hunde la estrella en los mares, y á su turno TezcaÜir 
poca vence á QuétealcoaÜ. La importancia de esta leyenda, puramente 
astronómica en su principio, es tal, que veremos cómo ella viene á resol- 
ver constantemente de la suerte de la raza basta la destrucción del impe- 
rio mexicano. 

Por todo lo expuesto, podemos asentar que la religión primitiva de los 
nahoas fué esencialmente astronómica, y que sus principales deidades fue- 
ron TonacatecuhtU, Tezcaüvpoca y QuetedlcoaÜ, ó sean el sol, la luna y la 
estrella de la tarde. ¿Pero esa raza conoció la existencia de un solo Dios, 
como lo han pretendido algunos historiadores? El OmpeauhÜi pudiera 
hacérnoslo creer. Fray Bartolomé de las Casas, en su Historia Apologé- 
tica, capítulo 121, asegura que " en muchas partes de la Tierra Firme 
" tenían cognosciraiento particular del verdadero Dios, teniendo creencia 
" que había criado el mundo, y era Señor del, y lo gobernaba, y á él acu- 
"dían con sus sacrificios, y culto y veneración, y con sus necesidades. . . 
"así lo han hallado y entendido los religiosos, y tienen noticia de haber 
" sido lo mismo en la Nueva España." 

Natural fué que los pueblos naboas, en el trascurso de los muchos si- 
glos que coi-rieron desde que tuvieron sus primeras ideas religiosas hasta 



37 

que alcanzaron su mayor prosperidad, llegaran á comprender que el sol, 
la luna y la estrella de tarde que tenían por dioses principales, debían su 
ser á una causa superior, y ninguno de ellos era ni podía ser el creador. 
Que los antiguos tlapalteca llegaron á altísima civilización, bien nos lo 
muestran, ya no sólo las grandiosas ruinas que nos dejaron, sino su curio- 
so sistema aritmético, la admirable combinación de su calendario, y la per- 
fección de su lengua, cou la cual sabíau expresar las ideas más abstractas 
y más elevadas. Comprendieron la inmortalidad del alma; establecieron 
premios y castigos para los hombres después de su muerte, y naturalmen- 
te buscaron la existencia de una causa superior. Pero hay que advertir, y 
ésta es particularidad especial de la teogonia naboa, que no pudieron en- 
tender que un ser solo y absoluto fuera creador. Veían que en la naturale- 
za se necesitaba siempre un par para la reproducción, é inventaron su crea- 
dor par, el Omctecuhtli, que quiere decir el señor dos; y le dieron por mora- 
da el más alto de los cielos, el Omeyócan, que quiere decir el lugar dos. Se 
ve, pues, que no fué perfecta la idea que tuvieron de un creador los na- 
hoas. Hay más: en realidad no hicieron otra cosa que espiritualizar y ha- 
cer invisible al sol. Hicieron al Ometecuhtli creador del Tonacatcculitli ; 
pero le dieron sus mismos atributos, lo pintaron con iguales insignias; y 
lo dejaron casi sin misión en el treceno cielo. La idea verdadera de un 
Dios, excluye á los demás dioses; y los nahoas, en ningún momento de 
su historia, abandonaron á sus principales deidades, TonacatecuhUi, Tez- 
mtlipoca y Quctzalcoatl. El mismo Netzahualcóyotl, que alcanzó ideas tan 
elevadas, y de quien se dice que comprendió la existencia de uu Ser supre- 
mo, se arrodillaba ante el sol, y hacía que sus sacerdotes levantaran á él 
misteriosas plegarias con láminas de oro. Así es que debemos decir, que 
los nahoas en el apogeo de su civilización, entrevieron la idea de un Dios 
creador; pero su idea uo fué perfecta, y sólo tuvieron al sefwr dos, al Ome- 
tecuhtli. Esto es lógico: la humanidad ha salido de la ignorancia y de la 
impotencia, y no salva de un paso los abismos de lo infinito. 

Al mismo tiempo que la civilización uahoa se desarrollaba en el Norte, 
crecía en el Sur la civilizaciou que llamaremos palencaua. Ésta conser- 
vaba huellas de su primer origen. Repitamos que la raza primitiva del 
país era monosilábica: á ella pertenecían los otomíes. En el Norte fueron 
invadidos por los nahoas; en el Sur, recordaban las tradiciones mayas que 
había habido por el Oriente una gran lujada. ¡ Tuvo esta gran bajada 
relación con alguna emigración del África ? No tengo datos para resol- 
verlo. En la mitología greco-romana, Mercurio, el dios del comercio, es 
hijo de Atlas y de Maia. El Sr. Orozco ha encontrado en nuestras anti- 
güedades el tau egipcio. Varios ídolos tieneu el carácter. La religión de 



38 

los animales as la primera que encontramos importada en los pueblos del 
Sin. Be lo cierto que ios /ama, trajeron, en tiempos inmemoriales, una 
r e li gió n y una eivilizacion nuevas, y que entonces se levantaron las pirá- 
mides de [zamal. A esta eivilizacion va unida la pirámide. La civilización 
primitiva esculpía en las rocas figuras imperfectas de hombres y de ani- 
males. La civilización nanoa formó el geroglffioo. Del principio de la ci- 
\ili aeiun del Sur, quedan vagos recuerdos en el Popel Vtth, en donde los 
principales personajes eran animales. 

Las dos civilizaciones paralelas, la del Norte y la del Sur, debieron 
procurar extenderse. Y aquí voy á presentar una nueva explicación de 
las emigraciones. Desde luego viene esta reflexión: si los naboas llega- 
ron del rumbo del Oriente, i cómo eu la gran zona del Norte que ocupa- 
ron, los encontramos establecidos en el rumbo de Occidente? lío fué so- 
lamente por la mayor fertilidad de los terrenos, y porque en su peregri- 
nación juzgaron esos lugares más á propósito para su instalación defini- 
tiva; sino porque la civilización del Sur, al caminar hacia el Norte, tomó 
el rombo de Oriente, y aisló en el Occidente á la civilización nahoa. A.BÍ 
es, que antes de la época de los tolteca, las civilizaciones paralelas habían 
marchado la una hacia la otra; pero no se encontraron, porque tomaron 
opuestas direcciones. La lingüística nos da la comprobación de estos he- 
chos. Si tomamos como tipo de las lenguas del Sur, una de ellas, el maya 
que se habla en Yucatán, lo vemos extenderse en diversos dialectos ó len- 
guas derivadas, por la costa del Golfo de México, como sucede con la len- 
gua huasteca; y Aun ir hasta las riberas del Missisipí, pues la lengua de los 
natelics fué de origen maya. 

Los monumentos nos suministran también pruebas importantes. Hay 
que advertir que la civilización del Sur tuvo modificaciones de considera- 
ción, acaso cinco siglos antes de nuestra era, por la introducción del bu- 
dismo. Una colonia búdica, representada en las tradiciones por el perso- 
naje Vuotan ó Votan, invadió el Sur, y creó la civilización que podemos 
con propiedad llamar palencana, porque tuvo por centro la ciudad de Pa- 
lenque. No solamente las ruin opios y palacios de esta ciudad nos 
están mostrando su orígea búdico., sino (pie en ellas encontramos la cruz 
búdica, siendo conocidísimo el notable relieve que la representa. La nueva 
civilización se extendió al Sur, pues hallárnosla cruz búdica en Nicaragua. 
Invadió Yucatán y Tarasco. El tipo de sus figuras es muy notable: él y 
la pirámide nos guiarán á buscar basta dónde Be extendieron. Que de te 
línea paralela partieron y penetraron en lo que boy es el Estado de Ye- 
racruz, no puede caber duda: lo demuestran las ruinas de Túxpan y la pi- 
rámide de Papantla. Después, mientras que por una parte seguían la costa 



39 

hasta penetrar en el valle del Missisipí; por la otra se dirigían á invadir el 
centro, pues en Orizaba hay un relieve indiscutiblemente de tipo palen- 
cauo. Continuaron adelante, y llegaron al valle de Puebla, levantando la 
pirámide de Cbolóllan. De allí tomaron dos rumbos. Se dirigieron hacia 
el Sur por el Atoyac, y levantaron la pirámide de Xochicalco, de tipo no- 
toriamente paleucano. Creo además que llegaron hasta el valle de Toluca: 
lo hacen suponer, la raza matlatziuca que tiene una lengua tan diferente 
de la nahoa, y el monolito de Teuango, de tipo esencialmente maya. Este 
monolito, que representa los soles, tiene una particularidad: el agua está. 
significada por tres líneas undulantes, lo mismo que en los geroglíficos 
egipcios. Otra fracción se dirigió hasta llegar á Teotihuacan, y levantó 
las pirámides. De allí no pasaron, porque habían llegado al punto en que 
debían encontrarse con la civilización del Norte. Por el Occidente se ha- 
bían encontrado con los zapoteca: acaso Mitla les perteneció, y fué el lí- 
mite de sus invasiones. 

Veamos ahora cuáles fueron las peregrinaciones de las razas del Norte. 
Las hemos visto ya extendidas en el espacioso territorio que hoy abraza 
el Nuevo México, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Durango, Zacatecas y Coa- 
huila. i Formaban una sola nacionalidad ? Es preciso explicar cómo se 
constituían los pueblos nahoas. Muestra de ello nos dio el imperio mexi- 
cano. El único medio que conocieron nuestras antiguas razas para exten- 
der su poder fué la conquista. Las confederaciones de pueblos tenían un 
objeto especial y determinado; pero no formaban una nacionalidad. La 
célebre confederación de los señores de México, Texcuco y Tlacópau, de- 
jaba su autonomía propia á cada uno de los tres reinos. La alianza cele- 
brada entre Tenochtitlau, Tlaxcalla y Huexotzinco, tenía por único objeto 
hacerse la guerra periódicamente para obtener prisioneros que sacrificar á 
sus dioses; pero en nada influía en el gobierno de estas tres naciones, ni 
esa guerra, como la conquista, aumentaba el territorio de los contendien- 
tes. Muchas veces se hacían alianzas para determinada guerra, que con- 
cluían con la paz. La conquista tenía dos maneras de ser. Si era un pue- 
blo que peregrinaba, se hacía señor del territorio y en él se establecía, do- 
minando enteramente á los vencidos; pero si era ya un pueblo establecido 
que quería extender su poder, al conquistar, se limitaba á imponer tribu- 
tos á los vencidos; no se formaba una sola nacionalidad; los elementos que- 
daban desmembrados; la colonia no existía. Los romanos mandaban á sus 
ciudadanos á hacer romana la presa de la conquista. Los nahoas dejaban 
extranjeros á los pueblos conquistados. Así es, que podemos decir que 
la civilización del Norte se componía de algunas grandes ciudades, siendo 
cada una el centro de muchos pueblos tributarios. La tradición nos con- 
Düran.— Tosí. II.— Ap. 6 



el ir. nerdo de siete ciudades, do las cuales pretendían derivarse to- 
dos los pueblos de raza nahoa, y que personalizaron, digámoslo asf, con el 
nombre de Ohioomoztoo, que significa siete cuevas. La tradición nos con- 
serva solamente tres nombres de los siete: l/mliii* tlapátlan, sin duda muy 
al Norte; TlapáRan, que debió estar sobre el rio Colorado, boy nuestra 
frontera; y Cóloacan, que es boy el Ouliacan de Bínalos* 

'Podas las emigraciones de los naboas tuvieron lugar por el rumbo déla 
costa del Pacífico. Las primeras debieron ser en tiempo inmemorial. Yo 
encuentro más relación en las lenguas zapoteca y mixteca con el sistema 
de la lengua nahoa que con el de la maya, aunque ba sido natural la in- 
Buencia de ésta por la mayor vecindad. En cuanto al tarasco de los indios 
del Miehuacan, no cabe duda de que por su sistema pertenece al grupo 
nahoa. El trascurso de muchos siglos de separación, lo hace aparecer muy 
diferente; pero las razones que para convencernos de su diversidad con el 
nahoa nos da el Sr. Pimentel, no son bastantes á oscurecernos en ellas 
mismas los indicios de un verdadero parentesco. El cora que se habla en 
el Xayarit, en la costa de Xalixeo, es de notoriedad de origen nahoa. To- 
dos estos idiomas, en las grandes trasformaoiones que sufrieron, nos mar- 
can la huella de emigraciones naboas de muchos siglos atrás. Y por su 
dirección nos muestran, que las razas paralelas emigraron paralelamente: 
la del Sur, por el Oriente; la del Norte, por el Occidente. Los zapotees 
no conservaban el recuerdo en sus tradiciones: decían que habían nacido 
de los grandes peñascos. Los tarascos sí recordaban su origen en sus tra- 
diciones. Las crónicas del Miehuacan y varias historias, como la de Tlax- 
calla de Muñoz Camargo, relatan que los michuaca comenzaron su pere- 
grinación con los mexica, y que estando una vez bañándose en un rio, éstos 
les robaron sus ropas y los dejaron abandonados; por lo que ya se separa- 
ron de ellos. Es claro el recuerdo del origen nahoa, aunque de pronto apa- 
rece confuso por haberlo ligado al viaje de los azteca, que tuvo lugar si- 
glos después. 

Las peregrinaciones histéricas de los nahoa s. comienzan poco después 
del principio de la era vulgar. Los primeros emigrantes históricos son los 
ameca. ¿De donde partieron? Había al Sur de los pueblos puramente na- 
boas, una vasta extensión de terreno, fértil y hermoso, que hoy se llama 
Estado de Jalisco, y en el cual vivían tribus menos civilizadas; las unas 
habitando en cuevas, verdaderos trogloditas: otras viviendo á orillas de los 
lagos, que entémees eran numerosos, pues señales inequívocas de su an- 
terior existencia han dejado en aquellas regiones. Nadie ha fijado aten- 
ción especial sobre aquella raza, ni nos ba revelado su nombre: cían los 
meca. Todavía hoy para designar á los indios bárbaros de la frontera, les 



41 

dice el pueblo los mecos. Estos, ni por sus costumbres ui por sus tradi- 
ciones eran nahoas: siu duda fuerou parte de la raza primitiva, y por su 
vecindad con los nahoas, ó por haber sido conquistados, recibieron el idio- 
ma y algo de la civilización. Acaso no todos hablaban con propiedad la 
lengua, sino que habían formado sus dialectos; pues de los chichimeca se 
dice que tenían idioma distinto del mexicano. El nombre de meca les ve- 
nía de la planta del maguey, metí, abundantísima en la región que ocupa- 
ban. Subdividíanse en tribus. Sabemos de los ameca, ó meca del agua, 
próximos á la costa del Pacífico: aun existe allí la ciudad de Ameca. Te- 
nemos á los chichimeca, ó meca perros, feroces y salvajes, que habitaban 
en cuevas; vivían de la caza y adoraban al sol. Había los teochichinieca, 
ó chichimeca del dios, que fueron después los tlaxcalteca, y que tomaron 
su nombre de su dios Camaxtli. Conocemos á los chalmeca, ó meca pre- 
ciosos, pulidos, los más civilizados. En fin los mexica. 

De la emigración de los ameca y de su irrupción en el Sur, nos guar- 
dan recuerdos el Popol-Vuh respecto á la civilización propiamente paleu- 
cana, y las tradiciones mayas respecto á Yucatán. Los Tutulxiuh fueron 
los dominadores de los mayas. Sin duda que encontrando un obstáculo 
en los tarascos, tuvieron que seguir la costa, y por eso se encuentra una 
faja cerca del mar en el Miehuacau, en doude todos los nombres de los 
pueblos son nahoas. Entonces los tarascos ocupaban todo el centro, ex- 
tendiéndose hasta el terreno que hoy forman los Estados de Guauajuato 
y Querétaro, como lo indican los nombres de sus poblaciones. La raza 
primitiva monosilábica estaba ya desgarrada, y los otomíes tenían sus 
ciudades entre los tarascos y las poblaciones de la civilización del Sur, 
que siu duda habían llegado ya hasta Cholóllau y Teotihuacan, levantan- 
do desde entonces sus prodigiosas pirámides. 

En el siglo V., en la misma época en que los imperios de Europa se 
derrumbaban para dar uacimieuto á una nueva civilización, en nuestro 
territorio desaparecía la vieja cilizacion del Sur, retemblaba para desmo- 
ronarse la del Norte, y se preparaba la emigración tolteca, y con ella la 
de las tribus que convertidas en naciones poderosas encontraron los con- 
quistadores españoles. Los emigrantes llevaban la lengua de los nahoas, 
su calendario, su aritmética, su religión, sus dioses Tonacateculitli, Tezoa- 
tlipoca y Quetzaleoatl. En el Popol-Vuh se habla de la adulación de la 
estrella de la tarde. Estas creencias se iban á encontrar enfrente de las 
de la civilización del Sur, los dioses animales. Vamos ya á asistir á la 
trasformacion de la religión nahoa. La emigración tolteca es el principio, 
y también es el principio de la época verdaderamente histórica de aque- 
llas razas. 



CAPÍTULO IV. 

Peregrinación chichimeca. — Tril>u- emigrantes. — Los nonoalca. — Peregrinación u>lteca. — Genea- 
logía real.— Anales de Cuanhtitlan. 



Bem.08 vistu cómo las dos civilizaciones del Sur y del Norte, paralelas 
eu su origen, se habían extendido paralelamente, la primera por el Orien- 
te, la segunda por el Poniente, de manera que no se habían encontrado. 
Eutre ellas estaban los antiguos otomíes, la raza primitiva despedazada 
por ambas emigraciones. Existían como restos de emigraciones muy an- 
tiguas, pero por su misma antigüedad ya oon personalidad propia, los tá- 
raseos, los inixteca y los zapoteca en el Poniente, los olmeca, los totonaca 
y los cuexteca en el Oriente. En el centro, en donde debían encontrarse 
las civilizaciones, y luchar para decidir de su suerte futura, encontramos 
á la raza del Sur con el nombre de nouoalca. 

Hacia el año ce ácatl, 583, principio del ciclo tlapalteca, hubo en los 
reinos del Norte alguna gran conmoción que concluyó con aquel vasto im- 
perio, pues en esa época vemos emigrar á sus tribus. Los anales de Cuanh- 
titlan refieren á ese año el viaje de los chichimeca. He aquí un nombre 
que causa glandes dificultades. Todas las raras pretenden ser chichiinecas 
y al mismo tiempo toltecas. ¿Cómo comprender, cómo resolver esta con- 
tradicción í Para conseguirlo es preciso distiuguir con su nombre propio 
á cada una de las tribus que van á presentarse á nuestra vista. 

Llamaremos únicamente chichimeca á la tribu cazadora. Se distingue 
perfectamente por sus costumbres. No habita chozas ni ciudades, sino las 
cuevas de los montes. No se viste de algodón ó de otros tejidos, sino de 
pieles. No conoce la agricultura, pues vive sólo de la caza No tiene más 
religión que la adoración del sol su padre y de sa madre la liena. Entre 
ellos no hay altar ni sacerdocio. La ofrenda de la primera pieza de caza, 
levantándola al sol y regando con su sangre la tierra, es su único culto. 
Los cronistas agregan otra particularidad: que tenían lengua propia. Aquí 
la lógica nos obliga á separarnos de la común opinión. La tradición nos 
presenta á los chichimeca eu Xalixco: forman parte de la gran familia 
meca, como hemos visto. Si hubiesen tenido lengua propia, habrían deja- 
do rastro de ella, y también lo hubieran dejado en nuestro valle. Siquie- 
ra se encontrarían señales en sus nombres patronímicos 6 en los de sus 



43 

pueblos y ciudades; y sucede lo contrario. Ademas, nahoas y chichimeca 
reclaman un mismo origen. La explicación me parece sencilla. Ya hemos 
visto que el contacto de los nahoas con los pueblos antiguos de Xalixco, 
otomíes ó tarascos, pues no se encuentran otras tribus en aquel rumbo, 
formó la tribu chichimeca con dialecto nahoa. En Xalixco no existen más 
que dialectos de este idioma. Hemos visto que las tribus fueron varias; 
y debieron alcanzar difereute civilización. Los propiamente chichimeca ó 
tlamintinemia, cazadores, fueron empujados al Sur, ya por otras tribus 
más civilizadas que se iban estableciendo en su territorio, ya por sus mis- 
mas costumbres que los llevaban de sierra en sierra en pos de abundante 
cacería; y en fin por la grande conmoción del imperio tlapalteca, que obli- 
gó á todas las tribus á mudar de sitio. 

Como habían recibido de los tlapalteca, aunque imperfectamente, su 
lengua, recibieron igualmente sus conocimientos más rudimentales, co- 
mo es uno de ellos la cuenta de los años. Así es que anotaron el año de 
su salida, que fué ce ácatl. Los chichimeca cazadores comenzaron su pe- 
regrinación el año 271 de nuestra era, y se reunieron en nuestro valle 
con los chichimeca de Cuauhtitlan, que llegaron empujados por las con- 
vulsiones del imperio tlapalteca, el año ce ácatl 635, habiendo comenzado 
su viaje en el año también ce ácatl 583. Nada nos dicen los anales del rum- 
bo de su peregrinación; pero la idea común de que atravesaron por el Mi- 
chuacan y Gnanajuato, no puede ser aceptada, Xinguna huella etnográ- 
fica queda de tal paso; y no es verosímil que los tarascos dieseu volunta- 
riamente paso á la tribu salvaje. La corriente de lengua nahoa que sale 
de Xalixco, y siguiendo la costa atraviesa al Sur de tarascos y otomíes 
por los Estados de Guerrero, Morelos y México, para derramarse en nues- 
tro valle, manifiesta la resistencia que hallaron los emigrantes en los ta- 
rascos, y nos indica el camino que siguieron. 

Tenemos otra prueba importante de haber sido éste el rumbo de las 
peregrinaciones. Las tribus que aseguraban haber venido con los chichi- 
meca y los tolteca, están situadas en ese camino. En el Sur de la Tierra 
caliente se hallan los tlahuica, que según Torquemada fueron de los emi- 
grantes. Después encontramos en el Estado de México á los malinalca y 
matlatzinca, anotados en los antiguos geroglíficos de la peregrinación. Al 
traspasar ese Estado, vemos á los tepaneca ocupando las lomas que bajan 
hasta la laguna. En los bordes de ésta están los chalea y los xochiniilca. 
Los chichimeca marchan basta el pié del Popocateptl y el I.xtacíhuatl, lu- 
gar propicio á sus costumbres. Y todavía otras tribus se extienden por el 
valle, y llegan hasta Cuauhtitlan y Huebuetoea. Aun más; si los emigran- 
tes hubiesen pasado por el Michuacan para llegar al valle de Tolócan, no 



II 

habrían dejado otomíes en la frontera tarasca, pues Loa matíatzinca loa 
habrían barrido en su camino; pero viniendo por Guerrero y penetrando 
en Tolócan por el Sur, asida más natural que el que dividieran á loa oto- 
rafes, arrojando unos á su derecha, que son los que ocupan las montañas 
de nuestro valle, y á la izquierda ;í los otros que son loa mazah.ua vecinos 
de los tarascos, los que aislados desde entonces modificaron naturalmente 
su lengua que se convirtió en dialecto. 

Dos nombrea de las tribus, anotados todos, con excepción de los tlahui- 
ca, en el geroglífico de la peregrinación, nos marcan de una manera clara 
el camino que Biguieron, j nos demuestran la comunidad de origen. Pero 
los tlahuioa 5 los matíatzinca tenían lenguas diferentes á la común de las 
tribus, lenguas que hasta hoy han conservado. Yo creo que fueron avan- 
zadas de la civilización del Sur que encontró en su camino la civilización 
del Norte, 3 que arrastró en su torbellino. 

Más importante es el saber si las peregrinaciones fueron simultáneas ó 
■ ivas. Volvamos á hablar de los araeca y de la civilización del Sur, 
diñando los datos de Oogolludo y los del MS. de Tío Pérez. La civi- 
lización maya-quiche tenía una personalidad propia representada por el 
gran Zaina: ya hemos dicho que á ella pertenecen las pirámides de Iza- 
mal. El Sr. Orozco la oree contemporánea de la fundación de liorna: Oo- 
golludo le da origen en el año 703 antes de la era vulgar. Hacia el año 
."500, también antes de la era vulgar, llegó Votan por el m«ir á Chiapas, 
introdujo el budismo, y fundó la civilización paleucana, modilieando el es- 
tallo social maya-quiché. Los ameca, tal vez por una primera convulsión 
en la región tlapalteca, emigraron en el año 144 de nuestra cía, llevando 
por jefe á Tolonchantepeuj; y duraron viajando hasta el año 217 en que 
llegaron á Ghacnohuitan. Siguieron el camino común de las emigraciones 
nahoas, pues según Oogolludo llegaron por el Occidente; es decir, invadie- 
ron primero á Chiapas y después á Yucatán. De la invasión de Chiapas 
existen recuerdos cu el Popol-Vuh. Siguieron sus conquistas hasta sub- 
yugar á los itzaes el año 432. Con estas invasiones se formó la civiliza- 
ción uouoalca que encontraron los uahoas en su gran peregrinación. An- 
tes una tribu chichinieca había peregrinado también desde el año 271. La 
gran conmoción del impelió tlapalteca, sin duda su destrucción, se refiere 
al año (i áoaÜ 583: este hecho produjo simultáneamente las peregrinacio- 
nes que podemos llamar históricas. 

Los chiohimeca salieron el mismo año que comenzó la guerra tlapalte- 
. a. Mientras que los tolteca quedaban guerreando, ellos siguieron la sen- 
da que hemoa trazado, y llegaron á Cuauhtitlan a los 52 años, es decir, el 
63.3. También otra tribu importante de los chichiineca, la que se estable- 



45 

ció en Amecameca, hizo su viaje en la misma época, pues Torquemada 
dice que se establecieron en el año 647. Cuenta el cronista sólo tres reyes 
desde esta época hasta la destrucción de Tóllan, reinando el primero 
Icuáuhtzin hasta 827, el segundo Moceloquichtli hasta 983, y el tercero 
Achacáutzin hasta 1116. Esta duración del reinado de un solo hombre 
por más de cien años, es absurda; y debe entenderse duración del impe- 
rio de una familia ó dinastía. Los chichimeca extendieron su dominio 
adonde quiera que se asentaron las tribus peregrinas; pero debe enten- 
derse que este imperio no era absoluto; consistía como siempre en el cu- 
bro de tributos, y en el reconocimiento honorífico de su rey. 

Hemos visto que la civilización maya-quiché al penetrar en maestra 
mesa central, toma el nuevo nombre de nonoalca; pero esto fué después 
de mezclarse con los chichimeca. Poseo tres códices manuscritos que de 
los nonoalca se ocupan, al mismo tiempo que de los tolteca, con los cuales 
más tarde se unieron íntimamente sus destinos. Estos documentos inédi- 
tos y desconocidos, pues apenas ahora se comienza á publicar uno de ellos, 
de altísima importancia, y escritos en el idioma de los naturales á poco 
tiempo de la Conquista, son: los Anales de Cuauhtitlan ya citados, un 
extracto hecho por Mr. Aubin de un códice nonoalca, y uu MS. que el 
mismo Mr. Aubin publicó en facsímile, siendo el mió una versión caste- 
llana muy escrupulosa. Confrontando los datos esparcidos y desordenados 
de estos tres códices, escritos en el estilo semibárbaro de los primeros ma- 
nuscritos mexicanos, se viene en conocimiento de que los nonoalca antes 
de unirse á los chichimeca y después á los tolteca, se habían reunido á 
otra rama de los meca, que antes de aquellos había llegado: los ulmeca> 
los meca del ulli. Creo que fueron los primeros que en nuestro valle pe- 
netraron; pero unidos después á los chichimeca y á los tolteca, siguieron 
su suerte. Así vemos que los nonoalca, unas veces entre sus fundadores 
colocan á Xelhua, en lo que se manifiestan olmeca. Se muestran extra- 
ños á veces á los chichimeca, pues dicen por ejemplo: " en Huehuetoca 
"fuimos alcanzados por los chichimeca." Más tarde aparecen despojados 
de Tóllan por los tolteca, y como sus tributarios desde su segundo rey. Y 
finalmente, confundidos después de cerca de 500 años de dominación, se 
nos presentan siguiendo la suerte desastrosa de los subditos de Topíltzin, 
y ya se refugian en el valle en el nuevo imperio chichimeca, ya se desbor- 
dan como enemigos de los antiguos olmeca, emprenden guerras, y pade- 
cen servidumbre. Los códices citados hacen conocer que los nonoalca se 
extendían desde los límites de Tóllan, siguiendo la dirección de los llanos 
de Apaii, y penetrando en la parte norte de nuestro valle. Esto es bas- 
tante claro, para conocer que la civilización del Sur llegó hasta nuestro 



16 

valle, 3 que rechazando á los otomías, babía penetrado basta Manhemí, 
después Tóllan. 
Tenemos la historia de los oonoaloa de Ooauhtttlaa en los Anales de 

pueblo. En la época en que llegaron Los chichimeoa, tenían aquellos 
su («Hit en Quetzaltepeo, y de allí fueron atrojados por éstos, pues dice 
la crónica que á la llegada di- la nueva tribu pasó su OOrte el rey Chicon- 
tonatiub á Ouaubtitlan, ciudad que debió estar fundada desde antea pues 
se le llama á veces Euehuequauhtitlan. Estos ohiohimeoa no eran los ca- 
cazadores: los cazadores llegaron cuatro años después, en 639, y ocupa- 
ron Ocotlipan, pueblo situado al Oriente de Ouaubtitlan y (pie hoy se 
llama Santa Bárbara. Parece que ésta fué por entonces la única inva- 
sión de los ítamintinomia. Los chichimeca uaboas ocuparon el misino 
año á Euehuetoca Mamaxbuacan. Desde entonces parecen confundirse 
conquistadores j conquistados; y para evitar equivocaciones, losseguue- 

llamando nonoaíca. Sus dominios se extendían por el Norte basta 
Manhemí, (pie fué después Tóllan; y por el Sur hasta el valle de México, 
en donde penetraron fundando el calli, GGí), la histórica ciudad de Ottlr 
huacan. Esto prueba (pie la raza nahoa había predominado en esa mez- 
cle de tribus. En el año L3 calli, 07o, pasó su corte á líuehuetoca el rey 
Ghicontonatiub, (pie murió allí después de 05 años de reinado, en el ce 
técpaÜ, 700. Lo sucedió Xiuhuéltzin: ya habían llegado los tolteea. La 
llegada de éstos debía variar por completo el destino de aquella región. 
Ocupémonos de la peregrinación de esa tribu prodigiosa. 

La primera crónica que se dio á la estampa sobre la peregrinación tolte- 
ea y genealogía de sus reyes, fué la Monarquía Indiana de Torquemada, 
en el capítulo XI V del libro 1. La relación de Torquemada es diminu- 
ta, v no habla de las estancias de los emigrantes. Babagun .solamente nos 
dice el rumbo de su viaje, equivocándolos con los nonoaíca; de donde na- 
ció el lamentable error del Abate Iírasseur. lxtlilxóehitl se refiere á una 
pintura acolhua, lo mismo que Torquemada. Yo tengo para mí, que éste 
no vio tal pintura: acostumbraba copiar á la letra los manuscritos de otros, 
como hizo con Mendieta; y es de suponerse que otro vio la pintura y que 
de él copió la relación, acaso del P. Olmos que trató á los pueblos acolhua 
uno de los primeros y vivió entre ellos. lxtlilxóehitl da pormenores del 
viaje tolteea y de la historia de Tóllan; \ en esto podemos llamarlo origi- 
nal, annque en otros muchos puntos de historia antigua sigue á Torque- 
mada, y en la Conquista á (.ornara. Clavigero sigue á Torquemada y á 
lxtlilxóehitl. Vetancourt no hizo más que extractar á Torquemada. Vey- 
tia puso en mejor estilo los manuscritos de lxtlilxóehitl, que siguió ser- 
vilmente en su obra. De todas maneras resulta que el origen de estos re- 



47 

hitos es uua pintura acolhua. Si es la que marcó Boturiui eu su Museo 
con el número 1, párrafo 1", y que hoy posee Mr. Aubin en París, no lo 
sé; pero es probable. Me llama sin embargo la atención, que el Si. Ra- 
mírez que conoció los manuscritos y pinturas de Mr. Aubin, y que copia- 
ba todo lo interesante, ni siquiera dejase un apunte de esos anales. 

En el reino de Huehuetlapállau había un señorío llamado Tlachicátzin. 
Sus señores, Chacáltziu y Tlacamíhtziu, se rebelarou contra el monarca 
tlapalteca; pero habiendo tenido mal éxito, tuvieron que emigrar cou sus 
pueblos. Los acompañaron otras cinco tribus, cuyos jefes eran: Chécatl, 
Oohuatzon, Mazacóhuatl, Tlapalhuitz y Iluitz. Las relaciones nos presen- 
tan á estos jefes con distintos nombres, á saber: Ceacátziu (y no Cecát- 
zin como está en el MS. sin duda por error de los copistas), Cohuátziu, 
Xiuhcóhuatl, Mezátzin (tal vez Mazátzin), Ohalcátzin y Tlapalmétzin. 
Me inclino á creer éstos los verdaderos nombres, cou las correcciones he- 
chas entre paréntesis. Con ellos, y como supremo sacerdote, iba Huemac. 
No me persuado á creer que fuese una simple rebelión la causa del via- 
je. No solamente estas siete tribus, que supongo muy numerosas, sino 
otras muchas, como ya se ha visto, se derramaron hacia el Sur en la mis- 
ma época. Esto acusa sin duda un gran desastre, que por su magnitud 
produjo la emigración de numerosos pueblos de lengua nahoa ó sus dia- 
lectos, y la destrucción y ruina del antiguo imperio. De cualquiera ma- 
nera que sea, parece que la guerra comenzada en el año ce ácaü, 5S3, y 
que desde entonces hizo emigrar á las otras tribus, se prolongó por un 
tlalpilli ó 13 años, al cabo de los cuales comenzaron su peregrinación los 
tolteca en el ce técjtatl, 59G. Contando sus anales desde el año de su sa- 
lida, tomaron los tolteca por principio de su ciclo ó xiuhmolpilli el ce téc- 
2>atl. Su retirada fué en son de guerra. Lo demuestran, el voto que hi- 
cieron y cumplieron de no tener hijos durante 23 años, y el constar en los 
anales que hasta el año S ácaíl ó 603, continuaron combatiendo. En ese 
año por fin, pudieron ya tranquilos asentarse en un sitio que escogió Cea- 
cátzin, y al cual pusieron por nombre Tlapallancouco, ó la pequeña Tla- 
pállan, en recuerdo de la patria abandonada. Nótese que de su salida ;í 
la fundación de su primera ciudad, cuentan dos veces el curso de sus cua- 
tro años. La segunda ciudad, la fundan á los cuatro años siguientes el 11 
tochtli ó GOG. A los otros cuatro, el orne toehtli ó 610, fundaron ITueyxá- 
llau por elección de Cohuátziu. Las anteriores ciudades no quedaron aban- 
donadas; dejaban allí á los que no podían seguirlos: éstos, dedicándose al 
cultivo de la tierra, porque eran pueblos esencialmente agricultores, for- 
maron señoríos que quedaron como las piedras miliarias del camino de los 
tolteca. 

Duran.— Tom. II.— Ap. 7 



4S 

Otros ocho años después, dos rooes i, siguiendo bu viaje hacia el Sur, 
fundaron Xalixoo el año 10 tochtii ó 618. Cuino conocemos la ubicación 
de esta ciudad, ya podemos formarnos idea de la dirección de la marcha. 
Está Xalixoo hacia la costa en el cantón de Tepic; de manera que iban 
siguiéndola de Norte á Sur: lo que concuerda con lo que antes hemos di- 
cho del rumbo de las emigraciones, con la senda etnográfica de la lengua 
nahoa, y con las tradiciones religiosas de los tolteca. El dios les había man- 
dado, por boca de su sacerdote ffuemac, que caminasen al Oriente; y en 
efecto, la costa que seguían se dirige de una manera muy pronunciada de 
Poniente á Oriente. Fundaron después, en la misma dirección, Ohimal- 
huacan Ateneo el a tOÓhÜi, <■>'-!•-!, es decir á los 1 anos que su anterior es- 
tancia. De allí pasaron á Tóchpan, que está al Oriente de Colima, el <¡ 
ácatl, 627, siendo su descubridor Mazátzin. Continuaron á Quiyahuiztlan- 
Anáhuac el 12 calti, 633, por elección de A.cainapichtli. Dicen que aquí 
pasaron unas islas y brazos de mar: lo que confirma la dirección indicada, 
lo mismo que los nombres de Ateneo y Anáhuae que singnifican junto al 
agua. 

A los dos años en c< ácatl, 635, pararon en Zacatlan, lugar designado 
por Ohalcátzin, y ataron el xiuhmolpilH. Aquí tenemos que hacer varias 
observaciones, rrimera: los tlapalteca comenzaban su ciclo en ce ácatl; 
así es que los emigrantes al llegar de nuevo este año, ataron el xiuhmol- 
pilli; lo (pie prueba también que todavía entonces no habían hecho la co- 
rreccion del principio de su ciclo, que consistió en pasarlo de ce ácatl Á ce 
téepaÜ, por haber sido éste el año en que comenzaron su peregrinación. 
,nda: los periodos de detención no son naturales; son convencionales 
y marcados por la división cíclica que usaban. En electo, del principio de 
la guerra á su salida, cuentan 13 años ó un tlalpilli. Después sus estan- 
cias son de 4 ó de 8 años basta Tóchpan, y cuatro son sus diferentes años. 
Pero como entonces faltaban 13 años para cei rar su ciclo, y la división por 
1 no daba la cifra, cambiaron la duración de sus estancias de manera (pie 
en las tres siguientes reunieron el tlalpilli. Por eso aparece fundado Za- 
catlan en el nuevo ce ácatl. Nótese ademas (pie el fundador es el jefe prin- 
cipal, Ohalcátzin, y que la ciudad tomó su nombre de la fiesta origen de 
su fundación: Oeacatlan, después Zacatlan ó Zacatóllan, hoy Zacatilla en 
la costa de Guerrero. Tendremos que llamar varias veces la atención so- 
bre estos periodos convencionales. 

Hasta aquí los tolteca habían atravesado lentamente la costa; pero una 
vez en las montañas del Sur, cuyo clima y conformación geográfica eran 
ajenos á sus habitudes, su marcha fué más rápida. El año 7 calli CAÍ, 
fundaron Tutzápan: el 13 ácatl, 647, se asentaron en Tepetla, descubit i ta 



49 

por Cohuátzin; y el 7 tochtli, 634, llegaron á las llanuras de Ouernavaca, 
y fundaron Mazatepec por elección de Xiulicóliuatl. Después pasando al 
Sur de Tolócan y sin atravesar nuestro valle, llegaron á Iztachhuexuca 
el 11 ácatl, 671, habiendo estado áutes 8 años en Xiulicóliuatl. Esto nos 
hace comprender que tomando el rumbo del Oriente, se dirigieron al te- 
rritorio de los cuexteca, la Huasteca, pues parece que su última estan- 
cia es la actual Huejutla. Allí residieron 26 aüos, hasta el 10 técpatl, 696. 
En esa estancia, el año ce ácatl, ataron la cuenta de sus años. Hasta Tu- 
llan, pues, no comenzaron la cuenta de su ciclo por ce técpatl. Rechazados 
por los cuexteca, ó por no haberse acostumbrado á la vida de las monta- 
ñas, retrocedieron á Tollautziuco, y después de 16 años, mudaron su ca- 
pital á Tullan el año ce calli, 713. Según los Analas de Cuauhtitlan, fué 
el año ce tochtli, 674, eligiendo su primer rey el ce técpatl, 700. 

Debió ser muy grande y poderosa la hueste tolteca; y á ella estaba re- 
servada fundar la última civilización de estas regiones. Demos ligera idea 
de sus señores, bastante para nuestro objeto, y para comprender el des- 
arrollo de su cultura y sus trasformaciones religiosas. 

Veytia tomó su cronología tolteca de Ixtlilxóchitl, y es la siguiente. 
Después de la fundación de la ciudad se gobernaron sin rey seis años, 
hasta que por consejo de Huemac, pidieron para monarca á un hijo del 
emperador chichimeca Icuáuhtziu, con el objeto de tenerlo así por amigo. 
El hijo de Icuáuhtziu fué su primer rey, y lo llamaron Chaluhiuhtlanát- 
zin. Establecieron, según los mismos cronistas, por ley general que nadie 
reinase más de 52 años; debiendo el rey, pasado ese tiempo, entregar el 
reino á su sucesor. El primer rey gobernó del año 719 al 771, 52 años, y 
cuentan que entonces murió. El segundo fué Ixtlecuechahuac que reinó 
sus 52 años, y en el año de 823 lo sucedió su hijo Huetzin, que reinó tam- 
bién 52 años hasta el 875. El cuarto rey fué Totepeuh que reinó también 
52 años hasta el 927. Su hijo Nacaxoc reinó el mismo tiempo, hasta el 
año de 979; pero el hijo de éste, Mitl, fué tan notable en el gobierno, que 
quisieron que reinase hasta su muerte, por lo que duró en el poder 56 
años, hasta el 1035. Su viuda la reina Xiulitlátzin le siguió y reinó cua- 
tro años, hasta el 1039. Muerta la reina, su hijo Tecpancáltzin reinó sus 
52 años, hasta el 1091 en que fué proclamado rey su bastardo Topíltziu, 
con quien concluyó la monarquía tolteca en el año ce técpatl, 1116. 

Torquemada pone como un solo rey á Tecpancáltzin Topíltziu; tal vez 
porque no era muy clara la pintura acuilma. Talgo me persuade de ello, 
que el mismo Ixtlilxóchitl nombra de diversa manera á los reyes en si^ 
diferentes relaciones. A Chalchiuhtlanátzin le llama también Quechao- 
eatlahinótziu. A Ixtlicuechahuec lo cita con otros cinco nombres distin- 



50 

tos [aaoatéoatl, Tlaltócatl, Tlilqueoháhuac, Tlachinótzin y Tlilquecbao- 

eatlahinótzin. A Mitl 1<> llama también Tlacomihua. A la reina Xiuhtlát- 
zin, unas veces Kiuhquéntzin y otras Xiulieáltzin. Torquemada la tomó 
por rey. Teopancáttzin es á veces íztaccáltzin. Y finalmente, Topíltzin 
lleva la denominación alegórica de Meconétzin. Ademas, en la Sucinta 
Relación, hace un boIo reinado de loa de Huetzin ,\ Totepeuh. 

Estas variantes me convencen de que la cronología de Extlibróchitl es 
falsa. Procede de pintoras y tradiciones texcucanas, y á más de ser este 
pueblo de fundación posterior á los tolteca, era muy afecto á consignar 
simbólicamente los hechos j á sujetar á los periodos cíclicos la cronolo- 
gía, oomo veremos aún en la misma peregrinación mexica. Tuvieron ade- 
mas los aoolhua mucha vanidad nacional, y varias veces le sacrificaron la 
verdad histórica. Nada en efecto más absurdo, que el pueblo tolteca ven- 
cedor y enseñoreándose de todo, y al mismo tiempo pidiendo humilde un 
hijo á Ecuáuhtzin para hacerlo su rey. Nada más inverosímil (pie sus pe- 
riodos de 52 años para la duración de los reinados, que obligan al histo- 
riador á hacer morir al primer rey precisamente al liu de ellos, y (pie 110 
permiten que los otros monarcas mueran antes de terminar su periodo. 
Desdé luego se ve que todo esto es convencional; y sin embargo, nos se- 
guiriamos sujetando á tales datos, (pie antes eran los únicos, si los Anales 
de Cuauhtitlan no nos hubiesen conservado los hechos en toda su sen- 
cillez y verosimilitud. Estos Anales son auténticos \ de altísima impor- 
tancia. El original se escribió en mexicano en los años de 1.jG3 y 1569, 
según Aubiu, que tiene una copia, y en el de L570, según el Sr. Ramírez. 
I'.u la biblioteca de San Gregorio, de los jesuítas, había una copia que, 
según Boturini, era de letra de Ixtlilxóchitl; lo que no parece probable, 
pues este autor la habría aprovechado en sus escritos. Del ejemplar de 
San Gregorio sacó una copia Boturini, y ésta es la que tiene Mr. Aubiu. 
Quedó la primera copia en México y en poder de los jesuítas, y el Sr. Ra- 
: la hizo traducir por el Lie. D. Faustino Galicia Chimalpopoca. El 
abate Brasseur, que se hallaba entonces aquí, consiguió del mismo Sr. 
Ramírez una copia de la versión; y del ejemplar de Mr. Aubiu, tomó el 
l mexicano en Tai:-. A este MS., 411c arregló á su modo, le impuso 
el nombre de Oódex Ohimalpopoca, del nombre del traductor. Antes de 
morir, había anunciado su publicación con una versión francesa. Supongo 
qne su versión la liaría del texto español, pues por sus mismas obras se 
ve que no poseía lo bastante el mexicano. Hay une advertir que el Sr. 
Ramírez no creyó perfecta la traducción del Sr. Chimalpopoca y la corri- 
L'ió en parte, como se ve en su MS. hoy de mi propiedad. El visionario 
ó ver en estos Auales no sé (pie misterios de la antigüedad, y 



51 

uua cronología de 20,000 años. Desgraciadamente no hay en ellos nada 
de eso. Son unos Anales escritos en Cuauhtitlan, y que tienen por prin- 
cipal objeto la historia de ese pueblo; pero que se ocupan de las demás 
tribus viajeras, desde el año de 583, fecha de su salida, hasta el de 1519 
en que vinieron los españoles, teniendo su cronología muy bien marcada, y 
año por año. Les falta la primera foja y alguna intermedia, pues hay hue- 
cos que no se pueden llenar, no obstante que el Sr. Ramírez arregló su ar- 
den lo mejor posible. No tienen la peregrinación tolteca; pero en la histo- 
ria de Tóllan son de mucha importancia. Por la disposición del texto, y 
la manera con que están colocadas las series de años que hay de unos á 
otros sucesos, se comprende que estos Anales son la explicación de una 
pintura geroglífica. El Sr. Ramírez, por su origen, los llamó de Cuauhti- 
tlan; y con este nombre se están publicando en los "Anales del Mnsr<>." 
Tiene la impresión el texto mexicano del ejemplar de San Gregorio, que 
el Sr. Mendoza adquirió para el Museo de la familia del Sr. Chimalpopo- 
ca, á su muerte; y lleva la traducción de mi ejemplar, y otra que están 
haciendo el mismo Sr. Mendoza y el Sr. Sánchez Solis. 

La cronología tolteca de los Anales de Cuauhtitlan es la siguiente. La 
fundación de Tóllan, ó más bien su ocupación por las nuevas tribus, tuvo 
lugar el año ce tochtU, 074. Su primer rey fué Mixcoamazátzin, que go- 
bernó desde el año 700 hasta 765. Aunque el MS. tiene una laguna des- 
pués del primer reinado, se comprende que los dos reyes siguientes fueron 
Huetzin y Totepeuh, cuyo gobierno abarcó hasta el año de 887. El cuarto 
fué Ilhuitimaitl, que reinó hasta 925. El quinto Topíltzin Quetzalcoatl, 
hasta 947. Después Matlacxóchitl hasta 982; Nauhyótzin hasta 997; Ma- 
tlacoátzin hasta 1025; Tlicoátzin hasta 1046; Huemac hasta 1048; y el se- 
gundo Quetzalcoatl hasta 1116, año de la destrucción de Tóllan. Las prin- 
cipales diferencias entre la cronología de Ixtlilxóehitl y ésta, son: que en 
aquella los periodos son cíclicos y por lo mismo convencionales, mientras 
que en ésta son naturales; que en aquella son nueve los reinados por tener 
que sujetarse al periodo de 52 años, y en ésta son once, siendo comunes á 
ambas nada más los nombres de Huetzin, Totepeuh y Topíltzin, y el di' la- 
reina Xóchitl que tiene diferente radical atributiva y en los Anales es rey. 
Veamos ahora qué ideas religiosas trajeron los tolteca, y con cuáles de- 
bían encontrarse frente á frente, y cómo influyendo unas en otras, debían 
modificarse y producir el origen de los bárbaros ritos mexicanos. Los tol- 
teca eran puramente nahoas, dueños de toda su civilización y de todas sus 
creencias. Las razas inferiores que encontraron en su camino y que ba- 
rrieron á su paso, no pudieron en su inferioridad influir en ellas: de ma- 
nera que podemos decir que llegaron á Tóllan después de una de sus gran- 



92 

dea edades, ¡"i años, con las mismas Ideas con que habían partido. Sa 
gobierno dorante la peregrinación fué teocrático. Llevaban consigo ;i los 
jefes militares de sus tribus, j sin duda á los de las agrupaciones inferio- 
n a que iban arrastrando en bu viaje; pero peregrinaban por mandato del 

dios, y bajo la obediencia del sumo Baoerdote Euemao, nombre bajo el 
cual personalizan al Baoerdocio de la antigua creencia. Los pueblos anti- 
guos oo se sujetaban á largas peregrinaciones, sino bajo la influencia de 
ideas religiosas y sujetos al manilo sacerdotal. Los israelitas no habrían 
encontrado la tierra de promisión, si Moisés hubiese sido un guerrero y no 
un hierofante. Las leyes de la historia son invariables. Naturalmente los 
tolteca iban dejando á su paso, SU lengua, su religión y su calendario, que 
son las tres particularidades características de la raza nahoa. A su llega- 
da encontraron ya establecido el gran imperio chionimeca, extendiéndose 
desde el pié de los volcanes hasta la orilla de nuestros lagos. A su frente 
estaban los imnoalca, escalonados en las pirámides de Teotihuacan, Cbo- 
lóllan \ Papantla. Estos habían sufrido en parte la influencia de la civi- 
lización nahoa, cuando en época anterior los invadieron los ulmeca; pero 
su antigua civilización había prevalecido, y más, mientras más cerca es- 
taban de la línea del Sur. Los pueblos de esta línea, habían conservado la 
8Uya, con cortas modificaciones, á pesar di' la invasión de los ameea, por- 
que ni su idioma habían perdido; pues si bien los invasores conquistaron 
Zij aman, permaneciendo allí desde el año 300 al 432, y después subyuga- 
ron á los it/.acs, teniendo por corte ('bichen Itza desde esa fecha hasta ÓTü; 
y prosiguiendo sus victorias, fueron dueños de Ghampoton: los antiguos 
pueblos, después de una guerra de siete siglos, se sobrepusieron, y queda- 
ron triunfantes en el año de 888. Quedaban, pues, tiente á frente las dos 
religiones: la de los astros, de los tolteca; y la de los animales, de los no- 
uoalca. 

La teligiou tolteca, como la nahoa primitiva, debió tener naturalmente 
como principales dioses á Tonacateculitíi el sol, á TezcaÜvpoca la luna, y á 
Quetsalcoati la estrella de la tarde. Lian sus dioses también la lluvia Tla- 
loc, el agua ClutlchiuliÜicue, el fuego XiutecühtíitieÜ, la tierra CenteoÜ; 
y tenían por diosa de los amores á XochiqueteáUi. Tero (pie no fueron ex- 
traños á la influencia de la religión vecina, nos lo demuestra el suutuoso 
templo de que hablan los cronistas, y que estaba dedicado á la diosa liana. 
Sin duda de los noiioalca tomaron también parte de su civilización, pues 
coustruyerou magníficos palacios de admirables columnatas, de las que 
algunas prodigiosas columnas Be conservan. Que llegaron en las artes á 
altísimo grado, nadie lo pone en duda, pues tolteca llegó á ser sinónimo 
de excelente artífice. Fucblo privilegiado en todo, llegó al sumo poderío 



53 

y á la más envidiable grandeza. No se crea, sin embargo, por esto, que ex- 
tendió su dominio ¡í larguísima distancia, como parece lo han juzgado cro- 
nistas de nota. Preciosos datos nos dan sobre esto los Anales de Cuauh- 
titlan. 

A la llegada de los tolteca, y después de haber subyugado tribus dis- 
persas de los cuexteca y de los otomíes ú otonca, su primera guerra la 
emprendieron contra sus más próximos vecinos, los cbicbimeca de Cuauh- 
titlan. Vencido el rey de éstos, Xiubnéltzin, después de mucho tiempo de 
peregrinar, se sujetó á los tolteca, y quedó como uno de tantos caciques 
del reino en el territorio que le señaló Mixcoamazátzin. Gran parte de 
sus subditos fueron confinados, unos á Ahuacan, y otros á Tepehuacan. 
Si atendemos á la significación de estos nombres, fueron los unos envia- 
dos á los límites del lago, y los otros á los de la montaña. Pero no todos 
los cuauhtiteca se sujetaron al nuevo poder. Cuenta la crónica que su 
dios Ixpapálotl, nótese que significa mariposa de obsidiana, les aconsejó 
que nombrasen rey á Huactli. Se retiraron á Xequemeyócan en donde hi- 
cieron sus chozas con hojas de palma, y para vivir se dedicaron á la caza. 
Se extendieron hasta Tlapco y Mictlanpa en el Teotlallitic, hacia Huitz- 
tlan y Xochitlalpa. Se conservan los nombres de los principales jefes, que 
fueron Mixcoatl, Xiuhnel, Mimich y Quauhnicol, y las mujeres Cólmatl, 
jVIiáhuatl, Coacueye, Yaocíhuatl, Chichimecacíhuatl y Tlacochcue. Por 
pendón tomaron una bandera blanca aztapámitl. Esta guerra de indepen- 
dencia no tuvo éxito, y los rebeldes se dispersaron después de mucho tiem- 
po, yéndose á Michuacan-Cohuixco, Yopitzinco, Tolotlan, Tepeyacac, 
Cuauhquecholla, Huexotzinco, Tlaxcállan, Tliliuhquitepec, Zacatlanton- 
co y Tototepec, mientras otros se refugiaron en Aeolhuacau y en la Cuex- 
teca. Los jefes de los qne se retiraron á Huexotzinco, fueron Tepolnex- 
tli, Xiuhtochtli y Tlanquaxoxouhqui. Estos datos son preciosos, porque 
nos señalan uominalmente los pueblos adonde no alcanzó el imperio tol- 
teca y naturalmente sus fronteras, y confirma lo que hemos dicho de la 
extensión del reino de Tullan. 

Fácilmente se ve, que si la anterior guerra tuvo por objeto la conquista, 
también tuvo el hacer prevalecer la religión de. los astros sobre la de los 
animales, á TonacatecuJitli sobre Tzjxipálotl, al sol sobre la mariposa. Pero 
continuemos la cronología de los reyes de Cuauhtitlan, (pie es importante 
para resolver la contradicción de las crónicas toltecas. El año ce técpaÜ, 
752, concluyó el reino de Xiubnéltzin, quien residía en Quaxoxáuhcan. 
Parece que falta en el MS. alguna hoja que comprendía un periodo de 
104 años, ó faltaba acaso en la pintura que sirvió de fundamento íi este 
códice. Lo autoriza, no sólo la necesidad de intercalar este periodo para 



M 

oompletai la cronología, sino que habiéndose hablado de la exaltación de 
lluctzin oomo rey de Tullan, do bb habla de su muerte j del reinado de 
Totepeuh, sino que Be pasa inmediatamente á la muerte de éste. Nada 
dice tampoco de la sucesión de Kiuhnéltzin; y hasta el aüo de 917 habla 
de la muerte de Euactli, Beñor de Ouauhtitlan, que no puede ser el mis- 
mo de que antes hablamos. A este Euactli, que vivía con su pueblo en 
un otado salvaje, Le Bucoedió* su mujer Xiuhtlaeuilolxoob.it] en el año 11 
tothtli, 918, y gobernó oon gran sabiduría hasta el año 7 «cali, 927. Le 
siguió A.yauhcoyótzin que puso bu corte en Tecpancuauhtla, y reinó 55 
años hasta el LO tochüi, ;>*•_>. Pué bu Bucesor Neouamexoohítzin, Se es- 
a Miqoalco, y Be sabe que era de Tepozotlan. El aüo 13 tochtli, 
998, entró al señorío de Ouauhtitlan Meceltótzin, viviendo en Tianquiz- 
eoleo. al Poniente deaquella ciudad: después de 36 años murió, y entró en 
su lugar Tzihuacpapalótzin, estableciendo bu residencia en Ouauhtlaápan. 
En el año 13 técpati, 107G, murió después de 1_' años de reinado; y fué lla- 
mada á gobernar la señora Iztacxilótzin, la cual vivía en Tlalüco cuidada 
¡i.. i varios señores por ser de la raza fundadora de. Ouauhtitlan. Residió 
en ota ciudad, y fué notable su gobierno que duró onee años. Eu el año 
1 1 ácatl, 1087, fué nombrado señor Eztlaquenoáltzin, quien se estableció 
en Techichco. Pocos años después se destruyó el reino tolteoa. 

( reo «pie Ixtlilxóchitl equivocó varios de estos nombres, creyéndolos de 
reyes toltecas. Así el primero de su cronología, Chalchiuhtanétzin, puede 
haber sido una lectura falsa del geroglífico de Xiuhtlanétzin ó Xiuliuétziii, 
pues la raíz xihuitl significa cosa preciosa, y chalcMhuiÜ piedra preciosa. 
Tomó tal vez por reina de Tullan á Iztacxilótzin; y como su geroglífico 
debió ser una blanca flor, ya lo interpretaba Xiuheáltzin, ya Xiuhtláltzin 
bello campo. Lo mismo parece haber sucedido con Eztlaquenoáltzin; cu\ o 
geroglífico debió ser la casa ó templo de penitencia EzÜaquenCíM, y (pie 
Ixtlilxóchitl, confundiéndolo con un palacio, tradujo para el nombre del 
rey: Tecpancáltzin. Esto es muy probable, porque había pinturas como la 
de Tepécbpan, que conocemos, en las cuales estaban las genealogías rea- 
les de dos ó más pueblos; y nada era más fácil que confundir á unos mo- 
narcas con otros. Si no supiéramos exactamente quiénes fueron los reyes 
de México, habría lugar á muchas confusiones en el mapa de Tepéchpan. 
Así pudieron confundirse Olmos y Torqueinada respecto de los tolteca, y 
seguir su error Ixtlilxóchitl. Para mí es preferible el códice de Ouauhti- 
tlan, porque es un documento auténtico, y escrito poco después de la Con- 
quista, cuando había aún quienes entendieran los geroglíücos, y vivían to- 
davía viejos que conservaban las tradiciones históricas que, como es sabi- 
do, tenían por único archivo la memoria de los pueblos. Él ademas, nos 



- 



55 

da la clave de los gobiernos teocráticos, y la explicación clara de las gue- 
rras sagradas que produjeron la ruina de los tolteca. Brasseuc, quiso ha- 
cer de las dos genealogías una sola, y resultó un monstruo híbrido. 

Pero antes de ocuparnos de la trasformacion religiosa que se operó en 
los tolteca, tratemos el interesantísimo punto de cómo se introdujo la teo- 
gonia tlapalteea en Teotihuacan y en Cholóllan, y cómo llegaron á ser las 
tres pirámides de esos pueblos, altares de los tres grandes dioses nahoas, 
Tonacateculitli, Tezcailipoca y Quetzálcoatl. 



CAPITULO V. 

La primera teocracia. — Teotihuacan y Cholóllau. — Dedicación de las pirámides de Teotihuacan 
al sol y á la luna, y de la de Cholóllau á la estrella de la tarde. — El cuarto aol. 



Hemos visto cómo la tribu tolteca durante su peregrinación, había ca- 
minado bajo el gobierno del sacerdocio, personificado con el nombre de 
Huemac. Según Ixtlilxóchitl, después de la fundación de Tóllan, se go- 
bernó la tribu recien-venida seis años sin tener rey. Según los Anales de 
Cuauhtitlan, desde el año G74 hasta el 700: es decir, que durante 2G años 
ó dos ÜálpiM, continuó el gobierno teocrático. Esto fué natural, pues bajo 
ese gobierno venía la tribu que peregrinaba. Pero su establecimiento en 
Tóllan, no fué la fundación de una nueva ciudad, lo que acaso no habría 
cambiado tan pronto su modo de gobierno. Los tolteca durante varios 
años habían estado sólidamente establecidos en Tollantzinco, preparán- 
dose á hacer conquistas más importantes. Por un lado tenían á los cuex- 
teca, y es de presumir, pues se alejaron de ellos en su peregrinación, ó que 
de su territorio habían sido rechazados, ó que aquel país montuoso no ha- 
bía convenido á sus habitudes. Ademas, cu los cuexteca dominaba la ci- 
vilización y la lengua del Sur, y tenían menos puntos de contacto con ellos. 
Xo así por la otra parte en donde estaban las ciudades de Teotihuacan y 
Cholóllan. La civilización del Sur, al partir de las costas del Golfo hacia la 
mesa central, había establecido tres grandes centros: estos dos y Papan- 
tla. Papantla había conservado su carácter primitivo, como más distante 
de la influencia nahoa, y más próxima á la línea del Sur. Teotihuacan y 
Cholóllan habían sufrido la antigua invasión de los ulmeca, al grado que 
las tradiciones señalan á Xelhua como el constructor de la pirámide de 

Duban.— Tosí. II.— Ap. 8 



56 

esta última ciudad. No sabemos qué influencia tuvo esta invasión en la 
ia \ en la religión de esas ciudades; pero oreo que uo fué muy impor- 
tante, aunque encontramos que la nueva raza, producto <le la mezcla de 
invasores é invadidos, tomó el nombre de nonoalca. sí tenemos datos para 
decir, que en Teotihnacan siguió el culto de los animales, y que la pirá- 
mide de Oholóllan estaba dedicada á una especie de ave monstruosa con 
dientes, símbolo del aire. Entre los fósiles del desagüe se ha encontrado 
la cabeza de una ave semejante á la figura extraña de los geroglíficos; y 
puede sospecharse que de ella se tomó el símbolo del éhécaü. Los nonoal- 
ca, al extenderse desde Oholóllan hasta Teotihuaoan, habían empujado á 
los otomfes hacia el Norte; y éstos fundaron la ciudad de Manhemí, des- 
pués Tóllan. Los chichimeca, al llegar y mezolarse con algunas tribus no- 
noalca, habían formado la nueva entidad chichimeca nonoalca, que se ex- 
tendía entre Manhemí y Teotihnacan. Esta fué la línea (pie debieron in- 
vadir los tolteca. 

Hemos visto ya, que en efecto invadieron y sojuzgaron á los chichime- 
ca de Ouauhtitlan, y (pie ocuparon á la antigua Manhemí, convirtiéndola 
en la nueva Tóllan, el año de 674. En el mismo año extendieron su con- 
quista á Teotihnacan y Oholóllan; y encontrando en ellas tres pirámides, 
al imponer su religión á los vencidos, por ser dos las de Teotihnacan, las 
dedicaron al sol y á la luna que siempre andan juntos, siguiendo la luna 
;il sol sin poder alcanzarlo nunca, según la tradición uahoa; y la tercera, 
la de Oholóllan, la consagraron á la estrella de la tarde. Así los tolteca, 
en el país que conquistaban para establecerse finalmente, encontraron tres 
gigantescos altares para sus tres grandes deidades: Tonacatccuhtli el sol, 
TezcaÜipoca la luna, y QuetzalcoaÜ el lucero de la tarde. 

Por varios datos, había creído antes que este suceso se había verifica- 
do en el año 1035. No era sin embargo natural que hubiesen tardado tan- 
to los tolteca en imponer sus principales creenoias á Teotihuaoan, cuando 
se sabe que era su ciudad sagrada, la ciudad de sus dioses. Más lógico era 
que, al conquistarla y bajo su primera teocracia, hubiese tenido lugar tan 
notable acontecimiento religioso. Y así sucedió en efecto. Gomara, que 
escribía en L552, dice que de este suceso habían pasado hasta entonces 858 
años; y el Sr. Orozco guiado por ese dato, en la obra monumental que es- 
tá imprimiendo sobre nuestra Historia antigua, rija para la dedicación de 
las pirámides el año 694. Pero no notó que el mismo Gomara dice que 
en ce tochtii comenzó el sol de Teotihnacan; es decir en G74. Sin duda el 
copista ó en la primera impresión pusieron por errata 868 en lugar de 878. 
Esto se confirma con el dato que tenemos de que los tolteca llegaron en 
(¡74: y entonces ocuparon la Manhemí de los otoñen, y la Teotihuacan y 



57 

la Cholóllan de los nonoalca; entonces consagraron las pirámides á[ os as- 
tros; de lo que nos queda una hermosa leyenda que á través de su simbo- 
lismo confirma las ideas históricas que vau expuestas. Dos versiones hay 
sobre este hecho, tau importante para comprender la historia de la teogo- 
nia y de la civilización de los nahoas, la de Olmos que recogió Mendieta, 
y la de Sahagun. Y aun hay otra que tiene gran diferencia por no referirse 
á las pirámides; pero que explica aquellas: la del Códex Cumárraga. 

Dice la de Mendieta: " Y como por algunos años no hubo sol, ayuntán- 
dose los dioses en un pueblo que llaman Teutiuacan, que está seis leguas 
de México, hicieron uu gran fuego, y puestos los dichos dioses á cuatro 
partes de él, dijeron á sus devotos que el que más presto se lanzase de 
ellos en el fuego, llevaría la honra de haberse criado el sol, porque el pri- 
mero que se echase en el fuego, luego saldría sol; y que uno de ellos, como 
más animoso, se abalanzó y arrojó en el fuego, y bajó al infierno; y estan- 
do esperando por doude habia de salir el sol, en el tanto, dicen, apostaron 
con las codornices, langostas, mariposas y culebras, que no acertaban por 
donde salia; y los unos que por aquí, los otros que por allí; en fin, no acer- 
tando, fueron condenados á ser sacrificados; lo cual después tenían muy 
en costumbre de hacer ante sus ídolos; y finalmente salió el sol por donde 
habia de salir, y detúvose, que no pasaba adelaute. Y viendo los dichos 
dioses que no hacia su curso, acordaron de enviar á Tlotli por su mensa- 
jero, que de su parte le dijese y mandase hiciese su curso; y él respondió 
que no se movía del lugar doude estaba hasta haberlos muerto y destrui- 
do á ellos; de la cual respuesta, por una parte temerosos, y por otra eno- 
jados, uno de ellos, que se llamaba Citli, tomó uu arco y tres tíechas, y 
tiró al sol para le clavar la frente: el sol se abajó y así no le dio: tiróle otra 
flecha la segunda vez y hurtóle el cuerpo, y lo mismo hizo á la tercera: y 
enojado el sol tomó una de aquellas flechas y tiróla al Citli, y enclavóle 
la frente, de que luego murió. Viendo esto los otros dioses desmayaron, 
pareciéndoles que no podían prevalecer contra el sol: y como desesperados, 
acordaron de matarse y sacrificarse todos por el pecho; y el ministro de 
este sacrificio fué Xolotl, que abriéndolos por el pecho con un navajon, los 
mató, y después se mató á sí mismo, y dejaron cada uno de ellos la ropa 
que traía (que era una manta) á los devotos que tenia, en memoria de su 
devoción y amistad. Y así aplacado el sol hizo su curso." 

Sahagun nos da la versión siguiente: "decían que antes que hubiese día 
en el mundo, que se juntaron los dioses en aquel lugar que se llama Tm- 
tioacan (que es el pueblo de S. Joan entre Chiconauhtla y Otumiba) dije- 
ron los unos á los otros; dioses, ¿quien tendrá cargo de alumbrar al mun- 
do? luego á estas palabras respondió uu dios que se llamaba Tccuzistecatt 



58 

y dijo: "Yo tomo á oargode alumbrar el mundo:" luego otra vez hablaron 
loe dioses j dijeron: ¿quien será otro raasl al instante se miraron los unos 
á los otros, y conferían quien sería el otro, y ninguno (le ellos osaba ofre- 
cerse á aquel oficio, todos temían, y se escusaban. Uno de los diose- de 
que no se, liaeia cuenta y era buboso, no hablaba, sino que oía lo que los 
otro.- dioses decían: los otros habláronle y dijéronle: sé tu el que alumbres 
bubosito, yelde buena voluntad obedeció á loque te mandaron y respon- 
dió: •■ Bn merced recibo lo que me habéis mandado, sea así' 1 y luego los 
dos comenzaron á hacer penitencia cuatro días. 1 lespues enoendieron fue- 
i el hogar el cual era hecho en una peña que ahora llaman teutezcálU. 
VA dios llamado TecusistecaÜ todo lo que ofrecía era precioso, ¡mesen lu- 
gar de ramos ofrecía plumas ricas que Be llaman manquetzaMi: en lugar 
de pelotas de heno, ofrecía pelotas de oro: en lugar de espinas de maguey, 
ofrecía espinas hechas de piedras preciosas: en lugar de espillas ensangren- 
tadas, ofrecía espinas hecha.- de coral colorad©, y el copal «pie ofrecía era 
muy bueno. El buboso (pie se llamaba Xauaoatzin, en lugar de ramos ofre- 
cía cañas verdes atadas de tres en tres, todas ellas llegaban á nueve: ni 
bolas de heno y espina- de maguey, y ensangrentábalas con su misma san- 
gre, y en lugar de copal, ofrecía las postillas de las bubas. A cada uno de 
estos se les edificó una torre como monte; en los mismos montes hicieron 
penitencia cuatro noches y ahora se llaman estos montes tsaqualli, están 
ambos cerca el pueblo de S. -luán (pie se llama Teuhtíoacan. De q¡ 
acabaron las cuatro noches de su penitencia, esto se hizo al fio ó al remate 
de ella, cuando la noche siguiente á la media noche habían de comenzar á 
hacer sus oficios, antes un poco de la medianía de ella, dieronle sus ade- 
rezos al (pie se llamaba TecusistecaÜ, á saber: un plumage llamado azta- 
vumitl, y una .¡aqueta de lienzo, y al buboso (pie se llamaba Nanaoatzin, 
tocáronle la cabeza con papel que se llama amutzontli, y pusiéronle una 
estola de papel, y un maxtü de lo mismo. Llegada la media noche, todos 
los dioses se pusieron en derededor del lugar (pie si; llama teutexoaM. En 
este ardil'» el fuego cuatro dias: ordenáronse los dichos dioses en dos ren- 
des, unos de la una parte del fuego, y otros de la otra, y luego los dos so- 
hre dichos, se pusieron delante del fuego y las caras acia é!, en medio de 
las dos feneles de los dioses, los cuales todo- estaban levantados, y luego 
hablaron y dijeron á Tecueiztecail: "¡Ea pues Tecucizteootl ! entra tu 
en el fuego" y él luego acometió para echarse en él; J como el fuego era 
grande y estaba muy encendido, sintió la gran calor, hubo miedo, y no 
osó echarse en él y volvióse atrás. Otra vez tornó para hecharse en la 
hoguera haciéndose fuerza, y llegándose, se detuvo, no osé arrojarse en 
la hoguera, cuatro veces probó; pero nunca se osó echar. Estaba puesto 



59 

mandamiento que ninguno probase mas de cuatro veces. De que hubo 
probado cuatro veces, los dioses luego hablaron á Nanaoatzin, y dijéron- 
le : : : : ¡ Ea pues Nanaoatzin ! prueba tú; 3' como le hubieron hablado 
los dioses, esforzóse, y cerrando los ojos, arremetió, y echóse en el fuego, y 
luego comenzó á rechinar y respendar en el fuego, como quien se asa. Co- 
mo vio Tecuciztecatl, que se habia echado en el fuego y ardía, arremetió, 
y echóse en la hoguera, y dizque una águila entró en ella y también se 
quemó, y por eso tiene las plumas hoscas ó negrestinas. A la postre en- 
tró un tigre, y no se quemó, sino chamuscóse, y por eso quedó manchado 
de negro y blanco: de este lugar se tomó la costumbre de llamar á los 
hombres diestros en la guerra Quaulitl ocelotl, y dicen primero Quauhtli, 
porque el águila primero entró en el fuego, y dicese á la postre ocelotl, por- 
que el tigre (ocelotl) entró en el fuego á la postre del águila. Después que 
ambos se hubieron arrojado eu el fuego, y que se habían quemado, luego 
los dioses se sentaron á esperar á que prontamente vendría á salir el .Y,v- 
naoazin. Haviendo estado gran rato esperando, comenzóse á parar colo- 
rado el cielo, y en todas partes apareció la luz del alba. Dicen que después 
de esto los dioses se hincaron de rodillas para esperar por donde saldría 
Xanaoazin hecho sol: miraron á todas partes volviéndose en derredor, mas 
nunca acertaron á pensar ni á decir á que parte saldría, en ninguna cosa 
se determinaron: algunos pensaron que saldría de la parte del norte y pa- 
ráronse á mirar acia él: otros acia medio dia, á todas partes sospecharon 
que habia de salir, porque por todas partes habia resplandor del alba; 
otros se pusieron á mirar acia el oriente, y dijeron aquí de esta parte ha 
de salir el sol. El dicho de estos fué verdadero: dicen que los (pie miraron 
acia el oriente, fueron Quetzalcoatl, que también se llama Ecatl, y otro 
cpie se llama Totee, y por otro nombre Anaoatlytecu, y por otro nombre 
TUithu-it-tccatUjmca, y otro que se llaman Minizcoa, que son innume- 
rables, y cuatro mugeres, la primera se llama Tiacapan, la segunda Ti ¡cu, 
la tercera Tlacocoa, la cuarta Xocoyotl; y cuando vino á salir el sol, pa- 
reció muy colorado, y que se contoneaba de una parte á otra, y nadie lo 
podía mirar, porque quitaba la vista de los ojos, resplandecía, y echaba 
rayos de sí en gran manera, y sus rayos se derramaron por todas partes; 
y después salió la luna en la misma parte del oriente al par del sol: pri- 
mero salió el sol, y tras él la luna; por la orden que entraron en el fuego 
por la misma salieron hechos sol y luna. Y dicen los que cuentan fábulas, 
ó hablillas, que tenían igual luz con que alumbraban, y de que vinieron 
los dioses que igualmente resplandecían, habláronse otra vez y dijeron. 
¡Oh dioses! ¿como será esto? ¿será bien que vayan á la par? ¿será bien 
que igualmente alumbren? Y los dioses dieron sentencia y dijeron: "Sea 



GO 

ita manera. — V luego uno de ellos fué corriendo y dio con un conejo 
en la cara á T> atí, J escureciole la cara, ofuscólo el resplandor, j 
quedó como ahora está su cara. Después (pie huvieron salido ambos so- 
bre la tierra estuvieron quedos BÜi moverse de un lugar el sol, y la luna; 
y los dioses otra vez se hablaron y dijeron. ¿Como podemos vivir! no se 
menea el sol, ¿hemos de vivir entre los villanos? muramos todos y bagá- 
ino.-lr (pie resucite por nuestra muerte, y luego el aire .-e encargó de ma- 
tar á todos los dioses y matólos, y dieese que uno llamado Xolutl, misaba 
la muerte, y dijo á los dioses: ¡oh dioses! no muera yo, y lloraba en gran 
manera, de suerte que se le hincharon los ojos de llorar, y cuando llegó á 
él el que mataba, echó á huir, y escondióse entre los maizales, y convir- 
tióse en pie de maíz que tiene dos cañas, y los labradores le llaman Xolott, 
y fué visto y hallado entre los pies del maíz: otra vez echó á huir y se es- 
condió cutre los magueyes, y convirtióse en maguey que tiene dos cuerpos 
que se llama mexóloÜ: otra vez fué visto, y echó á huir, y metióse en el 
agua, y tuzóse pez que se llama Axolotl; y de allí le tomaron y le mata- 
ron; y dicen (pie aunque fueron muertos los dioses, uo por eso se movió 
el so!; y luego el viento comenzó á sumbar, y ventear reciamente y el le 
hizo moverse para que anduviese su camino; y después que el sol comen- 
zó á caminar, la luna se estuvo queda en el lugar donde estaba. Después 
del sol, comenzó la luna á andar; de esta manera se desviaron el uno del 
otro y así salen en diversos tiempos, el sol dura un dia, y la luna trabaja 
en la noche, ó alumbra en ella: de aquí parece lo que se dice, que el Te- 
cucizcaÜ habría de ser sol, si primero se hubiera echado en el fuego, por- 
que el primero fué nombrado y ofreció cosas preciosas en su penitencia. 
Cuando la luna se eclipsa, parece casi obscura, ennegrécese, párase hos- 
ca, luego se obscurese la tierra " 



El Códex Cumárraga, bajo el título de Como fué fecho el sol, dice: "En 
el trezeno año deste segundo cuento de treze, que es el año de ve\ rite j 
seis después del dilubio, visto que estava acordado por los dioses de ha- 
zer sol, y avia fecho la guerra para dalle de comer, quiso quiqalcoatl (de- 
be ser QuetzalcoaÜ) que su hijo fuese sol, el qual tenia á él por padre y 
no tenia madre: y también quizo que tlalocatetli (Tlaloc) dios del agua 
biziese á su hijo del y de ohalchuitli (ChdlcMuhlMeue) que es su mujer, 

luua, y para los hazer no comieron fasta , y sacáronse sangre de las 

orejas y del cuerpo en sus oraciones y sacrificios, y esto fecho, el quical- 
coatl tomó á su hijo y lo arrojó en una grande lumbre, y allí salió fecho 
sol jiara alumbrar la tierra, y después de muerta la lumbre vino talaeatc- 
tli y eché) á su hijo en la ceniza y salió fecho luna, y por esto parece 
zen ¡cicuta y escura; y en este postrero año desde treze comeueó á alum- 



61 

biar el sol, porque fasta entonces fabia sido noche, y la luna comentó 
andar tras él, y nunca le alcanga, y andan por el ayre sin que lleguen á 
los cielos." 

Todos los pueblos primitivos, al contemplar los grandes espectáculos de 
la naturaleza, han inventado hermosísimas fábulas que sorprenden la ima- 
ginación, y que tienen no sabemos qué sencillez encantadora que subyu- 
ga el ánimo. Xos presentan á los astros, al dia y á la noche, á los rios y 
á las montañas, al fuego y á la lluvia, como seres reales que viven, y se 
aman ó se odian, pero teniendo siempre personalidad propia. En toda re- 
ligión primitiva hay algo de antropomorfismo. Max Müller atribuye esto 
á la primitiva pobreza de los idiomas: sin tener aún palabras suficientes 
para espresar las ideas abstractas, sino úuicameute los objetos materiales 
y las necesidades y costumbres primeras de la vida, todo lo materializan 
para poder explicarlo. De aquí debemos deducir, que todo mito que de 
tal manera se expresa, pertenece á las ideas primitivas de un pueble. Así 
se ve, que la tradición del Códex Cumárraga sobre el nacimiento del sol y 
de la luna, es la primitiva que de los nahoas se derivaba. En esta tradi- 
ción, el sol es hijo de Quetzálcoatl, y no tiene madre. QuetsálcoaÜ es la 
estrella Yénus, el lucero que sale de las tinieblas al concluir la noche, y 
alumbra en el Oriente poco áutes que el sol brote e splendoroso. Es como 
su guía, como el astro anunciador de su radiante aparición. Todas estas 
ideas tenían que expresarse en la lengua rudimentaria de los nahoas, de 
esta sencilla manera: el sol es hijo de Quetzálcoatl. Pero como el sol nace 
en medio de nubes de roja púrpura que semejan un incendio en el cielo, 
y en las tardes se pone entre las llamas aparentes de otro incendio des- 
lumbrador; de aquí vino el expresar la magnificencia del nacimiento del 
sol, diciendo que, Quetzálcoatl tomó á su lujo, y lo arrojó en una grande 
lumbre, y allí salió feclio sol para alumbrar la tierra. Xada más natural, 
nada más primitivo en la teogonia nahoa. A su vez la luna, es hija de 
Tlaloc, el dios de las lluvias, y de Chalclúcueye la diosa de las aguas. Los 
nahoas dividían el firmamento en trece cielos, y colocaban en el de las 
nubes, en el Tlalócan, á la luna, ya por su color pálido, ya porque en sus 
movimientos trae las aguas sobre la tierra, ya porque á la vista está tan 
próxima como las nubes, entre las cuales aparece cuando con rayos de 
plata las desgarra. Y como su color es blanco y ceniciento, habiéndole da- 
do por cuna al sol una hoguera resplandeciente, diéronsela á la luna en 
las apagadas cenizas de esa hoguera. Todo esto se ve lógico, natural y 
sencillo. Y fueron éstas las ideas sobre el nacimiento de los dos astros, 
muchos siglos antes del suceso de Teotihuacan. 

Esta fábula vino á confundirse con el suceso histórico de la conquista 



de Teotihuacan, j á dar origen á la nueva fábula que nos relatan Salia- 
gun ,\ M« inlk-t.i. Conquistada la ciudad bajo la primera teocracia de Tó- 
llan, y en el misino año de la fundación en ésta del poder tolteca, debió 

' primer cuidado de los sacerdotes, imponer su religión á los venci- 
do sus deidades, el sol \ la luna, sobre las grandiosas pirá- 
mides de la ciudad conquistada. liemos dicho que en la religión de los 
uonoalca tenían culto y adoración los animales. Si no bastara el relato 
del Popol-Vuh en que los dioses tienen nombres de animales, los dibujos 
del palacio de Cliiebcn Itzá, los mil idolillos de figuras de anímales que 
en las cavernas de aquellas regi S se encuentran, nos bastaría para com- 
prenderlo la relación de Mendieta. Dice que los dioses se pusieron á con- 
templar por dónde saldría el sol, y que apostaron las codornices, langos- 
tas, mariposas y culebras. VA dios que mandan por mensajero al sol para 
que se mueva, es Tlotli, el gavilán. El dios que le arroja las flechas es ('i 
tli, la liebre. El sol aquí nace también de una hoguera, siguiendo la tra- 
dición primitiva; pero al nacer se mueren los dioses. Es la religión nueva 
manifestada por la consagración de las pirámides, que destruye la vieja 
idolatría. Pero no la destruye desde luego; el sol no anda, y mata prime- 
ro á CHIi con una de las flechas que le había arrojado; y cuando ya si' 
mueve el sol triunfante, Xólotl mata á los demás dioses y se da la muer- 
te. Se traspálenla la terrible lucha religiosa entre la teocracia vencedora 
que imponía su religión, y los vencidos que defendían á sus antiguos din 
sea. lian luchado desesperadamente contra el dios nuevo; tres veces Ci- 
tli le ha arrojado sus flechas. Y los dioses van muriendo uno en pos de 
otro, y queda aún Xólotl, hasta que se da la muerte. Esto hace suponer 
que Xólotl era su principal dios, y que ú abandonar su culto se resistie- 
ron más los nonoalca. El relato de Sahagun lo confirma plenamente. El 
aire, JEchécatl, Quetzalcoatl, la estrella de la mañana anunciadora del sol, 
de la nueva era, de la nueva ley, mata á los dioses; pero Xólotl huye y se 
> onvierte en pié de maíz que tiene dos cañas; encontrado, huye de nue- 
vo, j se torna en maguey que tiene dos cuerpos, M< xólotl; y al fin vuél- 
Tt 31 Axóloll, animal del agua; y entonces perece. Se ve la lucha religio- 
sa tremenda y dilatada: no fué la obra de un dia; la nueva religiou se im- 
puso tras largos combates. Por eso para que anduviese el sol, para qué 
triunfara definitivamente la nueva creeucia, tuvieron que morir los dieses 
viejos; y ya el viento empujó al sol para que anduviese, ya las flechas de 
Cilli, ya el mosquito en la fábula de Veytia y Boturini. 

V el dios Xólotl nos da la confirmación en sus metamorfosis, de lo que 
hemos dicho de las dos primeras religiones de la raza primitiva, la de las 
plantas y la de los animales. La raza monosilábica adora el maizal Xó- 



63 

lotl; los meca, mezcla de esa raza y de la nahoa, lo convierten en el doble 
maguey, en el dios Mexólotl; al unirse á la raza del Sur, la nueva, los no- 
uoalca, tórnanlo en animal, Axólotl; y viene al fin la raza pura nahoa, y 
concluyendo con lo que para ella eran idolatrías, coloca en la mayor de 
las pirámides al sol, á su gran dios Tonacateculitli. 

En el relato de Sabagun, se aplica por completo la fábula naboa anti- 
gua á la dedicación de las pirámides significada por el nacimiento del sol 
y de la luna. Dos personajes se arrojan á la hoguera, Nanaliuátzin y Te- 
cuoiztécatl; pero para dar la explicación de las manchas de la luna, aquí 
los dos se arrojan en la hoguera ardiente, y los dos astros salen con igual 
luz: es preciso que los dioses le lancen á la luna un conejo al rostro, y en- 
tonces palidece, y queda con las manchas que la vemos. Espléndida es en 
esta fábula la magnificencia con que el firmamento espera la salida del 
sol. Espéranla Quetzalcoatl, que es la estrella de la mañana; Totee, que 
es Tescatlipoca, y en este caso la misma luna; Mimixcoa, las culebras de 
nubes, que son innumerables, y son las estrellas de las nebulosas; y cua- 
tro mujeres que guardan el cielo de las constelaciones. Todo el firmamen- 
to, resplandeciente de luz y de hermosura, está esperando un solo instan- 
te: la salida del sol. Parece que los astros, como en deslumbradora comi- 
tiva, que preside por más bello el lucero del alba, se dirigen al Oriente, 
puerta del palacio del dia, á recibir al monarca de los cielos, para palide- 
cer ante él, y apagar sus fuegos en el océano de llamas del sol. 

Hasta aquí la parte astronómica, que es la misma primitiva de los na- 
hoa, más adornada de imágenes si se quiere, pero conservando aquella sen- 
cillez de los primeros pueblos, que ni los mayores poetas han podido igua- 
lar. El resto del relato es la parte histórica. Hemos visto que la dedica- 
ción de las pirámides hace nacer en Teotihnacan el culto del sol y de la 
luna; que hubo que emprenderse dilatada lucha para vencer á la religión 
vieja, y que sus dioses fueron muriendo poco á poco, siendo el culto del 
dios Xólotl el más resistente. Pero aun más nos dice la leyenda. Ademas 
de los dos personajes que en astros debían convertirse, arrojáronse á la 
hoguera, el águila cuauhtli y el tigre ocelotl: sin ellos no se hace la tras- 
formacion. En el MS. de Boturini, el águila baja del cielo, y de entre las 
llamas de la hoguera saca con sus garras el globo rojo del sol. Sabagun 
nos lo dice: los cuauhtli y los océlotl, los águilas y los tigres, son los gue- 
rreros; y así encontramos la manifestación de que el nuevo culto se impu- 
so por la conquista y por la fuerza de las armas: todo es lógico en la le- 
yenda, todo conforme con lo que pudo y debió suceder. Y también es muy 
importante hacer el estudio de los dos personajes que en astros se convir- 
tieron. Tecuciztkatl representa, según el Sr. Orozco, la casta sacerdotal; 

I)utu>\— Ton. II.— Ar. 9 



.¡I 

rica j poderosa: Nanáhuátein, el pueblo pobre que ansiaba la nueva oi- 
vilizacion. Fijémonos en el significado de las palabras. Nálmaü, el oauoa, 
el de la raza á cpie los tolteca pertenecían, hace bu plural Nemahua, los 
nahoas; y agregando la terminaoion reverencial t:in, natural en los ven- 
iros, tenemos Nanahuátzin, los señores nahoas, los tolteca, la raza 
conquistadora. Estos, que vienen de peregrinar, maltratados y pobres, co- 
mo llegan las razas conquistadoras, como llegaron los bárbaros del Norte 
al corazón de Europa, se representan por el buboso, y ofrecen espinas de 
maguey. Como es la raza que impone el nuevo culto, es la que se arroja 
decidida á la noguera, y hecha sol, recibe por altar la más alta pirámide, 
el Tonatiuh Iteácual. VA otro personaje es Tecuoiztécaü, la personifica- 
ción de la raza vencida. Tecume quiere decir abuelos; cicítiu significa 
abuelas; técatl es el nombre del habitante de un pueblo. Xo se usa la par- 
tícula reverencial tziit, pues jamas los honores y las glorias son para los 
idos. El nombre todo significa: el habitante de la tierra de nuestros 
abuelos; es decir, los nonoalca de Teotihuacan. Están en su ciudad po- 
derosa y rica, y suntuosas son sus ofrendas. Pero no aceptan la nueva 
religión. TecuÚztécaÜ cintro veces se dirige ú, la hoguera, y otras tantas 
retrocede: solamente cuando ve á Nanaliuátzin arrojarse en ella, cuando 
k)8 nahoas ya han impuesto la nueva religión, es cuando él se. arroja, cuan- 
do acepta la ley nueva: y éso mediante la intervención de la conquista ar- 
mada. Estas vacilaciones de Teeuciztécatl, concuerdau con la muerte de 
iejos dioses para que camine el culto nuevo, con la triple resistencia 
de Xólotl. Pero los adeptos que no tuvieron la primera fe, no merecen 
lautos honores como el pueblo que impuso el culto; y así Tecudztécatl no 
;. sino que en ¡mía se convierte, j por aliar le toca la pirámide más 
baja, el MeztU Itzáeual. 

No se encuentra, ni en los Vedas ni en Besiodo, leyenda más hermosa, 
astronómica é histórica á la vez, como el nacimiento del sol y de la luna 
cuando la muerte de los viejos dioses de Teotihuacan. 

(¡ornara y (¡ama, y con ellos el Sr. Orozco y Berra, cuentan el quinto 
.sol desde la dedicación de las pirámides, que hemos visto que fué en la 
misma fecha de la fundación de Tullan, en el año (¡71; de manera que á 
la toma de México por los españoles, en 1521, este sol habría tenido de 
antigüedad s í 7 años. Éste es uno de los pocos puntos históricos en que 
no e-tamos de acuerdo mi maestro el Sr. Orozco y Perra y yo. Semejan- 
isidencias son raras, aun cuando cada individuo vea de diferente ma- 
nera y bajo diverso aspecto los hechos históricos, porque no solamente nos 
hemos comunicado siempre nuestras ideas, sino que hemos osado para es- 
cribir absolutamente de los mismos materiales: los libros comunes y de to- 



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dos conocidos, y las clónicas raras, obras importantísimas y manuscritos 
inestimables de la biblioteca del Sr. Fernando Ramírez, que á su muerte 
pasó á mi propiedad. Tómense estas disidencias por hijas de mi inexpe- 
riencia, y muy rara vez como resultado del capricho del sabio. 

Ya hemos visto que los nahoas, en sus tradiciones cosmogónicas, conta- 
ban que el mundo había terminado en tres épocas que llaman soles, el Ato- 
natiuh en que la humanidad pereció por agua, el Ehecatonatiuh en que 
acabó por nieves y huracanes, y el Tletonathüi en que desapareció por el 
fuego. El quinto sol, que era en el que vivían los mexicanos, debía ter- 
minar según sus creencias, cuando al fin de uno de sus ciclos de 52 años, 
ya no se pudiera encender el fuego nuevo, el sol no volviera á salir por el 
horizonte, y las tsitsimine bajasen del cielo á devorar á los hombres. De 
manera que la idea constaute en la conclusión de cada sol, era que una 
gran catástrofe había puesto en gran peligro á la humanidad, ó más bien 
á la raza nahoa. Y se sabe también que después de haber sido los agentes 
destructores de las tres primeras épocas, el agua, el aire y el fuego, se lla- 
mó el cuarto TMtonatiuh, sol de tierra, porque algo que en ella pasó aje- 
no á esos tres elementos, decidió la cuarta catástrofe. El códice Vaticano 
tija en tres pinturas geroglíficas las tres primeras épocas y su duración, y 
nos marca claramente en cada una de ellas la manera con que pereció la 
humanidad. Así en el Atonatüüi, la diosa del agua, Chálchiuhtlicue, em- 
puñando el estandarte de la lluvia y de la tempestad, baja sobre la tierra 
que está inundada de agua, en la cual se ve nadar á los peces, y en un 
ahuehuete que flota, al solo par que de la calamidad se salvó. En el Ehe- 
catonatiuh, cuatro cabezas de Ehécatl, el dios de los vientos, soplan hu- 
racanes en todas direcciones, y Quetzalcoatl deja caer de los cielos lluvia 
de nieve que concluye con la humanidad, salvándose tan sólo otro par en 
una gruta. En el TíetonatiuJí, sale del cráter de un volcan el dios amari- 
llo, y vomita fuego sobre la tierra, en doude hasta las aves perecieron, sal- 
vándose únicamente un tercer par en una caverna subterránea. Si la cuar- 
ta pintura representase la conclusión de la cuarta época ó el fin del cuarto 
sol, se vería en ella á la humanidad pereciendo de nuevo, puesto que era 
tan lija en los nahoas la idea de que cada sol tenía que concluir con una 
gran catástrofe, que aun los mexicauos creían que su quinto sol debía ter- 
minar por completo con la vida de la humanidad. Pues bien, lo contrario 
se observa en la cuarta pintura citada. La diosa que baja del cielo, no es 
ninguna divinidad destructora; es XoclúquvtzaUi, la diosa de las alegrías 
y de los amores castos, cuyo nombre significa flor preciosa. La tierra está 
pintada de color rosado, como si de rosas estuviese tapizada. Brotan por 
donde quiera flores y frutos, y la diosa misma al bajar se columpia en ra- 



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mas verdea ornadas de rosas. En lagar del pai desnudo que se salva en 
strofes, vense aquí nombres y mujeres, vistosamente vestidos 
oon adornos de ramas, que alegres hablan, llevando en las manos flores j 
banderas oomo en señal de fiesta. No es, no podía ser la representación 
del iin del onarto sol, que debía terminar precisamente por una catástrofe, 
¡una explicación lógica podría darse, de que todos los soles, hasta el 
quiñi ¡aban necesariamente la idea de una calamidad, y que sólo 

el enano había sido indultado de tan terrible destiuo. 
i i;,., que buscarle, pues, su verdadera conclusión al cuarto sol: y nótese 
ie llamó sol d< ivrra, porque lo terminó una calamidad histórica; lo 
que ha hecho suponer inocentemente & algunos cronistas, que pudo con- 
cluir la cuarta edad por terremotos. Si buscamos sucesos históricos, en- 
a nos al iin del siglo VI la destrucción del imperio tlapalteca; pero 
los tolteoa no podían considerar este acontecimiento como una catástrofe; 

• i el contrario el origen de 8U nacionalidad. Ademas, lo habrían se- 
ñalado. en bus geroglíncos. 

\ olviendo al códice Vaticano, yo creo que las pinturas de los soles per- 
tenecían al TeoamoxÜi 6 libro divino. Cuenta la crónica, (pie luego que 
se fundó TÓUan, se reunieron en un solo cuerpo las tradiciones de la raza, 
y que su autor fué lluemac. Nada más creíble que Huemac, la primera 
teocracia, que comenzaba imponiendo su imperio religioso eu Teotihua- 
can y Oholóllan, y dedicando las tres pirámides á sus dioses Tonacate- 
cuhlli, TezcaÜipoca y Quetzalcoatl, cuidase de conservar y hacer impere- 
cederas sus tradiciones divinas. Por eso, seguu ellas, pintaron los tres 

• pie habían pasado, y concluido con las catástrofes referidas; y como 
vivían en el cuarto, se limitaron á lijar los años trascurridos desde el ter- 

basta la época de la pintura. Fué esa época la primera teocracia, 
i de bienandanza en que un pueblo, después de más de un siglo de 
peregrinación y de trabajos, se asentaba al fio feliz y poderoso, habiendo 
conquistado las glandes ciudades de Manhcmí, Teotihuacan y Oholóllan. 
V por eso es el pintar al pueblo eu fiestas y contento, presidido por la be- 
lla diosa de la alegría. Yo me atrevería hasta decir, que el geroglífloo re- 
presenta á Tóllan en el año de su fundación, ce tochtli G74. 

Pero ese mismo año nace el sol en Teotihuacan, y parece que hay razón 
para contar desde él el quinto sol. Tero nótese, que uo fué una calamidad 
sino un triunfo, y que sería raro que corno tal quinto sol no se hubiese 
puesto en los anales geroglíficos. Debernos, pues, buscar una nueva causa 
á este nuevo so!, y la vamos á, encontrar en el orgullo de los niexicauos. 

En el año 11 1G se desmoronó el imperio tolteca, representante entonces 
de la antigua raza uahoa: los reinos del Xorte habíau desaparecido, y de 



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aquella bizarra y poderosa civilización no quedaba más muestra que Tu- 
llan. La destrucción de la ciudad puso en peligro la existencia de toda la 
raza: fué para ella calamidad tan grande como sus anteriores destruccio- 
nes por el agua, el aire y el fuego. Ya no fueron los elementos los agentes 
de la desgracia, fueron las pasiones humanas, desatadas furias que hacen 
más daño que los desatados elementos. Ya no bajó del cielo la causa de 
las catástrofes: engendróse en la tierra, en el corazón de los mismos hom- 
bres; y por eso se llamó á este sol, el sol de tierra, Tlaltonatiuh. Los me- 
xicanos, pueblo esencialmente orgulloso, habían querido tener su dios 
propio, y haciendo un dios de su jefe IluiteilopochtU, lo pusieron sobre los 
demás dioses de la raza. Habían querido tener una ciudad propia, y la 
levantaron sobre las aguas del lago, y la hicieron señora de su imperio y 
de sus conquistas. Como la raza toltcca era la representante de la más 
grande y más antigua civilización, quisieron aparecer sus herederos, y 
modificando su cronología, como veremos más adelante, dieron por prin- 
cipio á su viaje el año de la destrucción de Tóllan. Quisieron en su orgu- 
llo que ésta fuera una nueva era para toda la raza, é inventaron un quinto 
sol. La calamidad del cuarto era la destrucción de Tóllan, la nueva era, 
su peregrinación; el dia en que concluyera el quinto sol, el sol mexica, 
debía acabarse definitivamente el mundo. Yo no niego que los texcuca- 
nos, pueblo orgulloso también y rival de México, quisieran á su vez tener 
un quinto sol; que les pareciera humillante aceptar el mexica; y qufc ya 
formada la fábula de Teotihuacan, tomaran este suceso como principio 
de la nueva era. Así me explico el texto de Gomara, quien lo tomó de 
Motolinía aún con el error de cálculo. Y así es cómo verdaderamente se 
vienen á concordar las opiniones encontradas del Sr. Orozco y mía. 

De todas maneras, la dedicación de las pirámides de Teotihuacan y Chu- 
lóllan fué un gran suceso en la historia de la raza nahoa; fué el triunfo de 
sus ideas religiosas, la perfección, digamos así, de su couquista. La vieja 
civilización del Norte se planteaba en el centro de manera enérgica y se- 
gura. La primera teocracia de Tóllan, el primer Huemac, había cumplido 
su gran misión en el ceutro mismo, en el corazón del país. La civilización 
del Sur, dos veces vencida por los ameca y los ulmeca, lo estaba ya defi- 
nitivamente y para siempre. La raza del Sur, como todas las demás, ol- 
vidando sus viejos orígenes, pretendería en lo de adelante y como un gran 
honor, el descender de los tolteca. El sol que se levantó sobre el tzacualli 
de Teotihuacan, inundó con sus rayos de oro todos los pueblos de las vie- 
jas civilizaciones. 



CAPITULO VI. 

Kl reino.— Las creencias.— Ce-áoatl Qnetralcoatl.— La reforma.— Segunda teocracia. — Luchas 
religiosas.— Texoera teocracia»— Sacrifioios. — La destrncoioa de Tullan. — El dtimo Bnemac. 



La primera teocracia debió dedicarse de toda preferencia á consolidar 
sus conquistas, y á imponer de una manera definitiva su religión. Aun 
cuando los cronistas de cada raza quieren dar á sus respectivos imperios 
muchos cientos de leguas de extensión, la verdad es que tales pretensio- 
nes son absurdas, ya por la manera con que se constituían aquellos im- 
perios, ya porque otros sincrónicos les servían naturalmente de límites. 
Los tolteca tenían por un lado al imperio chichimeca que dominaba en 
nuestro valle, y por el otro á los indomables cuexteca. Eran valladar 
para ellos en el Norte, las tribus otomíes y las tarascas. Por el lado 
opuesto conocemos las ciudades libres de su dominio en que se refugia- 
ron los ohichimeca-nonoalca por ellos perseguidos. Así es (pie el gran 
reino tolteca se reducía á la faja de tierra que desde Tóllan, y pasando 
por Teotihuacan, se extiende' hasta Cholóllan. Con la conquista liemos 
visto que impusieron su religión. De los conquistados vinieron á tomar 
la monumental Forma de sus templos. El teocáM es la reducción de la 
¿ran